Quiero ser tu heroe — capítulo 11
– ¡Hola, chicos! –saludaron las dos Gryffindors a la vez.
– Hola –dijeron Ron y Harry, un poco “atemorizados”, ya que Neville les había mandado el mensaje de Ginny.
– ¡Hola! –dijeron Seamus, Dean y Neville, que estaban junto con Ron y Harry.
– ¿No vais a decirle nada a Hermione de su modelito? –les dijo.
– Ginny... –le dijo Hermione, en modo de represalia. Ella prefería que no le dijeran nada.
– Bueno, pensábamos que no hacia falta. Seguro que sabe que esta guapísima –dijo Harry, sorprendido.
– ¡Harry! A las mujeres nos gusta que nos digan cosas así –dijo Ginny.
– Dilo por ti –atajó Hermione–. Bueno, vamos a hacer algo. Dar una vuelta o algo. No nos quedemos aquí.
Los 7 Gryffindors se dirigían hacia el lago cuando se encontraron con Parvati y Lavander, que se unieron a ellos. Se quedaron en el lago hablando hasta la hora de la comida. Llegaron al Gran Comedor y se disponían a comer cuando la profesora McGonagall se acercó a Ron y a Hermione y les pidió que acabaran de distribuir los horarios.
– Solo faltan los de sexto –les dijo, entregándoselos.
Los dos prefectos de Gryffindor, empezaron a repartir todos los horarios. Cuando acabaron volvieron a su sitio, para comer.
– Que suerte que este año ya no damos pociones –decía Harry.
– Lo dirás por ti –le dijo Ginny.
– Bueno, a ti aún te falta un año, pero vosotros ¿por qué habéis cogido pociones? –dijo Ron, mirando a Dean, Seamus, Hermione, Lavander y Parvati, que eran los únicos de Gryffindor de sexto año que cogían (NA: aunque no haya muchos más).
– Creo que eso es cosa nuestra y de nadie más –le dijo Hermione, que después continuó comiendo, tranquilamente.
– Ginny, ¿el año que viene cogerás pociones? –preguntó Seamus.
– Pues no lo sé. Depende de cómo me vaya en este curso –respondió ella.
Continuaron hablando de los horarios que tenían. Cuando Ron y Harry cogieron el horario de Hermione, le dijeron:
– Hermione, ¿te has dado cuenta que tienes el principio del lunes, todo, con los Slytherins? –preguntó Ron.
– ¿Todo? –preguntó Hermione, ya que no se había mirado con que casa hacía las clases.
– Sí, a primera hora tienes, bueno, tenemos Cuidado de Criaturas Mágicas con Slytherin. Y luego tienes dos horas de Pociones, también, con Slytherin –aclaró Harry, mientras miraba el horario de su amiga.
– ¿Puedo tener más suerte? –preguntó, irónicamente, Dean.
– No eres el único que estará en esas clases. ¡Qué infierno! Deberíamos quejarnos –dijo Seamus.
– ¿Para qué? Los horarios ya están hechos. No seáis niños y no molestéis a los profesores, tendrán cosas que hacer –dijo Hermione.
Parecía que alguien iba a decir algo con respecto a eso, pero se callaron al ver que una lechuza entraba por una de las ventanas del Gran Comedor e iba hacia ellos. La lechuza se paró delante de Hermione. No era del colegio, no la habían visto nunca: era negra, con rallas grises. Hermione cogió la carta que le tendía la lechuza. Mientras Hermione abría la carta, la lechuza salió volando. Lo primero que hizo la Gryffindor fue mirar de quien era. La cogió de forma que nadie más la podía leer. La carta decía:
Querida Hermione:
Cómo mañana nos toca el campo después de Gryffindor, hemos pensado que sería un buen momento para empezar con tu entrenamiento.
Tranquila, tus amigos no te verán, ya que tú entrarás al campo cuando ellos ya no estén.
No hace falta que contestes la carta. Pero espero que aceptes.
P.D.: Draco dice que les digas a tus amiguitos que dejen de quejarse por los horarios, que no son los únicos a quienes les molesta.
P.D.2: Si solo estuvieras tu de Gryffindor... jeje.
Atentamente,
Pansy Parkinson
Hermione dijo que era una citación de la profesora McGonagall, para hablar de sus notas del los TIMOS ya que habían sido muy buenas, como todos esperaban. Antes de irse añadió:
– Por cierto, Ginny, ¿me acompañas a buscar un libro que necesito?
– ¿Ya necesitas libros? –preguntó Ron, sin esperar respuesta.
Ginny se levantó sin decir nada y siguió a su amiga. Se pararon en un pasillo vacío y Hermione le contó todo lo que decía la carta.
– Vas a ir, ¿verdad? Seguro que será divertido –dijo Ginny.
– Pues sí, pero ahora les contestaré haber si puede venir tú también, aunque seguro que será que sí, pero prefiero preguntar –le dijo Hermione.
– Como quieras, pero, entonces, vamos a la Sala Común, para poder contestarles –dijo Ginny.
Y las dos Gryffindors se fueron hacia su Sala Común, para no perder más tiempo, porque sino, podía ser que sus amigos se dieran cuenta y empezaran a preguntar. Ninguna de las dos quería contarles su amistad con los Slytherins, todavía.