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Alcohol, Quidditch y Amor. — capítulo 36
OoOoOoOo
Hermione giró, expectante, a la espera de alguna acción, pero lo que escuchó, fue más que eso.
- Tienes que ser fuerte, muchas de las cosas que haré no te gustaran, pero tienes que entender, lo hago por los dos - aseveró con dificultad - quizás si intentas olvidarlo, seguir con tu vida, conocer más gente te sea más fácil, haz lo que tengas que hacer, lo que sea necesario, pero no sigas con esto.
Ella clavó sus mirada en el, pero ahora la furia invadía sus pupilas - ¿Cómo puedes hacer eso? ¿Cómo puedes pedirme algo así? - reclamó dolida - sabes que no lo haré, esto es peor que pelear contigo, e innecesario - aseveró con furia, dejando escapar unas lágrimas - eres un idiota… - entonces se alejó corriendo.
De regreso al lago…
Ron y Lavender seguían desconcertados ante lo ocurrido, el pelirrojo miró a su alrededor, Luna hablaba con sus hermanos, esperaba poder hablar con ella, pero era mejor evitar confrontaciones - ¿Quieres qué nos vayamos? - interrogó a su novia.
-
Este… no, aún no, ¿bailamos? - musitó, al tiempo que Ron se ponía de pie sin mucho entusiasmo.
-
De acuerdo… - inició una serie de lentos movimientos mirando a su alrededor, en busca de alguien - Lav, ¿sabes dónde esta Ginny? ¿No se quedó en Gryffindor o si? ¿Salió otra vez con ese? - murmuró interrogante.
-
Ron, deberías dejarla en paz, ella sabe lo que es mejor - pronunció coherente la leona.
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Mmm solo espero que después de lo de hoy ese aprenda y se mantenga alejado de ella - expresó, mientras evocaba su intercambio con el Sly.
-
Ron ¿no hiciste nada malo o si? - preguntó, intentando mirar las celestes pupilas de su novio.
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¿Yo?, claro que no, solo le deje en claro un par de puntos - aseguró él, mirando su puño con rapidez.
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¿Le pegaste? ¿Qué estas loco? - gritó la pelinegra, llamando la atención de George y Fred que hablaban con Luna cerca de ahí - ¡Ginny te va a matar!
-
Ron no le pegaste a Zabinni ¿o si? - interrumpió Fred, separando a su pequeño hermano de la chica.
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Claro que si, ustedes no hacen nada por protegerla, yo solo le deje el claro un par de cosas - apuntó de mala gana, liberándose de las manos de Freddy.
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Pero no así, ¿sabes lo qué Ginny te hará cuando se entere? - opinó George.
-
Ya se enteró, si no fuera porque ella llegó le habría dejado caer uno o dos más - replicó vanagloriándose.
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Ron, no deberías de meterte en su relación, Ginny no te perdonara si por esto Zabinni termina con ella - manifestó Brown negando con la cabeza.
-
Eso sería lo mejor que le pudiera pasar, ¿no se dan cuenta de qué ese es peligroso para ella? - prorrumpió enfadado.
-
Ron, Ron, tenemos que hablar muy seriamente, si nos disculpas Brown, tenemos que aclarar algo con nuestro pequeño hermano, vamos Luna - haciendo una pequeña inclinación de cabeza, ambos se llevaron a Ron, Luna miró a Lav con pena pero siguió al trío de pelirrojos.
A Lav no le gusto nada que ella fuera con su novio y sus hermanos, hizo un mohín de disgusto, pero al mirar hacia los demás notó la falta de Ginny, elevó la mirada a la noche estrellada "Ginny, por favor que ya estés en la Torre, Ron no esta de buenas y se desatara una batalla si te ve llegar…".
Lejos de ahí…
Soleil y Harry disfrutaban la mutua compañía, la cena había sido exquisita, ahora se encontraban reposando, Sol apoyaba su espalda en el fuerte pecho del buscador de Gryffindor, mientras este disfrutaba del aroma suave que despedía el cabello pelirrojo, intentando sacar al tema ciertas cosas que lo acongojaban.
-
Es genial que tú y Hermione se lleven tan bien, se han hecho muy buenas amigas -comentó, llamando la atención de ella.
-
Si, Hermy es una gran amiga, me ha tratado muy bien y creo que platicamos de muchas cosas interesantes - respondió meditabunda.
-
Si, hablan de muchas cosas, tengo la impresión de que lo que escuchamos en el bosque tu ya lo sabias - manifestó sereno, esperando una reacción, la cual se dio cuando ella se tenso.
-
¿Por qué piensas eso?, yo solo lo decía porque no es bueno escuchar platicas ajenas - aseveró, intentando desviar el tema.
-
Mmmm siento que te preocupaba más que yo lo escuchara, además no te sorprendió lo que dijeron - apuntó el ojiverde, esperando un respuesta que tardó en llegar, sumiéndolos en el silencio momentáneo - lo sabes por Hermione ¿no? Incluso sabes más cosas.
-
Harry, no quiero mentirte, pero eso es algo privado, no creo correcto ser la que te hable de eso - se disculpó, incomoda por la situación, esperando un cambio de tema.
-
No te pido que me digas lo que te cuenta, pero trata de entender mi postura, estoy preocupado por ella, siento como si nos ocultará cosas, como si se hubiera alejado de nosotros por convertirse en Gerry y se ha acercado a los Slytherin - expresó ligeramente exaltado.
-
Tú no has estado mucho tiempo aquí, y por eso entiendo que pienses que exageramos cuando hablamos de los Slytherin, pero si tú hubieras estado aquí seguramente estarías de acuerdo con nosotros si supieras como la trataban… y principalmente Malfoy, para ellos es muy importante la cuestión de la sangre - señaló categórico, elevando un poco el tono de voz.
-
¿Y no crees qué las personas pueden cambiar? - intentó racionalizar - después de todo, como Gerry, ella los conoció de una forma que tu desconoces, no creo que ella se arriesgara, de verdad se sentía cómoda con ellos.
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Ese no es el punto - denegó exaltado - el punto es que ella no es Gerry, ella es Hermione y no es querida en ese lugar, incluso hoy Ron me contó que encontró a Blaise amenazándola, bueno a ella no, a Gerry, pero el punto es que se debe mantener lejos de ellos, no puede arriesgarse a ser descubierta - explicó, queriendo que comprendiera su sentir.
-
¿Y de verdad es eso? O lo que te asusta es lo que estaba oculto detrás de esas palabras, yo se que tu sospechas algo más y eso no se lo dijiste a Ron, porque no lo crees posible - musitó suavemente, esperando una reacción ante sus palabras, aunque esta era más clara al sentir como su respiración se agitaba.
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¿Entonces es verdad? - cuestionó rápidamente, levantándose, buscando encontrar sus ojos.
-
Yo no estoy diciendo eso, solo te pregunto ¿si seria tan grave si fuera cierto? - respondió tanteando el terreno.
-
¿Grave? No sabes lo que sería, ella correría un gran peligro - lo dijo pensando en el secreto que ocultaba sobre el pasado de Malfoy.
-
¿Peligro? Harry, no puedes mandar sobre los sentimientos de las personas, lo que ella elija será su decisión - amonestó firme - además solo estamos especulando.
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Es que solo… no lo creo posible, son totalmente diferentas, además si eso pasara seguramente nada bueno debe de querer ese hurón, no… no, simplemente es inconcebible, además él esta con esa rubia - puntualizó sin dar cabida a otra posibilidad.
-
Sabes Harry - murmuró acercándose a él - relájate y piénsalo, quizás lo veas de otra perspectiva, después de todo, todos tenemos sentimientos ¿no? - señaló, rodeándolo con sus brazos, entendiendo ahora el por qué Hermione se negaba a decírselos.
-
Aún así, soy su amigo y quiero lo mejor para ella y estoy seguro que nada bueno resultaría si se involucrara con esa familia - prorrumpió determinante, para después ceder ante el abrazo de la pelirroja. En el instante siguiente volvieron a su posición original, mientras ella disfrutaba de sentir los brazos rodeándola.
-
¿Cómo te sientes? ¿Aún te duele? - indagó, sobando sus manos, donde se alcanzaban a ver ligeros raspones a pesar de los guantes antiderrapantes, elevó la mano hasta depositar suaves besos en el dorso.
-
Claro que me duele… - apuntó, exagerando su reacción - consiénteme, recuerda que sufrí una fea caída.
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Exagerada - expresó divertido - ¿con qué quieres que te consienta?, ¿qué deseas?
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Primero un beso y después ya veremos… - contestó recibiendo al instante su petición, mientras Harry giraba ligeramente para poder acercarse mejor.
-
Concedido mi dama… ¿algo más? - prorrumpió, mirando aquellos suaves y rojos labios.
-
Mmmm se me ocurren varias ideas - replicó, acomodándose entre aquellos brazos, enterrando el rostro en el cuello masculino, mientras sus piernas descansaban entre la piernas del buscador - oye Harry…
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¿Qué pasa? - murmuró, disfrutando el poder abrazarla así.
-
¿Ya saben qué fue lo que pasó en el Estadio? ¿Qué ocasionó el apagón? - cuestionó divagando preocupada.
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No lo se, nadie ha dicho nada - contestó serio - pero tengo mis sospechas.
-
¿Ah si?, ¿de quién sospechas? - indagó, esperando su respuesta, mientras aspiraba el aroma de su cuello.
-
Bueeeeeno - musitó, disfrutando de aquella caricia - pudo haber sido un apagón y ya, pero es extraño como los relámpagos aparecieron de la nada, el fuego en las escobas, tu bien sabes que eso es una táctica que usan los jugadores sucios para atacar, y de repente las bludgers se volvieron locas, eso es algo anormal, fue provocado - puntualizó acariciando la tersa mejilla.
-
¿Provocado? ¿Pero por quién? ¿Alguna selección rival? ¿Los rusos? - acotó intentando averiguar más.
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Posiblemente, pero no me iría tan lejos, yo pienso que fue obra de los Slytherin - musitó en respuesta.
-
¿Otra vez los Slytherin? Harry, creo que tienes un serio trauma con ellos, ¿qué necesidad tenían ellos de atacar?, además Nott y Zabinni son Slytherin y ellos salieron lesionados - manifestó, esperando que las sospechas de Harry no fueran ciertas.
-
Lo se, y por eso lo digo, esto fue un castigo por faltar a sus reglas, ¿creías qué se iban a quedar tan tranquilos después de que ellos estuvieran con Ginny y con Emilie?, no, ellos no son así, para ellos pueden ser traidores y deben de pagar por ello - expresó, resumiéndole la situación por la que creía que pasaban ahora ellos - posiblemente Malfoy lo planeó.
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Pero Malfoy también resultó herido ¿no? - evidenció recordando que en el tumulto habia notado aquella cabellera en el suelo.
-
No, bueno… pudo salir lesionado, pero casualmente Gerry estaba debajo de él cuando todo se calmó, como si lo hubiera ayudado - señaló, remarcado el tono de voz.
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Ya veo… aunque no lo creo, él estaba preocupado, ¿recuerdas qué estaba en la Enfermería con ellos?, no creo que él haya tenido algo que ver con eso - comentó, defendiendo la postura del rubio.
-
Posiblemente, pero aún así fueron los Slytherin, solo espero que Zabinni proteja a Ginny o de lo contrario las cosas se pueden poner bastante tensas - musitó, esperando que la chica comprendiera - los Slytherin no juegan, hay que estar atentos, además se dice que muchos de ellos tiene participación con los seguidores de Voldemort - agregó, mencionado aquel temido nombre, esperando que le transmitiera ese mensaje a Hermione.
-
¿No creerás qué Malfoy y Zabinni son…? - espetó titubeante, sin atreverse a pronunciarlo.
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No lo se, espero que no, pero puede ser, después de todo, Draco es el líder de Slytherin y se dice que su padre si lo es, no son gente de fiar - aclaró con énfasis, mintiéndole en parte ya que él si sabía la verdad sobre Lucius Malfoy.
-
Harry, creo que me vas a causar un trauma con los Slytherin - se mofó ella, queriendo aquietar esa rara sensación de tensión en el ambiente.
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Lo siento - indicó, besándola repetidamente, con pequeños roces - cambiemos de tema.
-
De acuerdo, ¿jugaras el próximo partido?, ¿crees qué ganen? He oído que el cazador… - manifestó, hablando de una de sus grandes pasiones, siendo interrumpida por él.
-
¿Quidditch? ¿Quieres hablar de quidditch? - miró la mesa con la cena, las rosas, las velas, el lugar - ¿y dice Hermione que yo soy él que no piensa en otra cosa que no sea quidditch?
-
¿Dije algo malo? - preguntó inocentemente, mirando el salón, comprendiendo a lo que se refiera el buscador, intentando remediarlo - aaahhh, este… me encantaron las rosas, me las llevare - señaló, esperando que fuera lo que él esperaba.
-
Si, claro - musitó Potter, decepcionado, mirándola con añoranza, después de todo él no hacia ese tipo de cosas, tomó una rosa del florero y con un toque de su varita musitó - colorum nitide redum - la rosa adquirió un tono escarlata - especial… para ti - se la tendió, sonriendo orgulloso.
-
Gracias - asió el capullo admirándolo, suavemente lo dejó en un cojín, regresando la mirada al elegido - aaah eres un amor, yo haré algo especial para ti, antes de irme - acordó, besando su mejilla, recorriendo su mandíbula hasta llegar a sus labios, donde inició con un ligero contacto, subió sus manos hasta sus hombros para impulsarse y alcanzar su nariz depositando un suave beso - no quiero separarme de ti… - murmuró dócilmente disfrutando del aliento calido de su novio en su cuello.
-
No pienses en eso - pidió repartiendo dulces roces, sintiendo como se estremecía entre sus brazos.
Sol curvó sus labios acercándose al hombro de Harry, ella también sabía como hacerlo sentir sensaciones eléctricas - Soolll… - exclamó apenas en hilo de voz al sentir los húmedos labios de su novia en su cuello, enredó sus manos en la melena roja, olvidándose de todo y concentrándose en las caricias que lo hacían ser como plastilina.
La pelirroja sonrió aún besando el camino invisible que estaba trazando que no cesó hasta llegar a esos labios dulces los presionó con delicadeza, obteniendo la inmediata respuesta de Harry que la besaba con pasión, entregándose en ese beso el cariño que sentían el uno por el otro, Potter movió una de sus manos hasta la cintura de Sol, acercándola más a él.
Sus respiraciones comenzaron a dispararse, sus bocas se separaban milimétricamente para tomar aire, Sol deslizó sus manos por el pecho del león, mientras sus labios viajaban de su boca hasta el lóbulo de su oído, haciendo que una oleada de placer recorriera a Harry que inmediatamente buscó volver a saborear sus labios pero esta vez con más intensidad que antes, desenredo su mano de sus cabellos color carmín, paseándola por su espalda, atrayéndola con más fuerza hacia él cuando la francesa se separó abruptamente rompiendo su contacto, quejándose ligeramente, desorientándolo momentáneamente, ni siquiera la había tocado más haya de lo permitido.
-
Lo… siento - musitó apenada, con sus mejillas teñidas de un suave rosado, al ver la mueca de confusión en su rostro apresurada agregó - es solo que la mitad del cuerpo me duele y tengo algunos moretones.
-
No te disculpes, soy yo él que debe hacerlo, debí tener más cuidado - acotó avergonzado, suavizando su abrazo, acariciando con ternura y delicadeza su rostro, mientras sus respiraciones volvían a su ritmo natural - debo recordar que tengo una novia muy delicada, no se como juegas quidditch…
-
Es el riesgo que se corre - repuso depositando un suave beso en su mejilla.
-
Quizás no debí sacarte de la Enfermería - comentó preocupado.
-
No, eso estuvo bien, no podría haber estado más tiempo ahí, no es nada, solo necesitó descansar - lo apaciguó dándole pequeños besitos en las comisuras de sus labios.
-
Entonces te llevare a tu Sala - anunció despejando su cara de un mechón rojo, colocándolo detrás de su oreja.
-
Espera solo un momento más - se acomodó nuevamente en su pecho, escuchando los latidos apresurados de Harry.
-
Esta bien - depositó un beso en la coronilla de su cabello, rodeándola con sus brazos.
-
¿Me vas a decir por fin que tramaron los gemelos y tu? - interrogó desde su pecho.
-
Mmmm cierto, creo que es hora de regresar, seguramente tus primos deben estar histéricos - anunció, dispuesto a abandonar la casa.
-
¿Por qué?, ¿qué hiciste Harry? - repreguntó, divagando entre la ansiedad y la diversión.
-
No mucho, solo tome una pequeña venganza por la broma de anoche - respondió, esperando que no se arruinara su noche por eso.
-
¿Venganza? Ahhh… nada bueno pronostica esto - expresó, esperando que sus primos comprendieran su broma.
-
No te preocupes, todo estará bien, ahora vamos, ya es tarde - pronunció, esperando no toparse con nadie de camino al Castillo.
-
¿Crees qué mis primos no me estarán esperando? No los conoces Harry, será mejor que lleguemos directo a Beauxbatons - pronunció sabia, ya que conocía a sus familiares y seguramente la buscaban por todo el lugar.
-
¿Y cómo vamos a llegar hasta allá? Puedo llamar a mi escoba e irnos en ella - sugirió, pensando en cuanto tardaría su escoba en llegar a ellos.
-
Creo que tengo una mejor idea, ¿tienes el espejo que te di? - preguntó esperanzada.
-
Por supuesto - replicó, sacándolo del bolsillo interior de su chaqueta - aquí tienes, pero ¿Qué piensas hacer con él?
-
Mmm una de las cosas que aprendes estando en escuela de niñas Harry, es como poder salir y entrar sin ser vista - anunció, tomando su varita lanzó un hechizo al espejo, provocando que de este emanara un gran circulo de luz parecido a un remolino - esto Harry, es un portal que nos llevara directo a mi habitación, vamos - tomó sus rosas, así como la delicada flor que aún reposaba en el cojín, ya preparada le tendió la mano al chico.
Así, aún desconfiado, Potter tomó la mano de la chica, introduciéndose el aquel remolino, desapareciendo de la casa más temible del mundo mágico…
En un pasillo del ala norte…
Blaise Zabinni avanzaba meditabundo, un par de pasos atrás, Ginevra lo seguía, aún pensando en el significado de aquellas palabras, no tenia nada que decirle, pero mirarlo avanzar con ese orgullo sin mirarla, la ponía ligeramente nerviosa.
En el momento siguiente, unas voces llamaron la atención de ambos - Pero mira a quién tenemos por aquí… el traidor al lado de la traidora de sangre - musitó un chico de la Casa de las serpientes.
- Si, al parecer se han estado divirtiendo ¿no? - señaló malicioso, mirando con desprecio el estado de sus ropas.
Blaise los miró con despreció, regresando sobre sus pasos, quedando frente a ellos, protegiendo a Ginny de aquellas miradas - ¿Qué demonios quieren? - interrogó amenazante, apuntando su varita hacia ellos.
-
Mmmm que miedo me das… solo… mirábamos el paisaje - señaló uno de ellos, intentando mirar más allá de Blaise.
-
Lárguense - ordenó empuñando su varita hacía ellos, con una mirada que era más que de advertencia.
-
Vamos Blaise… déjanos divertirnos con tu traidora de sangre - aseveró un chico con una sonrisa perversa.
-
Si, no es nada fea… si te convenció a ti de andar con ella quizás nos convenza a nosotros también…
-
Idiotas… - rabió molesto por esos comentarios, no quería arriesgar a Ginny ante ese par y sin esperar a más gritó - ¡Confringo!- atacó, provocando una explosión a menos de un metro de los pies del Sly - eso fue solo una advertencia, la próxima vez no fallare.
-
¡Maldito traidor!, lo pagaras - musitó sacando su varita.
De pronto el retrato de La Dama Gorda se movió, dando paso a varios Gryffindor, ante lo cual el chico solo atinó a guardar su varita - Nos veremos después Zabinni, parece que los de tu nueva Casa te salvaron - con eso desaparecieron por el mismo pasillo.
Los leones pasaron junto a ellos, mirando a Zabinni con desconfianza y a Ginny con preocupación y temor, después de todo él era un Slytherin y no era bien recibido por esos lugares y menos aún porque aún mantenía su varita en la mano, Ginny les sonrió tranquilizadora a sus compañeros, pero sabia que eso llegaría a oídos de Ron y peor aún el estado en el que iba su ropa.
Zabinni ignoró a todos, poco le importaban las miradas de aquellos seres, después de todo un Slytherin no miraba a los Gryffindor, bueno… solo a algunos, giró, observando el miedo en las pupilas de Ginny - Todo esta bien, vamos - replicó avanzando rumbo al retrato.
Ginny lo miró sin decir nada, estaba conmocionada por lo que acababa de ocurrir, cayendo por fin en cuenta de las palabras de Lavender, Blaise realmente se arriesgaba mucho por estar con ella.
Blaise se detuvo a un lado de la puerta, con impaciencia notó que ella no había avanzado, regresó sobre sus pasos - Ginevra, todo esta bien, esos no volverán por ahora y no dejare que te toquen.
- Lo se, pero no es eso… es sobre lo que sucedió en el lago…
La expresión de Blaise se oscureció - No te dije todo esto, para que te pusieras como niña regañada ¿podemos llegar a tu Sala?
Molly avanzó, deteniéndose frente al retrato, girándose para mirarlo.
-
Es mejor que entres y cambies tu ropa, no quiero que te resfríes - arguyó, instándola a entrar.
-
Yo… bueno, Blaise, no quiero que pienses eso de mi, no soy ese tipo de chica… - miró como él se acercaba y le besaba la frente desconcertándola.
-
Yo no quiero verte así y no te dije eso para lastimarte, yo jamás me permitiría herirte, es solo que lo que nosotros tenemos no se acerca ni siquiera a una relación, tampoco es que me arrepienta de lo que ha pasado, es solo que quizás deberías reconsiderarlo y decirme que es lo que tu quieres, para que yo no me haga falsas esperanzas y tampoco tu te expongas por algo que no tiene futuro - prorrumpió sereno, explicándole la situación.
-
Blaise, yo solo… - intentó debatir, cuando sintió el índice sobre sus labios, haciéndola callar, mientras los delineaba con sutileza.
-
No digas nada, tomate tu tiempo, descansa, nos veremos mañana - prometió, sonriendo pícaro - claro, si sobrevivo esta noche - dramatizó irónico.
-
No me gustan esos comentarios, no logras que me tranquilice y eso solo hará que te escolte a tu Casa para que no te ataquen - comentó con una vaga sonrisa.
-
De ninguna manera, a mi ninguna mujer me escoltara - masculló firme, pero de repente una sonrisa malévola se dibujó en su rostro ideando algo - aunque… ya que estas pensando en acompañarme, tendrás que quedarte la noche entera para velar que nadie me ataque - bromeó malévolamente tomando su mano.
-
O tu podrías quedarte aquí - debatió - podrías compartir el cuarto con mi hermano, ahora que han arreglado sus diferencias.
-
De ninguna manera, lo que menos me importaría seria tu hermano, pero compartir el cuarto con dos de tus ex novios no nos llevaría nada bueno… claro, si aún los quieres ver con vida, además en Slytherin yo tengo la habitación para mi, sin nadie que nos pueda interrumpir - aclaró, pensando en las maneras de poder deshacerse de esos.
-
Pero si estoy allá, no puedo estar pendiente de ti y de la puerta, así que sería como si yo no estuviera ahí - declamó lógicamente, haciendo que las ideas de Blaise se desmoronaran.
-
No te preocupes, yo me encargo de eso, tu solo ocúpate de mi - espetó pensando en varios hechizos para sellar esa puerta.
-
Aún pienso que es mejor mi idea, podrías estrechar tu amistad con mi hermano y con Harry - ironizó divertida.
-
Basta, será mejor que entres - ordenó, pensando en algunos hechizos que podría usar contra Potter - hasta mañana.
-
Hasta mañana - se colocó de puntillas y besó fugazmente los labios del Sly, para después desaparecer tras el retrato.
Zabinni emprendió el camino a su Casa, empuñando la varita solo como precaución…
En Ravenclaw…
- Ten cuidado - pidió Emilie, besando delicadamente los labios de Theo.
Sin dejar de besarla, la apoyó en el muro - ¿Recuerdas qué estoy muy débil? - farfulló, sonriendo sin separar los labios de ella, era su turno de dejar en claro que él no era ningún débil, y que una simple caída no tenia porque afectar su noviazgo.
Presionándola más contra la pared -Esta frío - alegó divertida. Nott ignoró sus palabras, mirándola con reproche, ¿Qué le pasaba? Debería de enfocarse en lo que hacían, en vez de discutir por el muro, se afanó aun más en aletargar sus sentidos, besando la delicada piel de su cuello, inhalando su dulce perfume, en tanto sus manos vagaban por su cintura, encaminadas hacia el sur, delineando su silueta hasta llegar a sus muslos, disfrutando del tacto satinado de su piel.
-
Theo, no es un buen lugar para esto - señaló entre suspiros, sintiendo como su temperatura se elevaba y el frío de la pared ya no era tan intenso, mirando a su alrededor, esperando que nadie se acercara, aunque no podía evitar que alguien saliera, esperaba que ya estuvieran dormidos.
-
Recuerda Emi… yo elijo, y para mi aquí esta bien - comentó, llevando su rostro nuevamente al frente para besarla y después acariciar el otro lado de su cuello, sintiendo el pulso acelerado bajo sus labios, mientras Emi jugaba con los mechones lacios de su nuca, disfrutando en lo posible de las caricias.
-
Es tarde… quizás venga alguien y tu debes irte… estas lesionado - espetó entrecortadamente, tomándolo de los hombros, pero antes sus palabras, Theo enfatizó sus caricias, deslizando esta vez sus labios hacia el centro, bajando hasta donde el escote de la chica lo permitió, poniendo especial interés en el lunar que alcanzaba a distinguirse.
Siguió delineando su figura, esta vez hacia arriba, subiendo un poco su falda, internándose por debajo de la blusa, sintiendo la piel de su abdomen y el hueco de su ombligo.
- Theo… debes irte… para ya… es tarde - recalcó agitada, tomándolo de los hombros y separándose ligeramente, Nott levantó el rostro, apoderándose de aquellos labios sonrosados en un beso apasionado.
Poco después, Edward dio un paso atrás, liberándola de su presión, finalizando su contacto, pero aún con sus manos en la cintura - Si, tienes razón, es tarde… y tu debes descansar - expresó orgulloso, besándola a modo de despedida - que descanses - musitó suave, alejándose a la puerta antes de que Lumierè pudiera siquiera reaccionar.
En tanto él se alejaba con esa sonrisa triunfal en su rostro, encaminadse a Slytherin - ¿Incapaz de…? ¡Eso jamás! - se ufanó vanagloriándose.
En el bosque…
Sus pasos resonaban mientras rompía varitas y hojas en su camino, nada le importaba, salvo alcanzarla "¿qué demonios estoy haciendo? Debería dejar que se vaya… no soy yo él qué le dijo que no podíamos estar juntos? Entonces ¿por qué diablos tengo que verla? Pero… ¿de verdad quiero qué me olvide?, ¿qué siga con su vida?, ¿qué conozca a otro?, ¿Qué otro la bese?... ¡No! Maldita sea no lo quiero… pero, ¡por Slytherin! ¿Qué otra cosa puedo hacer?... no podemos estar juntos… pero tampoco quiero verla sufrir así…", de pronto, detuvo su carrera, contemplando ante si como ella, apoyada en el tronco de un árbol, se ponía de pie con un gesto de dolor en su rostro.
Sin decir nada, siguió avanzando, mostrando en su rostro el dolor que este acto le producía, pero aún así no detuvo su andar - ¡Maldición!
-
¿Ves lo qué causas?, ¿por qué no puedes tomar las cosas con calma? - preguntó aproximándose sigilosamente.
-
¡Cállate hurón! Si solo vienes a decirme tus tonterías, puedes largarte ya con tu noviecita - expresó de mal humor, el dolor en su tobillo era punzante.
-
¿Y tu qué harás? ¿Andar quejándote por todo el bosque?, ¿Dónde esta ahora tu francesete? ¿O tus amigos? ¿O el mismo Krum? Mhh ¿quién te va a ayudar? - se mofó viperino - acepta que me necesitas, necesitas mi ayuda.
-
Si piensas que te pediré ayuda, estas muy equivocado, una Gryffindor jamás le pediría ayuda a un Slytherin - espetó desdeñosa, mientras ayudada por los árboles daba pasos titubeantes, mordiéndose los labios para evitar que saliera algún sonido de dolor.
-
Vamos Granger, acepta que me necesitas - expresó, disimulando una sonrisa al evocar anteriores peleas con esas mismas palabras.
-
No, no así, sabes que no te lo voy a pedir - aseguró, avanzando más - Carlo debe de estar esperándome, él me ayudará y es mejor que no estés molestando cuando él aparezca.
Ante la mención de aquel nombre en labios de ella, Draco se sulfuró nuevamente *"Otra vez ese maldito francés"*pensó, mientras en su mente aparecía la imagen de aquel hombrecillo llevándola en brazos "Eso si que no… no pasará" apremió el paso y antes de que ella pudiera girarse, paso un brazo por debajo de sus rodillas y por su espalda, izándola sin dificultad - no creas que te estoy ayudando, simplemente me das compasión sangre sucia - expresó fingiendo una dureza que estaba lejos de sentir, fijando su vista al frente.
Hermione elevó sus ojos, admirando aquel perfil blanquecino, iluminado tenuemente por la luz de la luna, la cual hacia resaltar sus facciones - no sabia que un Malfoy podría sentir compasión, ese es un sentimiento muy noble para alguien que pertenece a Slytherin - se mofó, sabiendo que las palabras de él eran una mentira.
-
Sigue molestando y te dejare aquí, a ver si en algún momento alguien aparece y te ayuda, deberías estar agradecida de que yo haga esto por ti - amenazó, esquivando las ramas bajas y obstáculos en su camino.
-
Yo no te lo pedí y no has hecho grandes cosas para que yo este agradecida, el alejarte de mi y el pedirme que lo olvide no es algo grato - señaló, deslizando el índice de manera titubeante por la solapa de su saco.
-
No vuelvas con lo mismo Granger, confórmate con que te ayude, no pidas más de lo que no puedo darte, ¿sabes qué si nos ven mi reputación estaría acabada? - indagó, avanzando sigilosamente, internándose por senderos cada vez más oscuros, atisbando en cada lugar para que nadie los viera. Las sombras cubrieron su camino hasta la entrada del Castillo, avanzó por pasillos desiertos, sintiendo una gran paz, al sentirla así, en sus brazos… como si todo fuera posible con solo tenerla ahí, con aquel índice subiendo y bajando por su ropa, con su acompasada respiración jugando en su cuello, el sutil aroma que despedía jugueteando en su nariz.
-
¿Sabes? Si es posible un "nosotros", no es una idea tan descabellada, si tú… - dudó de proseguir, sintiendo la tensión en sus brazos - si tú, dejaras tu orgullo de lado, si de verdad concibieras que podemos estar juntos, soy lo suficientemente buena para estar contigo.
-
¿De verdad lo eres? - manifestó sardónico, más como una afirmación que como un cuestionamiento.
-
Eres un cobarde Draco, la pregunta es ¿estas tu a mi altura? ¿Eres capaz de dejar a un lado tus miedos? - profirió con firmeza, acercando sus labios a la pálida piel del cuello del Sly rozándolo apenas, en lo que podría ser el fantasma de un beso.
-
Hermione… no lo hagas - pidió, intentando mantenerse firme y controlar su respiración ante aquel gesto.
A ella no le importaron sus palabras, siguió disfrutando de la suavidad de su piel, que era tan desconocida, ignorando incluso sus propios prejuicios, pero no podía evitarlo, era tan intoxicante… volvió a besarlo, esta vez con más seguridad, iniciando en su cuello y llevándolos hasta la parte trasera de su oreja, calentando con su aliento aquel lugar.
Draco se estremeció, sentía unos escalofríos recorriendo su columna, era una sensación extraña, algo nunca antes sentido, cuantas mujeres habían hecho lo mismo, pero jamás se había sentido tan vulnerable, tan bien, mientras la sangre en sus venas corría más rápido, acelerando su corazón, sus piernas se sentían débiles, sus rodillas podrían doblarse en cualquier momento - Basta - susurró, más como una suplica que como una orden.
Hermione se limitó a ignorarlo, continuando con su recorrido de besos, esta vez por su mandíbula, subiendo a su mejilla, disfrutando de su suavidad - No me importa… - rozó las comisuras de sus rosados labios.
Sin poder resistir más, Draco la bajó, apoyándola en el muro con poca delicadeza, con un brazo en su cintura para poder sostenerla y el otro apoyando en la pared, al igual que su frente, muy cerca del hombro de ella, tratando de controlarse - ¿Por qué me haces esto? - reclamó aspirando fuertemente, con lo que no hizo más que absorber el aroma a manzanas, debilitándolo aún más, inconcientemente giró el rostro, en busca de aquellos labios, sintiendo el rudo pulsar de su corazón en su pecho, suspiró agonizante, necesitaba tocarlos… solo una vez más, la necesitaba, tenia que saciar ese deseo que lo carcomía, que lo hacia perder la razón, buscó sus labios, escuchando la respiración acelerada de ella, expectante, ansiosa por sus labios.
Posó rudamente sus labios fríos en ella, sin importarle la fiereza con la que lo hacia, descargando aquella necesidad voraz que tenia, percibiendo la respuesta inmediata… pero…
Abruptamente se alejó, resintiendo el tener que alejarse, pero era necesario - ¡No! Esto no esta bien… no lo vuelvas a hacer ¿entiendes? - aseveró furioso, descargando su frustración en aquel grito.
-
Pero Dra… - intentó discutir, incorporando ligeramente la cabeza.
-
¡Nada! - sacó su varita - Silencius - murmuró, hechizándola antes de que volviera a hablar, logrando silenciarla - ni una palabra más, ahora vámonos - ordenó, atrapando sus manos que peleaban furiosas por aquel hechizo - tranquilízate Granger o te haré un petrificus - ordenó, cargándola nuevamente, pero esta ves no se arriesgaría a volver a caer en esos bajos y traicioneros instintos, apoyándola en su hombro y sosteniendo sus piernas, dejando que la parte superior de ella se doblara en su espalda en una posición muy poco digna.
Ella se revolvía, pegándole en la espalda - ¡Basta! Deja de actuar como una niña, es lo mejor y lo sabes - profirió, siguiendo su camino a la Sala.
Al llegar miró de reojo el cuarto de Gerry, "mejor que ese no nos vea", pronuncio la ridícula contraseña, cerrando tras de si avenando la puerta, subió las escaleras con paso rápido, estaba agitado por una parte llevarla desde el bosque hasta la sala, lo que pasó en el pasillo, y ahora el tener sus piernas bajo sus manos no era bueno para su autocontrol, entró en la habitación de la leona, depositándola en la cama delicadamente
- No te muevas, revisare tu pie - ordenó, despojándola de la zapatilla, miro la piel lastimada, teñida de rojo, rodeada de tonalidades azules y verdosas, evidencia del golpe y de la marca que se le estaba haciendo - lo tienes hinchado, creo que solo es una torcedura, si fuera una fractura no soportarías el dolor, pero servirá para mantenerte quieta por un tiempo - resolvió, deslizando su mirada por su pierna, admirando la tersura de su piel, conciente de lo que hacia, bajó el pie y se puso de pie rápidamente.
Regresó un instante después, con un frasco en la mano, volvió a tomar el pie, untándole con suavidad aquella sustancia sin explicar que era, tocándola apenas, no quería tocar demasiado aquella piel, sabia el peligro que eso le representaba y su fuerza de voluntad ya estaba bastante debilitada después de lo que había pasado en el pasillo, levantó la mirada, notando el rostro enfurruñado de Hermione, que lo miraba desde su almohada… recordando el sueño de la noche anterior, lo cual no ayudó a calmar su libido "¡maldición Malfoy! Enfócate, ¡se fuerte!".
-
Ahora te quitare el hechizo, pero no quiero escuchar una palabra más ¿entiendes? - ordenó esperando que ella asintiera, pero nada ocurrió, él negó con su cabeza resignado - finite incantatem - pronunció liberándola, se puso de pie, con la intención de abandonar la habitación, pero el suave toque de la mano de la leona lo detuvo.
-
No te vayas - pidió en un susurro, dejando ver en sus pupilas la calidez de la ternura.
Draco la miró por un instante, sin entender el por qué de esa mirada, no sabia qué decirle, cómo hablarle, después de todo no estaba acostumbrado a ser observado con toda esa gama de emociones tan transparentes - ¿Y para qué me quedaría? - indagó dejando escapar un tono helado, pero con la tentación de acceder a esa petición.
-
Porque quieres hacerlo - afirmó suavemente, sin apartar la mirada y aún sosteniendo su mano.
-
¿Es qué no lo entiendes? - inquirió cansado, intentando deshacer el nudo en su garganta.
-
No, no lo entiendo, se que es un caos, ¿pero cuánto crees poder negarlo?, ¿arruinaras tu vida por esto? ¿Solo por la sangre, por tu padre, por tus amigos?- prorrumpió, haciéndole notar otro punto de vista.
-
Es fácil decirlo, pero ¿arruinarías tu vida? ¿Qué puedo ofrecerte? ¿Racismo, desprecio, burlas, ataques? ¿Qué haríamos siempre?, ¿Huir, escondernos?, ¿Crees qué lo qué nosotros hagamos no tendrá consecuencias? ¿Imaginas qué pasara desapercibido para el Señor Oscuro? - rebatió amargamente, liberando su mano de un tirón, demostrando frustración, todo eso ya lo había pensado, ¿acaso creía qué no había buscado escapes?, ¿Alguna manera, una posibilidad, una esperanza de que esto no fuera tan complicado?
-
Te olvidas de los más importante, yo solo quiero una cosa, tu amor, lo demás será soportable si tu estas a mi lado, ¿acaso no soy lo suficiente para ti, para poder soportar eso y más?
-
¿Crees qué yo puedo amar? A mi no me enseñaron eso, no es que no seas lo suficiente… es simplemente que yo no se amar, no sabría como estar contigo, siempre he estado en un mundo de ilusiones, de hipocresía… todo es vació, nadie demuestra lo que siente ¿es qué no lo entiendes? - manoteó frustrado, sin saber del todo qué hacer con sus manos, intentando hacer que ella comprendiera que ocurría.
-
Yo se que tu eres capaz de amar, no tienes porque seguir fingiendo, negando que no tienes sentimientos, te he visto, en como eres con Zabinni, con Nott o con tu madre - arguyó apoyándose en sus manos incorporándose ligeramente.
-
Eso no importa, además, yo no se cómo tratarte, siempre hablábamos solo para insultarnos, para pelear, buscar una palabra ofensiva, algo sagaz para responder a tus comentarios, ¿qué tal si nos equivocamos? ¿Qué tal si esto no vale lo que tu crees?, yo no voy a cambiar mi forma de ser, si en algún momento volviéramos a discutir yo no se si seria capaz de no herirte - puntualizo paseándose por la habitación - y no me voy a volver el mejor amigo del Cara rajada Potter y la Comadreja, tu eres aparte… pero ¿ellos? - señaló haciendo un gesto de asco.
-
Yo no te estoy pidiendo de cambies, porque yo tampoco lo haría por ti, de eso no se trata, simplemente seriamos tolerantes, no te pido que seas amigo de mis amigos, porque yo no pienso ser amiga de los Slytherin, mucho menos pasar a una relación cordial con tu padre, porque la verdad no me han tratado como una persona - explicó exasperada, aclarando varias situaciones.
-
Es mi padre… ¿qué esperabas? ¿Una relación cordial con mi padre?, ¿tolerancia? Hablas de tolerancia cuando tratas de entablar una relación romántica con su hijo; ¿Sabes qué diría mi padre? O más bien ¿qué haría? - razonó amargamente, dejando oír su tono sarcástico - es Lucius Malfoy del que hablas, ni siquiera te miraría, ¿acaso olvidas quiénes somos? Por favor, no habría relaciones cordiales y mucho menos tolerancia - puntualizo realista.
-
Quizás, pero no quedaría en mi el no hacer el intento de que las personas entendieran lo que sucede, no es que vaya por el mundo preguntándoles de quién enamorarme o con quién estar… hay decisiones que no necesitan opiniones, solo tu tienes que decirme ¿Qué es lo qué vas a hacer? ¿Lo qué dicta la sociedad o lo que quieres tu? - demandó levantando el tono de voz, mirándolo fieramente.
Draco estaba totalmente pasmado, era sorprendente la tenacidad con la que defendía sus ideales, su valentía era realmente admirable, el sentimiento desgarrador que le imponía a las cosas, eso le provocaba admiración, aunque no quisiera admitirlo, pero después de todo, ella había tenido el valor de enfrentarse al Señor Oscuro y a los mortifagos con tal de apoyar al infeliz de Potter, sin importarle su propia seguridad, la miró dividido entre hacer caso a su instinto que le pedía huir, alejarse de ella antes de que perdiera el control.
Pero contrario a lo que en cualquier otra situación hubiera hecho, se acercó a ella, sentándose a su lado en la cama, sin perder de vista aquellos ojos avellana, sintiendo su corazón galopar alocadamente, apoyó su frente contra la de Hermione, notando la sorpresa en sus facciones, levantó su mano, hundiéndola en los rizos castaños.
-
Podríamos seguir con esto y yo nunca aceptare lo que tu me pides, ni tu aceptaras lo que yo quiero, sin embargo, debo estar loco al querer quedarme a tu lado, solo por hoy… por este instante…
-
Y yo también debo haber perdido la cordura, pero no te pediré que te vayas aunque para el mundo tu seas mi enemigo, solo déjame quererte… solo déjame estar a tu lado, no me rechaces, solo por hoy, tu y yo solo seremos dos personas sin nada más que esto… - musitó, sin poder evitar que ese deseo que clamaba por salir se apoderara de ella, acortó la distancia y unió sus labios con desesperación.
Malfoy no se rehusó a responder, encerrándola entre sus brazos, volcando en ese gesto el tumulto de emociones contrariadas que ella le provocaba, el fuego que despertaba dentro de él, la sensación extasiante de estar con una persona, el sentirse vivo, no solo pensando en autosatisfacción, sino sabiendo que provocaba un sentimiento y que él experimentaba pertenencia, saber que a alguien le importaba y él le importaba más que solamente una sensación física.
Imprimió un poco de fuerza, llevándola hacia atrás, recostándola sobre la suave colcha, acomodándose a su lado, separando momentáneamente sus labios para transmitirse en una mirada lo que no podían decirse con palabras.
Hermione acarició suavemente su pálida mejilla, confundida por estar en aquella situación, en la que nunca antes había estado, y precisamente con él, que hasta hace unos meses era su peor enemigo.
Tímidamente deslizó su mano llevando con ella el mechón rubio que había escapado de su coleta, colocándolo tras su oreja, aprovechando para asirlo de la nuca, percibiendo el estremecimiento que se apoderó del Sly.
Draco giró lentamente la cabeza, depositando un beso ligero en su muñeca, disfrutando de ese roce, así como de la reacción de ella, mirando como su piel se erizaba, sus plateadas orbes regresaron a ella, notando el tintinear de su pulso en su cuello, lentamente las comisuras de sus rosados labios se elevaron, formando una sonrisa de satisfacción.
Colocó el índice un poco más abajo de su cuello, hasta donde el escote le permitía, deslizándolo de manera ascendente disfrutando de la sensación de suavidad de su piel, hasta enredar sus dedos en los rizos, acercó su rostro aspirando su aliento, dudando entre seguir o parar.
En tanto Granger sentía como su corazón la traicionaba, acelerándose cada vez más con esas caricias, al sentirlo tan cerca de sus labios era un dulce tormento, embriagada por su aroma a whiskey que era tan clásico en él, expectante de qué sería lo siguiente que haría.
Mientras sus alientos se mezclaban, Draco imprimió un poco de fuerza, quedando sobre Herms, dejando caer el peso de su cuerpo, antes de lanzarse a besarla apasionadamente, dejando que su mente se perdiera entre esas sensaciones que viajaban desde su estómago hacia todo su cuerpo, olvidando aquella racionalidad de alejarse de lo prohibido, estrechándola entre sus brazos, sintiendo como ella paseaba sus manos por su espalda de esa manera que lo hacia desear que jamás dejara de tocarlo.
Sin separar sus labios, Hermione giró, quedando arriba de él, ahora con sus manos por el pecho masculino, hasta su cuello, en tanto Draco colocaba las suyas en su cintura, elevándola un poco, para poder acceder más fácilmente a ella, con eso elevó la playera femenina, topándose con la calida piel de su cintura.
Sorprendida al sentir esas manos frías, la castaña se sobresaltó un poco, separándose mínimamente nerviosa por la situación - Draco… - susurró con voz apenas audible.
Él reparó en su sonrojo, así como en esa mezcla de timidez y miedo reflejada en sus pupilas - Schhhh… solo quiero acariciarte - musitó, atrapando nuevamente los labios de la cazadora, retomando el control de la situación al volver a girar, quedando sobre ella palpando la seductora piel de su abdomen, rotando sus pulgares.
En Gryffindor…
Ron y Lavender regresaban a su Casa después de la fiesta, el pelirrojo se mantenía callado, después de hablar con sus hermanos y con Luna con respecto a Zabinni y Ginny casi no había pronunciado palabra.
Lavender lo miraba indecisa, tenia curiosidad de saber lo qué le habían dicho aquellos, pero el semblante de Bilius no era como para iniciar una amena platica, además esperaba que Ginevra ya estuviera en su habitación y no tener que presenciar otra pelea entre los hermanos - Ron, ¿pasa algo?
-
No, nada, es solo que… bueno, mis hermanos tienen una manera de hacer las cosas que no se cómo afrontar - respondió sin dar detalles.
-
Tómalo con calma Ron, ellos también se preocupan por Ginny y no creo que la arriesgaran por nada - repuso con lógica.
-
Lo se… es solo que, bueno, no se como Ginny se puede fijar en él, además de ser Slytherin él puede ser un mortifago y eso es más peligroso aún - musitó dejándose caer en un sillón con pesadez echando su cabeza hacia atrás, mientras dejaba escapar un suspiro.
-
¿Mortifago? No lo creo Ron, además tu ya hablaste con él, ¿qué te dijo? No creo que siendo como es se haya quedado tranquilo escuchándote - manifestó serena, acomodándose en el brazo del sillón acariciando los mechones rojizos.
-
Pues, que poco le importa lo que yo o la familia piense, a él solo le importa Ginny - respondió sonriendo ante ese gesto por parte de ella.
-
¿Lo ves?, no digo que no te preocupes, pero deberías dejar que Ginny haga lo que mejor le parezca, no es tonta… - murmuró, inclinándose y rozando sus labios.
Ron respondió al gesto, acomodándola en su regazo, rodeándola con sus brazos como lo hiciera en ocasiones anteriores.
En Beauxbatons…
En la habitación de Sol, el reflejo del espejo empezó a girar inexplicablemente, hasta tornarse en un remolino, del cual aparecieron las figuras de la francesa y el buscador - Listo - señaló, sonriéndole confiadamente al ojiverde, mientras depositaba sus rosas sobre el tocador.
-
¿Ese tipo de hechizos les enseñan a las niñas de tu escuela? ¿Qué clase de escuela es esa? - murmuró, mirando el espejo que había vuelto a ser normal y mirando a través de él la figura de su novia.
-
Ya te lo dije, es lo que uno aprende cuando estas encerrada únicamente con chicas - confesó esbozando una sonrisa traviesa - una necesita distraerse.
-
¿Distraerse? ¿Y a dónde ibas? - cuestionó girando su rostro para verla de frente.
-
Mmmm - levantó los hombros, sin retirar el gesto divertido de su rostro - por ahí - avanzó hacia la puerta, dejando a un Harry confundido.
-
Esa no es una respuesta Soleil… ¿Sol?, ¿A dónde vas? - preguntó, alcanzándola antes de que abriera la puerta apoyando una mano sobre la madera.
Sol lo miró sin expresión, después miró la puerta, giró a ver el reloj y nuevamente a Potter - Estoy segura que mis parientes están abajo hechos una furia, y no deben estar contentos contigo.
-
Ellos pueden esperar, el que bajes ahora no hará que me quieran de cualquier manera, además estoy en mi derecho de hacerlos sufrir un poco más después de lo de ayer ¿no crees? - indagó, tomándola por la cintura, sonriendo divertido al saber lo bien que trabajaban los gemelos, seguramente estarían furiosos.
-
A todo esto, no me has dicho qué les hiciste - acotó, apoyando su cabeza en el hombro de Harry, aspirando su loción.
-
Digamos que fui más sutil que ellos, pero efectivo, créeme que les dolió - respondió orgulloso de haber obtenido esa revancha.
-
Olvídalo, estoy segura que ellos serán los primeros en decirme en cuanto me vean - espetó segura la pelirroja.
-
No te preocupes, no es nada malo, espero que lo superen - se mofó divertido.
-
Ahhhh hombres, no tomare partido en esto, no quiero saber lo que seguirá, ¿qué clase de relación están construyendo? - negó con la cabeza, besando ligeramente el cuello de su novio.
-
No hagas eso…. - pidió riendo - además no entenderías, es cosa de hombres, aunque no lo parezca les agrado a todos, excepto a Carlo, pero eso no importa - minimizó como si el primo no valiera - a mi solo me importas tu y lo que tenemos.
-
A mi también, pero aún así quiero que puedas entrar a mi casa completo, no sabes como son esos - advirtió divertida.
-
Estaré preparado - prometió, apoderándose de sus labios besándolos con ansia, sintiendo su cuello rodeado por los brazos de la francesa, apoyándola en la puerta para acceder mejor a su boca y sentir nuevamente esas benditas sensaciones que solo ella le provocaba.
De pronto el sonido del golpeteo en la puerta los interrumpió, haciendo que se separaran abruptamente mirándose sorprendidos - Debe ser alguno de esos, te lo dije - susurró, mirando a su alrededor - ¡escóndete! - miró el closet, el baúl, su cama, el baño.
-
Tranquila, yo también se unos trucos, ventaja de vivir con hombres - tomó su varita, tocándose la frente mientras recitaba su hechizo y desaparecía.
-
¿Harry? ¿Harry, qué hiciste? - susurró preocupada, al escuchar nuevamente el sonido de la puerta, así como su nombre.
-
Tranquila, abre la puerta, todo estará bien, yo, no estoy aquí - la reconfortó, besándola en la frente.
Soleil sonrió al sentir ese roce, así como su presencia, acomodó su cabello y giró el picaporte topándose con la pequeña figura de su hermano - ¿Qué pasa Iván? - indagó disimulando.
- ¡Soool! - gritó abrazándola por la cintura - todos se volvieron locos, y los instrumentos… y mis primos… y luego Carlo… ¡nos vamos! Pero no quiero… y Andoni llora por ella… y Rodrigo busca y busca… ¡y todo esta mal! - barbotó apresuradamente, sin sentido.
Mientras el niño gritaba, Harry escuchaba divertido, entendiendo el por qué de la decisión de Carlo, y estuvo a punto de reír, pero logró detenerse, mirando a Sol que no entendía ni media palabra de lo que el niño barbotaba.
-
Tranquilo Iván - pidió su hermana - ¿dónde están?
-
Abajo… bueno casi todos, Many y Buggy están en Hogsmeade y Carlo te busca no se donde… y baja… están como locos - pidió desesperado Allen.
-
Respira y relájate, yo arreglare esto, baja y espérame, tardare solo 2 minutos - prometió, sonriéndole - diles que estoy aquí.
-
Pero no tardes, deberías de verlos… están raros y Carlo esta furioso.
-
Entiendo, no te alarmes, lo arreglare - con eso el niño abandonó la habitación, dejándola nuevamente sola.
-
Harry ¿qué hiciste? - indagó a la nada, recibiendo un beso en los labios y escuchando la sonora carcajada del chico que volvió ha aparecer frente a ella.
-
Nada grave, no te preocupes, lo que les quitaron esta bien, solo fue una pequeña revancha, ahora baja y tranquilízalos - musitó sonriente.
-
Debería dejar que bajaras tu para que te acribillen, pero seré piadosa, no tardo - replicó abandonando la habitación.
-
Espera - se acercó y rozó sus labios - suerte… - sonrió con travesura mientras Sol meneaba su cabeza.
Al saberse solo, el león miró a su alrededor, algo incomodo por estar en ese lugar sin ella, avanzó un par de pasos de aquí para allá, notando algún adorno, sus perfumes que tanto le gustaban, la ropa, curioseó un poco más, hasta que notó un pequeño recipiente que llamó su atención, miró el contenido de este, notando que era una sustancia que se le hacia bastante familiar, se inclinó un poco más, siendo transportado de repente al interior de algún recuerdo.
- No debería estar aquí, son los recuerdos de Sol, pero… ¡diablos! ¿Qué hace Sol en el cuarto de un Slytherin? - barbotó, mirando a su alrededor, los inconfundibles colores de la Casa de las serpientes - ¿de quién este cuarto?
Caminó un par de pasos y se detuvo en seco, sentada en la cama se encontraba su mejor amiga con la mirada fija en otro lado - ¿Hermione? pero ¿qué demonios haces aquí? - interrogó avanzando hasta ella, de pronto la chica se puso de pie, acercándose a la puerta de el baño - Hermione, sal de aquí ahora… si Malfoy te ve… - gritó, pero ya que solo era un recuerdo, no podía hacer nada.
Suspiró al verla alejarse de la puerta, pero se asombró al ver a Malfoy aparecer, envuelto solamente en una diminuta toalla - Hermione ¡sal de aquí! ¿Qué demonios te pasa Malfoy? - gruñó, acercándose a él, mirándolo con odio, pero siendo ignorado totalmente. Escuchó las palabras pronunciadas por el rubio con azoro.
-
Maldita sangre… Granger - musitó con desden Draco.
-
Yo… yo… - la escuchó tartamudear.
-
¿Tú qué? ¿Qué diablos te pasa? ¿Acaso te vas a quedar aquí, mientras me visto? - se mofó.
-
Yo… no, ya me voy - dijo levantándose y yendo hacia la puerta - tengo que ir a ver a Gerry.
-
Oye Granger… - la retuvo, acercándose por atrás, hasta quedar a sus espaldas.
-
¿Qué? - respondió sin voltear.
-
¿Te pone nerviosa verme sin ropa? - inquirió mofándose de ella.
-
Eres un… - se giró enfrentándolo presa de la furia, quedando a centímetros de rozar sus labios.
-
¿Un que…? - preguntó, acercándose hasta posando su boca sobre los tiernos labios de Hermione.
-
¡Aléjate de ella imbécil! - gritó Potter furioso, dispuesto a separarlos corrió hacia ellos, intentando distanciarlos, pero sus manos atravesaron las figuras sin efecto, arrojándolo al infinito, envuelto en un remolino, salio del pensadero - ¡Hermione! ¿Cómo tu…? - se desconcertó dando un par de pasos atrás, mirando el pensadero con duda - ¿Qué hacen los recuerdos de Hermione ahí?... ¿y por qué estaba con Malfoy?
Miró la puerta con duda, era mejor salir antes de que Sol averiguara lo que hizo, de su buró tomó un pergamino y una pluma, la hundió en el tintero, al comenzar a escribir sonrió al ver que la tinta era de un tono rosa.
"Nena, para evitar más problemas es mejor que me vaya, gracias por esta maravillosa velada… descansa y ten dulces sueños…
Un beso.
H.P."
Por un momento dudó en dejarla, era demasiado cursi, pero ya estaba hecha, así que la acomodó en su almohada, regresó a la puerta y antes de abrir se tocó con la varita, desapareciendo, la puerta se abrió y se cerró sin que nadie presenciara nada.
Bajó por las escaleras procurando hacer el menor ruido se detuvo cerca del acceso a la Sala común, escuchando varios de las protestas de los franceses - ¡Sol mi micrófono!, ahora Carlo se quiere ir sin haberlo recuperado - protestó desesperado Rodrigo.
- Tranquilos… entendámonos… vamos al lugar de los hechos y aclaremos esto… pero primero, Iván, vamos a tu habitación - pidió con tono cansino, ocultando la sonrisa al saberlos victimas de la broma de Harry, subió a su hermanito a su habitación, pidiéndole que se acostara, tranquilizándolo - no te preocupes, yo arreglare esto, ahora ve a dormir.
El niño asintió a regañadientes ya que quería acompañarlos, pero Sol se mantuvo firme hasta que lo vio entrar en su habitación, de camino abajo, escuchó la voz de Potter - Sol, soy yo, será mejor que me vaya, aprovechare cuando salgan para irme - anunció en un susurro, que solo logró mover los mechones de cabello en su oído, para después sentir los tibios labios de su novio en su frente.
-
De acuerdo - afirmó avanzando hasta el grupo de familiares, ajena a lo que su novio había descubierto.
-
Vamos, es hora de arreglar esto - ordenó, sacándolos a todos de la Sala, dejando por un minuto la puerta abierta, cosa que Harry aprovechó para salir.
Los franceses se alejaron por un pasillo, en tanto el ojiverde se perdía en otro, de camino a buscar respuestas…
En Slytherin…
Blaise arribaba a lugar, con su ropa maltrecha, avanzaba por el pasillo que llevaba a su habitación, cuando una voz conocida lo llamó, apareciendo la figura de Parkinson de detrás de un pilar - Que bajo haz caído… jamás pensé verte en ese estado… tan deplorable, andar con pobretonas te contagia lo vulgar - espetó viperina, apoyándose en el adornado pilar.
-
Parkinson…- saludó con tono cansino, estaba agotado y lo que menos necesitaba era una discusión con ella - ¿qué demonios quieres?
-
Tu respuesta, es claro que ya has visto los resultados de decisiones erróneas, así que ¿qué dices? Aún puedes salvarte, déjala… deja a esa… vulgar Weasley y acepta mi propuesta, yo me encargare de reivindicarte en la casa - prometió malévola.
-
¿Reivindicarme? No necesito de ti, además… no me interesa lo que dicen de mí… y ese no es tu problema, así que… - señaló la puerta con un movimiento de cabeza.
-
¿No te importa?, yo se que si, no finjas, después de todo te ofrezco la oportunidad de liberarte del castigo, después de todo, yo soy mejor que la Weasley - presumió, acercándose a el, deslizando sus brazos alrededor del cuello masculino.
-
¿Ah si? - interrogó, sin más los labios de la chica se posaron bajo los suyos, moviéndose sensualmente, en el beso que el tanto había anhelado, intentó responder, pero no era lo que él esperaba, lo que necesitaba, no eran los labios que él quería besar, simplemente cedió y dejó de besarla dejando que ella fuera la que se separara al sentir la falta de respuesta.
-
Yo se que soy mejor que ella, solo acepta y todo se arreglara, yo me encargare de dejarla por los suelos y tu quedaras bien con la Casa - susurró sobre sus labios, intentando provocarlo.
El moreno colocó las manos en la cintura femenina, rozando sus labios - Eres demasiado fácil, no me interesas, entiéndelo de una buena vez, lo que hagas o dejes de hacer no me importa y mantente alejada de Ginny - gruñó, separándose de ella y siguiendo su camino, dejándola totalmente furiosa.
- ¡Maldito Blaise! Pero esto no se queda así - habló amenazadoramente girándose furiosa para encaminarse a su habitación, sin prestar atención a nada, por lo cual no notó la rubia figura oculta tras una columna.
En tanto el chico de cabellos rizados azotaba la puerta sin importarle el sonido que retumbo en el lugar, se dejó caer en la cama fastidiado y adolorido físicamente, poco después la puerta se abrió, rápidamente apuntó su varita en esa dirección, bajándola cansado al ver en el umbral a Theodore - Eres tu… pensé que seria alguien inoportuno.
-
¿Qué? ¿Pensaste que era Pansy? - interrogó burlón cerrando la puerta y avanzando al interior.
-
Imbécil… no, a decir verdad pensé que seria un comité de bienvenida, presidido por tu hermano Montague - replicó ofensivo, resaltando el sarcasmo.
-
Vamos Blaise, vi todo lo que pasó con Parkinson… ¿ya cambista a la pobretona, por la rogona? - interpeló ponzoñoso.
-
No seas idiota, a mi no me gustan las sobras de lo que otros dejan - aseguró acomodándose.
-
Pues no lo parecía te vi muy… a gusto con ella - señaló malévolo.
-
Ahh… eso… solo necesitaba comprobar algo - respondió distraídamente.
-
¿Comprobar que ya no estabas piñado de Parkinson?
-
¿Piñado qué es? - interpeló sin comprender ese léxico aunque era claro que evadía responder.
-
¡Por Slytherin! No creí que tu léxico fuera tan pobre, se ve que no lees… esa Weasley te esta pasando sus mañas - espetó ponzoñoso - espero que no te vuelvas estúpido, bueno… pero responde…
-
¿Piñado es sinónimo de enganchado, de enamorado…? Pues no es lo que yo esperaba - puntualizo acentuando su decepción.
-
¿O más bien es que tu estas más que piñado de la Weasley? - acusó seguro de la respuesta.
-
Eso no te importa… además deberías preocuparte más por tus asuntos ¿qué harás con tus padres?
-
De momento nada, pero ese no es el tema por qué no hablamos de por qué vienes en esos estados tan desaliñados - farfulló señalándolo con su varita.
-
Tuve un pequeño percance, nada de importancia - contestó escueto.
-
¿Y también tuviste otro percance antes del partido? - insinuó pícaro.
-
Tenía asuntos que atender…
-
Ya déjate de misterios y cuéntame qué demonios te pasa, no estas radiante de felicidad como normalmente lo estarías después de estar con la Weasley ¿acaso te despidió para regresar a los brazos de Potty? - enfatizó analítico, notando la tensión en Blaise al oír ese nombre.
-
No menciones ese nombre - masculló con rabia.
-
Jamás te había visto así, odiamos a Potter pero lo tuyo va más allá… así que lo que tienes es eso - pausó dramáticamente tomándose su tiempo ya que sabía lo visceral que podía ser el moreno - así que eres el juguete sexual de la Weasley - continuó tanteando la situación.
Zabinni se limitó a dirigir sus pupilas oscuras y sombrías cargadas de furia, odio, rencor y el dolor de saberse derrotado por Potter y más cuando él se había mostrado tan vulnerable con ella como con nadie, hasta le había dicho que la quería.
- Mmmm - murmuró comprendiendo todo, se dirigió a la mesa de noche, pateándola haciendo que la tapa cayera dejando al descubierto su más preciado tesoro, el alcohol - bebamos… - sirvió dos copas, dándole una al moreno.
Blaise agitó el licor mirándolo penetrantemente como si eso no fuera suficiente para calmar su sentir, dejó la copa a un lado y tomó la botella, bebiendo directamente un largo trago.
Theodore se recostó en su provisional cama, en algún otro momento le hubiera criticado esos modales tan deplorables, sin embargo en este momento era lo de menos. Se mantuvo quieto y silencioso simplemente aguardando a que su amigo hablara.
-
Yo no pensé que las cosas llegarían hasta este punto, es decir si Ginevra me gustaba si, pero para algo efímero, no pensaba en relacionarme más allá de eso, sobre todo por sus creencias y sus amigos, pero me vi atrapado por su personalidad tan… no se… tan atrayente, tan valiente, tan retadora y a la vez tan imposible, porque es un Gryffindor, una traidora de sangre, la eterna enamorada del Cara rajada - volvió a tomar un largo trago, en tanto Theo se mantenía impasible y expectante.
-
Asumí que por ser quién soy, dejando de lado los prejuicios y rivalidades, ella caería y sentí celos pero no esa clase de celos que sentía al ver a Pansy arrastrándose por Draco, otra clase de celos… me hacían querer golpear, son irracionales y después por fin conocí el significado de estar con una persona, no por envidia, compromiso, venganza o solo por jugar con alguien, esto fue distinto… me gusto y más allá de eso lo disfrute, se podría decir que por primera vez era feliz y por eso arriesgue todo, mi reputación, mi familia, mis amigos… hasta mi vida… deje que me conociera, que viera más allá de lo que comúnmente le muestro al mundo - bebió nuevamente, tratando de que ese alcohol se llevara la amargura y el desconsuelo que lo carcomía a cada minuto.
-
¡¿Y para qué?! Para que no este segura de si quiere estar conmigo - barbotó herido.
Nott lo escuchaba identificándose con parte de su monologo - ¿Y te vas a dejar derrotar así de fácil? ¿No esperabas qué esto fuera tan sencillo o si? Recuerda que son años de insultos, peleas, humillaciones y maltratos, no porque unos días la hayas tratado bien quiere decir que olvidara todo eso, ella tiene pasado al igual que tu, no esperabas que confiara en ti así de fácil después de todo somos Slytherins - intervino lógico, recordando lo que él se decía así mismo y esperando que Blaise entendiera y que Emilie llevara acabo su parte del plan.
El rizado colocó su atención en cada palabra que su compañero le decía, cayendo en cuenta de varias verdades, pero por ahora eso no le ayudaba a cambiar el panorama de su vida, Ginny seguía sintiendo indecisión, los Slytherins aún pedían su cabeza, el Come babosas seguía odiándolo y además se había atrevido a golpearlo y para rematar el maldito Potter seguía existiendo.
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¿Y qué tiene que ver Parkinson en todo esto? - interrogó sacándolo de sus cavilaciones.
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Pansy era la oportunidad de liberarme de Ginny, de todo esto, del Consejo de Padres. Me ofreció una salida si me quedaba con ella - informó desalentado.
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¿Y ella qué obtendría? No me digas qué lo hizo desinteresadamente, ella no es de esas personas - aseguró desconfiando de las intenciones de la Slytherin.
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No lo se, quizás solo quería vengarse de Ginevra, quería que yo la humillara públicamente, supongo que era su propósito pero no se que más esperaba de mi - contestó despreocupado.
Theodore comenzó a hilar sus ideas con lo que decía su amigo, tomando conciencia de varios hechos y sus consecuencias, pero no era el mejor momento para ponerse a descifrar ese misterio.
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¿Estas conciente que a pesar de tus palabras y lo que pasó con la Weasley acabas de rechazar a Pansy? Si tan enojado estas, era tu oportunidad de zafarte de esto, tal y como lo hace Draco con Nurit - señaló el rubio haciéndolo conciente de ese hecho.
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Lo se, pero… cuando me besó, esperaba algo más, pero solo fue un beso simple, tedioso, no era nada extraordinario - culminó desencantado - y hablando de eso ¿dónde esta Draco?
Nott se limitó a levantar una ceja sarcásticamente - ¿Y todavía lo preguntas?
Zabinni dejó caer su cabeza con pesadez hacia atrás, suspirando frustrado - No lo puedo creer, ¿qué no ve que….? ¿Acaso esta…?
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Mejor cállate, no estas en posición de decir nada, y es mejor que ya no tomes partido en eso - aconsejó sabiamente.
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Pero es que si tú supieras… - intentó alegar con voz tensa.
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Y si tú trataras de entender a Draco verías el por qué de su elección - afirmó crudamente, indicándole que ese tema era mejor dejarlo de lado.
Zabinni lo miró con curiosidad, ¿qué era lo que Nott sabia que él no?...