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Historia 24290 — capítulo 5
Después de Gringotts se adentraron más en el callejón y pasaron por una tienda de ropa de segunda para magos, que al parecer tenia ropas desde el siglo quince.
- Bueno aquí es, hemos llegado a Ollivander’s – dijo Hermione con orgullo en la voz.
Afuera de la tienda había un letrero que decía Ollivander’s, fabricando varitas desde 382 a.C. entraron y miles y miles de cajitas estaban ubicadas en estantes que llegaban hasta el techo.
-Es mejor que te espere afuera – le dijo Hermione dando media vuelta y saliendo de la tienda.
-Pero…
-Hum estudiante nuevo, supongo- un joven de más o menos unos veintisiete años , de cabello castaño y bastante alto lo sorprendió.
-Eh? A no, no solo quería ver algunas varitas.- contesto.
-Si no eres estudiante para que quieres una varita? no vendo a magos clandestinos. Perdóname soy Arthur Ollivander, soy dueño de la tienda mi padre murio hace poco y quede a cargo. Con que mano coges la pluma?- pregunto el joven Ollivander sin dar importancia.
-Con la derecha. Pero… solo... vengo a ver.
- Si, si… bueno pero como que solo a ver para entrar a Hogwarts necesitas varita. Acaso no tienes dinero para comprar una, también hay de segunda y unas de madera no tan fina para magos de escasos recursos.
-No… no es nada de eso, es que no estoy muy seguro de entrar al colegio.
-Primera vez que algo así ocurre, si no estoy mal; todo mago siente orgullo por ser admitido en Hogwarts, si no vas a comprar nada no te puedo ayudar.
-Lo siento, no estoy muy seguro de mi “don” no se si realmente sirva para este mundo – el animo de Ángel había cambiado de incredibilidad a inseguridad en cuanto a sus poderes.
-A entonces ahora si te puedo ayudar. Mira cada mago tiene grandes poderes, que vienen de su corazón, solo tu sabes cuanto poder tienes y la manera mas fácil de sacarlo es por medio de la varita – el joven se adentro en los estantes y trajo una caja de la cual saco una varita- mira prueba con esta. Solo… agítala.
No ocurrió nada.
-Valla pensé que seria la adecuada, treinta centímetros, sauce, pelo de unicornio, va con tu personalidad, espérame – volvió a los estantes y esta vez tomo dos cajas.
-Prueba esta, veinticinco centímetros, acebo, pluma de fénix. Vamos agítala.
Un rayo salio de la varita y fue a dar al cabello del joven Ollivander.
-No, creo que tampoco. Esta otra, parra, pluma de fénix, treinta y dos centímetros.
Una vez mas fallo, solo que esta vez la varita rechazo por completo al poseedor y salio volando.
-Ves no sirvo para este mundo, no tengo magia. – la decepción crecía en Ángel al no encontrar la varita.
-Tienes mucho que aprender, primero Hogwarts no se equivoca cuando elige a sus alumnos, y segundo si provocaste ese rayo debes de tener magia…Ah! Y tercero la varita te elije a ti, no tu a la varita.
-Había pasado ya más de una hora y al parecer no había varita que admitiera a Ángel.
-Solo queda una posibilidad, pero seria muy raro. Bastante curioso diría yo, muy curioso- el joven Ollivander se marcho pero esta vez no a los estantes sino a un baúl que al parecer no tenía nada en su interior con excepción de una caja igual a las otras solo que esta era blanca.
-Que es lo curioso – pregunto Ángel.
-Bueno, para tu información esta tienda vende tres tipos de varitas, las que son hechas con pluma de fénix, pelo de unicornio, y nervio de corazón de dragón, otros fabricantes, utilizan cabello de veela y unos oscuros como pelo de thestral, cada varita es única, por eso ellas escogen su mago.
-Toma esta – le entrego el joven Ollivander la varita que acababa de sacar de la caja blanca.
Una luz roja como la sangre se ilumino alrededor.
-Valla, valla.
-Wau siento como si fuera mía, un gran poder, ¿me ha escogido? – Su cara ya no era de preocupación, o incredulidad, ya estaba llena de excitación, alegría ahora si creía tener ese don.- Perdón que tiene de peculiar esta varita?
-La verdad esta varita tiene 3 hermanas por así decirlo.
-Como? Pensé que eran únicas? como que hermanas?- se sentía ignorante otra vez frente al mundo mágico.
-Y lo es, solo que como te dije esta tienda maneja solo esas tres esencias mágicas
-Y esta varita junto a las otras tres, se salen de lo común, mi padre el Sr. Ollivander me dijo que por ningún motivo las vendiera, recuerdo que me advirtió de no venderlas por separado, aunque eso es imposible pues un mago solo puede tener de a una varita, a no ser de que una se dañe y le toque comprar otra. No es lo mismo pero se han dado casos.
-Que tienen de especial?
-Bueno la tuya, treinta centímetros, fresno, bastante duro y resistente y lo mas peculiar pluma de Pegaso.
-Pegaso? El caballo alado? Pensé que era un animal mítico y no existía
-Bueno el unicornio y el fénix también son míticos y existen, pero aun en el mundo mágico, un Pegaso es un mito, mucha gente los confunde con los abraxans pero un Pegaso es mas mágico y puro, hace siglos un Ollivander vio uno. Se dice que en uno de sus viajes para ecolectar pelos de unicornio, el antepasado Ollivander se encontraba observando en la hierba cerca de un manada de unicornios en busca de pelos caídos, no le gustaba espantar a las bellas criaturas, por eso mejor recogía los pelos mudados, después de haber recolectado gran cantidad, dirigió su mirada a los unicornios para contemplar su belleza, pero se asombro mucho de lo que vio, un caballo blanco como la nieve, ojos azules y alas tan blancas como su cuerpo con destellos plateados. La belleza de semejante criatura lo puso en trance y se puso en marcha hacia la manada, los unicornios se dieron cuenta de su presencia y huyeron, esto espanto al Pegaso el cual trato también de huir y agito sus alas, al parecer tenia una herida, según la historia el lugar donde se encontraba la manada era un lugar lleno de trolls y manticoras, seguro alguna de esas criaturas lo había herido, el Pegaso no pudo huir y mi antepasado trato de que no lo embistiera, con su varita hizo aparecer una soga, unas vendas, y un poco de poción para sanar heridas. La poción surgió efecto rápidamente, el caballo ya no estaba inquieto cubrió con sus alas al viejo Ollivander y le entrego 4 plumas en forma de agradecimiento. Así el viejo Ollivander fue el único en conseguir plumas de Pegaso.
-Mi padre decía, “si un animal te da por voluntad propia lo que de él necesitas, la magia de esa esencia es mas poderosa y pura”.
-Por que no había vendido esta varita hasta ahora? – pregunto Ángel después de escuchar atentamente el relato- y donde están las otras? Las puedo ver?
-Bueno una pregunta a la vez. Te puedo decir que la historia no termina ahí, mi antepasado, decidió hacer cuatro varitas con las respectivas plumas, decía que serian las varitas mas poderosas vistas hasta ahora, pero se equivoco, el unicornio sabia de su poder, sabia los propósitos de Ollivander, pues los unicornios dejaban caer los pelos para que Ollivander no los molestara y al parecer ellos le habían contado al Pegaso, bueno esas son suposiciones de mi padre, al dar cuatro plumas el Pegaso partió su poder en cuatro, el numero, que haría que las varitas fueran poderosas, mas de lo normal sí, pero no muy por encima de cualquier varita normal, el viejo Ollivander creyó que cada varita tendría un poder inigualable, pero no, el poder esta si las cuatro varitas están juntas para un solo fin, ya veo por que mi padre me advirtió de no venderlas por separado. Las varitas nunca se acomodaron a ningún mago por eso nunca se han vendido y cada Ollivander le cuenta la historia a su hijo y hace la misma advertencia desde entonces.
-Las ultimas dos preguntas no las puedo responder, eso es lo más curioso.
-Por que? – todos la información que acababa de recibir lo llenaba de orgullo e interés por saber de las otras varitas
-Las vendí antes de que llegaras.
-Que? Como? – su cara no ocultaba el asombro
-Si eso es lo mas extraño hoy vinieron otros tres nuevos estudiantes a los cuales ninguna varita se les pudo acomodar y resultaron siendo escogidos por las otras tres varitas. Claro ninguno vino junto con el otro, todos separados. Tampoco se si irán a Hogwarts, niños ingleses, también compran sus cosas en el Callejón Diagon cuando van a Beauxbatons o a Durmstrang.
-Sabes esta hermandad entre varitas solo se ha dado dos veces, en tu varita y en la del director del tu colegio, Harry Potter, la esencia de su varita era la misma de la del mago mas tenebroso de todos los tiempos Lord Voldemort, esta hermandad solo fue dividida en dos lo que hace que sus varitas sean mas poderosas que la tuya.
Con todo lo que le había dicho el joven Ollivander, Ángel había tomado su decisión iría a Hogwarts.
-Siéntete orgulloso de poseer esa varita, ya que ni los cuatro grandes de Hogwarts a los cuales mi antepasado admiraba con todo respeto fueron dignos de tenerlas. – dijo el joven Ollivander antes de que Ángel saliera por la puerta, no supo si le había escuchado o no, solo sabia que acababa de entregar un gran poder a cuatro aprendices de magos y todo en un mismo día.