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Historia 22081 — capítulo 1

Hola!!! We... los dejo con una historia mía... Disfrútenla y dejen críticas!!!

Disclaimer: Harry Potter, lamentablemente, como todos saben, no es mío. Es de una refinada señora inglesa llamada J. K. Rowling, a la cual le agradezco profundamente y de todo corazón por haber creado a este maravilloso personaje. Sólo les digo que los personajes nuevos son míos.

::¿Hermana?::

Capítulo 1: Una nueva Weasley

11 de agosto de 1981

Arthur y Molly Weasley charlaban animadamente en El Caldero Chorreante. La mujer lucía una panza de embarazada de nueve meses, por lo que la pareja había decidido salir juntos para disfrutar de los últimos momentos de paz.

Ellos ya tenían seis hijos varones, todos ellos pelirrojos como sus padres. El más grande tenía nueve años, y se llamaba Bill, el que le seguía era Charlie, de siete años, luego venía Percy, de cinco, los mellizos Fred Y George, de tres, y el pequeño Ronald, de un año y siete meses. Y ahora esperaban a su séptimo hijo. Aunque no sabían el sexo del bebé, estaban seguros de que sería un niño, puesto que no habían nacido niñas en la familia Weasley por varias generaciones.

Una mujer regordeta y de rostro amigable entro en la taberna. Iba bien vestida, y parecía tener unos sesenta años.

—¡Molly! ¡Arthur!

La mujer se acerco a ellos y los saludo. El hombre le ofreció asiento y le pidió una cerveza de mantequilla, la cual la mujer le agradeció efusivamente.

—¡Tía Muriel! ¡Que gusto verte!—sonrió Molly a la mujer.

—Fui a su casa y el pequeño Bill me dijo que habían venido para acá. ¡Que niño más responsable! Pero bueno, quería decirte que cuentas con todo mi apoyo económico y moral para este nuevo hijo, o los otros.—explicó Muriel, con una vocecita infantil.

—No hace falta.—repuso Molly, cordialmente.—Podemos arreglarnos.

—Si, es verdad, señora.—apoyo Arthur.—No podemos aceptar su dinero. Su ayuda será bienvenida mientras no sea económica.

La mujer suspiró. Se los veía tan jóvenes y soñadores que no quiso insistir más. Estuvieron charlando por espacio de media hora, hasta que Molly Weasley comenzó a sentir contracciones.

—¡Ay!—gimió Molly, con las manos en el vientre.

—¿Estas bien, querida?—pregunto alarmado su esposo.

—Creo...creo que vie...¡Ay!—otra punzada había interrumpido.—¡Viene en camino!

—¿Estas segura?—pregunto Muriel.

—He parido seis hijos...¡Ay!¡Claro que estoy segura!

—Debemos llevarla a San Mugno.

—San Mugno está muy lejos.—declaró Muriel.—Ella no puede aparecerse ni usar la chimenea en su estado. Llevémosla a una clínica muggle. Hay uno aquí cerca. Yo tengo dinero muggle.

—Bien. Mi vida, debemos llevarte. Te ayudaré.

Todos los clientes observaban a la mujer embarazada. Un mago de allí salió al Londres muggle y paró un taxi, donde se subieron Muriel, Arthur y Molly.

—A la clínica Sunshine, por favor.—indicó Muriel al taxista.—Rápido, esta mujer va a parir en cualquier momento.

El taxista salió a toda velocidad. Luego de cinco minutos, el auto se estacionó frente a una clínica de varios pisos. Muriel pagó el taxi, y ayudo a bajar a Molly. Cuando entraron, una enfermera se les acerco.

—¿Ya viene?—preguntó.

—Si.—dijo jadeando Molly. La enfermera trajo una camilla, donde la recostaron y la llevaron a la sala de parto.

—Creo que debes avisarle a los niños. Hay un callejón aquí al lado donde puedes Desaparecer.—dijo Muriel, después de una hora de espera.

—Si, creo que iré. Ya regreso.

Arthur se alejó, y Muriel se quedó en un largo pasillo, esperando. Enseguida, la partera salió de la sala y se acercó a Muriel.

—¿Usted es pariente de la mujer?—preguntó.

—Si, soy su tía, ¿le pasó algo a Molly?—preguntó, mientras se levantaba de la silla, alarmada, al ver que el rostro de la mujer reflejaba malas noticias.

—A la mujer no. Es el bebé. Ha nacido muerto.

—¡No!—gimió Muriel.—¿Y Molly?¿Ella lo sabe?

—Me temo que no. Tuvimos que practicarle una cesárea porque se complicó el parto natural. Ella aún esta anestesiada. Lo siento.

Muriel se dejó caer en la silla, abatida. Vio como una enfermera se acercaba con un pequeño bebé envuelto en brazo, por el extremo del pasillo, y cruzaba unas palabras con la partera de Molly. La mujer luego se volvió a Muriel.

—Señora.—dijo.—Una mujer acaba de dar a luz, pero no quiere a su hija. Me preguntaba si...si usted quisiera reemplazar a la niña que nació muerta por esta. Nadie se enteraría, esta niña no sería huérfana y su sobrina no sufrirá la perdida de su hija.

Muriel lo pensó unos segundos. Cundo la niña creciera, y no mostrará poderes mágicos. Sospecharían, aunque lo más probable es que la consideraran squib . Y con el pelo no habría problema; es normal que pelirrojos tuvieran niños rubios y si fuera morocha o castaña, ella había sido morocha en su juventud, asi que argumentaría que era muy parecida a ella.

—Esta bien.—asintió.—Que no se entere nadie.

Las mujeres entraron a la sala de parto, donde Molly yacía en una camilla de quirófano. Las enfermeras salieron con la camilla para llevar a Molly a una habitación individual, y Muriel iba detrás, con la niña en brazos. Se fijo en que tenía la cabeza cubierta con una pelusa naranja.

Muriel se topó con Arthur, que venía agitado, con Bill de la mano. Cuando vio a Muriel, se soltó de su hijo mayor y corrió a cargar a su hijo.

—Es una niña. Acaba de nacer.—dijo Muriel, algo nerviosa. Le dolía en el alma engañar a su sobrina y a su esposo, pero ellos no sufrirían al menos. Arthur cogió a la niña en brazos, y la observó azorado. Una lágrima salió de sus ojos.

—Mira, Bill, tu hermanita.—el niño miraba a la bebé con la misma expresión de su padre.

—La primera niña Weasley en generaciones.—dijo, hinchándose de orgullo.—¿Y Molly?

—La acaban de llevar a la habitación. Aún esta anestesiada, tuvieron que hacerle una cesárea.

—Ho, pobrecilla. Ven, Bill, llevemos a tu hermana con mamá.

Padre e hijo caminaron hasta el cuarto que les indicó Muriel. Cuando llegaron, acostaron a la niña en una cuna, junto a la cama de su madre.

Después de media hora, Molly despertó. Estaba algo confundida, hasta que recordó por que esta allí.

—¿Mi hijo?—preguntó, media dormida aún.

—Hija, querrás decir.—dijo Arthur, mientras le acercaba a la bebe.—Es una niña.—Molly la tomó y la miró emocionada.

—Se llamará Ginevra, como mi abuela.—dijo ella, sin apartar la vista de su hija, mientras Muriel entraba al cuarto.

—Ginevra Molly Weasley. ¿te gusta?—preguntó su marido.

—Me encanta.—contestó Molly. La niña hizo un sonido gutural con la garganta, y se dedicó a buscar el pecho de su nueva madre, bajo la atenta mirada de ella, su nuevo papá, uno de sus nuevos hermanos y su nueva tía abuela Muriel.



 Mientras tanto, en otra habitación del ala de maternidad de la Clínica *muggle* Sunshine, la señora Tracy Losder, de largo cabello castaño rojizo, lloraba desconsoladamente en los brazos de su marido Frank Losder

—¡Voy a extrañar a mi niña!—sollozó amargamente.

—Piensa que crecerá feliz, lejos de esta espantosa guerra. En un orfanato, o en una nueva familia. Sabes que puede estar en peligro. No podemos exponerla.

—Si, quizá sea asi.—la mujer abrazó a su marido., ahora sollozando suavemente.—Por suerte, Dumbledore nos trajo a esta clínica muggle. Voldemort lo podría haber sabido si el parto hubiese sido en San Mugno.

—Y él nos prometió que ira a Hogwarts. Alí tendrá un buen futuro.

—Eso espero.


Otra pareja, cerca de la habitación donde se encontraban los Losder, estaba en la misma situación.

—¿Qué sucederá ahora?—preguntó una joven mujer, apartando sus cabellos pelirrojos de su cara. Unas lágrimas silenciosas se asomaron de sus brillantes ojos verdes. ¿Por qué existía el mal?¿Por qué no podían vivir en paz?—¿Qué sucederá con mi niña?

—Vivirá feliz.—le respondió su joven marido, mientras se acomodaba sus gafas redondas. Pasó una mano por su rebelde cabellos negro, mientras con la otra abrazaba a su mujer. No quería verla llorar, pero él también sufría. Ya tenían otro hijo, de un año, y habían estado muy felices de enterarse que le darían una hermana. Pero esa felicidad estaba opacada...La guerra, la maldita guerra que se cernía por el mundo, destrozando las familias, como lo hacía ahora. Sus vidas se habían truncado un año atrás...El peso del mundo sobre su pequeño hijo...Un destino negro... Incierto...—Otra familia la cuidará...Allí tendrá un futuro sin penas, Lily...

—¿Y Harry?¿Qué le diremos a él?

—Es muy pequeño...no se acordará que iba a tener una hermana...

—Espero que algún día se encuentren.

—Seguramente lo harán, en Hogwarts.

—Ojalá sea feliz.—murmuró la mujer, apartando su cabello rojo nuevamente.—Ojalá sea muy feliz, James...



 Molly y Ginevra volvieron a la casa tres días después. Todos sus hermanos quedaron encantados con su pequeña hermana, y comenzaron a llamarla Ginny algunas veces. Al cabo de un mes, era sólo Ginny.

 Ginny creció, y era una hermosa niña pelirroja para alivió de la tía Muriel. Una tarde que esta estaba de visita, cuando Ginny tenía cinco años, se oyó un chirrido de espanto, proveniente del patio. Molly y Muriel salieron rápido, para encontrarse con Fred y George, con dos grande, feas e idénticas verrugas en la frente, y a Ginny felizmente a su lado.

—Fue ella.—dijeron al unísono, señalando a Ginny, antes de que las mujeres preguntaran.

—¿Tu hiciste eso, Ginny?

—Ellos me perseguían, y yo quise que tuvieran verrugas feas en la frente y de golpe salieron.—dijo con una vocecilla infantil.

—Ustedes dos, dejen de molestar a su hermana.—dijo la señora Weasley con la rudeza que la caracterizaba.—Vengan.—sus gemelos se acercaron, y ella, con un movimiento de la varita, desapareció las verrugas.—A su habitación, ¡ya!

—Es la primera demostración mágica que presenta.—dijo orgullosa la señora Weasley, cuando sus hijo entraron a la casa.

 Muriel no podía creerlo. La niña había demostrado dotes mágicas. Ginny era bruja.


Hola!!! Espero que les haya gustado este capi...Quiero reviews!!!!! Por favor....Y pasen por mi otro fic **“Muero de amor por ti”**

Besos...!!!


Lali Black