Quiero ser tu heroe — capítulo 10
Llegaron a la sala común y cada uno fue a por su escoba.
– No sé porque, tengo la sensación de que no vamos a tener el campo –dijo Blaise mientras sacaba su escoba.
– La verdad es que no he visto a ningún Gryffindor de nuestro año desayunando –añadió Nott.
– Quizá todavía no han bajado –sugirió Gregory.
– Podría ser, aunque me da igual. Estén o no, voy a jugar a Quidditch –sentenció Draco.
– Yo creo que sí que van ha estar, a no ser que hayan ido a otro sitio, porque en el Gran Comedor he visto a la Weasley y a Granger –dijo Vincent.
– Ya he dicho que no me importa. Vamos –dijo Draco, saliendo de la habitación.
Llegaron a la sala común y vieron que Millicent y Pansy llegaban, también en ese momento. Cuando salieron del castillo, los siete Slytherins subieron a sus escobas y se fueron hacia el campo de Quidditch. Llegaron y vieron que el campo ya estaba ocupado, como no, por Potter y sus amigos.
– Os lo he dicho –dijo Vincent.
– Mentira, yo lo dije antes que tú –le dijo Gregory.
– ¡Queréis no discutir! Parecéis dos niños pequeños –les dijo Pansy.
Cuando los Slytherins llegaron al campo se dieron cuenta de que no solo estaban los de Gryffindor, también estaban la profesora McGonagall y el profesor Snape, que les llamó.
– ¿Qué pasa, profesor? –preguntó Draco.
– Como sabíamos que iba ha haber problemas con esto... –empezó McGonagall.
– Ya son seis años, hemos decidido formar unos “horarios” para hoy –acabó Snape.
– Hasta dentro de media hora no os tocará el campo y cuando pase una. Tendréis que dejarlo para los de Hufflepuff.
Diciendo esto los dos profesores se fueron del campo.
– Habrá que esperar –dijo Draco.
– ¿No vamos ha hacer nada? Seguro que ellos llevan más tiempo –dijo Blaise, enfadado.
– No podemos perder puntos antes de tener –les dijo, sentándose en las gradas–. Pero la media hora ya no es media hora, y no va a pasar ni un minuto más.
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– ¿Tú ves lo mismo que yo? –le dijo Ginny sorprendida a la vez que llegaban a las gradas del campo de Quidditch.
– ¿Qué tengo que ver? –le preguntó Hermione, confusa.
– Los chicos jugando, tranquilamente, en el campo. Los Slytherins sentados, tranquilamente, en las gradas. Eso no es normal –le dijo Ginny.
– Pues la verdad es que no –le dijo Hermione–. Vamos a preguntarles.
– ¡Ron! ¡Harry! ¡Ron! ¡Harry! –llamaban las dos chicas.
En una de las pasadas que hizo Harry por delante de ellas, pudieron entender lo que les dijo:
– Ahora no. Luego hablamos. Que no podemos perder tiempo.
– ¿A qué viene eso? –preguntó extrañada Ginny.
– Espera aquí, voy a ver lo que pasa –le dijo Hermione, levantándose.
La prefecta de Gryffindor se fue hacia donde estaban los Slytherins.
^Si se dan cuenta de esto y se lo tengo que contar, se lo contaré- Y si se enfadan, ¡pues ya tienen dos cosas que hacer!^
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– Draco, podemos hablar –le dijo tímidamente al Slytherin.
– Claro, ¿qué pasa? –le preguntó Draco, alejándose de sus amigos y sentándose con Hermione.
– Es que a Ginny y a mí nos parece un poco raro esto, ¿qué pasa? –le dijo, curiosa.
– ¡Ah! No es nada importante. Simplemente McGonagall y Snape, y no se si alguien más, se imaginaban algo que seguramente hubiera pasado y han hecho unos “horarios” para hoy. Dentro de 20 minutos, 19 minutos, tus amiguitos salen del campo y nos toca a nosotros y cuando pase una hora a Hufflepuff –le explicó Draco.
– Gracias, Draco –dijo Hermione mientras se levantaba.
– Oye, Hermione –la paró Draco, cogiendo la mano de la leona:– ¿te apetece quedarte con nosotros?
– Es que estoy con Ginny –dijo Hermione, señalando a su amiga.
– Pues que venga también –dijo Pansy.
– ¿Desde cuando escuchas conversaciones que no tienen que ver contigo? –le preguntó Draco.
– Si lo miras bien, sí que tiene que ver conmigo –se defendió Pansy, a la vez que se cogía del brazo de Blaise, bromeando.
– Voy a ver que le parece a Ginny –dijo Hermione entre risas.
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Draco se unió de nuevo a sus amigos.
– A ti te gusta, ¿verdad? –indagó Pansy.
– Eso da igual –zanjó Draco.
– Bueno, bueno, sabes que me lo acabaras contando, así que no me preocupo –dijo Pansy, muy segura.
En ese momento Draco se acordó del “problema” de Pansy y miró al campo buscando a Thomas.
“Si no estuvieran los horarios del campo le podría haber hecho pagar lo que le hizo a Pansy.”
– ¿En que piensas?
– En nada importante Milly –le dijo, sonriendo.
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Hermione fue a hablar con Ginny, para ver que le parecía la oferta de los Slytherins.
– Ginny, me han dicho si queríamos ir con ellos. ¿Qué te parece?
– ¿Qué si queríamos? ¿Yo también? –preguntó, sorprendida.
– Claro. Aunque si no quieres no. Da igual –dijo Hermione sentándose.
– Bueno, vamos. Pero si se pasan me voy –aclaró Ginny.
– Si se pasan nos vamos. Pero no creo –dijo Hermione, levantándose, al igual que Ginny.
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– Hola –saludaron las dos Gryffindors.
– Que bien que hayáis venido. Que sepáis que no tenemos nada en contra de vosotras –dijo Pansy.
– Información errónea –dijo Nott.
– ¿Qué tenemos en contra de ellas, ahora? –dijo Pansy, mirándole fijamente.
– Venga Pansy, no puedes ser tan burra. Potter y Weasley –dijo Blaise.
– Y Thomas –añadió Draco.
– ¡Es verdad! Potter y Weasley. –dijo Pansy sin hacer caso a lo que había dicho Draco.
– Y Thomas –le cortó Draco.
– ¿Qué tiene que ver Thomas? Aún no ha hecho nada –dijo Milly.
– Lo siento, yo sé a lo que me refiero –dijo Draco–. Por cierto, ¿vosotras no jugáis? –les preguntó a las Gryffindors.
– Prefiero estar con Hermione –dijo Ginny.
– No me gusta –aclaró Hermione.
– ¿Cómo que no te gusta? Si es lo mejor. Sobretodo si juegas con tus amigos –dijo Gregory.
– Es que Harry y Ron “la dan por perdida” –dijo Ginny, repitiendo las palabras que decían los dos Gryffindors–. Dicen que de aquí a que Hermione aprenda a jugar a Quidditch, se han reencarnado 100 veces –continuó Ginny y viendo a Hermione dijo:– Lo siento, amiga, pero es lo que dicen.
– Lo sé y no me importa –dijo Hermione sentándose.
– Pues a mí sí. Cuando tengamos tiempo libre y eso, entrenaremos –dijo Pansy.
– Aunque cada uno nos tengamos que reencarnar 100 veces o más –añadió Blaise.
– A mí, es lo que más me gusta del Quidditch, enseñar –añadió Nott.
Draco miraba a Hermione con una gran sonrisa: la veía feliz.
– Yo antes tampoco sabía, Hermione, aprendí el año pasado –le dijo Millicent.
– Fue divertido –añadió Gregory.
– Seguro que Milly estaba más verde que tú –dijo Vincent, riéndose.
– ¡¡¡Sin pasarse!!! –gritó Pansy–. Que Milly no estaba tan verde.
– Bueno, me encanta esta conversación pero... –dijo Draco, mientras dejaba que pasaran unos segundos y añadió:– nos toca.
Todos los Slytherins se despidieron de las Gryffindors. Las dos chicas se fueron a encontrar con sus amigos. Suponían que Harry y Ron esperarían una reprimenda por lo que habían hecho por la mañana, pero no sabían, ni esperaban, que las chicas habían cambiado de plan.
..--,,Continuará,,--..