Tituladas 17.2% · 34,339 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.7% · 90,801 de 95,911 páginas identificadas · 90,162/90,522 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 24383 · de

Historia 24383 — capítulo 5

Después de durar como más de media hora buscando el tán deseado baño, Atenea lo consiguió, hizo lo que tenía que hacer y regresó al compartimiento en el que estaba.

  • ¡Ah! Niña, has llegado- Atenea la miró de mala manera, ¿cómo se atrevía a tratarla de esa manera?

  • Susan... ¿quieres dejar el mal humor a un lado, por favor?- cuestionó Lily ya un poco molesta por el extraño comportamiento de su amiga- ¡Ah! Por cierto, Atenea... este... ¿eing?- Lily puso ojos de intriga, ¿ahora qué? ¿Qué defecto tenía en el rostro? ¡Oh, no! Seguro había cambiado el color de su cabello, y nadie podía saber que ella era metamorfoga- ¿No se supone que tu tenías el cabello...?

  • ¿Azúl?- completó Emily dandose cuenta del pequeño gran defecto (y detalle, también).

  • Ehhh, ¿yo? No vale, debió de haber sido vuestra imaginación, chicas. Yo siempre he tenido el cabello color verde- ¿porqué demonios le tenía que pasar eso a ella en ese momento? Buscaba excusas, pero que va, ninguna.

  • ¿Estás segura? Porque que yo sepa yo no soy loca. Y nosotras, Lily, Emily y yo te vimos hace unos cuantos momentos con el cabello de otro... color- se levantó del asiento y se fue acercando poco a poco a donde Atenea. Ésta veía el asunto un poco, bueno, miento, muy angustiada.

  • Yo, chicas...- pero miradas intrigantes y suspicaces la detuvieron.

  • ¿No será que eres...?

  • ¿Metamorfoga?- terminó Emily, también levantandose. Que bien, ahora todas se pondrían en su contra, ¿qué otra cosa le podría salir mal?

  • ¡Hola! ¿Se encuentra aquí...? ¡Ate!- listo, he allí la salvación de la chica mil-colores.

  • Hola, Sammy- fue el saludo seco de Atenea- ¿Qué rayos haces aquí?

  • Ay, chica, pero no te molestes, solo quería saber como te encontrabas...- que preocuación tán fingida, pensó Atenea.

  • Pues fíjate ahora como me encuentro, de pie y con tres chicas que me miran recelosas. ¿Podrías largarte?- la peliroja, la castaña y la rubia veían la situación un poco extrañadas.

  • Bien, después no le digas a papi y a mami que no me preocupo por ti- la chica se marchó y Atenea quedó con una indignación tán grande que...

  • ¡Maldita seas, Sammy!- el resto no se escuchó ya que comenzó a murmurar maldiciones y demás.

  • Ehhh, ¿Atenea? ¿Estás bien? ¿Quién era esa?...- preguntó Lily un poco preocupada por la salud mental de su ahora nueva amiga.

  • ¿Eing? Sí, perfectamente bien. Y esa, era una idiota, solo eso- y sonrió con falsedad.

  • Como decía. ¿Eres o no, metamorfoga?- continuó Susan. ¿Porqué se empeñaba tanto en ese tema? ¿Es que no le enseñaron a quedarse callada nunca?

  • Mira, niña-soy-amargada-no-me-hables. Ese... no... es... tu... asunto- ya le comenzaba a molestar esa castaña. Que por cierto, tenía los ojos negros, muy parecidos a los de Atenea.

  • Bien, eso quiere decir, que confirmas mis sospechas- un exasperado suspiro fue lo que recibió como respuesta la castaña por parte de Atenea.

  • Como quieras...- murmuró tomando asiento.

  • Chicas, ya llegaremos a Hogwarts, será mejor que nos vayamos colocando los uniformes- notificó Lily, sacando al aire sus dotes de buena prefecta.

  • Vale...- respondieron Susan y Atenea a la misma vez, haciendo que se miraran con profundo rencor.

Un rato más tarde, el bullicio era tán grande al bajar de el Expresso que la mala leche de Susan (y ahora también de Atenea) creció con dudables sospechas de un futuro homicídio.

  • A ver, hay que tomar un carruaje vacio... y me dá la extraña impresión de que...- decía una pensativa Lily pero fue interrumpida por cierta rubia.

  • ¡Aquí hay uno vacío!- gritó alegremente. ¿Es que esa chica nunca estaba amargada, o de mal humor?, se preguntó Atenea.

En lo que Atenea y las demás comenzaron a acercarse al carruaje que había elegido la rubia, la chica mil-colores pegó un grito descomunal.

  • ¡AHHH! ¿QUÉ MIERDA ES ESA?- los de su al rededor se le quedaron viendo con curiosidad.

  • ¡Shhh! Cállate. Son Thestrals...- le susurró en el oido la voz de Susan.

  • ¿Entonces... esos son los tán horribles Thestrals?

  • ¿Con miedo, niña?- dijo de repente una voz arrogante detrás de Atenea.

  • ¿Cómo? ¡Ah! Tú. No, es que nunca había visto semejante cosa- se trató de excusar. Es que había comenzado a notar que todo el mundo la miraba expectante. Eso se sentía feo.

  • Hmmm, ¿segura?- preguntó de nuevo. Era Sirius Black.

  • ¿Es que acaso tú los ves?- preguntó Atenea con una cara de espantada.

  • Sí...- le susurró al oido el chico. Atenea quedó en shock entonces sintió como si alguien la jalara fuertemente del brazo. Era Susan.

  • Vamos, niña. Déja de hacerte la famosa, que de nada te sirve- en la cara de Atenea se dibujó el papel de la indignación.

Dentro del carruaje...

  • ¿Atenea, porqué has pegado aquel grito tán descomunal?- preguntó una desconcertada Lily.

  • ¿Tán así de feo grité?- preguntó Atenea horrorizada.

  • Sí...- fue la respuesta de todas.

  • Es que según Susan.. yo vi...- pero un codazó la interrumpió. Nuevamente Susan- ¿Qué?- preguntó con exasperación. Susan le hizo una extraña señal con los ojos. Pero como Atenea no es nada bruta, comprendió, no debía decir nada.

  • ¿Entonces?- continuó Lily.

  • Es que... vi un escarabajo y pues, como les tengo mucho miedo... grité así- mintió Atenea. Ni sabía porque defendía a la repelente castaña.

  • Hmmm, vale- al parecer Lily no le creyó, ya que comenzó una amena charla con Emily. Mientras Susan y Atenea se mantenían en un silencio sepulcral.

El único pensamiento que tenía en ese instante Atenea, era: ¿Porqué había visto a aquel Thestral, si se supone que uno lo ve cuando ve a alguien morir? ¿Cuándo ella había visto a alguien morir?...

El carruaje se detuvo de golpe.

  • Hemos llegado, al parecer- avisó Susan.

  • ¡Aleluya!- vociferó Atenea de la alegría. Por fin, después tán largo tiempo, (según ella), podría conocer al tán preciado colegio: Hogwarts.

Al salir del carruaje no pudo evitar abrir la boca como idiota. Era simplemente magnifico. Entonces fue en ese momento que se sintió como si realmente estuviera en casa.

  • Bienvenida a tu nuevo hogar, Rosswell- le susurró Susan por detrás. Atenea admiraba el magnifico castillo.

Las chicas, sin ninguna dificultad, llegaron al Gran Comedor, donde ya gran parte de los estudiantes se encontraban ya sentados en las mesas respectivas a sus casas.

  • ¿En cuál casa quieres quedar, Atenea?- preguntó con felicidad, Emily.

  • No sé... leí un poco sobre historia de Hogwarts, y... no sé, me gustaría quedar en Slytherin...- Emily la miró como si fuera un basilisco gigante, entonces decidió remediar un poco su error- Aunque también me gustaría quedar en Gryffindor, se ve que es una gran casa- Emily se hinchó de orgullo ante tal comentario. Por Merlín, que quede en la casa correspondiente, deseó Atenea para sus adentros.

  • ¿Señorita Rosswell?- preguntó una voz severa detrás de ella.

  • ¿Sí?- curioseó la chica.

  • Venga conmigo, por favor. Tendrá que entrar después de los de primero. Se hará la selección de casa- Atenea asintió y siguió a aquella profesora.

Ya llevaba un largo tiempo esperando, las ganas de cometer un homicidio o suicidio estaban llegando ya a un límite insospechable.

  • Ahora, demosle la bienvenida a los chicos de primero...- escuchó a lo lejos gritar un hombre.

Relajate Atenea, relajate, trataba de calmarse la chica, pero que va, ya no podía más.

  • Relajese, señorita Rosswell. Tiene que esparar un poco más. Ya regreso. Quedese aquí. Cuando oiga decir su nombre, entra al Gran Comedor, y se acerca a la mesa de los profesores- vió severamente a la chica y comprendió que ésta no había entendido ni papa de lo que se refería- Cuando oiga su nombre, usted entra al Gran Comedor, y se acerca a mi, ¿vale?- explicó la subdirectora como si estuviese explicando a un niño chiquito que uno más uno era igual a dos. Atenea asintió, esta vez comprendiendo mejor.

Una hora... ¿o habían pasado tán solo diez minutos? ¡Argh! Un estrés total. ¡Eureca! Su nombre por fin había escuchado.

  • Rosswell, Atenea- que vergüenza. Al abrir la gran puerta se había tropesado con su larga capa y todo el mundo la veía con cierta burlita en el rostro. Que mala suerte tenía.

  • Aquí estoy- dijo la chica al lado de la subdirectora. No se atrevía a mirar hacia atrás, ahí estaban todos los alumnos, mirandola con ojos escrutadores. Maldijo más de diez veces.

  • Sientese en ese banquito- le señaló la profesora. Atenea miró por detrás del la persona de la subdirectora pero no vió nada- Detrás de usted, señorita- apuntó la profesora con exasperación y severidad. Entonces el pánico la cundió. ¿Debía sentarse en ese banquito, dandole cara a tantos chicos y chicas? Casi le da un desmayo. Pero aguantó.

Se dirigió al dichoso banquito con nerviosismo y se sentó, con los ojos cerrados, por supuesto. Entonces sintió que la profesora le colocaba un sombrero viejo y arrugado encima de su ahora negro cabello, (había decidido dejarlo de ese color, hasta cierto tiempo, claro). El sombrero comenzó a hablar, ella se estremeció.

  • Entonces, Atenea. Aquí estás, después de todo de todo pudiste llegar aquí- Atenea se extrañó, ¿qué quería decir?- ¿Confundida?- continuó el sombrero- Atenea, lo que tú no sabes es que guardas muchos secretos, demasiados diría yo. Pero no te preocupes, algunos de ellos los descubrirás aquí. Eres valiente, Atenea, muy valiente. Veo que serías hasta capaz de dar la vida por un amigo. Pero eres suspicaz e ingeniosa. Eres capaz de obtener lo que te propones, sí, lo eres- el silencio invadía a los alumnos. Estaban curiosos por escuchar lo que ese sombrero decía- Hay una gran duda, eres inteligente, pero no lo suficiente como para pertenecer en Ravenclaw. Eres leal, pero no lo suficiente paciente, así que no podrías pertenecer a Hufflepuff. Tienes todas las cualidades para poder pertenecer en la casa Slytherin, como también a la de Gryffindor...- suspenso. Atenea sudaba frío, entonces algo se le ocurrió.

  • No Slytherin. No Slytherin- no sabía muy bien porqué pero no quería esa casa. Le daba mala espina.

  • Hmmm. ¿No Slytherin?...- unos segundos de silencio.

  • Por favor, no Slytherin, ni tampoco Ravenclaw, menos Hufflepuff- lo único que se escuchaba en tán penetrador silencio era el susurro rogante de Atenea.

Unos segundos más de suspenso, y...:

  • ¡GRYFFIDOR!- gritó por fin el sombrero. Atenea suspiró aliviada. Entonces sintió, como una extraña esperanza la invadía.

El Gran Comedor se llenó de aplausos por parte de todas las casas, (más que todo la de Gryffindor), exceptuando a la de las serpientes, Slytherin.

La sonrisa de Atenea creció radiante al fijarse, que aquellas chicas que había conocido en el Expresso, estaban en la casa en la que ahora ella pertenecía también. Pasó su mirada por toda la mesa mientras se acercaba a esta, entonces su mirada chocó con unos penetrantes y seductores ojos grises. Se estremeció y decidió ignorarlo.

  • ¡Bienvenida a casa!- le felicitaron Emily y Lily orgullosas. Susan solo sonreía de medio lado, Atenea hizo lo mismo para con ella, mientras abrazaba a las otras chicas, y recibía bienvenidas por parte de varios Gryffindors más.

No cabía en felicidad. Se sentía como si realmente estuviera en familia.


Perdón por la tardanza. Cualquier cosa ya los rviews estan respondidos, vale?!!

Muchas gracias a aquellas personas que me dejaron reviews, os agradesco. Muchos besos!! cuidense!! y espero que me sigan leyendo!!

Hasta luego!!

Andy Black Malfoy.