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Historia 24226 — capítulo 16
Capitulo 16
Una gris y fría mañana el funeral de los Dursley.
Hey, ¿Cómo les va? En este Cáp. les traigo mas aventuras de nuestra gatita mas querida, Hermione tendrá que lidiar con algo mas que la tristeza de su mejor amigo, este Cáp. esta dedicado clio granger ya que ella quería mas acción y aquí les va disfruten.
Un par de nubes abrumaban cada centímetro, cada metro y cada kilómetro que acogía del colegio de magia y hechicería así como el pueblo de Hogsmeade, dichas nubes amenazaban con soltar una de las mas fuertes tormentas de la temporada, ya que el aire era frió y varios relámpagos se escuchaban acercándose cada vez mas, los arboles del bosque prohibido danzaban al compás de viento y los jardines se empezaban a teñir de cristalinas gotas de agua que los llenaban de vida.
Hermione se levanto y sonrió al ver que las rosas que había recibido la noche anterior no solo habían sido un hermoso sueño, la chica dio un profundo suspiro cosa que llamo la atención de algunas de sus compañeras de habitación.
Lavender se estaba cambiando de top y se acerco al dosel de la castaña sin malicia alguna, la chica abrió de golpe las cortinas y se encontró con las docenas de flores que tenia la castaña en la cama.
-¡WOW, OH POR DIOS, QUE HERMOSO! —grito como una loca Lavender mientras agitaba la cabeza emocionada—Hermione, ¿quién te las a mandado?, es lo mas hermoso que he visto, son tantas rosas que podrías llenar por lo menos dos baúles.
-Mmm... —Hermione estaba que moría, no se había puesto a pensar que dirían las chicas si veían el centenar de rosas que el rubio le había mandado—Bueno gracias y veras pues...
Antes de que Hermione terminara la frase Parvati se acerco a ver porque su mejor amiga hacia tanto alboroto.
La chica que se estaba cepillando los dientes dejo caer un poco de dentífrico en la alfombra el ver el detalle que Draco había tenido con la Gryffindor.
-Vaya, vaya Granger, ¿te lo tenias bien guardado?, yo pensé que nunca conseguirías un novio, ¿Harry y Ron lo conocen? —dijo la chica soltando su veneno.
Lavender miro a Parvati sin entender la hostilidad que mostraba ante Hermione—Parvati, ¿por qué le hablas así a Hermione? Llámala por su nombre, pareces Draco Malfoy.
-Mmm...no te metas Lavender, yo llamare a esta—la chica hizo un ademán con la cabeza señalando a la castaña—como yo quiera, entonces, dime brujita ¿mi cachorro y el niño que vivió saben lo de tu misterioso noviecito?, cuéntanos ¿quién a sido el maldecido?
La castaña estaba a punto de explotar, aferraba su varita para no cometer una tontería en contra de una persona que la verdad no valía un castigo, aunque si seguía hablándole de esa forma tendría que hacerla callar de alguna manera.
-Eso a ti no te importa, ¿para que quieres saberlo?, no me digas que te dan celos. —bramo la castaña entrecerrando los ojos.
-¿Celos yo?, por favor Hermione, aquí la única que derrama bilis cada vez que me ve con cierto pelirrojo eres tú—le respondió Parvati de forma altanera.
Hermione trato de tomar una expresión casi como la de su querido Draco—te equivocas Patil, ¿sabes? Soy alérgica a los pelirrojos y a las arpías así que si no te molesta me gustaría cambiarme en privado—sentencio la chica de forma cortante e hiriente, justo como lo hacia el Slytberin.
Parvati hizo un ademán de indignación con la cabeza y se alejo de la cama de Hermy con paso firme.
-Vaya Herms, creía que Parvati y tu eran amigas—musito Lavender por lo bajo
-Lo éramos, pero bueno pasaron cosas en las que no me gusta perder mi tiempo hablando, perdona que lo diga así, pero es lo que siento.
-Ya veo y descuida, pero dime algo ¿a mi si me dirás quien te ha enviado las flores?
-Mmm...jejeje me encantaría pero es que yo tampoco se quien las mando, cuando llegue ayer ya estaban aquí—mintió la castaña.
-Wow ¡que emoción Hermione, que emoción parece que tienes un admirador secreto que Way! —salto la Gryffindor.
-Mmm...si.
Después de la horrible pelea que tuvo con Parvati la chica se vistió con formalidad, llevaba puesta una falda negra que le llegaba a las rodillas, una blusa gris de corte imperio y un abrigo también negro para protegerse de la abrasadora lluvia que se había convertido en aguacero.
La castaña tomo un paraguas y bajo a la sala común, sabia que tenia que ir al funeral de los Dursley pero Harry no le había dicho a que hora ni como se irían.
En el dormitorio de los Gryffindor, se hacia presente el caos de todas las mañanas, sin embrago ese dial alguien gritaba mas de lo normal.
Ron tenia en la cabeza una almohada que lo cubría del ruido que hacían sus compañeros de habitación, parecía que el par de Whiskis de fuego que se había bebido la noche anterior le habían causado una fuerte resaca.
-Por favor hagan el favor de callarse, necesito dormir—bramaba el pelirrojo agitando la cabeza y apretando mas la almohada.
Neville y Dean lo miraron extrañados.
-Pues que le pasa a este, ¿quién se cree al querernos callar? —musito Dean.
-No lo se, de todos modos se tiene que levantar para las clases, no entiendo por que cree que puede dormir mas.
Los chicos se encogieron de Hombros y siguieron con lo que estaban haciendo,
Harry estaba en el cuarto de baño, dándose una ducha rápida, las tibias gotas caían por el bien formado cuerpo del pelinegro, desde la cabeza hasta los pies, limpiándolo no solo de suciedad corporal si no de esos sucios pensamientos que se la habían presentado en sueños, el chico se había levantado mas temprano de lo común por culpas de un sueño en el que había estado con Hermione, dicho sueño había sido tan intenso y tan real que ocasiono que sus boxers se mojaran.
-Olvídala, olvídala—se repetía el pelinegro en silencio mientras se frotaba el cuerpo con jabón—Entiende que no es para ti, ahora le pertenece a esa serpiente que fue mas astuta que tu y se quedo con la chica.
Sin embrago otra voz peleaba con el subconsciente de Harry, voz que le recordaba que la amaba y que no se iba a dejar vencer por Draco, en su opinión el solo llevaba una pequeña ventaja.
Harry salio de las duchas y se encontró con algo que le causo mucha gracia en cuanto entro al dormitorio, sus tres amigos tenían varitas en mano levantando a Ron de un tobillo mientras este, parecía un demente tratando de bajar del aire.
-¡Harry, Harry, diles que me suelten o se arrepentirán! —gritaba el pelirrojo, lanzando golpes a la nada.
El chico de los ojos esmeralda se puso a reír como hace tanto no lo hacia y entre carcajadas pregunto—¿pero chicos, porque le han hecho eso?
-Se lo merece—respondió Seamus con el seño fruncido.
Al ver la cara que tenia Harry Neville fue mas explicito con la respuesta a la pregunta de Harry.
-Se lo merece porque se puso a lanzarnos cosas para que nos calláramos, ¡mira! —dijo Neville enseñándole a Harry un corte que tenia en la ceja—Ese loco me lanzo tu reloj a la cabeza.
-Y mira lo que me hizo a mi—Dean le mostró a Harry su pierna que había sido sustituida por una de palo.
-Y eso no es nada Harry, a mi casi me pone una cola de burro en lugar de mi trasero, ¿nos puedes explicar que demonios le pasa?, nosotros no le hemos hecho nada.
El pelinegro sonrió sorprendido ante la habilidad de Ron para convertir cosas en otros objetos mientras estaba enojado—Lo que pasa es que ayer se puso una borrachera buena y bonita, si lo hubieran visto llego hasta atrás, parecía un tonto, bueno ya saben como se pone y pues supongo que tiene una resaca para morir.
-Ya veo, pero ese no es protesto para convertirnos en piratas—dijo Dean que volvía a mostrar su pata de palo.
-Lo se chicos pero recuerden que se pone medio necio cuando esta borracho y después de.
-¿Entonces no fue un sueño lo que vi ayer? —pregunto Neville.
-¿De que hablas? —grito Ron que aun estaba en el aire.
-Bueno, creí estar soñando que tú y Hermione bailaban por la habitación y que la besabas—agrego el Gryffindor.
Como si le hubieran echado puré de tomate en la cara el pelirrojo estaba que ardía de vergüenza y miraba a Harry horrorizado.
A lo que este asintió con la cabeza—de echo eso fue lo que hiciste Ron.
-No puede ser ¿como? —Ron no concebía lo que había escuchado, parecía que no asimilaba con claridad lo que Harry le acababa de confirmar ya que rápidas imágenes pasaban por su cabeza tratando de recordar lo que había hecho la noche anterior.
-Vaya, Ron ere toda una fichita ¿cómo pudiste besar a Hermy si sales con Parvati? —dijo Seamus.
-Pero....
-Pero nada Ronnie de verdad lo hiciste.
-¿Y que dijo ella, esta enfadada? —pregunto nervioso—por favor bájenme, tengo que hablar con ella y disculparme.
Los tres Gryffindor se encogieron de hombros bajaron la varita al mismo tiempo, lo que ocasiono que Ron cayera de forma brusca sobre la alfombra.
-Auch por favor mas delicadeza— se quejo el chico.
-Te mereces eso y mas—alego Dean.
Harry ayudo a levantar a Ron, que apestaba a alcohol—amigo, primero toma, bébete esto que así Hermione te va a golpear.
-¿Qué es esto Harry?
-Es una poción para la resaca, los chicos y yo compramos varias botellas, desde nuestra ultima borrachera, con esto se te bajara todo y te sentirás mejor.
El pelinegro llevo a su amigo al cuarto de baño y mientras Ron se bebía la poción Harry le comentaba acerca de lo de la muerte de los Dursley y sobre su presencia en el funeral.
-Claro que voy amigo, ya sabes que yo estoy aquí para lo que sea y seria un ingrato si no te acompañara.
-Gracias Ron, créeme que no esperaba mas de ti, ahora será mejor que te apresures y vayas a hablar con Hermione antes de irnos, solo desayunamos y nos vamos.
-Esta bien, te espero abajo.
Ron se vistió rápido, había optado por una camisa blanca unos vaqueros negros y un suéter a juego.
Hermione miraba por la ventana muy concentrada en un par de gotas que caían cerca del la torre cuando sintió una calida mano y particularmente conocida tocándole el hombro, la chica se volvió con algo de nervios y lo miro.
Su cuerpo no se había equivocado, tenia muy gravada la sensación de las manos de Ron en su mente.
-Hola—saludo esta sonriéndole, aunque en su mirada había un rastro de tristeza.
-¿Cómo estas? —saludo este también.
-Mmm...no me quejo, ¿y Harry? —se apresuro a decir la castaña al no ver al chico de los ojos esmeralda cerca de ahí.
-Bajara en un minuto, porque bueno...veras me gustaría disculparme por la situación en la que te puse ayer—Ron había tomado las manos de Hermione que estaban enfundadas en unos delgados guantes de tejido gris.
-Si me permites—Ron le quito los guantes con suavidad y froto sus manos con las de ella que ahora estaban desnudas.
-¿qué haces? —pregunto Hermione, mirando a Ron.
Este le sonrió—nunca me ha gustado la textura de los guantes cuando tomo a alguien de la mano, pero si te molesto yo podría...
Antes de que dijera algo mas Hermione negó con la cabeza interrumpiéndolo—descuida no hay problema, y dime de que quieres disculparte.
Ron se puso rojo—Harry me contó las barbaridades que hice ayer por culpa del vino, perdón Hermy no estaba en mis cinco sentidos y pues no se ni lo que hice.
-No hay problema, solo te pusiste a bailar con migo y bueno... —la castaña no se lo quería decir, talvez Ron pensaría que era una atrevida y que le quería insinuar algo, sin embargo el chico respondió por ella.
-Te bese.
-Si, y ya que tocaste el tema, ¿me gustaría saber porque lo hiciste? —agrego la Gryffindor algo incomoda, ya que no le podía sostener la mirada a Ron.
Este apretó mas la mano de la chica y con uno de sus dedos la obligo a mirarlo, Hermione se reflejaba en esos ojos azul celeste y se sintió de nuevo en las nubes, sin embargo algo hizo que esos ojos le recordaran a los de otro hombre, por alguna razón recordó a Draco y dejo de mirar al pelirrojo.
-¿Hermione estas bien?
-Si y perdóname por preguntarte eso.
El chico tampoco la miraba y se veía algo nervioso y triste—descuida yo fui el culpable, pero por favor déjame responderte.
La castaña lo miro frustrada, pensó que ya habían cambiado el tema.
Ron la obligó a mirarlo de nuevo, pero esta vez rodeo el rostro de la chica con sus manos.
-Hermione...yo te bese, porque...
-Creíste que era Parvati—se apresuro a decir la castaña, volteando hacia otro lado.
Ron la miro atónito y negó con la cabeza, sin embargo Hermione no se percato de eso—Hermione yo de verdad te bese porque...
Una lechuza negra había entrado como rayo por la chimenea y aterrizo justo entre Ron y Hermy, evitando que este siguiera con su enunciado.
-Perdón Ron, tengo que contestar esta carta—mintió la chica horrorizada al ver a la lechuza de Draco.
La castaña se soltó de las manos de Ron y tomo la carta que le ofrecía el animal.
Hola Hermione
Buenos días, no sabes cuantas ganas tengo de verte, ¿podríamos vernos a las seis de la tarde por la verja?
Espero que puedas ir, no soporto estar un minuto sin ti
PD. Espero que te hayan gustado las flores y mi carta, respóndeme por favor te quiero
Besos DM.
La chica estaba nerviosa bajo la penetrante mirada que Ron tenia, así que no vacilo tomo un trozo de pergamino de una de las mesas y escribió un rápido.
Si, te veré ahí y gracias por la sorpresa fue lo mas hermoso que alguien a hecho por mi, te quiero
Hermione
La chica enredo el trozo de pergamino y se lo dio al ave que la esperaba en la mesa donde estaba hablando con Ron.
-Toma, llévasela—dijo la chica
El ave emprendió el vuelo dentro de la sala común y salio por la chimenea, soltando un poco de hollín que cayo en los troncos.
-¿De quien a sido esa carta?, Herms nunca había visto esa lechuza por aquí.
-Es de...mmm Rita—mintió la chica.
-¿Rita, la loca esa que escribía en el profeta?.
-Si, justamente, le han ofrecido una nueva plaza y me pregunto que si podía tomarla, ya sabes por lo que le dije hace unos años, que revelaría su secreto de animaga si seguía escribiendo.
-Vaya ¿y que le dijiste?
-Le dije que no había problema siempre y cuando no empezara con sus cosas y se pusiera a hablar de Harry o de nosotros.
-¿de nosotros, ósea de mi y de ti? —pregunto Ron extrañado.
Hermione se sonrojo—No Ron, cuando digo nosotros me refiero a todos ya sabes, tú, Harry, Ginny, los chicos, yo..
-oh ya veo, pero bueno Hermione dejemos eso de lado, mejor sigamos con lo que estábamos haciendo.
El corazón de la chica comenzó a latir a mil por hora, tenia el presentimiento de que lo que Ron le iba a confesar la lastimaría de nuevo.
Antes de que pudiera negarse y salir de la sala común con algún pretexto, el pelirrojo la había tomado de las manos nuevamente y había vuelto a poner una cara de cachorro.
La chica ni siquiera lo miraba, se mojaba los labios de los nervios y miraba hacia todos las direcciones esperando que algo hiciera callar a Ron.
-Hermione yo te bese porque..., bueno veras...
-De verdad Ron, olvídalo no es necesario que me des explicaciones, mientras la gente no se entere todo estará bien, mejor dime porque estabas ebrio.
El pelirrojo movió su pelirroja mata de pelo negando con la cabeza—No Herms es importante primero que te diga lo siguiente.
Las manos de la castaña estaban sudando y podía sentir como su corazón quería salir de su pecho, sin embargo paso algo que la relajo por completo, un pelinegro de ojos esmeralda vestido con un traje negro y una corbata azul bajaba con velocidad por las escalera que conducía a los dormitorios, aclamando su nombre y el de su amigo
-¡Ron, Hermione! —gritaba el chico de los ojos verdes.
-¿Qué pasa? —dijo la castaña aprovechando el momento para soltarse de las suaves manos del pelirrojo.
-La orden me a mandado una carta, es hora de irnos, tenemos que ir al despacho del profesor Dum.. —Harry se calló, ya que unos cuantos alumnos de primero lo miraba intrigados. —Mmm...tenemos que ir al despacho de la directora.
El trío se disponía a salir de la sala común y cuando ya tenia un pie fuera del retrato de la señora gorda un horrible grito se escucho a sus espaldas.
-¡RONAL WEASLEY, ALTO AHI! —bramo Parvati, echa una fiera.
Ron se paro en seco—¿qué es lo que quieres? —pregunto este con hostilidad.
Hermione se preguntaba porque se hablaban de esa manera.
-Ron, tenemos que hablar, ahora si no te me vas a escapar y menos con esos dos.
-¡Esos dos, como los has llamado son mis mejores amigos y escucha bien, a ellos no los metas en nuestros problemas!
-Pues si los meto, sobre todo a esa tonta de Granger—grito la chica como una psicópata.
Harry estaba extrañadísimo por lo que escuchaba, la verdad es que el pelinegro no entendía nada y en cierto grado Hermy tampoco.
-¿Por qué demonios esta tan enfadada con tigo Herms? —pregunto el elegido.
La chica se encogió de hombros—Supongo, que porque ayer vio que Ron me abrazo.
-¿Ron, abrazándote y eso como porque? —agrego Harry algo celoso.
-Porque estábamos jugando.
-Ya veo
Ron se había acercado a Parvati y la había tomado de la muñeca—¡ya te lo había dicho, no voy a tolerar que insultes a mis amigos! —exploto el pelirrojo mientras zarandeaba a la Gryffindor.
-No puedo creer que me hagas esto por su culpa—musito Parvati frotándose la dolida muñeca.
-La única que se esta haciendo algo eres tu, por culpa de tus estúpidos celos, madura Parvati y cuando lo hagas con gusto hablaremos.
El chico se dio la media vuelta y abrazo a Harry y a Hermy por el cuello para salir de forma amistosa—Disculpen, ha estado muy rara y paranoica por favor no le hagan caso.
-¡ Desmaius ¡ —frito alguien.
El trío se volvió de nuevo y vio a Parvati tirada en el piso, atrás de ella Ginny tenia la varita en la mano y la estaba apuntando.
-Ginny—grito Harry.
-La muy tramposa iba a lanzarle un hechizo a Hermione por la espalda, no podía dejar que lo hiciera.
-Gracias amiga—dijo la castaña con los ojos como platos al ver a la novia de Ron tirada en la alfombra.
El pelirrojo negó con la cabeza—Vaya con esta loca, tendré que hablar con ella cuando regresemos.
-Nos vemos en un rato Ginny—alego el pelirrojo.
-Pero...pero si yo voy con ustedes—la pelirroja miro hacia ambos lados para ver si nadie la escuchaba—El profesor Dumbledore me ha mandado una carta para acompañarte al sepelio de tus tíos Harry—susurro esta con una mirada compasiva hacia Harry.
-Gracias, entonces vamos, Dumbledore nos ha mandado hablar desde hace cinco minutos.
Los amigos llegaron a la gárgola que custodiaba el despacho del profesor.
-Diablos, se me olvido preguntar la contraseña—pensó Harry en voz alta.
-Ese no es problema—dijo una voz detrás de ellos.
-¡Profesor! —gritaron los cuatro al ver a Lupin.
-Hola chicos ¿me permiten?
Los Gryffindor se hicieron a un lado—Lagartijas de limón y cucarachas de banana —recito el licántropo.
La gárgola les dio paso a la escalera giratoria que conducía al despacho del director, dentro del recinto solo estaba el profesor Dumbledore y la profesora McGonagall, los dos estaban sentados detrás de la amplia mesa en sillas monumentales.
-Hola—saludaron los chicos y el profesor al unísono.
-Que tal—respondió Dumbledore.
-Buenos días—saludo la profesora.
El Director se levanto y comenzó a dar vueltas por el despacho en busca del objeto perfecto. —Mmm...veamos—decía de forma tranquila mientras los presentes lo seguían con la mirada, —Ahh, esto será perfecto.
El profesor había tomado un extraño cofre en forma de pentágono lo suficientemente grande para que todos lo pudieran tocar, hizo una floritura con la varita y dijo por lo bajo un par de palabras que nadie pudo escuchar al instante, el cofre lanzo un resplandor.
-Listo, ya podemos irnos, pero antes debo preguntarte algo Harry.
-Dígame, profesor. —mascullo el chico del pelo azabache.
-¿Estas bien? —pregunto el anciano de mirada cansado y con cierta tristeza.
El chico de verdad no lo sabia, imaginarse enfrente de los cuerpos inertes de sus tíos le ponían de punta los pelos de la nuca, no sabia como se iba a sentir cuando comprendiera que ahora si estaba solo y que ya no había nadie de su familia en el mundo terrenal, además se preguntaba que seria del antiguo hechizo que lo protegía al vivir en la casa de la hermana de su madre, se preguntaba si se había roto o algo por el estilo, el pelinegro se sentía nervioso, confundido, lleno de dudas y claro un poco de tristeza se reflejaba en su alma, porque a pesar de lo mal que lo hayan tratado los Dursley habían sido su familia.
-Ya veo—musito Dumbledore que aparentemente le había leído la mente, ya que no había dejado de mirarlo con sus penetrantes ojos claros—Bien Harry, créeme que si no sintieras eso de verdad me hubiera preocupado y bueno luego te daré las respuestas que te acogen.
El muchacho asintió.
-Bueno, entonces vamos—Dumbledore paso su varita por su ropa y su vestuario de siempre había desaparecido, dejándolo vestido como un muggle.
Hermione sonrió al ver al profesor que en ese momento se parecía mucho a su abuelo paterno. El director llevaba pantalones y saco de Twedd de color negro junto con un chaleco un sombrero de Bombin que escondía su plateado cabello, la barba se le había recortado hasta verse normal, la profesora McGonagall y Lupin también se habían vestido para la ocasión y tocaron el translador.
-1,2 y 3—contó Dumbledore.
La sensación de que un invisible gancho te jalaba desde el ombligo no se hizo esperar y después de unos cuantos segundos.
Harry, Hermione, Ron y Ginny estaban tirados en una alfombra dentro de lo que parecía una funeraria, McGonagall, Dumbledore y Lupin estaban de pie junto a ellos.
Ron ayudo a levantar a su hermana y Harry a Hermione. Cuando estaban completamente de pie se dieron cuenta que no estaban solos, varias personas los esperaban ya dentro del lugar.
Moody, Tonks, Kingsley, los gemelos, los padres de Ron, Bill y Fleur y otras seis personas que Harry supuso que eran aurores, todos vestidos como muggles y de mirada triste.
Sin inmutarse en lo absoluto, la señora Weasley se abrió paso ante la multitud y abrazo a Harry con fuerza, el chico aunque sorprendió se sintió de lo mejor al ser acogido por la que se podía decir había sustituido a su madre, ya que a pesar de lo sobre protectora que podía ser la señora Weasley el de verdad se lo agradecía.
-Cariño, ¿cómo te encuentras? —le dijo mientras lo apretujaba y la deba besos en la cabeza.
-Pues...creo que bien, pero no se.
-¿sabes que siempre estaremos aquí verdad Harry? —le corroboro la mujer mientras le tomaba el rostro con las manos y le sonreía.
El chico asintió, entonces el señor Weasley también se acerco. —Si Harry, para Molly y para mi eres uno mas de nuestros hijos, mira que uno mas no será problema—sonrió el señor Weasley de forma sincera.
-Si Harry solo te pintamos el cabello de rojo y ya—alego Fred que le había puesto una mano en el hombro. Los demás Weasley asintieron.
Hermione se acerco y abrazo a Harry por atrás acurrucando su cabeza en su hombro—Todos somos tu familia, y nunca te dejaremos—le susurro la chica al oído.
Harry sintió como un nudo se le hacia en la garganta, se sentía de lo mas conmovido y una calida sustancia le invadió el corazón, haciéndolo sentir muy bien, el amor que todas esas personas le transmitían llenaban varios de los vacíos que tenia en el cuerpo.
-Gracias, de verdad gracias por todas sus palabras y por el cariño que me tienen, no se como expresar lo que siento—el chico se volvió hacia los padres de Ron.
-Señores Weasley, nunca se los había dicho pero ustedes también han sido como mis padres y doy gracias por eso, Ron, Ginny, Fred, George, Bill ustedes saben que son como mis hermanos daría todo por ustedes por el simple hecho de que me han acogido en su familia sin juzgarme y siempre aceptando mis decisiones.
Harry tomo la mano de Hermione—Herms, tu sabes lo que significas para mi y al igual que la familia Weasley, daría mi vida por ti, gracias por estar siempre en el lugar indicado y por siempre darme los consejos correctos, profesores y amigos —Harry se volvió hacia donde estaba Lupin, Moody, Dumbledore, McGonagall, Tonks y Kingsley—Para ustedes no tengo palabras que expresen el agradecimiento y el cariño que les tengo, ustedes que me han salvado la vida y que siempre me han ayudado tanto, simplemente gracias, por sus enseñanzas y por siempre saber que decir cuando me estoy derrumbando—Harry miro a Lupin y a Dumbledore.
Las lagrimas no se hicieron esperar por parte de las mas sensibles del grupo de personas, Hermione, la señora Weasley, Tonks, Fleur y Ginny derramaban el salino liquido por los ojos al escuchar las hermosas cosas que había dicho el pelinegro.
-Harry creo que lo que has dicho hacia todos nosotros es de lo mas maduro y valiente, solo me queda decir en nombre de todos Gracias—expreso Dumbledore con un dejo de agua en los azules ojos.
Después de reponerse de tan emotivo momento se dispusieron a salir hacia el cementerio donde la familia de tío Vernon derramaba lagrimas y lagrimas por su ser querido, en una de las sillas debajo de la carpa que ponen para el duelo de los familiares se podía ver a una irreconocible Tía Marge, la mujer estaba desconsolada, aullaba y lloriqueaba sin compostura, algunas de las personas que estaban a su lado trataban de tranquilizarla con un poco de brandy.
Los miembros de la comunidad mágica incluidos el trío de oro, estaban al borde de la fosa en las que descansaban las tumbas de sus tíos, Harry simplemente se sentía pasmado al ver al tío Vernon, a la tía Petunia y a Dudley dentro de esas cajas labradas en madera en las que su cuerpos permanecían rígidos con expresión serena, el chico se sentía desconcertado al ver a los Dursley en esa posición.
El orador comenzó con las palabras en las que hacia énfasis en las cualidades de los difuntos, al pelinegro se le escapo una lagrima al escuchar las palabras, lagrima que fue reprimida por un delicado y dulce dedo que la difumino en su cara.
Harry miro a Hermione, la chica tenia los castaños ojos bañados en lagrimas y lo miraba con aprensión,
Harry la abrazo.
El orador daba el ultimo adiós y un sacerdote comenzó a decir las oraciones pertinentes, Hermione que seguía abrazada a Harry se percato que a unos cuantos metros de ahí dos encapuchadas figuras una de blanco y otra de Rojo, caminaban en círculos, la figura blanca se descubrió la cabeza y le sonrió a Hermione, las dos figuras eran Zagato y Kaira que vigilaban a los alrededores.
Los ataúdes comenzaban a bajar de forma lenta hacia las profundidades de la tierra, los sollozos dominaban en el ambiente, varias flores caían dentro del ajuero donde los Dursley bajaban hacia su eterno descanso, sin embargo algo los hizo tambalearse, un estrenduoso viento se había soltado de la nada, el abrigo de todos los presentes se agitaba y bailaba a merced del viento las nubes comenzaron tomar un color gris oscuro y a apretujarse como su fueran a soltar una tormenta, el ambiente se había puesto frió, no, frió era decir poco, mas bien el ambiente era glacial, un par de rayos se veían venir hacia la tierra.
La tormenta comenzaba y duras gotas de fría agua empezaron a caer en el césped y sobre las tumbas, llenándolas de una delicada capa de agua, la familia de tío Vernon se apretujaba dentro de la carpa para no mojarse, Sin embargo el grupo de magos no se movían de su posición, todos habían formado una clase de barrera humana alrededor del trío.
Ginny chillaba mientras abrazaba a Fred que había sacado la varita.
Hermione presentía algo entonces sin saber porque , levanto la cabeza y vio que un rayo color verde caía con velocidad sobre sus cabezas.
No supo como ni en que momento lo hizo pero de su varita salio un hechizo dorado, que logro desviar la maldición asesina, el hechizo que había convocado había formado una clase de campo de fuerza que había protegido a todos los que estaban a su alrededor.
La chica se sentía débil, se sentía mareada, no tenia idea de cómo había convocado el hechizo solo había levantado la varita y este había salido de forma automática.
-¡CORRAN! —escucho la castaña gritar a Dumbledore, mientras otra tanda de hechizos caían al suelo como proyectiles.
Hermione tomo la mano de Harry y Ron y comenzaron a correr hacia ningún lado.
-¡Espera Hermione, quiero ayudar! —Grito el pelinegro con furia en los ojos.
-¡Pero Harry, es peligroso! —se interpuso la chica.
-¡Déjanos ir Hermione! —bramo también el pelirrojo.
-¡Nooo! —grito la chica extendiendo los brazos para no dejarlos pasar.
La chica cayó de lleno en el cuerpo de Harry y Ron, por una poderosa ráfaga de poder que le había golpeado la espalda obligándola a envestir por delante a su amigos, Hermione se volvió con rapidez y vio el inconfundible cabello de Zagato delante de ella, el auror los cubría con un hechizo protector proveniente de su báculo.
-¡Corran! —grito el rubio desesperado.
Hermione se levanto a gatas y volvió a tomar a Ron y a Harry del brazo para irse a refugiar a la funeraria que estaba a unos veinte metros de ahí, el trío corría tratando de esquivar las tumbas y los arreglos florales, Hermione cayo varias veces, por culpa del agua y de lo resbaloso del mármol.
De pronto una risa les helo la sangre, no era una risa humana, los chicos solo había escuchado algo parecido emanar de la boca de Voldemort, detrás de ellos una cosa que parecía una mata de humo viviente tomaba forma ante sus ojos, arremolinándose como si fuera tela negra y gris.
-Harry, Ron corran—ordeno la chica que había sacado su varita.
-¡¿Estas loca?! —bramaron los chicos.
-No me dejan opción—susurro la chica que tomándolos por sorpresa les lanzo un hechizo aturdidor y los lanzo unos diez metros de donde estaba ella.
-¿Kali? —pregunto la chica
La risa se volvió a escuchar, y un par de ojos esmeralda la miraban entre el humo que aun no tomaba forma.
Un abrasador frió sujeto a Hermione y miro horrorizada un par de dementeros que acercaban su asquerosa cavidad hacia su cara mientras oscilaban su tenebrosa imagen sobre el cuerpo de la castaña.
La chica sujetaba su varita con decisión y se retorcía entre lo que parecía ser los brazos de las criaturas, -no me vencerás no dejare que le hagas daño a Harry—refutaba la chica mientras sentía que su varita vibraba por alguna razón.
-¿Cómo te atreves a mencionar mi nombre niña? —pregunto una voz que hizo que a la chica se le helara no solo la sangre si no también el alma y el espíritu, era como escuchar a Voldemort pero de una forma mas maligna y con voz femenina.
Hermione miraba esos ojos esmeralda sin parpadear, sentía que si lo hacia, Kali la tomaría por sorpresa y la mataría en ese instante.
Su varita no dejaba de vibrar y se calentaba cada vez mas, que su mano ardía.
-¿qué se siente tener a la muerte tan cerca de ti? —volvió a preguntar la figura ahumada que no tomaba forma.
-¡MUESTRATE! —grito la castaña.
El humo que cubría el cuerpo de la hija de Voldemort, daba vueltas, tratando de formar una figura, las nubes había omitido cualquier rastro de luz solar en donde Hermione y Kali estaban, varios hechizos se veían a lo lejos y los miembros de la orden luchaban sin parar para proteger a la familia de tío Vernon.
El humo seguía tomando forma.
De pronto el humo arremetió contra ella y lo único que vio la chica fueron los ojos de la madre de Harry inyectados en sangre, frente a los suyos.
-¡AVADA KEDAVRA!....
Una luz verde segó a la castaña que se creyó muerta, al sentir como su cuerpo caía con brusquedad en las superficie de una fría lapida.
-¡Hermione!
-¡Hermy!
-¡Señorita Granger!
Gritaron varios pares de voces a la vez, pero la castaña no respondía, no podía mover la boca, pero escuchaba a lo lejos esas voces que la llamaban, de pronto se dio cuenta que entonces no estaba muerta y abrió los ojos.
Harry la tenia entre sus brazos y miro esos ojos verdes que le dieron escalofríos llenos de lagrimas, ahora lo sabia no había dudas de que Kali y Harry tenían la misma madre, los ojos de la bruja la había delatado.
-Hermione—dijo Harry mientras derramaba unas cuantas lagrimas y la apremiaba mas a su pecho.
La chica miro a los que la rodeaban, la señora Weasley, estaba horrorizada y Ginny chillaba mirando a su amiga en los brazos de Harry visiblemente aturdida, Fred y George la miraban conmocionados, Bill tenia un seño preocupado mientras cargaba a Fleur en los brazos, parecía que la rubia había sido alcanzada por un rayo aturdidor.
Ron estaba en shok, el pelirrojo tenia los ojos desorbitados mientras varios vestigios de lagrimas recorrían sus mejillas, el chico tenia la mano de Hermione fuertemente apretada dentro de la suya.
Por su parte Dumbledore los demás miembros de la orden, Kaira y Zagato la miraban con orgullo y con una sonrisa de satisfacción en los labios, ella no entendía porque pero la hacia sentir bien.
Zagato y Kaira levantaron el pulgar, le sonrieron y se alejaron de la multitud como si nunca hubieran estado allí.
-¿qué ha pasado? —pregunto la chica.
-¿cómo te sientes? —dijo Dumbledore, mientras le acariciaba la cabeza.
-Bien, solo estoy un poco débil y mareada, lo ultimo que recuerdo fue que... —la chica vacilo y no dijo el nombre de Kali—Solo recuerdo que alguien me lanzo un avada kedavra y luego ya no supe que paso.
-¿de verdad no recuerdas lo que paso Hermione? —musito Fred y George que ahora le sonreían.
-No—respondió esta que se había incorporado dejando los brazos de Harry atrás al ver que este estaba a salvo.
-Fue impresionante, nosotros luchábamos con unos Mortifagos y de repente ¡BAM!, una gran...mmm....no se como describirla, bueno una gran masa de poder exploto aquí donde estabas tu, en ese momento, los Mortifagos y los dementotes escaparon como lo hace un ratón de un gato. —relato Fred emocionado.
La chica miro a Dumbledore—¿Mortifagos?, profesor ¿lo vieron?.
-Descuida, no me reconocieron y si, eran Mortifagos—Hermione alcanzo a ver en las pupilas del anciano que le mentía para no tener que dar explicaciones a los presentes.
-¿Cómo fue que hiciste eso Herms?, deberías de enseñarme—dijo Ron, el chico ya había relajado su rostro al ver que la Gryffindor se había incorporado, sin embrago no le había soltado la mano en ningún instante.
-Mmm...no lo se.
-Nosotros lo vimos Hermione, te elevaste en el aire estiraste los brazos y de tu varita y de tu otra mano salio la cosa que dijo Fred y esa mujer que estaba delante de ti y los dementotes desaparecieron al instante, su avada kedavra, se difumino en el aire como humo—explico Harry mientras se limpiaba las lagrimas del rostro.
-Creo que es mejor que regresemos al colegio y que dejemos a estas personas con su dolor.
Varios aurores de los que Harry desconocía su nombre, modificaban la memoria de la familia de su tío y arreglaban las tumbas que habían sido destrozadas por la pelea.
Las nubes se tornaron blancas y se empezó a despejar el cielo, un par de calidos rayos de sol cayeron sobre Hermione, Harry y Ron que estaban sentados en el césped.
-¿Por qué nos aturdiste Hermy? —le pregunto el pelinegro.
-No quería que los lastimara. Me moriría si les pasara algo.
-Y nosotros hubiéramos muerto si esa loca te hubiera echo algo—alego Ron, que tomo la otra mano de Hermione, para ayudarla a levantarse.
El trío se puso de pie y se abrazo.
-Perdónenme, pero es que ... —la voz de la chica se entrecorto—Los quiero tanto.
-Y nosotros a ti—respondieron los chicos mientras cada uno le daba un beso en la mejilla.
Hermione estaba en la enfermería, la señora Weasley, estaba empeñada en que la señora Pomfrey la revisara, mientras Dumbledore hablaba con los demás Gryffindor para explicarles lo ocurrido.
La puerta de la enfermería se abrió y Hermione vislumbro una pelirroja cabellera.
-Hola Ron—saludo esta sonriendo, la chica se había quitado el abrigo y estaba sentada a la orilla de la cama con los pies colgando mientras bebía una poción amarilla y espesa para recuperar las fuerzas.
-¿Dónde están los demás? —pregunto la chica.
-Eso ahora no importa, Hermione yo... —el chico la abraso tan fuerte que un par de gotas de la poción cayeron el la ropa de Ron.
Ron le quito la poción de las manos poniéndola en la mesita de noche, y con sus manos acogió el rostro de la chica como si fuera un capullo de rosa.
Los castaños ojos de Hermione se perdían en los color azul de ron y viceversa
-Hermione yo...
Muajajajaja se que soy mala por dejarlos así, pero pues es para darle emoción al asunto jijiji, espero que les haya gustado este Cáp., tan lleno de contrastes, se que les prometí decir porque Ronnie estaba borracho pero eso ya lo sabrán en el siguiente Cáp.
No les pido nada mas que criticas, ideas, amenazas lo que quieran pero dejen un comentario y díganme si les gusto, dependiendo de su respuesta yo subiere el siguiente Cáp. Bye bye y porfas apoyen mis demás fics,
Comerciales
*Este amor no puede ser jamás podré decirte que te amo... (100% Hermy &Draco y claro mas parejitas)
*Potter & Malfoy ¿ el linaje de la sangre?. (Harry y la hermanita de Draco 100% intriga y amor, muy a lo romeo y Julieta ) 100% recomendado
// y uno nuevo para todos aquellos amantes de la pareja Draco & Ginny ///
*Es amor o solo sexo
Porfitas dense una vuelta por ellos y también critiquen , los quiero
los quiere Faby. Gracias a todos por sus maravillosos comentarios y ya saben que hago complacencias siempre y cuando no desvíen el objetivo de la historia