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Historia 24383 — capítulo 4

  • Hola. Mucho gusto, me llamo Lily Evans- dice la linda peliroja (en serio que es guapa).

  • Hola. Y yo soy Emily Smithson- se presenta la rubia ojos azules.

  • Bien. Un placer conoceros... Y... ¿quién es vuestra amiga?- pregunto yo viendo a la castaña que se encuentra recostada a la ventana.

  • Ella, pues, es nuestra amiga también, se llama Susan Woodman. Si la ves allí es porque está bastante cansada y a decidido tomarse un largo descanso. Nosotras llevamos aquí largo rato- me cuenta la delicada rubia. Digo delicada ya que sus facciones son muy finas. Sus labios son delgados y bien definidos, su cabello le llega hasta la cintura, y como os dije es rubia. Un poco más alta que yo y con lindos ojos azul electrico. Y no olvidando que tiene unos gestos endemoniadamente angelicales.

  • Si, ella es muy ruda, la que se la pasa de más de mal humor entre nosotras- completa la linda peliroja. Si digo linda es porque realmente lo es. Sus ojos son de un verde esmaralada espectaculares. Es un poco mas blanca que Emily, y tienes varias pequitas sobre su naríz y mejillas. Su cabello es... ¡guao!, realmente hermoso, liso, con algunas ondulaciones en las puntas, rojo, pero no ese rojo que es más bien naranja, no, es rojo vino tinto, un rojo fuego, no sé como describirlo pero es un rojo muy bello. Se ve que es una chica pícara, aunque lo oculta, no se con que aún pero sé que lo ocultará con algo. Tiene facciones muy delicadas también.

La chica llamada Susan es muy linda también, la puedo ver bien, tiene el cabello rizado (bien definido) color castaño oscuro, es de piel morena (café con leche, para el que no entienda), sus facciones son un poco toscas. Es delgada, bueno, todas aquí somos delgadas. Sus ojos, ni idea, o sea, está dormida. Pero es también muy linda.

  • ¿Eres inglesa?- me pregunta curiosa Lily.

  • Si, ¿porqué?- pregunto yo con la intriga. ¡Que no me confunda con francesa por favor!

  • Es que tienes un leve asento francés- responde Emily.

  • ¡¿Qué?!- grito yo a todo pulmón encogiendome en el asiento y abrazandome. Grité tán fuerte que la chica llamada Susan se despertó, y... no le veo muy buena cara.

  • ¿Qué a sucedido? ¡¿Es que no entiendeis que necesito dormir?!- joder, que caracter tiene esta chica.

  • Este... fuí yo- dije un poco cohibida.

  • Hola... ¿tú quién eres?- me pregunta aligerando su mal humor.

  • Soy... Atenea Rosswell, mucho gusto- me presento yo estendiendole mi mano aún cohibida. Ella me estiende la suya y me aprieta la mano ligeramente.

  • Susan Woodman, un placer también- me ve a los ojos profundamente por un momento y luego me suelta.

Que extraña es esta chica, al parecer las únicas normales aquí son Lily y Emily, incluyendome.

El tren comienza a marchar, veo a... momento, ¿esos de allí afuera no son mi madre y Tom?... ¿Pero qué...? Claro, despidiendose de la idiota de Sammy. Que rabia le tengo, como es que hace para ser la preferida... ya sé... siendo hipócrita.

Muchos padres se despiden de sus hijos desde los andenes, por supuesto. Lily y Emily se asoman por las ventanas, también se despiden de sus padres, pero Susan no, ella se queda allí. Que extraño. Pero como a mi la curiosidad me mata.

  • Oye, ¿y tú no te despides de tu padres?- pregunto yo. Que cotilla soy.

-Ya me despedí de ellos, hace rato. Y creo que no es tu problema si me despido de mis padres o no.

  • No seas tán borde Susan, relajate- le reprocha la peliroja Lily sentandose al lado de Susan.

  • No te preocupes Lily, es que soy muy curiosa y no me pude aguantar. Disculpa- digo yo viendo fijamente a Susan.

  • A ver, ¿y tú porqué no hiciste lo mismo que Emily y Lily? Es lo mismo, ¿no?- voy a responderle de mala gana también pero algo o mejor dicho, alguien (en plural) me lo impide. Se abre la puerta y por allí se asoman cuatro chicos, dos de ellos no lo puedo reconocer, por los otros dos si.

  • Hola, hola. Querida Lily, como siempre de hermosa... ¿Podemos...?

  • ¡Largo, Potter! ¡Te é dicho miles de veces que no eres bienvenido, al igual que tus amiguitos!- hmmm, interesting thing. El chico que le había dirigido la palabra a Lily la ve con rencor y luego se gira y me ve a mi. El chico es guapo, pero me da mala espina. Es un moreno, ojos color café y cabello negro azabache. Usa unas graciosas gafas redondas. Es de alta estatura y de muy, muy buen físico.

  • Y tú niña, ¿quién eres?

Como este chico no me da buena espina, y veo que Emily, Susan y Lily no lo ven con cara de buenos amigos, pues me dispongo a decirle:

  • Eso no te importa. Soy quién soy. Así que vete de aquí porque al parecer, nadie te quiere en este lugar- ¡Ja!, la cara que a puesto, vale, fuí ruda, me dejé llevar, pero... hay alguien que me mira fijamente, y es el chico ese con que me tropesé, no el segundo, sinó el primero, el arrogante.

  • Con que ruda la chica, ¿no?. Hay Lily, deberias cambiar de junta.

  • Pudrete, Potter.

  • Largaos de aquí, de una buena vez. Como lo a dicho la pelirosa, no son queridos aquí- dice con mala leche Susan. Aquí nada huele bien, y sinó hago algo, se puede armar una tercera guerra mundial entre estos chicos..

  • Hey, pero si eres tu, la chica con la cual me tropesé hace un rato.

  • ¿Con la que tropesaste o te llevaste por delante?- el chico arrogante de sobrenombre "Canuto" me ve con arrogancia, yo hago lo mismo. El de gafas se nos acerca y nos dice:

  • Venga, Canuto. Larguemonos de aquí.

  • Si, vayaos ya- espeta Susan y Lily a la misma vez.

  • ¡Hasta luego, Lily y Emily!- dice el chico ese de sobrenombre "Lunatico".

  • Vete a la mierda, Lupin- si alguna vez dije que Emily parecia un ángel, pues os digo que ahora parece la propia Thestral.

  • Ya Emily, Remus solo quería ser amable- dice Lily ya calmada. Ya se han marchado los chicos esos.

Os digo como son. La primera cosa: son malditamente buenos. Y no buenos en persona, sinó en físico. Merlin, es que estan que matan. Ya os describí como es el Potter ese. El chico ese amable que me ayudó a atravesar el muro aquél, es: de ojos color miel, son como dorados, tienen un brillo extraño, pero lo que sí sé es que son realmente lindos. Es de piel blanca, cabello castaño claro, casi rubio. Parece un poco enfermo, pero igual se ve buenisimo. De físico es delgado, de buenos brazos y mucho más alto que Lily y yo juntas, bueno, miento, es simplemente alto. El otro chico, el arrogante ese es... ¡Dios!, está mas bueno que el que os acabo de mencionar. Su cabello, sus ojos... todo él está... bueno, ya, basta. Tiene el cabello largo, bueno, ni tán largo, lo tiene un poco más abajo de las orejas, color negro-azulado y brillante, es simplemente hermoso. Sus ojos, de un gris espectacular, ojos que cada vez que me ven me taladran, bicho, siento como si anduviera desnuda delante de todo el mundo. De cuerpo es un dios, ¿saben aquellos dioses del olimpo?, pues así, pero es que su belleza es extrema. Sus piel tiene cierto color tostado. Es alto también.

El otro chico que estaba detrás de todos aquellos que os nombré es, bueno si, es lindo. Es mucho màs bajito que todos ellos y es un poco gordito. Tiene una cara de infantíl que nadie se la quita ni con años que pasen. Su cabello es castaño, ojos café y pecoso.

  • Como odio a esos chicos, son de lo peor- dice Susan entre furiosa y ya tranquila. Todas ya tranquilas y sentadas, ya a mitad de camino, al parecer. Comenzamos a hablar, Llega una señora regordeta con un carrito lleno de chucherías a nuestro compartimiento.

  • ¿Deseais algo para comprar, chicas?- nos pregunta.

  • ¡Si!- decimos todas a la vez levantandonos del asiento e iyendo a donde la señora.

Después de un largo rato de charla y risas y atragantarnos de medio carrito de dulces, nos quedamos calladas. Lily leyendo un libro, al parecer aritmancia. Susan está otra vez dormida. Emily escribe algo en un cuaderno que al parecer es su diario y yo... Pues con unas inmensas ganas de ir al servicio (baño).

  • Oye, Lily. ¿Sabes en donde está el servicio (baño)?- le pregunto, esta sale de su transe lecturero, o sea, de su lectura y me sonríe.

  • Si sé. Sales, coges a la derecha y sigue derecho, no pares, está al final.

  • Vale, gracias.

Me dispongo a irme, camino y camino, pasando de vagón en vagón, hasta que me tropiezo con alguien, casi cayendome. ¡Shit! (mierda, en inglés)

  • Otra vez tú, al parecer no te cansas de tropesarte conmigo- conosco esa voz. ¡No puede ser!, es el idiota ese arrogante con que me tropecé en el andén.

  • Hola, otra vez tú. No, no es que no me canse, sinó que siempre, por desgracia, me tropiezo contigo, y no sé porqué- lo veo fijamente y me doy cuenta de que me sostiene de mi brazo izquierdo- Sueltame, ¿quieres?- me suelta con brusquedad y me da la espalda, para continuar su camino.

  • Oye, ¿cómo te llamas tú?- pregunto antes de que siga más. Se voltea hacia mi y sonríe de medio lado.

  • Sirius Black- me tiende su mano derecha y me sonrie- Siento mucho haber sido tán arrogante contigo hace unos momentos- lo miro con cara de total confusión y se echa a reir.

  • ¿Qué es tán gracioso?

  • Nada, tu cara.

  • ¿Qué tiene mi cara?

  • Que es graciosa.

  • ¿Y porqué coño te parece graciosa?

  • Niña, cuidado con tu vocabulario.

  • Digo lo que me apetezca.

  • Claro.

Nos miramos por unos segundos y luego nos volvemos a sonreir.

  • Bien, me llamo Atenea Rosswell.

  • Bonito nombre.

  • Gracias.

  • ¿De donde eres?- ¡no otra vez! ¡Que no soy francesa!.

  • De Inglaterra, Gran Bretaña. Soy inglesa.

  • Ya, entendí. Es que tienes un leve asento francés- ¿no os lo dije?.

  • Vale. Oye, buscaba un baño, ¿sabes en donde está?

  • ¿Eres nueva?- me pregunta viendome de arriba a abajo.

  • Si.

  • ¿De que colegio vienes?- ya las preguntas me estan empezando a estresar. Y también que esos labios me estan incitando a algo prohibido.

  • De Beauxbatons.

  • Que bien.

  • ¡Canuto!- lo llaman. Es el chico ese de gafas. Sirius me ve y me sonrie.

  • Hasta luego linda. ¡Ah!, y disculpame por haberte tratado así. Ademas, de todas maneras me caes un poco mal- ¡¿Cómo se atreve?!.

Se va caminando tranquilamente y entra a un compartimiento a lo lejos. Es... (suspiro) exageradamente lindo. Bien, a lo que iba, el baño... ¡Y él que no me dijo en donde quedaba!

  • Oye tú, niño. ¿Sabes en donde está el baño de las chicas?- le pregunto a un chico que no debe de pasar de los 13 años.

  • Sí, pero estás yendo del lado contrario, estás es yendo al de los chicos- yo y me bella suerte.

  • Entonces, ¿en donde está?

  • Sigue de largo, pero hacia el lado contrario, y al final llegarás.

  • Gracias...


Bien, espero que realemente os haya gustado, si os parecio un poco aburrido es que hacia falta colocarlo, aunque luego llegará lo mejor, en el otro cap, donde Atenea conoce por primera vez, Hogwarts. Comienza la eleccion de casas, y alli estara Atenea, ¿en que casa quedara?...

Gracias a los que me han dejado reviews, os agradesco a monton....

Hasta luego

Besos!!