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Alcohol, Quidditch y Amor. — capítulo 27
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Part 4…
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Pues si… ¿qué esperabas? sigo siendo Hermione Granger, odiada por los Slytherin. Cuando Gerry se vaya yo regresó a ser quien soy y ya - afirmó con fingida seguridad.
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¿Y quién demonios es Gerry? ¿de dónde sacaste? - cuestionó confundido el pelirrojo.
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Es un amigo muggle… él… bueno, él sabe que soy bruja y solo me hizo un favor; me mando un mechón de cabello, por eso nadie sabe de el aquí - aclaró con nerviosismo.
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Ya veo - replicó dolido el ojiverde- ¿y cómo se supone que llegaste?
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Eso ya lo sabes, invente una historia y llegue con Dumbledore como niño; con una nota falsa de un Colegio de Estados unidos - aseguro la castaña.
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¿Falsa? ¿sabes la magnitud de lo qué hiciste? - rugió Weasley.
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¡Ron tranquilo! ¿entonces no hay riesgo de qué el verdadero Gerry aparezca? - interrogó Potter.
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No, ya te lo dije. Gerry desaparece y yo regresó fin de la historia - concluyó la chica, mirándolos con esperanza.
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¿Estás segura? ¿el Torneo acaba y termina esto? - cuestionó, clavando sus pupilas oliváceas en la chica.
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Si Harry, cuando termine el Torneo, Gerry se va a su supuesta escuela y todo acaba - repitió la leona.
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Pero Harry, es peligroso - recalcó el pelirrojo, notando como el chico dudaba.
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Lo se Ron, pero no podemos desaparecer a Gerry así porque si, seria muy sospechoso y si la descubren podrían expulsarla. Esta bien Hermione, que sea como quieras pero no te quiero ver más con Malfoy y los demás, no confío ene ellos - puntualizo Potter.
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Lo intentare, pero ¿no me pueden tener algo de confianza? después de todo mantuve el secreto hasta que la preocupación por ti… - replicó señalando al ojiverde - me hizo olvidarme de la hora.
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Confió en ti pero en ellos no - aseguró contundente.
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Si Hermione, tu sabes como son - proclamó el pelirrojo, mirándola con preocupación.
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Lo se, tranquilos chicos, ahora que ustedes lo saben las cosas serán más fáciles, además solo faltan pocos días para que esto acabe… - aseveró tratando de calmarlos.
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De acuerdo, ahora vamos al Comedor, tengo hambre y deje a Sol a merced de las Patil, eso es para preocuparse - espetó con una media sonrisa.
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Si bastante, vamos tengo hambre y Hermione… eso de Ginny con Zabinni - intentó replicar el chico.
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Haaa Ronald, déjala en paz - ordenó la castaña, mirando la cara confusa del ojiazul.
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Vamos, tengo hambre - iniciaron el regresó al Comedor.
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¿Tenían que traerme hasta acá? - interrogó sonriendo.
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Si, hay que tener privacidad en estos casos - aseguró Ronnie, mirándola con los indicios de una sonrisa en sus labios.
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Vamos Ron, ríete… yo se que quieres reír - manifestó la castaña con diversión.
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No, todavía no estoy del todo contento contigo - aseveró, girando el rostro para evitar que la castaña notara su sonrisa.
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Vamos, caminen que Sol me espera - exclamó el ojiverde con apuro.
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Mmmm desde que tienes novia te has vuelto más enojón, ¿sabias? - mencionó burlonamente - ¿y dicen qué yo soy mandilón?
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Ron cállate, vamos - avanzó más rápido, mientras la chica se quedaba un par de pasos tras ellos, mirándolos divertida, "son muy parecidos a los Slytherin", cuando el pelirrojo notó su falta.
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¿Qué no vas a venir? - interrogó, mirándola con las cejas levantadas.
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Si claro - corrió ligeramente, atrapando a cada uno de un brazo.
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¿Qué te pasa? - reclamo el chico, sonriendo inconscientemente.
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Nada, solo tenia ganas de abrazarlos vamos - sin soltarlos caminaron al Comedor, donde…
En el Comedor…
Cedric y Gota caminaban lentamente, mientras que el chico trataba de tranquilizar los nervios de la Ravenclaw en cuanto a sus padres.
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Tranquilízate Gotty, ya veras que todo saldrá bien - repitió por novena vez Diggory.
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Ya te oí Cedric, pero es que… no se… mis padres, bueno no son muy ortodoxos, por decirles de alguna manera, y los tuyos son muy apegados a lo establecido - explicó la pequeña chica, mirando sus manos sudorosas.
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Mi padre no… - intentó manifestar el ojigris.
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Pero tu madre si y si… bueno, tu sabes, tu mama hace algo que ofenda a mis padres, esto puede acabar muy mal - vaticinó con temor.
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Pero no lo hará, deja de preocuparte; le mandaré una lechuza a mi padre y le diré que controle a mama, ¿de acuerdo? - preguntó tranquilizador.
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Pero Cedric, tu madre… - trató de rebatir.
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Mi padre conoce a mama, sabrá como tranquilizar las cosas y que se comporte, lo prometo. Ahora vamos a comer y deja de preocuparte por lo que todavía no pasa, vamos - la llevo hasta su mesa, donde la dejo, para después ir a la suya, mientras que por dentro una vocecilla repiqueteaba en su cabeza "Papá, contrólala… por lo que más quieras".
Por otro lado…
Luna caminaba desanimada por el pasillo, estuvo leyendo "El Quisquilloso" en su Sala Común, hasta que capto las miradas de las chicas de su casa, que eran de total acusación, incluso alguna había comentado que era una "roba-novios" y no es que le importara la opinión de la gente de ese lugar, después de todo, siempre había sido nombrada rara, lo que preocupaba era el hecho de que Ron se viera involucrado, después de todo el solo había sido amable con ella.
Llego al Comedor sin entusiasmo, caminó por el pasillo sabiendo que la miraban pero la única mirada que ella notó fue la de la pelinegra novia de su amigo, la cual denotaba un marcado antagonismo, así como la de las gemelas Patil, aunque Ginny le sonrió al igual que Sol.
En su mesa tomó asiento, abrió "El Quisquilloso", ocultando su rostro del mundo, mientras tomaba un bocado de comida. A lo lejos podía escuchar la plática de varias personas, pero la que más resaltaba eran las ruidosas carcajadas de la mesa Gryffindor, así como las palabras ofensivas que los Slytherin proferían a alguien, bajo el papel notando como un rubio se acercaba a su mesa, ponía la mano en el hombro de Emilie y las burlas cesaban.
- Vaya, ¿quién lo hubiera pensado? - se preguntó, para después volver a ocultarse tras el periódico, mientras los rábanos que colgaban de sus orejas, se movían ligeramente.
En otro punto del lugar…
El trío dorado de Gryffindor por fin hacia su aparición en el Comedor, donde rápidamente se dirigieron a su mesa, el más raudo era el ojiverde, que a su vez jalaba a los otros dos, ya que la castaña todavía los llevaba enlazados por el brazo.
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Tranquilo Harry, no se va a ir - replicó divertido, apresurando el paso.
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Ron déjalo en paz… - pidió, mientras sonreía al grupo de personas que los miraba expectantes - todo bien - aseveró, con lo que las chicas sonrieron alegres, soltó a sus amigos, dejando que el ojiverde se sentara por fin al lado de su novia, mientras que ella se sentaba a un lado de Ginny y Ron junto a Lavender.
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¿Entonces todo esta bien? - interrogó susurrante la francesa a su novio.
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Si, Hermione nos dijo lo que paso y pues tiene razón en parte, lo único que no me gusta es que este con ellos - señaló a la mesa de las serpientes - pero dijo que va a pasar menos tiempo con ellos para evitarse problemas.
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¿En serio? que bien - sonrió, aunque ella sabia que seria muy poco probable que la chica se separa de cierta serpiente.
Mientras que Ron ingería alimentos como si no hubiera mañana y Lavender lo ponía al tanto del anillo que Harry le había regalado a Sol, con una ligera indirecta para que el pelirrojo le comprara uno, pero el chico no se dio por aludido y la chica dejo caer los hombros, resignada.
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Lavender, no lo vas a lograr - dijo divertida Ginny, mientras le sonreía a Hermione, que también había captado la indirecta que la morena quería decirle a su amigo.
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Vamos Lav… ríndete… - manifestó una de las gemelas, mirando con resignación a su amiga, mientras todos seguían comiendo, pasado un rato Lav cansada de ser ignorada por su novio, ya que Ron le prestaba más atención a la comida en la mesa, se puso de pie.
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Vamos chicas, veamos que preparativos haremos para la fiesta, nos vemos después amor - se despidió llevándose a las gemelas, a un par de pasos, se giró, notando la falta de las demás - Ginny, Hermione, Sol, ¿qué no piensan venir?
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Yo paso, todavía no acabo de comer - manifestó divertida Hermione.
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Yo… - intento excusarse pero Harry la interrumpió al aseverar.
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Ella se quedara conmigo un rato más, acabo de llegar Lavender no seas inhumana.
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Yo si voy, nos vemos después - con eso la pelirroja salió del Comedor en compañía de las demás, mirando de reojo la mesa de los Slytherin.
En esa mesa…
El trío de chicos por fin había saciado su apetito, así que en cuanto la Ravenclaw abandonó el Comedor, se pusieron de pie para salir poco después de ella, Zabinni no perdió detalle de la mesa de los leones, donde se oía la sonora voz de Brown, mientras los demás escuchaban, intento captar la mirada avellana de la pelirroja sin delatarse, pero fue infructuoso, en tanto Nott solo miraba al frente, cuidando la integridad de su pareja y Draco se forzaba a mirar al frente, con la barbilla levantada, mientras un ligera punzada lo motivaba a mirar la mesa de los leones "Al frente Draco, solo mira al frente…"
Ya en le pasillo, caminaron con paso decidido, mientras que las Ravenclaw subían por las escaleras.
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¿No vas a seguirla para ver qué llegue bien? - interrogó mofándose Draco.
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No, eso solo es ponerla en más riesgo va acompañada, no creo que pase nada - respondió Nott, mirándola alejarse.
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Bien, entonces vayamos al cuarto - expresó Blaise.
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¿Quieres beber? pero si acabamos de comer - observó Theo.
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Lo se, pero me quiero recostar. Necesito descansar para estar bien esta noche - se vanaglorio el moreno.
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Si estuviera en la mansión podrían darme un masaje para relajarme - se vanaglorio Draco, recordando su casa.
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¿En la mansión? ¿O en elVersuch.? - interrogó sarcástico Nott.
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No es mala idea, lastima que no podamos salir de este lugar - repudió Malfoy, mirando las paredes con enojo.
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¿Y qué opinas de la Sala de los Menesteres? se supone que te provee de lo que necesites, ¿o no? - recordó el chico moreno.
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Buena idea, vamos - así el trío emprendió el camino al 7º piso, en busca de la mencionada Sala, encontrándola por fin después de varios minutos, ya que las escaleras que se mueven fueron un problema difícil de evitar.
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Odio esas escaleras, subir a un piso es toda una hazaña… - farfullo malhumorado el Sly.
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Relájate Zabinni, ahí esta el tapiz de Barnabás el Chiflado, así que la puerta debe estar por aquí - casi de inmediato apareció la puerta de la Sala, el rubio sonrió con suficiencia - ¿lo vez?
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Déjate de idioteces Nott, vamos - Malfoy abrió la puerta, topándose con algo grato para la vista.
En el Comedor…
Sol miraba a Hermione con disimulo, la castaña capto la mirada y rápidamente le hizo una seña.
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Harry, tengo algo que hacer te veo más tarde ¿si? - pidió Soleil, sonriéndole a modo de disculpa.
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Pero… - intentó alegar Potter.
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Tranquilo Harry, va conmigo necesito encontrar algo en la Biblioteca para poder hacer la poción más duradera - afirmó la castaña, sonriendo tranquilizadoramente.
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Bien, pero entonces paso por ti a las 7:30, ¿de acuerdo? - interrogó el ojiverde
-De acuerdo, te veo en la noche - acordó, inclinándose y depositando un ligero beso en los labios del león.
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Nos vemos después chicos - salieron del Comedor, dejando tras de si a los chicos con miradas de confusión…
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¿Qué se traerán entre manos Harry? - interrogó Ronald, con desconfianza.
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No lo se ¿nos vamos a la Torre? - sondeó decepcionado.
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Bien, tanta comida me dio sueño - objetó con pereza el ojiazul.
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Por cierto ¡tu tonto! ¿qué no ves que trato de congraciarme con Sol?, y tu apareces ¿no podías decir qué tenias algo que hacer? - barbotó molesto.
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Pero Harry ¿qué hiciste? - interrogó divertido.
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Pues… - comenzó a relatarle los hechos ocurridos con la asiática, así como la propuesta de esta.
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¡¿Queeeé!?... ¿y qué le dijiste? - cuestionó al instante, clavando sus pupilas marinas en él.
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Ron… baja la voz - pidió observando que nadie los escuchara.
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Lo siento, pero… ¿qué le dijiste? - repitió insistente el león.
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Pues… no se… me quede estático, nunca pensé que me dijera algo así… solo… pues… me quede ahí y lo peor es que Sol vio todo y me preguntó qué quería Cho y pues… no pude decirle, así que le dije que solo estaba fastidiando, pero ella no me creyó del todo, por eso trataba de congraciarme con ella, cuando tu has hecho tu aparición y en vez de dejarnos solo como buen amigo, te unes y además le preguntas… - reclamó fulminándolo con la mirada.
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Bueno Harry, pero yo no sabía que no eres completamente sincero... - interpeló el pelirrojo.
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Si soy sincero, pero… ¿cómo le digo eso? digo… no es algo que se le diga a tu novia, ¿no? y para colmo recordé las palabras de Remus… - replicó sin recordar que su amigo no sabia nada.
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¿Remus? ¿pues qué te dijo? - interrogó curioso.
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Pues que si pensaba engañar a Sol, me anduviera con mucho cuidado porque no es una chica fácil de engañar, es muy suspicaz y pues… no le agrado para nada mi cara en ese momento de eso estoy seguro… - mencionó con pesar.
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¡Por Merlín!, ¿eso te dijo? - ante el asentimiento silencioso de su amigo, colocó una mano en su hombro en señal de apoyo - ¿lo estas considerando todavía? ¿después de lo qué te dijo Remus?... recuerda qué es Cho.
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Pues… supongo que… - no sabía que decir, aún estaba sorprendido por esa propuesta y luego estaba su novia.
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Harry… quien lo dijera de ti… - espetó pícaramente el pelirrojo.
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Pero si tu no estas mejor que yo, ¡he! ¿crees qué no se, que tienes algo con Luna? - replicó con el mismo tono que el ojiazul.
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Claro que no, Luna es mi amiga… es solo que… - trató de explicar, pero no sabía lo que estaba experimentando con la rubia.
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Engáñate amigo mío, que yo te conozco muy bien… así que piensa bien en lo que sientes antes de hablar… - aconsejo con sabiduría el león.
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No digas tonterías, estas como los gemelos- replicó, mirando el cuadro de la Dama gorda, recitando la contraseña.
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Es porque te conocemos y eso es muy notorio… vamos - entraron a su cuarto, todavía discutiendo el tema de Luna, cuando hicieron su aparición…
En el Despacho de Dumbledore…
Las escaleras giratorias hicieron un sonoro ruido al ser activadas, el anciano sonrió aceptando la visita, después de todo muy pocas personas sabían la contraseña para poder acceder, en cuanto vio el rostro de sus visitantes, su rostro se iluminó con una sonrisa.
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Sirius, Remus… un placer verlos ¿qué los trae por aquí? - saludó, poniéndose de pie y estrechando la mano de los recién llegados.
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Pues… ya sabes, lo de siempre, queremos ver a Harry, le he traído un par de obsequios - señaló Sirius las grandes maletas que traía consigo.
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¿Un par?, al parecer mi querido Sirius trajiste la tienda entera - murmuró con una sonrisa el anciano.
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Fue lo que yo le dije Dumbledore, pero Canuto es muy necio - aseveró divertido el licántropo.
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Bueno, pero por favor siéntense ¿les ofrezco algo? ¿Whiskey? - interrogó, levitando un par de copas y el licor para servirlos frente a sus invitados.
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Gracias… solo estamos de paso, también para avisarte que ya tenemos fecha exacta para la junta… es el domingo después de que finalice el Torneo, para que Harry pueda asistir, será a las 7 en la mansión. - divulgó el pelinegro.
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Entiendo, no faltare - prometió, sonriéndoles con complicidad - supongo que tantos regalos para Harry son para quedar bien con la señorita Mounet, ¿cierto?
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Así es… - afirmó Canuto con una sonrisa traviesa en sus labios.
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Perfecto, la alianza que mantendremos con el Ministro francés nos será de mucha ayuda, incluso la señorita Mounet, vino como una especie de embajadora de su padre… me trajo un pergamino muy interesante… al parecer allá están redoblando esfuerzos para encontrar mortifagos - divulgó el Director, con una media sonrisa.
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Estupendo, al menos no se están propagando por el continente - increpó el castaño.
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Si y tengo una misión para ti más adelante Sirius, pero solo me falta completar ciertos detalles, en cuanto todo este listo, te lo haré saber - comunicó enigmáticamente Dumbledore.
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¿Una misión? ¿viajaré? ¿cuándo debo estar listo? - increpó ansioso.
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Tranquilo Canuto, ya oíste que todavía faltan cosas por arreglar - manifestó el licántropo, colocando una mano en su hombro.
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Así es, pero esperó que esta visita además de propagar las relaciones internacionales, nos sea de ayuda contra Voldemort - exclamó misterioso el viejo.
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Desearía que esto terminara ya, Harry merece vivir en paz y esperó que mis enseñanzas lo hagan ser como su padre, después de todo lo que ha pasado y le espera, tiene derecho a vivir una vida como la de cualquier chico - prorrumpió firme el pelinegro.
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Si, lo se, esperemos que todo se termine pronto - auguró el anciano - por cierto Sirius, quería comentarte de…
El grupo comenzó entonces una plática acerca de los pendientes de la Orden, así como de los resultados que muchas de las misiones que los Aurores habían resuelto. Así al terminar, el par de Merodeadores, abandono el Despacho yendo a Gryffindor, donde la Dama gorda que aún temía a Sirius, se espantó al verlo que abrió la puerta sin pedir la contraseña, provocando una mirada de ironía de parte del animago, así que solo entraron, dirigiéndose a la habitación de Harry, bajo la mirada fija de varios de los estudiantes de esa casa.
rnPor otro lado…
Lavender y Ginny caminaban hacia su Torre, con un cargamento de ropa, que traían desde Ravenclaw donde la gemela Patil, les había enseñado su amplio repertorio, convenciéndolas las hizo cargar varios de los atuendos posibles para ese día, emprendieron las cuatro el camino hacia la Torre de los leones, pero a la mitad del camino, las gemelas distinguieron a Daremos Wasinyer, un chico búlgaro bastante atractivo, que en cuanto las vio inició una caminata más rápida, pero las chicas no estaban dispuestas a dejarlo escapar tan fácilmente, así que habían dejado su carga en manos de las otras dos y se habían ido en franca persecución del guapo hosco.
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¡Por Merlín!, no puedo creer que hagan eso, es decir, nos convencen de traer todo esto para que se larguen y nos dejen ¡cargando tantas cosas! - profirió la pelinegra cansada de cargar.
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Lo se, pero ya ves como son esas niñas, bueno y dime ¿cómo vas con Ron? - interrogó curiosa Ginevra.
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Pues… bien, ya todo esta solucionado - contestó confiada, mientras miraba al frente, evitando la mirada de su amiga.
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¿Segura? no se, lo note como… ausente, creo… - iba a continuar pero la pelinegra la interrumpió.
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Eso es porque estaba comiendo, ya sabes que tu hermano pierde la noción de lo que le rodea cuando come - ironizó escondiendo su temer a perder al chico.
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Pues, si tú lo dices… ¿crees qué hayan sido muy rudos con Hermy? - preguntó la pelirroja, cambiando el tema.
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No lo se, supongo que no, porque no habrían llegado los tres abrazados, pero ¿si notaste qué Nott se levanto a defender a Emi? - inquirió Lavender.
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Si, pero no pude mirar de frente, pero ¿qué paso? ¿qué le dijo…? - cuestionó interesada y preocupada por la chica.
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No lo se, solo vi que se acercó y les dijo algo a los de su casa, con eso las burlas terminaron - divulgó clavando sus pupilas en las de la pelirroja.
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Vaya ¿quién lo hubiera dicho, Nott defendiendo a una mestiza, eh? - espetó Ginny con incredulidad, a pesar de vivir de cerca casi el mismo caso.
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Pero si tu no digas nada Ginny, que Blaise tampoco es muy discreto que digamos, no te quitaba la mirada de encima, ¿no me digas qué no lo notaste? - preguntó pirrónica.
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Pues… si, pero aunque sea muy obvio, no deja de ser Slytherin, ni de ser amigo del hurón, así que poco podemos hacer con mirarnos - explicó con pesar.
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Mmmm pero si esta noche iras a la fiesta de Hogsmeade con él, ¿qué más quieres? - preguntó Lav, aún sin entender a su amiga.
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No se, supongo que poder estar con él, sin que la gente nos mire con el odio más grande del mundo - replicó suspirando.
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Exageras… simplemente ignóralos - sugirió la pelinegra.
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Bueno, supongo que tienes razón - replicó dubitativa, mientras entraban en la Torre y subían las escaleras, dejando caer el cúmulo de ropa en una de las camas, de la habitación de Lavender.
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Ahora elijamos algo propicio para esta noche - comenzó a buscar algo que le gustará tomando prendas al azar.
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Pero Lav… ¿no crees qué es un poco temprano?, además tenemos que esperar a las chicas… - recordó Ginny.
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Mmmm no… si fueron en busca de su búlgaro, me toca a mí escoger primero, quiero algo bastante extrovertido ¿qué te parece este? - le modeló un vestido color Lavanda.
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No lo se, el color me gusta pero es algo… - sin dejarla terminar la pelinegra tomó otro.
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¿Y este? - interrogó, comenzado con lo que seria una faena eterna de vestimentas y opiniones, incluso después de que las gemelas Patil hicieron su aparición, con lo que el tiempo se les fue más rápidamente.
En la Sala de Beauxbattons…
Sol y Hermy llegaban a la habitación de la chica pelirroja, la cual le cedió el paso a su cuarto.
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Vamos Hermy, siéntate, déjame ver si ya llego al lechuza - se acercó a la ventana y miró hacia afuera, pero no había señales de alguna ave - no debe tardar, Oliver debió enviarla retrasado, con su trabajo no tiene mucho tiempo libre… - se disculpó sonriéndole.
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No te preocupes - la tranquilizo, sentada en la cama miraba al rededor notando la decoración - me gusta tu habitación.
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Gracias, aunque yo solo puse un par de cosas, la mayoría ya estaba aquí - respondió la francesa, mirando como la chica retorcía nerviosa sus manos - ¿qué pasa?
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Yo… pues… no ye he contado lo que paso ayer - exclamó dudosa.
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¿Ayer? ¿cuándo Malfoy salió tras de ti, no? - interrogó clavando su mirada en ella.
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Si… yo, bueno…practique una de las opciones que me diste… - respondió tratando de controlarse y poder decirle lo que paso.
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¿Y? - preguntó esperando las palabras de la castaña.
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Pues… fingí saber de que hablábamos, le mostré el pañuelo y me llamó ladrona entre otras cosas… yo solo le sonreí, ya sabes, como si de verdad me estuviera creyendo todo lo que decía y de pronto él… bueno, comenzó a decir cosas sin sentido…
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¿Cosas sin sentido? - cuestionó sin entender la francesa.
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Quizás si tenían sentido… pero no para mi… ya que no recuerdo lo que paso antes, me dijo que yo había ganado, que si yo no entendía, que no podemos… que dejara de atormentarlo, que yo no soy capaz de decirles a Ron y a Harry lo que pasa, que no vamos a dejar de ser quienes somos y que para nosotros no hay esperanza, que no podemos luchar, el es un Malfoy sangre pura y yo Granger sangre sucia - expresó con pesar y tristeza - yo no supe que hacer…
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Pero ¿aclaraste esto? digo… ¿le dijiste algo, no? - preguntó ansiosa de saber.
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No, solo… se acercó y me besó, de una forma tan no se… jamás me había besado así, era como… poner todo en eso, ¿me entiendes? - preguntó abrumada la castaña.
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Creo que si - replicó confundida.
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Es como, una despedida… solo me dijo que siempre tendríamos esto y que no pudo tener un mejor final… a partir de aquí… ya no hay más… este es el fin, eso fue todo y se fue, sin decirme nada… solo se fue… - explicó con frustración.
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Tranquila Hermione - aconsejó sentándose a su lado y colocando su mano en su hombro en señal de apoyo.
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Pero no me rendiré, este no es el final Sol… por eso necesito saber lo que paso - espetó decida la leona.
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Pero Hermione, tu sabes lo que es… él te dio la respuesta, es como tener las piezas del rompecabezas en la mesa, pero aún antes de armarlo… tu ya sabes que es… - profirió convencida, todo era claro solo faltaba que ella lo aceptara.
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Si, pero… ¡no puedo creerlo… es imposible! - exclamó frustrada, confundida, incrédula, esto iba más allá de su comprensión.
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¡Pues créelo!, yo no te puedo hacer entender lo que tu ya sabes que es, es decir, es una realidad… - aseguró la francesa.
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Pero es que… ¡es ilógico! ¡son años de insultos! ¡de vejaciones!, ¡de odiarnos!, desde el primer día me ha despreciado… con todo eso ¿cómo quieres qué crea que es posible? - preguntó aferrándose a sus pretextos.
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Las circunstancias cambian Hermione y aquí no estamos hablando de insultos, si no de sentimientos y contra eso ¿cómo luchas?... lo demás ya no tiene validez, lo que en un momento peso tanto… ahora ya no… ¿o acaso puedes sentir en sus besos, en sus caricias algún insulto? - musitó tratando de que viera el otro lado de la situación.
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¡Pero en mi lógica no me cabe!, es decir, ¿cómo puede cambiar así de repente? - le preguntó con cierta desesperación.
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Pues seria lo mismo que yo te preguntaría a ti ¿cómo puedes tú cambiar del odio al amor?... si como tu dices, él siempre te ha insultado te ha despreciado, ¿por qué lo quieres? - inquirió usando sus pretextos.
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Yo… no lo se… pero… - pronunció tratando de responder a esas preguntas.
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¿Lo quieres, no? por eso estas dispuesta a averiguar todo, tu quieres razones para no aceptarlo, pero por eso quieres ver el pensadero, ¿no?, para estar segura de lo que paso y encontrar algo que sustente tus miedo, pero cuando sepas que lo que paso y de verdad veas que no es lo que tu crees… no poder discutir ante la verdad - explicó la pelirroja, deduciendo lo que la castaña pensaba.
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Bueno… - inconscientemente miró hacia abajo, era verdad, ella solo quería unir las piezas de un rompecabezas que ya conocía… y sola para poder encontrar como negar lo que en verdad estaba pasando.
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De acuerdo, usaras el pensadero, tendrás todas las piezas y veremos que haces con ellas… ¿lucharas o lo dejaras ir?
El silencio se hizo en la habitación… hasta que…
En el Comedor…
La mesa de las águilas estaba casi vacía, como la mayoría del lugar, ya que la mayoría se había retirado a sus Torres o a algún lugar de Castillo, incluso los profesores se habían retirado, solo unas cuantas personas quedaban en el lugar, entre las cuales se ocultaba una detrás del papel amarillo de un periódico sensacionalista.
El collar de corchos y los rábanos en las orejas eran inconfundibles, en una mesa lejana se oían las voces de los leones en discusión, la rubia, reconociendo la voz de uno de ellos, se puso de pie, cerró el panfleto y caminó hacia afuera, con las agujetas de sus tenis de colores desbrochadas, mientras uno de los chicos en cuestión la miraba abandonar el lugar.
La rubia era consiente de eso, pero poco le importaba mirar en esa dirección, como había dicho Ron, no se preocuparía por lo que un estúpido dijera, salió del Comedor, dispuesta a ir a su Torre, pero no estaba de humor, prefería la soledad en la que casi siempre se encontraba, lentamente caminó hacia las escaleras, solo había un lugar donde los que habitaban ahí no juzgaban su condición.
Una sonrisa triste apareció en su rostro, mientras sus ojos azules se opacaban ligeramente…
En Gryffindor…
La puerta se abrió, dando paso a los Merodeadores, ambos con una gran sonrisa, el pelinegro dejo caer la maleta que traía en la mano y extendió los brazos al chico ojiverde.
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¡Sirius! ¡Remus! - se acercó y abrazó a su padrino, para luego saludar a el castaño, que regresó el abrazo con gusto.
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Ron… ¿cómo estas? - preguntó el ojigris, mientras le estrechaba la mano al pelirrojo.
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Pues… supongo que bien… ¿qué tal Remus? - saludó el ojiazul, estrechando la mano del otro.
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Bien, gracias… - respondió sonriéndole amablemente.
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Bien Harry, aquí esta lo que pediste - le entregó las maletas y algunas bolsas que contenían los frascos con loción y la gomina - y aquí esta el dinero que pediste - le entregó un morralito con galeones.
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¿Dinero? ¿pediste dinero? ¿y para qué…? - cuestionó curioso Ron.
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Cosas que tengo que pagar - ironizó el chico recibiendo las cosas.
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¿Pagar? Mmmmm seguramente a mis hermanos, ¿no?, ¿qué hicieron por ti? - inquirió mirándolo interrogante.
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Nada… y ya deja de preguntar - replicó sin querer contarles los pormenores de su deuda.
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Mmmm veamos, ayer te fuiste con Sol de la fiesta y llegaste después que yo, lo que nos dice una cosa… mis hermanos te cobraron por usar su Sala, ¿no? - dedujo risueño.
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¡Ron, cállate! - ordenó, delatando con su sonrojo la veracidad de las palabras de el pelirrojo.
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¡Lo sabia!, ¡lo sabia!, esos no pierden oportunidad… ¿pero y tú? - acusó mirándolo pillería.
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¡Ron, estas apunto de perder los dientes… cállate! - exigió apenado.
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Sirius… puedes sentirte muy orgulloso de Harry, creo que ha superado su trauma post Cho Chang - replicó divertido, mientras corría lejos del ojiverde y los Merodeadores reían divertidos.
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Mmmmm ¿así qué pagando por una Sala privada, eh Harry?... eres igual a tu padre - replicó divertido el animago.
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Si… pero después de su encuentro con Cho, Sol lo mandará al diablo en cualquier momento… - auguró el pelirrojo divertido, huyendo del buscador.
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¡Roooonn! - corrió tras él, mientras el pelirrojo brincaba de una cama a otra, escapando, para terminar ocultándose en el baño, cerrando la puerta y gritando desde ahí.
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¡Vamos Harry, cuéntale a tu padrino… ¡¿cómo piensas engañar a tu pobre novia?!! - replicó.
-
¡Cierra la boca Ron!… ¡yo no pienso engañarla! - farfulló fúrico.
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¡Harry! - replicó divertido Sirius - deja de querer golpear a Ron y mejor cuéntame ¿qué pasa? - pidió, tomándolo de los hombros y sentándolo a su lado, mientras Remus solo negaba con la cabeza, mirando hacia le techo.
-
De todo lo que pudiste aprenderle a Sirius ¿tenias qué aprenderle eso? - interrogó resignado el licántropo.
-
No Remus, digo… no la engaño… es solo que… - no sabía como contarles lo que pasaba, sin sentirse apenado.
-
¡Diles…! - gritó el ojiazul desde su escondite.
-
¡Ya cállate Ron! - replicó enojado.
-
Vamos Harry, no nos tengas en esta duda… ¿por qué dice Ron que engañas a Sol? - inquirió su padrino ansioso de saber.
-
Solo llevan un par de días ¿y tú ya estas pensando en eso? - preguntó incrédulo Lupín.
-
No… bueno…es que… Cho… - pronunció tratando de explicar, mientras un ligero sonrojo aparecía en sus mejillas.
-
¡Cho!... ¡Harry por Merlín!, si la vas a engañar por lo menos que valga la pena… ¡¿cómo Cho?! - espetó incrédulo el pelinegro.
-
Pero Sirius, es que… bueno…ella… - tartamudeó nervioso, mientras unas ligeras gotas de sudor perlaban su frente.
-
Tranquilo Canuto, deja que Harry nos explique y tu… relájate y dinos con calma… qué pasa… - pidió Remus, poniendo orden.
-
Pues… ¿cómo empiezo? - se preguntó, mirando la punta de sus zapatos.
-
Pues empieza, por como te miró en el entrenamiento de hoy… apoyándote desde las gradas - replicó Ron, asomando su cabeza por la puerta y cerrándola inmediatamente después de dejar caer su comentario.
-
Ron… no te metas en esto - pidió mirando la puerta entre abierta del baño, pero el comentario del chico era certero - bien… hoy en el entrenamiento Cho solo me miraba con su vista fija en mi, apoyándome … Sol que estaba ahí lo notó, pero no me dijo nada, después les tocó entrenar a ella y pues… yo estaba mirándola entrenar… pero en eso, llego Cho y pues… se me acercó bastante… mmmm - dudo en expresar las palabras, pero nuevamente fue ayudado.
-
¿Sugerente? ¿invitante? ¿insinuante? ¿provocativa? ¿seductoramente? - apoyó desde su lugar, en el baño, asomando nuevamente su melena pelirroja.
-
¡Que te calles!… pero si… bueno, algo así… - afirmó apenado, aún sin alzar su vista.
-
¿Quieres decir, qué te propuso algo? - interrogó incrédulo el licántropo.
-
Si… bueno… pues… ella me dijo que… ¡aaah! ¿cómo digo esto? - exclamó frustrado, se sentía como un tonto tratando de explicar una simple propuesta.
-
Mmmm creo que entendemos, esta dispuesta a estar contigo ¿no? - preguntó con su ceja alzada el ojigris.
-
Si… y no le importa Sol… - agregó avergonzado.
-
Y nuestro Casanova esta considerando la idea de engañar a esa dulce y linda francesa - replicó saliendo por fin del baño.
-
¡¿De verdad?! digo… se que Cho se lanzó con todo, pero… - espetó Sirius, sin terminar ya que el licántropo lo interrumpió.
-
Yo te lo dije Harry… no intentes engañarla… ella se dará cuenta… - advirtió nuevamente.
-
Eso es… lo se, pero… eso no es todo… Sol se dio cuenta de lo que Cho hacia y pues me preguntó y yo solo le dije que estaba fastidiando… no puedo decirle que me insinuó pues… ustedes saben ¿no?… - profirió con pesar, aún traumado por tener que explicar eso.
-
¿Y te creyó? - inquirió Canuto incrédulo.
-
Por supuesto que no, ella sabe que Harry oculta algo… nuestro Harry no es bueno para mentir… - aseveró Ron, divertido de ver al chico en apuros.
-
Y ella es demasiado perspicaz para dejarse engañar… - agregó Remus.
-
Si y justo cuando estaba congraciándome con ella, llega este… - señaló a Ron - y se nos une… y todavía le pone sal a la herida, preguntándole a Sol que qué le había pasado en su entrenamiento y ya sabrán… - explicó fulminando nuevamente al guardián con su mirada.
-
No, no, no… a mi no me culpes… tu conciencia es la que te esta atormentando por pensar en engañar a Sol… - interpeló defendiéndose.
-
Cierto, es solo tu conciencia la que se manifiesta y ¿por qué no le dijiste la verdad? - interrogó el castaño.
-
Pues… no se… ¿cómo se le dice eso a tu novia?... es decir… yo… pues… - manifestó el ojiverde contrariado.
-
¿De verdad lo estas considerando? ¡no lo puedo creer!, hasta yo me negaría… es más… hasta tu padre lo hubiera hecho… - denotó Canuto, no creyendo que su ahijado estuviera tan perdido.
-
Pues… de James lo creo, pero ¿tu Canuto? - preguntó mirándolo con incredulidad.
-
Remus… aunque me creas, lo que me creas… tengo algo de gusto…- alegó defendiéndose - además esa chica esta bastante… - su frase fue interrumpida nuevamente por las sugerencias del pelirrojo.
-
¿Loca? ¿psicópata? ¿acosadora? ¿maniática? ¿obsesiva? - pronunció sinónimos sobre asiática.
-
Si, eso… gracias Ron… - mencionó el pelinegro, sonriéndole de lado.
-
Lo se, pero es que… ella… bueno… - replicó el ojiverde sin saber que decir.
-
Entiendo, Harry… creo que tu hormona esta dominando tu razón… - dedujo el castaño.
-
Cierto, no podemos decidir por ti… lo que gustes hacer es tu decisión, pero si piensas bien en ello, no seria justo que mantuvieras una relación con Sol, si piensas engañarla, seria mejor terminarla y ver que pasa con Cho… - aconsejó sabiamente el animago.
-
No… digo, no quiero dejar a Sol y mucho menos regresar con Cho… - aclaró el buscador, eso si lo tenía claro.
-
Entonces ¿es solo deseo físico lo qué te promueve Cho? - cuestionó el licántropo.
-
Pues… no se… es decir… nunca me habían dicho algo así… - respondió el ojiverde sin dejar de ostentar un ligero rubor en sus mejillas,
-
Estas sorprendido, pero piensa bien lo que vas a hacer Harry, como dice Remus, Sol es muy perspicaz y no se le engaña fácilmente, puedes tirar por la borda una mejor relación… - asesoró Sirius.
-
Lo se - pronunció meditabundo el ojiverde.
-
Entonces déjate de tontear con Chang y dedícate a congraciarte con Sol, que estaba bastante sentida porque sabe que tienes... -aseveró Ronald.
-
Si, lo se… pero ahora vamos contigo… Sirius, Remus… aquí donde ven a mi querido amigo, esta bastante liado con ¡dos chicas! - evidenció Harry, divertido de ver la cara de su amigo.
-
¡Mentira! ¡Harry no es verdad! - replicó abalanzándose contra el ojiverde, que lo esquivo y subió a la cama.
-
¿Tu también? ¿qué les pasa a estos niños? - preguntó Remus incrédulo.
-
No lo se… - replicó divertido, mirando a su ahijado brincar de cama en cama.
-
Vamos Ron, diles de Lavender y de Luna… no seas… tímido… - replicó agitado, brincando de lecho en lecho, esquivando las manos de su amigo, hasta pasar por enfrente de Remus y ocultarse también en el baño.
-
A ver Ron, ven… siéntate y dinos ¿qué pasa?… ¡ya me marearon! - exclamó el licántropo cansado de verlos dar vueltas.
-
Mentira Remus… yo solo ando con Lavender… - aseveró inestable el ojiazul.
-
Lo sabemos… ahora dinos ¿qué pasa con Luna? - preguntó Lupín.
-
Nada… es solo mi amiga… - contestó nervioso.
-
¿Amiga? ¿nada más? - inquirió poco convencido Canuto, la actitud del menor de los Weasley lo delataba.
-
Si… pero deberías de mirarlos, cuando estaban en la fiesta de anoche… parecían dos tórtolos… - afirmó Harry, poniendo en apuros a su amigo, vengándose de lo que le había hecho pasar antes.
-
¿Anoche fuiste con ella a la fiesta? ¿y Lavender? - interrogó sorprendido el ojiámbar.
-
Bueeeno… es que ella y yo, pues… discutimos, yo me fui, encontré a Luna que terminó con Neville y estaba muy triste, yo solo platique con ella…y aclaro… "solo platique"… solo intentaba alegrarla… - explicó el ojiazul.
-
Así que le pediste ¿qué fuera contigo a la fiesta? - cuestionó Remus, deduciendo lo demás.
-
Pues si… pero que ella lloraba y pues los gemelos… y… - trató de explicar.
-
Entiendo… ¿y Lavender los vio en la fiesta? - manifestó más en un afirmación que en una pregunta Sirius.
-
¿Qué si los vio?, la hubieras visto Sirius, bebió como desesperada, insultó a Luna… y las gemelas Patil, tuvieron que llevársela… - divulgó Harry, recordando los hechos.
-
¡Por Merlín! esto no se veía en mis tiempos… - resopló divertido.
-
Sirius… no digas tonterías - pidió el licántropo, ya que sabía perfectamente que eso era mentira - ¿y bien Ron? ¿qué paso después?
-
Pues nada… hoy hable con Lav… se disculpó con Luna y ya regresamos… pero Harry y los gemelos insisten en que yo tengo algo con ella y no es así es solo mi amiga… - afirmó nuevamente el ojiazul, tratando de convencerlos.
-
Mmmmm Ron… te falto decir, que te golpeaste con Neville por defenderla… - recordó el buscador.
-
¿Con Neville? - preguntó sorprendido Remus.
-
Pues si… es que bueno… él se enteró de lo de Luna y me reclamó, así que nos dimos un par de golpes… pero nada serio… - esclareció mirando con odio a Harry, por hacerlo hablar.
-
Deberían de verlo… - replicó saliendo del baño - sus ojos se iluminan cuando habla de Luna… además de que Lavender ya lo tiene algo cansado - manifestó risueño el elegido.
-
No es verdad… es solo que… bueno… - trato de alegar, pero era verdad Lavender, ya lo tenía algo cansado con su contaste dominación.
-
Mmmmm en mi opinión es demasiado… controladora, ¿no crees? - preguntó Sirius al pelirrojo.
-
Bueno si… además de que le gusta decirme lo que debo hacer, como comer, como vestirme… si es un desastre, pero… - iba a agregar que la quería, pero fue interrumpido por el licántropo.
-
Ron… si no es lo que tú necesitas, no creo que debas estar con ella… y no porque debas irte con Lovegood, es por ti, por como te sientes, si esta relación no te llena, no es justo que la mantengas… ni para ti, ni para ella - aconsejó.
-
Pero es que… ella llora y no soporto que llore… - replicó el guardián.
-
¡Aaaah Ron!, no seas débil… debes de mantenerte firme en tus decisiones, no puedes temer por lo que los demás digan y si Lavender sufre, lo superara, al igual que tu… - explicó sabiamente Canuto.
-
Además ella ya esta algo consiente de eso… - mencionó Harry, apoyándolos comentarios de los Merodeadores.
-
Pues si, esperó que con la platica de hoy, ella lo comprenda y podamos seguir bien… al menos se disculpo con Luna… - espetó dejando caer sus hombros con resignación.
-
¿Se disculpó? - preguntó el ojiverde, creyendo que había sido más otra cosa.
-
Claro… no iba a dejar las cosas así, tenía que pedirle una disculpa a ella. Luna no hizo nada más que acompañarme - profirió el pelirrojo.
-
¡Ahhhh chicos!, creo que debemos de hablar con ustedes acerca del difícil y complicado mundo femenino… - exclamó suspirando el pelinegro.
-
No creo que seamos los más aptos para eso… - aseveró el castaño.
-
Tonterías Lunático, siéntate y ayúdame a ilustrar a estos chicos en el difícil mundo de las mujeres…
El castaño suspiró resignado, se sentó a oír la rara platica padre-hijo que estaba teniendo con ambos leones, pensando "Cornamenta… esperó que Canuto lo haga como tu lo harías… o Lily nos matara… por no decir lo que nos haría Molly Weasley"
En la Sala de los Menesteres…
El lugar estaba inundado de vapor, los deseos de los chicos se habían resuelto con un sauna en la Sala, no era un sauna cualquiera, después de todo la Sala proveía de lo que se necesitar, así que en el lugar solo había tres bancas de madera bastante cómodas, ya que estaba inclinadas y se podían poner los pies sobre estas, la ropa de los Slytherin se encontraba perfectamente protegida del vapor en una pequeña habitación contigua, donde el trío se había despojado de esta y solo con sendas toallas minúsculas se había dispuesto a relajar el exceso de estrés.
Mientras el lugar se encontraba en silencio, una duda se apodero de la cabeza de uno de los rubios.
-
Zabinni… - lo llamó Theodore.
-
¿Qué pasa? - interrogó mirando al chico.
-
¿Crees qué la Weasley aceptara andar contigo? - interrogó.
-
¿A qué viene esa pregunta? - respondió evasivo.
-
Vamos… haz hecho mucho por ella, pero no podemos olvidar que llevan años de insultos tras de ustedes… - espetó el rubio, recordando algunos encuentros que él había presenciado.
-
¿Y eso qué? - cuestionó sin darle importancia el moreno, a pesar de que el se había hecho muchas veces esa pregunta.
-
¿Cómo qué? ¿qué no entiendes? la has insultado… a ella, a su familia, a todo los malditos pobretones, a su casa, a sus amigos… - espetó su líder.
-
Tranquilo Draco… - mencionó el Nott, sereno ante la exaltación de su amigo.
-
¿Es qué no lo ves?, Este idiota no es mínimamente consiente de la magnitud de esto… - expuso el buscador, desde su perspectiva.
-
¿Lo dices por mi? ¿o por ti? - inquirió el rizado, logrando que el rubio lo mirara con furia.
-
¿De qué hablas Zabinni?, Draco jamás ha insultado Nurit… - mencionó Theo, no entendiendo sus palabras.
-
No lo digo por Nurit… ¿o no Draco? - interrogó, quería forzarlo a aceptarlo.
-
¡Ya cállate Blaise! - ordenó el rubio.
-
¡Vamos chicos! ¿de qué demonios hablan? - interrogó cansado de ese juego de palabras.
-
Vamos Draco… dilo… di que estas peor que nosotros… - aseguró el moreno.
-
¡Maldita sea Blaise! ¿quieres dejar de fastidiar? ¡entiende, que ya deje eso! - exclamó alterado, harto de los comentarios de su amigo.
-
¿Dejaste eso? ¿a qué te refieres? - inquirió Nott a su líder.
-
¿No era lo qué querías? ¿que entendiera qué no era posible?... pues ya lo hice… he matado ese asunto, así que deja de estarme fastidiando y dedícate a lo tuyo con la pobretona… - exigió el ojigris.
-
¿De qué demonios hablan? - interrogó enojado - exijo saber ¿qué demonios pasa aquí? ¡ya me canse de esos secretitos raros! - espetó molesto, esperando que alguno de los dos le explicara lo que pasaba.
Draco miró a Blaise con furia reprimida en sus pupilas plateadas, mientras que el moreno le regresaba la mirada con interrogación como preguntando "¿le dirás?".
Por su lado Nott solo los miraba en espera de una respuesta…
En Hogsmeade…
En una de las tiendas más exclusivas del Callejos Diagon, Carlo Mounet, miraba el aparador con una sonrisa divertida en el rostro, rápidamente entro y le hizo una descripción a la vendedora, un vestido fue envuelto y enviado, mientras el pagaba una suma de dinero y salía del lugar…
- Esto servirá para poner a funcionar las cosas, el rubiecito se va a querer morir cuando la vea… - replicó, caminando de regresó al lugar donde esa noche se llevaría a cabo un evento y el estaría en espera de su pareja.
En Beauxbattons…
Sol corrió a la ventana, sonriendo al toparse con la lechuza color ocre de su hermano - ¡aaah Oliver!, ¡te adoro! - replicó al aire, desatando el paquete que la cansada lechuza cargaba en sus patas, le dio algunas semillas y dejo abierta la ventana para que pudiera comer, regresó con la castaña y se sentó en la cama al lado de ella - aquí esta… - desenvolvió el paquete, dejando a la vista una especie de pila pequeña, con runas antiguas grabadas en el borde, la destapó y un extraño liquido se movía en el interior - ¿sabes cómo colocar tus pensamientos aquí? - interrogó.
-
Pues, tengo varias teorías y he leído algo, pero nunca lo he intentado, me preciaba de tener muy buena memoria - replicó en burla a si misma.
-
Pues mira, yo lo hago con la varita… pero hay un líquido que lo bebes, bueno… solo lo mantienes en la boca y lo regresas aquí, así sumerges tu cabeza y puedes ver lo que quieras recordar.
-
Si, lo leí en el libro, pero los ingredientes son difíciles, tendría que ir a Hogsmeade a comprarlos - acertó a decir preocupada.
-
No tenemos tiempo, tendrás que hacerlo con la varita - sacó la suya de la manga de su ropa - solo concéntrate en liberar tu mente, colocas la varita en tu sien y lentamente la jalas y la llevas hasta el pensadero, así se depositan los pensamientos, después hundes tu cabeza aquí para poder verlos - explicó la francesa, sonriéndole animosamente.
-
Pero, ¿cómo pongo mi mente en blanco? es sabido que no se puede dejar la mente en blanco, el proceso del cerebro es muy complejo como para que se logre hacer eso, los estudios de el profesor Dumbledore no han dicho nada al respecto, pero de cualquier manera puedo ir a la Biblioteca y buscar algo acerca de ese proceso, pero claro que también esta la oclumancia en donde se logra adivinar los pensamientos de otro e imbuir ideas… - mientras soltaba todo este discurso, dejando a la luz todo lo que sabia como siempre, la francesa solo la miraba ponerse de pie y caminar de un lado a otro, golpeando con una mano la otra, mientras estudiaba las posibilidades, hasta que la chica se estreso un poco por el discurso.
-
Hermione… Hermione… ¡Hermione! - le gritó, logrando que la castaña le prestara atención - tranquilízate, o sea, acabas de expresar una clase completa de las imposibilidades de leer la mente humana, ¡por Merlín!
-
Lo siento… es que… bueno, así soy, me dejo llevar un poco, por eso Ron se desespera tanto conmigo - replicó algo avergonzada, ya que no quería aburrir a la chica con una clase de las bondades de la mente humana.
. Ya veo, si que eres buena en el estudio, ¡he! - ante el asentimiento de la castaña, la chica sonrió - mira, tranquilízate, es un proceso fácil, solo concéntrate en una imagen si quieres; piensa en ello y deja que los recuerdos salgan y los dejas en el pensadero. - termino, dándole una pequeña demostración de cómo se hacia.
-
No lo se, no creo que funcione, además… - intentó volver a alegar temerosa, pero la mirada de la francesa la hizo callar.
-
¿Tienes miedo? ¿tú? después de todo lo que ha pasado, ¿dudas? - interrogó incrédula.
-
Pero es que… bueno… - no sabía que decir, después de todo solo ella conocía el miedo que la invadía.
-
Vamos Hermione, ¿quieres o no quieres saber que pasó con Malfoy? - preguntó algo enojada.
-
Pues si, pero… - miró el pensadero con nerviosismo, una cosa era estudiar el proceso y otra muy diferente llevarlo a cabo, que tal si no funcionaba - y que tal…
-
Nada, ¡anda hazlo! - ordenó con una sonrisa de apoyo.
-
Bien, lo intentare - para hacer la prueba, la chica se concentró en uno de los momentos de su vida que más recordaba… su primer entrenamiento de quidditch, pensó en la imagen del ojiverde dándole instrucciones y de Ron guiándola en la escoba, tomó su varita y la colocó tal y como le había dicho, jaló ligeramente y una luz plateada apareció en la punta de su varita, llevándola hasta el pensadero, donde la depositó - ¿crees qué haya funcionado?
-
No lo se, creo que si, mira y dime si es tu recuerdo - manifestó, la castaña hundió el rostro en la pila, mientras ante ella aparecían las imágenes de ese día, tal y como había sido, después de un momento sintió un jalón y regresó a la habitación de la chica - ¿y bien?
-
Si, es ese día… todo con claridad - replicó asombrada la castaña, mientras una sonrisa melancólica se dibujaba en su rostro.
-
Ves… te lo dije…eres buena bruja, ahora concéntrate en Draco y esa noche e intenta recordar… - aseveró la francesa.
-
Solo una cosa Sol, ¿cuándo deposito aquí los pensamientos, puedo recuperarlos?
-
Claro de la misma manera, los tomas del pensadero y los regreses a tu cabeza - respondió con una sonrisa.
-
Perfecto, intentemos - paso saliva con miedo y concentró su pensamiento en el chico de rubios cabellos y sonrisa sardónica.
-
Tranquila, solo concéntrate - manifestó, dejando que la varita de Hermione arrastrara sus recuerdos hasta el pensadero…
Cuando lo hubo hecho, miró a Sol con expectación.
-
Listo - pronunció con una sonrisa - ahora hunde el rostro y mira - miró a la castaña realizarlo, se quedo ahí por un par de minutos, para después verla sacar el rostro, nítidas lágrimas corrían por su rostro, la francesa adivinó que había pasado - ¿todo bien?
-
Mira por ti misma - pidió la castaña, limpiándose las gotas cristalinas.
-
¿Cómo voy a mirar?, bueno Hermione… son tus recuerdos - manifestó apenada.
-
Sol, mira por favor… él… él… se fue, él sigue siendo Malfoy… - soltó la chica, mientras más lagrimas caían por sus mejillas.
-
Veamos - curiosa por as palabras dela chica, la francesa hundió el rostro, la escena apareció frente a ella, Hermione en la cama, mirando al chico rubio que estaba sentado a su lado en la cama.
-
Porque yo soy Draco Malfoy… y tú… eres Hermione Granger, y mañana ni siquiera recordaras esto… porque a ti te dio valor tu estado… porque sobria, no tendrías el valor de decírmelo…
Lo miró levantarse e ir a la puerta.
- Granger… finalmente ganaste… solo tu me has hecho sentir algo así… y eso… te da la victoria… - le vio sonreír con una mirada cálida y después salió, dejando ala castaña en la cama.
Regresó a su cuarto, miró a la castaña, que mantenía la mirada perdida.
-
Hermione, debe de haber algo más… concéntrate, esto fue solo un parte, faltan cosas… algo tuvo que pasar para que él te dijera esto, falta lo del pañuelo, cuando te cargo… - profirió recordando lo que la castaña le había dicho antes.
-
Él… no creo que sea buena idea… - replicó consternada y miedosa.
-
¡No seas cobarde!, vamos Hermione, ¿querías respuestas, no? Ahora las tendrás… concéntrate en el pañuelo, eso nos puede decir más… - aseveró casi como una orden.
-
Sol, no creo… - trató de alegar. Pero la pelirroja no se lo permitió.
-
Vamos, no huyas… toma tu varita y hazlo - le mandó, a lo que la castaña obedeció, concentrándose en la imagen del pañuelo, para después lanzar una ligera luz blanca en el pensadero. - ahora mira…
La castaña hundió el rostro, frente a ella vio a Draco, parado en la parte baja de la cama, mirándola, mientras le decía:
-
No solo pienses en ti… ¿tú crees qué para mi es fácil?, ¿no crees qué todo lo que hago tiene un motivo? - le gritó lo vio sacar el pañuelo - seca tus lágrimas.
-
Draco… - tomó el pañuelo y el chico se sentó a su lado - ¿motivo? no todo tiene que tener un motivo… si lo tuviera no estaríamos aquí…
Sintió como una corriente la jalaba y regresó a la habitación dela francesa, le hizo una señal a la chica para que también mirara, mientras pensaba en las palabras del rubio "¿motivos para hacerlo?".
La francesa miró dentro del pensadero, para después mirarla a ella, notando como parecía estar en una especie de trance.
-
¿Lo ves? él te dio el pañuelo… si quieres mi opinión, yo creo que tu confesaste todo - opinó la francesa.
-
No lo creo… no lo haría, no seria capaz… - negó Hermione, tratando de recordar si lo habría hecho, pensando "no yo no pude… no puede ser… ¡por Merlín!"
-
¡Por Merlín! ¿qué más necesitas?… ¿sabes qué? yo creo que tú no quieres recordar… - espetó firme, después de analizar todo lo que estaba sucediendo.
-
No… yo si… - interpeló pero una vez más la francesa la interrumpió.
-
Tienes miedo y eso lo reflejas en tu manera de actuar, no quieres recordar porque te da miedo enfrentar la realidad… esa realidad donde ¡te gusta Draco Malfoy!… y no solo te gusta, ¡si no que lo quieres!… y lo más increíble es que él esta en la misma posición que tu… - afirmó la pelirroja, tratando de que su amiga abriera los ojos de una buena vez.
-
Pero… no es miedo y no creo que sea buena idea… - alegó temerosa de aceptarlo.
-
Mira, yo no puedo hacer nada más, ya es tu decisión y lo que quieras hacer, pero piensa… utiliza ese cerebro del que te sientes tan orgullosa y analiza esto, porque en el mundo no hay dos veces estas oportunidades… - aconsejó sabiamente la francesa.
-
Yo… si, creo que tienes razón, pero… - comentó aún confundida.
-
¿Tu deberás crees qué hay dos Draco Malfoy en la vida? - cuestionó clavando sus pupilas en las temerosas de Hermione - ¡ahhh no lo puedo creer!... bueno… a ver si con esto entiendes… digamos que hipotéticamente estamos en el final el mundo mágico, con Voldemort intentando acabar con todo y tu dejas ir la oportunidad de ser feliz y no sólo eso de hacer un cambio, ¿no estas viendo lo que hacen Ginny y Blaise o el chico Nott con la mestiza? Estamos en un fase de cambio entre todo este odio y rencor y tu no puedes dejar tu estúpido orgullo de lado y luchar por lo que quieres… - exclamó incrédula.
-
Pero Sol no es tan fácil… él… él… él…bueno… no es justo… - musitó consternada.
So. La vida no es justa y nunca lo va a ser… así que tranquilízate… acuéstate y piensa en lo que harás… - aconsejó.
-
Si… - respondió siguiendo el consejo se acostó en la cama.
-
Hermione… mira… te daré otro ejemplo porque de verdad quiero que veas las cosas desde otra perspectiva… que veas los cambios que están surgiendo… yo soy sangre pura… de las familias más antiguas de Francia… hija del Ministro francés… y mírame estoy con Harry… que no es sangre pura… que es el elegido… que un loco maniático lo persigue… que vivimos en países diferentes… que nos separan mil y una cosas, pero sin embargo nos une una y la más importante que compartimos un sentimiento en común y es todo lo que necesitamos… - explicó la francesa.
-
Sol… pero… bueno… - pronunció.
-
No digas nada… solo piénsalo… - pidió - mientras yo busco algo para usar esta noche…
-
Si… - mientras la francesa miraba el interior de su baúl en busca de lago apropiado para esa noche.
En Gryffindor…
Remus reía sonoramente, al escuchar la cátedra que su amigo animago les daba al par de chicos sentados frente a él.
-
Entonces ¿entendiste Harry?, si vas a engañar a alguien, mínimo ten la mente fría y busca algo bueno, no te conformes con chicas como Cho Chang, además recuerda que esta medio loquita… - expuso el pelinegro.
-
Basta Canuto, deja al pobre chico en paz… que malos consejos das… - exclamó el licántropo.
-
¿Malos?, este le servirá de ahora en adelante, así si piensa engañar a Sol, cosa con la que no estoy de acuerdo porque me simpatiza mucho, al menos no lo descubrirán - profirió mirando a su castaño amigo.
-
Pues yo soy de la opinión que no lo haga… Sol me simpatiza… es linda - afirmó el pelirrojo.
-
Si es una gran chica… ahora yendo a tu asunto Ron, creo que deberías de poner en perspectiva lo correcto par ti, las relaciones enfermizas no son buenas, si no estas contento con la manera de ser de tu pareja, lo más sano seria terminar - aconsejó Remus.
-
Cierto, yo digo lo mismo… no puedes dejar que una chica te controle como si fueras un títere… - manifestó con firmeza Canuto.
-
Sirius, déjame esto a mi - pidió al ver la cara de enojo del pelirrojo - mira Ron, una relación no es así, deben de tener una igualdad… siempre una relación de pareja, no de mamá e hijo o de esclavo y amo ¿entiendes? - preguntó Lupin sonriéndole.
-
Si lo entiendo… - afirmó no muy contentó con eso.
-
Bueno… después de impartirles esta lección de la psique femenina, tenemos que irnos - anunció Sirius levantándose de la cama.
-
¡Por Merlín!, ya es tarde, tenemos que pasar por las chicas a las 7:30… - exclamó Bilius observando la hora.
-
¿Por ellas? ¿van a salir? - preguntó sorprendido Remus, ya que no era día de Hogsmeade.
-
Hay fiesta en el Hogsmeade, tocan los primos de Sol y vamos a ir - explicó el ojiverde.
-
Ya veo, Harry pórtate bien… recuerda que los parientes esta aquí… mantente alejado de Chang, por tu bien y el de tu dentadura - indicó el pelinegro a manera de advertencia.
-
Si, tienes que dejar bien el nombre de los Potter - afirmó el ojiámbar.
-
¡Por Merlín!, no debí de contarles… ahora no me dejaran en paz - exclamó arrepentido el ojiverde, mirando hacia el techo con penar.
-
Pero yo expresare mi queja, ¡¿por qué hay tantas fiestas?!, insisto así no era en mis tiempos… - bufó el pelinegro.
-
Canuto… mejor vámonos, antes de que digas algo de lo que te puedas arrepentir - pidió el castaño mirándolo con ironía, llevando al hombre a la puerta - ¿nos acompañas Harry?
-
Claro, enseguida regresó Ron - manifestó, yendo a la puerta, mientras los Merodeadores estrechaban la mano del ojiazul.
-
Nos veremos después Ron y recuerda mis palabras - mencionó el licántropo.
-
Lo haré, gracias… cuídense - con eso entro al baño, mientras el trío abandonaba la habitación y descendía por las escaleras.
-
Harry, la junta será el domingo siguiente después de que finalice el Torneo a las 7 en la mansión - dijo Sirius en un susurro.
-
De acuerdo, ahí estaré… - acordó el ojiverde - ¿ya le avisaron a Dumbledore?
-
Si, todos los involucrados estarán ahí - aseguró el ojigris.
-
¿Y Snape? ¿le avisaste? - cuestionó divertido, sabiendo de la antipatía mutua que sentían.
-
Dejaremos que Dumbledore se encargue de eso, no creo que nuestra visita le caiga del todo bien a Snivellus - señaló sonriente el castaño, guiñándole un ojo a Harry.
-
Pobre profesor Quejicus… - se rio el chico, llamándolo como lo hicieran ellos en el pasado.
-
No te burles de tu profesor, Harry - lo regaño el ojiámbar divertido, mientras los tres reían - bueno, cuídate y mantente alerta - lo abrazó fuertemente.
-
Si, cualquier cosa que necesites avísanos o cualquier evento que ocurra - exigió pícaro, tomando el lugar de Remus y abrazando al chico.
-
Lo haré, ustedes también cuídense y gracias por las cosas - exclamó el chico.
-
Divierte y eso no es nada, ya sabes que todo lo mío es tuyo, nos vemos - los merodeadores salieron de la Torre, mientras caminaban una nube de humo los hizo desaparecer.
En la Sala de los menesteres…
El vapor no impedía que Nott mirara con furia a sus amigos - entonces me van a decir que se traen ¿o se los tengo que sacar por la fuerza?
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No es algo que quieras saber Nott, es mejor que no preguntes - auguró Blaise, mirando el techo con fijeza.
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No me importa, ya estoy cansado de este jueguito tonto que se traen ustedes dos - reclamó enojado el rubio, mientras intentaba fijar sus pupilas en las grises de Draco.
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Pero Nott, no estas preparado para eso, además Malfoy no tiene el valor de aceptarlo, mucho menos de decirlo… - antes de que el moreno supiera lo que pasaba, el fuerte puño de Draco lo hizo caer al golpear su rostro.
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¡¡¡Te dije que te callaras!!! - rugió Malfoy, mirándolo en el suelo, para después observar a Nott - ¿quieres saberlo? te lo diré… ¡me gusta Granger! ¡la sangre sucia! ¿contento? - con paso furioso regresó al lugar donde estaba sentado, mientras Blaise se levantaba con una sonrisa torcida en los labios, de uno de estos fluía un hilillo de sangre.
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Idiota, me sangraste el labio ¿ahora como besaré a Ginny? - cuestionó sin enfadarse, después de todo el había buscado esa reacción en el rubio durante todo el día.
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¡¡¡No es momento para eso idiota!!! - arguyó sorprendido Theodore, ya que las palabras de el buscador lo habían shockeado.
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Te dije que no estabas preparado para oírlo - dijo Zabinni divertido, mirando su desconcierto.
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¿Tu? ¿el líder de los Slytherin? ¡¿te gusta una sangre sucia?! ¿y lo dices tan tranquilo? - interrogó, caminando hacia él, mientras sus puños se cerraban y abrían incesantes - ¿y tienes el descaro de recriminarnos a nosotros?
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¡¡No me hables a mi en ese tono!! en primera solo es un gusto, como me puede gustar cualquier otra, en segunda, yo si se mantener la pureza de sangre, no creo en idioteces como ustedes, en tercera, como ya dijiste soy el líder… mi deber esta más que dicho, no tengo porque no recriminarles sus estupideces y mira que les he tenido consideraciones por ser mis supuestos amigos… ¡así que no me vengas con reclamos! ¡¿oíste?! - gritó furioso, poniéndose de pie y encarando a Nott, enumerando con sus dedos los puntos a rebatir.
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¿Un simple gusto? vamos Draco, si ya te descaraste al menos ten el valor de decirle todo y tu Nott, contrólate - manifestó Zabinni, mirándolos serenamente desde su posición, sobando ligeramente su labio con los dedos.
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¿Controlarme? ¿y cómo quieres que lo haga? ¿sabes lo que va a decir tu padre? ¡serás la deshonra de tu familia! ¡aún peor que yo o que Blaise! eres el primogénito y único heredero de los Malfoy y de los Black, no puedes descender a eso… ¡es una sangre sucia! ¿qué va a decir el mundo? ¿tú madre? - replicó en un asalto de preguntas al rubio, mientras se paseaba por la sala con pasos furiosos.
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¡Nott tranquilízate! Draco nos ha protegido a pesar de que tu andas con una mestiza, no ha emprendido acciones en tu contra, ahora tu ponte en su lugar si nosotros pedimos comprensión lo menos que podemos hacer es brindarla de la misma manera - las palabras del chico hicieron que el rostro de su rubio amigo se serenara lentamente, se sentó en la silla y miró a Draco con una nueva perspectiva, analizando las palabras del moreno, varios minutos pasaron en los que ninguno expresó palabra alguna, Zabinni solo limpiaba la sangre de su labio, mientras una sonrisa torcida se dibujaba en su rostro, Draco evitaba mirarlos clavando sus pupilas en el infinito y Nott solo pensaba, con la mirada fija en la nada, hasta que rompió el silencio
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¿Quieres decir que es más que un simple gusto? - interrogó calmado, haciendo que Draco lo mirara sin expresión.
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¿Qué quieres? ¿qué te diga todo? Si, es más que un simple gusto Nott, a decir verdad es algo que me carcome, pero como dijiste, como líder tengo un deber que cumplir y lo haré, además… ya termine con eso - respondió Malfoy, mirándolo de frente, queriendo infligir seguridad a sus palabras.
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¡Por Slytherin! ¿no me digas qué ella y tu...? - interrogó sorprendido, dejando la pregunta inconclusa.
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Así es mi querido amigo, ella esta enamorada de nuestro guapo Draco, aunque este se ha encargado de hacer su vida imposible desde el primer grado - señalo Zabinni, mencionando los hechos del pasado.
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Y aún así… ¿Granger y tu…? - dijo sin terminar la frase, ya que no sabia como expresar lo que estaba en tema en ese momento.
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¡Nada! ¡Granger y yo nada! ya termine con eso, así que dejen que esto muera - ordeno serio, mirando a Blaise con una fría amenaza en la voz
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¿Y quién más sabe de esto? Si esto se llega a correr, estarías en peligro - observo preocupado Nott.
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Pues supongo que solo tu y este idiota - asevero Draco, mirándolo y después señalando a Blaise.
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Mmmm por tu lado creo que si, pero por Granger, esta la noviecita de Potter, las veces que has salido en busca de tu damisela, ella se ha dado cuenta, así que supongo que también esta enterada - dedujo el moreno, recordando a la francesa en las ocasiones anteriores.
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¿Y tu Weasley? - preguntó Nott, mirando a el chico de rizos azabache.
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No lo creo, no me ha dicho nada, además… ¡odia a Draco! - recalcó, mirando al rubio.
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El sentimiento es mutuo… - respondió en un murmullo audible, mientras sonreía socarronamente.
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¿Y Potter y los demás? - volvió a preguntar el rubio, después de todo era sabido que el grupo era muy unido.
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No, ella no se los diría. Solo nosotros, así que con esto quiero que este tema quede terminado. No más comentarios sarcásticos Blaise o te juro que te dejare sin dientes, no solo con el labio partido. - amenazó muy en serio, esperando que sus ordenes fueran ejecutadas al pie de la letra, pero Zabinni solo sonrió.
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¡Tranquilo Malfoy!, con lo que yo te quiero y tu me agredes - espetó divertido.
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Guardare el secreto, pero no creo que este tema acabe aquí. Así que no prometo terminarlo - con eso, se acomodó en la silla, sin mirar a los otros dos.
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Mmmmm pues si se quieren quedar, háganlo, yo me tengo que ir… pasare por Ginny a las 7:30 - observo el moreno, sonriendo al pensar en los próximos eventos a ocurrir.
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Si vámonos, yo tengo que pasar por Nurit - los tres se vistieron y abandonaron la Sala de los menesteres, la puerta misteriosa desapareció en cuanto salieron - yo voy a mi Sala, nos vemos en la noche - se alejó del los chicos, rumbo a su Sala.
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¿Qué Nott? no trates de encontrarle lógica, no la tiene, yo lo he intentado y créeme que si hubieras visto a Draco todas esas veces que ha llegado a la habitación después de tener un encentro con ella, incluso lo respetarías más que ahora… hay que tener mucho valor civil para reprimir todo lo que tienes dentro, ¡porque créeme!, no es un simple gusto - con eso iniciaron el camino a las mazmorras, mientras Blaise maldecía a las escaleras que se movían.
En la Sala de Premios anuales…
Hermione recitaba la contraseña al llegar, había dejado a Sol en su habitación hacia escasos minutos, la chica se preparaba para la llegada de Harry, el cual había quedado de pasar por ella y la castaña tenia que prepararse para asistir a la fiesta, aunque no tenia muchos ánimos para ello. Se podría lo primero que encontrara en su closeth, después de todo, tenía que analizar a conciencia los hechos ocurridos.
La Sala se encontraba desolada, no había señales de su compañero de Torre, lentamente subió las escaleras, mirando la puerta con indecisión, escuchó atenta para ver si algún ruido provenía del lugar, pero el silencio era sepulcral, así que con un suspiro, entró a su habitación, estaba a punto de dejarse caer en la cama, cuando el sonido en la ventana la hizo reaccionar. Una lechuza desconocida se paraba afuera de su ventana, al parecer estaba agotada por el paquete que llevaba en las patas, una gran bolsa con un grabado dorado que era la marca de una reconocida tienda.
He. ¿Pero qué…? - lentamente desató la bolsa, la lechuza se fue antes de que tuviera tiempo de darle algunas semillas - ¿qué será esto? - desenvolvió el contenido, descubriendo un hermoso vestido, acompañado de una nota garabateada
"Querida Hermy:
Me gustaría que esta noche fueras mi pareja, usa este vestido…
Con amor…
Carlo D. M."
- Carlo - una sonrisa iluminó su rostro, levantó el vestido el cual era de un hermoso color amarillo pálido, largo hasta arriba de sus rodillas, sostenido solo por el tirante del hombro izquierdo, dejando el otro hombro libre, era bastante ceñido de la cintura, lo que le resultaba algo raro pero esperaba que le quedará bien, al parecer la delicada tela era gasa fina, ya que por debajo la tela era del ismo tono pero sin transparencias - gracias - felizmente se encamino a la ducha, tenia que prepararse para salir.
En la Sala común…
La puerta se abrió lentamente, el rubio entro sin reparar en el estado del lugar, solo caminó a su habitación, por los sonidos de la habitación de su compañera, ella se estaba alistando para salir, así que cerró con un ligero clic la puerta.
- Mmmm tengo que ir por Nurit… solo espero que no se retrase, no me gusta esperarla - con ese comentario ala nada, sacó su varia y levito la ropa de su closeth, la colocó sobre su cama, entro al baño, desnudándose para darse un rápido duchazo.
En Gryffindor…
La mayoría de las mujeres de esa casa se preparaban para salir a la renombrada fiesta de Hogsmeade… después de todo esa semana de Torneo era especial, Lavender por su parte, después de haber hecho un gran alboroto con las ropa que habían llevado de Ravenclaw, las gemelas habían llegado, estaban ahí vistiéndose para la salida, mientras que Ginny se había ido a su cuarto a prepararse para la llegada de su Slytherin.
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¿Crees qué duren Ginny y Zabinni? - inquirió curiosa Padma.
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Si, ¿por qué? - cuestionó extrañada Lavender.
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Mmmm si a Ginny no le sirve, yo podría hacerle el favor de quitárselo de encima - replicó pícaramente la otra gemela.
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¡Parvati!… ¡Padma!… ¡ni se les ocurra! - aseveró la pelinegra en tono de advertencia.
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Vamos Lav, no me digas que no es guapo… - replicó Padma pícaramente.
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Lo es… y deberían verlo sonreír… ¡por Gryffindor, te derrites!, pero ese no es el punto… es de Ginny… así que tranquilícense - profirió la pelinegra.
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Pero si Ginny no lo quiere - exclamó Parvati.
-. NO… nada… aléjense de él, ¿me oyeron?, mejor fíjense sus metas en los búlgaros, que también están muy bien… ¿quién no recuerda a Víktor Krum? - espetó Brown, alejando los comentarios, del guapo Slytherin.
-
Cierto, lo que no se es ¿por qué caminan con tanta prisa? - divulgó sin entender Parvati.
-
Bueeeno, yo tengo una idea muy clara - replicó la novia de Ron divertida, sabiendo que eran así por la manera de ser tan acosadora de sus amigas - bueno, yo ya casi estoy… ¿y ustedes?
-Ya casi… - afirmó Padma, mirándose en el espejo, mientras daba los últimos toques a su apariencia…
Mientras tanto…
Ginny se miraba con ojo crítico en el espejo, observando analíticamente su atuendo.
Una de las chicas que estaba ahí, también la miraba, sabia que se arreglaba para alguien así que le manifestó - te ves bien… - con eso la pelirroja le sonrió agradecida y salió de ahí, yendo a la habitación de Lavender
-
¿Ya estas lista Lav? - interrogó entrando sin siquiera tocar.
-
Si ya… - replicó la pelinegra - ¿dónde esta Ron?
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No lo se… supongo que abajo… por eso necesito tu ayuda… - mencionó la pelirroja.
-
¿Mi ayuda? - preguntó sin entender.
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Si, cuando llegue Blaise, necesito que entretengas a Ron para que no me vea… - aseveró la menor de los Weasley.
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Pues, lo intentare… vámonos… - salieron de ahí dirigiéndose a la Sala…
En Slytherin…
Zabinni por fin terminaba los toques finales en su cabello, vestido impecablemente, se disponía a salir, temía un poco por la seguridad de Nott o la de el mismo al ir solo por el Castillo , pero como había dicho Draco, todavía no eran tiempo de venganzas, así que con su mejor sonrisa fingida, salió de su habitación y después de la Sala común, donde varias miradas de desprecio fueron para él, pero este solo paso de largo, sin prestar atención a los murmullos que desataba, ya afuera de ahí, caminó por los fríos pasillos de las mazmorras, alerta a cualquier sonido, varias voces se oían, una provenientes de los cuadros, otras de los fantasmas y otras tantas de algunos alumnos de su casa que se encontraban en el corredor, subió las escaleras, cuidando de ensuciar su ropa, varias parejas pasaron junto a él en su recorrido rumbo a la Sala de Gryffindor… "¿quién lo hubiera pensado?… yo yendo a Gryffindor" - la sonrisa irónica que se dibujo en su rostro, logro que varias de las miradas femeninas lo miraran a su paso, pero este no se dio por aludido, al llegar al retrato de la Dama Gorda, anunció su presencia, en cuanto lo hizo, se oyeron los gritos de alguien en el interior.
Casi de inmediato, Ginevra Weasley salió de su Torre, luciendo una minifalda de mezclilla en color negro, una chaqueta de pana en tono café, con las costuras de fuera, calzaba unas botas largas del mismo tipo, mientras que su riostro mostraba realmente poco maquillaje solo los labios y una ligera sombra hacían resaltar sus ojos color avellana, la sonrisa en su rostro al ver a Blaise era de admiración pura.
- Estas realmente hermosa…
Por su parte los chicos ultimaban detalles, de su apariencia, Ron aún cavilando en las palabras de Remus, se miraba en el espejo, atrás de él, Dean, Neville y Seamus se gritaban uno a otro, apurándose para salir, las rencillas seguían, ya que Longbottom no hacia más que mirarlo con odio y el pelirrojo solo lo ignoraba, Harry por su lado se había aseado y vestido en un tiempo record, el pantalón negro de corte perfecto así como un abrigo del mismo tono que usaba y la camisa color vino, era parte de la ropa que Sirius le había traído; solo veía a los demás terminar, mirando con desconfianza a Neville y las miradas hacia su mejor amigo.
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¿Ya estas Ron? - preguntó apurándolo.
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Si ya… vámonos… - tomó su saco y salió de ahí, antes que Harry el cual solo miró a los que todavía estaban adentro.
-
Nos vemos - se despidió, cerró la puerta y bajo a la Sala común. Estaba en eso cuando oyó la voz de Lav.
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¡Ron! ¡que guapo te ves! - lo halagó, el ojiverde miró como la pelinegra abrazaba a su pelirrojo amigo, mientras que la hermana de este, se movía nerviosa en el sillón.
De repente el cuadro mencionó el nombre de la chica, en señal de que la buscaban en el exterior, rápidamente la chica se puso de pie y salió de la Sala.
-
¡Ginny! ¡Ginny! ¡ven acá!… tenemos que… - la llamó el pelirrojo, al verla salir con tanto apuro.
-
Ron… Ron… déjala Ron… - repetía una y otra vez su novia.
-
Ron… ya déjala en paz, estará bien - replicó Harry, no muy convencido, esa relación de la pelirroja con el Slytherin, no lo tenia muy contento.
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Pero Harry… se va con Zabinni… él… - trató de alegar.
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No le hará daño… ¡por Merlín Ronald!… déjala en paz… - pidió una vez más la pelinegra.
-
Tu estas de su lado - acusó el pelirrojo.
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Tiene razón Lavender, debes dejarla en paz, solo hay que vigilar que ese idiota no quiera pasarse de listo - razonó el ojiverde, caminando a la puerta - nos vemos en los carruajes.
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Bien - respondió serio, mientras Lavender le tomaba la mano, para tranquilizarlo.
En la parte de afuera, Harry miraba como se alejaba la pareja en disputa, para después ir por Sol.