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Historia 24290 — capítulo 6
-Valla pensé que nunca saldrías – Hermone estaba hablando con un hombre de pelo rojo y bastante alto cuando se percato de la presencia de Ángel. – Te presento a tu profesor de Historia de la magia, el profesor Ron Weasley.
-Mucho gusto profesor – respondió Ángel estirando la mano.
-El gusto es mio pequeño.
-Bueno y por que demoraste tanto? Ya estaba impaciente si no llega Ron no se que hubiera hecho tanto tiempo sola.
-Ninguna varita se acomodaba conmigo- alzo los hombros como mostrando que no era problema de él.
-A ya veo, bueno en ese caso no hay mas que hacer, decidiste ir o no ir al colegio?
-Si voy – respondió este con cierto entusiasmo en el rostro
-Wau que cambio, entonces mañana volvemos para comprar tus libros, tu túnica y demás útiles,- Hermione entusiasmada por el cambio empezaba a hacer planes para el día de mañana, mientras devolvía a su dueño una gran jaula con una lechuza negra en su interior- mira te devuelvo tu lechuza.
-
La profesora Hermione me contó que te gusta la historia.
-
Si, siempre me ha gustado mucho la historia – respondió Ángel acordándose lo que acababa de decir Hermione, el hombre que le hablaba era el profesor de su área favorita.
-
Bueno entonces, espero que la casa donde quedes gane puntos en mi clase gracias a ti.
Al siguiente día volvieron al Callejón Diagon, empezaron comprando sus túnicas luego su caldero, y por ultimo entraron a Flourish y Blotts, una tienda llena de libros hasta el techo, Ángel no tuvo la necesidad de entregar su lista.
-Primer año si no me equivoco? – pregunto el tendero.
-Eh! Si, si.
-Espérame un segundo voy a la bodega por todos tus libros.
Ángel estaba interesado por todos los libros que habían en la tienda, criaturas mágicas, historia, pociones, cocina había todo tipo de libros, se sorprendió al encontrar uno que se titulaba “La verdad oculta en los cuentos muggles sobre brujas” le dio mucha risa leer unas paginas donde se defendían de cuentos donde las brujas eran malas.
Siguió observando unos le llamaban mucho la atención, y decidió mirarlos en su interior.
-Aquí están muchacho – el tendero había vuelto con una pila de siete libros bastante gordos.- son veintiocho galeones.
-También me llevo estos- depuse de su recorrido por la librería había escogido libros como “Hechizos de la A a la Z”, “Historia de Hogwarts” “Grandes magos del siglo XX” y “Las fuerzas Oscuras”
-El tendero había puesto mala cara al ver el último libro que Ángel había escogido.
-Ese cuesta cuarenta galeones seguro que se lo quiere llevar? En total serian ochenta y dos galeones.
-Si me los llevo- Ángel saco los ochenta y dos galeones de su bolsa y se los entrego al tendero estaba muy entusiasmado con sus nuevos libros- cuando acabe estos, mando a mi lechuza por otros que me han llamado mucho la atención, gracias.
-Uh! Veo que llevas libros de lectura rápida, déjame verlos – en la cara de Hermione se dibujo preocupación al ver el titulo del primer libro- Las Fuerzas Oscuras, valla elección, ¿por que escogiste ese libro?
-No se, me intereso, ¿por que esta tan nerviosa profesora?
-Este libro es de artes oscuras y en este mundo las artes oscuras han causado muchos males, no es un tema del que todos quieran hablar después de Lord Voldemort, la gente volvió a tener esperanzas después de que el elegido, lo derroto.
-El Elegido?
-Si, Harry Potter, tu nuevo director del colegio, él fue el que mato de una vez por todas a Lord Voldemort.
-Disculpa no sabia que fuera tan grave solo me gusto, no por las artes oscuras sino por que dice como combatirlas.
-Estas seguro de lo que me estas diciendo?.
-Si – respondí un ahora apenado Ángel.
-Bueno te puedes quedar con el pero solo tu, yo y el director sabremos que tienes ese libro estas de acuerdo?
-Si, gracias profesora Hermione.
Mira aquí esta tu tiquete del Expreso de Hogwarts, no lo pierdas, acuérdate, primero de septiembre.
Ángel abrió su tiquete y lo leyó. Expreso Hogwarts, anden nueve y tres cuartos. – Nueve y tres cuartos? Pero como en King Cross no existe ese anden, mamá y yo hemos estado allá y no he visto nada parecido.
Ah!... si, no te había explicado ese detalle, bueno el anden de Hogwarts se encuentra entre la barrera del anden nueve y diez solo tienes que correr hacia ella, y ya. No tengas miedo de chocar y tampoco de que algún muggle te vea, la barrera esta hechizada para que el muggles olvide lo que vio.
Días mas tarde sin creer todo lo que había vivido antes de montarse en el tren de Hogwarts, Ángel se encontraba en un compartimiento totalmente solo recordando la peculiar entrada al anden del tren, había visto unas extrañas criaturas de nariz y orejas largas y puntiagudas, que después descubrió que eran elfos domésticos que muchas familias de magos tenían.
Recordaba cuando entro al anden, se emociono mucho al ver tantos alumnos con sus túnicas y baúles, sabia que su vida había cambiado. Cuando se monto al tren busco por un compartimiento vació, encontró uno y desafortunadamente le había tocado solo, pensó que eso era una mala señal, pero no se rendiría tan fácil.
Miraba como pasaban las montañas, y una que otra granja con animales, ya estaba oscureciendo y pensó en ponerse la túnica solo para que lo calentara, de pronto se abrió la puerta del compartimiento y un joven moreno con ojos grises casi con un destello plateado, cabello negro y largo entro por la puerta.
-OH! veo que ya te pusiste la túnica del colegio – el joven no era mayor que Ángel, es mas también estaría en primero ese año- un prefecto me mando por este vagón para que dijera a los demás que ya casi llegamos.
-Gracias.
-Disculpa me llamo Charles. – dijo el moreno apenado por no haberse presentado antes.
-Mucho gusto, yo me llamo Ángel.
-Primer año cierto? – Pregunto el otro al ver que la túnica no tenia ningún emblema de las casas – por tu estatura diría que vas para tercero pero tu túnica no miente, bueno nos vemos después, de pronto hasta quedemos en la misma casa, tengo que seguir con mi tarea. Adiós
-Adiós.
Tal vez por ser el primer alumno con el que había tenido una charla, no sabia por que, pero a Ángel le había agradado aquel muchacho, al fin y al cabo también era de primero, podrían ser compañeros y seria su primer amigo mago. Tendría amigos en su nuevo colegio? Que tal si era un fracaso y todos lo rechazaban?.
Todo esto pasaba por la cabeza cuando de repente sintió que el tren diminuía su marcha y diez minutos después había frenado del todo. Había llegado.