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Harry Potter y la Heredera del Destino — capítulo 9
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Capítulo IX / Lucius Malfoy
El encuentro con Lucius Malfoy sucedió un día cualquiera. Nada especial ocurrió ese día.( si no se cuenta el hecho de que Sirius y James volvieron el cabello de Mcgonnagal color rosa durante clase de Transformaciones.)
El cielo se encontraba coloreado con un elegante color gris, y espesas nubes bajas adornaban el gran salón.
El día, como se dijo ,fue tan normal en todo, que Isis jamás supo como aquel incidente insignificante como el encuentro con aquel
arribista albino pudo cambiar tanto el curso de los acontecimientos más tarde.
Pero cuando se tienen once años nadie piensa en el futuro, ni siquiera en el inmediato, y menos que nadie aquel grupo de alegres
Gyffindors que caminaban en grupo por el largo corredor.
-Deberías dejar de leer un momento Isis, no se cómo lo haces.- observó Sirius aludiendo al hecho de que en todo momento Isis
se encontraba con la nariz pegada a un libro nuevo.. Y además tan rápido. Espera un momento- dijo abriendo los ojos gigantescos y
mirando sin disimulo la tapa del libro.- Este es uno diferente del de hoy en la mañana. Ya sabes, ese grandote que acababas
de sacar de la biblioteca. Que ocurrió? Te aburriste tan rápido?
-No- replicó ella impaciente.-Me lo terminé.
James rió nerviosamente y pasó un brazo como quien no quiere la cosa al rededor de los hombros de Lily, si que esta opusiera
resistencia.
Nadie pudo apreciar como el semblante de Isis se oscureció de pronto.
Arabella y Sirius se miraron con las cejas levantadas, moviendo la cabeza con preocupación.
-Bien- dijo Sirius decidiendo algo de pronto.-Es hora que nos preocupemos de tu educación.-¿ Como vas a aprender de la vida, si te
la pasas con la nariz metida en un libro?-Acto seguido le quitó el libro de las manos con un hábil movimiento y
lo lanzó por la ventana.
-Sirius! Que demonios crees que haces? Ese libro pertenece a la biblioteca!- Isis se acercó al marco de la ventana desesperada.
Pero cuando se volvió para lanzarle un maleficio con la varita levantada, Sirius tenía una expresión tan encantadora que el corazón
de Isis se ablandó de inmediato.
Bien-dijo, y siguió caminando seguida por los demás.- Pero tu le explicarás a Madam Pince Por qué el libro salió volando por
una ventana del castillo.
Sirius asintió con una sonrisa de oreja a oreja. Era sabido por todos que Madam Pince sentía una extraña afición por Sirius Black.
Y Sirius sabía aprovecharla.
Isis iba muy absorta en sus pensamientos cuando sintió que chocaba con algo más alto que ella y una breve mancha de
cabello rubio pasó ante sus ojos antes de caer al suelo seguida de todos los pesados libros de encantamientos que llevaba en los
brazos.
Sintió que alguien que reconoció como Remus le sacaba de encima toda la montaña de libros con los que estaba cubierta y la
alzaba de suelo. Se escucharon risas a su alrededor. Cuando al fin pudo ponerse de pie(luego de algunos resbalones muy
desagradables, causados por un frasco de tinta roto, en los cuales terminó , muy avergonzada y sonrojada, en los
brazos de Remus.) vio a la causa de su desgracia.
Un chico de su altura, con el cabello casi albino y los ojos como pedazos de hielo la miraba fijamente, con una mueca muy
desagradable en la cara. A su lado, un muchacho más alto, y también de primer año no sonreía burlón, si no, sin prestar la más
mínima atención a Isis , miraba a Lily como hipnotizado.
Tras ellos toda una panda de chicos de primero los miraban con furia. Isis supo en seguida que eran Slytherins,
por la forma de mirar, como si ellos, los Gryffindors fueran una tanda de perdedores que no merecían siquiera el aire que respiraban.
-Ve por donde caminas, quieres? No quiero tener la desgracia de tocarte otra vez.-
El chico rubio la miró como si fuera la última basura de la tierra. Ella simplemente lo miró a los ojos, sin decir nada.
Remus en cambio, sorprendió a todos cuando se adelantó del grupo y se enfrentó rojo de ira con el chico.
-Tu fíjate por dónde demonios andas! Lo hiciste a propósito!
-Parece que tropezarse con la basura Godriguista es inevitable. No??- Se volvió hacia su grupo con una sonrisa arrogante en el rostro.
-Que quieres decir con eso??- James saltó hacia adelante.
El insulto había sido como una declaración de guerra. Una guerra a muerte.
-Me refiero a toda la escoria Muggle que existe en su casa.- Con esto dirigió la mirada directamente a Sirius que lo fulminó con
los ojos claros.
James no defendió a su amigo, en cambio, lo miro fijamente, y se apartó ligeramente extrañado. Sirius no lo notó.
-Cállate- musitó, confrontándolo.
-Nadie hace callar a Lucius Malfoy! Y menos un sangre sucia como tu!.
El ruido que hizo Lucius al estrellarse contra la pared, fue inmenso. Sirius lo había agarrado del cuello de su túnica y
lo mantenía suspendido en el aire, mientras se debatía para desasirse. Sus compañeros lo miraron sin decir nada.
Isis habló por primera vez., poniendo una mano conciliadora sobre el hombro de Sirius.
-Sirius, déjalo. No vale la pena.- Le dirigió una mirada de repugnancia al rostro enrojecido de Lucius.
Pero Sirius no la escuchó para nada. Parecía que la situación se iba haciendo grave, y la cosa se puso color de hormiga
cuando se escuchó la furiosa voz de la Profesora Mcgonnagal.
-SEÑOR BLACK!!!!! QUE DEMONIOS CREE QUE HACE!! SUELTE AL SEÑOR MALFOY DE INMEDIATO!!
Estaba saliendo de un salón, desafortunadamente muy cercano al incidente, y en el apuro por venir corriendo, tenia las gafas
colgando de una oreja. Isis se hubiera reído si no hubiera sido por el ambiente tenso que se había creado.
Tenía la mala costumbre de tener esa risa nerviosa frente a situaciones tensas, tristes, o patéticas, lo que no significaba
exactamente que le dieran igual los demás. Era sólo que...le disgustaba sentir lástima por los demás. En este caso por Sirius, que
muy pronto sería carne de gusanos si Mcgonnagal lo castigaba.
Sirius dejó caer a Malfoy, el que se deslizó sofocado al suelo de piedra. Una multitud se había juntado alrededor de la pelea y
observaba el desenlace con cierta morbosa expectación.
La profesora caminó hasta el centro del círculo ceremoniosamente.
-Todos fuera de aquí! A sus salas comunes!- Gritó observando a todos los mirones, los cuales se apresuraron a hacer lo que se les
ordenaba bajo la furibunda mirada de la subdirectora. Quedaron sólo los Slytherins y Gryffindors de primer año.
La profesora los miró a todos con los ojos entornados y luego fijo la vista en Sirius y Lucius, el cual ya se había levantado.
-Ustedes dos...- ordenó ella impetuosa- a mi despacho de inmediato. Luego miró largamente a Isis la cual se percató de que
estaba cubierta de tinta negra que había derramado al tirar los libros. La profesora debió suponer esto como un signo de
culpabilidad evidente por que luego dijo: Y usted, señorita Pollens, también!
Isis abrió mucho los ojos y miró incrédula a la profesora. Entrevió la mueca burlesca de Lucius Malfoy.
-Pero...profesora! Yo no tuve anda que ver!- tartamudeó confundida.
-Ah no? – escupió Lucius Malfoy – quién fue la que chocó conmigo?
-Pero fue un accidente! Y fuiste tu el q...
-Tengo que hablar con usted de otro asunto, señorita Pollens. Yo y el director. Por eso prefiero que me siga de inmediato. Vamos,
que esperan?- prosiguió dirigiéndose a los dos muchachos y a una avergonzada Isis, que la siguieron con la cabeza gacha.
Los llevó a su despacho, donde ya no se oían los murmullos de los curiosos. Isis iba sumida en sus propios pensamientos.
¿Porque James se había comportado de esa manera con su mejor amigo? Ella sabía que James adoraba a Sirius, y jamás había
dejado de defenderlo ante nada. Sería que no sabía que Sirius era de origen Muggle? A Isis tampoco le había importado, pero ahora
que lo pensaba, Sirius jamás había hablado de su pasado. Pero,
¿ Cómo se había enterado ese desagradable pendejo de Slytherin que Sirius era de origen Muggle, o como asquerosamente lo
llamaba “sangre sucia”? Si ni su mejor amigo lo sabía...Todo era un revoltijo en su cerebro, y de pronto se dio cuenta que caminaba
pegada a Lucius Malfoy, el cual la miraba intensa y desagradablemente Ella lo miró de la peor manera que podía y se apegó mas
a Sirius, el cual le rodeó los hombros, acezante, con un brazo.
La profesora abrió la puerta para que entraran, para luego entrar ella y sentarse majestuosamente en el sillón de orejas, como
si fuera un trono. Acto seguido los oblig..eh, invitó(jeje, ^^U) a sentarse en las sillas tapizadas al frente del escritorio.
Los miró con los anteojos en la punta de su nariz filosa.
-Y bien...- dijo haciendo un gesto abierto con las manos.- Explíquense.
-Black empezó a molestarme sin ninguna razón, y luego me golpeó, profesora Mcgonnagal- dijo Malfoy con su voz pastosa.
¿Cómo sabía su nombre? Isis no daba crédito a sus oídos.
-Mentiroso!!- gritó indignada- Lo llamaste san...
-Señorita Pollens, - interrumpió ella nuevamente.- Le ruego que se quede alejada de esta asunto. No es de incumbencia.
Cuando la profesora Mcgonnagal no miraba, esperando la respuesta de Sirius, Lucius le sacó la lengua.
Ese chiquillo era in-so-por-ta-ble. Una maldición pequeña no le vendría mal...mmm
- Fue mi culpa, profesora- dijo Sirius.
Isis se atragantó. Podía ser posible lo que acababa de oír? Miró a Sirius con ojos de basilisco, su rostro parecía un gran signo de
interrogación.
-No , no lo fue- dijo sorprendida. Pero la profesora había tenido ya suficiente.
-SEÑORITA POLLENS! SE LO ADVERTÍ! SALGA INMEDIATAMENTE DE ESTA HABITACIÓN! ESPÉREME AFUERA!
Isis salió con la mirada baja y cerró la puerta evitando mirara a Lucius Malfoy. ¿Que acaba de suceder? Sirius defendiendo a Lucius
Malfoy, ese cretino...
Se deslizó hasta el suelo, y apoyó la oreja en la pared intentando escuchar el desenlace de la discusión, pero al parecer la piedra
no fue muy buena transmisora del sonido, por que de inmediato desistió de oír algo más que los huecos sonido que rebotaban en
la pared de piedra.
Minutos más tarde, la puerta se abrió para dejar salir a un triunfante Lucius Malfoy, un cabizbajo Sirius Black y a una severa Minerva
Mcgonnagal, que se dirigió inmediatamente a ella, cosa que Isis lamentó, pues esperaba poder intercambiar algunas palabras con
Sirius.
Sin decir nada, le indicó con un gesto que la siguiera. Al cabo de un rato llegaron a una horrible gárgola de piedra. Isis ya se
preguntaba que demonios podían estar haciendo allí,. Cuando la profesora susurró algo que ella no comprendió, pero pareció
ser algún tipo de contraseña , pues la gárgola se hizo a un lado, dejando ver una amplia escalera de piedra, que seguramente llevaba al despacho de Dumbledore.
Estaba por subir los escalones normalmente, cuando estos comenzaron a moverse por sí mismos. La puerta se abrió sola en cuanto
llegaron. Dentro las esperaba Dumbledore, ligeramente impaciente, pero siempre con su eterna sonrisa, tamborileaba los dedos
sobre el escritorio.
-Señorita Pollens!- saludó alegremente.- Que gusto verla, siéntese por favor. Ella obedeció con timidez. No era habitual que llamaran
a alumnos a la oficina del director, como había podido apreciar en su corta estadía en la escuela, y menos a ella. El director hizo
una pequeña inclinación con la cabeza a La profesora y esta salió con dignidad estirada del despecho.
Dumbledore miró amistosamente por sobre sus gafas de media luna.
-Debemos hablar- dijo.
Isis asintió. Sabía de que se trataría la conversación.
-Sé que cuando supo de su “condición, quedaron muchas cosas que aclarar...- se aclaró la garganta antes de proseguir.-
Su familia, por ejemplo.
Isis asintió con emoción, por fin lo sabría.
-Cuando la encontré en el hogar, le prometí que le explicaría todo a su debido tiempo.- Isis asintió nuevamente.- Y yo siempre
cumplo mis promesas. Pero pensé (y la profesora Mcgonnagal estuvo de acuerdo con migo.) quesería mejor que ciertas cosas las
supieras por ti misma.
La cara de Isis pareció un momento como un gran signo de interrogación, mientras Dumbledore sacaba una cajita de madera del
bajo de su escritorio. Jugueteó con ella unos momentos antes de hablar.
- Confío en que descubrirás que es y como funciona por ti misma. Si tienes alguna duda de lo que ves (se que será así...) no
vaciles en venir a visitarme. Habla con la profesora Mcgonnagal y ella te dirá la contraseña. Bueno, supongo que necesitas tiempo
para pensar un poco. Adiós.
Isis se encontró de pronto fuera del despacho de Dumbledore, con la cajita en las manos y sintió como la puerta se cerraba tras ella.
No había bajado ni dos escalones , cuando la puerta se abrió nuevamente, y la voz de Dumbledore resonó en las estrechas murallas del pasadizo.
-Preferiría que no lo abriera hasta que llegara a su sala común, y estuviera tranquila, bien? -Un nuevo golpe, y la puerta se cerró
definitivamente.
Bajó con rapidez los escalones que faltaban, pensando en el enigma que se escondía en la pequeña caja aquella. Todo el misterio
de su existencia encerrado en esa caja oscura y roñosa. ¿Aguantaría la curiosidad?
Se metió la caja en el bolsillo de la túnica para mitigar en algo el deseo irresistible de abrirla. Sin embargo, al poco rato, no
resistió más los deseos de al menos manosearla un poco, y volvió a sacarla. Pero...una miradita no hacía daño, ¿verdad?
No... solo un poco, y luego lo cerraría.
Un ruido la sobresaltó. Cerró el resquicio abierto de golpe y miró a su alrededor. Una figura se hallaba encogida junto a un ventanal.
Ya había oscurecido, y se ocultaba en las sombras, sollozando. ¿sollozando?
Se acercó con cautela, pero al parecer no fue suficiente, y la figura la escuchó. Los hipidos y sollozos se detuvieron y un par de ojos
asombrosamente claros en la oscuridad apuntaron en su dirección.
-¿ I..Isis?-
-¿Sirius?
Isis se acercó mitad curiosa, mitad horrorizaba. Nunca había visto llorar a un hombre (excepto a aquel gordito llamado Patrick
Parker, pero el siempre lloraba, y Isis casi no lo consideraba un hombre.) y no sabía que hacer. Se sentó a su lado y susurró con voz dulce, como para calmar a un bebé:
-¿Que sucede, Sirius?
-Yo...bueno...no te creas que estaba llorando, eh, sólo, era...una broma...sí, eso es. Que tontería, pensar que yo lloraba ^^U.
- Sirius...que sucedió hoy? Me refiero a Lucius Malfoy. Por que...
-no se de que hablas...- A Isis le dolió eso. Se consideraba su amiga. Se había sentido feliz cuando la habían aceptado como una
más del grupo. Le parecía que Sirius podría al menos haber tenido alguna consideración.
Se puso de pie con brusquedad.
- Bien, perfecto, adiós. Pero pensé que era tu amiga.
Sirius la tomó de la muñeca. –Y lo eres- musitó con tristeza.- Por favor, siéntate.
Ella obedeció, muda.
-Jura que no contarás esto a nadie. Aunque...ya todos lo saben.- Sacudió la cabeza como un hombre al borde de la desesperación.
-Lo juro por mi vida.- respondió ella con solemnidad, poniéndose una mano en el pecho. En el alicaído rostro de Sirius se dibujó un
patético asomo de sonrisa. Se sentó más cerca de ella, como para que el secreto no se escapara con un soplo de brisa.
-Soyunsaguesusha-
-Qué?- Isis no entendió ni una palabra de la incoherente masa de sílaba que escaparon de los labios de su amigo.-
-Soy ...soy un sangre sucia.- Sirius enterró la cabeza entre las rodillas, y comenzó a sollozar nuevamente, sin recordar su anterior
negación de haber estado llorando. Isis le pasó un brazo por los hombros tímidamente. Sentía que Sirius necesitaba proximidad
física. Algo reconfortante. Al sentir a Isis tan cerca suyo, Sirius la abrazó con fuerza. Ella se sonrojó. Aunque sabía de sobra que
era un gesto puramente fraternal, no pudo evitar sonrojarse furiosamente. Sin embargo, él se apartó en seguida.
-Entiendo si no quieres seguir siendo mi amiga, y también entiendo a James.-
-James? Que hizo él?
- Quiero decir...alguien de sangre pura , cómo él...entiendo que no debería acercarse a un sangre sucia como yo.
No se como pensé que...
Isis se horrorizó.
-Quieres decir...que James ya no quiere ser tu amigo por eres nacido Muggle? Tonterías, el jamás haría algo así.- Sirius sollozó más
fuerte en respuesta. Algo en su mente, de lo ocurrido ese día, la hizo dudar de aquello. La expresión de James...cuando Lucius
Malfoy le gritó sangre sucia a James...era tan extraña. No era suya...
- Pero...cómo supo Lucius Malfoy que tu eres nacido Muggle? Nunca lo habíamos visto antes, ¿verdad?
-Bueno, yo lo había visto antes, hace cómo dos día, en la biblioteca.-
- ¿Si?
-Si, pero es demasiado embarazoso....
-vamos, no me reiré.-
-Bueno, el me vio haciendo algo...algo que los chicos no hacen...
Isis se puso alerta. ¿Y si era algo que ella hubiera preferido no oír?
-Q...que cosa??
-Yo escribía...una especie de diario...Oh, dios...
Isis frunció el entrecejo. ¿ Que tenía eso de malo? Así se lo preguntó.
Sirius se encogió torpemente de hombros y prosiguió con una nota de desesperanza en la voz. – bueno, la cosa es que ese idiota
me vio y me arrebató el papel de las manos, y antes de que pudiera quitárselo lo leyó todo.- Sirius suspiró de una manera tal que
a Isis se le humedecieron los ojos.
-Pero , ¿que habías escrito?-
-La mayoría eran tonterías de como me alegraba de estar en Hogwarts, pero...-Sirius se estremeció de vergüenza visiblemente.-
Había dos cosas claves: Que yo era nacido Muggle...y...el nombre de la chica que me gustaba.
-Sirius...todo el mundo sabe quien te gusta... -_-
-
Que?- se sorprendió Sirius- Pero, cómo?
-
Es algo obvio, si te pasas todo el día molestando a Arabella ¬¬.
-Oh.- Isis pudo ver como incluso en la oscuridad el sonrojo de Sirius era evidente.- Bueno, lo que sucedió es que el maldito
puerco albino ése, me chantajeó, diciendo que si no me convertía en su esclavo le diría a todo el mundo lo que había leído.
Por supuesto, me negué, pero ahora James sabe todo.
-Escucha, te diré que haremos. Yo hablaré con ese idiota de James Potter y le haré entrar en razón. Esto no es posible.-
Sirius asintió, algo menos deprimido.- Y en cuanto a Arabella, creo que tú también le gustas a ella.
Sirius se animó bastante al oír esto.
-De veras?
-Si, de veras.
Se pusieron de pie y caminaron a su sala común, y Isis se olvidó completamente de la misteriosa caja que tenía en la mano.
Al llegar a la escalera de las chicas, Sirius la abrazó con fuerza, susurrando:
-Eres la mejor amiga del mundo, Isis, aunque seas un ratón de biblioteca.
Ella sonrió, sin inmutarse con el insulto.
Subió un par de escalones, hasta que se le ocurrió una idea.
-Sirius?
-Que?
-Cómo crees que se vería Lucius Malfoy con el cabello fucsia por un par de meses?
En el rostro de Sirius se dibujó inmediatamente una diabólica sonrisa.
-Nunca lo sabremos si no lo intentamos, nena.
Fin de capítulo 9.