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Historia 22081 — capítulo 2

Capítulo 2: El codo en la mantequilla

1 de agosto de 1997

Habían pasado ya quince años, once meses y veinte días desde que Muriel había reemplazado al bebé muerto de su sobrina por otro.

Ahora Ginny Weasley era una hermosa adolescente de quince años y una poderosa bruja que estudiaba en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, junto a su hermano Ron.

Ginny despertó esa mañana del primero de agosto de 1997 muy contenta. Hoy llegaría Harry Potter a su casa. Por fin lo vería después de un mes. Aunque le dolía haber tenido que separarse de él, después de las hermosas semanas que habían pasado juntos, de novios. Todas las vacaciones había estado como alma en pena, llorando por las noches, y despertándose con enormes ojeras. Pero hoy sería distinto...

Se oían voces difusas del piso de arriba, más precisamente de la habitación de Ron. Seguramente Harry ya había llegado.

La boda de su hermano Bill con la francesa Fleur Delacour se festejaría al atardecer, y el día sería muy movido. Ginny tenía planeado hacer recapacitar a Harry de que su decisión de dejarla era un error, que ella era lo suficientemente capaz de defenderse, e incluso luchar junto a él. Y lo haría en la fiesta de la boda.



 Harry Potter despertó esa mañana más feliz de lo que había estado en las últimas semanas. Estaba en La Madriguera, el segundo edificio que más quería en el mundo. Y en la cama de al lado dormía su mejor amigo, Ron Weasley. Estaba en el cuarto de este, puesto que el de los gemelos (Que Harry había utilizado el verano anterior.) lo ocuparían invitados que se quedaban después de la boda del hermano mayor de Ron, Bill. A pesar de los hechos ocurridos semanas atrás, sentía que estaba feliz, y que debía aprovechar esa momentánea felicidad, porque no sabía si podría repetirla. Una de esas momentáneas felicidades la había abandonado un tiempo atrás, aunque le doliera el alma. Y aunque, por motivos obvios, tuviera que estar separado de Ginny, velaría por su seguridad desde cualquier lugar

 Ron, al sentirse observado por su amigo, se incorporó en la cama.

—¡Harry!¿Cuándo llegaste?—exclamó el pelirrojo, contento de volver a ver a su amigo.

—Anoche. Y adivina. Como ayer cumplí la mayoría de edad, ¡no volveré a Privet Drive!—exclamó, muy contento. La puerta de la habitación se abrió, y entro una Hermione despeinada y en bata.

—¡Harry! La señora Weasley me dijo que habías llegado. ¿Estas bien?—preguntó la chica, abrazándolo.—¡Te extrañábamos mucho!

—Estoy bien, en lo que se puede, ¿y ustedes?

—Bien. Creo que deben bajar a desayunar, me parece que Fleur esta volviendo loca a tu mamá, Ron. Apropósito, Harry, feliz cumpleaños.

 La muchacha salió y Ron y Harry comenzaron a vestirse. Efectivamente, la cocina era un caos. Molly Weasley gritaba histérica que Fred y George llegarían para la hora de la ceremonia a una extremadamente irritada Fleur.

—¡Todos deben “estag” aquí! Es el sueño de Bill. 

—¡Ya te lo dije, Fleur!¡Fred y George llegaran para decorar el jardín y luego volverán para la boda más tarde!

—Más vale que sea asi.—Fleur agitó su melena, y se sentó a terminar su desayuno.

—A pesar de que se llevan mejor, siguen discutiendo.—dijo Ron en un susurro, aún en la escalera. Los dos llegaron a la cocina, y Fleur levantó la vista de su taza.

—¡“Aggy”!¡Llegaste “paga” la boda!¡Que gusto!

—Buenos días Fleur.—contestó Harry.

—Harry, buenos días.—dijo la señora Weasley.—¿Huevos?

—Por favor, señora Weasley. Buenos días, Ginny.

 Ginny, que estaba sentaba frente a Fleur, se sobresalto, ruborizada, y metió el codo en el plato de la mantequilla, que estaba a su lado.

—¡No otra vez!—gimió, y salió corriendo escaleras arriba. Harry se le quedó mirando extrañado.

—Niña tonta.—murmuró Fleur para sí. Harry la fulminó con la mirada.

—Lo siento, Fleur, no escuche eso último.—dijo él, en tono gélido. Fleur quedó paralizada unos segundos, al igual que la señora Weasley. Pudo notar a Ron a su lado, intentando no reírse.

—No he dicho nada, “Haggy”.—dijo ella, ruborizándose.

—Mejor asi. Ginny no te ha hecho nada.

 Fleur no contestó ni lo miró. Se levantó de la mesa y subió las escaleras con aire majestuoso. En cuanto se perdió de vista, Ron estalló en carcajadas.

—¿De que te ríes tú?—le espetó la señora Weasley, antes de subir la escalera pisando fuerte.


Ginny entró en su cuarto, cerrando la puerta de un golpe. Hermione, que estaba intentando arreglarse el pelo delante del espejo, se le quedó mirando.

—¿Y a ti que te sucede?

La pelirroja no le hizo caso, echada en su cama, ahogando su llanto en su almohada. ¿Por qué eso le sucedía a ella otra vez? Ya lo había superado, era cierto, pero desde el rompimiento con Harry hacía unas semanas, sus antiguas torpezas delante de él había salido a flote nuevamente. Ella no era asi, pero no podía evitarlo. Mirarle y saber que no podía besarlo...

—¿Me vas a decir que pasa?

Siguió sin hacerle caso. ¿Cómo podía sucederle...?

—¿Qué sucedió allí abajo?

La puerta del cuarto se había abierto, y allí estaba la señora Weasley, con las manos en jarras.

—No lo sé, señora Weasley. No me quiere decir.—respondió Hermione, mientras se sentaba junto a Ginny, que sollozaba suavemente.

—Hija, cielo, ¿qué sucedió?—preguntó tiernamente la señora Weasley.

—¡Lo he hecho de nuevo!—gimió, aún con la cara tapada con la almohada.—¡Lo he hecho!

—¡Pero que has hecho de nuevo!—exclamó exasperada la señora Weasley.—Vamos, Ginevra, ¡dímelo!

—¡He puesto el codo en la mantequilla!—gritó, sentándose de golpe.

Las dos mujeres la observaron.

—¿Cómo?—preguntó Hermione. Pero Ginny no contestó, si no que volvió a esconder su cara en la almohada.

—Asi es como solía hacer cuando Harry estaba cerca de ella, cuando era más pequeña.—explicó la señora Weasley a Hermione.—Pero...hace años que ya no lo hace más...¿qué sucedió esta vez?

Ginny se levantó nuevamente, mirando suplicante a Hermione. Esta entendió el mensaje cifrado que le enviaba su amiga.

—Creo saber que sucedió...—dijo, sin despegar la vista de su amiga. Luego se dirigió a la señora Weasley.—Ginny y Harry...fueron novios en Hogwarts el curso pasado.

Las dos muchachas cerraron los ojos, esperando una explosión que nunca llegó. Hubo un sepulcral silenció por unos segundos.

—¿Cómo es eso?—preguntó despacio.

—Fue luego de ganar la copa de Quidditch.—comenzó a explicar Ginny, levantándose perezosamente. Tenía los ojos rojos.—Él me besó delante de todo Gryffindor, y yo le correspondí. Hubiese sido una tontera no hacerlo; yo estuve, y estoy, enamora de él desde pequeña. Pero terminamos el funeral del profesor Dumbledore. Bueno, él terminó conmigo; dijo que se sentiría mal si me pasara algo por su culpa, porque Voldemort intentaría utilizarme para llegar a él.

La señora Weasley le acarició la cabeza.

—Y ahora que no estas con Harry sientes vergüenza nuevamente cuando está cerca, ¿no es así?—Ginny asintió.—Esta bien, hija, no te preocupes. Ya hablaremos más tarde. Hoy es un día muy movido: la boda de tu hermano me esta volviendo loca.—suspiró.—Quizá mañana podamos hablar. Y ahora entiendo la reacción de Harry allí abajo. Te ha defendido de Fleur, ¿sabías?—le acarició la cabeza a su hija, y salió del cuarto.

—¿Estas bien?—le pregunto Hermione.—Debes volver a ser tú misma delante de él. ¿Recuerdas que te lo dije una vez?¡Y mira!¡Dio resultado!¡Y ahora hasta te ha defendido de Flerrrggg!

Ginny sólo suspiró, a la vez que la puerta del cuarto se abría nuevamente.

—¿Puedo hablar contigo, Ginny?—preguntó Harry, asomándose. Hermione se levantó de la cama, echándole una última mirada a si amiga, y salió del cuarto. Harry ocupó el lugar de Hermione en la cama.

—Claro.—dijo ella, hipando levemente a causa de los nervios.

—Me encontré a tu mamá en la escalera. Dijo que estabas mal, que debía de hablar contigo.

—No tenemos nada de que hablar.—soltó, tratando de no ver a la cara a Harry.

—Si que tenemos de que hablar, Ginny. Fue por lo del codo en el plato de la mantequilla, ¿no es así?—ella asintió tímidamente.—¿Te pones nerviosa otra vez delante de mí?

—No puedo evitarlo.—contestó.—Antes lo hacía porque no te conocía bien, ahora lo hago porque te conozco mejor que nadie, incluso que Ron y Hermione.

—¿Qué quieres decir?

—Ya no importa, Harry. No tiene importancia. Gracias por defenderme de Flerrrggg allí abajo. Debo ayudar a mi madre con los preparativos de la boda, lo siento.—Ginny se levantó, cruzó la habitación y salió del cuarto. Harry permaneció sentado sobre la cama de ella unos segundos. ¿Por qué sentía que a su lado su decisión de mantenerla alejada no iba a durar demasiado?

Salió del cuarto, aún pensando en Ginny, y en los buenos momentos que habían pasado juntos. Era verdad que se conocían demasiado, sólo en esas pocas semanas que estuvieron de novios les bastó para conocerse de punta a punta. Él conocía cada peca de la cara de Ginny, cada gesto suyo, cada risa. Y estaba seguro de que ella lo conocía muy bien. En la escalera se encontró con Ron, que llevaba unas túnicas dobladas.

—¡Ha, Harry! Que bien que te encuentro...mi padre acaba de avisarnos por la Red Flú que en media hora es el examen de Aparición.—dijo el muchacho.—Creo que esto ya no es necesario.—murmuró, fijándose en la pila de túnicas que llevaba. Hizo un giro con la varita, murmurando una encantación, y las túnicas desaparecieron de sus brazos.—Ya esta, ¿estas preparado, Harry?

—Claro.—respondió el joven.—¿Tú no estas nervioso? Que raro en ti...

—Me siento confiado.—dijo Ron.

—Pues entonces, vamos, que se nos hará tarde.

Los dos amigos bajaron a la cocina y, utilizando los polvos Flú, viajaron hasta en Ministerio de la Magia.

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N/A: Sé que es muy corto, pero prometo que se pondrá mejor a lo largo de la historia. Y hasta quizá los capítulos comiencen a ser más largo, ^^, aunque también tiene que ver mucho sus CRÍTICAS!!!!!

Porfis!! Dejen críticas!!! Prometo responderlas, en lo que pueda decir, obvio. Ya tengo la historia completa. Quiero decir, no escrita, pero si lo que irá sucediendo a lo largo de los capítulos. Aunque las historias tiene vida propia, y siempre van cambiando, casi nunca ocurre todo como queremos...En fin...Los dejo, NO SE OLVIDEN DE LAS CRÍTICAS. Si? Porfis?

Ciao!

Lali Black