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Alcohol, Quidditch y Amor. — capítulo 17
OoOoOoOoOoOoMomentos difíciles... En Ravenclaw… En la habitación de Luna se encontraban ella y las dos leonas cada una con una botella de cerveza de mantequilla en la mano, la primera acostada en su cama, mientras que Hermione estaba sentada en la cama contigua y la pelirroja, sentada en el suelo entre las dos camas, en el piso había algunas botellas vacías.
-
¿Y por fin me van a decir, el motivo de su necesidad de cerveza? - cuestionó curiosa Lunita.
-
Primero dinos ¿cómo es qué tienes tantas cervezas aquí? - interrogó Ginn, intentando desviar el tema.
-
Si, nunca pensé que tú tendrías esto aquí - comentó sorprendida la castaña.
-
Mmmm pues ya ven, una tiene sus influencias - arguyó con una sonrisa traviesa.
-
Lo hubiera creído de cualquier niño, pero tu… - arguyó Mione, enarcando su ceja.
-
No es tan raro como las demás que viven aquí, se la pasan afuera con tal de no estar aquí, yo me quedó sola y puedo hacer lo que quiera - dijo con una voz apagada.
-
Bueno… pero nos tienes a nosotras, así que no te pongas triste, ellas son las que pierden - acotó animándola Ginn.
-
Si, no te entristezcas, mejor dinos ¿perdonarás a Neville? - preguntó Hermione, buscando las pupilas de la chica.
-
No lo se, no me gusta que se burle de mi papá…
-
Entiendo, pero seria mejor que lo hicieras sufrir un rato ¿no? - añadió Ginevra al ver a Luna tan triste.
-
Ginny es experta en eso de hacerlos sufrir - sacó a colación Mione.
-
¿En serio? ¿Y a quién hace sufrir Ginny? - curioseó Luna, dirigiendo sus pupilas hacia su amiga.
-
Mmm a uno de mis muchos admiradores - enunció con alegría fingida.
-
Supongo que con eso te refieres a Zabinni ¿no? - con ese comentario ocasionó que la castaña la mirará sorprendida mientras que Ginny, tosía atragandose con un sorbo que le había dado a la cerveza.
-
¿Qué? ¿Cómo…? ¿Tú…? ¿Cómo lo sabes? - inquirió extrañada, después de tartamudear.
-
Fácil, los besos en los pasillos no son muy discretos y una puede ir pasando… - señaló cerrando los ojos, perdiéndose de la mirada de sorpresa de Ginevra, pero sobre todo, no notó la mirada de terror que invadió el rostro de la Hermione.
"Fácil, los besos en los pasillos no son muy discretos y una puede ir pasando". Había dicho la rubia "¿qué hubiera pasado si alguien más no ve? ¿Qué hubiera hecho el hurón? Seguramente reírse de mi, como es su costumbre… esta bien que sea guapo pero no tiene derecho a tratarme así… además a mi nunca me a importado lo que haga, siempre rodeado de su multitud de admiradoras. Entonces ¿qué gana persiguiéndome? y su mirada… ¡Por Merlín! A veces quisiera saber lo qué esconde tras esa mirada pero hoy su mirada fue peor que otras… era fría, casi un hielo se que me odia pero seria mejor evitarnos y listo, él no me ve, ni yo a él pero no… cuando estoy con él como Gerry es… divertido, la manera que tiene de hablar con Blaise es como si fueran Ron y Harry, claro que a su manera… además, aunque diga que el mundo muggle le molesta, tienen un minicomponente y le gustan los grupos muggle… no puedo negar que me gusta pero… el beso en mi cuello cuando era Gerry ¿podría ser que… será… b-bisexual?".
Frunció su ceño horrorizada ante esa posibilidad, "No, o peor aún ¿Homosexual? Pero es tan varonil y su aroma es delicioso… no, no puede ser homosexual, tal vez, solo fue que estaba borracho… fue solo el momento… ¡¿por qué todo tiene que ser tan complicado?! ¿Seria mejor alejarme de él? Pero como quisiera que Gerry estuviera aquí, y me explicara ¿qué pasa con Drac.… Draco? Un momento Hermione… ¡Es él hurón Malfoy! Es él causante de tus penas, no lo olvides… recuerda las palabras de anoche… para él eres fea… un juguete como te lo dijo y tu no permitirás que juegue contigo ¿no? Claro que no, aunque sea endemoniadamente guapo y varonil tu no serás juguete de nadie… ¿cierto? cierto… entonces…".
Hermione seguía debatiendo con sus demonios internos perdiéndose de como Ginny interrogaba a la Ravenclaw.
-
¿Cuándo… es decir, cuándo nos viste? - preguntó interesada.
-
Hace poco, yo iba caminado muy cómodamente cuando se oyeron los gritos de Pansy Parkinson y los tuyos, seguí caminado y oí la voz de Zabinni, cuando llegue a la esquina, me asome discretamente y ahí estabas tú… en pleno beso con nada menos que Blaise Zabinni - reveló haciendo un gesto, mientras jugaba con un mechón de su cabello.
-
¿Y-y alguien más nos vio? - interpeló rápidamente asustada de las posibilidades.
-
Claro… - espetó dándole un trago a su cerveza, dejando a Ginny con la duda momentánea.
-
¿Quién… quién más nos vio? ¿Un Slytherin? ¿Un Gryffindor? - cuestionó apresurada. "Si nos vieron los Slytherin, le pueden hacer algo a Blaise".
-
Si, eran Slytherin… eran Parkinson, Crabbe y Goyle - comentó obviamente, mirando su botella con interés.
-
Menos mal - dijo, respirando tranquilamente. - por un momento pese que nos había visto alguien más.
-
No que yo sepa, pero Ginny - la miró de frente, con una sonrisa rara - ¿qué beso eh?
-
Yo… bueno… ya ves como soy - musitó arrogantemente, aunque un tono rosado cubría sus mejillas.
-
¿Qué te pasa Hermy? ¿Hermy? ¡Hermione! - gritó fuertemente Luna, sacando a su amiga de sus pensamientos.
-
¿Ehm? ¿Perdón qué? - repusó sacudiendo su cabeza y mirando a sus dos amigas.
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¿Estas bien? - inquirió extrañada Ginny.
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Si claro - les sonrió, disimulando su estado de ánimo.
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Y tu Hermy ¿haces sufrir a alguien? - cuestionó Lovegood mirándola fijamente.
-
Claro que no - denegó apresurada.
-
¿Y Krum? - clamó Luna, recordando el Torneó pasado y sabiendo de antemano la relación que había existido entre ellos.
-
¡Por Merlín ni lo menciones! Me ha estado acosando y no quiero verlo - aseveró con tono cansino.
-
Yo que creí que era un príncipe - agregó Luna con la mirada perdida.
-
Más bien un sapo - comentó burlonamente Ginny, a lo que la castaña rió.
-
Cierto, en un momento yo también lo pensé pero es como todos - musitó desanimada Hermione.
-
Si, un idiota - añadió Ginny el tono amargo en su voz, revelo más de lo que la chica quería decir.
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¿Y qué tal ven a Ron con Lavender? - preguntó curiosa Lunita.
-
Sin comentarios, mi hermano puede ser el más idiota de los hombres - resopló Ginny dándole un sorbo a su cerveza.
-
Deberíamos hacer un club de los idiotas con Neville de presidente - rió la rubia un poco afectada por el alcohol.
-
Y mi hermano de vicepresidente - colocó burlonamente Ginevra, imaginándose la situación - también incluiríamos a Dean y Corner…y a Harry - completó resentida.
-
¿Harry? Pero si es tan amable - debatió Luna sin comprender.
-
Lo se, pero él también - reafirmó amargamente, recordando el abrazo que presenció entre Potter y la francesa.
-
Y unos Slytherin también - pensó en voz alta Hermione.
-
¿Slytherin? ¿Te refieres a Blaise? - preguntó enarcando su ceja Ginny.
-
Mm también y a Malfoy… él que se siente el galán del mundo - indicó Luna, recordando al líder de esa Casa.
-
Pero Malfoy es guapo ¿no crees Hermy? - opinó la pelirroja esperando la respuesta de Hermione.
-
Yo… bueno… no lo se - desvió su mirada no quería seguir escuchando el nombre de aquel que le estaba haciendo añicos su mente y causando una revolución en su corazón.
-
Pero aunque sea guapo el también ¿o quitamos a Harry porque también es guapo? - sugirió Luna, realizando una comparación entre los chicos.
-
Cierto, además es muy tierno, no es como cualquiera él es…
-
No, no quitamos a nadie - cortó Ginny a Hermione, no quería escuchar las cualidades de su exnovio - y Malfoy entra.
-
¿Y Zabinni? - interrogó la rubia divertida de ver el gesto de Ginevra.
-
También - aseguró sin dudarlo, evocando los viejos tiempos de rencillas y sus desacuerdos por Parkinson.
-
Y los gemelos… - preguntó Granger, recibiendo un asentimiento de su pelirroja amiga - ¿y Bill y Charlie? - la negativa de Ginny no se hizo esperar.
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No ellos no, ellos son diferentes - defendió ferozmente.
-
¿Quiénes son Bill y Charlie? - Luna miró a las dos chicas medio perdida no recordaba a esos chicos.
-
Los hermanos mayores de Ginny, son muy guapos - comentó risueña Hermione.
-
¡Hermione! - reprochó la pelirroja.
-
¿Qué? Son guapos - comentó burlonamente Granger, las cervezas ya habían hecho efecto en ella.
-
También Gerry y yo no lo ando presumiendo - arguyó atropelladamente.
-
¿Gerry? ¿Quién es? ¿Lo conozco? - preguntó interesada Luna.
-
El americano que vino a jugar con Hogwarts ¿no has vito los partidos? - explicó divertida Ginn.
-
Ahhh si ya se quien, pero nunca he hablado con él, se nota que es agradable, lastima que nunca lo he visto en los entrenamientos… sin camisa…
-
¿Luna? ¿Quién lo dijera? - murmuró sorprendida Ginny, notando la sombra rosada en las mejillas de la rubia.
-
Bueno… solo fue un comentario.
-
¿Con qué vas a los entrenamientos para ver a los jugadores sin camisa eh? - acusó burlonamente la menor de los Weasley.
-
Mira las sorpresas qué una se lleva - Hermione sonrió asombrada por el giró de su conversación.
-
No estoy ciega - dijo la rubia riéndose, bebiendo más cerveza.
-
Creo que ya están borrachas - informó alegremente Mione.
-
Hermy ¿no me vas a decir qué nunca te has fijado en los chicos sin camisa? - aseveró Ginevra mirándola con incredulidad.
-
Bueno… - a su memoria, vino el recuerdo de Draco en la ducha, y no pudo evitar que un sonrojo invadiera su rostro.
-
¡Por Merlín!… yo que las creía puras y castas - acusó Ginn riendo suavemente.
-
Puras, pero no ciegas… Cedric por ejemplo, esta muuuy bien - opinó ruborizada Hermione.
-
Anda Hermy sigue por ese camino y te acuso con Gotty - bromeó la pelirroja.
-
También Harry es guapo o Zabinni, Malfoy, Corner… o Fred… o George o Ron…
-
¿Ron? ¡Por favor Luna! Mi hermano no es guapo será todo menos eso - expresó con burla.
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¿Qué? A mi se me hace guapo tu hermano… sus ojos son muy bonitos, además de que es muy amable - explicó ensoñadoramente la rubia.
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Hay que admitir que es puede ser lindo en algunas ocasiones y que quizás sea atractivo - aseveró la castaña, siguiendo con lo dicho por la Ravenclaw - es bastante complaciente… ya ves como lo que pasó hoy.
-
Es que esa Lavender, a veces hace lo que quiere con el pobre de mi hermano, a veces lo trata peor que mi mamá… o que yo.
-
Pero él la quiere mucho, yo creo que son una buena pareja - mencionó con sinceridad Luna.
-
Yo también, solo que Lav debería de relajarse un poco… no intentar cambiarlo tanto - puntualizó Hermione.
-
Hay que aceptar a la gente como es, no como uno quiere que sea…
-
Tranquila Luna… respira - dijo Ginevra con risa.
-
Mmm pero regresando al tema, no puedo negar que hay muy buenos especímenes ¿no? - las tres rieron sonoramente.
-
Salud chicas, por el placer de su compañía - declamó Mione, las otras dos imitaron el gesto y bebieron el contenido.
-
Tomen… - dijo Lovegood, extendiéndoles otra botella, mientras las vacías las dejaban en el suelo, apilándose con las demás.
-
Chicas tengo un reto que hacerles - comunicó pícaramente la menor de los Weasley.
-
Esa mirada no me gusta - comentó desconfiada Hermione.
-
¿Qué Ginny? ¿Qué pasa? - interrogó Luna.
-
Apostemos, la que no se beba su cerveza entera de un solo trago, invitara las cervezas en la próxima salida a Hogsmeade ¿les parece? - dijo retadoramente.
-
Bien - aceptó animada - ¿tu qué dices Hermy?
-
No lo se ¿y sí nos mareamos? - apuntó miedosa.
-
No hay problema, yo las llevo a sus habitaciones - se ofreció Luna, sonriéndole calmadamente - ¿qué dices?
-
¿Tú nos llevas? ¿Y sí tu estas igual de mareada que nosotras? - preguntó lógica Hermione.
-
Mmm ya veremos, anda - animó Ginevra, la cual tenía ya las mejillas rojas.
-
Bien, pero que caiga en su conciencia - las tres levantaron las botellas y brindaron, para después tomar cada una de la suya, hasta vaciarlas…
Ginny al parecer tenia más experiencia, porque la bebió rápidamente, mientras que Luna y Hermy tardaron un poco más, ambas la vaciaron, pero cuando dejo de beber, la castaña sitio un extraño movimiento interior en su estomago…
-
Mmm - Hermione se llevó una mano a la boca, tratando de sofocar el movimiento, después de un rato, este se calmo, y una sonrisa ilumino su rostro - al parecer nadie invitará las cervezas en las Tres escobas.
-
Todas bebimos toda la cerveza - exclamó con obviedad Luna jugando con el frasco.
-
Yo pensé que Hermy no lo lograría - dijo burlonamente Ginny comenzando a reír.
-
¿Con qué no confías en mi eh? Querías que yo pagara en la próxima salida - acusó, señalándola con la botella dejando caer un par de gotas de cerveza en la ropa de su amiga.
-
Oye cuidado… pero si - se rió Ginn, seguida de las otras dos. Más cervezas fueron destapadas y el tiempo pasó hasta que…
-
Ginn… Ginny… c-creo que mejor nos vamos - manifestó tratando de levantarse Hermione el mundo parecía girar delante de ella.
-
No, todavía es temprano - Ginevra dejó la botella vacía al lado de las otras, que cosa extraordinaria ya eran bastantes.
-
Si, Hermy es temprano - ayudó divertida Luna.
-
Si, no te preocupes apenas son las… - miró el reloj, notando la hora - ¿las 9:30 p.m.?
-
¿En serio? - preguntó mareada Luna - pensé que era más temprano.
-
Vamos Ginny, no quiero que alguien nos vea - comentó preocupada Hermione.
En cuanto se pusieron de pie, sintieron un mareo súbito.
- ¡Por Merlín! El mundo se mueve - elucidó angustiada la castaña.
-Tranquilas chicas, yo las llevo - aseguró Lunita en el clásico tono de alguien que se siente menos ebrio que los demás.
- No, no… yo… puedo sola - afirmó obcecada Ginn, intentó caminar, pero sintió que las rodillas le flaqueaban - no, creo que no puedo.
Las tres se miraron y se rieron un poco histéricamente.
-
Vamos chicas - las tres caminaron a la puerta, sin importar el regadero de botellas que dejaban
-
¿Y las botellas? - preguntó tropezando con una Hermione, agarrándose de la pared.
-
No te preocupes, cuando regrese las desaparezco, vamos antes de que empiecen a llegar y las vean así - habló Lunita atropelladamente.
Las tres salieron, caminando por la escalera cuidadosamente, lograron llegar a la puerta de la Casa, topándose con uno o dos estudiantes, pero estos no notaron nada.
-
Primero llevemos a Hermy, creo que ella si esta borracha - sugirió Ginevra.
-
No, solo un poco mareada - dijo riendo, caminando al lado de sus amigas, mientras que discretamente se sostenía de la pared.
Cuando llegaron a la puerta de su Torre, la castaña pronunció con la lengua trabada la contraseña, miró a sus amigas y con una sonrisa boba se despidió, cerró la puerta y con paso titubeante se dirigió al sillón más cercano, tropesando con algunos muebles, hasta que llegó a él, acostándose o más bien dejándose caer.
Mientras tanto las otras dos reían en el pasillo, al parecer Ginn había dicho algo chistoso.
-
Creo qué no debió de haber tomado tanto ¿no? - mencionó Luna recordando a Hermione.
-
Nunca creí verla así - dejó salir una risotada - se veía graciosa, ¿quién pensaría que es la honorable premio anual?
-
Tú también estás algo borracha ¿no? - indicó Luna al verla reír así.
-
Claro que no, solo algo mareada - denegó con tono ofendido.
Iban caminado con Ginny casi sobre Luna, cuando se toparon con…
En la Sala del entrenador de Hufflepuff…
Cedric y Gotty habían llegado hacia poco de la mansión de sus padres, donde las despedidas habían sido frías y cortantes de parte de la madre de el chico, y cálida y alegre por parte de su padre, el transcurso de la travesía ocurrió en un silencio algo incomodo, Gotty sumida en sus pensamientos… cavilaba en la manera de decirle a Cedric acerca de la actitud que había notado en su madre, sin ofenderlo.
En tanto Cedric se encontraba en una situación similar, solo que él intentaba encontrar las palabras para plantearle la situación con su madre, sin que quisiera romper con él al instante. Cuando el carruaje se detuvo, la chica miró hacia fuera, notando por primera vez, que no se encontraban en Hogsmeade, sino en Hogwarts.
-
¿Por qué estamos aquí y no en Hogsmeade? - cuestionó Gotty.
-
Porque siempre que voy a ver a mis padres, me mandan directo a Hogwarts, para que no haga el viaje a través de Hogsmeade - explicó con una mueca parecida a una sonrisa.
-
Ya veo…- ese era otro punto a tratar con él, ella quería comprar unas cosas en Hogsmeade y él no se había molestado en preguntarle sus deseos.
-
Ven, vamos a mi Torre - la tomó de la mano, caminando con ella - necesito platicar contigo.
La chica avanzó sin entusiasmo a su lado, un poco extrañada por la actitud de su novio, desde que habían salido de la casa de sus padres, casi no habían hablado y mucho menos se habían besado. Al llegar, la chica tomó asiento en uno de los sillones de la Sala mirándolo de frente.
-
¿Qué pasa Cedric? - interrogó, llamándolo por su nombre completo, en vez de usar el diminutivo que le había puesto.
-
Yo… Gotty… bueno, quería disculparme contigo - dijo, tomando asiento a su lado, tomando su mano, entrelazando sus dedos con los de ella.
-
¿Disculparte? ¿Por qué? - preguntó desconcertada la Ravenclaw.
-
Por la actitud de mi madre, yo nunca pensé que se comportara así… de verdad, lamento mucho la incomodidad que te hizo pasar - manifestó con pesar y vergüenza.
-
Cedric yo…
-
Se que la actitud de mi madre no fue la mejor, no intentó disculparla, pero compréndela… es que… ella me dijo que la única mujer que yo llevara a casa, seria la mujer con la que yo quisiera estar toda mi vida - esas palabras sorprendieron a la chica, dejándola sin habla - y eso fue lo que hice y bueno… no estaba preparada para eso ¿me entiendes?
-
Cedric - se abalanzó sobre él, abrazándolo fuertemente por el cuello, mientras unas ligeras lágrimas escurrían por sus tersas mejillas.
-
Discúlpame Gotty, por favor… ella... bueno… ella se acostumbrara a la idea y cuando te conozca mejor, te aprenderá a querer - aseveró positivo.
-
¡Oh Cedric! Ahora entiendo la actitud de tu mamá, no te preocupes amor, no hay nada que perdonar, es una postura razonable, dadas las circunstancias… solo quisiera que me lo hubieras dicho antes, para estar preparada - comunicó sintiendo un alivio que bañó su alma.
-
Lo se, no te lo dije, porque no quería que huyeras, si lo sabias - comentó risueño, colocando su frente contra la de ella.
-
Tonto, yo jamás huiría de ti - despacio se inclinó para besar sus labios, él respondió gratamente, levantándola un poco de la cintura, mientras se recostaba en el sillón, llevándola consigo, ladeó un poco su cabeza, profundizando más dentro de su boca.
La respiración de Diggory se volvía cada vez más agitada, por lo que abandonó los labios de la pelinegra, abrazándola más estrechamente, mientras ella resbalaba sus tersos labios por su cuello, dándole pequeños mordiscos, para después besar la base de este, donde el pulso de Hufflepuff latía alocado, ahí la chica succionó ligeramente, soltó y volvió a hacerlo, después levantó la mirada, clavándola en las pupilas grises.
-
Te amo nena, mucho - afirmó con voz entrecortada.
-
Yo también Ceddy - susurró quedamente, provocando en él, una sonrisa al oír nuevamente ese tonto apodo.
-
Mmm ya se como distinguir cuando estas molesta amor - expuso, levantándola ligeramente, para besarle la base del cuello, mientras la chica reía.
-
¿Ah si? ¿Cómo? - inquirió entre risas, que luego se convirtieron en ligeros suspiros.
-
Cuando te enojas, me dices Cedric y cuanto me quieres, soy Ceddy - afirmó con pasión, mientras se volvía a apoderar de los labios de la pequeña, que sonrió internamente, deslizando las manos por el tórax del Cedric, hasta acariciar su abdomen.
-
En cambio para ti… - articuló cuando después de un rato, el chico dejó sus labios para mirarla de frente, con las mejillas rojas y la respiración aún más agitada - siempre soy Gotty ¿no Ceddy?
-
Para mí, tú eres la única… siempre la única - la abrazó fuertemente, enterrando los labios en la clavícula de ella, esta se limitó a desabrochar los primeros botones de la camisa de él, en tanto Cedric disfrutaba al sentír las suaves manos de su novia por la parte superior de su pecho.
Así entre suspiros y mordiscos, se quedaron un rato más juntos hasta pasadas las 11, en que él con pesar llevó a su novia a su Sala.
En los pasillos del Castillo…
Tres chicos, dos rubios y un moreno, caminaban por el corredor, al llegar a una esquina, Theodore, miró con interrogación a los otros dos.
-
¿Vienes a la Sala Zabinni? - preguntó extrañado Theo.
-
No, iré un rato más con Draco…
-
Entonces nos vemos, tengo cosas que hacer - murmuró son una ligera sonrisa, se despidio de ellos, alejándose por el corredor rápidamente.
-
Creo que tiene prisa - profirió Blaise al verlo alejarse con pasos apresurados.
-
Así parece - respondió Draco, dando la vuelta y encaminándose a su Torre.
-
¿Qué opinas de lo que dijo Nott? - soltó, sin perder ni un momento de vista el rostro de su amigo, esa era la pregunta que había deseado hacer desde que estaban en la casa de Nott, pero por obvias razones se había reservado para el momento en que estuviesen solos.
-
Es su problema ¿no? - resopló ácido, no quería dejar ver el tormento que vivía por dentro.
-
Cierto, pero…
-
Es como tu… al igual que él, saben que se les avecinan problemás, pero no les importa.
-
Todo sea por ella…
-
Y hablando de esa ¿ya viste? - señaló con la cabeza, mientras se veía aparecer a la susodicha pelirroja en compañía de Luna Lovegood.
-
¿Qué le pasa? - incurrió curvando su ceja, mientras observaba los pasos torpes de las chicas.
-
Yo que se… tal vez… si, en efecto mi querido amigo, esta borracha - informó divertido.
-
Por Slytherin… - se acercó a ellas con paso rápido, sin avisar, tomó a Ginny en brazos - ¿qué le pasa Lovegood?
-
Mmm nada, solo esta un poco mareada - respondió ligeramente sorprendida de la actitud de Slytherin, parecía demasiado preocupado por su amiga.
-
Blaise… solo fueron unas cuantas cervezas - barbotó Ginny.
-
¿Unas cuantas? Parece que te bebiste la taberna entera… - murmuró escéptico, mientras Draco se reía de sus palabras.
-
Yo ya me iba a mi cuarto - dijo, intentando apartarse de los fuertes brazos que la sostenían.
-
Si, antes de que llegue alguien y la vea así - completó Luna, tomándola del brazo.
-
Ni hablar… - dijo, sosteniéndola nuevamente, al verla trastabillar - Lovegood, yo la llevare, será mejor que tu te vayas a tu Sala… creo que estas igual que ella.
-
Claro que no, yo estoy perfectamente bien - exclamó segura de sus palabras, aunque sus mejillas rosadas delataban lo contrario - y no creo que sea bueno que tu la lleves.
-
He dicho que la llevare, no te estoy pidiendo permiso, te estoy avisando… vamos Ginny - la tomó en brazos, girándose a ver a su amigo - nos vemos mañana - se despidió y empezó a caminar hacia la Torre de los leones.
-
Mmm creo que si será bueno que tu la lleves - una sonrisa picara iluminó su rostro, sin despedirse de alejo por el lado contrario del pasillo.
Después de unos pasos, Blaise sintió el aliento cálido de Ginny en su cuello.
-
Estoy bien - murmuró con los ojos cerrados - puedo caminar…
-
Ni hablar Ginny… no quiero que te caigas, ¿cuántas tomáste?
-
Pocas… solo unas 6 o 7.
-
Y mira como acabaste con esas pocas… ¿cómo es posible Ginny? - murmuró en tono de regaño, aunque en realidad le daba un poco de gracia su estado.
-
No me regañes Blaise, lo último que quiero ahorita es eso - contestó suavemente, mientras se abrazaba un poco más a él por el cuello y recargaba su cabeza en su hombro, aspirando su loción.
-
Ginny, Ginny… esperemos que nadie nos vea, si le cuentan a tu hermano es capaz de golpearme - expresó pesimista, aunque era lógico que ese fuera su primer pensamiento, no estaba en los mejores términos con su familia y menos con los de su Casa.
-
No… no te hará nada, yo te defenderé - se sentía realmente bien de estar en sus brazos, eran cálidos y fuertes.
-
Ginny… - sonrió divertido de su afirmación, sin poderlo evitar rozó ligeramente sus labios - eres muy bonita, aún estando así ¿sabias?
-
Mmm Blaise, que bien hueles - sin saber muy bien lo que hacia, acarició torpemente con la nariz el cuello del moreno.
-
Ginny, no hagas eso - una ligera capa de sudor, perlo su frente, al igual que sus manos - pórtate bien que puedo dejarte caer.
-
Esta bien Blaise - aceptó sonriendo, pero no movió su cabeza del lugar donde estaba, abanicando con su aliento la piel del moreno, mientras sus manos jugaban con los rizados mechones oscuros.
-
Ginny… - sentir las manos de la chica en su cabello, además del cálido aliento en su cuello, estaban haciendo que su resolución de llevarla a Gryffindor flaqueara. "¿Y sí la llevo a Slytherin? Nadie se daría cuenta… pero… Lovegood sabe que yo me la lleve, ella podría hablar… no, no puedo manchar así la reputación de Ginny… pero por Salazar Slytherin, si no deja de hacer eso, no me importara y me la llevare". Afortunadamente, faltaban pocos metros para la Sala común de los Gryffindor.
-
Ginny, Ginny… - miró a ambos lados, no había señales de ningún león, o todavía no llegaban o ya estaban dentro. La bajó cuidadosamente - vamos Ginny, di tu contraseña.
-
Ya voy - levantó el rostro y miró a la señora gorda, recitando la contraseña sin importarle la presencia de Blaise; esta abrió lentamente la puerta, después de unos cuantos comentarios sobre su estado y del hecho de que un Slytherin la estuviera acompañando.
Zabinni miró el interior, pero no había señales de ningún Gryffindor, más que algunos murmullos desde las escaleras, no había tiempo para observar con detenimiento el lugar.
-
Vamos Ginny - la volvió a cargar, llevándola hasta un sillón ya que no podía llevarla a su habitación - ya llegamos, me tengo que ir.
-
No Blaise, no te vayas - exclamó con una sonrisa boba en su rostro que era iluminado por el fuego de la chimenea, Blaise pudo contemplar su rostro sin duda era hermosa más con sus mejillas teñidas de un ligero rojo, se sentó solo un momento a su lado seducido por aquella imagen - debo estar loco… si llegan y me ven aquí contigo en ese estado de seguro que… - pronunció con una sonrisa, mientras despejaba el rostro femenino de unos mechones rojos, acariciándola suavemente, delineando sus facciones.
-
Nadie te va a ser nada, ya te dije que yo te defenderé - aseguró terca, sintiendo el roce de la suave mano del Sly.
-
Ginny, ni siquiera puedes caminar sola, mucho menos defenderme, nena… pero eso no importa, no deberías tomar así.
-
Blaise... ya te dije que no me digas eso - reclamó como si estuviera haciendo un puchero, alzando su mano tratando de tocar su cara.
-
Me tengo que ir, no debo estar aquí - su sonrisa se ensanchó al ver los intentos de Ginny de tocarlo, era claro que no coordinaba, tomó la mano de la chica y depositó un beso en ella.
-
Blaise… - extendió los brazos, intentando pararlo, pero él se levantó poniéndose fuera de su alcance, hasta que esta bajó los brazos cansada.
La miró ahí, acostada, con las piernas dobladas sobre el sillón, su melena pelirroja en un cojín y con una sonrisa tierna… ¡Por Merlín!, no quería dejarla ahí y que alguien la viera así, miró con ansia la escalera, pero no podía subirla, además de que no sabia cual era su habitación.
- Diablos… - esa imagen de la chica solo era para él, no podía permitir que alguien más la viera así, miró alrededor, buscando algo para cubrirla, pero no encontró nada apropiado, así que se despojó de su túnica, cubriendo el cuerpo de Ginevra, ocultando el símbolo de su Casa, entre el sillón y los cojines, pero como cualquier hombre que se precie de serlo, no pudo evitar la tentación de besarla ligeramente.
Ginny sintió el roce en su boca, abriendo ligeramente sus parpados, se topó con las pupilas oscuras de Blaise, sonrió suavemente, sacó una mano de debajo de la túnica y le acaricio la mejilla.
-
Gracias Blaise… - dijo en un susurro.
-
Shhhh es mejor que duermás un poco ¿sabes? me gustan mucho tus pecas, van bien con el rojo de tus mejillas - comentó acariciando la nariz de Ginny suavemente, ella respondió curvando sus labios, Blaise tomó su mano y la besó con rapidez - fue un placer, me tengo que ir. Hasta mañana nena - se volvió y caminó hacia la puerta, bajo la atenta mirada de la chica, al llegar al umbral, no puedo evitar girar su rostro para verla una última vez, le sonrió coqueto y desapareció tras en cuadro que se cerró de un solo movimiento.
Ginny se acomodó en el sillón, aspirando el aroma que despedía la túnica, sin duda la loción del moreno, lentamente fue cerrando sus ojos…
Entre tanto…
Draco miró la retirada de Blaise, con una sonrisa burlona en su rostro, después continuó su camino con pasos lentos y con sus hombros ligeramente caídos.
"Vaya con Blaise y la Weasley… ¿qué le ve? Pero hay que admitir que ebria es un espectáculo y luego Nott y su mestiza ¿qué le pasa al mundo? ¿Dónde quedo la pureza de la sangre?… esos comentarios de Not me perturban ¿tendrá razón? ¡Por Merlín Draco!… pero si tu ¿qué puedes decir?… ¿No te gusta la sangre sucia? No, no me gusta… solo me parece… rara…".
Solo pasaron unos segundos para que se diera cuenta de que solo eran estupideces las que estaban pasando por su cabeza.
"Engáñate si quieres, pero ambos sabemos la verdad. No y cállate… Vamos Draco, acabas de pasar un gran ratocon una chica experimentada y en vez de pensar en eso, solo piensas en la Granger… ¿acaso estas loco? Aunque seguramente Blaise ni siquiera recordó a la Weasley, siempre que vamos escoge a la misma… en cambio yo, creo que solo escojo a las más bellas, pero aún así esa maldita no sale de mi cabeza… ¿por qué elegí a la castaña? Y todavía le dijeGranger*… ¿qué demonios me pasa? Vamos Draco piensa en otra… Nurit… ella es bella, sangre pura, Slytherin, de familia respetable y sus ancestros son casi tan remotos como los tuyos ¿no?… ya deja de pensar en eso, regresemos a Blaise… solo falta que en vez de llevarla a su Casa, la lleve a Slytherin*".
Una sonrisa apareció en su rostro al imaginar la cara de la Weasley cuando se viera en Slytherin, de seguro sería todo un escandalo, ya averiguaría eso mañana, era mejor no estar presente si eso sucedía.
"*Ahora solo espero no toparme con ella".Al llegar a la puerta de su Torre, miró el cuadro de la Dama de blanco a un lado."Solo falta que este otra vez este con ese imbécil".*Recitó la contraseña y entró con desgano, topándose con una imagen muy… sugerente.
Hermione se encontraba acostada en el sillón más próximo, tenia las dos piernas sobre este, el rostro ligeramente volteado hacia el respaldo, su cabellera esparcida sobre su ropa y el sillón, una mano sobre su estómago, y la otra bajo su mejilla, la falda se habia subido un tanto, revelando las suaves piernas de la chica, bajo la falda color amarillo, la blusa estaba ligeramente levantada revelando parte de su cintura.
Draco no perdió detalle de la leona, se dio el lujo de admirarla durante un rato, antes de decidirse a caminar hacia ella, dio uno… dos… tres pasos, pero Hermione ni siquiera se movió un centímetro. *"Solo falta que este igual de ebria que la Weasley"*pensó al percibir el aroma a cerveza.
- Granger, Granger… - ligeramente le dio unos golpecitos en la mejilla. - levántate sangre sucia, no te puedes quedar aquí - exclamó suavemente. "Y menos así… no hace mucho por controlar mi lívido el verte así Granger".
Mione solo murmuró algo, acomodándose más en el sofá, mientras enterraba el rostro en un mullido cojín.
- ¡Por Merlín! - logró decir en un suspiro, expresando una rara ternura en la mirada - ¿qué voy a hacer contigo Granger? - se sentó en el sillón frente a ella, escuchando su respiración acompasada, observando el sube y baja de su pecho, la manera en que la ropa hacia relucir su cuerpo. Con un sonoro suspiro, se acercó y la tomó en brazos, acomodando la castaña cabeza en su pecho y las manos en su regazo, la levantó con sumo cuidado.
"D**ebo estar loco por hacer esto" - Casi no pesas Granger, deberías de leer menos y comer más… aunque no puedo negar que así estas bien, no te hace falta nada - dio media vuelta y con paso lento se encaminó a las escaleras, subió lentamente, lo que menos deseaba era tropezar y que la castaña despertara y le propinara una golpiza por atrevimiento de tocarla - aunque te estoy haciendo un favor eh, lo ultimo que espero es que me pegues - murmuró mirando los parpados cerrados.
Al llegar arriba, tenia ambas manos ocupadas, así que se inclinó un poco para alcanzar la perilla, por lo que al sentir que caía, Hermione instintivamente levantó los brazos, afianzándose del cuello de Draco. Esto lo sorprendió, giró su rostro, notando lo cerca que la tenia, bajó lentamente la mirada hasta posarla en esos rojos labios… irreflexivamente se mojó los labios… levantó la mirada era una oportunidad única de admirarla tan de cerca, observó el tono rosado de sus pómulos, un pequeño lunar en la mejilla izquierda, las pesadas pestañas, el ligero arco de las cejas…
-
Hermione… - regresó su vista a la puerta y de una ligera patada la abrió completamente, revelando así la decoración de la habitación, debía admitir que siempre había tenido curiosidad por verla, aunque era muy parecida a la suya, solo que los tonos rojos y amarillos predominaban ahí, eran muy distintos en cuanto a las cosas que poseían… mientras él tenia un buen número de lociones y gominas en su tocador, ella tenia libros de todos tamaños sobre éste, además de artículos para pociones; también había ropa regada por el suelo - Demásiado sabelotodo - murmuró, mientras entraba y la colocaba sobre la cama.
-
Ya esta Granger, ¿quién lo hubiera dicho eh?, la sabelotodo Granger esta ebria en la Torre de Premios Anuales - exhaló fuertemente, en un intentó de llamar la atención de la castaña.
-
Cállate Draco - murmuró soñolienta, mientras habría ligeramente sus parpados, revelando sus pupilas dilatadas por el alcohol - t-tu solo vives… para molestarme ¿no? - interrogó arrastrando las palabras, sorprendiendo al rubio.
-
Claro que no, tengo mejores cosas que hacer que perder mí tiempo, con una insignificancia como tú - aseveró sin levantar el tono de voz.
-
Entonces ¿por qué? - cayó repentinamente.
-
¿Por qué, qué? - inquirió curioso.
-
¿Por qué, me odias… tanto Draco? - se giró, quedando de frente al techo, con las manos extendidas a los lados, cerrando los ojos, para evitar marearse más.
-
Eso ya lo sabes - murmuró en un intentó de recordar sus motivos para odiarla, motivos que no venían a su mente en ese momento, así que bajó la mirada.
-
¿Por Gerry? - cuestionó con tristeza.
-
¿Gerry? ¿Tú novio? - incurrió con recelo.
-
Gerry no es mi novio… yo y él…
-
No me importa lo que tengan tu y el - manifestó enojado, mirándola con frialdad que hacían refulgir sus pupilas.
-
Tu sabes… solo que niegas la verdad… tu sabes qué eres tú ¿no? Y cuando me miras como ahora… tus ojos grises pierden su belleza, cambian a un tono casi negro… y no me gusta… son muy hermosos grises - comunicó sin pensar, haciendo que él abriera desmesuradamente sus ojos, sin creer del todo lo que escuchaba.
-
Granger… creo que… - intentó callarla, no esperaba esas palabras, no estaba preparado para oír eso.
-
Además tus labios son suaves - anadió como si no hubiera escuchado lo anterior - me gusta cuando me besas… sabes a whiskey, además siempre hueles tan bien… pero debo de odiarte ¿no?
-
¿Odiarme…? - esa frase había calado su interior, nunca antes había sentido esa sensación de dolor por las palabras de una chica, pero esto era diferente, esta chica no era cualquiera, le importaba de una manera que aún no lograba comprender.
-
Si… así como tu me odias, porque solo juegas conmigo… igual que todos ¿no? - se dio la vuelta, dándole la espalda.
-
Granger… - murmuró suavemente, perturbado.
-
Ahora soy Granger, antes era la sangre sucia… ¿qué seré después? - reprochó dolida.
-
Yo no te odio Hermione - musitó delicadamente, después de unos segundos, sentándose a su lado en la cama - simplemente… así son las cosas.
-
Pero, ¡¿por qué?! - dijo girándose, quedando sentada frente a él, apretando fuertemente la manta que cubría su cama, arrugándola furiosamente - ¡¿no entiendes lo difícil qué es?! ¡¿Lo duro, qué es fingir?! Que por ser quien soy… ¡¿crees que no he deseado, ser otra para poder estar a tu lado?! ¡¿Lo que me duele no poder serlo…?! - gritó dolorosamente, el nudo en la garganta le impedía hablar con la fluidez que deseaba… mientras sus ojos se humedecían, dejando escapar cristalinas lagrimás de impotencia.
-
Hermione… - se levantó de golpe, apenas logrando dar unos cuantos pasos, para quedar parado justamente en la parte baja de la cama, mirándola de frente - es que yo no quiero que seas nadie más… yo… tu… argggghhhhh… - se tomó los cabellos desesperado - demonios ¿crees que no siento lo mismo?... yo siento lo mismo, yo no te odio… yo jamás podría odiarte…ni siquiera puedo explicarme lo que me haces sentir… no solo pienses en ti… ¿tú crees qué para mi es fácil?… ¿no crees qué todo lo que hago tiene un motivo? - bramó furioso, observando la expresión de sorpresa que reflejaba el rostro de Hermione, sin pensarlo sacó de su túnica un pañuelo con sus iniciales bordadas en una esquina - seca tus lagrimás.
-
Draco… - susurró aún sin reaccionar de todo, tratando de encontrar palabras, titubeante tomó el pañuelo de la mano de él, mientras se sentaba a su lado, inclinando la cabeza para poder mirarla, apoyando los codos en sus rodillas - ¿motivo? No todo tiene que tener un motivo… si lo tuviera no estaríamos aquí ¿crees qué yo tenia motivos, para qué tú me gustaras? A mi me sobraban motivos para odiarte… para no fijarme en ti, para… para… no amarte ¿y míranos?
-
Lo se - expresó llenó de sentimientos que no podía ocultar más, sus pupilas dejaban ver toda esa revolución, era una mirada que nadie más conoceria… solo a ella - Hermione… esto no puede ser, somos diferentes… la sociedad nos hizo diferentes, no somos libres de sentir lo que sentimos, pero tampoco somos culpables por sentirlo… yo solo trato de evitar que esto se salga de control. Lo que menos quiero es hacerte daño, pero…
-
Necesitas herirme para que te odie - exclamó con terror al deducirlo.
-
Si - susurro quedamente - es lo mejor para todos.
-
Para todos ¿quiénes? ¡Por favor Draco! - espetó exasperada - eso no importa…
-
Para nosotros, tu misma lo dijiste… no deberías de sentir esto ¿serias capaz de decírselo a Potter? ¿O a Weasley? - interrogó certero, buscando con la mirada una respuesta en el rostro de Mione, una respuesta esperanzadora, aunque él conocía de sobra lo que lo que contestaría.
-
Yo… yo… - no pudo expresar más palabras, era cierto, no podía hacer frente al mundo y exponer sus sentimientos… ni siquiera se lo habia podido decir a sus mejores amigos o a Ginny, pero… - ¿y Zabinni? Lo sabe y no por tu boca, sino porque nos vio… así que no es una buena excusa, porque a ninguno nos va.
-
¿Lo ves? Tu misma estas aceptándolo… no somos capaces de enfrentar al mundo… si lo fuéramos, tu ya se lo habrías dicho a tus amigos y no estaríamos discutiendo esto.
-
¿Y no crees, qué seriamos capaces de enfrentar al mundo? - interrogó, con la mirada fija en él.- yo se que yo soy capaz de hacerlo… pero ¿y tú?
-
¡Por Merlín Hermione! No hagas esto más difícil, lo que pides es una utopía… y eso no es tan sencillo como crees… ¿has pensado en todo lo qué se te vendría encima?, el mundo como lo conoces dejaría de existir - expresó, mirando como la castaña asimilaba sus palabras.
-
Si Ginny y Zabinni lo harán ¿por qué nosotros, no? - interrogó, después de un momento de silencio, en el que cavilo sus palabras - hay más gente que esta peleando por estar juntos.
-
Blaise - murmuró, recordando como él, estaba dispuesto a defender a Weasley contra todos o Nott, que no le importaban las opiniones de los demás, él quería a la mestiza. Eran valientes. Se enderezó y miró de frente a la castaña ante esas palabras, sus excusas quedaban sin validez, pero aún tenía su ultima carta - porque yo soy Draco Malfoy y tú… eres Hermione Granger, y mañana ni siquiera recordaras esto, porque a ti te dio valor tu estado… porque sobria, no tendrías el valor de decírmelo.
Se incoporó y decidido a salir de ahí avanzó hacia la puerta, se giró por ultima vez enfrentando aquellas pupilas castañas - Granger… finalmente ganaste, solo tu me has hecho sentir algo así y eso… te da la victoria - una sonrisa irónica adornó sus labios, mientras su mirada cálida, le decía que la victoria no era para nada dulce. Abrió la puerta y salió de la habitación, dejando Hermione llena de sentimientos encontrados.
Afuera Draco vivía una torturosa lucha de sentimientos, se recargó en la mullida madera de la puerta, dejando escapar un sonoro suspiro, miró la entrada a su habitación frente a él… estaba demásiado cerca de Hermione, tenia que alejarse… salir ahí. Bajó las escaleras con un rápido trote y salió de la Torre rumbo a Slytherin como si lo persiguiera un Colacuerno. "Es demásiada tentación".
En tanto, Mione se había quedado sentada en la misma posición en la que él la había dejado, recordando una y otra vez las palabras de Draco. Apenas y pudo recostarse, aún no salia del shock, unas ligeras gotas de cristal escapaban de sus ojos cerrados recorriendo su rostro, su sollozo continuó hasta que se quedó dormida.
En los terrenos…
Harry y Sol se despedían de Hagrid después de dejar al Abraxan con él, agradeciéndole su amabilidad, caminaron hacia el Castillo.
-
Que amable es, su imagen no tiene nada que ver con lo que es - señaló sorprendida.
-
Si, es un gran amigo - acotó protegiéndola del frío con su túnica.
-
Vaya al parecer la nieve aquí también abunda - exclamó notando el blanco paisaje que ahora adornaba la vieja costrucción, sin duda el frio golpeaba sus cuerpos logrando extremecerlos - tenemos que ir por Iván ¿sabes dónde esta la Sala de los gemelos?
-
Si, no te preocupes, de seguro está bien ya lo viste en tarde - prorrumpió confiado, entrando al Castillo.
-
Si, estaba feliz - aceptó curvando sus labios en una vaga sonrisa, mientras el frió comenzaba a desaparecer al recorrer los corredores - solo espero que se haya portado bien, me daría mucha pena que haya causado molestias en la casa de Fred y George.
-
No te preocupes, no creo que haya dado molestias, créeme - comentó dándole un pequeño beso en la mejilla, pensando en lo que los gemelos podían causar si se lo proponían, comparados con Iván eran nada.
Pronto llegaron a la Ala de los entrenadores, tocando en la Sala de los gemelos los cuales no tardaron en abrir.
-
Hola chicos - saludó animado Potter.
-
¿Se portó bien? Espero que no les haya dado muchas molestias - se apresuró a decir la pelirroja.
-
Claro que no, mi mamá lo adoró, ya sabes cómo es, Harry - apuntó sonriente George, guiñándole un ojo.
-
Si, cuando le dijimos que era el hermanito de la chica con la que salías.
-
¿Eso en qué influye? - cuestionó sorprendida, dirigiendo su mirada a Harry.
-
Si, es que nuestra mamá quiere a Harry como si fuera su propio hijo ¿no es así Harry? - espetó Fred, clavando sus divertidas pupilas en el susodicho.
-
Si, sus papás son muy buenos conmigo - aceptó agradecido.
-
Ya veo - pronunció con una sonrisa - ¿y dónde esta Iván?
-
Schhhhh - susurró Fred indicándoles que pasaran.
-
¿Sabes Harry? al paso que vamos voy a conocer a todas las personas que te quieren menos a tus padres, al parecer eres muy famoso - menciónó risueña, pero él no supo qué responder, aún no le había contando su pasado.
"¿C**ómo le voy a decir que no conocerá a mis padres?, ¿cómo decirle que ni siquiera yo los pude conocer?, mmmm esto no va a ser sencillo, decirle quién soy es complicado, no es algo que divulgo todos los días, siempre la gente me identifica pero ahora… ¿y si ella se aleja de mi?... ¿si…?".
Sus cavilaciones fueron interrumpidas cuando Sol jaló de su mano para entrar a la Sala - ¿Pasa algo? - inquirió curvando su ceja, en un gesto inquisitorio.
-
No - negó, agitando su cabeza, mientras daba los pasos necesarios para ingresar a la Sala
-
Se quedó dormido - explicó el gemelo entrando, observando al pequeño dormido en un sillón frente a la chimenea.
-
Si, pero creo que lo voy a despertar - señaló un poco apenada acercándose a su hermano.
-
Si quieres puede quedarse aquí ¿O no Fred? - sugirió el gemelo, colocándose entre él niño y la francesa.
-
Claro, mañana antes del desayuno estaría en tu Sala - completó el otro.
-
No, ya han sido varias molestias, ya hicieron mucho con tenerlo todo el día con ustedes, gracias pero es mejor que me lo lleve - explicó agradecida, camiando hacia su hermano.
-
No lo despiertes, yo lo cargo - se ofreció el ojiverde, deteniéndola y acercándose a Iván, para tomarlo en brazos.
-
Pero ¿no esta muy lejos la Sala, como para que lo cargues? - preguntó apenada por las molestias que daban.
-
La Sala de Beauxbatons esta en el siguiente corredor - explicó George.
-
¿Enserio? Vaya creo que aún no me ubico bien - dijo apenada, quizás debía poner más atención en la distribución del Castillo.
-
Si quieres podemos venderte un mapa - ofreció Fred, colocando su brazo alrededor de los hombros de la francesa.
-
Si incluye algunos pasadizos - agregó el otro, comenzando a utilizar sus talentos para vender.
-
Es mejor irnos antes de que quieran venderte otra cosa - profirió con soma Harry, tomando al pequeño que estaba tan exhausto que ni siquiera lo notó.
-
Gracias por todo - se zafó del abrazó y caminó hacia la salida.
-
Fue un placer convivir con tal genio de creaciones asombrosas - aduló Fred.
-
Si, deberían ver… ha proporcionado a "Sortilegios Weasley" grandes ideas y creaciones - continuó George.
-
Vaya, creo que deberían decírselo - puntualizó, acariciando el cabello de su hermano.
-
Hasta mañana - se despidió Potter.
-
Si claro, Harry recuerda que mañana tenemos partido…
-
Así que no te desveles - comentó Fred pícaramente despidiéndose de la pareja, haciendo que los dos se sonrojaran un poco.
La pareja caminó sin contratiempos llegando a la Sala Beauxbatons, Sol recitó la contraseña, sin impórtale la presencia de su novio, al pasar notaron que la Sala estaba vacía.
-
Mmm parece que no han llegado aún - expresó aliviada - si quieres Harry dámelo yo lo llevo a su cama.
-
No esta bien, yo lo llevo, solo dime ¿dónde esta su cuarto? - explicó pensando en la posibilidad de que la compartiría con Sol.
-
Ven - musitó haciendo que siguiera sus pasos, Harry se sorprendió al notar que podía subir las escaleras de esa Sala, quizás se debía a que estarían pocos días y no tendría caso poner un hechizo como el de su Sala, subieron la escalinata, llegando a un largo pasillo, finalmente Sol se detuvo frente a un cuarto, abriendo rápidamente la puerta indicándole que pasará, acomodó la cama y Harry depositó con suavidad al niño.
Sol le quitó los zapatos y lo cobijó, acariciando su cabello - Parece que esta muy cansado - declamó casi en susurro mientras salían de la habitación.
-
Es que no sabes como es un día entero con los gemelos - señaló divertido.
-
Pues para mi basta con ver a Iván así…
-
Creo que es hora de que me vaya - expuso con una tierna sonrisa, tomando su mano.
-
Si lo se, pero ¿me esperas? Voy por algo que me cubra del frío y te acompaño a la puerta - pidió, ante el asentimiento de Harry, Sol desapareció en el largo pasillo.
En tanto Potter observaba el lugar a detalle, nunca antes había estado en una Sala que solo fueran de chicas, claro la excepción era Iván, por ser un niño, pero quitando eso, era extraño.
Repentinamente unas chicas aparecieron encontrándose con el ojiverde a la mitad del corredor.
-
¿Harry? - pronunció asombrada Dominique, acompañada de Altéa Gallausiaux, la capitana del equipo francés, un tanto confundidas por la presencia del ojiverde.
-
Buenas noches - saludó algo incomodo y apenado de que lo encontraran ahí, era claro que no esperaban verlo merodeando por el pasillo de su Sala.
-
Buenas noches - contestaron al unisono ambas chicas - ¿y Sol? - cuestionó Domy al no notar la presencia de su amiga con él, mientras que Altéa lo observaba analíticamente con una sonrisa enigmatica.
-
Pues ella…
-
Oye Harry… - dijo Sol avanzando hacia él, tratando de abrochar el broche de plata de su capa, alzó su vista al no escuchar la voz de su novio, percatándose de la situación - Domy, Altéa…
-
Hola ¿dónde estabas? - indagó Domy con una sonrisa pícara.
-
Solo fui por una capa, acabo de traer a Iván a acostar, Harry me hizo el favor de cargarlo - explicó para que no hubiera malos entendidos, aunque las chicas la miraban de uan forma bastante sugerente, incomodándola un poco igual que al ojiverde - Harry te presento a Altéa Gallausiaux, capitana del equipo de Beauxbatons, Altéa, él es Harry Potter, la ocasión pasada no tuve la oportunidad de presentarlos.
-
Es un placer - tomó la mano y delicadamente se inclinó sobre esta, sin besarla.
-
El placer es mío - respondió risueña Altéa - mmm así que tú eres él que trae loquita a nuestra amiga, he escuchado mucho de ti estos días… buscador de Hogwarts ¿no? - inquirió haciendo que Sol se ruborizara ante tal comentario, mientras que Potter solo atinaba a sonreír y mirarla divertido.
-
Altéa por favor - acotó apenada.
-
Si, soy buscador - afirmó Potter con un ligero sonrojo.
-
Mmm si te he visto jugar eres muy bueno igual que tu compañero Malfoy - expresó la capitana, Sol recordó a Hermione, al escuchar el nombre del rubio, tenía que averiguar qué había pasado entre ellos, de cierta forma se sentía mal por no decirles a las chicas ni a Harry lo que había visto, pero esa no era su decisión, además no había una muy buena relación entre Malfoy y los chicos, por ahora esperaría a poder hablar con ella mañana, volvió a la realidad observando como sus amigas se despedían.
-
Bueno nostras nos tenemos que ir… - mencionó Domy, sabía que ellas hacían mal tercio ahí.
-
Cierto, no te desveles mucho Sol - expuso Gallausiaux con una sonrisa pícara - espero que tu equipo este preparado Harry, porque no nos ganarán tan fácil - agregó desafiante - hasta mañana.
-
Hasta mañana - respondió educadamente.
-
Hasta mañana Harry - con eso se alejaron por el pasillo dejándolos solos.
-
Creo que es mejor que me vaya antes de que te cause problemas.
-
No te preocupes - tomó su mano y bajaron las escaleras, saliendo de la Sala - siento los comentarios de las chicas a veces exageran.
-
¿Ahhh sí? Entonces ¿debo tomar el comentario de tu amiga como una exageración cuando dijo qué te traigo loquita? - interrogó abrazándola, atrayéndola hacia él.
-
Mmm quizás - se levantó de puntillas, deslizando sus labios bajo los de él, dándole pequeños besos, subió sus manos hasta llegar a sus hombros, recargándose en ellos, para poder alcanzarlo. Harry sonrió aceptando sus labios, profundizando su beso mientras la estrechaba contra si, haciendo que la pequeña pelirroja perdiera un poco el equilibrio, pero eso no importaba porque él la tenía muy bien sujeta.
Sus respiraciones comenzaron a salir de su ritmo normal, haciendo que se separaran un poco, observándose fijamente.
-
Me tengo que ir - pronunció en un suspiro Harry no muy convencido, sonriéndole, frotando su nariz cariñosamente con la de la francesa.
-
Mmm te dejo ir, solo sí me das otro como esos - anunció rozando los labios de Harry sin romper su contacto visual.
-
¿Solo uno? - preguntó pícaramente, mientras la besaba nuevamente, invadiendo su boca con suavidad, disfrutando de los dulces labios de su ahora novia, en los corredores solo se escuchaba el viento soplando, algunos susurros y pasos provenientes de otros corredores, pero sin duda en el pasillo de Beauxbatons se escuchaban solamente las acompasadas respiraciones de la pareja.
Harry hizo una breve pausa en su beso solo para susurrar - Si me sigues besando así… no me voy a poder ir - acotó haciendo que en lugar de sonar como advertencia, sonara como una suplica por seguir.
-
Es una lastima - contestó retomando su beso, el cual era una dulce tortura para los dos, su ritmo era lento, pero extasiante, profundo y suave a la vez, ambos podían sentir esa sensación de energía recorriendo su cuerpo, ese cosquilleo en sus labios al separarse entre cada roce, ese vacío en sus estómagos que parecía no tener fin, que importaba lo que sucedía a su alrededor, se separaron poco después para tomar aire rozando sus narices - wow…. - voceó con un marcado sonrojo en sus mejillas.
-
Sol… - murmuró el ojiverde, apoderándose de nuevo de sus rosados labios, dándole pequeños besos, la soltó poco a poco como si no quisiera hacerlo, y no quería hacerlo pero ya era tarde y debía volver a su Sala, además tenía partido mañana.
Soleil se separó lentamente de su boca, sonriendo dulcemente, observando que nuevamente había dejado algunos brillos en Harry, claro no como el día anterior - Creo que se me cayeron solo algunos pequeños brillos ¿te molesta?
- Mmm - murmuró conectando de nuevo sus ideas, si cierto le hacían burlas pero por hoy no creía ver a nadie más, así que negó, además lo valía por cada minuto que pasa con ella - no me molesta - sonrió embelesado.
Sol lo miraba fijamente no solo por los brillos, lo admiraba, quería conocerlo, quería saber todo de él, acarició su rostro suavemente - Es mejor que te vayas o no te iras nunca y mañana hay partido.
-
Lo se - contestó besando fugazmente su boca, para después separase, besando la mano de Sol - buenas noches ¿te veo mañana en el desayuno?
-
Si, adiós Harry… gracias por todo, que tengas dulces sueños - deseó aún ruborizada.
-
Los tendré gracias a ti - aseguró robándole un roce más, para después observar como Sol entraba a su Sala, suspiró y comenzó a avanzar hacia Gryffindor aún invadido por las sensaciones que la francesa le producía.
En tanto Soleil subía en una nube las escaleras, llegó a su habitación aún dentro de su ensueño, taradeando una canción, mostrando una boba sonrisa.
-
¡¿Sol?! - llamó Domy que la esperaba solo por saber lo qué había pasado entre ella y el león.
-
¿Qué? - inquirió distraida, con sus mejillas llenas de color.
-
Estas…. pero si en otro planeta, lejos de la tierra… pero vuelve de tu viaje y dime ¿qué ha pasado?
-
Estoy feliz Domy… ¡Harry es wow! - dio un par de vueltas en el cuarto, dando pequeños brinquitos.
-
Si, si… pero ¿y?, ¿dime qué pasó? - insistió curiosa.
-
Somos novios - soltó sin más dejándose caer en su cama suspirando.
-
¡¿Qué?! ¿En serió? - inquirió sorprendida - ¿y estas segura de esto?, o sea estoy feliz por ti y él… pero recuerda que solo vamos a estar aquí por el Torneo y después… ¿qué va a pasar?
-
Lo se, pero creo que podremos hacer que funcione, ahora no quiero pensar en eso, solo diré que me gusta estar con él y este día fue grandioso.
-
Ahhhh, o sea ya te perdimos, definitivamente has dejado este planeta, pero cuéntame, ¿cómo te lo pidió? espero algo bueno de él… ¿fue romántico? - cuestionó bombardeándola con muchas preguntas, Sol se limitó a sonreír y enseñarle el anillo - Sol… es hermoso, tiene buen gusto.
-
Claro, si no, no se hubiera fijado en mi ¿no crees?, Sol prosiguió platicándole lo sucedido en Hogsmeade, para después meterse a la cama a descansar pensando aún en Harry, no sin antes darle un vistazo a su pequeño hermano.
De regreso en la Sala Común de Gryffindor, varios de los leones habían entrado a la Sala, dada la hora, pero a ninguno le llamó la atención más allá de lo normal, la presencia de una pelirroja dormida en un sillón… al menos hasta que el chico de pupilas oliváceas arrivó al lugar, donde al verla ahí, se acercó con la intención de despertarla y mandarla a su habitación, pero al llegar a su lado, el indiscutible aroma de la cerveza de mantequilla combinado con el aroma de loción de hombre invadió su nariz.
- Ginny, Ginny… levántate - susurró Harry, sacudiéndola ligeramente. Ocasionando que esta se moviera murmurando algo, dejando al descubierto el escudo de la túnica - ¿Slytherin? - nuevamente la sacudió, esta vez un poco más fuerte, pero sin lastimarla - Ginny despierta, si Ron te ve así, te mata.
Los parpados de la pelirroja se abrieron lentamente, enfocando la imagen del chico frente a ella.
-
Harry…
-
Vamos Ginn ¿por qué estas en ese estado?, ¿Y con esta túnica de Slytherin? - murmuró para que nadie lo oyera, a pesar de que estaba vacía la Sala.
-
Yo… pues… solo tome unas cuantas y Blaise me trajo.
-
¿Estuviste con Blaise? ¿A sí? - cuestionó molesto, si ese acaso se hubiera aprovechado de ella no viviría para contarlo.
-
No, claro que no… estuve con Luna, él solo me trajo - dijo, apretando la túnica en sus manos, mirando la multitud de colores que invadían el rostro de Potter - ¿apenas llegas?
-
Sí, ¿desde a qué hora estas aquí?
-
No lo se - miró el reloj en la pared, pero el mundo giró ante sus ojos, así que los cerró fuertemente y bajó la cabeza - estuviste todo este tiempo con Sol ¿no? - interrogó con un dejo de despecho en la voz, que a Harry le pasó inadvertido.
-
Si estuvimos en Hogsmeade, después fuimos por Iván con los gemelos y tuve que llevarlo a Beauxbatons.
-
Y-ya veo - agachó la cabeza y miró sus zapatos - deberías de limpiarte la cara.
-
Lo se - expresó divertido, pero sin hacer intentós por limpiarse - pero no importa, ya me iba a acostar, será mejor que subas si Ron te ve te mata.
-
No me importa, pero… Harry… - el león levantó las cejas en señal de cuestionamiento - ¿todavía me quieres?
-
Claro que si Ginny - contestó seguro - eres una de mis mejore amigas, ¿cómo no iba a quererte?… además gracias a ti y a tu apoyo yo estoy con Sol ahora - esas palabras le llegaron a la chica a lo más profundo.
-
Mmm yo todav… - la puerta se abrió, dando paso a Lavender y a su hermano, cosa que la puso algo nerviosa, apretando la túnica más fuerte contra su pecho.
-
No te preocupes, yo lo distraigo… - expresó con amabilidad - sube antes de que te vea con esa túnica - se levantó y se acercó a su amigo, platicando emocionado acerca de su día, mientras Ron lo miraba sorprendido y Lavender se acercaba a ella, detectando el aroma a cerveza, solo atinó a tomarla de un brazo y subirla discretamente por la escalera, hasta su habitación.
-
¿Qué haces cuando yo no estoy eh? Últimamente te pones mucho en esos estados - comentó con simpatía Lav.
-
Harry ya no me quiere, Lav - exclamó tristemente la pelirroja.
-
No seas tonta, claro que te quiere - de pronto captó el sentido de las palabras de su amiga - o sea… ¿hablas de Harry y traes abrazando la túnica de Zabinni? ¿Qué pasa contigo?
-
No lo se - lentamente se desnudó y se piso un pijama, hundiéndose en las mantas de su cama, bajo la penetrante mirada de su amiga.
-
Creo que deberías de poner en orden tus sentimientos Ginn, antes de que alguien salga herido - le aventó la túnica del Slytherin y salió de la habitación, dejándola con sus pensamientos.
En tanto en la Sala común, Harry platicaba animadamente con el pelirrojo, pero sin ser escuchado del todo, cuando el ojiverde se dio cuenta de esto, miró a su amigo con expresión preocupada.
-
¿Qué pasa Ron? Te notó… raro…
-
Yo… nada Harry- dijo suspirando, mientras miraba las escaleras que conducían a las habitaciones de las chicas.
-
Vamos Ron… - lo alentó a levantarse y a ir a su habitación, donde Neville ya se encontraba, leyendo una historieta, ya en el interior, volvio a cuestionar - ¿qué pasa? ¿Te peleaste con Lav?
-
No, bueno, no más de lo habitual, pero… - no sabía cómo explicar lo que le pasaba.
-
¿Otra vez? Ya se parecen a Luna y a mi - comentó Neville.
-
¿Te peleaste con Luna? ¿Otra vez? - indagó incrédulo Harry.
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Así es… es por su padre… y esos artículos raros que escribe en "El Qusquilloso"…
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Pero no es tan agobiante como Lavender - interpeló con tono cansino Ronald.
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Vamos Ron, pero si tú adoras a Lavender… ¿qué pasa? - preguntó tratando de ayudar el ojiverde.
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No lo se Harry, creo que… me siento… asfixiado - comentó con desaliento.
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¿Asfixiado? Pero… si simplemente en el baile, no dejaste de bailar con ella - evidenció Neville.
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Pero es por ella… siempre es por su insistencia, a veces quisiera poder ir con Harry, o con los chicos, o incluso con Hermione y Ginny… con cualquiera, sin tener que avisarle a dónde… o con quién voy…
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Pero Ron… - trató de alegar Potter.
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Lo se Harry, yo la quiero mucho de verdad, pero… siempre hacemos lo que ella quiere, hoy por ejemplo, no quiso ir a las Tres escobas, aunque yo moría por una cerveza de mantequilla, me salió con que he estado bebiendo mucho y me hizo ir a comprar ropa… yo quería una cerveza… y luego nos topamos con Hermy y Ginn… otra vez compraron ropa… yo estaba harto Harry… así que quería ir a artículos de quidditch… aunque solo fuera a ver… pero no quiso y tuve que quedarme ahí…
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Pues Luna me dejó botado en Hogsmeade porque me reí de lo que su padre escribía, es que son cosas muy raras… - mencionó apenado Neville.
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Pero Luna es comprensiva, no una tirana, solo deberías de hablar con ella… al menos no te marca la ropa como a mi - expresó Bilius, señalando las iníciales "LB" en su playera.
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Pues no es que me entrometa chicos, pero Ron, no es cuestión de permisos o si te hace hacer algo o no… eres tu el que debe tomar una decisión y ver lo que harás ahora… y Neville, respeta un poco más a Luna y entiéndela… yo se que es un poco rara, pero así es ella y hay que respetarla, tu quieres hacer con Luna, lo que Lav hace con Ron - puntualizó el buscador.
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Mmmmm yo no se nada, ahora solo quiero dormir - evadió el guardían.
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Si, yo también… ya mañana veré como arreglo las cosas con Luna - indicó recostandose en su cama.
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A mi me cae bien, se me hace divertida - miró a Harry, con una sonrisa pícara - creo que aquí a los únicos que les va bien es a Dean y a Harry… ¡cuántos brillos eh Harry!
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Si hoy estas, excepcionalmente… brillante - molestó Neville.
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Idiotas… pues si, yo si tengo suerte, hoy le pedí a Sol que fuera mi novia y aceptó…
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¡¿En serio?! Vaya ya era hora… estas mejorando eh - embromó el ojiceleste.
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Mmmmm digamos que tengo unos maestros bastante persuasivos - comunicó Harry pensando en los Merodeadores.
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¿Sol? ¿La chica de Francia? ¿Y cómo le harás después el Torneo? - inquirió lógico Longbottom.
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No lo se, ya pensare en algo, pero por hoy… todo esta bien…
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Vaya… creo que solo nosotros tuvimos un día nefasto Neville - espetó desolado el pelirrojo.
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Mmm creo que si - se acomodó en la cama - es hora de dormir, ustedes tienen partido mañana ¿no?
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Si, es hora de dormir… Ron, báñate primero - aconsejó Harry, sabiendo que luego tenían que salir a prisa.
-
Yo tengo sueño, me baño mañana - se cambió su ropa, por un pijama y se metió bajo las mantas. - hasta mañana…
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Hasta mañana - respondió Neville.
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Buenas noches chicos… - expresó el ojiverde, entrando al baño y cerrando la puerta tras de si.
En Slytherin…
Draco entró sin siquiera tocar a su antigua habitación, el moreno lo miró sorprendido.
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¿Me quieres tanto, qué ahora dormirás aquí? - interrogó burlonamente, en espera de un insulto, pero el rubio solo se acostó en la cama, enterrando el rostro en una almohada - ¿qué te pasa Malfoy? ¿Te topaste con Granger?
-
Mmmm - se oyó proveniente de la almohada.
-
Ya veo ¿y qué pasó? - preguntó curioso - ¿Te volviste a pelear con ella? ¿La hiciste llorar otra vez?
Después de un par de minutos se decidió a hablar - Ojalá hubiera sido eso… - expresó girando el rostro para mirar a Blaise - la encontré en el sillón dormida, igual que Weasley, estaba borracha…
-
¿En serio? ¿La Granger? ¡No lo puedo creer! - esperó un poco, pero Malfoy se mantuvó en silencio - pero eso no es todo ¿no?, ¿qué hiciste cuándo la viste así? ¿Intentaste violarla? - trató de bromear.
-
Idiota, no digas estupideces - vociferó furioso - no soy como tu… ¿o qué hiciste con la Weasley?
-
Nada, la lleve a su Sala y la deje dormida en uno de los sofás de Gryffindor - informó haciéndose el ofendido por el comentario de Draco.
-
Te conozco Zabinni… ¿no me vas a negar, qué no tuviste la intención de traerla aquí? - atacó confiado en los años que conocía al rizado.
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No lo niego, pero soy un caballero - lo miró de frente, clavando sus pupilas en las plateadas - y yo te conozco a ti, dime ¿qué pasó?
-
Entrometido, no pasó nada - señaló brusco.
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¿Y por nada corres a esconderte aquí? ¿Acaso ella te quiso violar? - indagó divertido.
-
Cállate ya Blaise - contestó de mala manera.
-
Vamos Draco, habla… ¿qué te esta comiendo por dentro? - manifestó el moreno - si ya aceptaste qué te gusta la Granger ¿qué puede ser peor?
-
¿Yo cuándo te dije eso? Estas loco… - manifestó malhumorado.
-. ¿Cómo qué cuándo?… después de beberte dos botellas de whiskey…
- Estas loco, cállate y duérmete - se giró, dándole la espalda al moreno, no recordaba haber aceptado algo así.
Minutos depués, en los que Blaise no hizo más comentarios, solo se acomodó en la cama, en espera de que el rubio por fin le dijera lo que le ocurría, el líder de los Sly, rompió el silencio, sin dejar de darle la espalda.
-
Lo peor después de aceptar algo así Blaise, es saber que ella siente lo mismo - comentó sin inflexión en la voz, aunque esta se había tornado un poco más ronca de lo normal.
-
¡¿Qué?! - gritó sorprendido, levantándose de su cama de un solo movimiento, yendo al lado de su amigo - ¡no lo puedo creer!… ¿cómo lo sabes?
-
Porque gracias a tu Weasley, Granger también estaba ebria, así que lo ha aceptado, entre otro millar de cosas que seguramente no recordara mañana - dejó ahí su comentario, en espera de que el moreno hablara, pero esto no sucedió hasta bastantes minutos después.
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¿Qué harás? - preguntó con una seriedad que sorprendió al rubio.
-
Nada… olvidar sus palabras, así como ella no las recordara mañana.
Blaise regresó a su cama, mirando la espalda del rubio, no dijo otra palabra, simplemente se acomodó entre las mantas, oyendo la respiración entrecortada de su amigo ¿Estaba llorando? No… Draco Malfoy no lloraba… ¿o si?