Tituladas 16.2% · 32,381 de 199,415 descubiertas
Rescatado 63.6% · 59,982 de 94,296 páginas identificadas · 59,972/60,586 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 24290 · de

Historia 24290 — capítulo 4

Para Ángel era extraño ver tantas personas con sombreros puntiagudos y túnicas, tantas criaturas raras, mientras caminaban veía de un lado para el otro asombrándose de todo lo que veía, una tienda llena de lo que para él eran ollas mas tarde la profesora le corrigió diciéndole que eran calderos para preparar pociones, una tienda llena de dulces de todos los colores, tiendas con animales disecados y enfrascados, con calaveras, con escobas.

  • Entonces es cierto.

  • Que? – respondió Hermione.

  • Las brujas viajan en escobas, como en los cuentos.

  • A, no, no solo las brujas también los magos y no es solo para viajar también se utilizan para jugar Quidditch

  • Quidditch? Que es eso?

  • Es un deporte mágico que se juega volando con las escobas, mas tarde sabrás de el si vas al colegio – dijo la profesora indiferente, ella no era experta en el juego, le gustaba mirar pero nunca había intentado jugarlo – ven sigamos.

-Hacia donde nos dirigimos profesora- pregunto con un tono inquieto.

-A Gringotts, sacaremos tu dinero y luego iremos a comprar tus útiles - respondió la aludida.

-Pensé que solo veníamos a conocer, hasta donde se no he aceptado nada, solo tenia curiosidad, no puedo dejar mi colegio, empecé solo hace una semana…-Ángel sacaba montones y montones de disculpas para todavía no estaba del todo seguro.

-Por que rechazas tanto lo que eres, ven ese es Gringotts, sacaremos tu dinero e iremos a donde quieras.

Siguieron caminando por el callejón, Ángel seguía asombrado de que hubiera tantos magos y brujas en Londres y que nadie supiera de su existencia, también le sorprendía lo largo que era el callejón y como no se veía por fuera, aparte de sorpresa se reía de vez en cuando al ver uno que otro mago, con extrañas combinaciones de ropa muggle, era obvio que no tenían mayor conocimiento de la moda muggle. Sin darse cuenta llegaron a un edificio blanco como la nieve, con puertas doradas ya estaban por entrar cuando…

-AHH! ¿Que son esas cosas?- Ángel parecía haber visto el mismo diablo.

-Son gnomos, ellos son los encargados del banco, no hay nadie en el mundo mágico que cuide el dinero como ellos.- Hermione susurraba pues el grito de Ángel había llamado la atención de muchos de los gnomos presentes.

Pasaron las puertas del banco y habían más de esas criaturas, uno que otro mago trabajaba en Gringotts, habían muchas entradas y salidas, gente llegaba de las chimeneas lo cual le pareció muy raro a Ángel.

-Wau, no se queman haciendo eso?

  • O no es un medio de transporte, se llama red Flu, echas unos polvos en tu chimenea encendida dices el nombre a donde quieres ir y listo te apareces en donde dijiste. Ven, mira ese gnomo esta desocupado vamos.

-Buenas tardes, la llave de Ángel Jones por favor.

-Un momento –respondió el duende con cara de pocos amigos.

-Aquí están – el duende les entrego dos llaves de plata idénticas.

-A, no, tranquilo con una bastara, no queremos que se nos acabe rápido o si – dijo Hermione devolviéndole una de las llaves.

-Como gusten, guardare la otra llave.

-Síganme- les dijo un gnomo sorprendiéndolos por la espalda.

Ángel, Hermione y el gnomo se montaron a uno de los carros que llevaban a cada cámara, el primero sorprendido de lo profundo que era el banco en su interior, habían no menos de un millón de cámaras, unas cuatro para sorpresa de Ángel custodiadas por dragones.

-Cámara 125 propietario Ángel Jones, introduzca la llave por favor- dijo el gnomo.

Ángel introdujo la llave, la giro y la cámara se abrió lentamente.

-Wau!-exclamo Ángel al ver un cuarto de mas o menos tres metros de ancho y como cinco de largo, lleno de dinero, columnas de dos metros de monedas, de oro, plata y bronce.

-Los dorados son galeones, los plateados son sickles y los bronces son knuts – explico Hermione viendo la cara de Ángel.

-No creí que fuera a ser tanto – Ángel no salía de su asombro, nunca pensó que su bisabuela hubiera tenido tanto dinero.

-Bueno y que esperabas de la directora de San Mungo.- Hermione puso sus esperanzas de que con el descubrimiento de todo lo que poseía en ese mundo Ángel se entusiasmara mas- agarra lo que puedas y nos vamos.

Ángel lleno una bolsa con galeones y sickles y se marcho con cara de querer gastarse todo al salir del banco.

-Bueno y que quieres hacer? – pregunto Hermione, esperando una respuesta positiva de parte del muchacho.

-No he tomado una decisión todavía pero, si de algo estoy seguro es que quiero tener una de esas lechuzas – Ángel estaba entusiasmado con la idea de comprar una lechuza desde que su mamá le había mandado la carta a su amiga.

-Bien, entonces, vamos al Emporio de la Lechuza.- le indico Hermione con la mano el camino.

Entraron a una tienda oscura donde muchos ojos los seguían, cientos de lechuzas enjauladas ululaban con excitación al ver un nuevo cliente.

-Buenas tardes deseo comprar una lechuza –Ángel se dirigió al viejo tendero que daba de comer en esos momentos a una de las lechuzas.

-OH! Si escoge la que desees, están catalogadas por la distancia y el peso que pueden soportar, usted decide. – el tendero no se había percatado de su presencia pero sabia su discurso de memoria.

Ángel recorrió unos diez minutos el local cuando de un grito llamo la atención de Hermione.

-Esta es! Es estupenda wau! Me la llevo. Cuanto cuesta- Ángel se dirigía al mostrador con una lechuza de plumas negras azabache del mismo color de su pelo y unos ojos ambarinos penetrantes.

-Buena elección es una de mis mejores lechuzas, es hembra, soporta mucho peso y hace viajes fuera del país, además es la única negra desde hace mucho, la gente prefiere las claras, así las pueden ver por la noche, a mi parecer tener una lechuza negra es favorable, se pueden esconder mas fácil y son mejores cazadoras. ¿como le quieres llamar?- pregunto el tendero con un tono de orgullo por vender semejante ejemplar.

-Hecate.

-Que nombre tan peculiar, pensé que no sabias nada sobre magia Ángel.- Hermione había reaccionado con entusiasmo al escuchar el nuevo nombre de la lechuza

-Se equivoca profesora, siempre me ha llamado la atención la historia, y encontraba fascinante el mundo mitológico, y me acorde que en Alejandría era la diosa de la hechicería.

-Al parecer estas bien preparado para una clase de Historia de la magia, que dices ah?.- Hermione veía que cada vez mas Ángel se notaba menos indiferente a la magia, sabia que estaba logrando su cometido, pero faltaba un paso para que el muchacho aceptara su herencia mágica- bueno te voy a dejar que lo pienses, pero que te parece si vamos a mirar algunas varitas.

-Varita?, Mi propia varita? – la curiosidad de Ángel creció a pasos agigantados en ese momento. – ¿también podré escoger una varita?

-O, no,no, la varita te escoge a ti - respondió la profesora.

-Pero… que?... ah – Ángel no comprendía lo que la profesora le decía pero mas tarde sabría el por que.