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Locas aventuras de adolescentes — capítulo 11
Holis!!!!!!! ¿Qué tal están? espero que bien. Mi fanfict está a punto de acabar y a que no se imaginan cómo termina!!
Bueno se acaba en el prox capítulo. Sé que está muy corta pero a mi en lo personal no me gustan las que tienen más de 15 capítulos, me terminan por aburrir. Me gustan las cortas, de unos 7 o 10 capítulos porque me entretengo.
Bueno ya no los entretengo más, mejor lean!!!!!
Capítulo 11: El inicio del verano está cada vez más cerca
Catorce escobas se elevaron en el aire. Los guardianes volaron hasta los postes de gol, los buscadores se fueron hasta la parte más elevada, los cazadores se apresuraron a recuperar la pelota y los golpeadores embistieron a las bludgers.
Los jugadores volaban tan rápido que solo se veían manchas rojas o azules de un lado a otro del campo. De la emoción Mirna ni se dio cuenta de quién era el comentarista hasta que volteó a ver las gradas principales donde estaba Lee Jordan y otro chico que parecía de Bulgaria. Mientras que Lee narraba el partido en español el otro chico lo narraba en búlgaro.
Aún así los gritos de la multitud no dejaban escuchar ni una sola palabra de parte de los comentaristas. Mirna veía con emoción y un poco de nervios cómo se desarrollaba el juego. Apenas 10 minutos después de que comenzara Hogwarts ya había anotado 15 tantos, mientras que Durmstrang había anotado 12. Los golpeadores jugaban con tal destreza que era casi imposible que los derribaran o golpearan las bludgers.
Fred y George embestían al que tuviera en su poder a la quaffle y casi nunca fallaban. Katie, Angelina y Roger parecía que se leían el pensamiento porque se pasaban la quaffle sin mirarse y como si supieran exactamente dónde estaría su compañero en el segundo siguiente.
Mirna y Carolyn gritaban tanto que casi se quedaban afónicas. Todos los espectadores gritaban tanto que ni siquiera podían oírse a sí mismos. Mirna nunca había presenciado un partido tan parejo. Mientras los de Hogwarts tenían velocidad y tácticas, los de Durmstrang tenían técnica e ingenio.
Para cuando se turnaron los jugadores al cabo de una hora ya iban 420 a 400, a favor de Hogwarts. Era la hora. Mirna temblaba de pies a cabeza, no sólo por los nervios, sino por la emoción. Salió de los vestidores y una lluvia de vítores cayó sobre ella. Inmediatamente subió a su escoba y se elevó junto con Carolyn.
Todos los jugadores se elevaron al mismo tiempo y reanudaron al juego. Ron voló hacia los aros de gol, Cedric empezó a buscar la snitch, Alicia, Padma y Marcus se apresuraron a quitarles la quaffle a los del equipo contrario y Mirna y Carolyn les lanzaron las bludgers al buscador y a un cazador de Durmstrang. La que Mirna le lanzó al buscador falló por poco porque él dio una pirueta para esquivarla, pero la que Carolyn le lanzó a Marco le dio de lleno en el estómago y lo derribó de la escoba, lo bueno fue que estaba a tan solo un metro del suelo y se incorporó inmediatamente.
-Buena lanzada, Carolyn- la felicitó Mirna con una sonrisa.
-Gracias- contestó ella.
De repente una bludger lanzada por Marco como venganza le dio a Carolyn, tirándola de la escoba. Ella estaba a más de veinte metros de altura. La multitud soltó un grito ahogado al mismo tiempo.
La escena pasó en cámara lenta. Cedric y Viktor Krum volaban con el brazo estirado en dirección de la snitch, Marco se había quedado paralizado viendo cómo Carolyn caía, Ron estaba parando un tanto espectacularmente, los espectadores se cubrían la boca con las manos, George veía horrorizado la caída.
Viktor Krum desvió la mirada de la snitch y vio a Carolyn cayendo a toda velocidad del otro estremo del campo, se detuvo en seco y aceleró hacia donde estaba ella. Carolyn ya estaba a diez metros del suelo y Viktor todavía no llegaba. Aceleró más pegándose a su escoba. Cuando Carolyn estaba a tan solo tres metros del suelo Viktor la atrapó en el aire.
La multitud soltó un suspiro de alivio cuando Viktor retomó el vuelo con Carolyn en brazos. Cedric atrapó la snitch dos segundos después ya que no estaba Viktor para impedírselo. Carolyn estaba inconsciente en los brazos de Viktor así que cuando sonó el silbatazo que anunciaba el fin del partido descendió al suelo y la dejó ahí suavemente.
La porra de Hogwarts y Salem gritaba de emoción. Habían ganado. Todos los jugadores de los dos equipos se dieron la mano y algunos hasta se abrazaron. Era un ambiente de euforia.
Mirna bajó de su escoba como pudo y se abrió paso hasta donde Viktor estaba con Carolyn.
-¿qué ha pasado? ¿Está bien?- preguntó George que también se había abierto paso hasta Carolyn.
Viktor tenía a Carolyn recostada en el suelo con la cabeza en una de sus rodillas y trataba de despertarla. George parecía al borde de un paro cardiaco o una crisis nerviosa.
Un medimago llegó a donde Carolyn descansaba e hizo aparecer una camilla para llevársela. Por un momento nadie dijo nada hasta que Mirna reaccionó y eufórica gritó:
-¡¡¡GANAMOS, FRED!!!
Mirna lo abrazó tan fuerte que le sacó el aire. Pasó ambos brazos alrededor del cuello de él y lo besó. Cuando se separaron lo volvió a abrazar y George los abrazó a ambos mientras el resto del equipo se les reunía alrededor.
-¡¡¡¡¡GANAMOS, GANAMOS, GANAMOS!!!!!
El equipo entero estaba eufórico. Levantaron a Cedric en brazos mientras él les mostraba la rebelde snitch que tenía en la mano.
Toda la multitud saltó al estadio para abrazar a los ganadores. Los de Durmstrang se veían algo decepcionados pero aún así vitorearon a Viktor por salvar a Carolyn al impedir la caída en la que seguramente se hubiera hecho mucho daño.
Mirna no cabía de felicidad y abrazó a gente que ni conocía. Alrededor de ella había muchas personas. Sintió a alguien que la abrazaba desde atrás y volteó a ver a Fred.
-Vamos a ver a Carolyn- propuso George mientras se acercaba.
Los tres dejaron al campo y fueron hacia una tienda que había con el emblema de San Mugo. Se metieron y preguntaron por Carolyn. Ella estaba echada en una camilla y ya estaba despierta.
Cuando Mirna llegó al borde de su cama ella empezó a moverse con nerviosismo.
-¿por cuánto perdimos? Lo siento. Siento haber arruinado el partido. ¿Qué pasó? ¿Por qué caí?- preguntó a una velocidad impresionante.
Mirna sonrió. De pronto se le vino a la cabeza una idea. Puso cara de sufrimiento y dijo.
-¡Perdimos, Carolyn! Perdimos vilmente!!!!!!
-No puede ser- dijo Carolyn con horror- ¿Perdimos? Oh, dios mío. Todo por mi culpa.
Fred y ella se miraron a los ojos y soltaron una carcajada. Carolyn frunció el entrecejo y miró a Mirna con cara de pocos amigos.
-¡¡¡Ganamos!!!- exclamó Mirna al tiempo que abrazaba de nuevo a Fred y los dos empezaban a saltar con emoción.
-¡¿Qué?!- preguntó Carolyn sin podérselo creer.
Se levantó de la cama y abrazó a Mirna, luego a Fred y cuando era el turno de George sólo le dio la mano en señal de apreció. Él esperaba tener un abrazo y se quedó muy decepcionado al ver la mano de Carolyn tendida ante él y no tuvo más remedio que tomarla.
Salieron de la tienda. El campo ya se estaba vaciando. Ya casi no había espectadores porque todos se estaban encaminando hacia el tren en el que habían llegado.
-Vamos- dijo George.
Fueron hacia un andén, donde todos estaban parados y esperando su turno para entrar en el tren.
-esperen- dijo de pronto Carolyn parándose en seco- ahora vengo, tengo que hacer algo.
Carolyn se alejó hacia el mar de alumnos de Durmstrang y abrazó sorpresivamente a Viktor Krum antes de darle las gracias por salvarla. Él se quedó confundido pero feliz.
Regresó a un lado de los gemelos y Mirna y los cuatro se fueron juntos al tren. Por fin de regreso a sus vidas normales. El transcurso se pasó entre un millón de chicos que felicitaron a los jugadores por su victoria. Mirna y Carolyn estaban muy felices.
-¿Sabes? Ya extraño mi casa- dijo repentinamente Mirna mirando por la ventana con melancolía después de que saliera un grupo de chicos de sus compartimiento después de felicitarlos- Extraño hasta la escuela ¿puedes creerlo?
-Sí, me pasa lo mismo- contestó Carolyn reflexionando un poco- Me pregunto si algo habrá cambiado para cuando volvamos.
-Espero que no.
Los pensamientos de Mirna volaron hasta su hogar, su barrio. Ella solía vivir en una casa a las afueras de Nueva York, no en el centro. Le gustaba la tranquilidad del barrio, no el ruido de la cuidad. Aún así siempre salía a pasear con sus amigos y amigas al centro. Carolyn, por otra parte, vivía justo en el centro de la cuidad, entre el bullicio de la gente, en un departamento desde el cuál se podían ver los monumentales rascacielos.
Llegaron al colegio en lo que le pareció a Mirna un corto trayecto. Estaba sumamente cansada por tanta agitación en un solo día, lo único que quería era darse una larga ducha y dormirse.
Cuando llegaron a la sala común de Gryffindor le pareció que no había estado ahí desde hacía mucho tiempo. Sin decir una palabra subió a su dormitorio.
-Es extraño- comentó Mirna mientras tomaba su ropa para bañarse.
Carolyn estaba doblando su ropa para volverla a guardar.
-¿Qué es extraño?- preguntó Carolyn sin poner mucha atención.
-Que me muero de ganas de volver a casa, pero también me quiero quedar. Me refiero a que allá está mi familia, mis recuerdos, mi pasado, mi escuela. Pero aquí está Fred, el colegio, nuevos amigos, más memorias.
-Estoy segura de que extrañarás a Fred, ¿no?- dijo Carolyn sentándose en su cama.
-Demasiado- contestó Mirna metiéndose al baño.
Salió treinta minutos después con un pijama puesto y empezó a secarse el cabello mientras lo cepillaba cuidadosamente.
-Pienso que este intercambio es una de las mejores cosas que nos ha pasado- dijo Mirna antes de acostarse en su cama.
-Sí, hay que aprovechar el tiempo que nos queda aquí- contestó Carolyn también deshaciendo su cama para dormirse.
Apenas la cabeza de Mirna tocó su almohada se quedó profundamente dormida. Ya habría tiempo para pensar, tiempo para volver, tiempo para disfrutar...
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La noticia de que habían ganado el partido contra Durmstrang se propagó rápidamente por todo el mundo mágico. Las familias de los jugadores les enviaron felicitaciones y regalos. En El Profeta publicaron la crónica del partido y entrevistas con los jugadores.
-Mira, mis padres me enviaron otro abrigo. Una pensaría que está helando- dijo un día Carolyn desenvolviendo un gran abrigo de color beige de una caja.
Ya estaban en junio y el calor era inaguantable. Para las clases ya no se ponían capas porque el negro atraía el calor. Iban de clase en clase con las camisas cada vez más desabrochadas conforme el verano hacía su aparición. Todas las tardes Carolyn, Mirna, Fred y George iban al lago a refrescarse.
Las clases se hacían cada vez más tediosas y los estudiantes se ponían de mal humor al no poder ir afuera a recibir la fresca brisa.
Sólo había una clase que todos disfrutaban: Astrología. Porque daba la oportunidad de recibir fresco aire sin acabar en la enfermería con quemaduras de primer grado por el contacto con el ardiente sol. Además daba una vista estupenda desde la torre. Lo malo era que sólo tenían Astrología una vez por semana.
Los días pasaban y Mirna se estaba preocupando. Faltaba un mes para decir Adiós. Trataba de pasar el mayor tiempo posible junto a Fred pero su subconsciente le decía que se fuera alejando poco a poco de él para que no resintiera tanto la despedida.
-¿me extrañarás cuando te vallas?- le preguntó Fred un día que estaban acostados debajo de la sombra de un árbol mientras George y Carolyn se estaban tratando de ahogar en el lago.
Mirna se quedó sacada de onda. No esperaba que Fred le preguntara eso. Ella esperaba que el día se alargara. Pero parecía que entre más deseara alargar el plazo los días se iban haciendo más cortos cada vez.
-Claro que te extrañaré. Y tú... ¿me vas a escribir seguido?- dijo Mirna besándolo y luego abrazándolo.
-Mmm. Eso depende- dijo Fred.
Mirna se incorporó y lo miró con reproche.
-Todos los días- dijo Fred tranquilizándola y abrazándola por la cintura para volverla a acostar.
Carolyn y George regresaron escurriendo de agua.
-Ya, par de tórtolos. Hay que regresar al castillo- dijo Carolyn mientras se escurría el cabello y tomaba sus cosas.
Fred y Mirna se levantaron y siguieron a Carolyn y George al castillo sin dejar de abrazarse. Llegaron a la Sala Común que estaba llena de gente y Carolyn y George subieron a su respectivo dormitorio para cambiarse la ropa por otra seca.
Mirna se sentó en un sillón muy mullido y se recargó en el respaldo. Miró alrededor, a todo lo que dejaría dentro de unas semanas. Le dio tristeza saber que nunca se volvería a sentar en aquel lugar, nunca volvería a calentarse junto a aquella chimenea, ni tampoco volvería a comer en el Gran Comedor, ni pasear por los terrenos.
Fred se sentó junto a ella.
-¿Qué tal si mañana nos olvidamos de las clases y vamos a Hogsmeade?- dijo cuando se sentó- ¿Mirna, qué tienes?- preguntó al ver su cara.
Ella tenía los ojos llenos de lágrimas. Sin contestarle lo abrazó con suavidad. Él la apretó contra sí.
-No te preocupes. Tenemos todavía tiempo para pasarla bien juntos- le dijo Fred adivinando su tristeza.
Mirna le agradeció con la mirada y lo abrazó más fuerte. No quería separarse de él nunca. Pero tenía que hacerlo. Tenía que regresar a su casa. Quedaba tan poco tiempo.
Carolyn bajó de nuevo a la sala con ropa seca y unos segundos después bajó George. Pero cuando George se sentó a su lado ella se levantó como intentando no estar cerca de él y se fue a sentar con su novio Frederick al que tenía muy abandonado últimamente. Ya casi no pasaban tiempo juntos porque Carolyn se la pasaba con Mirna, Fred y obligatoriamente con George.
Frederick se ponía muy irritado cuando veía juntos a los cuatro y trataba de colarse con ellos. Sólo que Fred y George sabían cómo hacer para perderlo de vista. Así Frederick se irritaba aún más. A George también le irritaba que fuera tan posesivo con Carolyn y al parecer a ella también le molestaba.
Continuamente se quejaba con Mirna sobre esto. Mirna ya estaba cansada de decirle que terminara con él de una vez por todas pero ella no se atrevía. A pesar de haber terminado con muchos chicos eso le recordaba a lo que había pasado con Erick.
-Ya supéralo, Carolyn. No pasará igual que con Erick- la trataba de tranquilizar Mirna.
Hasta que un día se atrevió. Cuando Mirna se la encontró en el dormitorio parecía muy feliz.
-¿Qué te pasó?- le preguntó Mirna con curiosidad.
-Por fin terminé con Frederick y creo que él lo entendió muy bien.
A Mirna le dio mala espina. Frederick no era de esas personas que entienden todo muy bien, era muy posesivo y no se daba por vencido. Aunque tal vez él había cambiado. Mirna decidió creer lo mejor de él.
Fred y Mirna no entraron a clases una semana completa para estar juntos el mayor tiempo posible. Cuando estaban en Hogsmeade les encantaba porque no había el acostumbrado bullicio de estudiantes por todos lados.
Ya faltaba medio mes para irse. Oliver por fin le hablaba a Mirna con normalidad después de que ella decidió hablar con él con sinceridad. Ya eran como antes del baile de navidad. Mirna y Carolyn estaban comiendo en el Gran Comedor junto con otros amigos.
-no puedo creer que en dos semanas estaremos de vuelta en estados Unidos- dijo Kyle.
-Dímelo a mí- dijo Mirna sin ánimos.
-Ya, Fred estará bien- dijo Carolyn y siguió comiendo.
-Eso no lo dudo, pero lo que me preocupa es que nunca lo volveré a ver- dijo Mirna levantándose para irse a la torre de Gryffindor.
Caminaba lentamente por los pasillos. Había cambiado de opinión. Ya no tenía ganas de ir a la Sala Común. Sólo quería estar sola. Fue hasta los terrenos y se sentó a un lado del lago, entre la hierba que se movía con el viento. Se recostó boca arriba y miró al cielo.
Las nubes eran escasas y el sol brillaba en todo su esplendor. El viento soplaba muy fuerte y la despeinaba constantemente. Su cabello volaba de un lado a otro. Cerró los ojos disfrutando de la brisa y oyó la voz de alguien.
-¿Qué haces aquí, Mirna?
Fin del capítulo. está algo chafa pero bueno. Preparense para el final. A que no adivinan quién es la persona que se encontró con Mirna!!!!!!! Lo sabrán en el cap´çitulo final. Es, según yo, muy predecible, pero me guta ser así, aveces.
Bye