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Locas aventuras de adolescentes — capítulo 10

Hola!!!!!!!! No sé cómo decirlo pero mi fanfict está muy muy cerca de su final. Prepárense para el fin de mi linda hostoria!!!!!!!!! Lean.

Capítulo 10: Viajando, conociendo otros lugares...

Los tres salieron del cuarto de las de tercero y llegaron a la sala común donde las tres cazadoras y Fred los esperaban. George iba cargando los baúles de Carolyn y Mirna. Se sentaron en los cómodos sillones a esperar a Oliver y cuando llegó salieron al pasillo donde estaban los de las otras casas.

Mirna se estaba cayendo de sueño y George la tuvo que sostener para que no se cayera. Carolyn iba caminando dormida y Fred también la tuvo que sostener para que no se diera un susto si ella se caía por las escaleras y se daba un madrazo.

Mirna venía recargada en el hombro de George con los ojos entrecerrados pero cuando sintió el frío en su cara los abrió. Habían salido a los terrenos de Hogwarts y hacía mucho frío.

Se separó de George lentamente y él la soltó. Eran las cinco menos diez y todavía se veía a la perfección la luna. Era un paisaje hermoso. George pasó una mano por sus hombros y ella le pasó su brazo por la cintura y recargó la cabeza en su hombro.

-Es hermoso- dijo Mirna en un susurro, refiriéndose al paisaje.

-Sí, ya sé que soy hermoso- dijo George sonriendo.

-Tu no, tonto. El paisaje.

-Ya lo sabía.

Salieron de los terrenos y caminaron por Hogsmeade hasta llegar a la estación del tren, donde lo abordaron. Mirna, Carolyn, Fred y George se sentaron en un compartimiento al principio del tren. En el trayecto Mirna por poco se duerme pero se mantuvo despierta porque quería ver todo lo que pasaba por las ventanas.

Pasaron por muchos puentes, pastizales, bosques, mares, ríos, montañas, lomas, barrancos, acantilados y lagos hasta que por fin llegaron a su destino.

Cuando el tren se detuvo ya era medio día. Mirna se levantó de inmediato y se estiró perezosamente. Sacó la cabeza por la ventanilla y notó que habían llegado a un bonito andén al aire libre. Los rodeaba un hermoso bosque que no se veía tan tenebroso como el de Hogwarts.

Fue a despertar a Fred, que se había quedado dormido al igual que su gemelo, con un beso en la boca. Él abrió los ojos de inmediato y sonrió.

-Ven, mira- le dijo Mirna en voz baja para no despertar a George. Le tomó la mano a Fred y lo jaló hacia la ventana. Fred la abrazó por la cintura y la besó apasionadamente y entonces los dos oyeron que alguien acababa de entrar al compartimiento y se aclaraba la garganta.

Fred volteó rápidamente y vio que en el umbral estaba parado Oliver Wood.

-Ya tienen que bajar- dijo Oliver sin mirar a Mirna, pero lanzándole una fría mirada a Fred, el cuál se la regresó.

Oliver salió del compartimiento y se fue a avisarles al resto del equipo. Mirna despertó con cuidado a Carolyn y a George. Los dos estaban recargados el uno en el otro y se veían muy tiernos.

Afuera del tren había tres personas esperándolos. Había un hombre como de treinta años, de cabello castaño claro, ojos color miel, con rostro joven, con una amable sonrisa y con semblante cansado, que se acercó a darles la bienvenida.

-¡Bienvenidos!- dijo muy feliz y le estrechó la mano a Oliver- Yo soy Remus Jonh Lupin y ellos son Bill Arthur Weasley y Nimphadora Andrómeda Tonks. Nosotros les enseñaremos donde se alojarán hasta el día del partido. Síganme.

Fred y George se quedaron boquiabiertos y fueron a abrazar a Bill con euforia.

-¡¡Bill!!- gritaron los dos juntos mientras asfixiaban al pelirrojo con un abrazo.

-Ho...la- dijo Bill entrecortadamente.

-¿qué haces aquí?- preguntó Fred.

-Pues vine a verlos a ustedes, par de tontos- por fin dijo él cuando lo soltaron- Además mamá me dijo que cuidara de Ron. Por cierto ¿Dónde está?-buscó a Ron con la mirada y cuando lo vio fue a saludarlo.

-¿quién es?- preguntó Mirna a los gemelos.

-Es uno de nuestros hermanos mayores-explicó Fred con alegría- Como vive en Egipto casi nunca lo vemos. Si acaso, en las vacaciones.

-¿tienen más hermanos?- preguntó interesada Carolyn.

-Sí- esta vez contestó George- Ginny es la menor, luego le sigue Ron, después nosotros dos. Percy ahora va en el último curso. No puedo esperar hasta que se gradúe, como es el prefecto y premio anual nos acusa con mamá cuando hacemos una de nuestras inocentes bromas. Después le sigue Bill, el que acaban de conocer, trabaja para Gringotts. Y el mayor es Charlie, vive en Rumania, así que tampoco lo vemos mucho.

Cuando terminó la descripción de sus hermanos las dos chicas lo miraban sorprendidas.

-Wow! Es grande su familia. Haber cuándo nos invitan a conocer a todos los integrantes- dijo Mirna de buen humor.

Después se encaminaron hacia el linde del bosque, siguiendo a Remus. Entraron en el bosque y por orden de Oliver dejaron sus baúles cerca del tren.

-Se los haré llegar a donde se quedarán en cuanto lleguen- les había dicho.

La marcha por el bosque era en fila. Delante iba Remus, seguido por Tonks. Detrás iba Oliver platicando animadamente con Alicia. Un poco más atrás iban Angelina y Katie, que no paraban de voltear a ver a los dos gemelos. Justo detrás de ellas iban Mirna y Fred de la mano. Después estaban Carolyn y George sin dirigirse la palabra; seguidos por Cedric, Roger y Padma. Casi al final estaban Marcus y Draco. Y cerrando la marcha iban Bill y Ron.

Caminaron por alrededor de media hora y al fin llegaron a un inmenso claro que estaba justo al borde de un gran lago. Había cerca de veinte cabañas, cada una con chimenea y baño; había un comedor para cincuenta personas; un pequeño muelle con algunas canoas; de lejos se veía un campo donde podrían entrenar quidditch.

Cuando llegaron vieron que en la puerta de cada cabaña había un pequeño letrero donde había dos nombres.

-Muy bien- dijo Tonks juntando las palmas- en cada cabaña dormirán dos personas. Como ven, sus equipajes ya están aquí; y como habrán notado hay el doble de cabañas de las que ustedes necesitarán. Hay una razón para eso, es que los jugadores de la selección de Durmstrang también compartirán el campamento con ustedes. Ellos llegarán dentro de media hora, así que pónganse cómodos.

En cuanto terminó de decir eso todos corrieron a buscar su cabaña.

Mirna y Carolyn salieron corriendo y encontraron la suya muy cerca del lago. Se metieron a la cabaña y vieron sus baúles a los pies de su cama. Después volvieron a salir para ver quiénes les habían tocado de vecinos.

En la cabaña de la derecha a la suya estaban Fred y George, y a la izquierda había una cabaña vacía con los nombres de dos de los jugadores de la selección de Durmstrang.

Treinta minutos después sonó una campana. Las dos chicas asomaron la cabeza por una ventana desde donde se podía ver una pequeña plaza en el centro del claro. Vieron que acababan de llegar unos jugadores guapísimos vestidos con túnicas rojo sangre. También había unas cuantas jugadoras todas igualitas hasta en el último detalle excepto que los ojos los tenían de diferente color.

-Deben ser los jugadores del equipo contrario- dijo Carolyn- Creo que me voy a ligar por lo menos a uno.

Las dos salieron de la cabaña como los demás de su equipo para conocer a los de aquel colegio.

Cuando llegaron a la pequeña plaza Remus, Tonks y Bill los estaban esperando para presentarlos.

-Durante esta semana pueden aprovechar para conocer mejor a los que creen conocer y empezar a conocer a los que no se saben ni su nombre- empezó a decir Bill- Aparte de entrenar quidditch, también haremos otras actividades y no podrán usar su varita porque serán pruebas de supervivencia.

Hubo un murmullo general de emoción.

-Ahora creo que pueden empezar por presentarse- dijo Tonks.

Remus, Bill y Tonks fueron a presentarse con los encargados de los alumnos de Durmstrang, dejando tras de ellos un incómodo silencio, solamente roto por una de las ocurrencias de Fred y George.

-¿vamos al lago?- propusieron los dos alegremente y todas las miradas se clavaron en ellos- ¿Qué? Hace mucho calor aquí.

-Yo si voy- dijo felizmente Mirna y luego todos se unieron a la propuesta. Los de Durmstrang fueron a desempacar en sus respectivas cabañas mientras los demás se ponían sus trajes de baño para nadar o tomar el sol en el lago.

Cuando Mirna llegó a la orilla del lago acompañada de Carolyn se dirigieron a un grupo de chicos de Durmstrang muy apuestos y se sentaron.

-Hola- dijo alegremente Carolyn- ¿hablan inglés?

-Sí- contestó un chico de cabello negro, con una nariz perfecta, cejas remarcadas, sonrisa casual y ojos negros- Yo soy Joseph, ellos son Goran y Marco.

-Mucho gusto- dijo el chico llamado Marco y se levantó para besar la mano de las dos chicas- ¿ustedes son de Inglaterra?

-No- contestó Mirna- En realidad somos alumnas de intercambio de Estados Unidos. Entramos al equipo por coincidencia pero nada mas estaremos esta temporada porque el próximo año regresamos a nuestro país natal.

-¿O sea que esta será la única semana que gocemos de una plática inteligente con una chica?- dijo Joseph.

Mirna y Carolyn se quedaron perplejas.

-¿por qué?- preguntó Carolyn algo confundida.

-Porque todas las chicas de nuestro colegio están huecas de la cabeza. Si quieres hablar con una, empiezan a hablar de cosas que no nos interesan, o de ellas mismas. Yo, en lo personal, prefiero llenarles la boca con goma de mascar. Así por lo menos no hablan- contestó Goran.

A las dos chicas les hizo gracia el comentario así que se quedaron platicando un rato más hasta que Fred y George anunciaron una lucha en el agua. Todos corrieron al lago y las chicas se subieron a los hombros de algún chico para tirarse unas a otras.

El chico llamado Marco se ofreció para ser la pareja de Carolyn y ella, al ver la cara que puso George, aceptó gustosa.

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Mientras tanto en Hogwarts.........

En el Gran Comedor reinaba un silencio absoluto hasta que alguien bostezó, presa del aburrimiento, y exclamó:

-¡Me aburro!

-¡¡Cállate, pinche casco!!- exclamó Iván, el amigo de Diego, sólo para callarlo.

Iván le había puesto de apodo “casco” a Diego a causa de su nuevo peinado cuadrado. Le causaba gracia a todos menos a Diego, que se indignaba cada vez que alguien le decía así.

-Mira, mendigo Iván, no te permito que me hables así, bastante tengo con tener que soportar tus demás apodos estúpidos, como para seguir aguantándote este. Si no me dejas de decir así, le escribiré una carta a Supervisión de Salem para decirles que ya te quieres regresar a Estados Unidos, y la firmaré con tu reputo nombre- amenazó Casco...perdón, Diego...a Iván.

Iván estaba un poco intimidado por la amenaza de Diego y se encogió hasta parecer un niño de diez años.

-Casco- dijo con una voz muy infantil y Diego se abalanzo para, por lo menos patearle el trasero, pero Iván era muy rápido y lo esquivó justo a tiempo.

Cuando diego se cansó terminó la poca actividad sin aburrimiento del día y todos volvieron a sumirse en coma de aburrimiento.

-yo también me aburro- dijo Kyle.

-Sí, tienes razón- apoyó Michael a Kyle- ¿Por qué de pronto cuando se van algunos, ya nadie hace nada?- preguntó Michael con curiosidad a Ginny.

-Todo se remonta a los tiempos en que Fred y George entraron al primer grado aquí en Hogwarts- comenzó ella- Hasta ese entonces solo había habido un grupo de alborotadores capaz de armar una fiesta en menos de siete minutos. Todo un récord. Pero ellos se habían graduado hacía mucho tiempo así que desde que ellos pusieron un pie fuera del castillo hasta que los gemelos pusieron uno dentro, se había vivido una temporada tranquila. Nadie creyó que algún día habría otros alborotadores como los llamados “merodeadores”- Ginny hizo una pausa dramática mientras que todos los que estaban a su alrededor escuchaban atentos y la animaban a seguir-Bueno, llegaron los gemelos y por los primeros días supieron algo acerca de los merodeadores así que ellos tratan de superarlos. Muchos dicen que eso es imposible, pero yo creo que si lo lograrán.

-Eso suena genial- comentó Frederick.

Se fueron a la cama sabiendo que el día siguiente sería igual de aburrido que ese.

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Ya eran pasadas las doce de la noche y los chicos seguían a la orilla del lago, todavía con bañador. Habían encendido una fogata y encendieron una grabadora para escuchar música. Algunas parejas estaban bailando una canción lenta. Habían tomado mucho alcohol pero todavía estaban medio-concientes de lo que pasaba a su alrededor.

Hacía ya varias horas que Remus estaba en la cabaña de Tonks y las luces ya estaban apagadas. Bill había conocido a una joven de Croacia con la que se la estaba pasando en grande y se habían unido a la gran celebración de los chicos.

En ese momento Mirna estaba bailando con Fred una canción lenta. Ella había recargado la cabeza en el hombro de él. Fred la estaba abrazando por la cintura y sólo daban vueltas lentas. Los que estaban sentados en torno a la fogata estaban todavía tomando cerveza y vodka.

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Carolyn abrió los ojos y como el sol le lastimaba los volvió a cerrar. Notaba que estaba acostada en algo duro; era una superficie fría, a pesar que hacía mucho calor. Volvió a abrir los ojos y se cubrió de aquel destello de luz radiante con sus dos manos. Se sentó con dificultad. Le dolía todo el cuerpo, pero lo que más le dolía era la cabeza.

“Oh, no, me emborraché de nuevo. Y juré que no lo volvería a hacer durante los próximos...no recuerdo...haber...1, 2, 3,4,...sí creo que era durante las próximas cuatro semanas... ¿y cuántas han pasado?...................ahora no estoy de humor para contar...pero creo que ya se cumplió esa fecha.................................Demonios”

Volteó hacia un lado bruscamente y vio que estaba en la orilla del lago con otros 28 chicos. Todos estaban tirados y desparramados por el suelo, algunos todavía tenían la botella de alcohol en la mano, ya medio vacía. Al parecer ya eran las ocho de la mañana. Algunos ya se estaban despertando como Carolyn, aturdidos y con mucho dolor de cabeza, nauseas, sed y ojos rojos.

Carolyn se incorporó rápidamente con el pensamiento de que los encargados del grupo los reprendieran pero se calmó después de ver que hasta Bill había participado en la fiesta porque estaba tirado, con la boca medio abierta, los ojos rojos y masajeándose la cabeza con ambas manos. Caminó con paso inseguro y tambaleándose hacia su cabaña donde por fin pudo recostarse en algo blando. Se quedó dormida de nuevo en cuanto su cabeza tocó la superficie de su suave almohada.

Mirna entró en la cabaña tambaleándose, con los ojos cerrados y masajeándose la cabeza en una mano mientras que con la otra tanteaba el camino. Estuvo a punto de tropezar con una mesa y volcar tres veces la misma silla hasta que por fin llegó a su cama y se recostó.

Apenas se había acomodado para dormir cuando empezó a sonar una estridente trompeta por todo el claro.

Como si estuvieran programados para eso, todos los estudiantes que estaban en el lago o dentro de sus cabañas se taparon los oídos al mismo tiempo porque ese sonido parecía el grito de una banshee.

-Oh, Dios mío. ¡¡¡Mis oídos!!!- exclamaban algunos.

-Quieten ese infernal sínodo- decían otros.

Mirna abrió los ojos con las pupilas dilatadas y se sentó en su cama. Carolyn también se había levantado y tenía los ojos fuertemente cerrados. El sonido seguía. Carolyn abrió un ojo para ver a Mirna.

El sonido cesó el tiempo suficiente para que al mismo tiempo todos los chicos empezaran a echar madres pero de pronto se oyó una voz atronadora que parecía estar amplificada diez veces.

-¡¡Buenos días a todos!! Les aviso que tienen que asistir a una junta con los representantes de su equipo dentro de 5 minutos en el campo de quidditch del claro de al lado- dijo la voz de Tonks con estridencia.

Cinco minutos después todos estaban congregados en el campo de quidditch, alrededor de Remus, Bill, Tonks, y los otros tres representantes de Durmstrang.

-Muy bien, el propósito de esta junta es darles a conocer los horarios y las fechas de determinadas actividades dentro de esta semana- dijo una de las encargadas de Durmstrang con la que Bill se la había pasado en grande la noche anterior.

-En primer lugar- dijo Remus sacando un pergamino de su túnica, extendiéndolo y comenzando a leer- “hoy a las 14 horas habrá entrenamiento de quidditch del equipo de Hogwarts, a las 15 horas nos reuniremos en el comedor para que coman algo, a las 16 horas habrá entrenamiento de quidditch del equipo de Durmstrang, a las 18 horas hay una caminata por el bosque, a las 22 horas estaremos de regreso. Es mejor que se vayan a dar una ducha, descansen y se preparen para los entrenamientos y la caminata.

Todos se fueron con los hombros caídos a sus respectivas cabañas, se ducharon y los de Hogwarts a las dos menos diez se pusieron su uniforme de quidditch, tomaron sus escobas y fueron hacia el campo. Ahí los esperaba Oliver con muchos ánimos.

-Esta es nuestra oportunidad de brillar, les enseñaremos que se necesitan más que chicos de Rusia, Croacia, Alemania, entre otros y un niño mimado y famoso para ganarnos.

Salieron de los vestidores y montaron en sus escobas. Salieron disparados hacia las alturas y fue ahí donde Mirna se dio cuenta de que tenían compañía.

-Oh, hay un pequeño detalle. Se les está permitido a los del equipo contrario asistir a nuestros entrenamientos solo para ver nuestras tácticas- dijo Oliver al ver la cara de confusión de Alicia.

En las gradas estaban sentados los chicos con los que Mirna y Carolyn habían hablado la noche anterior en el lago, junto con Viktor Krum y cuatro chicas, todas rubias, con ojos verdes o azules, con una mueca en la cara como si tuvieran mierda debajo de la nariz.

-Como que huele a algo podrido, ¿no Paige?- dijo una de ellas en voz muy alta para que todos la escucharan.

  • Creo que son los inútiles de Hogwarts- le contestó su amiga con malicia.

Carolyn se sublevó y le dijo en voz alta a Mirna:

-Pues yo creo que alguien recibirá una buena paliza si sigue hablando.

Mirna rió disimuladamente y siguió con su entrenamiento sin hacer caso de las huecas de Durmstrang. En una de esas Carolyn lanzó una bludger a propósito a las gradas en las que las rubias estaban hablando de los zapatos que estaban de moda por esas fechas. Ellas salieron despavoridas para huir de la bludger pero Marco no tuvo tiempo de correr así que la rebelde pelota le dio de lleno en la cabeza y calló inconsciente.

Carolyn estaba horrorizada por lo que había hecho y de inmediato bajó en picada para ver el estado del chico. Él estaba tendido en el suelo de la tribuna y Carolyn llegó hasta él antes que una chica rubia que parecía ser su novia.

-Oh, Dios mío. ¡¡Asesinaste a Marco!!- le gritó la chica de ojos verdes a Carolyn con un dedo acusador.

-Ay, Reina. Mi verdadera intención no era darle a él, sino a ti. Tú te quitaste del camino, dejando a Marco en la trayectoria de la bludger, así que técnicamente fue tu culpa- dijo calmadamente Carolyn mientras se acercaban los demás para ver lo sucedido. La chica rubia se quedó como reflexionando lo que Carolyn había dicho pero pareció no entenderlo así que desistió.

Llevaron el cuerpo de Marco hasta la cabaña de Carolyn (la cuál ofreció sin pensárselo dos veces para alojarlo mientras despertaba, según ella, porque era la culpable) y lo tendieron en la cama de la chica.

Después de una hora de estar inconsciente, por fin Marco despertó.

-¿qué pasó?- preguntó levantándose de la cama y mirando a todos lados sin poder enfocar algo completamente.

-Oh, ya despertaste- dijo una voz con alegría. Carolyn se acercó a su cama y evaluó el aspecto del chico- Por accidente una bludger te golpeó en la cabeza así que quedaste inconsciente por más o menos una hora.

Al cabo de unos minutos salieron los dos de la cabaña y él dijo que estaba bien de nuevo así que se fue a sus entrenamientos de quidditch sin comer porque se había perdido la comida.

Después de los entrenamientos de ambos equipos todos se prepararon para la caminata por el bosque. Mirna echó en su mochila una linterna, unos walkie tolkies, una bolsa llena de chucherías, algo de comida, un suéter, golosinas, bombas fétidas, entre un sin fin de artículos de broma que Fred y George le habían dado.

Mirna salió de la cabaña junto con Carolyn. El cielo ese día estaba oscuro y tenebroso, había tantas nubes que no se veía la luna llena que había ese día y había señales de que iba a llover. Justo el tipo de clima que les gustaba a ambas chicas.

Un rugido desgarró el cielo cuando el primer trueno se apareció en el cielo. Mirna se estremeció y echó a andar hacia el linde del bosque prohibido, donde estaban muchos chicos y chicas esperando a que les dieran instrucciones.

-Hola- saludo a Fred y a George con un beso a cada uno- Hace un clima estupendo ¿no?

Los gemelos la miraron extrañados.

-Si tú lo dices- admitieron sin darle importancia.

Para sorpresa de algunos esta vez Remus no los iba a acompañar, según Tonks, por un dolor de muela. Era la excusa más patética que los gemelos, Mirna y Carolyn hubieran escuchado. Emprendieron la marcha detrás de Tonks por un camino angosto en el que se tenía que hacer una sola fila para poder pasar por en medio de los arbustos sin ser herido por las espinas.

No se oía ni un solo ruido en el bosque, salvo sus pisadas en las hojas muertas y secas. Casi todos se habían vestido con pantalones gruesos, sudaderas y botas para poder aguantar la caminata que duraría 4 horas, todos excepto las cuatro chicas que acompañaban a Viktor, Joseph, Goran y Marco. Ellas iban vestidas muy primaverales, con faldas cortas de mezclilla, ombligueras y zapatillas de tacón de vértigo.

Mirna y Carolyn iban burlándose de su aspecto cuando llegaron al primer claro porque había ramitas atoradas por todo su cabello, también tenían varios rasguños en las piernas, brazos y cara, y por si fuera poco ya no aguantaban los tacones.

-Es por eso que les dijimos que se vistieran con propiedad- les dijo Tonks cuando se tuvieron que parar a descansar por enzima vez a causa de sus quejidos- tengo una idea. Ustedes se pueden quedar aquí y cuando volvamos de la caminata pasamos por ustedes, así no se cansarán y no atrasarán al grupo.

Las cuatro chicas aceptaron al instante sin sospechar que eso les saldría caro. De nuevo emprendieron el viaje pero a Fred y a George se les había ocurrido algo.

-¿Qué tal si nos separamos del grupo y rondamos un poco por el bosque?- preguntó Fred en un susurro a las dos chicas.

Ellas solo asintieron y se fueron quedando rezagados hasta que perdieron de vista al resto de los muchachos.

Se salieron del camino y caminaron por unos minutos hasta que oyeron un espeluznante aullido que parecía de lobo. Mirna se aferró a Fred y empezó a temblar.

-¿Son coyotes?- preguntó Carolyn con temor mientras se acercaba inconscientemente a George.

-No, aquí no hay coyotes. Tal vez lobos- dijo George y empezó a rebuscar en su mochila una lámpara de mano.

Oyeron el ruido de unas pisadas que se acercaban rápidamente por detrás de ellos. Los arbustos que había a sus espaldas se movieron violentamente. Todos voltearon simultáneamente a ver y George iluminó la zona con la lámpara. No había nada ni nadie.

Mirna se aferró más fuerte al brazo derecho de Fred y Carolyn al izquierdo. George estaba delante de los tres.

-Tenemos que movernos rápido- dijo de pronto George- Sea lo que sea esa cosa ya nos tiene en la mira.

Un gruñido se oyó a sus espaldas y los cuatro tuvieron tanto miedo que ni siquiera se quedaron a investigar, en lugar de eso corrieron echaron a correr mientras oían las ligeras pisadas detrás de ellos, entonces se oyó otro aullido.

Fred vio un tronco viejo en el camino y jaló a Mirna afuera del sendero para que se ocultaran en un hueco. Fred no pudo avisarle a su gemelo, que aún corría con Carolyn y se perdieron de vista. De pronto todo fue silencio. Mirna no se atrevía ni a respirar. Fred la atrajo hacía sí y se asomó apenas unos centímetros por la rendija del árbol. No se veía nada excepto vegetación.

Empezaba a hacer frío y Mirna podía ver su respiración en el aire como una nube de vapor. De pronto se vio un ojo grande con la pupila de lobo asomado por la rendija. Fred se hizo para atrás justo a tiempo y se escondió con Mirna en las penumbras. El ojo desapareció de ahí al cabo de unos segundos y se oyeron más pisadas que anunciaban la partida de aquella criatura.

-¿qué era eso?- preguntó Mirna con la voz quebrada- Eso que nos seguía.

-Creo que era un hombre lobo- dijo Fred abrazándola más fuerte.

-¿Y Carolyn?- preguntó ella asustada mientras las lágrimas se avecinaban en sus ojos- ¿Qué pasó con ella y George?

-No te preocupes, si está con mi hermano él no dejará que nada le pase. Ella está segura a su lado como tú lo estás al mío.

Mirna trató de calmarse un poco antes de salir con Fred para buscar al gemelo de éste y a la amiga de ella. Cuando salieron Mirna llevaba en la mano izquierda la linterna y en la derecha su varita.

-¿No dijeron que no podíamos traer varitas a la caminata?- preguntó Fred con una sonrisa.

-Esto podría salvarnos la vida, aunque no sé muchos hechizos defensivos así que saca la tuya. No me mires así Fred, sé muy bien que tú también trajiste la tuya.

Fred sacó su varita del bolsillo trasero de su pantalón y la alzó.

-Muy bien. Ahora vamos a buscarlos y si aquella cosa regresa prométeme que correrás sin mirar atrás ni una sola vez- dijo Fred en tono serio.

-¿pero qué pasará contigo?- preguntó Mirna con temor.

-No te preocupes por mí. Me las arreglaré. Pero prométeme que te salvarás.

-Pero...

-¡Promételo!

-Está bien, lo prometo.

Fred la abrazó brevemente y se pusieron a caminar uno al lado del otro con las varitas en ristre.

-¡¡¡AGHHHH!!!- los dos se voltearon a ver al oír un grito desgarrador que venía de alguna parte cercana del bosque.

-Vamos- susurró Fred a Mirna y los dos apresuraron el paso...

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-Creo que lo perdimos- dijo Carolyn con voz ahogada cuando ella y George se detuvieron a recuperar el aliento y no oían más las pisadas.

-Sí, creo que sí- corroboró George- ¿Puedes creerlo? Era un hombre lobo.

-No, de hecho pensaba que era una ardilla voladora- respondió ella con ironía.

-jaja, muy graciosa- dijo George con sarcasmo- Creo que deberíamos tratar de hallar el camino de vuelta.

Empezaron a caminar hasta que repararon en algo.

-¿Dónde están Mirna y Fred?- preguntó Carolyn mirando hacia atrás.

-Creí que venían detrás de nosotros- dijo George confundido.

Se miraron perplejos y acordaron buscarlos pero sin gritar su nombre por si el hombre lobo los encontraba primero. Caminaron por varios minutos hasta que oyeron un grito que desgarraba la espesura de la noche. Carolyn se paralizó de miedo, se le erizó el cabello de la nuca y la recorrió un escalofrío.

-¿Qué fue eso?- preguntó ella mientras se aferraba al brazo izquierdo de George hasta tal punto que él no sentía los dedos.

-Carolyn, me has cortado la circulación del brazo y ya no siento mi mano- dijo él con voz entrecortada y ella lo soltó.

-Perdón- dijo ella apenada.

Siguieron caminando hasta donde oyeron el grito y de pronto se encontraron de frente con dos personas.

-¡Qué alivio!- exclamó Mirna y abrazó a Carolyn y luego a George- ¿eras tú la que gritaba, Carolyn?

-No, acabamos de llegar porque íbamos a ver quién había gritado.

Cuando Fred miró a su alrededor notó que ya estaban de vuelta en el camino otra vez.

-Miren, ya podemos regresar al campamento- dijo George con alegría cuando él también se dio cuenta.

Echaron a andar hasta que a lo lejos distinguieron la luz de una fogata. Aliviados apresuraron la marcha hasta entrar en el claro de donde habían salido. Miraron hacia el centro y encontraron ahí a todos, maestros, encargados y alumnos.

Cuando los vieron llegar casi todos alzaron la mirada y un gran alivio se reflejó en ella. Aunque Tonks los miraba además con enojo.

-¿Porqué se separaron del grupo?- preguntó enojada justo cuando llegaron al centro- Les pudo haber pasado algo grave.

Después de reprenderlos un poco ella se calmó y fue cuando uno de ellos hizo una pregunta que ella no supo contestar.

-¿Hay hombres lobo en este bosque, Tonks?- quiso saber Fred.

Ella palideció al instante y hasta pareció que su cabello se tornaba de ser color rosa chicle a color rosa pastel.

-¿P-porqué?

-Porque nos encontramos con uno- esta vez dijo George.

Todos los presentes soltaron un grito ahogado y algunas chicas se taparon la boca con las manos.

-¿se encontraron con un hombre lobo, de verdad?- preguntó Katie mientras se acercaba y le tocaba sensualmente el antebrazo a Fred y cuando ella lo trató de abrazar para “consolarlo” él se apartó inmediatamente.

-Sí, nos persiguió por unos minutos hasta que lo perdimos de vista.

-¿qué más?- preguntaba la multitud mientras cerraban más el círculo alrededor de los cuatro.

Mirna fue la que siguió narrando:

-Estábamos corriendo cuando nos separamos, Fred me jaló hacia un tronco hueco y George siguió corriendo con Carolyn. Cuando nosotros dos estábamos en el hueco el lobo se acercó a ver y luego se fue, entonces salimos y empezamos a buscar a Carolyn y George...

Carolyn siguió diciendo:

-nosotros dos nos detuvimos en un pequeño claro al dejar de escuchar las pisadas y de pronto un grito desgarró el aire. Yo pensé que habían atacado a alguien así que...

Era el turno de George:

-Seguimos la fuente del ruido para ayudar a quien fuera que había emitido el grito pero no lo encontramos. En su lugar encontramos otra vez a Mirna y a Fred...

Fred tomó el protagonismo:

-Mirna y yo también oímos ese grito y lo seguimos y nos topamos de frente con Carolyn y George. Cuando los hayamos Mirna le preguntó a Carolyn que si ella era la que había gritado pero ella le dijo que no. Cuando miré a nuestro alrededor noté que estábamos de vuelta en el camino...

George fue el que terminó diciendo:

-Lo seguimos de regreso hasta llegar aquí y ahora estamos narrando lo que nos pasó.

Cuando terminaron de narrar su interesante historia la mayoría de los estudiantes estaban aterrorizados.

-Por cierto, ¿quién gritaba?- preguntó Mirna

-Yo- contestó una voz. Todos miraron alrededor y sus miradas se clavaron en una de las rubias- Es que me pareció escuchar un gruñido detrás de un arbusto así que grité y corrí de regreso al campamento.

Cuando Tonks los mandó a dormir todos seguían comentando acerca del incidente.

Mirna ya estaba acostada en su cama medio dormida cuando escuchó un ruido afuera. Se incorporó rápidamente sacó una linterna pequeña, se puso sus tenis y una chamarra y salió sin hacer ruido. Recorrió el sendero entre las cabañas hasta llegar al linde del bosque. Se escondió detrás de un arbusto y esperó.

El cielo estaba igual de nublado que la noche anterior y como era el alba había mucha neblina por todos lados que apenas y podía ver lo que había unos cuantos metros enfrente.

Ella vio a Tonks correr hasta el bosque y minutos después llegar con Remus recargado en su hombro. Él parecía muy débil y exhausto. Mirna sospechó algo acerca del incidente de hacía unas horas, talvez...no, no podía ser cierto. Meneó la cabeza como ahuyentando sus sospechas y regresó a su cabaña. Volvió a acostarse y se quedó dormida.

Al día siguiente Mirna se despertó preguntándose si la escena que había visto de Remus saliendo del bosque prohibido no había sido parte de su sueño. Decidió dejarlo a un lado hasta averiguarlo y mejor se dirigió al comedor para desayunar.

Adentro de la cabaña del comedor ya estaba Carolyn desayunando.

-El itinerario de hoy- anunció Bill pasando por la larga mesa y repartiendo unas hojas.

-Vamos a ver, ¿qué tenemos para hoy?- dijo Carolyn mientras lo revisaba.

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Durante el transcurso de la semana los chicos y chicas se conocieron mucho mejor y trabaron amistad con los de Durmstrang así que el día del partido ya se conocían bastante como para estar tranquilos para jugar.

Carolyn y Mirna estaban en los vestidores escuchando las últimas indicaciones de Oliver.

-Muy bien. Hoy hay una tormenta pero no nos asustamos por un poquito de lluvia. Recuerden: esta es nuestra oportunidad de vencer al mejor equipo de la liga estudiantil y si ganamos pasaremos a la historia. Buscadores recuerden: Draco, tú eres el titular, después de una hora de partido se turnarán y Cedric tomará tu lugar. Cazadores: en la primera hora entrarán Katie, Angelina y Roger; en la segunda hora, Alicia, Padma y Marcus. Golpeadores, ya saben, los gemelos entran primero y luego Carolyn y Mirna. Y Ron: tú entras en la segunda hora. ¿Todos listos?

-Sí- contestaron al uníoslo con mucho entusiasmo.

-Todos al centro.

Todos se juntaron en el centro del vestidor, alrededor de Oliver y pusieron sus manos sobre la suya.

-¡A ganar!

Gritaron de emoción y se separaron.

-Es hora.

Tomaron sus escobas, bates, guantes y lentes oscuros (para conservar el estilo) y salieron de los vestidores. Inmediatamente el murmullo que oían en los vestidores se incrementó hasta sonar como un gran rugido de emoción por parte de los espectadores. Se oían gritos, silbidos y vítores.

La adrenalina que sentían se convirtió en euforia al ver a tantas personas reunidas. Frente a ellos se acercaban los jugadores de Durmstrang con sus túnicas azules con blanco.

Mirna, Carolyn y los que iban a entrar en la segunda hora se fueron a sentar a unas gradas reservadas para ellos. Las demás gradas eran un mar de colores y caras. La mitad del estadio estaba lleno de los partidarios del equipo de Durmstrang y la otra mitad de Hogwarts.

Oliver, Draco, Katie, Angelina, Roger, Fred y George estaban en el centro del campo con sus escobas en mano junto con los siete del otro equipo y el árbitro.

El rugido de la multitud apenas dejó escuchar el sonido de un silbato que anunció el inicio del partido. Catorce escobas se elevaron en el aire...


¿Les gustó? Espero que sí. El partido se pone interesantísimo y me encató cómo quedó.

Si quieren dejen reviews. Si no quieren jódanse.