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Locas aventuras de adolescentes — capítulo 9
Perdonenme por no haber actualizado pronto. Es que estuve muy ocupada con lo de los exámenes, que bueno...el chiste es que no pude actualizar. weno los dejo con otro capítulo.
Capítulo 9: Mi príncipe azul
En cuanto Mirna presintió la presencia de ese alguien apartó a Kyle de ella. Él tenía los ojos cerrados esperando recibir el beso que nunca llegó.
Miró hacia todos lados y su mirada captó algo que le hizo sentir como si un balde de agua helada le hubiera caído.
Detrás de la ventana se encontraban tres personas. Se le encogió el estómago al verlos.
No podía ser cierto. Era su novio Oliver junto con los gemelos. Lo primero que hizo Mirna fue darle un codazo a Carolyn en las costillas. Ella se separó inmediatamente de Frederick y la miró con el seño fruncido.
-¿Qué?- preguntó de mal humor a punto de comenzar a besar a Frederick de nuevo.
Como respuesta de Mirna solo vio que señalaba la ventana.
Carolyn volteó a ver lo que Mirna estaba señalando y se quedó fría de la impresión, abrió mucho los ojos y se llevó una mano a la boca.
En ese momento las tres figuras de afuera se habían topado, en su intento por salir de ahí, con Katie, Alicia y Angelina y sin pararse a pensarlo las besaron. Oliver estaba besando apasionadamente a Alicia, Fred a Katie y George a Angelina.
No podía ser cierto que se estuvieran besando con ellas. Simplemente no podía ser.
A Mirna se le escurrió una lágrima y se perdió por su mejilla. Se levantó rápidamente y salió del bar. Ya estando afuera sintió que se desbarataba, pudo ver a su novio besándose con otra, pero
eso era lo de menos. Lo que sí la había herido era el hecho de que Fred estuviera besando apasionadamente a Katie.
Se tapó la boca con las manos y se le escapó un sollozo. Las lágrimas corrían abundantes por sus mejillas. En eso salió Carolyn, pero a ella no le afectó tanto como a Mirna. Ella sólo regresó, con paso decidido y no sin antes pasar a empujar a George y a Angelina a un charco de barro, al colegio.
Cuando Fred notó que su gemelo se había caído al barro se separó de Katie y volteó a ver a Carolyn. Después volteó a ver a Mirna y al ver su expresión le entró un remordimiento que lo destrozaba. Su intención no había sido herirla. Él nunca habría hecho nada para lastimarla, sin embargo, lo que se prometió nunca hacer (lastimar a Mirna) lo acababa de hacer. Él lo había hecho sin pensar en las consecuencias. ¿Qué haría ahora?
-Mirna, yo...- pero no supo qué decir y Mirna se fue sin decir nada.
La escena que acababa de pasar desconcertó a Oliver. ¿Por qué Fred había tratado de explicarle lo sucedido a Mirna, si él no era su novio siquiera?
Fred y George salieron detrás de las chicas dejando solo a Oliver y a las tres cazadoras que estaban muy, pero muy confundidas.
Cuando Fred logró alcanzar a Mirna ella iba caminando por los terrenos de Hogwarts y se puso a caminar a un lado de ella.
-Espero que tengas suerte- dijo repentinamente Mirna tratando de embozar una sonrisa. Falló miserablemente en su intento y lo único que logró fue que la voz se le quebrara y dejó escapar otra triste lágrima.
-¿Suerte? ¿Con qué?- preguntó Fred algo confundido.
-Con Katie- respondió simplemente Mirna y otra lágrima resbaló por su rostro- Se ve que ella te quiere mucho y George un día me platicó que ella era tu amor platónico.
-Tu lo has dicho: “era”.
Mirna lo volteó a ver con una mirada de reproche.
-Fred, no juegues conmigo.
-No, no estoy jugando, Mirna.
-¿entonces qué pretendes?
Fred se quedó callado sin saber bien qué responderle.
-Sólo pretendo ser sincero. Ella era- remarcó mucho el “era”- mi amor platónico. O al menos eso creía yo. Pero dejó de serlo desde que conocí a la persona más especial para mí.
-¿Entonces por qué la besaste? Ella no merece que juegues con sus sentimientos- en el fondo Mirna creía que si lo merecía.
-Fue un error. Yo sólo trataba de acercarme a la chica que amo- dijo él con un tono juguetón.
-¿Ah, sí?- dijo ella con sorpresa- ¿Quién es?
-Es gracioso que tú me lo preguntes- dijo Fred interponiéndose en su camino para no dejarla avanzar.
-¿Por qué?
-Porque esa eres tú.
Cuando dijo esas cuatro palabras Mirna hizo un esfuerzo casi sobrehumano para no ponerse a saltar de alegría. Había esperado más de seis meses para oírlo decir eso.
Fred se empezó a acercar lentamente, como pidiendo permiso. Mirna cerró los ojos. Sus respiraciones se mezclaban y podían sentir su olor. Fred rozó los labios de Mirna suavemente, como si estuviera tratando con un frasco de nitroglicerina.
Mirna siempre imaginó su primer beso así, pero para su mala suerte el primero...mejor no hablar del primero y seguir con la historia.
Ella sintió como si miles de mariposas estuvieran volando en su estómago y su corazón empezó a latir velozmente.
Fred hizo de ese beso el más dulce que le hubieran dado a Mirna en toda su vida. Mirna pasó sus brazos por el cuello del pelirrojo y él la abrazó con fuerza, como si de eso dependiera su vida.
Cuando se separaron Mirna le sonrió de manera confidente y él le tomó la mano.
Caminaron sin soltarse hasta llegar a la sala común. Mirna había dejado de llorar desde hacía un rato y se preguntaba dónde se había metido Carolyn.
Fred se sentó en un sillón y Mirna se sentó junto a él, se recargó en su pecho y él le pasó un brazo por los hombros.
¡¡¡¡¡Ella era la chica más feliz en la faz de la Tierra!!!!!...bueno creo que exageré...ella era, por lo menos, la chica más feliz del colegio.
-¿Qué le vas a decir a Oliver?- preguntó Fred después de un rato de silencio.
-Decirle la verdad.
-¿Vas a llegar a decirle: “Oye Oliver, creo que deberías saber esto, Fred y yo nos queremos y él se dio cuenta de que no quiere perderme así que me haré su novia. No te sientas mal pero creo que yo no puedo tener dos novios así que ya no quiero ser tu novia. Gracias por entenderlo”?
Todo lo dijo Fred como si fuera Mirna la que hablaba y eso la hizo reír.
-No, tonto- dijo alborotándole el cabello a Fred- Sólo le voy a decir que conocí a alguien y que podemos seguir siendo amigos.
Fred se quedó callado como si intentara reflexionar.
-Sí, esa respuesta es mucho más corta y más entendible.
Justo cuando Mirna iba a besar de nuevo a Fred entró Oliver por el retrato. Como si sufrieran una descarga eléctrica los dos se separaron y se levantaron del sillón.
-Mirna que bueno que te encuentro- dijo Oliver con pinta de haberla buscado por todo el colegio- quiero que sepas que lo que hayas visto en Hogsmeade no es lo que tú piensas...
-Oliver- dijo Mirna antes de que siguiera con su discurso- yo soy la que tiene que hablar contigo.
Oliver la miró con extrañeza.
-¿No...No estás enojada?
-No, para nada. Pero tengo que hablar contigo.
Oliver la miró con desconfianza. Sabía que Mirna era muy...irritable, por decirlo así y que cuando se enojaba en verdad uno desearía no haber nacido. Estaba seguro de que cuando él bajara la guardia ella sería capaz de asesinarlo en plena Sala Común.
Pero como no le quedaba otro remedio la siguió hasta un sillón algo apartado del resto. Él estaba seguro que era para causara menos alboroto su asesinato.
-Mira, Oliver, hay algo que quiero decirte, pero me tienes que prometer que no me vas a interrumpir hasta que termine ¿de acuerdo?
-De acuerdo- dijo él preparado para pedir ayuda si ella se ponía loca.
-Esque...no sé por donde empezar.
-¿Qué tal por el principio?- dijo Oliver con una sonrisa.
-Jaja, muy gracioso- dijo Mirna con sarcasmo- Mira esque...yo si te quiero pero solo como amigo y tu me haces sentir bien, pero conocía a alguien que me hace sentir todavía mejor. Mira pero todavía podemos seguir siendo amigos.
Oliver se quedó con la boca entreabierta por tal declaración. Hasta se le olvidó lo que debía hacer si Mirna intentaba asesinarlo.
-¿Me estás terminando?- preguntó con una expresión de tristeza en la cara.
-Sí...y no. Porque como seguiremos siendo amigos y en una amistad nada termina...
-Me estás terminando- confirmó Oliver sin dejarla terminar. El labio le empezó a temblar a Mirna y ya no le pudo sostener la mirada más tiempo así que la apartó.
-Oliver- lo llamó ella pero él se levantó y sin decir otra palabra se alejó de ahí y se fue a encerrar a su cuarto.
Mirna se sintió muy mal hasta que Fred fue a reconfortarla.
-Seguro ya nunca querrá ser mi amigo y no me volverá a hablar en el resto de nuestras vidas- dijo ella.
La voz se le empezó a quebrar y Fred la atrajo hacia su pecho tiernamente. Ella se aferró a su cuerpo con la mirada perdida.
Cuando Mirna se calmó y anunció que se iría a la cama porque estaba muy cansada llegó Carolyn por el retrato de la dama gorda y mejor decidió esperar para que ella le contara en dónde había estado.
Para sorpresa de Mirna (que esperaba verla entrar y destrozar todo lo que estuviera a la mano por lo furiosa e iracunda que debía estar) Carolyn tenía en la cara una sonrisa de oreja a oreja y hasta un poco soñadora.
-¿y ahora a ti qué te pasó?- preguntó Mirna olvidándose por completo de lo que había pasado con Oliver.
Carolyn pareció no escucharla porque se pasó de largo y entró en su dormitorio. Mirna decidió seguirla para ver qué locura estaría haciendo. Entró en la habitación si hacer ruido y se paró detrás de su amiga.
Carolyn estaba sentada en su cama, encaramada sobre un pequeño libro y dándole la espalda a la puerta. Estaba escribiendo algo muy apresurada y la sonrisa ya se había enfatizado. Mirna vio por encima del hombro de su mejor amiga y se dio cuenta de que era un diario...
“Ah, solo es el diario de Carolyn” pensó Mirna...
¿¿¿CAROLYN TENÍA UN DIARIO???
Eso era lo último que se imaginaría de Carolyn... ella estaba completamente en contra de esas boberías de niñas fresas. Eso iba a dejar mucho que hablar en muchos meses.
De lo que Mirna alcanzó a leer comprendió la razón para la sonrisa de hacía ya un rato.
Decía:
“Querido diario:
Lo que empezó como un día malo terminó por ser genial.
Esta mañana lo único que quería era quedarme echadota en mi cama hasta las cuatro de la tarde pero Frederick me fue a despertar a las nueve para que fuera con él a Hogsmeade. A Mirna la fue a invitar Kyle también.
Los cuatro nos fuimos al pueblo y entramos a las tres escobas para tomar unas cervezas de mantequilla.
Frederick me empezó a decir cosas muy lindas y mientras nos íbamos acercando hasta que él me besó. Estuvimos así un rato hasta que sentí que alguien me daba un codazo en las costillas. Volteé a ver a Mirna que me estaba señalando la ventana. Vi hacia la ventana y hubiera preferido no ver. Detrás del vidrio se podían distinguir claramente a Fred, George y Oliver que nos veían perplejos.
Luego me sorprendí muchisisísimo al ver que George, así sin más, se acercó a Angelina y le plantó uno de los besos más apasionados que he visto en toda mi patética existencia sobre la faz de la tierra.
Mirna y yo salimos del bar y ella se puso a llorar al ver a Fred besando de igual modo a la arrastrada de Katie.
Yo me enojé mucho y me fui caminando muy rápido al castillo después de pasar por un lado de George y Angelina y empujarlos a un charco de lodo.
La cara de Angelina nunca la olvidaré. Se parecía a la cara de Parvati cuando le hicimos la broma del cabello verde y con miel.
Cuando salí del pueblo oí unos pasos detrás de mí. Era alguien que venía corriendo. Cuando llegó a mí vi que era Frederick.
Platicamos durante tanto tiempo que se me había olvidado ya lo de George y de repente me hizo la tan ansiada pregunta: “¿Carolyn, quieres ser mi novia?”
Yo por supuesto le dije que sí. Me abrazó y me levantó en el aire dando vueltas. Fue maravilloso. Así Erick se dará cuenta de todo lo que perdió al engañarme.
Bueno, espero que todo salga bien. Eso es todo.
Carolyn “La loka” Clearmoon.”
Mirna salió del dormitorio sin hacer ni el más mínimo ruido así que Carolyn no se dio cuenta.
Durante los días que precedieron al sábado Mirna trató de hacer entrar en razón a Oliver para que le hablara de nuevo. Ninguno se sus intentos funcionó. Después ella pensó que no iba a rogarle a Oliver para que le hablara así que dejó de intentarlo.
Pasaron varias semanas desde que sus amigos llegaron y cada vez se acercaba más la fecha del gran partido.
Mirna estaba más nerviosa de lo normal. Temblaba con la sola mención de aquel partido. Oliver solo le hablaba como capitán y solo cuando era necesario.
Por fin llegó el día en que la selección viajaría a Francia antes que los demás alumnos para acostumbrarse a la situación climática.
Era un sábado por la mañana. Más bien, madrugada. Mirna estaba instalada en un profundo sueño en el que ella estaba volando en su escoba durante el partido en Francia cuando de pronto una bludger le dio en la en la cabeza, ella caía de la escoba a una velocidad inimaginable.
Ella no era una de esas chicas que tiene el sueño pesado, se despertaba con una facilidad inimaginable.
De repente sintió que alguien se sentaba a su lado, en la cama. Esa persona le estaba acariciando la cara y ella se despertó sobresaltada porque en su sueño esa era la parte en la que alguien la atrapaba en el aire. Se sentó bruscamente en su cama y vio delante de ella una silueta oscura.
El corazón le latía a mil por hora antes de descubrir que esa persona era George. Suspiró aliviada.
-¿qué haces aquí?- le preguntó bostezando y miró el reloj de su mesita de noche- ¿y a las cuatro de la mañana?
-Vine a despertar a las golpeadoras estrellas del equipo. Espero que tengas tu equipaje preparado porque nos vamos en una hora.
Mirna abrió mucho los ojos al enterarse. Por supuesto que no había preparado su equipaje. Ese pequeño detalle del partido se le había borrado de la mente el día anterior. Quitó todas sus cobijas de la cama y se paró de inmediato. Empezó a recorrer el cuarto de arriba abajo para encontrar sus cosas y guardarlas. George la veía divertido. Ella vio su propio aspecto por primera vez.
Mirna llevaba puesto un pijama que consistía en solo una ombliguera verde y un short un poco más oscuro. Se sonrojó mucho porque George la había visto así.
-¿te ayudo a guardar tus cosas?- dijo George tratando de parecer que no le importaba lo que Mirna traía puesto- Yo termino de guardar tu equipaje mientras tu te bañas y luego le hablas a Carolyn- al hablar de Carolyn su voz reflejaba una profunda tristeza.
Mirna solo asintió, se acercó a su baúl, sacó ropa para ponerse ese día y se metió al baño.
George, mientras tanto, comenzó a guardar las cosas de Mirna y se preguntó cómo es que todo eso cabía en su baúl y cómo era posible que una chica necesitara todo aquello.
Él oyó el sonido de la regadera al accionarse y vio el vapor que salía por la puerta. Se acercó lentamente a la cama en la que Carolyn seguía dormida. Se sentó al borde de su cama y la miró dormir, tranquilamente. Le dio una inmensa pena no poder besarla en ese mismo instante. Se mordió el labio, apartó unos mechones, ahora de color rosa chicle, de la cara de Carolyn y la besó lo más sutilmente que pudo. Notó como ella empezaba a despertarse y se alejó rápidamente. Hizo como si estuviese doblando la ropa de Mirna cuando Carolyn despertó.
-Por fin despiertas- le dijo fríamente a modo de saludo.
-¿Qué haces aquí? ¿Dónde está Mirna? ¿Por qué estás doblando su ropa? ¿Quién se está bañando? Y lo que es más importante... ¿Qué hora es?- preguntó Carolyn con una rapidez impresionante.
-Vine a despertarlas. Ella está en el baño. Porque ella me lo pidió. Mirna se está bañando. Y son las cuatro de la mañana- dijo él respondiendo a cada pregunta con calma.
Carolyn se levantó y preguntó:
-¿por qué has venido a despertarnos?
-Porque partimos dentro de una hora hacia Francia. Ya sabes, por lo del partido.
Carolyn se golpeó con un puño la frente, por despistada. Se había olvidado de eso. Ella también empezó a guardar su equipaje y cuando terminó Mirna salió del baño casi completamente vestida.
Llevaba un pantalón de mezclilla deslavado y aguado y una playera verde oliva de manga larga. Iba descalza y con el cabello mojado.
-Ah, ya despertaste- le dijo a Carolyn mientras se ponía sus calcetines.
-Sí. ¿A que no adivinas lo que soñé?- le preguntó Carolyn a Mirna con emoción.
-¿qué soñaste?- preguntó Mirna mientras recordaba lo que había soñado.
-Que un chico guapísimo, que iba vestido con un traje azul claro, llegaba a mi lecho de muerte, se sentaba a mi lado, se inclinaba hacia mi cara, me besaba lo más tiernamente que te puedas imaginar y yo despertaba de mi ensueño, como Blancanieves. ¡¡¡Seguro que él era mi PRINCIPE AZUL!!!!- respondió Carolyn mientras veía a la nada con una cara soñadora.
Mirna sospechó algo y volteó a ver a George que estaba de perfil y muy sonrojado, hacía como si estuviese muy entretenido mirando por la ventana. Él iba vestido con un pantalón de mezclilla claro y una playera azul cielo.
Carolyn se metió a bañar y después de un rato salió completamente vestida. George le dijo a Mirna que Fred estaba encargado de levantar a las chicas de quinto y cuarto; y Oliver, al resto del equipo.
¿Qué les pareció? Bueno, les aviso que lo actualizaré dentro de unas cuantas semanas y preparense porque viene lo bueno.
Bye.
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Gracias por leer