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Historia 24474 — capítulo 26

Capítulo XXVI: La visita a Neville

Neville se encontraba perdido, no sabía que hacer. Se había quedado encerrado con su abuela y su tío ene. refugio. Estaba desesperado. Desde que habían recibido la invitación para unirse a los mortífagos….. ¡todo había sido un desastre! Ni siquiera podía ir a ver a sus padres en San Mungo, fue justo después del ataque al hospital. ¡Ni siquiera sabía si estaban bien!

Se levantó y paseó por la sala donde se encontraba, aquella situación iba a acabar con él.

De pronto vio a su sapo Trevolt saltar y corrió a atraparlo, llevaba tres días perdido y ni siquiera se había molestado en buscarlo.

¡Eh! Neville!

Harry y Ron llegaron a una especie de cuarto de estar, parecía acogedor aunque había algo en el ambiente que te hacía tensarte, toda esa calma parecía artificial.

¿dónde está Neville? Preguntó Ron en voz baja.

Harry miró a su alrededor y vio unos pies que sobresalían de debajo de un sillón.

¡Ahí! Dijo él también en voz baja.

¡Eh, Neville!

Neville salió de debajo del sillón rojo como un tomate y miró a quien le había llamado. Automáticamente se puso en pie y se escondió tras una mesa apuntándoles con su varita.

¿quiénes soys? Dijo respirando con dificultad.

Somos Harry y Ron, Neville dijo Harry con calma.

Pero eso es imposible. ¡Nadie puede llegar a este lugar! Dijo con una nota de histerismo en la voz.

Harry si puede Neville, dijo Ron, si sales de ahí te lo explicaremos. Y Ron se acercó a Neville para ayudarle.

¡Impedimenta! ¡desmaius!

Ron salió volando hacia atrás y quedó paralizado, sorprendentemente cayó sobre un sillón y no hubo mayores daños.

Harry estaba asombrado, el segundo rayo que iba dirigido hacia él, había quedado detenido por un escudo que había creado con la mano, inconscientemente había pensado en ¡Protego! Y había movido la mano, y el escudo había aparecido, el hechizo había revotado y se había perdido por la puerta de la sala abierta creando un escándalo fuera.

Neville, porfavor dijo Harry. Haznos alguna pregunta para que sepas que somos nosotros.

Vale dijo este más calmado mientras se oían pasos que bajaban por las escaleras. ¿qué fue lo que te dije la noche que murió Dumbledore?

¿Cuándo tropecé contigo y caí sobre ti?

Neville asintió.

Dijiste, Harry, Snape y Malfoy. Y yo dije, lo sé estoy en ello y lancé un hechizo al mortífago quee estaba creando más caos.

Neville no dijo nada y salió de detrás de la mesa.

Harry ayudó a Ron a incorporarse justo cuando alguien entraba en la sala a toda prisa.

¡Neville! Gritó la abuela de Neville con una voz atronadora, ¿qué está pasando aquí? Miró a su alrededor y reparó en Harry y ron. Con una velocidad asombrosa sacó su varita y les apuntó. ¡Agitó su varita y un rayo se dirigió hacia Harry y Ron. Harry solo volvió a mover la mano y el rayo desapareció.

Disculpe dijo Harry todavía sorprendido. Somos compañeros de Hogwarts de Neville, y hemos venido a invitarle a venir con nosotros.

La abuela le miró sin perder su temple autoritario y se quedó un buen rato mirando fíjamente su cicatriz.

¿Invitarle? ¿para qué?

Pues… para luchar con todo lo que está ocurriendo, para luchar contra Voldemort. Desde luego no se enfrentará a él, seré yo, pero necesitamos ayuda para parar los ataques, y Neville, puede dárnosla. Le protegeremos con todas nuestras fuerzas se lo aseguro.

La mujer pareció perder su temple de autoridad y una mirada de miedo cruzó sus ojos. Después miró a Neville con orgullo y dijo es él quien debe decidir si ir o no.

Yo… ¡no puedo dejaros abuela! Los mortífagos os buscan!

Aquí nadie podrá encontrarnos dijo esta no muy convencida.

Pues… Harry.

El es especial dijo la abuela mirando a Harry con admiración, es el que puede librarnos de todo esto, y yo estaré orgullosa de que tu le ayudes a lograrlo dijo la abuela con lágrimas en los ojos.

Neville no sabía que decir y simplemente asintió.

Su abuela hizo algo que posiblemente no había hecho muchas veces abrazarlo y sollozar mientras le pedía que se cuidase y que sobreviviese, y que la venganza no le cegase.

Harry y Ron miraban la escena algo incómodos, se sentían intrusos de algo privado.

Después de unos minutos más de despedida, la abuela se secó las lágrimas y dijo ¡Marchaos! Y tened mucho cuidado, no os precipitéis en las cosas, no por correr más es mejor, aseguraos de vencer, y dedicó una mirada tierna a los tres, algo que no la pegaba por su forma de ser.

¿Voy por mis cosas? Dijo Neville. Dijo Neville.

Puedes volver a dormir aquí cuando quieras, así verása tu abuela.

Bien dijo este un poco aliviado ¿cómo nos vamos?

Simplemente cógete a mí. Al instante los tres desaparecieron y Neville dijo despídeme de mi tío.