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Alcohol, Quidditch y Amor. — capítulo 26
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Part 3…
En los Pasillos del Castillo…Un trío de Slytherin, caminaba con elegancia rumbo a las mazmorras, esperaban poder llegar a la habitación de Blaise sin interrupciones y descansar un poco, ya que se encontraban algo cansados por el entrenamiento y por la falta de sueño que las fiestas pasadas habían dejado en ellos.
-
Si sigo así, no llegare a graduarme - replicó burlón Nott, siguiendo con el tema del descanso.
-
Mmmm me decepcionas, un Slytherin debe de tener más nivel de resistencia que eso - afirmó categórico Draco.
-
Como aquí el gran Draco Malfoy, es capaz de estar en todas las fiestas, beber Whiskey a morir e ir al Versuch para estar con cualquier chica y seguir con su vida normal de escuela y entrenamientos - manifestó el moreno, dándole ligeros golpes en la espalda al aludido.
-
Cállate Zabinni, ¿acaso quieres qué el mundo se entere a donde vamos? - susurró furioso.
-
¿Acaso te avergüenzas? ¿tú el gran Draco Malfoy? - siguió con la burla.
-
Pero tu no te quedas atrás, estas igual que yo, puedes tener más resistencia, no como este pobre enclenque - señalando al rubio menor.
-
Claro, nosotros no sabemos de todas sus actividades, él podría ver más acción que tu y yo juntos - afirmó pícaro Blaise.
-
Los caballeros como yo, no tenemos memoria. Aunque los especímenes como tu, no conozcan el termino, idiota - contestó con diplomacia Theo.
-
Vaya, vaya ¿quién lo diría?, nuestro pequeño Nott ha dejado la castidad - expresó risueño su líder.
-
Malfoy, cierra la boca - a lo lejos distinguió a su novia, caminado sola por el pasillo rumbo al puente que atravesaba los terrenos - me voy, tengo cosas más importantes que hacer.
-
¿Te vas? ¿por qué? no aguantas nada - replicó divertido Zabinni.
-
Cállate… - expresó Draco, señalando a la distancia.
-
Vaya, nos cambias por una falda, ¡he!, ya veo - indicó ofendido el moreno.
-
Como te dije, soy un caballero… tu eres un niño, nos vemos - con eso se alejó un par de pasos, cuando la voz del líder lo detuvo, provocando que lo mirara.
-
Vigila tus pasos Nott, recuerda que estas en la mira - le advirtió.
-
Lo haré, adiós - emprendió la carrera para poder alcanzar a su novia.
-
¡Por Slytherin! lo hemos perdido - expresó negando con su cabeza Blaise.
-
Cállate, tu estas igual o peor - recalcó el rubio, dándole un ligero golpe en el pecho.
-
¡Aaaaah! ¡aquí él que esta peor que él o yo, eres tú!, ¿recuerdas?... castaña, Gryffindor, ¡sangre sucia!
-
¡Cierra la boca!, vámonos - siguieron su camino y pocos metros adelante se toparon con la pelirroja y su amiga.
-
Optaré por imitar a Nott, te veo después - con eso se alejo del rubio.
-
Zabinni - lo llamó - cuídate - susurró muy quedamente.
-
¿Te preocupas por mi Draquito? Relájate, mientras no lo ordenes… estaré bien - replicó ocultando el sentimiento que le daba la preocupación de su amigo, más sabiendo lo que a él le costaba expresar esas palabras. Como todo un Slytherin, así se alejo hasta llegar con la Gryffindor…
Mientras tanto Draco siguió a las mazmorras, donde ya lo esperaba una comitiva muy especial…
En el Estadio…
El lindo ojiverde, miraba embelesado en entrenamiento, pero lo que le motivaba el enojo, era el hecho de no ser el único ahí para verlo, ya que había un promedio de 50 hombres de varias de las selecciones, gritando el nombre de su novia, sus dientes rechinaban cada vez que oía los silbidos y los vítores que le brindaban.
- Esos… ¡es ahora donde requiero al primito celoso y este se pierde! - afirmaba para si, mientras los gritos se sucedían.
Repentinamente una mano en su hombro, lo sacó de esos pensamientos asesinos que se apoderaban de él, giró y se topó con la rasgada mirada de Cho Chang.
-
¿Cho? ¿qué pasa? - interrogó nervioso, ya que desde su último encuentro a solas, procuraba evitarla.
-
¡Harry! ¿cómo estas? - interrogó en un tono tan meloso que podría haber destilado miel
-
Yo… este… pues bien… gracias… aquí, mirando a MI NOVIA entrenar - afirmó, recalcando las palabras en una indirecta.
-
¡Haaa! bueno… ¡esa! - se acercó a él con una idea no santa en el pequeño cerebro que ostentaba - Harry… yo…
-
Cho… este… me tengo que ir… - replicó, intentando salir del cerco que estaba haciendo la chica. De repente esta cerró el espacio que los separaba, susurrándole al oído.
-
Harry… yo… sabes que me encantas… - replicó deslizando una mano por el fornido pecho del león - yo te puedo dar lo que quieras… - afirmó, deslizando todavía más abajo su mano - sabes que puedo hacer lo que quieras por ti.
-
¡¡¡Cho!!! - levantó la mirada, sorprendido por las palabras de la asiática y más aún por el lugar en donde la chica había posado la mano, cuando su mirada se topó con los ojos oscuros de su novia en el aire. Sentía la pared contra su espalda, no había manera diplomática de salir de esa situación - no creo que…
-
Yo se que sabes a que me refiero, ella se va, yo estoy aquí, para ti… - lo calló, nada dispuesta a dejarlo escapar.
-
Aún así… yo no necesito esa clase de… favores - afirmó con seriedad, con ligeras perlas de sudor en la frente y un rubor en sus mejillas.
-
Mmmmm yo se que si… - replicó insistente, dando un paso atrás, pero sin apartar la mano del cuerpo del chico - recuérdalo… ella no es competencia para mi - le guiñó un ojo, para después dar media vuelta y alejarse, liberándolo de su contacto.
El héroe de Gryffindor respiró aliviado, pero cuando volvió a levantar la mirada, Sol ya no estaba, se había alejado para continuar con el entrenamiento, pero estaba perfectamente consiente de qué lo había visto con Cho.
- ¡Por Merlín! ¿qué voy a hacer? - suspiró, dejándose caer contra la pared, esto no auguraba nada bueno.
En tanto Sol volaba furiosa en su escoba, yendo por la quaffle con toda la rabia contenida que su cuerpo poseía.
- ¿Qué le pasa a esa?, ¡Maldita, Harry es mío! - susurraba furiosa, arrebatándole la pelota a su contraria y enfilando a los aros sin importarle la velocidad.
Las demás chicas estaban sorprendidas por esa repentina furia.
-
¿Qué le pasa? - interrogó la capitana a Domy, la cual se había detenido a su lado.
-
Ni idea, pero déjala que libere su furia, es capaz de arrojarte la quaffle si no la dejas desquitarse… - expresó Dominique sabiamente.
-
Esta bien, pero nunca la había visto así - afirmó - ¿tendrá algo qué ver con… tú sabes? - señaló al chico abajo.
-
Creo que si, por eso te digo, en estos menesteres es mejor dejarla que se explaye - repitió la chica.
-
De acuerdo, al menos anotó, esperó que no sea nada de cuidado.
-
Yo también - con eso regresó al juego, empatándose con la pelirroja, que no le dirigió una mirada, solo se coordinó con ella para volver a atacar los aros contrarios.
En el Castillo…
Blaise llegaba al lado de Ginny y Lav, brindándole una sonrisa con la que casi la derrite.
-
Ginny, ¿te puedo acompañar? - interrogó, sin siquiera esperar una respuesta, la tomó de la mano e inició la marcha, dejando a la pelinegra sorprendida.
-
Ginny, voy por Ron, te veo después - con eso siguió su camino, mientras abanicaba su rostro con la mano - ¡Por Merlín! ¡que sonrisa!, ¡Ginny sino lo quieres, yo con gusto lo aceptaría!- susurró para si, divertida.
-
Blaise ¡o sea… eres un caso! - manifestó divertida Ginevra.
-
¿Yo? ¿por qué? solo te acompañaré al lugar donde vayas - respondió con expresión de inocencia.
-
Olvídalo, yo iba a la Biblioteca - aseguró la leona.
-
¿A la Biblioteca? - inquirió extrañado, no esperaba que fuera tan aplicada en sus clases - ¿a qué?
-
Íbamos a buscar a Hermione, esta allá - afirmó con ironía, ya que la pregunta del chico fue hecha con incredulidad.
-
Ya veo, pues entonces me brindaras la oportunidad de escoltarte hasta tu destino - pidió, llevándose la mano de la chica a los labios.
-
Blaise, tu puedes acompañarme a donde quieras - afirmó la chica con coquetería.
-
Cuidado con lo que afirmas Ginny, te puedo tomar la palabra - replicó susurrante.
-
¡Por Merlín! - rogó, caminando al lado del Sly, mientras una sonrisa de satisfacción se dibujaba en los labios de él.
Entre coqueteos y besos robados, llegaron a la puerta de la Biblioteca, en donde se detuvieron, ya que el chico no estaba dispuesto a entrar y menos aún a ver a la castaña.
-
Gracias por permitirme acompañarte - indicó el chico, inclinándose para depositar un ligero roce en las comisuras de los labios femeninos, para después alejarse y dejarla insatisfecha.
-
Eres un… - antes de terminar la frase, lo tomó de las solapas de la túnica y lo jaló hacia abajo, encontrando los labios de chico, que en un principio no respondió, sorprendido por los actos de ella, para después cerrar sus brazos alrededor de su cintura y responder al gesto, con sensualidad.
Cuando por fin se separaron, las respiraciones de ambos eran agitadas, la chica estaba más que satisfecha con la respuesta del Slytherin.
- Gracias a ti, por acompañarme - intentando recobrar la normalidad de su respiración, se internó en la habitación, mientras él sonreía complacido y se enfilaba a su Torre.
En los Terrenos…
Un frió viento empezaba a soplar, provocando un ligero escalofrió en la rubia, el cual no paso inadvertido para el pelirrojo de Gryffindor.
-
¿Tienes frio? ¿quieres qué nos vayamos? - interrogó con preocupación.
-
Si, pero primero secaré mis pies - afirmó la rubia, sacando sus pies del agua, estaba dispuesta a ponerse las calcetas así, cuando la mano de Ron la detuvo.
-
Pero seca tus pies primero - expresó, tomándolos entre sus manos y secándolos con su túnica, ese gesto le hizo sonrojar, así que bajo la mirada.
-
Pero Ron… tu túnica… - interpeló la chica.
-
No hay problema - terminó de secarlos y la rubia se colocó las calcetas y el calzado, ambos se levantaron y se sonrieron instintivamente.
-
Bueno, creo que es hora de irme a mi Torre… yo… - estaba dispuesta a despedirse, pero el chico la detuvo.
-
Vámonos, te llevo a tu Torre y voy a la mía, de cualquier manera los dos vamos al Castillo - afirmó con lógica.
-
Pero Ron… si Lav te ve o se entera… - dudo la Ravenclaw.
-
Tranquila Luna, no pasa nada - sonrió confiado, logrando que ella, le devolviera la sonrisa - vamos - bajo primero de las rocas, tendiéndole la mano caballerosamente para ayudarla a descender.
Ya abajo, no reparo en soltarla, caminando así un par de metros, en los que la rubia no dijo nada, solo lo miraba y miraba sus manos unidas, para regresar la mirada a la cabellera del pelirrojo.
Entraron al Castillo sin prisa, ahí se liberó de su mano, no quería provocar otra pelea entre su amigo y su novia; al parecer ese gesto el león no lo notó, así que ambos siguieron caminado hasta su Torre, mientras él se divertía relatándole los regaños de Cedric a la Selección, claro omitiendo su propio regaño.
-
Gracias por la compañía Ron - expresó con ternura, al arribar a la puerta de su Torre - eres un gran amigo…
-
No hay de que, no hice nada y recuerda, no llores y si lo haces… búscame ¿de acuerdo? - interrogó guiñándole un ojo.
-
De acuerdo - con una última sonrisa, recitó su contraseña y entro a su Torre, dejando al chico, el cual emprendió la marcha a su Torre, topándose con su novia.
En tanto Lavender se había alejado de la pareja, pero en vez de ir a la Biblioteca, optó por buscar a su novio, no estaba en la Torre, así que lo buscó por el Castillo, estaba a punto de darse por vencida, cuando vio esa inconfundible cabellera pelirroja dar la vuelta en un corredor.
-
¡Won-won! - le gritó, abalanzándose a los brazos del sorprendido chico.
-
Lavender - saludó sin entusiasmo.
-
Te estaba buscando, ¿dónde te metes? he recorrido casi todo el Castillo - expresó sin respirar.
-
Por ahí, dando la vuelta… - contestó evasivo.
-
Bueno, ya que te encontré, he estado pensando en lo que usaras para la fiesta de esta noche, ¿qué te parece el pantalón verde con el saco café obscuro y claro la camisa que te regale en navidad? - expresó, afirmando más que cuestionando la pelinegra.
-
Lavender yo…- intentó hablar pero…
-
Y yo usaré mi hermoso vestido amarillo, ¿lo recuerdas?... el de botones al frente - manifestó, señalando su tórax.
-
Si lo recuerdo Lav, pero… - intentó volver a hablar.
-
Si, ¡nos veremos geniales! - afirmó - y tu podrías hacerte una coleta…
-
¡Lavender! ¡Basta! - rugió Ronald, hartó de la perorata de la pelinegra. Logrando que esta guardara silencio y lo mirara con los ojos muy abiertos.
-
¡Ron me gritaste! - obvió la chica.
-
¿Quieres callarte y escuchar lo que tengo que decir?, solo hablas y hablas, yo soy perfectamente capaz de escoger mi ropa, así como si decido o no peinarme - replicó serio.
-
Pero Ron… nos veríamos… - intentó hablar pero esta vez, Ron hizo oír su sonora voz.
-
¡Nada! somos seres individuales, no muñecos de paquete… no tenemos que combinar lo que usemos como si fuéramos de un conjunto - indicó categórico el pelirrojo, levantando el índice.
-
Pero Ron, es por tu… - alegó la chica.
-
Lavender, estamos regresando a lo mismo, ¿no habíamos quedado en que ibas a dejar de manipularme? - recordó el pelirrojo, mirándola fijamente.
-
Pero no es manipulación, solo es… - contradijo, pensando que el pelirrojo exageraba.
-
Lavender, es manipulación - replicó firme - mira, de esto tenemos que hablar… no podemos seguir así.
-
Pero Ron… - se sentía acorralada, no quería que el pelirrojo terminará con ella, así que en cuanto vio a lo lejos a las hermanas Patil les grito - ¡Padma!… ¡Parvati!
Las gemelas la miraron y sonrientes se acercaron, el pelirrojo las miró con seriedad para después regresar la mirada a su novia.
-
Hablaremos después Won-won, iré a ver que usare en la noche y no te enojes, puedes usar lo que quieras - con eso le dio un fugaz beso en los labios y se alejó con las gemelas que extrañadas la siguieron, mientras que Ron solo sacuda la cabeza negativamente.
-
Nunca lo vas a entender - suspiró, enfilando a la Torre de los leones, pero antes de poder llegar, sus hermanitos lo hicieron presa de sus comentarios.
En la Biblioteca…
Una castaña rodeada de varios libros leía concentrada en busca del hechizo que la hiciera recordar y así poder enfrentar al bello rubio de Slytherin…
-
Mmmmmm - murmuró inconsciente, cerró el libro con un gesto fúrico - ¡diablos! tampoco hay nada en este… - lo colocó en una pila bastante grande de libros - ¡por Merlín! ya me canse… - replicó frustrada, tomando otro libro y abriéndolo en una página al azar - si no esta en este, me voy a la Torre… - afirmó determinada, bajo la mirada y comenzó a leer, sonriendo ampliamente al notar que el hechizo que necesitaba estaba frente a ella. - ¡gracias Merlín! - tomó pergamino y pluma, anotando todos los ingredientes, así como el método de preparación, cerró el libro y leyó nuevamente la lista - ¡diablos! necesito ir a Hogsmeade por algunos de estos - levantó la mirada en cuanto oyó unos pasos, sonriéndole a la chica que se acercaba con paso saltarín, provocando una mirada de disgusto de parte de la Sra. Pince.
-
¿Qué hay Hermione? ¿ya encontraste lo que necesitabas? - inquirió contenta Ginny.
-
Si, ya… ¿y tu qué? ¿a qué se debe tanta alegría y efusividad? - cuestionó divertida.
-
Mmmmmm nada… - suspiró, mirando el techo de la habitación enigmáticamente.
-
¿Nada? Vamos Ginny, si tienes una expresión de estar en las nubes - afirmó con la mirada chispeante.
-
Pues nada… solo que… ¡por Merlín, me encanta Blaise! - replicó subiendo el tono de voz.
-
Cállate Ginny, estas en la Biblioteca - la regaño la castaña con diversión.
-
Lo siento - sobre su hombro miró a la dama de la Biblioteca, que la miraba con expresión pétrea.
-
Vámonos de aquí, antes de que nos corran por tu efusividad - ambas tomaron varios de los libros y los regresaron a los estantes, aunque Hermione temía que la chica prestara atención a los títulos, pero la pelirroja estaba en la nube nueve, así que no había peligro.
Ya afuera la pelirroja se dispuso a darle a Hermione un resumen de sus momentos con Blaise, casi sin omitir detalle, hasta que la castaña la reprendió…
-
¡Ginny! eres demasiado explicita, ¿no crees? ¡esa no es información que yo requiera! - la amonestó divertida.
-
Lo siento, pero es que… ¡por Merlín! - suspiró la leona, sonriendo pícaramente.
-
Entiendo… tranquila - manifestó sonriendo de la expresión ensoñadora de su amiga.
-
Bueno, ahora te pondré al tanto de los acontecimientos que han ocurrido en tu ausencia de mi vida… - y se dispuso a contarle acerca de su platica con Sol, así como de lo ocurrido entre Lavender y Ron, además de mirarla con expresión curiosa, al adentrarse nuevamente en el tema de los Slytherin - ¿y qué con Malfoy?
-
No es el lugar ni el momento, te contaré después - aceptó la chica, mirando hacia los lados.
-
Mmmmm esto se esta poniendo interesante, ¿ya hablaste con los chicos? - clavando su mirada chocolate, con interrogación en Hermione.
-
No y las palabras de Harry no me ayudan, me dijo que no más Slytherin y lo dijo muy enserio - afirmó mirándola con decepción.
-
¡Diablos! ¿y qué harás? - interrogó.
-
Ni idea, primero tengo que hablar con ellos y ver su postura, antes de decidir que hacer - expresó sabiamente, mientras suspiraba al pensar en las serpientes.
-
Pues que tengas suerte Hermy, porque así como vi a Ron, tu y yo estamos metidas en un gran lio… - exclamó con pesar.
-
Mmmmm supongo que si, no le agrada mucho tu relación con Zabinni y mucho menos mi amistad con ellos - divulgó conflictuada.
-
Bueno, tampoco es que les pidamos permiso ¿no?, o sea ellos no nos piden opinión para decidir con quien se relacionan, de ser así le hubiéramos prohibido a Harry su relación psicópata con Chang… - aclaró definitiva la pelirroja.
-
Cierto, oye ¿y cómo vas de poción? - cuestionó la castaña, pensando en la cantidad de poción que había hecho.
-
Mmmm cierto, de eso quería hablarte, creo que vas a tener que hacer más - aseveró, sacando el pequeño frasco y señalando la poca cantidad de liquido.
-
Ya veo… vamos a la habitación de Gerry - dijo sarcásticamente. - Ahí te daré más… vamos… - emprendieron el camino a la Torre del castaño, sin inconvenientes.
En Slytherin…
El rubio de ojos grises, caminaba con paso decidido hacia la habitación del rizado, en cuanto se abrió la puerta, las voces de la Sala común callaron, cosa que no le paso inadvertido, pero optó por ignorarlos y seguir su camino, cuando algo que ya presentía ocurrió.
-
Malfoy… tenemos que hablar contigo - logro decir Graham.
-
Si, no es posible que esto siga a si - afirmó Terrence, desde su cómoda posición en un sillón.
-
Mmmmm ¿y qué es eso tan urgente que quieren decirme? - inquirió serio, sabiendo de sobra el tema.
-
No finjas, tu sabes perfectamente el tema… la traición… - espetó recalcando su palabras Montague.
-
Si, los traidores están muy cerca… ¡aquí en Slytherin! - manifestó con molestia Malcom.
-
Y merecen un castigo… un muy buen castigo… - exigió con una mueca maliciosa Bole.
-
¡Esto no se puede quedar así! - gruñó Montague.
-
Han ofendido el buen nombre de la casa, además han manchado la pureza de sus sangres… - bramó Millicent.
-
Mmmm ya veo, no se preocupen… ya tengo algo en mente - afirmó serio su líder, mientras observaba las caras de cada uno de los que se encontraban pidiendo la cabeza de sus amigos.
-
¿De verdad? ¿o solo proteges a tus amigos? - inquirió con ironía Bole.
-
¿Insinúas algo? ¡si quieres decir algo dilo! - exigió el rubio, alzando su tono de voz, mientras clavaba su fría mirada en él.
-
Solo que has estado muy apegado a ellos… tal ves no les hagas nada por ser cercanos a ti… - replicó dándose valor, sin inmutarse ante el líder.
-
Cierto, después de todo Blaise y Nott son de los pocos con los que se te puede relacionar… - afirmó Pansy, destilando veneno.
-
Mmmmm ¿y eso qué? ¿insinúas qué falto a mi calidad de líder? - cuestionó serio, clavando su mirada helada en las pupilas de la chica, la cual solo bajo la cabeza, turbada.
-
Nadie insinúa nada, así qué dime, como el líder de la casa, ¿qué castigo piensas imponer? - increpó frio Graham.
-
Si, esto no puede quedar impune, la traición se paga caro - afirmó Bole en un tono demandante.
-
Solo esperen… ya lo verán… - espetó con expresión pétrea - y pobre del que se atreva a tocarlos sin que yo de la orden… ¿entendieron? - amenazó Malfoy, pasando su mirada fría en ellos.
-
De acuerdo, pero esperamos ver pronto resultados… - comentó Higgs.
-
Los verán, pero después del Torneo, no podemos exponernos… - con eso, dio media vuelta y siguió su camino a la habitación del moreno.
Al llegar, se dejo caer en la cama, con un suspiro…
- ¡Malditos sean! ¿ya ven lo qué pasa por idealistas? - interrogó a la nada. Giró en la cama y enterró el rostro en la almohada, golpeando la cama con un gesto frustrado.
En cuanto terminó la junta, Pansy Parkinson ni tarda ni perezosa, salió de la Torre en busca del chico, pero no sabia en donde empezar a buscar, así que se ocultó tras de uno de los pilares de la entrada a la Torre, en espera del moreno, que no tardo en aparecer, afortunadamente para la chica.
- Blaise… - susurró la chica, llamando la atención del rizado.
El moreno más sexy de Slytherin, caminaba con paso firme por los corredores de las mazmorras, después de dejar a Ginny, tenia una expresión seria, pero sus ojos brillaban de una manera especial, dándole un aire más atrevido a su rostro, al llegar a la entrada de su casa, el aroma de un perfume asaltó sus sentidos, al instante, una voz conocida lo llamó, él acudió con desconfianza.
-
¿Qué quieres? - interrogó frio.
-
Sabes que tu traición te costara caro, ¿no es verdad? - interrogó, aunque era más afirmación que pregunta.
-
Lo se… ¿y eso a ti qué…? - preguntó sin entender aún el motivo de su llamado.
-
Pues… que acaban de hablar con Draco, le han pedido tu cabeza y la de Nott - divulgó destilando su veneno.
-
¿Y?, eso era sabido… no tengo miedo… - afirmó el moreno.
-
¿No?, mmmm pues deberías, porque no es un castigo fácil el que te impondrán - reprendió - aún teniendo de tu lado a Draco…
-
Mmmm ya te dije que no me importa y a todo esto, ¿solo viniste a avisarme algo que ya suponía? ¿qué quieres en verdad Pansy? - inquirió estudiando a la pelinegra.
-
Mmmm pues… darte una oportunidad para salvarte - afirmó, deslizando un dedo por el pecho del chico - yo lo he considerado y tú me gustas, me gustas mucho… no quisiera que… te dañaran…
-
¿Y qué sugieres? - interrogó sorprendido, ya que esas palabras las esperó por demasiado tiempo y el que se las planteara así, en ese momento, era como un sueño hecho realidad.
-
Blaisito, yo te puedo ayudar, podemos lograr que no te dañen… todo es cuestión de plantear las cosas de manera diferente - mencionó calculadoramente - si tu dijeras que solo fue un juego, es decir, una burla tu salida con esa, yo te secundaria, así todos pensarían que era un juego de tu parte y no te lastimarían. Al contrario, aplaudirían tu gran actuación - replicó.
-
Ya veo ¿y tu qué ganarías con eso? - interrogó aún desconfiado.
-
Pues para empezar, no me gustaría que te hicieran daño, además como ya te dije me gustas mucho y tú y yo podríamos… - dejo la frase inconclusa, mientras extendía la mano sobre el tórax del moreno.
-
Mmmmm - murmuró, mirando de frente las pupilas oscuras de la chica, en las cuales se leía la firmeza de su decisión - entiendo, lo pensaré y te daré mi respuesta más tarde ¿de acuerdo?
-
Esta bien, pero no tardes o puede ser demasiado tarde - replicó, acortado la distancia entre ellos, rozó suavemente la mejilla del chico y se alejó por el pasillo, dejándolo en la obscuridad de la entrada.
El chico solo la miró alejarse, en cuanto la pelinegra se perdió de vista, de detrás de otro pilar hizo notar su presencia el rubio Nott.
-
No me mires así - replicó al notar la mirada de acusación del moreno - no te espiaba… es más, no oí nada, solo que venia llegando y los vi muy… "entretenidos", así que no podía interrumpir - espetó mirándolo pícaramente.
-
Idiota - respondió el moreno, al notar el tono en que su amigo le hablaba.
-
Tranquilo Blaise - lo calmó - ¿te dijo algo relevante? - interrogó.
-
No, solo… tonterías, como de costumbre, vamos, Malfoy debe de estar esperándonos… - replicó ocultando la verdad.
-
Bien - lo siguió al interior de la Torre, donde nuevamente, los comentarios de la Sala común se detuvieron al verlos llegar. - ¡pero sigan! - alentó - no se detengan por nosotros, sabemos que somos importantes en sus vidas, pero no tiene que detenerse… sigan… - con eso, el par de serpientes, subió o las escaleras, dejando tras de si varias miradas de oído.
-
Sigue alimentando el odio Nott - replicó divertido.
-
¡Por favor!, yo no les temo - con eso, ambos entraron a la habitación, donde encontraron al líder de la casa, que los miró con recriminación.
En el Estadio…
Por fin, Altea dio por terminado el entrenamiento, en cuanto las chicas bajaron de sus escobas, casi todas corrieron a los vestidores, solo unas cuantas, quedaron en el campo, entre ellas la capitana del equipo, así como Dominique y Sol, la cual se disculpó y caminó en dirección al ojiverde que esperaba por ella.
-
Mmmm eso no presagia nada bueno para Harry - afirmó con diversión Domy.
-
Estoy de acuerdo, pobre chico - se compadeció la capitana, yendo a los vestidores, dejando al ojiverde a su suerte.
Mientras que este veía a la pelirroja acercarse a él con la mirada más fría que le hubiera visto.
-
¡Por Gryffindor!... estoy muerto - susurró para si, brindándole una sonrisa nerviosa a la francesa - buen entrenamiento amor, te luciste - alabó.
-
Gracias - contestó seria, clavando sus pupilas chocolate en las esmeralda, queriendo averiguar los hechos - ¿qué quería Chang? - interrogó súbitamente.
-
¿Cho?, pues tu sabes… lo de siempre… - respondió evasivo.
-
¿Lo de siempre? ¿y qué es lo de siempre? - refutó con sarcasmo, sonriéndole irónica.
-
Pues tú sabes… solo molestar… - alegó el elegido.
-
Ya veo ¿y por solo molestar, la dejas que se te acerque de esa manera? - cuestionó con frialdad.
-
¿Acercarse? ¿de qué manera? ¿de qué hablas? - interrogó nervioso.
-
¿Qué me ocultas? - increpó, agitando el índice frente a él, señalándolo.
-
¿Yo?, nada… ¿por qué? ¿te parece qué oculto algo? - respondió nervudo.
-
Mmmmmm - murmuró, mientras estudiaba sus reacciones.
-
¿Qué? ¿por qué me miras así? ¿estas enojada?- cuestionó.
-
Tú sabes porque, dime la verdad o de verdad me vas a ver enojada - respondió con determinación.
-
Yo… pues… te digo la verdad, solo vino a molestar, ya sabes… a acosarme y eso, pero se fue rápido, en cuanto le dije que te esperaba - mintió el Gryffindor.
-
Ya veo… ¿eso fue todo? - interrogó seria.
-
Si, ya ves como esta loca, ignórala - pidió el buscador, tomándola por la cintura y enterrando el rostro en su cuello.
-
Más te vale que no me estés mintiendo Potter - amenazó la francesa, sin responder al abrazo.
-
Claro que no amor, ya te dije, solo molesta… ignórala… - y es que aunque fuera un león de Gryffindor, no dejaba de ser hombre y la propuesta de Cho era para tenerse en cuenta.
-
Bien, voy a cambiarme ¿me esperas? - cuestionó aún desconfiada.
-
Claro, yo esperare lo que quieras - replicó galante, queriendo suavizar a la pelirroja.
-
Gracias, no tardare - emprendió el camino a los vestidores, justo antes de entrar al pasillo, volvió a mirarlo, el chico estaba recargado en el muro, con el rostro hacia arriba y los ojos cerrados - Harry… - lo llamó, este la miró al instante - no tolero las mentiras… yo solo te pido sinceridad… así que ten cuidado - con eso lo dejo ahí.
El ojiverde la vio alejarse, mientras analizaba lo que acababa de hacer, cuando a su mente volvieron las palabras de Remus "Esa chica es muy observadora… si la vas a engañar tienes que tener cuidado y ser muy astuto… si eres como Sirius tal vez lo logres…".
- ¡Por Merlín!, en que lío me estoy metiendo - resopló, dejando caer la cabeza al frente, en espera del regresó de su novia.
En la Torre de los gemelos…
Los hermosos cupidos Weasley trataban de sonsacarle información a su testarudo hermanito, acerca de sus relaciones personales, tanto con Luna Lovegood como con su novia, Lavender Brown.
-. Vamos Ron, solo queremos ayudarte, damos algo para hacerlo - animó Fred.
-
Si, mira que nos preocupamos por ti y tu vida sentimental - agregó en forma de chantaje el pelirrojo.
-
Pero… yo no quiero su preocupación, gracias - intentó levantarse, pero teniendo a cada lado a uno de sus hermanos, estos lo regresaron al sillón, apoyando cada uno una mano en el pecho del chico y empujándolo.
-
Vamos Ron, deja de ser tan testarudo, solo dinos ¿por qué regresaste con Brown? - inquirió George.
-
Si, es obvio que ella es un psicópata controladora manipuladora con delirio de persecución… - afirmó exagerando el mayor de los gemelos.
-
Fred… deja de hablar así de ella… - pidió el ojiazul, sintiendo que exageraban.
-
¿Acaso lo negaras? ¿la estas defendiendo? -preguntó al instante George.
-
Vamos Ron, tu sabes que lo que dice Fred es cierto, tu mismo lo dijiste - replicó el gemelo, defendiendo a su otra parte.
-
Yo nunca dije… - calló al recordar que si, en efecto, él había afirmado cosas así.
-. ¿Qué?, ¿no has dicho qué estas cansado de ser controlado? - preguntó recalcando las palabras Freddy.
- Si Ron, solo queremos ayudarte… - agregó el otro, animándolo a aceptar la cruel verdad.
-. Así que dinos ¿con qué te convenció, para que regresaras con ella? - inquirió curioso el pelirrojo.
-
Nosotros ya te pensábamos libre del yugo de Lavender… - espetó George.
-
No es eso, simplemente hablamos y resolvimos algo… - replicó no muy convencido, mirando que sus palabras no eran bien tomadas por sus hermanos.
-
Lo que quieres decir es que te lavó la cabeza y regresaste con ella - afirmó con resignación Fred.
-
Pues… - no supo como contestar a tal afirmación, ya que ni el mismo, sabía bien lo que estaba haciendo.
-
Lo que si tengo que aplaudirte, es el gesto tan caballeroso que tuviste hoy con Luna… - profirió pícaramente su hermano.
-
¿Qué? ¿cuál gesto? ¿nos vieron? ¿quién más…? - interrogó nervioso revelando más de lo hubiera querido.
-
¿Cómo que, cuál gesto?… pues… - estaba apunto de decirlo cuando Fred lo interrumpió.
-
¿Acaso tuviste otro gesto caballeroso con Lovegood? ¿por qué tan nervioso, Ron? - interrogó el pelirrojo.
, nosotros nos referíamos al de hacer que tu noviecita le pidiera disculpas, ¿tu a cuál te refieres?
-
Si, ¿qué has estado haciendo en nuestra ausencia pequeño? - preguntó divertido su hermano mayor.
-
Yo nada, yo… es decir… si… lo de Lavender… bueno… fue solo porque Luna no merecía lo que dijo Lav de ella y bueno… ustedes saben… - completó difícilmente, sudando ante la presión que ellos le estaban haciendo pasar.
-
Vamos Ron, deja de tartamudear y diles a tus hermanos mayores la verdad…
-
Si, ya sabes que no te dejaremos ir de aquí, si no sabemos que pasa - afirmó George.
-
¿Acaso es por qué viste a Longbottom hablando con ella? ¿le hizo algo? - inquirió rápidamente el otro.
-
No, bueno no le hizo nada, solo… pues… - calló indeciso en revelar más de lo que debieran saber sus hermanos.
-
Vamos Ron ¿qué le hizo, la insultó? ¿Lo vas a golpear? ¿quieres ayuda? - intervino divertido.
-
No, yo no lo golpeare - afirmó, aunque por dentro estaría gustoso de propinarle un par de golpes a su compañero de habitación.
-
Pero te gustaría hacerlo ¿no? - interrogó, adivinando los deseos de su hermanito.
-
Entonces viste a Longbottom con Lovegood y ¿fuiste a buscarla para darle ánimo? - interrogó deductivo el chico.
-
Bueno yo… - tartamudeó mirando con nerviosismo a Fred.
-. ¿Pero qué hiciste con Brown?, hasta donde me quede, saliste con ella de Estadio ¿no? - inquirió el otro.
-
Ella se fue con Ginny - respondió.
-
Ya veo, así que en cuanto te viste libre de tu látigo, corriste en busca de Luna, para ver si estaba bien.
-
Vaya Ronnie, aprendes rápido - dijo orgulloso el gemelo.
-
Idiotas, no entienden nada - refutó, pero las palabras de sus hermanos eran ciertas, en cuanto se vio libre del yugo de Lavender, había corrido en busca de Luna para saber como estaba.
-
Tranquilo Ron, mira nosotros podríamos darte un par de consejos de como terminar con Brown y poder andar con Lovegood… - afirmó tentando a su hermanito Fred.
-
No seas idiota, Luna es mi amiga… - aseguró seguro el chico.
-. Mmmmm si yo fuera tu, pensaría mejor en lo que dices - lo regañó - vamos Fred, busquemos a Lovegood y veamos como esta…
-
No se atrevan, no los quiero cerca de ella ¿entendieron? - con una mirada fulminante, salió de la Torre, dejando a su hermanos anonadados.
-
¿Viste eso Fred?
-
Así es George, parece que nuestro hermanito va por buen camino…
-
Solo le hace falta una pequeña ayuda, de nuestra parte… ¿no crees?
-
En efecto hermano, ¡los cupidos Weasley al ataque!, planearemos algo, vamos…
-
Si, Artilugios Weasley no redituara si no trabajamos… vámonos - salieron de la Torre, yendo a Hogsmeade.
En Slytherin…
Nott y Blaise se acomodaban plácidamente en la cama restante, mientras que la fría mirada plateada de su líder los estudiaba.
-
Les advertí que esto pasaría, pero son unos obcecados - afirmó serio.
-
Nott, ¿entiendes a qué se refiere el pequeño Draquito? - cuestionó divertido Zabinni.
-
Pues… no… supongo que se refiere a la afirmación, de que seremos los ganadores del Torneo - replicó siguiéndole la broma al moreno, a pesar de la mirada de odio de su amigo.
-
Dejen de jugar idiotas, saben perfectamente a que me refiero… ¡han pedido sus cabezas en bandeja de plata! - divulgó tratando de hacerlos entender, lo difícil de la situación.
-
Pero Draco… te tenemos a ti de nuestro lado… - acotó despreocupado el rizado.
-
Ya se los dije, como líder es mi deber castigarlos… y lo hare… - amenazo sin temor.
-
Haz lo que tengas que hacer - replicó Theo, tratando de relajar el asunto. - además hay tiempo…
-
Idiotas - murmuró frustrado, sintiendo la impotencia de no hacerlos entender la gravedad del asunto - no están consientes, ¿verdad? No alcanzan a comprender que eso no es un juego de niños… la magnitud que esto puede alcanzar… - espetó incrédulo.
-
Lo sabemos… - intentó alegar Nott.
-
No, no lo saben, esto no es solo por la casa o en la escuela… en cuanto esto se corra, el Consejo de padres alegara, además de que… ustedes saben lo que pasa con los sangre pura, que son traidores afuera - señaló tratando de hacerlos razonar.
-
Lo sabemos Draco… - aseguró calmado Theodore.
-
Tal vez tu ya estés consiente, según tu no te importa lo que tus padres digan, o que te deshereden, o que no entres en ninguno de los círculos más prestigiosos del mundo mágico… pero él no - señaló a Zabinni.
-
Tranquilo Draco, se perfectamente en lo que me meto, además ya se los dije… al contrario de Nott cuya novia es mestiza, Ginny es sangre pura - clavó su mirada en las pupilas plateadas de su interlocutor - cosa que no es tan grave como si fuera una sangre sucia, lo traidora es lo de menor relevancia…
-
Eres un… - calló por no poder encontrar un insulto lo suficientemente grande para describirlo
-
¿Y a qué viene lo de sangre sucia?, ninguno de nosotros se relaciona con esas… no hemos caído tan bajo - replicó con el clásico tono racista que resaltaba en su casa. - no estamos tan locos… eso si amerita un avada... - afirmó Nott inconsciente de que sus palabras eran como un balde de agua fría para el líder.
-
Deja de decir idioteces - ordenó, para después mirar a Blaise - y tú… estas a punto de perder tus privilegios - amenazó el premio anual.
-
Vamos Draco, yo se que me adoras sin mi no podrías vivir - expresó el chico con ligereza.
-
Sigue así y lo averiguaras, ahora vamos a comer… sus idioteces ya me abrieron el apetito - fue el primero en ponerse de pie.
-
Vamos Draqui, Draqui, no te enfades, sabemos que nos esperabas porque no quieres perderte nuestra grata compañía en el Comedor…
-
Blaise… será mejor que te calles… - espetó Theodore, notando que su líder no estaba de humor.
-
Sabio consejo - afirmó Malfoy, así los tres abandonaron la Torre de Slytherin.
En el Estadio…
Sol salía ya aseada de los vestidores de las chicas, ataviada con un sweater ligero en rosa con una abertura que dejaba al descubierto su abdomen, mostrando su pearcing de libélula, así como una falda en tono violeta tableada y unas botas rosas, el ojiverde esperaba pacientemente recargado en el muro, con la cabeza gacha, un pie flexionado apoyado en la pared, con las manos dentro de los bolsillos de su pantalón.
La pelirroja caminó hacia él con elegancia, con pasos suaves, para sorprenderlo, cuando le tomó el brazo, él dio un ligero salto.
-
Me asústate - afirmó el chico con una sonrisa.
-
Lo siento, no pensé que estuvieras tan concentrado ¿todo esta bien? - interrogó notándolo extraño.
-
Si, solo me asustaste, vamos - la tomó de la mano y caminaron fuera del Estadio en silencio.
-
¿Y a dónde vamos? - cuestionó la francesa.
-
A Gryffindor, hay algo que quiero mostrarte - se detuvo súbitamente, para besar los labios de la chica, brindarle una sonrisa, para después seguir caminando.
-
De acuerdo - aceptó, caminando a su lado, aunque esa sonrisa nerviosa de parte del chico no pasaba inadvertida para ella. - ¿y qué es, lo que me vas a mostrar?
-
Es algo importante, ya lo veras - afirmó, caminando decididamente, subieron un par de escaleras, tuvieron que detenerse en otras, hasta que terminaran de moverse, hasta llegar a la puerta de la Torre de los leones - ¡uff, pensé que nunca llegaríamos!, vamos - recitó la contraseña, cedió el paso a la chica para entrar a la Sala común - ven… siéntate… en seguida regresó - con eso subió a su habitación.
-
Mmmmm ok- respondió, mirándolo alejarse, observando a las demás personas en el lugar. Varias chicas se aglomeraban en un rincón, otros Gryffindor, jugaban ajedrez, otros platicaban entre si… era una habitación acogedora.
Poco después regresó el chico de pupilas oliváceas, con lo que parecía ser un libro en las manos.
-
O sea, ¿no me digas qué vas a estudiar? - interrogó incrédula.
-
Claro que no, además no me gusta, que lo digas como si yo no estudiara, no soy Hermione, pero tengo buenas calificaciones - aseguró indignado.
-
Esta bien… pero yo soy mejor - dijo con vanidad - bueno y si no es un libro ¿qué es?
-
Pues… un álbum… donde tengo algunas fotos que me gustaría que vieras - le extendió el libro, mientras se sentaba en el reposabrazos del sillón.
La pelirroja lo abrió, la primera foto en aparecer era la que Hagrid le regalara hace tantos años, él siendo un bebe con sus padres.
-
¿Tus padres? - inquirió, recibiendo un asentimiento de cabeza de Harry - eras un bebe muy lindo, tus ojos son hermosos…
-
¿Insinúas qué ahora no lo son? - cuestionó burlón.
-
Mmmmm digamos que… han perdido inocencia - respondió risueña. Dio la vuelta a la página y encontró una de los padres de chico, acompañados de varias personas - ¿aquí en Hogwarts? ¿tu madre? - señaló a la chica, al lado del muchacho de lentes, muy parecido a su novio.
-
Si, con mi padre… son Sirius, Remus, el padre de Neville… no se si lo conozcas…
-
Si, el ex novio de Luna, ¿no?
-
Si, ese… pero mira este es mi padre, mi mama y este… es la rata… él es el culpable de la muerte de mis padres… él es el traidor que los delato con… - calló, ya que había mucha gente en la Sala y no era propicio pronunciar ese nombre.
-
Ya veo, era amigo de tus padres - afirmó, comprendiendo el enojo del ojiverde, en la siguiente página encontró una más de ellos - ¿la boda de sus padres? - inquirió con una sonrisa, tratando de que el chico se relajara nuevamente.
-
Si, mira, si notas Sirius esta ahí, es el que esta atrás… escondido…
-
Ya lo veo, sin duda era muy atractivo… aunque aún sigue siéndolo - afirmó divertida, notando la mirada fulminante de parte de su novio, la siguiente imagen era del trío dorado. - ¡ahhh están pequeños!, ¡que tiernos! - señaló la imagen donde los tres ostentaban escasos 11 años.
-
Si, hemos sido amigos desde el primer año - afirmó, mirando la foto con nostalgia. - eso es todo, solo falta una… aquí hay varias personas… entre ellas mis padres, Sirius, los Longbottom, Alastor Moody, Dumbledore y más gente que no conozco…
-
Ya veo… - respondió extrañada al no ver más fotos. Lo cual no paso desapercibido por el león.
-
Son todas las que tengo, hasta entrar aquí, yo vivía debajo de la escalera en casa de mis tíos muggles, después llego Sirius y me mude con él tiempo después…
-
Entiendo… pero… aquí hacen falta fotos, sobre todo una… - mencionó divertida, tratando de que el chico no se incomodara al contarle esa parte de su pasado.
-
¿Ahh si? ¿cuál? - interrogó coqueto.
-
La mía por supuesto, yo no puedo faltar en este álbum - espetó feliz de no haber encontrado imágenes de la asiática, ni de la chica Weasley.
-
Por supuesto, habrá tuyas… muchas… - la beso suavemente, sonriéndole con diversión.
-
Lo se - el chico regresó el álbum a su habitación, para después volver a su lado.
-
Vamos al Comedor. tengo un poco de hambre- pidió, llevándose la mano al abdomen.
-
De acuerdo - tomando la mano que el chico le extendía, salieron de la Torre, topándose con…
En la habitación de Gerry…
-
Muy bien Hermy, ahora dame detalles ¿qué con Malfoy?, aquí no te puedes escapar… - manifestó curiosa la pelirroja.
-
¿Qué quieres, qué te diga? - respondió evasiva.
-
¿Cómo que, qué? ¿qué paso? ¿cómo paso? ¿qué tal besa? ¿qué paso después? - soltó varias preguntas abrumando a la castaña.
-
Pues… nada, besa bien y… pues no hay más… estaba ebrio y se fue a dormir a Slytherin supongo…
-
¿A Slytherin? ¿y tu no hiciste nada?- cuestionó incrédula.
-
¿Pues qué quieres, qué te diga?
-
Pues eso... ¿qué sentiste? ¿cómo reaccionaste? ¿le pegaste? - volvió a preguntar ansiosa por oír el relato.
-
¡Claro que no le pegue! - obvió la chica - y pues… debo confesar que me quede… pasmada, ahora es mi turno de presumirte… ¡¡¡QUE MANERA DE BESAR!!! ¡por Merlín! - suspiró la castaña al recordar los besos que había compartido con el rubio.
-
¡¿En serio?! ¿y qué? ¿solo fue un beso y se fue? ¿hubo algo más? - exclamó emocionada.
-
¿Que piensas, qué soy?, solo fue un beso, toma en cuenta que estaba ebrio, pero hay que admitir que a pesar de eso, besa muy bien… - afirmó con un ligero sonrojo.
-
Mmmmm no por nada tiene a tantas tras él, pero… ¿y después?, ¿no me digas qué no ha pasado nada?, ¿no has hablado con él? ¿te ha dicho algo? - inquirió queriendo saber todo, después de todo, lo que escuchaban sus oídos era fuera de serie, de todo, de hecho era algo imposible.
-
Mmmmm insultos, no ha pasado nada, solo se fue a Slytherin… ¿qué esperabas? Él es… pues… siempre va a ser el hurón Malfoy, el líder sangre pura y yo no dejo de ser Hermione Granger, sangre sucia y Gryffindor - profirió con un dejo de tristeza en su voz.
-
¿Y eso qué?, todo puede pasar, mira mi caso… - señaló con idealismo.
-
Pero es distinto, tu puedes ser considerada traidora de sangre, pero sigues siendo pura, yo soy… lo que soy… eso no cambia nada… - replicó resignada.
-
Pues, tienes algo de razón, digo… después de todo es demasiado imposible… - comentó descendiendo de su nube idealista y volviendo al mundo cruel, donde la sociedad juzgaba todo.
-
Lo se y se discreta con eso, no quiero que nadie más lo sepa… sobre todo con Lav… ella es el Profeta de Hogwarts… - musitó temerosa de que más gente se enterara, no quería más problemas, por ahora ya se había conflictuado demasiado su vida.
-
Lo se, no te preocupes, y dime ¿qué hacen en Slytherin? - preguntó curiosa.
-
Pues… como Gerry te puedo decir que solo beben y que manera de beber - afirmó divertida.
-
¿Y hablan de chicas? ¿Zabinni te ha dicho algo? ¡Vamos Hermy… di algo! - pidió ansiosa por saber lo que su atractivo moreno decía.
-
Aparte de estar celoso de mi y de Harry, además de querer matarlo, por cierto, me entere de un chisme, pero por favor… si te lo cuento ¿serás discreta?
-
Claro que si… ya sabes que soy discreta - respondió intrigada.
-
Bueeeno… de eso dudo, pero confiare en ti… pero prométeme que no le dirás a nadie que yo te dije y mucho menos le dirás algo a Blaise, me puede costar caro esto… ¿ok? - pidió mirándola fijamente.
-
Si, si… lo prometo, pero ya cuéntame - exigió la menor de la familia Weasley.
-
Bien, pues me entere que, el autor de la golpiza de Córner no fue otro más que Blaise Zabinni… - confesó.
-
¡¡¡QUEEEEEÉ!!! ¡¡¡¿qué más?!!! ¡¡¡¿por qué?!!! - vociferó exaltada.
-
No grites Ginny, eso fue todo lo que supe… ¿por qué? supongo que algo te hizo Michael, ¿no? ¿será de cuándo te embriago en la fiesta? - evidenció recordando el evento.
-
Posiblemente, ¡aaaahh lo mando golpear! - se dejo caer en la cama.
-
¿Te alegra qué lo hayan golpeado?, pobre Michael quedo vapuleado… - aseveró la castaña, sin entender a su amiga.
-
Pues… yo se que no debería de alegrarme, pero se lo merecía, además el que Blaise haya hecho eso dice mucho a su favor - manifestó alegre.
-
¿Cómo? ¿O sea qué el mandar golpear es demostrar cariño? - interrogó extrañada.
-
Pues… algo así, es decir… estas de acuerdo que Blaise no actúa así normalmente ¿no? eso quiere decir que significo algo para él… - dedujo alegre.
-
¿Y eso lo descubriste con la golpiza de Córner? pero si es lo que ha estado demostrando desde hace días - expuso Hermione.
-
Bueno si, pero esto es… un bonus, por decirlo de alguna manera. Es interesante… - exclamó divagando en sus emociones y cavilaciones.
-
¡Por Merlín! eres muy excéntrica, pero en fin, ya te dije lo que sabia, así que no le vayas a contar nada a Zabinni o Gerry será picadillo… - pidió.
-
Eso si Gerry todavía se junta con ellos, porque después de la platica con Ron y Harry, quien sabe que pueda pasar… - auguró la chica.
-
Lo se… esperó que nada malo… - rogó la leona.
-
Que tengas suerte Hermy… - le deseó, mirando el reloj - vamos a comer, tal vez los veamos y puedas hacerlos entender.
-
Lo dudo, pero vayamos a comer… el entrenamiento me dio hambre - salieron al Comedor.
En el Pasillo…
El trió de Slytherin caminaba casi en silencio rumbo al Comedor, el silencio solo era roto por los ocasionales comentarios irritantes del moreno, que no cesaba de fastidiar al sexy Draco.
-
Blaise, estas a punto de acabar con la paciencia de Draco, ¡he! - le advirtió Nott.
-
No, Draqui sabe que muy dentro de su ser me adora, yo se demasiado de él como para que me deje de hablar - profesó el aludido.
-
Blaise, una palabra más y serás un cadáver esta misma noche - amenazó el buscador, consiente de a lo que se refería.
-
Te lo dije - reclamó Theodore, ya en el Comedor caminaron directo a la mesa de las serpientes, sentándose alejados del resto de los demás Slytherin.
-
¿Ya ven? son repudiados, como si fueran viles sangres sucias - ironizó Malfoy, sentándose al rincón de la mesa.
-
Mmmm no importa, mientras te tenga a ti y tú me quieras - dijo burlonamente, tomando del brazo al rubio.
-
Déjame - se soltó de un jalón de las manos del moreno - ¿qué demonios te pasa? Estar con esa Weasley te atrofia el cerebro - replicó molesto.
-
Draco, hemos perdido a Blaise esto es muy raro - exclamó el cazador.
-
Y que lo digas - apuntó el rubio - Blaise, siéntate y cállate, solo come y no hables - ordenó
Los tres tomaron alguno de los muchos manjares que había en la mesa, el moreno paseo su mirada por la mesa de los leones, sin toparse con ningún ser de importancia.
-
Mmmm Ginny no ha llegado - expresó para si.
-
¡¡Por Slytherin!! Ya cállate - ordenó frio Draco, cansado de oír el mismo tema.
-
¿Qué? solo dije que no había llegado, tampoco están sus hermanos o Potty y su novia o Granger - haciendo énfasis en la última persona.
-
¿Y eso qué? Desde cuando te importa si están o no están - apuntó Nott, extrañado e la actitud de Zabinni.
-
Ignóralo, esta perdido - alegó el líder, evitando mirar a Blaise.
-
Ya lo note - completó, bebiendo de un vaso frente a el.
-
Envidiosos, pero mira… la que si esta es la noviecita del buen Nott - afirmó, logrando que le chico mirara de inmediato a la mesa de Ravenclaw.
-
¡Por Merlín! dejen de ser tan idiotas… me avergüenzan… - ordenó con voz firme.
-
En lo dicho, eres un envidioso… tienes a tantas, que al final no tienes a "ninguna" - objeto el moreno.
-
Déjate de estupideces Blaise - manifestó con fastidio Draco, justo en ese momento, la rubia fría de Slytherin hizo su aparición - ahora veras, yo no tengo solo a la que quiera, ¡tengo a la mejor! - se puso de pie y caminó hasta donde la chica se disponía a tomar asiento - Nurit, buenas tardes - saludó.
-
Buenas tardes Draco - regresó el saludo.
-
¿Serias tan amable de regalarme unos minutos a solas? - cuestionó con seriedad.
-
Esta bien - miró a las chicas que estaban con ella, las cuales observaban al rubio con añoranza - en seguida regresó chicas - se disculpó caminando un par de pasos con él - ¿dime?
-
¿Me harías el honor de ser mi pareja esta noche en la fiesta de Hogsmeade? - pidió, intentando sonreír, pero solo logro una ligera mueca.
-
¿Y te portaras igual de descortés qué anoche? -interrogó Nurit irónica.
-
Recuerda que prometí compensarte y esta noche lo hare, ¿qué dices? - repitió el chico.
-
De acuerdo, iré contigo te esperó a las 7:30 en la Torre - acepto la rubia, mirándolo con serenidad.
-
Ahí estaré… - prometió - un caballero siempre esta puntual - ironizó, expresando de manera indirecta que esperaba que la chica estuviera a tiempo, no como la ultima vez, levantó la mano femenina y deposito un ligero beso en el dorso - hasta esta noche.
-
Hasta la noche - se despidió y regresó al lado de sus amigas, mientras Draco hacia lo propio con sus amigos, esbozando una sonrisa altanera - te lo dije, ya tengo pareja para esta noche.
-
Pues espero que la conserves, porque anoche… bueeeeeno - dijo con sarcasmo Blaise.
-
Cierra la boca, dedícate a comer y déjame en paz - le ordeno, sentándose con elegancia.
-
La chica por la que tanto alucina el "negro" - señaló la puerta donde la pelirroja hizo su aparición, al lado de…
En Gryffindor…
La pareja saltó ligeramente sorprendida al oír una voz tras ellos, ambos giraron y sonrieron al ver al pelirrojo que se acercaba por otro pasillo.
-
Ron, nos asustaste - afirmó Soleil, sonriéndole al chico.
-
Lo siento - se disculpó - es que los vi y no quería que se fueran sin mi - afirmó el pelirrojo, inconsciente de la tensión de Harry.
-
¿De dónde vienes? - interrogó el buscador.
-
Bbbbbbbssssss - resopló - estaba con los gemelos, siendo torturado.
-
¿Torturado? ¿por qué? ¿qué te hicieron? - interrogó divertida, mirando la expresión de desaliento del pelirrojo.
-
Créeme Sol, cuando los gemelos torturan no es cuestión de edad media, es más bien algo así como la tortura psicológica - calificó el ojiverde.
-
Ya veo, bueno, ¿nos acompañas? vamos al Comedor - invitó la pelirroja.
-
Si, tengo hambre… el entrenamiento y la tortura promueven mi apetito - replicó, comenzando a caminar con ellos - ¿y cómo estuvo tu entrenamiento Sol?
-
Bueeeeeno… - respondió la chica, mirando a Harry de reojo - digamos que… equis, sin pena ni gloria ¿o no Harry? - ironizó.
-
Si claro - aceptó, mirando por encima de la cabeza de la francesa a su amigo pelirrojo, con una clara expresión de "inoportuno" en la mirada.
-
¿Y dónde dejaste a Lavender y las chicas, Ron? - sondeó, haciendo que el pelirrojo sudara.
-
Pues… este… Lavender se fue con las hermanas Patil a buscar ropa… y pues, no he visto a Hermione o a Ginny - respondió nervioso, mirando en varias direcciones, sin mirar de frente a la pareja.
-
Ya veo, tal vez ya esta en el Comedor, vamos - los apuró a caminar, mientras que Harry volvía a mirar a Ron con interrogación.
-
¿Pasa algo Ron? - susurró interrogante.
-
No… nada, vamos después te cuento - caminaron al mismo tiempo que la chica y llegaron al Comedor, topándose con…
En el Comedor…
Ginny y Hermione se detuvieron en la puerta, para casi al instante caminar a su mesa, donde varias personas ya comían. En cuanto esta se dispuso a sentarse, un silencio ocupo cierta parte de Comedor.
-
Vamos Hermy, comamos y después nos vamos a buscar a… - calló al ver en la mesa de la serpientes al moreno.
-
Tranquila Ginny, no llames la atención - la amonestó, aunque también miró fugazmente al chico rubio sentado a su lado.
-
Haaaa Hermy… es que, o sea… míralo, no es… ¡uff! - suspiró la pelirroja, elevando los ojos.
-
Ginny, siéntate y come - pidió la castaña, sentándose y tirando de la túnica de su amiga ligeramente.
-
¿Me vas a decir qué no viste a Malfoy? esta sentado justo al lado… - asevero la leona, sin discreción, haciendo que la castaña se ruborizara ligeramente.
-
Lo se, por eso mismo te pido que seas discreta y te sientes - manifestó con seriedad, dándole la espalda a la mesa de las serpientes.
-
Bien - acepto decepcionada, sentándose de espaldas a los Slytherin - ¿dónde estarán los chicos?
-
No lo se, supongo que Harry con Sol y Ron con Lavender - contestó, afirmando lo que era mas obvio.
-
Si esa niña no se aplica, Ron la va a mandar muy lejos - asevero, ignorando la mención de Harry y su novia, concentrándose en su hermano y la pelinegra.
-
Si lo se, pero solo finge demencia - afirmó decepcionada la castaña.
-
Se niega a escuchar - de pronto una risas tras ellas las hicieron girar, la mencionada pelinegra hacia su aparición en compañía de las hermanas Patil - hablando de ella.
-
Si… ¿entonces dónde estará Ron? - se cuestiono la castaña, extrañada por la falta del pelirrojo.
-
Ni idea, pero es mejor no mencionarlo, no sea que tuvieron otra discusión y nosotras salgamos regañadas - objetó con sabiduría la pelirroja.
-
Esta bien - el trió de chicas se acercó a ellas, sentándose en frente.
-
Ginny, como eres descortés… ¿por qué le das la espalda a ese espécimen tan…? - replicó Padma, dejando la frase sin terminar y mordiéndose el labio inferior.
-
Si… ¡uff! si yo fuera tú, me la pasaría mirándolo y mirándolo… - aceptó la otra gemela Patil.
-
Chicas, no la molesten… pero deberían de ver como le sonríe ¡por Merlín! - replicó Lavender, abanicándose con las manos mientras un ligero sonrojo aparecía en sus mejillas.
-
¡Lavender! ¿qué te pasa? - preguntó sorprendida Ginevra, colocando las manos en la mesa.
-
¿Qué? es verdad, ¿no me digas qué no estabas a punto de derretirte cuando te deje? - interrogó picara Lav, levantando las cejas.
-
Bueno… ese no es tu asunto, chicas, no hablen así de él, él es… - calló súbitamente la pelirroja buscadora, al comprender que no tenia derechos sobre el moreno.
-
Si chicas, parecen desesperadas - replicó burlona Hermione, dándole a Ginny un respiro de las palabras de las gemelas.
-
Pero que decir de ese lindo espécimen rubio - replicó Parvati, haciendo que los ojos de la castaña brillaron súbitamente - si, ese Nott es guapo como el mismo.
-
Hermione, ¿estas bien? - preguntó Padma, al notar una extraña reacción en la castaña, que solo asintió sin mirarla.
-
Si claro, es solo que no creí que Parvati pensara así - completo Hermy, esbozando una sonrisa nerviosa.
-
¿Pero como no? ¿qué no lo ves? es muy apuesto, Emilie si que es afortunada - aseveró envidiosa Padma, sonriente ante las caras de las demás leonas.
-
Basta chicas, es la hora de la comida ¡por Gryffindor! - pidió la castaña, avergonzada de las caras lascivas de las gemelas, así como de Lavender.
-
Bien, pero reafirmó mi postura ¡que bien están! - finalizó divertida Parvati, provocando que las risas del pequeño grupo se oyeran en el recinto.
-
¡Por fin, llego mi Won-won! - gritó Lav, levantándose y haciéndole señas al trío en la puerta.
Ellos se dieron por enterados de la presencia del grupo de chicas, porque desde antes de entrar al Comedor, se oían las risas de estas, así que en cuanto se pararon en la puerta, Lavender les hizo señas para que se acercaran, percatándose de inmediato de la presencia de la castaña.
-
Harry, creo que ya es tiempo de hablar con Hermione, ¿no crees? - preguntó Ronald, con seriedad extrema.
-
Si, vamos… - dijo, mirando a su novia con pesar - ¿me disculparías un minuto Sol? tenemos que hablar con Hermione - pidió Harry.
-
Pero no sean crueles, traten de comprender - les pidió, tomando la mano de el chico de cabellos azabache entre las suyas.
-
¿Comprender? ella nos… - estaba a punto de despotricar furioso el ojiazul, pero la mirada de el elegido lo hizo callar.
-
Lo intentaremos - prometió el campeón de Hogwarts.
-
Bien - le sonrió tratando de ablandarlo, él solo le correspondió. Al llegar a la mesa el primero en hablar fue el pelirrojo.
-
Hermione, tenemos que hablar - expresó con seriedad. Haciendo que la castaña lo mirara sorprendida.
-
Si, tenemos ciertas cosas que aclarar - completo el otro. La castaña se puso de pie, colocándose al lado de los leones.
-
Bien, vamos - replicó resignada, mientras le sonreía tímidamente a Sol, la cual le devolvió la sonrisa animándola.
Así, los tres salieron del Comedor, dejando tras de si varias miradas sobre ellos.
-
¿Qué les pasa? ¿están enojados con ella? - interrogó curiosa Padma.
-
No es solo un problema entre amigos… creo - respondió evasiva Lavender.
-
Si, nada de que preocuparse - replicó Ginny, mirando a Sol - ven Sol, siéntate.
-
Gracias, esperó que los chicos no sean muy rudos con ella - expresó en un susurro a la pelirroja.
-
Yo también, Ron parece bastante enojado ¿no? - deliberó Ginny.
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Pues no lo se, supongo que si ¿volvieron a discutir? - replico Sol, interrogando a la pelinegra.
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Claro que no, somos una pareja muy estable, ¿verdad, chicas? - aseveró la aludida, mirando a las gemelas.
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Si, llevan tiempo y están muy enamorados - asevero, muy segura de ello Parvati
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Así es, son muy estables… - completo la otra gemela, sonriendo como si supiera la verdad de todo el mundo.
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¿Lo ves? no hay de que preocuparse, Ron solo esta estresado por lo Hermy - replicó sin dar detalles, debido a la presencia de las gemelas - ¡Pero mira Sol! ¡que lindo anillo traes! - recalcó, tomando la mano de la francesa, mientras admiraba la joya.
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Si, yo… me lo regalo Harry la noche que me pidió andar con el… - aseveró, no queriendo herir a la pelirroja, pero si denotando el hecho de que el ojiverde estaba con ella.
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Mmmmm ya veo… ¿por qué a mí Ron no me da regalos así?, - se interrogó, logrando que las demás sonrieran.
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No lo sabemos, deberías de presumirle el anillo de Sol, para ver si capta la indirecta - ironizo la Parvati.
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¿Y a ti Ginny, Zabinni te ha regalado algo? - interrogó curiosa Padma.
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No, nada… - respondió seria la menor de los Weasley, mirando su plato.
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En lo dicho, deberíamos tener un novio como Harry que regale muchas cosas - bromeó la chica Patil.
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Oye, ¡que como Harry hay pocos! - manifestó la francesa siguiendo con la conversación intrascendente, mientras Ginny miraba la puerta con preocupación.
En otro punto del Comedor…
Los Slytherin degustaban sus alimentos, cuando las voces se elevaron, haciendo que Theodore mirara en la dirección de donde provenían tales estruendos, captando como un grupo de estudiantes de su casa, molestaban a su novia, así que se puso de pie.
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¡Maldita sea! en seguida regresó - replicó, yendo con su novia, mientras el grupo de chicos, se había quedado estático al verlo acercarse con una mirada tan fría que podía congelar el agua. Llego al lado de la Ravenclaw, imponiendo su presencia, la tomó de un hombro cuestionando - ¿estas bien?
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Si, tranquilo… regresa a tu lugar - pidió Emilie, ruborizada por los actos del Sly.
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¿Se les ofrece algo? - interrogó a los chicos de su casa, estos negaron con la cabeza, para volver a sentarse - avísame cualquier molestia - ordenó, regresando a su lugar. Desde donde Blaise y Draco observaban sus acciones.
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¡Por Merlín! ¿no entienden, verdad? míralo… ahí va a darse sus aires de caballero andante - ironizó el buscador de Slytherin.
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Déjalo en paz Malfoy, quiere rescatar a su damisela, además ¿no fue lo qué tú hiciste ayer con la Granger? - cuestionó burlonamente en un susurro.
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Una palabra más Zabinni y estas muerto - sentenció - recuerda que tu vida esta en mis manos - acertó a decir, mirando como la sonrisa en el rostro de el moreno se hacia menos entusiasta.
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Vamos Draco, tu sabes perfectamente que es la verdad - recalco fastidiosamente su amigo.
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¡Basta! - miraron como el rubio regresaba y se sentaba en su lugar.
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¿Todo bien caballero andante? - interrogó divertido Blaise, levantando sus cejas con ironía.
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¡Cierra la boca! - ordenó serio Nott, tomando un poco de zumo de calabaza y bebiendo en silencio.
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Mmmmm están de un humor que bueeeno… - murmuro divertido el golpeador, haciéndolos enojar cada vez más.
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Mejor dedícate a mirar a tu pobretona y come - manifestó serio Malfoy.
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Como quieran - sin más, miró a la mesa de los leones, donde la pelirroja se encontraba sentada - que raro, ¿qué no habían entrado Potty y Weasley hace un rato? - interrogó, haciendo que Draco mirara en la misma dirección.
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Si, tampoco esta Granger - aseveró el ojigris vástago de la familia Nott.
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¿Y desde cuándo te importa tanto si esos comen Blaise? ¿te preocupa la nutrición de tu "cuñadete"? - cuestionó mofándose el líder, mientras sonreía de lado.
-
Idiota, no es eso… - replicó divertido Blaise.
-
Termina de comer, ya me quiero largar de aquí - expresó serio su líder, afanándose en comer, ignorando la ligera punzada en su pecho al pensar en donde estaría Hermione.
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Si quieren váyanse, yo esperare a que Emilie se vaya - dijo Nott, caballerosamente.
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Tranquilo caballero andante, te esperaremos… ya sabes lo que te pasa si estas solo - advirtió Malfoy.
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Draco, te preocupas por nosotros… ¡que noble de tu parte! - repitió Zabinni, a punto de abrazar a su amigo, quedándose con los brazos extendidos al ver la mirada fría de su ojigris amigo
-
¡Maldita sea Zabinni! ¡deja de estar fastidiando y come! - ordenó Malfoy furioso, cansado de las bromas del moreno.
-
Tranquilo Malfoy, te va a dar un ataque - replicó divertido Blaise, comiendo tranquilamente hasta que el trío dorado e Gryffindor apareció…
En el Pasillo…
El trío caminaba en silencio, en busca de un lugar apartado donde poder discutir el tema que estresaba a los varones, mientras que la castaña, los miraba con duda, pero sin expresar palabra alguna; por fin, después de mucho caminar, la castaña se detuvo en un pasillo porque el que era obvio no pasaba nadie.
-
Hasta aquí, no pienso caminar más… vamos, digan lo que tengan que decir - pidió cansada, apoyándose en el muro.
-
Muy bien, yo te diré lo que pienso… eres una… una… ¡irresponsable! - le gritó Ron, mirándola con rabia.
-
¡Basta Ron! Hermione, entendemos tu necesidad de jugar quidditch, hasta entiendo tu terquedad de hacerlo fingiendo ser un chico, pero no entendemos porque no confiaste en nosotros… ¿cuándo te hemos fallado? - inquirió algo enojado.
-
¿Cómo? ¿después de los comentarios de Ronald? si les hubiera dicho lo que pensaba hacer ustedes se hubieran opuesto ¿o no Harry? - interrogó clavando sus pupilas castañas en las oliváceas.
-
Pero Hermione, entiende que es por tu bien, ¡tú viste lo que le hicieron! - manifestó Weasley, señalando el hombro del ojiverde - como esperas jugar así.
-
Pues ya lo hice y no salí lastimada, además, tu solo te la pasas criticando cada uno de mis actos, como esperabas que les dijera mi plan, cuando tu eres uno de los principales motivos por los que idee esto… ¡ese día, entre tú, Snape y para rematar Drac… digo Malfoy…! ¡ustedes tres fueron los principales instigadores de mi idea, solo Harry me hubiera ayudado, pero él estaba siempre contigo!
-
¿Y por eso se los dijiste a la chicas y no a nosotros? - cuestiono furioso Ron.
-
Tampoco pensaba decírselo a ellas, pensaba llevarlo acabo sola, pero necesitaba que alguien estuviera ahí como yo, para que nadie sospechara, así que… bueno, pues se lo dije a Ginny y por lo mismo tuvimos que pedirle ayuda a Lavender, que prometió no decir nada… ¡así que no desquites con ella tu coraje Ronald! ¡ella solo me ayudo como amiga, no te traiciono a propósito! - reclamó la castaña.
-
Pero entiende, te puede costar la expulsión… y a ellas las suspenderían - refutó molesto Bilius.
-
¡No! porque nadie me descubrirá, a menos que quieras ir a decírselo a Dumbledore - lo retó la chica, clavando sus fieras pupilas castañas en las azules del pelirrojo.
-
¡Tranquilos chicos! -pidió Harry - Hermione, sabes que no haríamos nada de eso, así que no le hables así a Ron y tu, tranquilízate - reclamó al pelirrojo - en parte tiene razón, tu ayudaste a que ella no nos dijera nada.
-
Pero Harry… - protestó, bufando resignado al ver la mirada del buscador.
-
Bueno Hermione, todo eso lo entiendo, pero… ¿cómo es que ahora eres amiga de los Slytherin? eso no me agrada para nada - la regañó el ojiverde.
-
Bueno… pero yo no lo busque, Malfoy se acercó a mi y pues, si no aceptaba seria muy sospechoso, así que ahora ellos me consideran una especie de amigo - aceptó la chica, sonrojándose ligeramente al recordar lo que había visto del rubio.
-
Así que tu le estas ayudando a Ginny con ese idiota de Zabinni, ¿no? Además Malfoy… - le volvió a gritar Ron, con el rostro rojo de furia.
-
¡Ron basta! ¿déjame a mi quieres? tu respira y tranquilízate - le ordenó, regresando la mirada esmeralda a la chica - mira Hermione, no nos gusta nada que estés con ellos, ¿no sabes lo qué te pueden hacer?
-
Te digo que no pasa nada, ellos no saben que soy yo… y cuando estoy como Gerry siempre tengo mucho cuidado de la hora y de la poción, no hay riesgo, además; como Gerry, ellos suponen que soy puro, así que no se meten conmigo. Además saben que soy amigo de Ginny, de ustedes y mío, así que no hay de que preocuparse - asevero la castaña, intentando convencerlo.
-
Ese no es le punto, no me gusta que estés con ellos… ¡y es en serio! - replicó Harry, denotando en el tono de voz que no bromeaba.
-
Pero Harry… - protestó, intentando ponerlo de su lado.
-
Nada, si quieres seguir con esto, tienes que dejar de pasar tiempo con ellos - mencionó con convicción, mientras que el pelirrojo asentía al mismo tiempo.
-
Pero Harry, ¿cómo voy a dejar de hablar con ellos de la noche a la mañana? seria muy sospechoso - aseveró recurriendo a su mejor arma, la lógica.
-
No importa, inventa algo… pero es definitivo, si quieres seguir con esto, tienes que dejar a los Slytherin - manifestó sin ablandarse.
-
¿Y si no qué? ¿me vas a llevar con Dumbledore para decirle todo? - reclamó dolida por el tono de voz que usó su amigo.
-
Hermione entiende - replicó el chico de pupilas oliváceas, queriendo hacerla comprender.
-
¡Sabes que no! pero es definitivo, dejas a los Slytherin y deja de meterle cosas en la cabeza a Ginny… eso con Blaise no es seguro - reclamó Bilius, subiendo nuevamente el tono de voz.
-
Ron eres un retrasado, a Ginny le gusta Blaise y a él también, así que deja de meterte en donde no te llaman… Ginny no se mete en tu relación con Lavender, ¿o si?
-
No, pero… eso no importa, ¿qué no entienden que es peligroso? - repitió el aludido, de mal talante
-
Además ¿qué vas a hacer cuando esto termine? - interrogó el elegido.
-
Si, cuando Gerry se vaya de regresó a no se donde… ¿qué vas a hacer? - cuestionó Ron, queriendo liberarse de la mirada fúrica de la castaña.
-
Pues nada… seguir con mi vida - respondió Hermy con un ligero temblor en la voz.
-
¿Así nada más? - cuestiono sorprendido de sus palabras, ya que esperaba mas argumentos.
-
Pues si… ¿qué esperabas? sigo siendo Hermione Granger, odiada por los Slytherin. Cuando Gerry se vaya yo regresó a ser quien soy y ya - afirmó con fingida seguridad.
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¿Y quién demonios es Gerry? ¿de dónde sacaste? - cuestionó confundido el pelirrojo.
-
Es un amigo muggle… él… bueno, él sabe que soy bruja y solo me hizo un favor; me mando un mechón de cabello, por eso nadie sabe de el aquí - aclaró con nerviosismo.
-
Ya veo - replicó dolido el ojiverde- ¿y cómo se supone que llegaste?
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Eso ya lo sabes, invente una historia y llegue con Dumbledore como niño; con una nota falsa de un Colegio de Estados unidos - aseguro la castaña.
-
¿Falsa? ¿sabes la magnitud de lo qué hiciste? - rugió Weasley.
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¡Ron tranquilo! ¿entonces no hay riesgo de qué el verdadero Gerry aparezca? - interrogó Potter.