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Alcohol, Quidditch y Amor. — capítulo 42

Disclaimer: Hemos osado revivir a los muertos, atentar contra las parejas establecidas en los libros y hasta corromper el cannon, porque el amor que se dará entre Draco & Hermione es prohibido, claro que los personajes como ya todos sabemos no nos pertenecen, son de JK Rowling, y uno que otro inspirado en Candy Candy propiedad de Kyoko Mizuki y Yumiko Igarashi**.**

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Alcohol, Deportes y Amor.

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The Darkness Princess & Lady Muerte

Lo que fue, permanecerá…

(N/as: Contiene spoilers de HP4 xD)

El sol había caído y los destellos de las estrellas adornaban el firmamento. Las luces mágicas iluminaban el Estadio dándole casi un aspecto matinal, las gradas rugían de admiradores, era innegable que se esperaba una final espectacular.

Sin embargo en los vestidores las cosas se desarrollaban de manera diferente. Hermione ya en su forma masculina estaba afuera, ya que Harry había dejado a su pelirrojo amigo custodiándola, para impedirle el paso al interior, donde se encontraban los otros jugadores cambiándose, incluido su tormento, por el que estaba sufriendo lo impensable al no saber qué ocurría con su incipiente relación o para ese punto podría ser que hasta inexistente.

—Vamos Ron, ¡esto es totalmente absurdo! —soltó un bufido cruzándose de brazos— Tenemos que entrar ¿cómo vamos a escuchar la alineación si no estamos ahí? —rebatió, mirando la puerta con ansia.

—Ni hablar Hermione, ellos pueden estar…

—Ronald, estuve ahí cuando no sabias quién era yo, así que no seas ilógico, tenemos que entrar, debemos saber si estamos alineados —espetó tozuda, midiendo la mejor manera de pasarlo, porque estaba segura que no lo convencería de dejarla pasar por las buenas.

—Harry puede decirnos, él no tardará en volver —apuntó firme, mirando la puerta.

—Me desesperas, entraré lo quieras o no —avisó, sin más abrió la puerta y se introdujo, escuchando la maldición de Ronald a su espalda.

En el interior varias voces se escuchaban, jugadores iban y venían sin camisa, en bóxer, pantaloncillos o ya vestidos luciendo el honorable uniforme, esperando saber qué ocurriría.

Harry la miró con exasperación, no tardó más que unos segundos en llegar a su lado.

— ¿Qué haces aquí? —preguntó abriendo su túnica como para evitar que ella mirara a los demás.

—Por favor Harry, déjate de tonterías, yo ya estuve aquí —le recordó lógica, haciendo que bajara sus manos, mirando por arriba de su hombro el resto del lugar, no tardó más que unos segundos en toparse con las pupilas furiosas de Malfoy.

Bastó ese simple gesto para que supiera que no sería sencillo recobrar su confianza y no bastaría con una plática «medianamente civilizada» de las que solían tener, esta vez tendría que usar todo su IQ si quería volver a estar en buenos términos. Angustiada, regresó sus ojos a Harry que seguía reprochándole su presencia en el lugar, aún debía hacerlo entrar en razón.

—Her… Gerry no deberías estar aquí —masculló entre dientes.

—Harry, tenemos que hablar de lo que pasó hace un rato…

— ¿Sobre qué? ¿En cómo te enredaste con ese? ¿En cómo lo defiendes? Cuando tu bien sabes que no es una buena persona, y no lo será en el futuro. ¡Jamás te aceptara su familia! Lucius Malfoy no lo permitirá, si está en Azkaban es por… —intempestivamente calló al darse cuenta de lo que estaba a punto de revelar, apretó su boca haciendo que sus dientes rechinaran por la fuerza que le imprimió.

— ¿De qué hablas? Su padre no está en Azkaban —contraatacó segura, mirándolo con las cejas enarcadas—. ¿Y quieres bajar la voz? —miró a ambos lados, pero nadie tenía los ojos puestos en ellos, seguían metidos en sus propios asuntos—. Creo que estas tergiversando las cosas, sé que su padre no lo aceptará, pero no voy a discutir contigo aquí ¿acaso quieres qué se enteren de quién soy? —agregó severa.

—No, claro que no pero…

—Harry, sabes perfectamente que no me refería a mis asuntos, si no al tuyo, lo que pasó con Sol…

Cedric hizo su aparición llamando la atención de todos, salvando a Potter de su respuesta. Comenzó un discurso sobre lo que les esperaba en el campo esa noche, mencionó las habilidades de cada uno.

— …es importante destacar que todos somos un equipo y que funcionamos de esa manera, no importa quién este en el aire, lo verdaderamente importante es que cada uno representa a todo el equipo y al Colegio entero, piensen en ello cuando estén arriba —hizo contacto visual con cada uno des los jugadores—. También quiero decirles, especialmente a Malfoy, que el hecho de que Krum sea jugador internacional, no debe ser intimidante para nadie, es un jugador más, con debilidades como todos, lo importante es encontrarlas y aprovecharlas…

Sacó un largo pergamino, disponiéndose a mencionar a los afortunados alineados en ese partido.

Draco Malfoy - Buscador

Cormac McLaggen - Guardián

Fred Weasley - Golpeador

Blaise Zabinni - Golpeador

Gerard D´Granchester - Cazador

Zacharias Smith - Cazador

Cedric Diggory - Cazador

—Esto es todo, los demás los necesito en la banca —ordenó—. Ahora vámonos, tenemos un partido que ganar —con eso enfiló hacia la puerta con su escoba en mano, dejando tras de sí a varios con el enojo en su interior, así como la decepción de no saberse jugadores de un partido tan importante.

... **… …**D&H … ……

El Estadio zumbaba estruendosamente en apoyo a las dos escuadras, era notoria la preferencia hacía el equipo local, así que los vítores aumentaron cuando estos hicieron su aparición elevándose por el cielo dando una vuelta alrededor, realizando un par de maniobras visualmente atractivas, liderados por Cedric.

El sonido local enunció cada uno de los nombres, dando tiempo para que fueran alabados por los espectadores, en cuanto estuvieron todos en sus posiciones, Diggory los miró con confianza, sabia que era un partido difícil, pero les era posible ganar.

En tanto Zabinni mostraba un claro desprecio por Gerard y ni siquiera se dignaba a mirarlo, Draco por su parte se notaba claramente furioso, su expresión fácil no ocultaba lo que estaba sintiendo. Apretó su agarre al mango de la escoba como si quisiera retorcer en cuello de alguien y sabía el de quién: Viktor Krum, ese infeliz mastodonte que había osado tocar a la castaña.

ººº*

En la parte baja avanzaba la banca inglesa, Ron mascullando maldiciones al lado de Potter, escuchando las palabras de los demás, en tanto Nott les permitía avanzar esperando que Cedric despareciera por la puerta, en cuanto esto hubo pasado, giró en sentido contrario. Él tenía una venganza que realizar y tendría que ser rápido, para que su coartada funcionara.

Repentinamente una figura escarlata entró rápidamente montada en una escoba, elevándose por los aires, obviamente exponiendo la aparición del equipo de Bulgaria

— ¡Mullet! ¡Ivanova! ¡Zograf!, ¡Levski!, ¡Vulchanov!, ¡Volkov! y... ¡Krum! —siete saetas de color rojo rasgaron el aire al entrar en el campo de juego.

Poco después el silbato se escuchó en el Estadio. — ¡Comienza el partido! —gritó el arbitro.

— ¡Mullet tiene la quaffle! ¡Ivanova! ¡Zograf!, ¡Mullet de nuevo!

Todos estaban dispuestos a conseguir un punto deseado. Mientras Krum se perdía en la distancia en busca de la snitch, sabia que su oponente estaba cerca, pero no era consciente de que un par de ojos grises refulgían por una venganza anhelada y él seria la presa.

ººº*

En las gradas, Ginny se encontraba rodeada de su familia, al menos en su mayor parte, ya que Lavender se les había unido, aún con la cara de molestia de su madre que no terminaba de aceptar su relación con Ron, le era difícil aceptar que el más pequeño de sus hijos había crecido y que ahora también se encontraba incursionando en las relaciones afectivas, pero al ver la chica que se había encontrado sabía que carecía de las cualidades que ella buscaba en una nuera, pero ya se imagina que era lo que había visto su hijo.

Billy sentado a su lado reía de la actitud disimulada que mostraba su pequeña hermana para mirar en dirección al moreno en el aire.

— ¿Todo bien Ginny? —interrogó con la intención de molestar.

Al oír sus palabras, lo miró entrecerrando sus ojos en señal de reproche. — ¡Ya no eres mi hermano favorito William! Es una lastima que Charlie no este aquí —apuntó maliciosa, alzando su barbilla para darle mayor efecto a sus palabras.

Los ojos de Bill se abrieron desmesuradamente al escucharla, sorprendido, ella nunca le había dicho algo como eso y ahora por culpa de Blaise era tratado como un hermano cualquiera.

— ¿Ah si? Recuerda Ginevra —acentuó su nombre en venganza—, puedo abrir la boca y todo un tumulto se desataría.

— ¿Lo ves? Ahora me amenazas como Ron… ya no te quiero —barbotó torciendo sus labios en una mueca—. ¡Charlie jamás haría eso! Él se preocuparía por lo que yo quiero — remató girando su rostro y colocando el banderín entre los dos.

Billy se quedó estupefacto por unos segundos, aunque sin duda resentía la actitud hosca de su hermanita, sólo por eso esperaba que su vil serpiente fuera golpeado por una bludger. Sonrió satisfecho de su pensamiento, regresó su atención al juego aunque no perdió detalle de los berrinches de su hermanita —que en su mayoría lo divertían—, notando como no perdía detalle de Blaise en el aire, al parecer si le importaba lo que pudiera pasar, se acomodó hacia atrás, afianzando la mano de su esposa, comenzando disfrutar del buen partido.

Los equipos eran aguerridos y difíciles de derrotar, antes de los 10 minutos se escuchó la primera anotación de parte de los búlgaros.

— ¡Cormac! ¿No deseabas el puesto de Ronald? Demuestra que lo mereces o serás cambiado —lo amenazó el capitán.

Ronald en la parte de abajo sonrió orgulloso. —Yo la hubiera atrapado —señaló vanidoso. Mirando como se desenvolvía el partido en el cielo, puntualmente en Zabinni que al parecer hacia piruetas innecesarias y sabía a que se debía, lo cual lo hacía rabiar—. ¡Imbécil, sólo se esta luciendo!

Buscó a su hermana en las gradas, encontrándola con la mirada fija en el moreno, y para rematar con su hermano mayor a su lado sonriente. —Maldita sea, no puedo creer que él aceptara que Ginny esté con esa rastrera serpiente —refunfuño casi mordiendo las palabras.

— ¿De que hablas? —indagó Harry escuchando sus balbuceos.

—De Billy… aceptó que Ginny ande con el imbécil de Zabinni, ¿puedes creerlo? — susurró ya que los demás miembros de la banca podrían escucharlos.

—Ron, deberías dejarlos en paz ¿no te basta con tu rara vida? No te metas en eso, mejor mira a tu novia al lado de tu hermana —señalo distrayéndolo.

Weasley dejó caer la cabeza entre sus piernas con actitud derrotista. ¡Vaya amigo que tenía! Mira que romperle la burbuja y traerlo de vuelta a su realidad, donde todo estaba fuera de lugar. —Oh, no lo menciones, no se ni que diablos esta pasando con ella… a veces sólo quisiera que esto no ocurriera, volver al pasado cuando disfrutaba de toda la atención que ella me daba.

—Ron no es por desquitarme contigo, pero enserio eso tiene algo que ver con la chica con la cabeza de León que esta por allá — señaló dejando que sus labios se curvaran en una mínima sonrisa, de inmediato su amigo giró para verla, era ella… Luna estaba haciendo un raro movimiento con la enorme cabeza de felino, en apoyo a Hogwarts.

—Luna… ¿qué haces? —preguntó en un susurró apenas audible, sin poder evitar que una sonrisa apareciera en sus labios.

— ¿Lo ves? Deberías de decidirte ya, antes de que Fred deje a Angelina para salir con Luna —pausó imaginándose la loca pareja que serían—. ¿Qué harías si se convirtiera en novia de Fred?

— ¡Cállate Harry…! ¡No digas tonterías! —gritó molestó, se arremolinó en su asiento dando por zanjado el tema. Miró a las personas del Estadio, encontrándose sólo a un par de franceses—. Ahí está Iván, con Marlon y Many, pero no veo a los demás… —su mirada azul regresó a su amigo al darse cuenta de que no estaba la persona que él debía estar esperando— ¿Sol no va a venir?

Al escuchar el nombre la francesa cada parte de su ser se tensó, un retorcijón en su estómago le hizo recordar lo culpable que se sentía, más después de todo lo que le habían dicho su padrino y los demás.

—Esta molesta… creo que terminamos.

— ¡¿Qué?! ¿Cuándo pasó eso? ¿Por qué? —atacó a preguntas.

Harry se encogió en hombros, pensó en contarle lo que pasaba entre Malfoy y Hermione, también que Sol y Ginny estaban enteradas de todo, pero eso sería contraproducente en este momento. Además, se lo había prometido a su amiga aun cuando no le agradara nada lo que ocurría.

—Digamos que… hubo un malentendido y le grite.

— ¿Le gritaste? ¿Estás loco? ¿Acaso no ves a lo que te arriesgas? Sus primos están aquí… y Carlo no es el ser mas tranquilo, ni te tiene en mucha estima —pronunció fúnebre—. ¿Cuándo será el siguiente duelo?

Potter le lanzó una mirada helada.

—Ok… ahora entiendo porque estas como si fueras escreguto de cola explosiva — mencionó con un gesto.

Harry apartó la mirada de su amigo, en ese momento no tenía ganas de bromear. Exhaló el aire que contenían sus pulmones en un largo suspiro que pudo haber llegado hasta su ex novia. —No sé cómo haré para arreglarlo —manifestó sin despegar la mirada del cielo.

—Pues yo que tu pensaba en algo ahora, porque esto se acabó y si no haces algo hoy, no tendrás oportunidad hasta las vacaciones. Además, no creo que como están las cosas en el Ministerio y Sirius te permitan viajar a Francia —notó como Harry dejaba caer la cabeza pensativo, en un intento por aligerar las cosas se le ocurrió preguntar —. ¿No me digas que todo esto fue porque te descubrió con Cho? Te dije que esos sueños no eran buenos Harry… —antes de que tuviera oportunidad de huir, el golpe de su amigo aterrizó en su hombro.

— ¡Ron cierra la boca! Cho está… —deteniéndose al recordar como la asiática lo había acosado en los vestidores, estaba a punto de contarle lo que había ocurrido pero ante su gesto pícaro desistió de la idea—. Tú no sabes nada… mejor cállate.

El pelirrojo lo miró con la intriga en su rostro, era obvio que le estaba ocultado algo, pero no era el momento de buscar información, ya seria ideal en su habitación en donde pudiera utilizar otros métodos.

ººº*

En el cielo, las cosas se desarrollaban difíciles, Bulgaria como equipo conformado por jugadores profesionales, mostraba su poderío, en tanto que Hogwarts no pensaba darse por vencido, habiendo logrado anotar dos veces, sin embargo les hacia falta un poco de ofensiva.

Cedric notando eso, preparó una jugada secreta, formación de ataque «cabeza de halcón», murmuró el capitán, a sus compañeros al instante los cazadores del equipo se reunieron. Él al centro y ligeramente por delante de Smith y D´Granchester, para caer en picado sobre los búlgaros. Gerry se las arregló para evadir la defensa búlgara, entregándole la quaffle a Smith.

Uno de los golpeadores búlgaros, Volkov, pegó con su pequeño bate y con todas sus fuerzas a una bludger que pasaba cerca, lanzándola hacia Diggory, quien se apartó evitándola perdiendo la quaffle en su acción.

Levski logró atraparla, lanzándola hacia los aros de los ingleses, McLaggen apenas pudo desviarla, pero no atraparla, por lo que la quaffle salió despedida por lo aires, Fred la golpeó intentando encausarla hacia los cazadores.

Sin perder tiempo Gerry llegó justo para atraparla, evadiendo la bludger búlgara, en un drible la regresó a Zac y este nuevamente a Gerard, confundiendo al guardián y anotando una vez más.

— ¡D´GRANDCHESTER MARCA! —bramó el arbitro, y el Estadio entero vibró entre vítores y aplausos— ¡Treinta a treinta!

Gerry sabía lo suficiente de Quidditch para darse cuenta de que los cazadores de Bulgaria eran soberbios. Formaban un equipo perfectamente coordinado, y por las posiciones que ocupaban, parecía como si cada uno pudiera leer la mente de los otros.

El juego se tornó aún más rápido pero también más brutal. Volkov y Vulchanov, los golpeadores búlgaros, aporreaban las bludgers con todas sus fuerzas para pegar con ellas a los cazadores del equipo ingles y les impedían hacer uso de algunos de sus mejores movimientos: dos veces se vieron forzados a dispersarse, luego —por fin— Cedric cansado de sus ataques logró romper su defensa, esquivar al guardián, y marcar otro tanto para el equipo de Hogwarts.

Draco por su parte no perdía oportunidad de dejarse caer en su escoba para dañar a Krum su estado de animo era malicioso, cada vez que recordaba como había osado besar los labios de Hermione, su sangre hervía, queriendo verlo caer, dispuesto a lanzarle un hechizo si pudiera hacerlo.

— ¡Eres un maldito mastodonte!

Enfiló hacia él golpeándolo de costado, sabía que no tenia el suficiente cuerpo para poder contrarrestar la musculatura de Krum, pero había una ventaja competitiva que podía destacar, prácticamente elevó los pies y lanzo su cuerpo hacia adelante, colocándose casi en posición paralela a la escoba, buscando ganar velocidad, tenia la mirada fija en los movimientos de la snitch, de ninguna manera permitiría que ese infeliz le ganara.

ºº*º

En los vestidores…

Theodore miraba con orgullo los tres cuerpos inertes en el suelo de las regaderas, obviamente Zabinni había cumplido cabalmente con su parte de la venganza, ahora sólo faltaba que terminara el partido para poder colocarlos durante un apagón al centro del lugar y poder avergonzarlos ante el mundo entero.

—Lo que necesito ahora es mover a estos imbéciles de aquí —sacó su varita, apuntándoles un par de hechizos y los tres cuerpos estaban en el aire —. Más le vale a Hufflic darse prisa y ganar… estos idiotas pueden despertar y con los aurores aquí todo es más riesgoso.

Salió cuidadosamente del vestidor, poniendo el doble de atención en cada uno de sus movimientos, después de todo era una venganza necesaria y no podía arruinarlo todo estando tan cerca del final. Una sonrisa malévola apareció en su rostro, totalmente digna de un caballero de su casa.

ººº*

En el aire…

Gerry intentaba poner su atención en el partido, pero era imposible no mirar lo que pasaba con Draco, y es que era obvio que estaba más que furibundo —el término correcto sería convertido en un dragón, tal vez un Colacuerno húngaro— y sus embates contra Viktor no terminarían en nada bueno.

Krum era capaz de aplastarlo si lo deseaba, sin mencionar que la experiencia que tenia el búlgaro lo hacia un peligroso contrincante, después de todo sabia todas las artimañas para poder deshacerse de Malfoy sin siquiera ser notado por el arbitro.

«Draco, deja de provocarlo… ¿qué no ves que es mas grande que tu? Te estas comportando como un idiota, si pensaras bien las cosas entenderías. ¡Maldito Slytherin cabeza dura!».

De pronto sus pensamientos fueron interrumpidos por un ligero golpe en su hombro que logró desestabilizar su escoba y casi derribarlo. Los gritos de queja del público no se hicieron esperar.

«¡Por Merlín! Debo enfocarme en el juego o terminare en el suelo.» Se amonestó mentalmente, no podía permitirse otro error como ese.

— ¡Gerard concéntrate! No podemos perder este partido ¿entiendes? —lo regañó el capitán, fijando sus aceradas pupilas en él.

—Si… entiendo —respondió agitado, sintiendo el intenso dolor punzante en su hombro, arrancándole un gesto doliente que lo obligó a entrecerrar sus ojos y apretar su mandíbula.

— ¿Estas bien? —cuestionó Cedric acercándose, notando su estado.

—Si, por supuesto —miró hacia arriba, respirando profundamente, fue entonces que lo vio… un espacio que podía romper su defensa, era fácil de distinguir desde abajo, pero imposible de traspasar desde arriba—. Eso es… Cedric, ¡lo tengo!

Rápidamente se elevaron, mientras Gerard le explicaba su descubrimiento. El capitán sonrió fascinado, habían hallado una falla y era momento de aprovecharla, sólo tenían que poner al tanto a la persona adecuada para poder anotar. Dejó a Gerry y fugazmente se acercó al golpeador.

Mientras tanto Gerry avisaba a todos la estrategia a seguir, era hora de empezar a romper su formación y adecuarla, tenían que ganar y esperaba que Draco por fin pudiera atrapar la snitch con la distracción que crearían al destruir la perfecta defensa búlgara.

Un silbido proveniente de su capitán rasgó el aire… era hora de anotar, miró como Zac con la quaffle en mano miraba como si estuviera confundido a ambos lados para después lanzarla presuroso hacia Cedric, quién "fingió" no darse cuenta hasta el último minuto, en que intentó asirla pero se le escapó, persiguiéndola hacia el suelo, mientras Gerry avanzaba lentamente hasta colocarse un poco más delante de los aros contrarios a nivel del suelo.

Poco antes de que la quaffle tocara el suelo, Cedric logró tomarla y lanzarla sorpresivamente a Gerry, quién logró elevarla en cuanto llegó a su mano, traspasando desde abajo la defensa búlgara.

Sorprendidos los jugadores intentaron retroceder, pero antes de que tuvieran oportunidad, un bate azotó la quaffle, lanzándola en dirección del aro principal, atravesándolo milímetros antes de que el guardián llegará.

Palabras furiosas se escuchaban de parte de los búlgaros, estaban demasiado pasmados para reaccionar, era obvio que los habían engañado y no sabían qué hacer. Todo era confusión, en la banca se escuchaban gritos de amonestación y regaño, lo que llamó la atención de Krum como era de esperar por parte de Hermione.

Zabinni por su lado hacia piruetas en el aire, después de todo no era su función lograr anotaciones pero lo había hecho por la pelirroja, aunque le disgustaba que la oportunidad la hubiera propiciado esa maldita sangre sucia, por lo que estuvo a punto de desobedecer la orden de Diggory sobre lo que tenia que hacer, pero después de todo, no estaba dispuesto a que perdieran por culpa de esa intrusa.

Se acercó a las gradas, donde la pelirroja sonreía abiertamente hacia él, parecía haberse olvidado de que sus padres estaban ahí, sin pensarlo mucho colocó la escoba vertical y sosteniéndose sólo de un pie, realizó un par de reverencias, sonriendo al dirigirla hacia donde Ginny lo miraba sonriente.

Bill únicamente miraba la hazaña del moreno con una mueca burlona, era increíble como es que querían ser discretos y se evidenciaban a la primera de cambio, por una parte eso era algo que le daba confianza, ya que a Blaise no parecía intimidarle la opinión del mundo, mientras que su hermanita parecía olvidarse de todo a su alrededor cuando él estaba cerca.

— ¿Qué le pasa a este chico? —indagó Molly Weasley ceñuda, mirando a Zabinni con extrañeza, mientras que Billy codeaba a su hermana intentando traerla de regresó a la realidad—. No lo sé, probablemente esta muy feliz por anotar.

ººº*

Krum no podía creer que su casi perfecta defensa hubiera sido quebrantada por ese ser ínfimo y sin gracia, mascullando una maldición emprendió la búsqueda de la snitch, sin embargo Draco estaba adelantado, ya que él no se había detenido al notar la anotación, sino que tenia su mente fija en la esfera dorada, sin perder tiempo avanzó tras él.

Malfoy sabia que su equipo había anotado y que si su intuición no fallaba era gracias a lo que ella hiciera, así que era su turno de no desistir, su plateada mirada estaba fija en su objetivo y no estaba dispuesto a ser derrotado, escuchó como tras de sí el aire se rompía al acercarse el búlgaro, así que dejó caer el peso de su escoba, golpeándolo en el hombro, desequilibrándolo mínimamente.

«No te dejaré ganar… maldito mastodonte.»

Estiró su mano, rozando con sus yemas las suaves alas de la snitch. —Eres mía… —barbotó decidido, colocando su atención en como el viento se volvía a escuchar era señal de que el búlgaro se aproximaba, era hora de que le sirviera de algo, lo dejó acercarse lo suficiente como para colocarse bajo él, estaba a punto de pasarlo, ahora…

Bajó su pie lo suficiente para apoyarlo en la cabeza del buscador, impulsándose a sí mismo tiempo que lograba desequilibrarlo, ese impulso era lo único que le faltaba para poder atrapar la esfera. Sin embargo no evitó que cayera de su escoba con un golpe seco, levantando una nube de polvo. Afortunadamente la distancia había sido mínima, sino en ese momento estaría retorciéndose de dolor.

— ¡Odio ensuciarme! —bramó orgulloso, poniéndose de pie, sabiendo que el Estadio entero tenia sus mirada expectante en él, sacudió su capa, para después mirar a Krum a pocos metros de él con una expresión de pocos amigos—. Te la regalo… un recuerdo de tu derrota —dijo petulante, lanzándole la esfera dorada mientras la sonrisa en su rostro no podía ser más soberbia, dio medía vuelta avanzando como si nada más le importara.

La victoria para el equipo de Hogwarts se anunció y mientras la multitud estallaba en gritos de victoria y felicitación.

El sonido estruendoso avasallaba sus oídos, pero él sabia que su propósito había sido cumplido, de reojo notó como Gerard descendida de su escoba acercándose a él, acompañado de los demás miembros del equipo, clavó sus frías pupilas en él por un segundo, advirtiéndole que no era bienvenido, siguió caminando, pasando de él hacia su amigo.

Sin embargo a pesar de estar feliz por la victoria, la mente de Zabinni tenía otras cosas planeadas, cuando levantó su mano, las luces del lugar desaparecieron, entre las penumbras se escucharon murmullos de susto y expectativas, todos los presentes buscaron sus varitas por reflejo aunque muchos creían que se trataba de un espectáculo preparado para los ganadores por parte de los anfitriones.

Los aurores se pusieron en guardia, sin perder tiempo lanzaron un Lumus**Maxima al aire, la bola de luz como el sol mismo en el centro del campo, llamó la atención de todos, percatándose de que en el centro del Estadio estaban tres chicos semi desnudos, sentados en el suelo, amarrados.

Nadie entendía muy bien que pasaba, un auror se acercó velozmente para conocer el estado de los chicos, no esperaban que fuera un ataque dadas las circunstancias.

La expectativa crecía en todos, Dumbledore de inmediato llegó al lado de los chicos, tocando sus rostros, notando rastros de una poción desconocida en las comisuras de sus bocas.

—Sólo están desmayados —anunció buscando calmar la multitud—. Ennervate—pronunció logrando reavivar a los jóvenes, que de inmediato reconoció como alumnos de la Casa de las serpientes.

Los tres chicos miraban hacia los lados, sin entender que ocurría, fue Dumbledore el que inició el interrogatorio para conocer la causa de su estado. — ¿Qué ha pasado señores?

Los Slytherins no sabían qué responder, sólo miraban a un punto indiferente, dispuestos a callar, en un punto oculto Nott sonreía malicioso, era hora de exponerlos, lanzó un hechizo a su garganta, y usando su varita como altavoz preguntó—: ¿Quién ha sido el responsable del ataque pasado en el Torneo?

El tono retumbó a través del estadio, los tres Slytherin apretaron su mandíbula, dispuestos a no decir nada, pero la poción era demasiado efectiva como para que ellos lograran vencerla, antes de que lo supiera Bole habló—: Nosotros tramamos todo.

Con su respuesta condenó a sus compañeros que derrotados se miraron entre si, Snape tomó el rostro de uno de ellos, clavando sus fríos ojos en sus labios con fijeza.

—Veritaserum, están diciendo la verdad.

—Profesor Snape, lleve a los alumnos a mi Despacho, hablaremos sobre sus acciones y sus consecuencias —dijo con un tono firme y rígido, mirando como se alejaban. Rápidamente procedió a tranquilizar a la multitud del Estadio—. Todo ha sido una broma de algunos alumnos, por favor, sigan celebrando el triunfo de nuestro Colegio.

Con eso los árbitros se pusieron en marcha, reuniendo a la gente para la premiación, mientras que Zabinni y Nott reían abiertamente, al lado de un Draco desconcertado pero no idiota, sabía que eso tenia que ver con ellos, lo último que le faltaba era que se dispusieran a molestar aún más a los de la Casa. Miró hacia Gerard, el cual era abrazado en ese momento por varios miembros del equipo, custodiado en todo momento por el Cara- rajada y por la Comadreja.

Molestó apartó la mirada, odiaba pensar que era su Hermione la que se encontraba siendo toqueteada por esos, el monstruo de los celos estaba creciendo en su interior como nunca pensó, en ese momento deseó apartar a todos a punta de varita con un par de maldiciones, sin duda era una posibilidad bastante seductora.

—Vamos Draquito, ve a felicitar a «Gerry» —sugirió Blaise empujándolo.

— ¡Idiota! —masculló girándose, evitando así seguir viendo ese penoso espectáculo y seguir alimentando sus recién descubiertas ganas de torturar y matar.

ººº*

Tiempo después en la Sala de premios anuales…

Sonidos de copas se dejaban escuchar desde en interior, en donde Zabinni y Nott brindaban alegremente por su bien lograda venganza, mientras su líder se paseaba rabioso de un lado a otro de la habitación.

—Vamos Draco, debes admitir que fue divertido —acertó Blaise, soltando otra carcajada de sólo recordar las caras que habían puesto esos inútiles.

—No seas idiota, no es por falta de diversión. ¿Qué no sabes como estas las cosas? ¿Cómo se les ocurre meterse con los de la Casa?

— No podíamos permitir que las cosas se quedaran así, simplemente es eso, como caballeros era una afrenta que no podíamos ignorar —concluyó Nott sin dejar de sonreír soberbio.

— ¿Caballeros?… ¡Idiotas es lo que son! ¡Suficiente tengo con todo esto! —murmuró por lo bajo, de pronto un sonido extraño lo hizo girar en automático hacia la entrada, pendiente de quien pudiera entrar, pero la puerta continuó cerrada.

—Estás paranoico Draco, ¿acaso piensas qué vendrán por nosotros a tu Sala? —indagó divertido Zabinni.

— ¿O no estás preocupado por ellos, sino por tu… vecina? — atacó asertivo Nott.

—Cierra la boca, por supuesto que ella no me preocupa —señaló alejándose de ellos y ocultado su rostro al mirar hacia los libros del estante.

—Y a todo esto… ¿qué hacemos aquí? Deberíamos de estar preparándonos para la celebración de la victoria en el Comedor —acotó el moreno alegre.

—Están aquí porque por ahora es mejor que estén donde pueda vigilarlos —acudió a un pretexto, la realidad era que no sólo lo hacía por eso sino porque no deseaba estar a solas en ese lugar, no quería darle la oportunidad a Hermione de enfrentarlo nuevamente—. Esperen aquí en lo que me cambio para poder irnos —señaló avanzando hacia su habitación.

Blaise no podía evitar soltar su comentario ponzoñoso, así que dirigiéndose a Nott le expresó—: ¿No sientes que somos como chaperones? Tal pareciera que tiene miedo de enfrentarse a la marimacho.

—Deja de meterte en lo que no debes —apuntó analítico, mirando a Draco desaparecer tras las escaleras.

—Pero Nottyto… no podemos permitir que esa siga jugando así con él —señaló con los ojos entrecerrados.

— ¿Acaso quieres que tu pobretona acabe con tu posible descendencia? Sabes tan bien como yo que en cuanto emprendas algo contra Granger, la pobretona y toda su tribu vendrán por ti… y no aseguro que te dejen en estado adecuado para tener hijos.

— ¡Eres malo! Yo que me preocupo por él…

— ¿Y cómo actuarías tu, si Draco se preocupará por ti de la misma manera? Porque él conoce tus secretos oscuros… ¿qué te parecería si va a contarle a la pobretona sobre el Vershut o…?

— No lo haría, él tiene más que perder que yo — señaló seguro.

—Yo que tu no me arriesgaría, ya te lo dije Zabinni, no te metas en su vida, que después de todo suficiente tiene con sus fantasmas internos como para que tu le sumes más.

—¿No me vas a decir que estas de acuerdo que esa… esa... quimera esté con Draco? —señaló despectivo, alzando su ceja.

—Blaise, creo que esto va más allá de un juego y será mejor que lo asimiles antes de que puedas abrir la boca de más y alguien te la cierre —señaló oportuno, bebiendo el resto de su trago mientras el otro analizaba los hechos.

El moreno se dejó caer a su lado, mirándolo con curiosidad, esperando que dijera algo más. —Nott…

—Negro, todo se resume en que somos sus amigos y sino lo apoyamos nosotros, ¿quién lo hará? Tu sabes que en cuanto esto se corra toda la Casa se vendrá contra él, incluida su propia familia —explicó con seriedad, los signos de tensión se adueñaron de su rostro.

—Lo sé… por eso mismo no me gusta, ella sólo le traerá problemas ¿qué no lo ve?

—Tantos como los que Weasley te traerá a ti…

—Pero yo tengo ventajas, Ginny es pura no una… bueno… eso, además… son muchos pobretones y ya tengo algunos de mi lado, así que me defenderán.

Nott levantó su ceja con sorna al escucharlo. — 'Que cobarde te escuchas… que un Weasley te defienda es muy bajo, tiene razón Draco, después vas a querer comprarte ropa de segunda mano…

—No digas idioteces, sólo te digo los hechos —arguyó divertido.

—Sólo mantente al margen, no lo ayudes si no quieres, pero tampoco sigas atacándolo…

—Hay si, hay si, Nottyto defiende a Draquito… esto es la presión de los blancos sobre los negros… ¿qué no conoces la libertad de expresión? —embromó aligerando el ambiente.

—Blaise… eres un imbécil, no se porqué me canso en explicarte —pronunció dispuesto a servirse un nuevo trago cuando escucharon a Draco bajar las escaleras ya preparado para el baile.

—No estuvieron haciendo cosas inmorales en mi Sala mientras me cambiaba ¿verdad? — prorrumpió mirándolos atentamente.

—Tu sabes que sólo soy tuyo —agregó Blaise caminando hacia él, abrazándolo del cuello.

— ¡Negro déjame…! ¡Me arrugas la ropa! —masculló zafándose de su abrazo.

—Sabes que él sólo te ama a ti —añadió Nott, cuando la puerta se abrió dejando vislumbrar la figura de femenina…

ººº*

En Gryffindor…

Ronald se alegraba de lucir una traje adecuado para el evento, después de la vergüenza que pasó en el Baile de cuarto con el traje de gala tan feo de su familia, era necesario esmerarse ese año por lucir mejor.

Esperaba tener una noche normal con su novia y no una serie de discusiones gratuitas, ya era ahora de que su relación volviera a ser lo que era, con la esperanza en alto, bajó las escaleras. Sin embargo su mirada recayó en Harry, que se encontraba desparramado y con el ánimo por los suelos en el sillón cercano a la chimenea, parecía estar cargando el mundo en sus hombros nuevamente.

—Deberías de animarte, hoy es la gran fiesta y tú estás aquí sólo, desanimado y con cara de funeral. En serio sería mejor que buscaras una manera de reconciliarte con Soleil.

— ¿Y cómo se supone que haré eso? No quiere ni hablarme —murmuró decaído, era raro como podía pelear contra magos oscuros si era necesario pero cuando se trataba de mujeres era un total inepto.

—Creo que deberías hablar con sus primos, ellos te podrían ayudar —sugirió esperando poder sacar el trasero de su amigo de ese sillón.

Estaban en eso cuando la puerta de la Sala común se abrió dando paso a los sonrientes gemelos en compañía de Buggy, quienes al notar la expresión abrumada del chico se acercaron para averiguar qué ocurría.

— ¿Harry estás bien?, esa expresión me da miedo —manifestó intentando bromear el mayor de los gemelos—. ¿Estamos a punto de ser atacados por cosas del más allá? —añadió con un par de muecas— Debo saberlo, antes de morir tengo que besar a Luna — dijo teatralmente sólo para molestar a su hermanito que gruñó por lo bajo.

—No es nada de eso —los tranquilizó Ronald, taladrando a Fred con su mirada—. Lo que pasa es que Sol está enojada con él y no sabe cómo remediarlo.

—Pero Harry, tienes a los grandiosos Hermanos Weasley para ayudarte las 24 horas del día —aseguró George—. Dinos qué paso, y veremos cómo resolver este problema.

Un escalofrió recorrió la espalda de Potter, no porque no confiara en los gemelos, sino porque sus ideas eran arriesgadas y la situación ya era complicada. Además no podía explicarles las causas sobre las que se habían enfrentado.

—Bueno… por una situación tonta, yo le grite —balbuceó sintiéndose un poco tonto, se rascó su nuca sin saber qué más decir y por las miradas que le estaban lanzando sabía que no estaba siendo de ayuda.

— ¿Le gritaste a mi prima? — indagó Buggy sorprendido y un poco molesto.

—No fue a propósito —tartamudeó apresurado—, es sólo que me hizo enfadar y la situación se salió de control y bueno… acabe diciendo cosas fuera de lugar y ahora no quiere verme, ni hablarme y ya no digamos escuchar mis disculpas —aseveró mirando a Erick con firmeza, en donde se dejaba ver su arrepentimiento.

—Harry… no quiero sonar pesimista, pero ninguno de nosotros le grita a Sol, es mera cuestión de educación, no estamos acostumbrados a maltratar a las chicas y las veces que hemos alzado la voz es porque ella ha hecho algo de verdad malo, así que lograr que te disculpe si será todo un acontecimiento —manifestó conocedor el francés.

Sus palabras hicieron que Harry hundiera un poco más los hombros, era un hecho que obtener el perdón de Sol no iba a ser fácil, a veces maldecía no ser mas como su padre o Sirius en esos casos, ellos sabrían qué hacer. De pronto la idea de consultar a su padrino le pareció una opción bastante apetecible, pero de inmediato la desechó frunciendo el ceño al notar su nivel de desesperación.

Ya se imagina las cosas descabelladas que le sugeriría y no estaba para eso, la situación ameritaba una buena estrategia no locuras.

—Harry... vamos, al menos deberías de intentarlo, aquí sentado nada va a pasar — lo regañó el francés de la mejor manera—. Mira, cuentas con mi apoyo, sin que mis primos lo sepan claro… sobre todo Carlo.

—No olvides Harry que te ayudaremos en lo que podamos —exclamó Fred, inflando su pecho y esbozando una gran sonrisa—. Somos expertos en reconciliaciones

—Peticiones de mano —apuntó George.

—Rompimientos.

—Aniversarios.

—Sorpresas de cumpleaños.

— Y demás eventos relacionados con las parejas ¿verdad hermano? —señaló el gemelo, ya que cada uno había pronunciado uno de sus servicios.

—Y lo mejor es que no te cobraremos —guiñó su ojo, sonriente—, esta vez.

Potter los miró, las palabras de Buggy eran algo que no podía negar, si no hacia algo ahora, ella se iría al día siguiente y no sabía qué pasaría después, era difícil salir del castillo, mucho más del país para poder verla y remediar esto.

Eso lo hizo terminar de darse cuenta que no quería terminar con ella de esa forma, en cualquier momento el loco de Voldemort lo alcanzaría y probablemente mataría, debía aprovechar el tiempo que aún le quedaba. Bajó los pies del sillón, enderezando la espalda y fijando su mirada con un nuevo brillo de determinación en las llamas de la chimenea.

—De acuerdo, hay que pensar en algo… Sol no puede irse mañana disgustada conmigo.

—Esa es la actitud Harry… ahora veamos que podemos hacer por ti, podemos aprovechar esta fiesta para… —se acercó Fred, sentándose en la alfombra, mientras Ron los miraba con cierto resquemor, esperaba que por el bien de Harry, y su naciente relación sus hermanos pudieran ayudar y no terminaran de estropear las cosas.

ººº*

En otra parte del castillo…

Black y Lupin sostenían sendas copas en sus manos mientras escuchaban con atención las palabras de Albus.

—Aclarado lo del supuesto ataque, podemos disminuir un poco la excesiva vigilancia sobre Hogwarts —afirmó con serenidad, fijando sus pupilas en las grises del pelinegro a través de sus gafas de media luna.

—Al parecer si, aunque aún me molesta el hecho de que esos chicos jueguen de esa manera, y seguramente Zabinni y Nott tienen que ver en el hecho de que ellos aparecieran de esta manera y el Veritaserum les fuera suministrado —musitó crispando sus labios en sonrisa divertida, al pensar que él hubiera hecho algo parecido en sus días escolares.

—Sería bueno que el profesor Snape les vigilará más de cerca, no sé qué tan lejos pueda ir esto y en Slyhterin son un poco drásticos en sus reacciones —externó su preocupación Lupin.

—Hablaré con Severus, y mantendremos a esos chicos bajo vigilancia, no se si estén enterados de los últimos acontecimientos, pero me place informar que el joven Nott está saliendo con una señorita de sangre mestiza y para mayor sorpresa, el señor Zabinni se relaciona con la señorita Weasley.

—A Arthur le va a dar algo cuando se entere — se mofó Sirius —. ¿No pasa nada en Hogwarts de lo que no estés enterado Dumbledore?

—Tengo un poco de pendiente por estas situaciones, sé que parecen inofensivas pero esto sumado a las acciones de la Casa de Slytherin me hacen pensar en la otra posibilidad, pero es mejor que por ahora quede así, sólo tenemos que extremar la vigilancia en los tres…

— ¿Draco también? —indagó extrañado Remus.

—Me falta asegurar las cosas, pero si todo esta como se aprecia desde afuera, eventos relevantes se aproximan y debemos estar preparados —murmuró enigmático, su rostro de repente perdió toda animosidad—. Sirius, ¿qué pasa con Azkaban?

—Todo esta casi listo… será el día 29 de noviembre.

—Bien, entonces los veré en la próxima junta —anunció con misterio Albus.

—Así será —respondió Canuto.

— ¿Se quedarán a la fiesta?

—Nos encantaría pero debemos volver al Cuartel.

Sirius bebió el último trago de su copa refunfuñando su mala suerte. —Deberías haber hecho fiestas así en nuestro tiempo…

ººº*

En Premios Anuales…

Hermione miraba al trío de serpientes que se disponían a abandonar la Sala, sin saber cómo reaccionar. Esperaba encontrarlo solo para poder hablar, pero se había retrasado debido a que el efecto de la poción se había terminado y no podía salir del Estadio vestido como un jugador, tuvo que esperar la ayuda de sus amigos y después poder deshacerse de ellos para correr ahí.

— ¿Nos vamos? El aroma del sudor de una quimera no es atractivo —señaló venenoso Blaise, pasando junto a Draco de camino a la puerta.

Nott sólo negó con la cabeza, Zabinni no entendería nunca. Avanzó tras él, dejando un par de pasos atrás a Malfoy con suficiente distancia para que pudieran hablar.

—Camina negro —Blaise refunfuñó un improperio pero lo obedeció.

Draco la miró sin expresión en su cara, sabía que ese momento llegaría pero no podía verla aún sin tener presente al idiota de Gerry, lo que le recordaba que él tipo en realidad existía y que era otro buen amigo, al que ella ya había visto desnudo evidentemente y pensar en eso le causaba arcadas. No quería imaginar que otra clase de confiancitas se tenían.

Con el enojo burbujeando, avanzó hacía la puerta, al pasar a su lado sintió la pequeña mano de ella en su brazo.

—Hablemos…

—Mantente lejos —musitó liberándose de ella con un jalón.

—Draco, las cosas…

—Malfoy… soy Malfoy para ti —soltó sin atreverse a mirarla, porque sabía que su voz se cortaría—. Me espera mi pareja —sin más siguió su camino, sabía que era injusto con ella, una parte de su cabeza se lo decía pero el orgullo Slytherin era fuerte.

— ¿Qué…? No puedes…

—Soy libre de hacer lo que se me de la gana y no tengo porque rendirte cuentas —farfulló de mal talante.

—No se trata de eso, sólo escúchame… —en su voz se podía reconocer la desesperación que sentía, él cerró sus ojos con fuerza.

—No quiero hablar contigo ahora.

El sonido de la puerta tras él fue como con balde de agua fría para Hermione, esto era absurdo, no quería hablar con ella ¿pero se largaba a ver a su «pareja» que lo esperaba para el Baile?

Entonces ¿Qué debía hacer? ¿Esperar a que volviera? Por supuesto que no, podría estar enamorada, podría haberse equivocado y hacer muchas tonterías, pero ella era una Gryffindor y una leona no se rendía así de fácil, le demostraría que lamentaba su error, porque no era del tipo que se quedaban llorando como magdalenas.

No, esta vez tendría que armarse de valor, estaba dispuesta a enfrentarlo y a tener una buena pelea si eso se requería, subió a su cuarto apresurada y se metió directo al baño. Despojándose de sus ropas, después de que la posición había terminado lo más rápido fue cambiarse y regresar al castillo con los chicos, pero ahora ya podía darse un baño a su antojo.

Poco después salió tras una nube de vapor, envuelta en un albornoz miraba su guardarropa, el vestido que usaría esa noche ya lo tenia escogido, pero primero tenia que aparecer por ahí como Gerry, y no tenia nada adecuado para ello.

Así que aún metida en su albornoz, se internó en la habitación de su vecino. El aroma que flotaba en el aire era demasiado conocido, miró la cama recordando los momentos que habían vivido apenas hacia unas horas, le parecía como si hubiera pasado un siglo desde entonces.

¿Por qué no se lo había dicho?

Arrepentida y claramente conflictuada, se dirigió al closet, sabía que él no notaria la falta de un traje más, después de todo tenía demasiada ropa. Tomó un traje de 3 piezas color blanco, el chaleco era verde pero con un hechizo de color seria suficiente para arreglar eso, miró las camisas tomando la primera.

Caminó unos pasos al apartado donde estaba la ropa interior, antes no tuvo problemas en sacar las prendas pero ahora le era incomoda la situación, tomo unos bóxers, unos calcetines y abandonó el lugar con el rostro escarlata.

«Lo único que falta es que Draco me vea tomando su ropa.»

En su habitación empezó a vestirse mientras pensaba en que plan de acción a seguir, el chaleco fue cambiado al tono rojo de su casa, después de todo no podía negar ser una Gryffindor aunque fuera con esa ropa, ya vestida como hombre, se bebió la poción, jamás se acostumbraría a ese dolor que la hacía contorsionarse cada vez que la transformación empezaba.

Pocos minutos después peinaba su cabello en una coleta, tomo el vestido de gala y todos sus accesorios, metiéndolos en su bolsa mágica, era un regalo de Viktor así que dudo un poco en usarla, pero si la ataba a su cuello en forma de bufanda, nadie se daría cuenta y así no tendría que regresar a cambiarse cuando el efecto terminara, el hechizo de color en ella fue todo lo que necesito para hacerla combinar con el color del chaleco.

Regresó a la habitación de Draco y usó algo de su colonia, no demasiada ya que no esperaba oler así toda la noche, con una última mirada en el espejo, abandonó el lugar dispuesta a dar batalla al hurón albino, le demostraría que una Gryffindor tenía orgullo, con una sonrisa torcida avanzó hasta la Torre de los leones, sino aparecía pronto por ahí seguramente serian capaces de armar una cruzada.

Sólo esperaba poder ayudar a solucionar lo que su romance prohibido había causado en la relación de su amigo, porque si no lo lamentaría mucho.

ººº*

En cuanto entró la atención de varias chicas se centró en él, así que rápidamente divisó entre la gente a sus amigos y se acercó a ellos con la mirada intensa de Lavender sobre él.

—Chicos, ya estoy aquí.

Ronald lo miró como si estuviera loco, mientras Harry pasaba sus ojos por él con seriedad y los demás se acercaban a él con grandes sonrisas, felicitándolo.

— ¡Vaya Gerry! Te vez muy bien —manifestó George, pasando un brazo sobre los hombros del castaño—. Alguien quiere resaltar esta noche, todas las chicas querrán bailar contigo hoy ¿no crees, hermano?

—Así es hermano, parece que Gerry arrasará con las chicas, mira incluso Lavender con su novio presente no puede dejar de mirarlo —evidenció divertido el gemelo, señalando a la mujer que se ruborizó intensamente.

—No seas ridículo… yo… bueno…

—Basta chicos —ordenó Ron, sin apartar la mirada de Gerard.

—Ronnie, Ronnie, deberías ser más relajado, ¿sabes qué ser tan serio te saca arrugas prematuras? —soltó George con una sonrisa ladina pintada en sus labios—. Bueno chicos, los vemos más tarde, tenemos que cambiarnos para asistir a la fiesta. Harry te hemos dado ideas, si te decides por una sólo avísanos y estaremos a la orden.

—Los veremos en el salón —se despidió Fred.

— ¿De que hablan esos Harry? —preguntó, mirando a Potter a los ojos.

—Del plan que tiene para reconciliarse con mi prima —respondió Buggy sonriente como siempre —, ¿pero que esperas que no te has cambiado? Vamos, vamos, vamos… yo me voy ahora, tengo que recoger a Sol en Beauxbatons y llevarla al salón, nos vemos allá —salió apresurado.

—Ni creas que te escaparás Gerry —soltó Harry antes de ser empujado por Ron hacia las escaleras.

—Iré por Ginny —anunció Lavender al quedarse sola con Gerry.

Él tomó asiento en el lugar que antes ocupara Potter frente a la chimenea, todos creerían que para los días que llevaba convirtiéndose en hombre, ya se sentiría cómoda con aquel cuerpo, pero la realidad era que no. Odiaba no poder mantener sus piernas cerradas, ni cruzarlas, ni nada que fuera de ese estilo, ser chico en verdad era difícil.

— ¡Hola! —saludó Vicky acercándose a él seguida de otras chicas.

—Eh… hola —respondió enderezándose, mirándolas con cierta extrañeza. Instintivamente buscó a Lav pero ella aún no regresaba.

—Eres Gerard ¿verdad? Te vimos jugar, eres muy bueno —susurró la chica sentándose a su lado en el sillón.

—Si, tus puntos fueron muchos en el partido —señaló una morena sentándose al otro lado.

—Yo... gracias… —replico sintiéndose claramente acosado. No era que no hubiera ocurrido eso antes, pero sentirse presa de mujeres no le gustaba para nada.

— Viniste sólo al Torneo ¿verdad? —indagó una tercera voz a su espalda, haciendo que volteara.

— ¿Eh? si, así es —esas chicas tenían una mirada perturbadora, era hora de alejarse de ellas, estaba a punto de disculparse cuando un grupo más se unió.

—Gerard ¿bailaras conmigo en el baile, verdad? —murmuró Parvarti tomando su mano y llevándosela a la cara.

—No, él ira como mi pareja ¿no es así Gerry? —pronunció Charlotte, una chica de tercero, aferrando su brazo, como si se tratara de su muñeca favorita.

—Gerry, diles que eso no es verdad, bailaras conmigo ¿no? —apresuró a otra aferrándolo por el cuello, logrando que su espada chocara contra el respaldo del sillón.

—Esto… mujeres… —sabía que no debía ser cortante pero estaban logrando sacarla de sus casillas, esos gestos ridículos y sus miradas supuestamente coquetas le daban miedo.

— ¿Podrían soltarme? Yo no llevo pareja porque… —estaba a punto de gritarles algo pero se contuvo.

—El rojo te queda tan bien —acotó una de ella pasando su mano con perfecta manicura por su torso.

—Entonces ¿bailaras con todas nosotras? —indagó Parvarti, reintentando que él cediera mientras le ofrecía una sonrisa que dejaba ver todos sus dientes. Jamás había tenido la boca de la chica tan cerca, pero ahora que la veía tal vez debería sugerirle una visita con sus padres en su consultorio dental.

Estaba a punto de explotar y gritarles que se alejaran de él, cuando la voz de sus amigas resonó a su lado.

—Lo siento chicas, pero él se viene con nosotras —señaló Lavender, tomándolo de un brazo y jalándolo, liberándolo de los brazos de las mujeres Gryffindor.

—Así es, él es nuestro… ahora será mejor que vayan a buscar otra presa —apuntó Ginevra aferrándose a su otro brazo mientras las demás emitían gritos de protesta.

—Lo siento chicas, vengo con ellas —rápidamente aferró sus manos y avanzó hacia la puerta.

—Esperen aquí, voy por Ron —anunció Lav bajo el retrato de la Dama Gorda—. Ginn no lo sueltes, esas mujeres lo ven como la presa del año —señaló, mientras la pelirroja reía divertida de la cara de Hermione.

—Pensé que estabas a punto de gritar cuando llegamos y te vimos rodeada de tantas mujeres —se mofó.

—De hecho estaba a punto de hacerlo, por Merlín nunca las había visto así —señaló mirándolas con una mezcla de odio y cierto temor.

—Es porque no separas la nariz de los libros, para manejar a estas chicas hay que ser dura, si no te sabes defender te quitan al novio sin temor —manifestó notando las miradas de odio desde otro punto de la Sala.

—No cabe duda que yo no sé qué les pasa, nunca me había sentido así, tan usada y se supone que no debo sentirme así… pero no se cómo los hombres lo soportan —repuso negando con su cabeza.

—Eso es porque son hombres y les gusta la atención, pero como mujer no es lo mismo, vamos Hermione deberías salir al mundo, no siempre puedes estar metida en la Biblioteca o peleando con el hurón… —calló al darse cuenta de lo que había dicho, su expresión se volvió recelosa—. ¿Tu y él…? Bueno…

—Sigue molesto, no sé que pasara, pero esta noche ira con esa Nurit —informó evitando mirarla.

— ¿Y qué piensas hacer? —indagó sabiendo que no seria fácil enfrentar una situación así.

—Soy una Gryffindor, tomo las cosas con valentía y de frente —replico reteniendo las ganas de llorar—. Primero me enfrentare a él como Gerry… hoy será su ultima aparición, después lo haré como yo misma y veremos qué pasa.

—Pero Her… Gerry… esto, si él sigue enojado y no lo reconsidera, ¿has pensado en dejarlo morir por la paz? —cuestionó sin saber cómo plantearle la idea de abandonar esa relación.

—No lo se Ginny… ¿tu lo has pensado con Zabinni? —replicó sabiendo que era una respuesta difícil y que ninguna de las dos estaba lista para responder.

La pelirroja sólo negó con la cabeza sin dar pie a otra contestación, miró la escalera con impaciencia, tenía más preguntas para su amiga pero primero tendría que ver que curso tomaban las cosas.

— ¿Qué harás con los chicos?

— Espero que Lav me ayude con Ron, en cuanto a Harry creo que tiene más problemas de los que pensamos, primero tiene que lograr hablar con Sol y eso lo mantendrá ocupado por un rato —enunció mirando como los mencionados se acercaban. Ron al lado de su novia, mientras que Harry avanzaba mirando la nada.

— ¡Vámonos, es hora de festejar el triunfo de Hogwarts! —manifestó entusiasmada Lavender apresurando los pasos de todos.

Ginny miró con aprensión el rostro de Harry pero no podía acercarse o reincidiría en el vicio. Después de todo se estaba dando una oportunidad con Blaise, así que se limitó a avanzar mas rápido, dejando espacio para que Gerard pudiera hablar con él.

— ¿Qué piensas hacer? —indagó el castaño reduciendo su paso, quedando al mismo nivel que el buscador.

—No lo se —soltó abrumado—, supongo que lo primero será intentar habla con ella, aunque no se como hacerlo, sus primos no me darán oportunidad si ya les dijo que terminamos.

—Harry, lo mejor es la sinceridad intenta disculparte por gritarle de esa manera, después de todo la culpa es mía y al final de cuentas, ya todo acabo, ¿qué caso tiene que discutas con ella? —inquirió procurando no molestarlo otra vez.

— ¿Todo acabo? Eso no es verdad Herm… bueno… ¿acaso vas a dejar de estar con Malfoy sólo porque Gerry desaparece? —indagó confundido mirándola a los ojos— ¿O es qué ya entendiste que él no te conviene?

—Harry... ese ya es mi problema con Malfoy, nada tiene que ver con tu relación con Sol, deberías de enfocarte más en estar con ella bien que en lo que pase conmigo y con Draco, no es que no lo agradezca, al contrario, valoro mucho tu opinión pero por ahora concéntrate en arreglar esto.

—Hermione no me pidas que no me preocupe por ti —comentó deteniéndola—, lo mío con Sol puede que haya llegado a su fin.

—No digas eso, ustedes estaban bien y no puedes hacerla pagar por mis decisiones — pronuncio categórica, dejándolo con más pensamientos en su cabeza.

—No es sólo eso, mi relación con ella esta pronosticada al fracaso, por la distancia, su familia… Voldemort.

Su frente se pobló de pequeñas arrugas. —No pienses en eso ahora, piensa en el presente — aconsejó colocando su mano en el hombro de su amigo—. Enfócate en ella, no en lo que pasa con los demás, discúlpate por gritarle y por lo que le pudieras decir en un momento de furia, no eres un mal chico Harry pero puedes decir las cosas equivocadas cuando te enojas —manifestó, notando la mirada de extrañeza del león—. ¿Qué pasa?

—Nada... es que… bueno, se escucha tan raro en un hombre de mi edad decir que soy un buen chico —murmuró con una media sonrisa acomodándose sus lentes—. ¿Y tu qué vas a hacer con Malfoy?

—No lo sé, pero en este momento, sólo piensa en arreglarte con Sol.

— ¿Y si no quiere regresar conmigo?

—Entonces enfócate en quedar bien con ella… no permitas que se aleje sin que las cosas estén limadas entre ustedes, en mi opinión son una buena pareja y por lo que te conozco hace mucho que ninguna chica te llamaba la atención —señaló mirando a Ginny avanzar frente a ellos.

Harry siguió su mirada, clavándola en la espalda de la pelirroja. —Lo sé, no quiero lastimarla tampoco, lo de Sol también me tomó por sorpresa no es algo que yo haya planeado con todo gusto, no puedo olvidar en que situación estamos.

—Él que tú estés o no solo, no quiere decir que Voldemort va a desaparecer así porque si, las cosas seguirán siendo complicadas pero siempre es bueno tener en quien apoyarse — sonrió logrando colocar un brazo alrededor de los hombros de su amigo, era raro hacer eso, ya que regularmente era Harry, el que la abrazaba así—. Esto de ser hombre tiene sus ventajas.

Ese comentario logró sacar una sonrisa de Potter, retomaron su paso, alcanzando a sus amigos.

—Sabes que no dejaré de cuestionarte sobre Malfoy, y que sigue sin gustarme —gruñó serio.

—Lo sé, hablaremos con calma —musitó con un suspiro.

—Tienes que decírselo a Ron, no puedo ocultarse por mucho tiempo.

—Lo haré en su momento, si es que esto sigue, sino sólo será un secreto entre nosotros.

—Es tan extraño esto, ¿cómo fue…? —la mirada castaña lo hizo guarda silencio—. Tienes razón no quiero saber esos detalles, pero si te hace daño, patearé su trasero y ni tu lograras evitarlo —sentenció.

— Harry —le dio un abrazo rápido, no quería que las personas que pasaran junto a ellos comenzaran a hablar mal, lo último que necesitaban era que creyeran que tenían tendencias homosexuales.

Siguieron su caminó alcanzando a sus amigos, metros adelante.

Las palabras de ella y de Buggy bullían en la cabeza de Potter cada vez más rápido. «Tal vez no regresemos, pero no te vayas de esa manera.»

ººº*

El Gran Comedor se encontraba arreglado como si se tratara del Baile de Yule claro que con menos formalidad. En cambio si había banderines con el escudo del equipo de Quidditch por doquier enalteciendo su victoria, aunque a los lados también se encontraban los de los equipos concursantes.

—Bueno, esperaba que Dumbledore nos tuviera una orquesta preparada pero creo que en esta ocasión no es como el Baile de cuarto —pronunció Gerry, mirando a su alrededor.

— ¿Lo dices por la ausencia de estatuas de hielo? —cuestionó Ginny con sarcasmo.

—En parte.

Las mesas dispuestas en el salón de forma vertical rodeando las paredes dejando un espacio en el centro donde estaba colocado en un montículo el gran trofeo que habían ganado, el cual brillaba a la luz de las velas de forma peculiar tanto que su apariencia hacia pensar que estuviera hecho de diamante.

En tanto en la parte del fondo, el consabido atril del director ocupaba su lugar de honor, un poco más a la izquierda, la banda de franceses montaba sus instrumentos.

—Ahí están los primos de Sol.

Harry ya los había visto, buscando entre ellos la figura de la francesa, pero no había rastro de ella, al igual que tampoco estaba por ahí Buggy. —Parece que no ha llegado.

—Dumbledore dará su discurso de clausura —señaló Lavender, mirando como el director se dirigía al estrado logrando que las selecciones presentes guardaran silencio.

—Este año tuvimos el honor de tener invitados en Hogwarts, grandes amigos se reunieron en una competencia leal y justa, tenemos un ganador de la copa, pero mis muy queridos amigos, no hay vencidos, se han forjado amistades, se han tenido encuentros y eso, es algo que no se puede tomar como una derrota. Espero que su estancia en Hogwarts resultara agradable, quiero agradecer a todos los capitanes por el esfuerzo de sus equipos, a sus escuadras que han dado lo mejor y han demostrado su gran capacidad; es hora de despedirse, pero recuerden, los lazos que forjaron aquí, pueden ser para toda la vida… si ustedes así lo desean —las palabras del anciano se escuchaban por todo el salón, algunos sonreían, otros gesticulaban, pero era innegable el poder que ese discurso ejercía sobre todos los presentes.

Harry miraba a los franceses que estaba solemnemente parados a un lado de sus instrumentos, a sus amigos, Hermione en su papel de Gerry con la vista al frente, pero mirando hacia la mesa donde la cabellera rubia no podía ser más distintiva. Esto no estaba bien, él lo sabía pero no había más que hacer por el momento.

Cuando el discurso del Director terminó, varios bocadillos aparecieron en las mesas, mientras en el escenario los chicos tomaban posición en sus lugares.

—¡Hola Hogwarts! ¡Ésta noche vamos a divertirnos! —pronuncio Rodrigo tomando su lugar al frente del escenario con su hermosa guitarra azul colgando de su hombro— Espero que les guste, esto que dice… así…

Carlo en su batería dio tres toques con sus batacas y al ritmo todos comenzaron a tocar, la melodía de inicio del evento, varias parejas se pusieron de pie al instante, mayormente aquellas francesas y algunos holandeses, empezaron a bailar al centro del salón al compás de una canción de letra divertida… «All the, small things, true care, truth brings…».*

En la mesa principal, los profesores hacían muecas en tanto algunos otros reían divertidos al ver a la juventud alocada, cantando y bailando al ritmo de los acordes y la voz del francés.

—Creo que fue una gran idea omitir la banda de cuerdas y la cena formal Dumbledore —pronunció McGonagall, ver esas sonrisas eran una bocana de oxigeno ante lo que estaba pasando en el mundo mágico, que sólo era el preludió de lo que se avecinaba.

—Minerva, es un hecho que los jóvenes de ahora rechazan la formalidad de un evento de esta clase, es mejor dejarlos que disfruten, después de todo han jugado valientemente — apuntó sonriendo al ver a los chicos disfrutar de la música y la comida.

ººº*

En su mesa, Draco miraba a los demás bailar, a su lado Nurit platicaba con Millicent de alguna desafortunada mujer que había caído en las garras de un español, él entretanto tenia los nervios de punta, sabía que Hermione estaba ahí, lo podía sentir, pero estar mesas al frente le impedía dar un rodeo completo al salón.

De pronto Nott abrió la silla a su novia, sentándose a su lado y quedando entre el rubio y ella.

—Te veo preocupado Draco —sentenció mirando a los demás miembros de la mesa en busca de su otro amigo—, ¿dónde esta el negro?

—No lo se, al igual que tu, desapareció sin decir palabra —replicó bebiendo un trago de cerveza de mantequilla, lo malo de celebrar fiestas dentro del castillo era la falta de bebidas alcohólicas fuertes.

Theo miró a su alrededor en busca de la pelirroja, no esperaba encontrarla, pero ahí estaba, sentada al lado de Brown, cuando de pronto lo vio. Gerard estaba ahí, entre ella y Potter, con su brazo alrededor de los hombros del supuesto elegido.

Una sonrisa conocedora se vislumbró en su semblante, se inclinó hasta apoyar su mentón sobre el hombro de su novia. —Emi, Granger vino disfrazada.

De inmediato los ojos de la Ravenclaw siguieron la mirada de su novio, encontrándose a un guapo y castaño joven, miró a Nott, este asintió sin decir palabra, así que ella había venido como hombre, vaya, ese si que era todo un reto, era hora de ver que tan capaz era ella para aferrarse a Malfoy.

— Gerard está aquí —murmuró Theodore por lo bajo.

Draco miró en su dirección tan rápidamente que sintió un tirón en su cuello, reprimió el gesto de dolor al toparse con la mirada avellana del jugador. — ¿Qué demonios hace aquí así? —masculló fúnebre, sintiendo un jalón en su interior.

Jamás pensó que ella podría asistir convertida en ese infeliz muggle.

—No lo se, supongo que divertirse, después de todo seria extraño que Gerry no se presentara en la fiesta del equipo ganador ¿no crees? —musitó divertido, notando como Draco se enfurruñaba aún más, incluso parecía su piel pálida parecía haber adquirido un tono rojizo seguramente del tremendo coraje que estaba haciendo. Ambos notaron como Gerard avanzaba hasta la pista de la mano de Brown—. ¡Y baila! — soltó una risa fresca — ¿Dónde estará el negro que se pierde de esto?

Malfoy no apartaba su mirada tormenta de la pareja en la pista, era obvio que no sabía bailar como lo haría un niño pero parecía reírse de algo que dijo Brown porque sonreía y para su maldita suerte, hasta la sonrisa del chico lograba que algo se removiera dentro de él.

—Maldita sea —farfulló bebiendo mas de su cerveza, ignorando la mirada de molestia en el rostro de su pareja.

—Draco ¿qué pasa?

—Nada —respondió entre dientes, deseando que se callará y de ser posible que se perdiera en el tocador, en ese momento no estaba para atenderla.

ººº*

En el escenario…

Carlo notaba varias cosas desde su perspectiva elevada, por un lado Buggy había llegado hacia tiempo con Sol, pero ella se mantenía atrás sin querer mostrarse y eso sólo tenia una explicación, Potter y ella habían discutido, eso lo incomodaba, nadie podía meterse con su prima sin que ellos tomaran parte, por otro lado no estaba Hermione por ningún lado, pero el rubio que le gustaba parecía estar con la chica de la vez pasada, no podía negar que era bella como pocas mujeres que había visto en su vida, pero ese continuo gesto de molestia o desprecio en su rostro le hacían tener un aspecto petulante que le desagradaba por completo.

Sus demás primos no perdían oportunidad y bailaban con cuanta chica les era posible y apenas iban en la tercera canción, esperaba que Hermione llegara pronto, le gustaría molestar a "Malfois" con eso antes de irse.

Esa visita a Hogwarts había sido interesante después de todo.

ººº*

En la mesa…

Potter buscaba sin cesar a la francesa, vigilaba la puerta constantemente, pero era obvio que Buggy no había logrado convencerla de asistir al salón, en ese momento deseó que su cerveza fuera un buen whiskey, esta culpa que esta sintiendo en serio lo estaba carcomiendo. De pronto el toque ligero en su brazo lo sacó de su ensimismamiento.

— ¿No seria mejor que la fueras a buscar en vez de estar aquí sentando esperando a que ella venga? —preguntó Luna sonriente.

— ¿Tu sabes…? —intentó preguntar Harry cuando notó que la rubia venia acompañada de George, Fred y Angelina.

Todos se saludaron mientras Harry miraba con duda a su amiga, nunca sabía exactamente que era lo que Luna sabia o no, pero tenia que empezar a hacer algo o Sol se iría sin que pudiera hablar con ella… pero ¿qué haría?

—La siguiente es una canción que no cantaré yo… ya que sería como un suicidio, pero tenemos a quien en esta ocasión cantará para nosotros, pero recuerden chicos, ella es nuestra prima y nosotros somos demasiados —comentó divertido el francés, en tanto ayudaba a Sol a subir al escenario entre aplausos de todos y silbidos.

Sin dejar de lado que Potter la miraba como estúpido, y los demás le daban codazos. —No puedes desaprovechar esta oportunidad —señaló Gerry.

—Siempre estuvo aquí —pensó mirando el escenario en donde la figura femenina lucia nerviosa al pararse frente al micrófono, siendo el foco de atención de muchos varones, de pronto sintió esa garra celosa apresar su corazón, quería ir, bajarla del escenario y besarla ante todos para que les quedara claro que era su novia y no podían mirarla así como si él estuviera pintado.

—Hogwarts, ha sido una temporada fantástica, espero que se diviertan y disfruten de la canción, gracias por todo a las personas que conocimos aquí —murmuró con suavidad la francesa, asintió con la cabeza dándoles la señal para comenzar—. *Lets go girls… — el bajo hizo sonar sus cuerdas mientras las damas que reconocían la canción se ponían de pie — I´m going out tonight I´m feelin´ alright, gonna let it all hang out, wanna make some noise really raise my voice…

Las chicas del colegio cantaban a coro, mirando a los hombres con el desprecio en sus rostros, siendo el blanco de la mirada de Sol, Harry, el cual la miraba aún de pie desde su mesa.

— ¿No sienten qué esa canción es muy… muy…? —intentó decir Ron con una mueca.

—Harry, lamento decirte que ella de verdad está muy enojada contigo —afirmó Fred, colocando una mano consoladora en su hombro.

—Vamos Harry… es hora de pelear, si puedes luchar contra… bueno, contra él… puedes lograr que una chica te disculpe —completó Ronald tratando de animarlo.

—No te desanimes —le dijo Gerard, mirando como la mayoría de los varones sonreían divertidos de las mofas de las damas, sin embargo no pudo evitar ver a Nurit, que tenia una expresión de aburrimiento mientras miraba a las demás y charlaba con otra chica.

«Seguramente estas criticando.»

Su mirada se recorrió hasta Draco, Merlín si tan sólo las cosas fueran distintas, ella podría estar con él en ese momento. Claramente se notaba que su humor no había mejorado, esperaría un poco más antes de acercarse.

ººº*

Por su parte Nott no perdía detalle de su novia, la cual había sido llevada por las compañeras de su Casa al centro de la pista, se encontraba cantando con ellas muy animada, con esa bella sonrisa que lograba calentarle el corazón. Pasó su mirada alrededor del lugar buscando posibles amenazas, no descartaba que los de Slytherins buscaran la posibilidad de atacarlo o hacerle alguna jugarreta maliciosa por dejarse ver con una mestiza.

Bebió de su cerveza, mirando de reojo a Draco, él no la estaba pasando nada bien, una sonrisa conocedora curvó sus labios. Si tan sólo cediera un poco, se daría cuenta que estaba haciendo una tormenta en un vaso de agua, que Hermione resultara ser Gerry no era el fin del mundo. Sin duda tendrían que trabajar más en su comunicación y otras cosas que los ayudarían a librarse de esa tensión acumulada.

— ¿Dónde estará el negro? Weasley esta aquí, así que me extraña su ausencia —murmuró bajo, atrayendo la atención de su líder.

—No lo se, después de que nos dejaste, llegamos a Slytherin y se perdió, sólo espero que no se meta en nuevos problemas o que no este en una camilla en la Enfermería — respondió Malfoy, mirando a los músicos con desprecio, podía ver entre los integrantes al tal Carlo ese amigo de Granger. No le gustaba nada que estuviera ahí, era demasiado insistente con ella, miró hacia atrás a la mesa donde Gerry reía con los pobretones.

«Seguramente ese musiquillo de quinta también sabia que se disfrazaba.» Apretó el envase de la cerveza a tal punto que estaba a nada de hacerla pedacitos. Se sentía como un total estúpido, al parecer todos lo sabían menos él.

—Pues los de la Casa están aquí, así que no creo que ellos le hagan nada por ahora, no se arriesgaran a ser castigados o expulsados por disturbios en la fiesta.

ººº*

Entre tanto en el escenario, el baterista prestaba atención a las reacciones que su prima había levantado, pero los celos en la mirada de Potter eran tan obvios como que el cielo era azul, la comisura izquierda de sus labios se elevó ligeramente, algo pasaba y pensaba explotarlo.

Hasta el último minuto de su estancia en ese colegio, molestaría a ese, la verdad era que muy en el fondo le caía bien, pero estaba en su naturaleza la tendencia de molestar a cualquiera que se dejara, fuera familia, amigos o en ese caso, el novio presunto de su prima.

Miró al chico ingles al lado de Potter, el cual lo miraba insistentemente y con una rara sonrisa en los labios, gesto que se le hacia familiar pero al mismo tiempo no alcanzaba a distinguir. No era la primera vez que los hombres querían llamar su atención, pero él tenía claro que no eran de su tipo, él sólo estaba interesado en mujeres y por ahora sólo deseaba que apareciera Hermione. Regresó la mirada a las chicas que coreaban la canción de su prima, era la última estrofa y todas parecían dispuestas a burlarse de los varones de la fiesta, era una ventaja ser francés y saber tratar a las mujeres.

—Come, come, come on baby, I feel like a woman —terminó la francesa sonriente, inclinándose ofreciendo una pequeña reverencia, los aplausos de las mujeres así como los gritos no se hicieron esperar. Agradeció con una sonrisa y entregó el micrófono a Rodrigo.

—Bien chicos, creo que esta canción puso a las damas de ánimo, ahora vayamos con algo más tranquilo…

ººº*

—Vamos Harry, es tu oportunidad, ve a verla —lo instigaron Ron y Gerry. Dándole un empujón hacia donde la chica había desaparecido.

Él enderezó los hombros, agarrando valor, lo que tenga que ser, será. Esperaba que todos los magos le brindarán un poco de suerte en esa misión. Dispuesto a todo, pensaba a provechar que los demás se encontraban tocando y no podían impedirle hablar con ella, especialmente Carlo.

Se acercó, saludando a Marlon y a Eder que miraban a los demás bailar apoyados en el muro. —Hola chicos.

—Harry —saludaron ambos, estrechando su mano.

— ¿Puedo robarles a Sol un momento para bailar? —indagó, mirando como la francesa lo veía desde la parte trasera.

—Es tu novia, adelante.

—Tendrás que decirle a ellos —murmuró divertido Eder, señalando a Many y a Buggy, el segundo lo miraba con una media sonrisa cómplice en su rostro, pero él otro no parecía muy contento de verlo.

Se acercó firmemente, sonriéndole a Buggy, y clavando su mirada en su ex novia. —Sol, ¿bailamos?

— ¿Y qué te hace pensar que voy a dejar que bailes con ella? —inquirió con seriedad fingida Many.

Harry estableció sus orbes en las oscuras del chico, mostrando su determinación mientras estudiaba el semblante serio del pelinegro, de pronto una sonrisa bonachona cubrió sus labios.

—Te invitare una botella de whiskey de fuego en la fiesta que se dará en Gryffindor más tarde.

Many soltó una carcajada fresca. — ¡Ese es mi primo! de acuerdo, sólo porque sabes como hablar con la gente —sentenció divertido, dejándole el paso libre, mientras se apoyaba en Buggy— Este chico encajara bien con nosotros, después de que trabajemos en él, necesita ser más divertido…

Sol por su parte no podía creer lo desleales que eran esos, no se suponía que no la dejarían sola con Harry.

— ¿Quieres…?

—No tienes que hacer esto —murmuró seca, tratando de ocultar que su corazón se había agitado al verlo acercarse.

— ¿En serio quieres hablar con tus primos aquí?

Ella tomó su mano, apenas rozándola, siguiéndolo hacia el centro de la pista.

La melodiosa voz de Rodrigo resonaba en el recinto. — *I sit and wait, does and angel contemplate my fate and do they know, the places where we go…

Harry sabía que nunca había sido un buen bailarín y ahora agregarle que se encontraba tenso como una tabla y nervioso a morir, sólo agravaba las cosas, pero no había otra manera de hablar con ella, sin que todos estuvieran pendientes de su charla.

Agradeció en silencio que la canción fuese una melodía lenta, al menos no haría el ridículo, un par de pasos seguro podía darlos sin correr el riesgo de pisarla, ya lo había hecho en las fiestas anteriores, sólo tenía que concentrarse.

Lentamente se aferró a su cintura, iniciando un lento balanceó, era lo mejor que podía hacer por el momento. —Sol… yo quiero disculparme.

—Bien, estás disculpado —murmuró con frialdad.

—De verdad lo siento, se me fueron las palabras, es que cuando vi que tu apoyabas a Hermione con Malfoy, pues…

—Aún no entiendes nada ¿verdad? No es sólo por lo que dijiste, sino la manera en la que lo hiciste, sé que yo no conozco mucho o nada sobre la relación entre ustedes y Malfoy, lo que si sé es lo que veo ahora, lo que Hermione me contó y creo que ella tiene derecho a tomar sus propias decisiones con respecto a con quién desea estar.

—Lo sé, pero es que él no es de fiar…

—Mira Harry, yo no tengo motivos para no ayudar a Hermione, ya que ella me brindó su amistad y de verdad no tengo intención de estar en medio de esto. Si su relación tanto te molesta, discútelo con ella, no conmigo —sentencio firmemente, intentando liberarse de sus manos—. Después de todo tú y yo, no somos nada, eso quedó claro en aquel pasillo.

—No espera... lo lamento, no deseo discutir contigo —afirmó, notando que Marlon y Eder los miraban fijamente—. Sobre eso Sol, yo no quería terminar…

—Harry, tal vez fue lo mejor —exclamó con voz temblorosa.

Él sintió una horrible sensación instalarse en su estómago. ¿Así era cómo todo terminaría?

—No…

—Harry prometiste bailar conmigo —musitó Gabrille, colgándose de su brazo haciendo que él soltara la cintura de Sol.

¡Vaya momento para interrumpirlos! Él esbozó una sonrisa forzada, regresó sus ojos a Soleil, notando la molestia en sus pupilas, aunque su semblante se mantenía indiferente.

—Es mejor que bailes con ella —se separó de él, dejando que Gaby tomara su lugar por completo.

—Sol… —la detuvo tomándola de la mano, sintiendo la joya que él le había regalado aún en su dedo anular.

Ella le brindó una sonrisa que no alcanzó sus ojos, mientras se alejaba, sólo para ser detenida por Gerry.

— ¿Qué pasó?

La francesa lo miró con la mirada nublada, sin duda estaba haciendo un esfuerzo enorme por no llorar.

—Ven, bailemos un poco —musitó arrastrándola de regreso a la pista.

ººº*

Draco volvió a mirar su reloj, Blaise seguía sin aparecer, eso ya era sumamente extraño y lo era más que su patética novia o lo que fuese, ni siquiera estuviera preocupada, se encontraba bailando sonriéndole a todo el que estaba a su alrededor, tal vez exageraba pero eso no era lo importante.

—Quizás se fue con otra —le dijo Theo adivinando la dirección de sus pensamientos.

—Lo dudo, esta atrofiado con esa y Pansy esta aquí…

— ¿Cómo si esas fueran sus únicas opciones? —aseveró irónico.

— ¿En verdad crees qué este con alguna?

—No.

— ¡Demonios! —maldijo por lo bajo.

—Veré si puedo averiguar algo —anunció Theodore, alejándose un poco. Tomó la mano de Emi atrayendo su atención—. Hermosa, necesito pedirte un favor…

Nurit balanceaba su pierna cruzada, claramente irritada. —Es suficiente, me voy.

—Espera —le impidió levantarse.

—No sé que es lo que te sucede y no quieres decírmelo, pero claramente no quieres estar conmigo y yo no tengo porque soportarte.

—Tienes razón, estoy cansado por el partido. Tengo muchas cosas en la cabeza, pero quédate —pidió, no deseaba que ella se fuera o estaría más vulnerable ante Hermione, al menos con ella ahí no se atrevería a acercársele.

— ¿Estas así por lo que sucedió en el Estadio?

Draco sintió que cada molécula de su ser se tensaba. —En parte.

—Tienes que hablar con los de la Casa.

—Lo sé, pero no hablemos de eso aquí —cortó arisco.

Sus ojos volvieron a la pista donde encontraron la mirada de odio de Gerry, se inclinó hacia Nurit apropósito con una sonrisa maliciosa, acarició su mentón antes de atrapar sus labios en un beso que los dejó sin aliento.

Aunque para él fue una reafirmación de que su vida había cambiado, ya no se encendía como antes al besar a otras chicas, definitivamente ese ratón de biblioteca había lanzado una maldición sobre él.

Nurit lo miró parpadeando un poco con sus mejillas teñidas de rosa, le sonrió complacida.

Él se alejó notando como Gerry había dejado de mirarlo, para el colmo se encontraba riendo al lado de sus patéticos amigos, ignorándolo. ¿Cómo se atrevía? Se suponía que debía estar intentando conseguir su perdón, no era justo que él único que se sintiera miserable fuera él.

ººº*

Gerard escuchó todo lo que la francesa le dijo, sintiéndose más culpable que antes.

—En serio está arrepentido.

—Ya no se trata sólo de eso, él que sucediera este desencuentro me dio la oportunidad de ver las cosas de otra forma más realista, estábamos siendo muy soñadores e ilusos, nos dejamos llevar por la atracción del momento, en verdad esta relación no tenía futuro.

— ¿No estas hablando enserio? —cuestionó deteniendo su baile.

—Si lo estoy, es mejor así, ambos lograremos superar esto con facilidad, más cuando haya distancia de por medio, creo que Ginny podrá ayudar en esto, ella lo sigue queriendo y…

— ¡Merlín! ¿Qué cosas estas diciendo? —detuvo su baile, y la tomó de los hombros— Ginny esta con Blaise ahora y dudo que aún si ustedes no regresan, él se interese de nuevo por ella. Creo que sabes que él se cerraría de nuevo y se concentraría en la batalla que se avecina…

Sol tembló al saber el destino que le esperaba, bajo la mirada in capaz de responder a eso. Tenía los pensamientos revueltos y los sentimientos a flor de piel, era claro que no estaba pensando con claridad como ella creía.

—Sólo deja que él te explique y hablen con calma, al menos merecen una despedida cortes —musitó llevándola a su mesa— ¿algo de beber?

—Me gusto mucho como cantaste —comentó Lavender, saludándola dándole dos besos en sus mejillas.

—Eh… gracias.

—Sol, Sol… ¿dónde has dejado a nuestro pequeño inspirador de nuevas creaciones y bromas? —cuestionó Fred acercándose a ella.

—Iván ya está dormido.

—Bien, este no es un ambiente apropiado para los niños —agregó George, colocándose a su lado.

—Además, esta noche sólo debes enfocarte en nuestro buen Harry, sólo míralo —señaló, los tres miraron hacia la pista donde se encontraba el león azorado con la pequeña francesa que buscaba colgársele del cuello—, perfectamente combinado con esa ropa que uso sólo para verse bien a tu lado.

—Ignora que este con Gabrielle…

—Y que sus pasos no sean los mejores, aún seguimos trabajando en su forma de bailar.

—Si tan sólo quisiera utilizar uno de nuestros hechizos…

—Eh… yo… —intentó alegar la francesa.

—Es un buen mozo.

—Excelente mago.

—Buen buscador, te dijo que fue el más joven en entrar a sus 11 años al equipo del Colegio y míralo ahora es Capitán.

—Promete mucho, es rico, popular y con una tendencia a ser héroe.

—Por eso debes volver con él.

—Es todo lo que tú necesitas.

—Puede ponerse difícil a veces, pero nada que no puedan arreglar.

— ¿Lo disculparas?

Ginny se acercó a Hermione, al ver la forma en que apenas Sol podía balbucear respuestas.

—Es capaz de decirle que si, con tal de que la suelten —opinó la pelirroja.

—Yo también les diría que si, si estuviera en su lugar —agregó riendo.

— ¿Crees qué regresen?

—Eso espero, aún no se acaba la noche así que hay esperanza y espero que esa cabecita tuya no este pensando en tú y él…

—Culpable —aceptó sacando un poco su lengua de forma juguetona—, pero estoy con Blaise y por ahora, eso no cambiará.

—Eso espero, él esta muy enserio contigo.

— ¿Y dónde esta? —cuestionó al mirar hacia la mesa donde se encontraban los Slytherins.

—Preparándome una cita romántica —respondió con una risita, no sabía qué era lo que le esperaría.

— ¿Qué? —interrogó con los ojos muy abiertos.

—Tendrás que ayudarme a escaparme de Ron para acudir.

—Te aseguro que eso no lo saben ni Theodore, ni Draco o ya lo habrían sacado de su Club selecto de hijos de papi, en el que sólo puedes entrar si eres Slytherin, si eres hijo único, arrogante…

—Malfoy no te quita la vista de encima —anunció interrumpiéndola.

Gerry curvó su ceja, mientras —nada— discretamente ladeaba su rostro para mirarlo.

—Es un idiota, mira que aún venir con ella.

—Lo sé —exhaló molesta, observando como él le lanzaba una sonrisa ladina que no fue suficiente para prevenirla de lo que estaba a punto de suceder, él muy descarado estaba besando a la princesa del hielo, frente a sus narices, apartó la mirada rabiosa.

Una cosa es que estuvieran peleados y otra muy distinta era que él decidiera desquitarse de esa manera, debía habérselo imaginado. Hizo de tripas corazón y mantuvo su sonrisa no sin cierto esfuerzo que se reflejó en sus músculos faciales.

—Es un imbécil…

—Déjalo.

— ¿Cómo? Enserio Hermione es un patán, deberías pensar…

—Schhh recuerda que soy Gerry —le recordó codeándola.

—Lo siento, es que esa clase de actitud hace que quiera arrancarle la cabeza, te juro que si Blaise me sale con algo así, le arrancó algo más… —espetó con un brillo peligroso en sus pupilas.

—Dejarlo sin descendencia, que linda…

Su charla se vio interrumpida cuando una fina chica de cabellos negros las abordó.

—Hola.

Tanto Gerry como Ginny se quedaron de una pieza al ver a Emilie en ese lado del salón.

—Hola —respondió la pelirroja.

— ¿No nos presentas?

—Si, claro… Emilie, él es Gerry.

—He escuchado mucho de ti —repuso estirando su mano.

Él frunció su ceño, tratando de leer las intenciones de la joven Ravenclaw. Estiró su mano tomando la de ella y en un acto inesperado se la llevó a su boca, besando su dorso galantemente. Seguramente Theo y Draco estarían mirando y esa era una forma de hacerles saber que ella también podía jugar como una serpiente si se requería.

—Lamento no decir lo mismo, pero es un placer.

—Gracias —respondió dibujando una sonrisa extraña.

—En realidad he venido para conversar contigo Ginny —mencionó dirigiéndose hacia ella.

—Ah… dime —respondió ligeramente asombrada.

—Bueno Theodore y Draco están preocupados por Blaise y desean saber si tú sabes algo sobre él, están pensando que tal vez le ocurrió algo.

— ¿Así que están preocupados? —se rió divertida, al final Hermione había tenido razón él muy desgraciado no les había contado nada a sus amigotes.

—Enserio lo están.

Gerry resopló, logrando que Emilie lo mirara nuevamente.

—No lo dudo, diles que estén tranquilos que él se encuentra realizando una pequeña tarea que le encomendé —comentó petulante, cruzando sus brazos, mirando directamente a los Slytherins.

— Ya veo —contestó con una sonrisa moderada—, me alegra que te hayas decidido por él.

Ginevra relajó su postura, en buena parte su decisión se debía a la plática que había sostenido con ella. —Es un hecho, ahora sólo espero que nos dure el gusto.

—Temo que las cosas se pondrán más difíciles antes de mejorar.

— ¿Qué? —contrajo su gesto, mirándola con interrogación.

—No me hagas caso, por ahora disfruta de los momentos que estén juntos —replicó sonriéndole.

—Bien, pero no esperes que deje esta conversación así, hablaremos después.

—Claro —aceptó con una sonrisa misteriosa—. Gerry tal vez quieras ir a saludar a Draco, no querrás que Nurit se adueñe de él toda la noche.

El castaño alzó sus cejas hasta el punto en que estuvieron a nada de tocar el inicio de su cabello. — ¿Lo sabes?

— ¿Qué? ¿Lo sabes? —cuestionó Ginny alarmada.

—Francamente es intimidante hablar contigo como chico, no sólo por tu altura, si sabes a lo que me refiero…

—Nott —dedujo, miró en dirección al rubio encontrándolo alzando su copa hacia él. Estrechó sus ojos, sintiendo el disgusto subir por su pecho.

—Sé a lo que te refieres —agregó Ginny reponiéndose de la sorpresita.

—Puedo ayudarte —propuso con una sonrisa astuta que en una Ravenclaw se veía totalmente aterradora, definitivamente se notaba la influencia que el Slytherin ejercía en ella.

ººº*

Draco no perdió detalle de cómo la novia de Theodore se había acercado a los leones, aprovechó el momento en el que su supuesta cita se levantó para ir al tocador, para acercarse a su amigo.

— ¿Qué hace tu mestiza con esos?

Theo le lanzó una mirada mortal. —Tienes que dejar de decirle así.

—Si, claro… —masculló con cargado sarcasmo— ¿y bien?

— ¿Muy interesado? ¿Será por Gerry?

—No te hagas el chistosito.

—Enserio tienes que arreglar tus problemas con ella, estas de un pésimo humor…

Draco chasqueó su lengua con desagrado. —Jamás me acercare a ella de nuevo.

Nott rodó sus ojos en respuesta. —Como eres idiota, eso ni tu te lo crees… ¡A buena hora te sale lo remilgoso! Ya es un poco tarde ¿no crees?

—Te estas ganando que te de como comida a esos infelices de nuestra Casa, que están como fieras esperando el momento para destazarlos.

Él soltó una larga carcajada, sabía que su amigo jamás lo vendería, pero era gracioso lo desesperado que se encontraba por seguir cada movimiento de su sangre sucia.

—Bien… sólo fue a preguntar si Weasley sabe dónde esta Blaise.

— ¿Y para eso tiene que hablar con ese?

— ¿No me digas que ahora incluso te pondrás celoso de las mujeres? —cuestionó con mofa.

—Imbécil… —escupió un gruñido, y volvió a su lugar aún más enfurruñado. Tomó su cerveza bebiéndosela de un trago, no veía la hora de que esa maldita fiesta se terminara. Necesitaba una botella de whiskey para olvidar ese día, en ese momento incluso pensaba en lanzarse un hechizo desmemorizador, pero eso sólo lo haría un idiota, lo que volvía a dejarlo en el inicio.

Observó con los ojos abiertos desmesuradamente como Gerard sacaba a bailar a la mestiza de Nott, casi se ahoga al ver la confianza con la que se trataban, como si fueran íntimas, si no supiera la verdad estaría compadeciendo en ese momento a su amigo, lo miró de hiato notando que él parecía divertido.

En definitiva echaba de menos a Zabinni y sus comentarios desdeñosos.

ººº*

—Vamos Won-won bailemos un poco.

—No quiero bailar…

—Por favor —pidió con un puchero.

—Bien, pero sólo una canción.

Lavender le plantó un gran beso que lo mantuvo entretenido por un buen rato. Luna los miró curiosa, al parecer las cosas entre ellos habían vuelto a la normalidad. Un suspiro escapó de sus labios rosados, apartó la mirada observando como los gemelos trataban de lavarle el cerebro a Sol.

Sin duda notaba una gran desarmonía en el ambiente: tensión, resentimiento, venganza, sufrimiento, dolor, eran algunas de las emociones que viajaban como ondas por todo el lugar.

— ¿Quieres bailar?

Sus ojos siguieron la figura frente a ella, el aroma a plantas era algo que siempre lo rodeaba. Dibujó una linda sonrisa, asintiendo.

Cuando Lavender dejó de devorar la boca del pelirrojo, él pudo volver al mundo real, notando como su compañero de cuarto se alejaba con la rubia, hecho que no le agradó para nada. Tomó de la mano a su novia, jalándola un poco en proceso llevándola a la pista cerca de donde estaba Lunita con Neville, quería estar cerca por si ella lo necesitaba.

—Creí que no tenías ganas de bailar —mencionó Lav rodeándole el cuello con su brazos.

—Te dije que bailaría una canción —respondió girando con ella para tener una mejor vista.

—Te amo Won-Won.

La confesión fue como un balde pesado que cayó sobre él sin aviso. Sus pupilas azules volvieron al rostro de su novia, siguió cada detalle, siempre se le había hecho hermosa debajo de esa capa de pintura, ¿cuándo había sido la última vez que él le había dicho esas palabras sintiéndolas de verdad?

—Yo también.

Lavender sonrió complacida, propinándole pequeños besos cariñosos, haciéndolo sentir mal, debía poner cuanto antes en orden lo que sentía.

ººº*

En la pista de baile, Harry por fin lograba alejarse de la pequeña francesa y sólo porque Rodrigo había anunciado que su primer set se había terminado, que volverían después de un receso.

Había notado entre las piruetas que Gaby lo había obligado a dar que los gemelos fieles a su palabra de ayudarlo, habían retenido a Sol. No sabía cómo era que con cada una de sus acciones sólo empeoraba la situación con ella en lugar de arreglarla.

Tal vez si debía haberle pedido consejos a su padrino.

Regresó apresurado hasta su mesa, no quería que ahora aparecieran esas mujeres escandalosas que lo seguían a todos lados, auto-nombrándose sus fans o peor aún Cho con sus insinuaciones, con la suerte que se cargaba ese día todo era posible y no quería tentar su suerte aún más.

—Mira, aquí viene Harry… —alzó su voz Fred, recibiéndolo con una gran sonrisa.

—El prototipo ideal de hombre para ti —agregó George palmeando la espalda del león.

— ¿Y sabes que es lo mejor?

—Que no tienes que gastar ni un knut, de tu hermosa bolsa.

—Es todo tuyo… —dijeron al únisono.

— ¿O no Harry?

—Chicos…

—Vamos Harry, no seas penoso —lo jalaron hasta que estuvo a un palmo de ella.

—S-si — afirmó totalmente abochornado.

Sol sintió que los colores se le subían al rostro, aunque no pudo evitar el regocijo de emoción que nació en su interior al escucharlo decir eso.

—Bien, arreglen sus asuntos… —los juntaron aún más, ambos bajaron sus miradas al sentir sus narices rozarse.

—Y no nos hagan utilizar una poción.

Los gemelos se alejaron felicitándose por su trabajo, yendo por un par de bebidas antes de buscar a sus chicas, no sin antes notar que su plan con su hermanito no estaba funcionando, era hora de emprender medidas drásticas.

—Siento esto… —dijo Harry pasando la mano por su cabello revolviéndolo aún más.

—En realidad fue un poco gracioso —comunicó con una pequeña sonrisa, haciéndose hacia atrás en un intento por poner distancia entre ellos, pero sólo logró chocar contra la mesa—. Auch…

— ¿Estás bien?

—Si… estoy un poco torpe… Domy me dio unos vasos de ponche en la fiesta de mi equipo —se justificó sabiendo era un pretexto bastante tonto, él sin duda se había dado cuenta que quería evitar la cercanía entre ellos—, ¿eso sonó tan mal como creo?

—Un poco… —respondió sincero.

—Ahora creerás que estoy alcohólica —balbuceó acongojada.

—Sé que no lo estas.

—Oh… —por un momento no supo qué más decir— creo que para mi fue todo, debo volver con Iván y preparar nuestro equipaje.

Harry sintió un gran vació al escuchar eso, no podía dejar que se fuera, no así al menos. Rodeó su cintura con sus manos, arriesgándose. —No te vayas aún.

—No hagas esto, por favor.

— ¿No hacer qué? ¿Pedir qué te quedes o intentar besarte? —acercó su rostro al de ella, estaba a punto de unir sus bocas…

— ¿Todo bien? —preguntó Carlo, dándole un golpe en la espalda a Harry que lo obligó a replegarse con una mueca que era una mezcla de dolor y odio.

—Carlo, puedes no ser tan tosco —pidió Sol ceñuda—, ¿estas bien?

—Nah sólo fue un golpe, así nos llevamos ¿o no Harry? ¿O me dirás qué te dolió? Si es así que débil eres…

—Así nos llevamos Sol —acotó entre dientes, el recelo se notaba incluso a través de sus lentes.

— ¿Y no tienen algo que contarme? —pasó su mirada de uno al otro, notando como ambos se removían incómodos.

—No —respondió apresurada.

—Mmmm….

— ¿Algo más? —preguntó Harry, agradeciendo que ella no contara nada o saldría con los pies por delante de ese lugar.

—Estas muy ansioso por quedarte a solas con mi prima ¿no?

—Carlo —pidió exasperada con la cara ardiendo.

—Ya, ya… no te sulfures, ¿saben dónde esta Hermione?

Ambos intercambiaron miradas cómplices.

—No debe tardar en llegar.

Se acomodó a su lado, observándolos fijamente.

—Ustedes sigan, yo estoy esperando a Hermione —acotó con un ademán de su mano.

—Carlo déjalos, es su última noche juntos —declaró Andoni llegando para salvar la situación.

—Por eso mismo es que los vigilo —aseveró mirando con desconfianza a Harry mientras Andoni levantaba los hombros resignado.

ººº*

En la pista Hermione en su forma masculina se sentía ligeramente extraña al estar bailando con Emilie, pero todo fuera por una causa mayor.

—Relájate, estas muy tenso…

—Eso trato —comentó dejando escapar un largo suspiro, mirando por el rabillo de su ojo al líder de Slytherin, era consciente de que seguía mirándola con dureza, era claro que reprobaba su aparición como Gerry.

—Las cosas se arreglaran entre ustedes.|

—Eso espero.

—No es fácil ¿cierto? —musitó con comprensión—, pero con perseverancia y un poco de paciencia seguro arreglan sus problemas.

—Tal vez se necesite más que eso.

—Claro, sinceridad y confianza. Dale un poco de crédito sólo esta confundido y arisco, seguro no es tan fácil para él hacer esto, sólo quiere sentirse seguro en el terreno que conoce y tú lo quieres llevar por otro camino.

—Lo sé —repuso meditabundo, su incipiente relación estaba rodeada de impedimentos y eso era aún sin confesárselo al mundo, no quería pensar que les sucedería cuando saliera a la luz. La imagen de Lucius Malfoy llegó con tan claridad a su mente que la asusto.

Draco había dicho que deseaba protegerla manteniendo sus sentimientos en secreto, pero como lo protegería ella de su propio padre. Un horrible escalofrío la recorrió de pies a cabeza, dejándole la piel de gallina en el proceso.

—Cuentas conmigo y créeme tienes un gran aliado cerca de Draco —informó sonriéndole a su novio, Gerry siguió su mirada, aún recordaba la platica que había tenido con él, aunque la sorprendía que quisiera ayudarla, según tenía entendido él sólo apoyaría las decisiones de su amigo y en ese momento él no la quería cerca.

Era extraño como se comportaban los Slytherin, tenían una forma de hacer las cosas que pareciera que sus intenciones nunca eran las mejores aunque los resultados fueran totalmente los contrarios.

— ¿En verdad es mi aliado? —cuestionó mirándola con una ceja alzada.

—Creo que sabes la respuesta—dejó escapar una risa traviesa—, recuerda los Slytherins no son lo crees, te pueden llegar a sorprender.

Gerry elevó la comisura de sus labios, en una sonrisa enigmática.

— ¿Estas lista para ir con él?

Él asintió tomando una bocanada de oxigeno. —Claro.

—Vamos.

Caminaron hacia la mesa donde se encontraban los Slytherins, Gerry dejó que Emi se adelantara observando como ella se acercaba a darle un pequeño beso a Nott.

— ¿Qué tal Gerry? —saludó Theo estrechando su mano, bajo la mirada de reproche de Draco.

—Aquí, pasando el rato —respondió, caminando hacia la silla que fuera de Nurit.

—Ni se te ocurra —escupió Draco haciendo el mobiliario a un lado, pero Gerry la jaló, como Hermione podía no tener la misma fuerza que él, pero como chico claro que podía ganarle.

Malfoy gruñó soltándosela de golpe. — ¿Sigues de mal humor?

—Vete —dijo entredientes sin mirarlo.

—Vas a escucharme aunque no quieras.

— ¿Qué es lo que pretendes? —interrogó de mala talante, mirándolo con ojos rabiosos—. Ahora no quiero hablar contigo, porque no regresas a seguir riéndote con tus perdedores amigos…

—No son perdedores y tú…

—Largo — bramó en un tonó de voz que no daba margen a repelar.

Gerard soltó una risa amarga. — ¿Eso es todo lo que dirás?

—Escucha… —hizo el ademán de tomarlo de las solapas, pero al final se abstuvo— venir como ese muggle… —pasó sus ojos furiosos por él— no te ayuda en nada, vete… mi cita debe estar por volver —soltó girando su rostro en un gesto altivo.

— ¡Por todos los magos! ¿Quieres dejar de comportarte como un idiota?

— ¡Con mil demonios, sólo vete! —rabió con sus ojos relampagueantes.

— ¿Pasa algo? —la suave voz de Nurit atrajo su atención.

—Nada, D'Granchester ya se iba.

Gerry se levantó acomodándose su traje, mirando directamente a Malfoy, para después girarse hacia Nurit con una sonrisa deslumbrante.

— ¿Te gustaría bailar?

—No, ella no quiere, consíguete tu propia pareja —le dijo poco cortes.

—Draco —pidió la rubia, posando sus ojos serios en él—, soy yo la que decide si quiero o no bailar con él.

—Entonces ¿quieres?

Ella miró en su dirección con una pequeña sonrisa en sus labios. —Sólo será una canción, tú no has querido bailar así que no veo porque no puedo hacerlo con tu amigo. Draco entrecerró sus ojos mirando a Gerard, moliendo sus dientes juntos con fuerza causando un ruido peculiar, los músculos de su mandíbula temblaron.

—Yo bailaré contigo —se levantó de un sólo movimiento, quedando de frente al moreno, por un minuto se miraron sin parpadear, antes de que Draco le estampara en el pecho su botella vacía de cerveza y se girara hacia Nurit, tomando su mano alejándola de las mesas y principalmente de él.

Gerry dejó la botella en la mesa con un golpe furioso.

—Testarudo…

ººº*

Ginny miró su reloj pulsera, eran cerca de las diez de la noche, la hora que indicaba el mensaje que Blaise le había mandado con una lechuza, tenía que encontrar la forma de salir y pasar desapercibida a los ojos de sus hermanos, en principal de Ron que seguro se pondría como un ogro si supiera que iba a reunirse con el Slytherin.

— ¿Qué pasa? —cuestionó Gerard al llegar a su lado.

— ¿No te fue nada bien?

— ¿Se nota tanto? —preguntó con amargura, mirando hacia la pareja dorada que resaltaba en la pista, tan perfecta.

—Mmm maldito hurón… —se cruzó de brazo mirándolo ceñuda.

—Déjalo… ¿a qué hora irás con Blaise?

—Tengo que salir ya, ¿tu volverás como Hermione?

—Si, ahora pensaba ir a cambiarme —enunció acariciando su bufanda, donde llevaba ocultas sus cosas.

—Bien porque Carlo ha estado preguntando a todos por ti y creo que al no encontrarte ha decidido hacerles mal tercio —refirió señalando con su mirada a Harry y Sol.

—No puede ser, por lo visto no se han reconciliado —reconoció al verlo en la cara triste de los dos.

—Te ayudare y después me iré.

—Bien.

Le hicieron un par de señales a Lavender, esperando que entendiera el mensaje.

— ¿A dónde van? — cuestionó frunciendo su frente el pelirrojo.

—Por Hermione —resolvió con simpleza.

—Mmm ¿no se te hace raro que mi hermana ande tan feliz más cuando ese monigote no esta?

—Ron no empieces, déjalos en paz —exclamó apesadumbrada—. Últimamente te importan más las relaciones de los demás que la nuestra.

—Es mi hermana —gruñó enfurruñado.

—Lo sé, pero ella es un ser racional y cuenta con el apoyo de tres de tus hermanos. ¿No crees qué ya es hora de que te des cuenta que no es tan malo que este con Zabinni?

—No… él no le conviene, ¿qué sabemos de él? Sólo que es un rastrero Slytherin, que su madre mato a todos sus esposos…

—Ni siquiera sabemos si eso es verdad, si tanto te preocupa deberías darte la oportunidad de conocerlo...

El horror cruzó la cara pecosa, que se volvió una mascara de desagrado. —Le mostrare que no es más que un patán cualquiera.

Lav entornó sus ojos, era inútil tratar de razonar con él en ese estado.

—Estoy cansado vamos a la mesa.

—Pero…

—Si quieres puedes bailar con tus amigas.

—Won-won… —fue tras él, colgándose de su brazo.

ººº*

Ginny y Gerry estaban por salir del Gran Comedor cuando se toparon con una linda pareja, que acaba de arribar, se saludaron con un breve gesto.

—Buen partido —felicitó Cedric, soltando a su novia para estrechar la mano del jugador.

—Gracias, tu eres un gran capitán, sin tu liderazgo no hubiéramos ganado —repuso sincero.

—Y tú un jugador bastante hábil, nuestro triunfo se debe a varias de tus grandes jugadas.

Las palabras de Diggory hicieron que su pecho se inflara de orgullo y satisfacción, algo bueno había salido de que Gerard D'Granchester apareciera en el Torneo, había logrado cumplir su sueño de jugar aunque eso le estaba saliendo demasiado caro.

—Deberías pensar en quedarte en Hogwarts alguna Casa tendrá espacio para ti.

—No sigas o me lo creeré, no puedo quedarme tengo una escuela a la cual volver, tal vez más adelante nos volvamos a encontrar.

—Eso espero —dijo franco—, ¿te retiras ya?

—Si, mañana saldré muy temprano y tengo que empacar todo —se justificó apurado, no sabía que el efecto de la poción multijugos estaba por terminar.

—Deberías quedarte, aún no hemos brindado por nuestro triunfo —indicó con una gran sonrisa.

—Él tiene que acompañarme por Hermione pero seguro que puede brindar cuando vuelva —intervino Ginny notando el apuro de su amiga.

—Ante eso no puedo hacer nada.

—Te veré después —dijo sintiendo un retorcijón familiar, tenía que correr al baño cuanto antes.

—Bien…

—La poción se esta terminando ¿cierto? —dedujo la pelirroja, rápidamente giraron en un pasillo, pero aún les faltaba para llegar a los baños.

—Tengo que buscar otro lugar —su voz había vuelto, asustada al ver aún a varios chicos caminando hacia la fiesta, entró en la primera puerta que encontró llevando consigo a Ginny.

ººº

Harry se sentía totalmente impotente al ver como Carlo había decidido pegarse a ellos, era el peor chaperón que podrían haber tenido, no podía realizar ningún movimiento con él ahí. Exhaló con fastidió, algo debía hacer el reloj corría y estaba perdiendo tiempo valioso.

— ¿Quieres algo de beber?

—Un poco de jugo, pero puedo ir por él.

—No, iré yo.

—Ya que te ofreces amablemente, puedes traernos otras cervezas de mantequilla —dijo Carlo mostrando su botella vacía, sonriéndole con descaro, entregándole su botella y la de Andoni.

—Claro —masculló claramente molesto.

—Podrías haber ido tú —alcanzó a escuchar el reclamo que le hacia su ex novia, mientras se alejaba. Atravesó la pista notando a su némesis bailando con Nurit Schlange, deseó poder estrellarlo contra el suelo, pero ese era el peor momento para hacerlo. Hermione tenía mucho que explicarle aún, y por ella se comportaría sólo por ahora.

Aunque claro que también pensó en Sol y su familia, seguro si lo veían iniciando un duelo, sería la cereza del pastel, terminarían aborreciéndolo.

Llegó a la mesa de bebidas, intercambio un par de saludos y palabras con algunos jugadores que estaban ahí, tomó un pequeño vaso de jugo para Sol, sacó su varita de su pantalón dispuesto a levitar las cervezas, pues jamás lograría llevar tantas con las manos y realizar malabares no era su fuerte.

Estaba a punto de lanzar el hechizo cuando un aroma familiar lo invadió.

«No puede ser.»

Se giró de golpe topándose con la figura de Cho Chang, tragó saliva, recordando su encuentro en los vestidores y por la mirada que ella le estaba lanzando supo que estaba pensando en lo mismo.

— ¡Felicidades por el triunfo!

—Yo no jugué.

—Aún así eres parte de ese triunfo, jugaste en otros partidos.

Sin que pudiera evitarlo, ella se lanzó hacia él abrazándolo de forma comprometedora, sus pupilas se dispararon a la mesa en la que se encontraba Sol, pudo ver como ella lo miraba con cierta desilusión antes de apartar la mirada por completo.

«¡No! Rayos… ».

—Cho…

—Tenemos algo pendiente Harry, espero que podamos culminarlo cuando esa francesa se haya ido, porque una relación de lejos jamás funcionara, seguro ella te engañaría a la primera oportunidad…

Sus palabras fueron como un par de cachetadas, su cuerpo se tensó por completo, desconociendo a la figura que lo apresaba. Era lo último que quería escuchar esa noche, ella no tenía ningún derecho a opinar sobre su relación.

—Tu no sabes nada —la separó bruscamente.

—No la conoces bien —refutó con dureza.

—No tengo porque darte ninguna explicación.

—Tu ni siquiera podrás serle fiel, ¿acaso quieres qué le cuente que aún cuando estaba aquí su novio me besó?

—Aléjate de ella —soltó encolerizado, se apartó dándole a entender con su ácida mirada que la deseaba lejos. Levito las cervezas y atravesó el salón antes de que cualquier otra cosa sucediera, parecía que esa noche todo estaba en su contra.

Debería haber robado un poco de Felix Felicitis.

—Aquí tienen —dejó que los franceses tomaran las cervezas.

—Gracias, nos estábamos secando.

—Te vi —soltó acusador Carlo, mirándolo con sus ojos en forma de rendijas.

—No sé de qué hablas —comentó girándose hacia Sol, la cual ni siquiera lo miraba—, toma.

—Gracias —murmuró seca, cogió el vaso evitando rozar sus dedos.

—Sol… —estaba por explicarle cuando Seamus y otros chicos lo interceptaron, alejándolo de la mesa, llevándolo al lado de unos holandeses, para hablar de Quidditch.

ººº*

En el otro lado del salón…

— ¿No crees qué tu amigo estaba un poco extraño? —preguntó Gotty, sentándose en una mesa cerca de la pista.

— ¿Gerry? Si es un poco raro pero supongo que es por el lugar de donde viene — mencionó con una mueca.

—Supongo, creo que te están hablando —señaló a varios de sus compañeros que le hacían señas.

—Debo ir, pero te compensare después.

—Sólo ve, esta noche debes pasarla con ellos, yo estaré con mis amigas.

—Gracias pero no será toda la noche, no me atrae nada terminar con ellos cuando puedo estar contigo y estar haciendo algo más placentero que beber —insinuó besando la comisura de sus labios de forma juguetona.

—Cedric —pronunció un tanto divertida y sonrojada.

—Volveré… —la besó rápidamente en los labios, antes de dirigirse con sus amigos.

ººº*

En el pasillo…

—Te ves hermosa, seguro a ese hurón se le saldrán los ojos al verte y apuesto a que también tendrá un serio problema en sus pantalones…

—Ginny… —pidió abochornada.

—Es la verdad —comentó sonriente—. Anda, ve y dale lo que merece por idiota.

—Y tu ten cuidado.

—Eso haré.

—No vuelvas tarde o tu hermano te matará, más cuando note que no estas.

Ginevra puso sus ojos en blanco, negando con su cabeza. —No me lo recuerdes, casi puedo escuchar sus gritos…

Hermione rió un poco también imaginando la situación. —Quiero los detalles después…

—Incluso los sucios.

—No necesito tanta información —cortó mirándola divertida.

—Lo sé —le dio un rápido abrazo antes de seguir su camino.

Hermione la vio alejarse, tomó valor respirando profundamente un par de veces, el cuerpo le hormigueaba debido a los nervios. Caminó un poco pasando su mirada por todo el salón, como si se encontrara buscando a sus amigos, sería un poco extraño dirigirse a ellos directamente. Notó como Malfoy seguía bailando, su expresión de fastidio se notaba a kilómetros de distancia.

De inmediato se sintió observada por varias personas, atravesó lo más rápido que pudo el salón hasta que llegó a la mesa. Carlo la abordó de inmediato galantemente besando su mano.

—Pensé que no llegarías Cenicienta.

Sonrió ante la mención del cuento. —Y yo pensé que dejarías a Harry estar con Sol.

Torció su gesto con desagrado. —Mmm siento que algo ocurrió entre ellos y es mi deber a proteger a Sol de cualquier daño que pueda ocasionarle.

—Deberías dejar tu paranoia a un lado, déjalos ser…

—Bien sólo porque el resto de la noche quiero estar contigo —dijo con su sonrisa de galán.

— ¿En serio?

—Si, vamos a pulir esa pista y enseñarle a esos paliduchos vampiros lo que es bailar— comentó con un movimiento de su cabeza señalando a Malfoy.

Una suave risa abandonó los labios femeninos. —Eres cruel.

—Nah… sé que también disfrutaras esto.

—Bien, pero antes déjame saludar a los demás.

ººº*

Harry al observar que el celoso francés dejaba a Sol, se apresuró a terminar su plática con ellos, cuando Buggy apareció a su lado.

—Escucha —rodeó el cuello del buscador con su brazo—, Sol quiere irse ya, la acompañare, la dejaré en su Sala y lo que tu hagas a partir de ahí, ya depende de ti, si sabes lo que me refiero… todos estamos aquí —le dio un golpe en su hombro antes de ir donde la francesa.

—Adiós Harry —se despidió al pasar a su lado con un beso en su mejilla que lo dejó helado con un nudo en su garganta.

Así era cómo todo terminaba entre ellos, el corazón se le fue hasta el fondo de su estómago al verla partir con su suave andar, abrazada por su primo.

— ¿Qué pasó? ¿Se arreglaron? ¿Por qué ya se va? —asaltó Ron con toda clase de preguntas, que él ni siquiera logró escuchar.

ººº*

En otra parte del castillo…

Ginny sentía su corazón saltar de emoción, las cosquillas en su estómago aumentaron conforme dio vuelta al pasillo, estaba por sacar su varita ya que la oscuridad cubría todo pero no fue necesario una hilera de velas comenzaron a iluminarse a su paso.

«Blaise…».

Eso debía se obra de él pensó con alegría, la puerta se encontraba abierta, sólo basto que se asomara un poco para encontrarlo recargado en un pilar que daba al balcón, el lugar estaba tenuemente iluminado por la luz de las velas que flotaban alrededor del lugar.

Una suave cama de cojines los esperaba cerca del balcón, había un par de botellas afiladas a un lado con dos copas. Entró por completo tratando de no hacer ruido, volteó hacia tras notando que todo había quedado a oscuras y silencioso como si nada hubiera pasado por ahí.

—Llegas tarde —murmuró deshaciendo su posición relajada para recibirla.

—Atravesar la mitad del castillo para llegar aquí no es precisamente un recorrido de cinco minutos…

Ginn pasó su mirada por él, lucía tan guapo con aquel pantalón negro que se adecuada a su figura, su camisa a juego abierta hasta la mitad de su torso, y su chamarra de piel negra. Tenía ese look de chico peligroso que tanto la atraía.

Él crispó las comisuras de sus labios en una sonrisa ladina, satisfecho con la reacción que había causado en ella, le correspondió el gesto mirando su pantalón negro pegado con un blusón rosa pálido y su abrigo del mismo tono que su pantalón, incluso llevaba un poco de tacón haciendo que creciera un par de centímetros pero no lo suficiente aún para estar a su altura.

—Es el mejor lugar que pude encontrar en tan poco tiempo —respondió, sacando su varita y lanzando un hechizo a la puerta, no deseaba tener visitas inesperadas.

El deslizo sus manos alrededor de la delgada cintura, permitiendo que su rostro se hundiera en el hueco de su cuello. Aspiró su aroma a flores, besó su piel expuesta haciéndose un camino hasta sus labios, la sintió estremecerse entre sus brazos y suspirar antes de que él la besara intensamente. Saboreó la calidez de su boca por interminables segundos, Ginny se apretó contra él, rodeando su cuello con sus manos.

Le puso fin a su beso, mordisqueando suavemente su labio disfrutando del sabor de su brillo labial.

—Así es como te quiero tener toda la noche.

—Mmm convénceme —repuso traviesa, hundiendo sus dedos en los mechones oscuros de su nuca.

—La que tiene mucho porque recompensarme eres tú, te complací realizando esa reunión para los dos, accedí a hablar con tu hermano, realice una anotación por ti…

—Es lo que un novio haría por su novia, acostúmbrate —respondió hábil.

Blaise enarcó su ceja acentuando su expresión de incredulidad. —No estoy seguro que todos los novios se vean amedrentados por la familia de su novia, golpeados y extorsionados…

Las mejillas de Ginny se colorearon de vergüenza. —Tampoco es fácil estar contigo, mucho menos cuando el mundo parece querer nuestras cabezas por estar juntos.

—Eso no me importa —resolvió, tomó su mano guiándola al balcón.

Ginny recargó sus manos en la barandilla admirando el paisaje, sintiendo el viento rozar su rostro, el frío se coló en su cuerpo haciéndola temblar, pero basto con que él la abrazara por detrás, estrechándola, transmitiéndole un poco de calor.

—Es hermoso, todo esta tan silencioso….

Él recargó su mentón en el hombro de la pelirroja. —Soy un Zabinni, estoy acostumbrado sólo a lo mejor, así que mi novia también debe tenerlo.

Ginevra sonrió tontamente, le parecía tan surrealista ser la novia de un codiciado Slytherin, que podía ser tan despreciable como encantador cuando quería, pero que sin duda la hacía sentir feliz, deseada y querida.

— ¿Qué pasa? —indagó al sentir como la piel se contraía en una sonrisa.

—En tus amigos, no les dijiste que no asistirías a la fiesta y están realmente preocupados por ti.

—Yo sé que no pueden vivir sin mí, pero tendrán que arreglárselas porque esta noche te has ganado el premio que todos desean, esta noche seré exclusivamente tuyo.

— ¿Sólo esta noche? —cuestionó huraña.

—Y todas las que están por venir, si aceptarás dormir conmigo en Slytherin —susurró con voz aterciopelada a su oído.

Ella lo codeó, pegándole en su abdomen. — ¿Y amanecer muerta?

—Te aseguro que no despertaras muerta, a menos que sea del placer que te haré sentir — agregó logrando que Ginny se sonrojara hasta las raíces, repentinamente el frío que sentía se había transformado en todo lo contrario.

—Engreído… ¿Qué no lo sabes? Dime de que presumes y te diré de que careces.

La risa ronca del moreno llenó sus oídos. —Créeme que no carezco de nada, estoy perfectamente dotado debajo de esta ropa —pronuncio provocador.

— ¡Blaise! —articuló abochornada, trató de separarse, pero él se lo impidió riendo.

—Mojigata…

—Yo no… arggh… tu eres un pervertido —acotó fingiendo molestia, pero ésta únicamente le duró un suspiro, ya que él decidió atacarla con besos en el cuello que hicieron que riera.

ººº*

En el Gran Comedor…

Fred se encontraba bailando alegremente con Angelina, cuando a sus oídos llegó la risa cantarina de Luna, dirigió su mirada hacia donde ella estaba moviéndose con Neville, ambos parecían demasiado amistosos. Llamó la atención de su gemelo, señalándole a la parejita, George enarcó sus cejas, sorprendido.

—Al parecer todo nuestro esfuerzo se irá al caño.

— ¿De qué hablan? —preguntó Angelina.

—De Luna por supuesto…

— ¿Qué pasa con ella?

—Es una larga historia —mencionó Fred, se detuvo buscando a Ron, al cual encontró en la mesa platicando con los franceses. Negó con su cabeza, ese hermano suyo era peor que un escreguto de cola explosiva—. Chicas, mi hermano y yo tenemos una misión que cumplir… nos darían unos minutos.

— ¿Es otra de sus bromas? —cuestionó Alicia mirándolos por debajo de sus pestañas con desconfianza.

—Nada de eso… es una misión de los cupidos W.

ºº*º

Draco sintió un horrible ramalazo de celos al ver como Hermione reía entre los brazos de ese musiquillo de quinta. Sus manos le cosquilleaban deseando lanzarle una maldición o al menos darle un puñetazo que le borrara esa estúpida sonrisita de superioridad.

Ella ni siquiera le había dirigido una mirada, ni aún besando a Nurit, parecía que cuando ese francesete aparecía, él pasara a segundo término, la sangre le hervía de coraje.

—Tu amiguito la esta pasando muy mal —evidenció Carlo riéndose.

—Lo dudo.

—Sólo velo, quiere retorcerme el cuello.

La castaña sonrió ante su ocurrencia. —Tengo sed, podemos parar e ir por un poco de agua.

—Claro, lo que la dama desee —caminaron hasta la mesa de bebidas, entre comentarios banales, cuando fueron interceptados por un chico.

— ¿Podemos hablar?

La gruesa voz del búlgaro la hizo estremecer, un sentimiento de desazón se adueño de corazón. Carlo frunció ligeramente las cejas, posó su mirada en Hermione que parecía tan agobiada, toda su animosidad había desaparecido y eso no le agradaba, cuadró sus hombros mirando al hosco con desconfianza.

—Está bien Carlo, hablaré con él —pronunció seria, colocando una mano sobre su brazo en un gesto tranquilizador.

—Bien, estaré cerca por si me necesitas —susurró sólo para ella, alejándose un par de pasos.

A lo lejos Draco percibió lo que sucedía, una nueva oleada de furia lo asaltó ante la mera posibilidad de que ese infeliz mastodonte volviera a tocarla.

«¿Qué es lo que quiere ese maldito? ¿Por qué ese idiota musiquillo la dejó con él?».

Sus ojos se volvieron dos pozos de oscuridad, más al ver como él grandulón de Krum se inclinaba hacia ella, como si deseara darle otro beso. Tomó a Nurit de la mano llevándola a la mesa.

—Te traeré algo de tomar —le dijo, sin darle oportunidad de responder.

Theodore dejó su conversación con su novia al ver la actitud brusca de su amigo, buscó con la mirada a Gerry pero se sorprendió al encontrar a Granger al lado de Krum, nada bueno podía resultar de eso.

En la tarde apenas y había logrado detenerlo con Blaise de lanzarle una maldición y a hora no creía correr con la suerte de que Potter se atravesara en su camino impidiéndole cometer la mayor estupidez, de revelarse de esa manera.

«¡Diablos!».

—Ahora vuelvo…

ººº*

Hermione parpadeó ante la sinceridad que embargaban las palabras del buscador internacional. Se sentía tan mal, sabía que sus sentimientos eran verdaderos, pero ella ya no podía corresponderle, lamentó tanto que Draco se hubiese desquitado con él.

—En verdad lo siento, no quiero que estés molesta.

—Viktor, no quiero hacerte daño, yo no…

Draco tenía la vista en rojo listo para deshacerse de ese mastodonte, estaba a punto de llegar, cuando Theodore lo interceptó.

— ¿Qué crees que estas haciendo? — le dijo entre dientes.

—Lárgate…

— ¡Carajo Draco! Si lo despellejas en este instante de nada servirá, ¡reacciona! —lo arrastró quedando unos pasos detrás de la pareja, cerca de la mesa.

Él no respondió, una tirante mueca torció su rostro, sus manos estaban cerradas con fuerza a sus costados, tratando de contenerse. La voz cálida de Hermione llegó hasta él, agudizó su oído concentrándose en la conversación.

— …lo siento Viktor pero no puedo corresponderte más, sabes que encontré a alguien y lo quiero…

Escuchar aquella confesión ablando su enojo, sintiendo ese cosquilleo agradable en su interior que le producía estar cerca de ella y tenerla entre sus brazos. No podía creer cuan rápido ella se estaba convirtiendo en su debilidad.

—Lo sé, pero yo te estaré esperando.

—No lo hagas, deseo que puedas encontrar a una chica que te pueda corresponder.

Escuchó como el búlgaro suspiraba profundamente como si tuviera una gran pena, su boca se alzó formando una sonrisa maligna, si, estaba disfrutando de ese momento.

—Disculpen, preciosa debo volver a tocar ¿vienes conmigo?

Malfoy nunca estuvo más agradecido de que el francés ese fuese un entrometido, al menos su presencia estaba sirviendo de algo.

— ¿Has escuchado ya lo suficiente? —interrogó Nott medio disgustado.

—Yo sólo vine por un algo de beber para Nurit —contestó con frialdad, tomando un vaso de ponche.

—Si claro —bufó sardónico, caminando detrás de él—. Siendo justos, esta haciendo lo posible por estar bien contigo, tienes que reconocerlo.

—No sé de qué me hablas Nott.

Lo paró de tajo, enfrentándolo. —Draco si no le das la oportunidad de explicarte, te vas arrepentir de no haberlo hecho, ella no es la única que toma decisiones equivocadas.

Por un momento se quedó atónito, sintiendo el peso de la culpa en su corazón. Una parte de él sabía que su amigo tenía razón, pero no le gustaba que nadie le dijera que hacer, mucho menos que le marcara sus errores.

—Piénsalo o te quedarás solo, ya que al parecer más de uno ha descubierto que Granger es más que una sábelo todo —añadió esperando que sus palabras lo molestaran lo suficiente para que por fin reaccionara—. Mientras tú la castigas, otros se encargan de conquistarla.

Sabía que Draco no dejaría que nadie le quitara lo que consideraba suyo, pero ya era hora de que comprendiera que una relación como la suya tendría muchos altibajos. Hasta cierto punto entendía que se comportara así, estar con ella exigía que caminara por terreno desconocido, estaba atado a ella por sentimientos que no estaba seguro de cómo responder.

Con una última mirada regresó a donde se encontraba Emilie dejándolo parado en la pista. El rostro de Draco adquirió un cuadro de confusión, miró hacia donde se encontraba Hermione luciendo radiante en ese vestido, bastaba con ver como ese francés la miraba y no era el único. Tragó con fuerza, buscando combatir la incertidumbre que subía por su cuerpo rápidamente. ¿Sería capaz de dejar de quererlo? ¿Y por qué no? Después de todo nunca planeo amarlo…

ººº*

En otra parte del castillo, Harry estaba a punto de llegar al Ala que ocupaban las francesas, intentando reunir el aplomo que requería la situación, el camino le había servido para ordenar sus pensamientos, ahora sabía lo que debía decirle, sólo esperaba que ella accediera a verlo.

Respiró tratando de calmar los traicioneros nervios que estaba sintiendo, tocó con mano temblorosa, la Dama del cuadro lo miró interrogando el motivo de su visita.

—Busco a Soleil Mounet.

La mujer de la pintura le respondió que ella no deseaba verlo que se retirara, pero él insistió una y otra vez, quedándose recargado en el muro esperando que alguien saliera para poder entrar. Hasta que finalmente Dominique Gastelu, salió para hablar con él, de inmediato recompuso su postura mirándola con interrogación.

—No quiere verte.

Él exhaló desesperado. —Pero debo verla.

—Lo sé, pero esta encerrada en su cuarto.

—Déjame pasar…

—No puedo —exclamó pesarosa.

— ¡Maldición! —golpeó la pared, asustando un poco a la francesa.

—Harry… —tocó su hombro buscando calmarlo— puedes intentarlo mañana antes de que nos vayamos o hay otra forma…

Él la miró expectante. — ¿De qué hablas?

—Creo que tú sabes como entrar a su habitación sin ser visto, no tendrías que atravesar la Sala, así Maxime no se dará cuenta, ni sus primos.

Una inusitada alegría bañó el rostro del buscador, sabía perfectamente a que se refería. La tomó de los hombros. —Gracias —expresó besando su mejilla, antes de partir.

— ¡Harry, más te vale que se reconcilien! —le gritó, en sus labios apareció una gran sonrisa, se llevó una mano a su mejilla— Espero que lo logre.

ººº*

En el Gran comedor…

Los gemelos tenían acorralado a su pequeño hermano, trabajando en su mente.

—Deberías ir a bailar con Luna.

— ¿No crees qué se ve muy acaramelada con Neville?

Ron dirigió su mirada a la pareja, claro que lo había notado, pero tenía la esperanza de que ella pondría en una balanza todo lo ocurrido antes de decidir volver con él.

El pensar que ellos podían volver a estar juntos lo incomodaba demasiado, pero no tendría por qué él tenía a Lavender y ellos se amaban… o eso se suponía, incluso a pesar de que ella buscaba ser la dominante en su relación o quizás todo había ido desmoronándose lentamente sin darse cuenta y la gota que colmó todo, había sido su última discusión.

—Yo no… tengo que volver con Lav —exclamó claramente perturbado.

Los gemelos intercambiaron miradas, extrañados. — ¿Hicimos algo mal? —preguntó George.

—No lo creo hermano, parece que está entrando en conflicto.

—Se suponía que debería haber ido con Luna, no con Lavender.

—Tal vez le está dando Amortentia —soltó con sospecha.

— ¿La crees capaz?

—Si —dijeron a la vez, negando con sus cabezas.

—Iré a bailar con Luna —anunció Fred alzando la comisura izquierda de su boca—, alguien debe impedir que regrese con Neville.

—Claro… —dijo riendo por lo bajo.

ººº*

En una torre del castillo…

Los tortolos se encontraban sentados en los cojines, disfrutando del vino y de los bocadillos que él había traído.

—Sólo uno más, aún quiero saber que trajiste de postre —indicó abriendo la boca para que él colocara una galleta salada con queso.

—Te gustará.

—Me harás engordar —regañó cuando pudo hablar nuevamente.

—No será así, tú y yo podemos quemar las calorías que quieras —murmuró con una sonrisa ambigua.

Ella lo miró con el brillo de la risa en sus ojos y las mejillas coloreadas. —Aceptó podemos empezar a correr todas las mañanas aunque con el invierno tal vez tengamos que posponerlo —declaró evasiva.

—Ginevra…

— ¿Dime?

—No me refería a eso —comentó atrayéndola hacía si.

—Yo si —mencionó divertida.

—Si eso quieres, pero no surte el mismo efecto —la soltó, mirando su sonrisa evasiva.

— ¿Por qué? —cuestionó.

—Quédate con la duda, tu te lo pierdes — dijo de forma dramática, se acostó completamente en los cojines tapándose los ojos con su antebrazo.

Ginny negó con su cabeza, se alzó un poco para ver que era el postre en la charola, al levantarla encontró una variedad de chocolates.

— ¿Qué haces? —destapó uno de sus ojos.

—Pruebo los chocolates.

—Se supone que deberías estar consintiéndome —se quejó torciendo sus labios.

—Toma, come uno —le colocó un chocolate en la boca.

Él accedió dejando que ella colocara la pequeña pieza sobre su lengua, cuando Ginny estaba por chuparse los dedos, él la detuvo y lo hizo por ella, dejando con una expresión atontada.

—No deberías hacer eso —comentó ligeramente acalorada.

Él sonrió divertido mirándola intensamente. — ¿Me das otro?

Ginevra tomó uno para ella y otro para él, que colocó nuevamente sobre sus labios, logrando que él hiciera lo mismo.

—Ven aquí… —la tomó de la mano jalándola hacia él, pero ella trató de detenerse colocó una mano sobre su torso causando que él se quejara audiblemente.

— ¿Qué? —preguntó alarmada, cuando vio que él se llevó una mano a su pecho cayó en cuenta—. Sigues lastimado.

—No es nada —minimizó.

—No te creo, déjame ver —quitó su mano, pero él tomo sus muñecas impidiéndole seguir.

—Déjalo —mandó ceñudo.

—Blaise por favor —pidió seria, él la soltó apartando la mirada, dejando que siguiera.

Ginn pasó sus dedos por la camisa, desabotonándola por completo, abrió la tela dejando al descubierto el tostado torso. Sus ojos se abrieron al ver aún los moretones en distintas tonalidades, buscó su mirada tratando de encontrar una explicación.

—No debiste jugar.

—No es nada, mañana podré tomar algo para lograr que desaparezcan por completo — reparó intentando atraerla hacia él.

—Blaise…

—Ginny estoy perfecto, jugué y anote para ti ¿no crees qué si estuviera mal Hufflic me hubiera sacado de la alineación? —pronunció con lógica.

—Se lo ocultaste —agrego ella después de un momento de estudiar su rostro sonriente.

—Tal vez.

Ella apenas sonrió, a veces él podía ser tan terco.

— ¿Me seguirás quitando la ropa? —insinuó.

Ella enarcó sus cejas, sin poder creer el cambio de humor del Slytherin. — ¿Para seguir viendo marcas y moretones? No lo creo… eso no es sexy.

Zabinni chasqueó su lengua —Muchas quisieran estar en tu lugar, estarían encantadas de ser mi enfermera pero tu te quejas.

—Exagerado —sonrió.

—Mejor dime que prefieres a ese escuálido, paliducho de Potter… ¿también estas vacaciones estará en tu casa?

Ginny lo miró con los ojos desorbitados. ¿A qué venía eso? Se mantuvo en silencio hasta que su frente se desfrunció al entender y una hermosa sonrisa floreció en sus labios.

— ¿Sigues celoso? ¿Es por lo que dijo Bill?

Él gruñó como respuesta aún sin mirarla.

—Te dije delante de él que me gustaría que me visitaras ¿no es así? —observó como las cejas del moreno se fruncían hasta casi tocarse entre ellas—. No seas gruñón, estoy contigo —se inclinó besando su mejilla.

Blaise la miró de reojo. —Necesitaras más que eso para recuperarme.

—Bien, puedo con eso —manifestó con una risita traviesa que hizo que él la cuestionara con su mirada, pero su contestación fue sentir los suaves labios sobre su mentón.

La pelirroja besó la línea de su rostro, trazando un camino hasta su cuello, mantuvo su peso con sus manos mientras colocaba su pierna al otro lado para no caer, quedando prácticamente sobre él. Zabinni estaba sorprendido jamás pensó que provocaría una reacción tan apasionada en ella. Su cuerpo se fue destensando ante sus caricias, llevó sus manos a la estrecha cintura, echó su cabeza hacia tras permitiéndole un mejor acceso, las puntas del cabello rojo el hacían cosquillas.

Ginny besó su nuez de Adán logrando que él soltara un gemido, sonrió maliciosa contra su piel. Hoy sería él día en el que ella ganara. Aspiró el aroma de su loción, amaba como olía se deslizó de forma descendente llegando al principio de su torso. Blaise llevó su mano a la nuca de ella, tragando con dificultad.

—Ginevra… —una ardiente descarga lo atravesó, productor de sus caricias.

Ella sonrió aún más al escuchar su tono tembloroso, sentía como su pecho subía y bajaba al ritmo acelerado de su respiración, se alzó un poco logrando que él la soltara, sentada a horcajadas sobre él, dejó que las puntas de sus dedos hicieran aún lado la tela, lo acarició con suavidad teniendo cuidado con sus lesiones.

—Ven —pidió con voz enronquecida deseando besarla.

Ella lo miró con brilló travieso. —Aún no… —volvió a su posición anterior, disfrutando de tener el poder de hacerlo temblar bajo sus labios.

ººº*

En el Gran Comedor…

Hermione coreaba las canciones de la banda, devolviéndole la sonrisa a Carlo que tocaba con entusiasmo su batería.

— ¿Qué fue lo que pasó? —le preguntó Lavender a Hermione, en un momento en el que Ron había ido al baño.

—Tengo mucho que contarte pero arregle las cosas con Viktor, él sabe que no puedo corresponderle más.

—Quiero todos los detalles, pero será mañana, me tengo que llevar a Ron comienza a sospechar que Ginny no esta aquí, le diré que ella llegara a la Sala pero seguro no me creerá.

—Espero que Ginny no se demore.

—Yo también, porque ni siquiera me dijo dónde estaría —su preocupación se evaporó al recordar que su amiga por fin había tomado una buena decisión, seguir esperando a que Harry le respondiera era sólo alargar su sufrimiento innecesariamente—. Me alegro de que por fin haya entendido que Blaise es una muy, muy buena opción, aunque si Harry no vuelve con Sol, temo que todo su avance se pierda.

—Espero que no sea así, de cualquier forma estoy pidiéndole a todos los magos que Harry y Sol regresen, me siento responsable de su ruptura… pero si no, pues seguro él tendrá menos cabeza para pensar en retomar su relación con ella, si ella lo intentara él la detendría.

— ¿Por qué te sientes responsable?

—Es parte de lo que te contare después.

—Ok —asintió mirándola con aire analítico—, sólo espero que en el proceso no dañe a Blaise, él no vera con buenos ojos si ella lo traiciona.

—Esperemos que no pase eso.

—Si, le rogaré a todos los magos porque la luz entre en su dura cabecita —comentó mirando el techo encantado—, es mejor que me vaya, te veo después.

—Si, suerte.

Se abrazó a si misma observando como su amiga partía, dirigió su mirada hacía Draco, él tenía sus pupilas tormenta puestas en ella, por un momento pensó que él cortaría su conexión pero no fue así.

«¿Qué le pasa ahora?».

Su mirada seguía siendo fría, observó como Nurit reclamaba su atención, fue entonces qué él dejó de mirarla. Ella soltó el aire que habían contenido sus pulmones, giró su rostro sin querer ver más de esos besos que él le había estado dándole a su supuesta novia, ya había tenido suficiente de eso.

Con tristeza miró el escenario, jamás se acostumbraría al sentimiento de verlo besarse con otras chicas.

ººº*

Las palabras de Theodore habían estado dándole vueltas por su mente, como un tornado dejando graves consecuencias en su interior. Apartó su mirada plateada de su compañera de Sala al sentir los finos dedos de Nurit tocar su brazo.

— Draco ¿podemos irnos ya?

—Claro —se levantó ofreciéndole su mano, se giró esperando encontrar a su amigo pero él ya no estaba en la mesa, tal vez estaba bailando, ya lo vería en su cuarto donde esperaba que ya estuviera Blaise.

Caminó con su novia hacia la salida, sintió como ella entrelazaba sus dedos por un momento se sorprendió pero lo dejó pasar. Sólo quería llegar a Slytherin y despedirse ya de ella.

ººº*

En otra parte del castillo…

Theodore y Emilie hacia un tiempo que habían dejado la fiesta, se suponía que estaba encaminándola a su Casa, pero en el trayecto, habían terminado en un aula vacía.

Sus suéteres se encontraban abandonados en una silla, el sonido de sus besos y sus respiraciones agitadas llenaba el lugar, Emi estaba sentada en el borde de un viejo escritorio, con Nott acomodado entre sus piernas, abrazándola posesivamente mientras devoraba sus labios rojos.

Las blancas manos acariciaron su espalda, subiendo hasta su cuello perdiéndose en su cabello dorado, dejó escapar un suspiro ahogado cuando él mordisqueó su labio. Le sonrió acalorada cuando sus miradas se encontraron compartiendo el velo de la pasión.

—Eres hermosa —comentó apartando su cabello negro de su cuello.

Ella le dio un beso rápido en sus labios. —Te amo.

—Lo sé —afirmó con una reluciente sonrisa que hizo brillar sus ojos en la oscuridad.

—Engreído —replicó devolviéndole el gesto.

Su sonrisa creció, una carcajada ronca escapó de la garganta de Theodore, deslizó sus manos por la figura de su novia logrando que ella se estremeciera, acarició sus piernas cubiertas por unas mayas, esa delgada tela no evitó que el calor de su manos se colara al cuerpo de Emilie que soltó ruiditos de aprobación.

—Tramposo —añadió besando la comisura de sus labios, provocándolo.

—Jugar sucio es más interesante —respondió atrapando sus labios, en un beso húmedo y excitante, Emi abrió los labios para él dejando que su lengua la invadiera, la explosión de sensaciones no se hizo esperar, extasiándola completamente.

El ritmo de su beso se volvió exigente, envolviéndolos en una nebulosa de pasión y emociones, el calor en sus cuerpos aumentó a la par de la deliciosa fricción que les proporcionaba su posición. Él llevó sus manos a la espalda baja de Emilie, buscando acercarla aún más a su cadera, dejó escapar un gruñido dentro del contacto.

Ella disfrutaba del aliento de su novio mezclándose con el suyo, el sabor de la cerveza de mantequilla se esparció por sus bocas, una ligera carga eléctrica pasó a través de su cuerpo al sentir el bulto en los pantalones de su novio rozar el punto exacto entre sus piernas.

Se separaron segundos después para tomar aire, Theo unió sus frentes buscando calmar el alocado golpeteó de su corazón y hacer que su sangre volviera a circular y no siguiera aglomerándose en cierta parte de su cuerpo. Apartó sus manos del trasero de su novia, posándolas a cada lado de ella sobre la madera del escritorio.

Emilie sonrió al abrir sus ojos y encontrarlo ligeramente sonrojado, era extraño ver color en su rostro, pero si bien ella conocía una faceta de él, que pocas tenían el privilegio. Acarició las líneas de su cara, era tan lampiño que jamás había tenido que liarse con el problema de la barba raspando su piel, al llegar a su frente sintió una ligera capa de sudor.

Ella unió sus bocas en un nuevo beso mejor que el anterior y aún más voraz, que él no dudo en responder, pero que detuvo cuando sintió que volvería a encenderse.

—Tengo que llevarte a Ravenclaw, seguro pasan de las doce.

Emilie miró su reloj. —Apenas por unos minutos —rozó sus narices de forma tierna—, pero tienes razón no quiero que vuelvas a Slytherin cuando los pasillos estén vacíos.

—Tengo mi varita.

—Pero seguro que esos querrán venganza y estarás solo —externó su preocupación, abrazándolo con fuerza.

—No me pasara nada.

—Quisiera tener tu seguridad.

—Confía en mi —pronunció mirándola a los ojos—, ¿bien?

—Si.

Él se apartó buscando sus suéteres, cuando ambos estuvieron nuevamente presentables, quitaron los hechizos de la puerta y salieron al frío de los corredores, donde no tardaron en encontrarse con jóvenes de otras nacionalidades, además de sus compañeros de Hogwarts.

— ¿Crees qué esta noche logren solucionar sus problemas? —preguntó Emi, pensando en Draco y Hermione.

—Eso espero, no pienso soportar a Draco si sigue con ese pésimo humor.

—Exagerado.

—Créeme, quisiera estar exagerando.

—Ahora que terminó el Torneo seguro todo será más fácil para ellos, tendrán que estar más tiempo en su Sala y quizás todo se arregle —comentó optimista.

—No espero dejárselo al destino, Draco es capaz de dejar que todo se enfríe al punto en el que no haya retorno.

—Mmm… espero que eso no pase.

—Yo también —murmuró antes de llegar a la Sala de Ravenclaw.

ººº*

En Gryffindor….

Harry buscó como loco el espejo que Sol le había dado, por un momento pensó que alguien podría haberlo tomado, pero respiró aliviado al encontrarlo debajo de su almohada. Sacó su varita, decidido a lanzar el hechizo, sentía cada nervio y músculo de su cuerpo tenso, tomó aire con fuerza y pronunció el hechizo, pidiendo en silencio que ella no hubiera decidido bloquear el portal, pero cuando este apareció, él no dudo en entrar antes de que cualquier otra cosa ocurriera.

Sintiendo el pulso contra su sien, tocó el suelo de la otra habitación, parpadeó un par de veces acostumbrándose a la oscuridad que reinaba ahí así como al cambio de temperatura, ahí parecía estar más caliente que en el resto del castillo, el portal desapareció detrás de él, dejándolo sin oportunidad de echarse para atrás.

— ¿Harry?

—Lumus—pronunció mientras enfocaba su mirada en la cama, Sol se encontraba en pijama —un pequeño short de lunitas con una playera a juego —sentada abrazando sus piernas, había rastros de lágrimas secas en su rostro.

— ¿Q-qué… haces aquí? —preguntó tratando de sonar molesta, pero no podía hacerlo si los ojos verdes tintineaban detrás de sus gafas con ternura y cariño.

Él pasó su mano por la vela que se encontraba en la mesa de noche logrando que esta ardiera. —Nox… —guardó su varita, dudo en acercarse a la cama pero finalmente lo hizo.

—Son por mi —espetó tocando sus mejillas, una nueva gota salada cayó en su dedo.

—No…

—No intentes negarlo —enjugó su rostro con tiernas caricias que ella resintió, se movió impidiendo que él siguiera tocándola.

—Deberías irte —profirió incorporándose quedando de frente a él.

—No me iré sin que aclaremos todo —declaró firme.

Ella dejó caer sus hombros, sacudiendo su cabeza de forma negativa.

—No quiero que terminemos —se apresuró a decir mirándola.

—Es algo tarde para eso —respondió alzó su mano donde se encontraba el anillo que él le había dado, se lo quito y tomó la mano de él, dejándolo sobre su palma extendida—, te pertenece.

—Sol no, yo te lo regale —exclamó con dificultad sintiendo un nudo en su garganta crecer.

—Creo que lo hiciste porque te viste presionado a hacerlo.

— ¿De qué hablas? Claro que no…

—Tal vez nos apresuramos a estar juntos, quizás fue porque ambos sabíamos que el Torneo terminaría pronto y al querer aprovechar el tiempo al máximo confundidnos las cosas… era claro que no iba a poder seguir más allá de los muros del castillo —su voz se quebró por momentos, su barbilla temblaba al querer contener los sentimientos.

Él se quedó en shock momentáneo, cerró su mano con impotencia sintiendo la joya clavarse en su palma, la miró a los ojos leyendo en ellos sus verdadero sentimientos.

—Eso no es verdad.

—Si lo es.

—Lo estas diciendo por nuestra discusión, no pensabas antes de esa forma —refutó consternado.

—No se trata de la vida amorosa de Hermione…

— ¿Entonces? ¿Es por qué soy el Elegido? —barbotó aún más confundido, sintiendo como un vacío crecía en su interior.

—No, claro que no —prorrumpió veloz—. No es por eso, es sólo que tal vez debamos dejar las cosas así, la realidad nos superará… tu tienes una vida hecha aquí, y yo la tengo en otro lugar, tarde o temprano todo terminara entre nosotros, tu me demostraste que no confiabas en mí cuando me retaste en ese pasillo y yo… no se si podré confiar en que tu no te relaciones con nadie más, con Chang siendo tan insistente y Ginny…

Harry tenía el corazón sobrecogido, tragó sintiendo su garganta tan seca como si no hubiera bebido agua en días. Las facciones de su rostro le habían cambiado de pronto se mostraban duras y tensas, cansado de aquel monologo al que él no le veía sentido.

— ¿Era verdad cuándo me dijiste que sentías algo por mi?

La francesa parpadeó confundida por el arrebato del buscador, cerró su boca sintiendo la amargura en ella.

—Si —se sintió incapaz de mentirle—, pero deberíamos dejar las cosas así.

Él no necesitó más por el momento, arreglaría una cosa a la vez. — Yo también siento algo por ti, y no tiene nada que ver con sólo amistad —aseveró dejándola completamente desarmada.

Harry cerró el espació entre ellos, aprovechando su perturbación, se inclinó, su nariz rozaba la de ella suavemente, observó como los ojos de Sol se abrían completamente, sin darle oportunidad a negarse, cubrió su boca con la suya de forma posesiva. Llevó su mano a su nuca atrayéndola hacia él, impidiéndole que huyera, la sintió abrir sus labios por la sorpresa, momento que aprovechó para profundizar su beso. Ella trató de apartarlo llevando sus manos a sus hombros, pero él fue aún más certero e insistente, sometió su boca a sus movimientos.

Sus fuerzas comenzaron a flaquear, su resistencia se volvió nula y en poco segundos se encontraba respondiendo con él mismo ímpetu, dejándose llevar por la oleada de sensaciones que la recorrió, dejándole las rodillas débiles.

Él aflojó su agarre lentamente, llevó sus manos al talle de la francesa, sus bocas se encontraron en un vals, no caía duda que las peleas sólo lograban que las reconciliaciones sacaran lo intenso de las personas.

Rompieron el broche de sus bocas jadeantes, las mejillas de Sol se encendieron dándole color a su cara, haciéndola ver a los ojos de Harry hermosa, más porque sabía que él era el responsable de ello y de que ella tuviera ahora los labios ligeramente enrojecidos e hinchados, tal vez debería haber sido menos brusco.

—Espero que eso haya dejado las cosas en claro —señaló jadeante.

—Supongo que si, aunque…

—Resolveremos los obstáculos que se presenten en su momento, quiero que dejes ese idea de que yo puedo engañarte con Cho o con Ginny, eso no pasara y no creo que tu me seas infiel…

— ¿Lo dices porque sólo hay chicas en mi colegio? —preguntó a manera de broma, era tan fácil pensar que todo estaría bien, estando en aún en sus brazos.

—En parte, aunque eso me alegra —contestó esbozando la primera sonrisa desde que hubiese llegado a la habitación de la francesa.

—Harry —se quejó realizando un puchero.

— ¿Qué? No quiero que nadie se te acerque… y sé que cuando salen del colegio al pueblo mágico, si hay chicos —masculló con recelo.

Ella negó, una suave sonrisa flotó en sus labios. —Tendrás que aprender a vivir con eso.

—Supongo, pero no por eso debe de agradarme —enunció estrechando sus ojos.

—Yo tengo que aceptar que tienes un club de fans —comentó teatral.

Él sonrió ante su dramatismo, negando. Se pasó su mano por su frente sintiendo unas gotas de sudor, ahora ya no se encontraba nervioso, por eso no debía estar transpirando ya que se suponía que estaban sufriendo por el frío invernal, fue entonces que se dio cuenta que ahí la temperatura era otra.

—Oye… ¿por qué hace tanto calor en tu cuarto?

Sol abrió su boca, lo había olvidado él debería estar apunto de sufrir algo parecido a un golpe calor. —Es porque su clima es demasiado frío para nosotras, y colocamos un hechizo para aumentar la temperatura en las habitaciones.

—Pero siempre te he visto tan primaveral —deslizó su mirada por ella, dándole a entender a lo que se refería, sintiendo como su cuerpo reaccionaba. Carraspeó, bajando la mirada hacia sus pies.

Sol sintió que sus mejillas se ruborizaban, alargó su mano para alcanzar su bata de noche a juego. —Oh… bueno eso es porque Francia no es tan frío y además uso un hechizo que me mantiene caliente sobre mi ropa —las palabras salieron de forma atropella de su boca, pausó al darse cuenta que él la miraba divertido—, si quieres puedo retirarlo mientras estés aquí.

—Eso estaría bien…

ººº*

En los pasillos del castillo…

Lavender y Ron se encontraban en medio de la oscuridad besándose ávidamente, sus bocas se encontraban una y otra vez con pasión desenfrenada.

En los últimos días con todo lo que había pasado parecía que su relación se había enfriado, Lav no era tonta como para no darse cuenta que las cosas entre ellos ya no eran como antes, a veces su novio parecía tan distante, y a pesar de sentir sus caricias sobre su cuerpo algo no estaba bien.

Los encuentros entre ellos siempre habían sido candentes, intensos, impulsivos y ahora parecía faltar la chispa, había pasado mucho tiempo desde la última vez que habían estado juntos, había sido incluso antes del Torneo y no quería que pasara más, se suponía que después de la gran pelea que habían tenido, les correspondía una gran reconciliación y sería ahora y en ese lugar.

Ronald estaba disfrutando no lo podía negar —como lo haría cualquier otro chico en su lugar—, el problema era que por momentos olvidaba que la chica que tenía entre sus brazos era Lavender y eso estaba mal, en el tiempo que llevaban juntos nunca le había ocurrido pero ahora se encontraba fantaseando con estar con alguien más.

Su confusión no sólo estaba afectando sentimentalmente su relación, estaba trascendiendo al plano físico, no podía simplemente seguir negando la realidad, pero tal vez no estaba listo para enfrentarla.

Separó sus bocas sin aliento, dejando que su cabeza golpeara el muro, su ojos se abrieron encontrando el viejo techo. Sus manos se quedaron quietas debajo del vestido de Lavender, podía sentir como ella se encontraba mordisqueando su cuello.

—Tócame Won-won… —rogó desesperada por seguir sintiendo sus caricias.

La mente del pelirrojo fue aclarándose, mientras recuperaba la normalidad de su respiración.

«No puedo hacerle esto…».

Ajena a lo que ocurría en la cabecita de su novio, Lav siguió deslizó su manos por su torso hasta llegar al cinturón, siguió un poco más sólo para descubrir que él no se encontraba tan entusiasmado como ella y eso la desconcertó. Él apartó sus manos del cuerpo de su novia, alcanzando a tomar sus muñecas impidiendo que siguiera tocándolo.

Patidifusa, alejó su cara del cuello de su novio, para mirarlo con las cejas ligeramente fruncidas. — ¿Won…?

«No puedo decirle que no quiero estar con ella y menos que es por…».

—Creí escuchar algo, tal vez es Filch —balbuceó soltándola.

— ¿Si? —preguntó separándose un poco, mirando todo con atención por si captaba algo.

—Es mejor que nos vayamos a la Sala —propuso veloz, antes de que se diera cuenta de su mentira—, quiero saber si Ginny esta ahí… —agregó acomodándose la ropa.

Lavender hizo lo mismo con cierta desilusión, él al notarlo depositó un beso en su frente, sintiendo el gusano de la culpa crecer en su interior.

—Podemos hacerlo en otra ocasión…

—Si lo sé, porque tu si quieres estar conmigo ¿verdad? —la duda se reflejó en sus pupilas.

—S-si…

«Soy un idiota».

Ella lo abrazó recargando su cabeza en su pecho. —Te amo Won-won…

ººº*

En Slytherin…

Lo que debía haber sido un beso de despedida, se estaba volviendo algo más complicado para el vástago de los Malfoy, los suaves labios de Nurit rozaban los suyos incitándolo a besarla profundamente, mientras su dedos se encontraban alrededor de su cuello.

Él no estaba de ánimos para ello, una cosa es que la hubiera utilizado para molestar a Hermione, pero no estaba interesado —por obvias razones— en llevar esos besos a algo más y dudaba que lo dejara de cualquier forma. Le puso fin, alejándose de ella con su clásica sonrisa torcida.

—Descansa.

La confusión tintineó en los ojos de la rubia por unos segundos. —Pensé que te quedarías un poco más.

—Este no es un lugar precisamente discreto, no quiero exponerte a las habladurías y estoy cansado —explicó haciendo uso de su talento para mentir.

— ¿Regresarás a la fiesta?

—No, iré a la habitación que tengo aquí y después a mi sala.

—Beberás —asumió con reprobación.

—No, pero tengo asuntos que atender con ellos —su mentira salió tan fluida como la anterior—. Te veré mañana —tomó su mano y besó su dorso.

Nurit supo que no obtendría más de él, asintió con un leve gesto y se retiró al ala de chicas dejándolo en la fría sala que se encontraba vacía, la mayoría de sus compañeros seguían en el Gran comedor, sin dudarlo se dirigió al cuarto que compartía con sus amigos, necesitaba un buen trago.

Al llegar comprobó que Blaise no se encontraba en el lugar.

— ¿Dónde se habrá metido ese infeliz? Más vale que este bien…

ººº*

En una torre del castillo…

Ginevra había logrado que el Slytherin se deshiciera por sus caricias, que suplicara por sus labios, lo había sometido a una tortura deliciosa y hasta él momento sus quejas habían sido de mero placer.

Era su manera no sólo de ganar en su juego, sino de agradecerle lo que había estado haciendo por ella, por su relación, quería mimarlo y al final no podía negar que también estaba disfrutándolo.

Si pudiera comparar al moreno con algo sería definitivamente con el chocolate, tenía ese color bronceado que lo hacia ver hermoso, su sabor era exquisito y podía pasar horas simplemente besándolo. Era sin duda adictivo, jamás podías tener suficiente de él y eso podía llegar a ser peligroso.

El calor había comenzado a recorrerla bajo su piel obligándola a quitarse su abrigo, su pequeño cuerpo se encontraba apretado contra el de él, mientras sus bocas se encontraban a mitad de un duelo por el control, las manos de Blaise bajaron por su espalda, acariciando su columna hasta llegar al final apretando su trasero logrando arrancarle un gemido, sorprendida por su deliciosa osadía, que la hizo jadear.

Él se giró cansando de la posición dejándola debajo de él, sus bocas se separaron milimétricamente buscando un poco de aliento. Lamió el labio inferior antes de mordisquearlo suavemente, sus manos recorrieron su costado, mientras devoraba su imagen, su cabello rojo esparcido por los cojines, el color rosado en sus mejillas, su boca roja entre abierta invitándolo a besarla.

Su pecho subía y bajaba, sin duda era una visión hipnótica. La temperatura de su cuerpo había subido de forma diabólica, debido a las atenciones que había tenido su pelirroja con él, era hora de que le devolviera el favor.

—Déjame demostrarte un poco de lo que te espera siendo mi novia —pronunció en un seductor arrullo, antes de morder el lóbulo de su oído haciendo que ella dejara escapar más sonidos.

—Aún no me lo pides… —reveló con voz entre cortada.

Lo sintió sonreír contra su sien. —Esta más que asumido —emitió divertido, sus labios bajaron por su cuello hasta su escote.

Ginny enterró sus dedos en la piel de Zabinni, una descarga placentera bordeó su cuerpo de forma deliciosa, su corazón latía a una velocidad desorbitada.

—Blaise…

Él disfrutó orgulloso de la forma en que ella suspiraba su nombre, se movió hacia el abdomen aún cubierto por su blusón rosado, lo levantó ante la mirada atónita de Ginny dejándolo a la altura de sus costillas, tomó un chocolate de la charola olvidada.

Ella jadeó al ver sus intenciones, él lo colocó en el hueco de su ombligo lanzándole una exquisita sonrisa antes de bajar su rostro y dejar que la punta de su lengua rodeara la zona. La piel se le erizó ante el embiste de sensaciones, contrajo su estómago anticipando la oleada de placer, para la que no estuvo preparada, él devoró con deliberada lentitud el chocolate encargándose de acariciar la zona.

Eso había sido condenadamente erótico, exhaló trémulamente ladeando su cara observando la cantidad de chocolates que quedan y no quería imaginar las clase de cosas que él le haría, entonces comprendió con pesar que esa noche tampoco saldría victoriosa , él muy maldito siempre solía jugar sus mejores cartas al final.

Sus pensamientos y las intenciones del moreno se vieron interrumpidos al escuchar el sonido del reloj revelándoles la hora, devolviéndolos a la realidad. Era medianoche, justo la hora en que la fiesta culminaba, el celador y todos los profesores comenzarían sus rondas para acarrear a los alumnos a sus Casas, por ende revisarían el lugar en el que se encontraban así que no tenían la opción de quedarse y aunque él lo hubiera deseado ambos tenían que volver.

Seguro el grupo de pobretones valientes, notarían la ausencia de Ginny, y comenzaría la cacería por su cabeza. No sabía si ese tal Bill seguía en el castillo pero no quería averiguarlo, tal vez era un cobarde pero la sobrevivencia era primordial.

De cualquier forma aún debía ponerse al día con Nott sobre lo que se había perdido de la fiesta y de la vida amorosa de Draco.

—Tenemos que irnos...

—Lo sé —besó su abdomen, antes de cubrirlo de nuevo con la tela de su blusa, alcanzó sus labios acariciándolos suavemente. Se incorporó hasta quedar sentado, dejando que ella se levantara, notó el rubor de su rostro mientras se abrochaba su camisa.

—Tienes que tomar algo, no puedes seguir con esas contusiones…

—Esas lesiones hicieron que la leona que hay en ti se manifestara, tal vez debería dejar que el tiempo se encargara.

—Blaise —articuló claramente en contra—, si no vas a la Enfermería por la mañana, te llevare yo y no te agradara.

Él puso sus ojos en blanco. —Bien, iré.

Se encargó de desaparecer toda evidencia de su estadía en el lugar, para después encaminarse a Gryffindor, sin paradas ya que no deseaba volver a su Casa cuando los pasillos estuvieran vacíos, debía tener cuidado sabía que sus compañeros buscarían venganza.

ººº*

En el Gran comedor…

La fiesta se dio por concluida, Carlo bajó del estrado para unirse a Hermione, las últimas canciones se las había dedicado a manera de despedida.

—Gracias.

—De nada, realmente me gustaría haberte conocido en otro lugar, en este colegio eres de las pocas personas que me agradan, porque esta lleno de patanes, rateros y demás —dijo pensando específicamente en algunos chicos.

Hermione dibujó una sonrisa. —No son tan malos como crees.

—Mmm…

—Enserio.

El pasó su mirada por el lugar, notando que la mayoría de los leones ya se había retirado, incluso ese Potter, al parecer no había sido tan fuerte, ni lo suficientemente bueno como decía ser para su prima, más si como suponía ellos se habían peleado, quizás no tendría que verlo más, que lastima, comenzaba a gustarle la relación que llevaba con él. Molestarlo era divertido, tan divertido como molestar a ese Slytherin.

— ¿Quieres que te acompañe a tu Sala?

—Si, quiero… bueno yo puedo volver sola.

—De ninguna forma, me tienes a mí y como el caballero que soy no te dejare andar sola, además quiero verle la cara a ese rubiecito que tienes por compañero, seguro se pondrá como Leviatán cuando te vea llegar conmigo.

Ella no pudo evitar reír al ver los gestos divertidos, con los que enfatizaba sus palabras el francés.

—Exageras… no creo que le importe.

—Voy a avisarles que te acompañare —anunció yendo con los demás franceses.

Hermione se despidió de ellos, por si no los llegaba a ver el día de mañana. Caminaron lentamente disfrutando de la conversación, hasta que finalmente llegaron a la puerta de la Sala de premios anuales.

—Gracias por acompañarme.

— ¿Estarás bien allá adentro con ese? —arrugó su gesto en desagrado.

—Si —le sonrió tomando su mano.

—Soy bueno con las manos por si quieres que le de una pequeña lección, tratarte de esa forma no es de caballeros.

—Lo tendré en cuenta —lo abrazó con cariño.

—Espero verte pronto en Francia en alguno de mis conciertos, te llevare a tantos lugares…

—Recuerda que ya he estado en Francia.

—Pero no creo que en los lugares a los que pienso llevarte —comentó coqueto—, sólo no lleves a ese Potter ni al desabrido.

Hermione cabeceó negando aún con la sonrisa flotando en sus labios, se despidió de él y entró finalmente a su Sala, que como había imaginado estaba vacía.

Draco aún no había llegado, se sentó en el sillón frente a la chimenea, se quitó sus zapatos dejando descansar sus pies. Esperaría a que él llegara, tarde o temprano lo haría, o eso quería creer.

La imagen de él besando ávidamente a Nurit la atormentaba, no quería pensar que él terminara enredado con ella sólo por venganza.

ººº*

En Gryffindor…

Ron arribo con Lavender colgada de su brazo a su Sala común, encontrándose con varios de sus compañeros aun celebrando su triunfo.

—No veo a Ginny.

—No empieces, Won-won… —pidió deshaciendo su agarre, para conseguir unas cervezas.

El pelirrojo buscó a sus hermanos, encontrándolos en medio del salón promocionando sus productos. Ahora que Angelina y Alicia se habían ido, ellos podían volver a sus mañas, caminó hacia ellos.

— ¿Han visto a Ginny?

—Ron, Ron… —Fred le pasó el brazo por los hombros atrayéndolo— prueba este nuevo dulce.

— ¿Qué es lo que hace? —preguntó desconfiado, ya podía ver algunas victimas de las bromas de sus hermanos a su alrededor.

—Sólo pruébala —instó con una gran sonrisa su hermano.

— ¿Antes díganme si han visto a Ginny?

—Ahí esta, con Colín —señalaron a una esquina de la Sala.

Ron frunció su ceño, estaba seguro que ella no estaba ahí antes, la estudió a detalle incriminatorio, pero ella sólo estaba riendo al ver las fotos que le estaba enseñando su compañero.

Soltó un gruñido, estaba seguro que había estado con ese gañán de Zabinni.

— ¿Ves?

—Deberías encargarte más de tus asuntos, ¿has notado ya que Neville no ha llegado?

— ¿Qué? ¿Y Luna? —les preguntó veloz.

Ambos le dieron a entender con gestos lo que sucedía, él maldijo para sus adentros.

—Aún puedes hacer algo, sólo deja a Lavender… —añadió su hermano a su oído.

—Si, así podrás estar con Luna —agregó el otro.

Ron se quedó callado, en ese momento las sugerencias de los gemelos no le parecían tan locas.

—Won-won toma —le entrego la cerveza—, ya viste a Ginny, te dije que no tenías que preocuparte…

—Piénsalo —le susurraron Fred y George al únisono, dejándolo ir con la morena.

— ¿Qué tienes que pensar Won…?

—Nada, ahora vuelto iré a ver si esta Harry —comentó alejándose de ella, dejándola ligeramente confundida.

Llegó a su habitación con la mente echa un remolino, entró encontrando todo tan silencioso. Extrañado caminó a la cama de Harry encontrándola con el dosel corrido. Su amigo no se iría a dormir tan temprano si las cosas hubieran salido bien con Sol, se sintió mal por él, tal vez si lo convencía de bajar y disfrutar de lo que quedaba de la fiesta lo ayudaría un poco a no pensar en eso, además quería contarle lo que le estaba pasando.

—Harry —llamó un par de veces, antes de decidirse a abrir la cortina.

Sus ojos se abrieron al encontrar la cama vacía y completamente tendida.

— ¡Hijo de Morgana! —exclamó acompañado de una sincera carcajada, si él no estaba ahí sólo podía significar una cosa.

ººº*

En Beauxbatons…

Sol estaba tapada hasta las cobijas esperando por Harry, el cual había ido a ponerse un pijama para poder dormir con ella. Sería su última noche juntos, y quién sabe cuando podrían volver a estar juntos; tenía la ventaja del espejo pero terminando el Torneo, ambos tenían que reincorporarse a los horarios de clases, ambos tenían que ir a los entrenamientos de Quiddicth, él tenía que preparar junto con los gemelos una estrategia para ganar la Copa interna de Hogwarts. Aunado a eso él cargaba sobre sus hombros la profecía del Elegido, y por si fuera poco aún estaba lo del secreto que envolvía a Draco Malfoy.

El tiempo no estaba de su lado, pero ya se las arreglarían.

Regresó con un pijama color vino con cuadros dispersos de tono más oscuro y una sudadera casi del mismo tono. Observó en la oscuridad a su novia arrebullada en las cobijas, seguro se estaba congelando.

— ¿Tienes mucho frío?

— Un poco.

— Tal vez deberías colocar nuevamente el hechizo.

— Estaré bien.

Él se quito los zapatos junto con su sudadera que botó al final de la cama, quedándose sólo con su playera a juego de manga larga. Abrió las cobijas entrando rápidamente, extendió sus brazos hacia ella, indicándole que se acercara.

Sol dudo por unos instantes, pero finalmente cedió. Lo abrazó por el torso, él se quitó los lentes dejándolos en la mesa de noche, los tapo con las cobijas antes de terminar de acomodarse y rodearla con sus brazos, acercándola más sintiendo su aliento rozar la curva de su cuello.

—Será mejor que te muevas un poco o no podremos dormir…

Ella sabía a lo que se refería, sonrió mientras besaba su garganta. Él soltó el aire que habían contenido sus pulmones, removiéndose al sentir un cosquilleo agradable.

—Soool…

—Lo siento —susurró con una expresión divertida, se movió alejándose de aquella zona sensible de su novio.

—No te quejes si yo hago lo mismo…

Ella soltó una risa cálida. —Ese no sería el problema, debes saber que nunca he hecho esto con alguien más aparte de mi familia, así que no se si te patee o manotee, jale las cobijas, hable dormida, eso si no creo roncar…

Harry elevó su ceja al escucharla, por su mente pasaron todas las cosas que había dicho, imaginarla así había sido divertido. —Bien lo mismo te digo, yo bueno… no creo que te patee, ni nada de eso y menos si te tengo abrazada.

—Esto será más incomodo que agradable…

—Tal vez, pero créeme cuando digo que prefiero estar contigo que dormir en un cuarto con cuatro chicos más.

—Eh… gracias, supongo.

—Quise decir que no quisiera estar en otro lugar esta noche que contigo.

Sol le sonrió de forma cálida besando sus labios.

ººº*

Theodore llegó a Slytherin sin problemas, notando que varios de sus compañeros seguían la fiesta en su Sala común, sin ánimos de quedarse ahí y tampoco creía que lo fueran a recibir precisamente con los brazos abiertos, se dirigió a su habitación esperando encontrar a Blaise, pero lo que encontró fue a su líder bebiendo, perdido en sus pensamientos.

Invocó una copa y se sirvió un generoso trago. —El negro sigue sin aparecer.

—Debe seguir con su Weasley…

Draco gruñó en respuesta.

—Ya vendrá y te dará amor —bromeó con una sonrisa ladina.

—Idiota, sabes de sobra que es peligroso que ande solo.

—Se sabe defender —repuso poniéndose cómodo.

—Sabes a lo que me refiero —escupió fulminándolo con su mirada.

Theo chasqueó su lengua en respuesta, no se arrepentía ni una pizca de su venganza. Esos se lo merecían, al menos sabían ahora que ellos no se quedarían con las manos cruzadas, eso había sido una broma pesada, pero si sus ataques seguían, ellos responderían de la misma forma, sin sentir remordimiento.

—Mañana por la noche, pondré orden a este asunto.

— ¿Qué harás? —cuestionó intrigado.

—Lo que se espera de mí, estense preparados —advirtió fúnebre.

Nott captó su mirada tenebrosa, se enderezó sintiendo como su cuerpo se tensaba ante la amenaza de sus palabras.

Inesperadamente la puerta se abrió dejando ver la figura de Blaise irradiando felicidad contrastando con el ambiente que se vivía en el interior de la habitación. —Así que tenemos casa llena ¡mejor! ¡Celebremos que la vida es buena! —canturreó avanzando hacia ellos, se quito su chamarra aventándola a la cama, dejando ver su camisa semiabierta y con arrugas por doquier.

Los rubios se miraron con un par de muecas, no necesitaban preguntar bastaba con ver las fachas en las que había llegado.

— ¿Qué nadie me sirve una copa? —cuestionó notando lo extraños que estaban sus amigos — ¿Qué? ¿Interrumpí un funeral o qué?

—Imbécil, ¿dónde te habías metido?

—Tengo novia, eso quiere decir que pase tiempo con ella a solas —enfatizó realizando aspavientos con sus manos—. Lo siento Draquito… tendrás que compartirme —indicó sentándose a su lado pasando un brazo por sus hombros.

— ¡Que asco! ¡Aléjate, te estuviste magreando con ella! —se zafó de su agarre, aventándolo.

Blaise soltó una risotada. —Estoy seguro que tu te mueres por hacer lo mismo con tu sangre sucia… sólo que ella prefiere a los búlgaros.

Theo observó como la cara de su amigo se ponía roja de furia, sabía como terminaría aquello si no los detenía. —Negro hay cosas más importantes que saber a que base llegaste con Weasley, Draco hablará mañana con los de la Casa.

— ¿Qué? —toda la animosidad que sentía se esfumó de su cuerpo. Clavó sus ojos en su líder esta vez sin ninguna chispa de burla.

—Lo que oíste, mañana les daré a los de la Casa lo que están pidiendo —enunció atravesándolo con su mirada, dejándolo momentáneamente perplejo y con la piel de gallina.

— ¿No te atreverás a…?

Una sonrisa peligrosa curvó la comisura izquierda de sus labios, prendió un cigarro con lentitud dejando a Blaise con un gesto de impaciencia y mortificación.

— ¡Habla ya, con un demonio!

—Sabían que esto pasaría, no creerán que los voy a premiar enfrente de todos, ellos no están esperando eso… —aclaró dándole una calada a su cigarro, para después dejar escapar el humo de forma lenta— mañana hablaremos de lo que pasara.

— ¡Rayos Draco…! —exclamó en forma de reclamó Blaise, invocó su copa y se sirvió generosamente, dándole un buen trago para calmarse.

— ¿Por qué vas a esperar hasta mañana? —cuestionó Theo sin comprender.

—Porque me largo… —tomó su saco y avanzó hacia la puerta aún fumando su cigarro.

— ¿Qué? ¿Te irás con esa? —inquirió mirándolo con recelo— Puede aprovecharse de ti.

—Tal vez eso es lo que necesita —murmuró Nott con una sonrisa elocuente.

—No caigas en sus garras —gritó Blaise antes de que se cerrara la puerta, regresó su mirada a Theo—, ¿de qué me perdí en esa fiesta?

ºº*º

Sala de premios anuales…

Hermione intercambiaba su mirada entre el reloj de la Sala y la puerta, atenta al menor ruido que le indicara que él había llegado, pero nada. Para ese punto se encontraba realmente desesperada, se levantó del sillón caminando de un lado al otro, pensando toda clase de tonterías.

Estaba a punto de jalarse los cabellos a causa de la incertidumbre cuando la puerta se abrió dejando ver la atractiva figura del Slytherin, ella se detuvo y sus miradas se encontraron por lo que pareció ser una eternidad, hasta que finalmente él rompió la conexión avanzando hacia las escaleras.

—Espera —pidió envalentándose e interponiéndose en su camino.

— ¿Qué es lo que quieres? —preguntó seco, sin siquiera mirarla, ya que si lo hacia seguramente cedería.

—Sólo escúchame.

En verdad no quería tener esa plática con ella ahora, estaba realmente cansado y fastidiado, pero ella no dejaba de presionarlo e insistir. — ¿No te cansas de rogarme? —contestó de mala forma, arrepintiéndose al instante por ser tan brusco.

— ¿Qué? No te estoy rogando… si tan sólo estuvieras pensando te darías cuenta de que te estas comportando como un idiota.

— ¿Eso es lo que crees? Sólo déjame en paz Granger.

—Draco date cuenta de que tu comportamiento es absurdo, lo que estas haciéndome…

Resopló molesto. —Si esto esta ocurriendo es porque tu decidiste que no podías contarme lo de D'Grandchester, así que no me vengas con eso —explotó reprochándole con la mirada.

—No lo hice por herirte —murmuró afligida—, tu me invitaste a Slytherin y yo sólo quería averiguar que era lo que te estaba sucediendo conmigo, porque yo estaba sintiendo algo por ti. Si estuvo mal pero eso me permitió conocerte de una forma que no implicaba discusiones, ni agresiones… lo siento, debí contártelo —manifestó con apabullante sinceridad, las lágrimas le escocían las esquinas de sus ojos.

Él sintió un gran nudo en su garganta, no le gustaba de ninguna forma verla llorar. En ese momento revivían las sensaciones encontradas que le había hecho sentir Theodore con sus palabras en el Gran Comedor.

Su enojo se estaba extinguiendo, pero no así sus conflictos internos, así que sólo hizo lo que sabía hacer mejor huir.

—Debiste hacerlo —dijo pasándola y subiendo la escalinata.

Hermione se quedó de pie, cerró sus ojos dejando que las lágrimas corrieran por su rostro. Lo escuchó refundirse en su cuarto, se talló el rostro llorando.

¿Por qué las cosas eran tan difíciles para ellos?

Sabía que se había equivocado, pero tampoco merecía el castigo que él le estaba dando. ¡Como si él fuera perfecto! Pensó con amargura.

Tal vez si debía darle su espacio, ya lo entendería pero de ninguna forma renunciaría a lo que había entre ellos. Se enjuagó su rostro y avanzó hacia su cuarto, no sin antes echarle una mirada a la puerta de Malfoy, recordando lo que había vivido ahí el día anterior.

Hoy sería completamente distinto, se irían a la cama, peleados y separados.

Entró a su cuarto sintiendo el espacio tan frío y vacío, caminó arrastrando sus pies hacia el baño. Su victoria en el Torneo le parecía tan amarga ahora, mañana pasaría por el Despacho de su Director y se despediría con eso su actuación como Gerry terminaría.

—No pensé que se sintiera así, debería disfrutar de eso… pero no puedo. Si tan sólo hubiera sido más cuidadosa, si se lo hubiera dicho…

Alzó su mirada hacia el techo, rogándo a todos los magos que la ayudaran con esto.

Se fue deshaciendo de su ropa aún con la mente trabajando a marchas forzadas, ideando una nueva forma de hacerlo entender. Abrió las llaves de la ducha, se metió lentamente bajo la lluvia de agua caliente, pasó la mirada por su cuerpo en algunos lugares tenía un par de moretones resultado del último juego, principalmente de los golpes de las bludger.

Se llevó la mano al cuello donde había tenido la marca que Malfoy le había dejado, se estremeció al recordar como había sucedido, aún podía sentir un cosquilleo al pesar en las caricias que él le había hecho.

—Draco… —resopló con melancolía.

ººº*

En su habitación el rubio no se sentía mejor que antes, no sólo por su último desencuentro con Hermione, si no por todo lo que estaba pasando. Se tomó una poción para calmar las punzadas que azotaban su cabeza y que no permitían que pensara con claridad. Había escuchado cuando ella había entrado a su habitación, ¿en verdad estaba siendo un maldito con ella? Se preguntó, sabiendo de antemano la respuesta.

«Piénsalo o te quedarás solo, ya que al parecer más de uno ha descubierto que Granger es más que una sabe lo todo. Mientras tu la castigas otros se encargan de conquistarla.»

Esas palabras se repetían una y otra vez en su mente como si fuera una canción pegajosa que no podía sacarse. Golpeó su colchón con furia, aventó los cojines sintiéndose superado por la situación.

Se refundió en el baño maldiciendo, la idea de haberse emborrachado hasta la inconsciencia ahora le parecía lo mejor, porque si seguía así no podía conciliar el sueño que buena falta le hacia, ya que ese día iba a ser sumamente complicado.

ººº*

3:12 am.

Como había predicho no había podido conciliar el suelo, ni siquiera el baño que había tomado antes, ni el cansancio había logrado que durmiera. Dando vueltas en la cama se había dado cuenta que no podía seguir así, los remordimientos lo estaban carcomiendo o hablaba con ella o bajaba a buscar una botella de whiskey, y en ese momento le parecía más fácil hacer lo segundo que lo primero.

Caminó hacia la puerta planeando lo que haría, cuando ella intentara hablar nuevamente con él, no le complicaría más las cosas y cedería, claro que le pondría un par de condiciones. Abrió la puerta dándose cuenta que aún había luz en la habitación de Hermione, podía verla a través de la rendija de la puerta.

«¿Tampoco podrá dormir? Seguro que esta pensando en mí.»

Pensó confiado, una sonrisa torcida flotó en sus labios. Se acercó a la puerta y pegó su oído, esperando captar algún sonido proveniente del interior —no era algo que solía hacer, pues un Malfoy jamás escuchaba detrás de las puertas—, pero no estaba preparado para lo que pasaría apenas se recargó en la madera esta cedió abriéndose casi por completo logrando que él casi se cayera de bruces.

Trastabilló deteniéndose y finalmente irguiéndose, topándose con la mirada desconcertada de la castaña que se encontraba sentada en su alfombra con un mar de libros a su alrededor.

—No podía dormir —comentó Hermione, recuperándose de su inesperada visita, rompiendo el silencio incomodo que se había creado.

Draco aclaró su garganta, relajo su postura como si no ocurriera nada y él no hubiera estado haciendo nada impropio de su linaje. — Tropecé al salir de mi habitación y al chocar contra tu puerta esta se abrió.

—Oh… —murmuró sin creerse ni una sola palabra.

Él se giró sin decir más, esperando que ella tratara de detenerlo estaba por cruzar el umbral y eso no sucedió. Entonces supo con temor que tal vez ella no volvería a intentar reconciliarse con él, claro que no sería difícil para él seducirla.

Momento.

«Es Hermione Granger de quien estas hablando, con ella tus estrategias no funcionan.» Le recordó su mente de golpe, dejándolo momentáneamente fuera de combate mental.

«No, eso no puede ser.»

Repuso confiado, alejando esos temores. Salió de la habitación recuperando su gallardía al andar y se alejó hasta estar en la Sala, buscó por todo el maldito lugar una botella pero al parecer su reserva había desaparecido.

Bufó incapaz de creer su suerte. Regresó sobre sus pasos esperando encontrar aún la puerta abierta de la habitación de su compañera pero con decepción comprobó que no era así. Volvió a su cuarto aún más enfurruñado que antes.

ººº*

Hermione contuvo sus ganas de salir corriendo tras él, alzó su varita y apuntó hacia la puerta realizando un encantamiento para cerrarla. Le había costado tanto concentrarse en otra cosa que no fuera él, de ahí que estuviera rodeada de libros. En esos días no había logrado estudiar propiamente, las clases estaban por reanudarse y ella debía estar a la altura.

Incapaz de volver a sus estudios, se levantó recogiendo todo lentamente, escuchó a los pocos minutos como la puerta de Malfoy se azotaba.

No pudo evitar sonreír al pensar que el gran Draco Malfoy había estado espiando, era claro que él tampoco había logrado dormir. Tal vez pronto lograría convencerlo de arreglarse con un suspiro cansado apagó las velas y se metió a su cama.

Echando de menos la presencia del hurón botador.

ººº*

5:23 am.

Draco tenía lo ojos abiertos aún, había tenido un buen tiempo para repensar sobre todo lo acontecido. Lamentaba no haber tenido a la mano una poción para dormir de haberla tenido no había sufrido aquella horrible noche en vela. Incapaz de seguir sintiéndose de esa forma, salió de su cuarto para ponerle fin a eso al menos por el momento ya después arreglaría con más calma todo.

Se encontró frente a la puerta de Hermione, tomó el pomo respirando profundamente, si no lo hacía en ese momento de forma impulsiva no lo haría cuando se encontrara en sus cinco sentidos.

La puerta se abrió suavemente, el ingresó silencioso. Arrugó su nariz al ver todo lo había en honor a su Casa enemiga siempre que entrara su reacción sería la misma, notó que ella había recogido los libros con los que había estado trabajando horas antes.

Llegó al borde de su cama, notándola acurrucada bajo las mantas con una expresión serena e infantil, parecía que se encontraba soñando algo bastante agradable. No podía creer cómo era que ella si había podido conciliar el sueño y él no, se suponía que ella debía estar rompiéndose la cabeza pensando en como reconciliarse con él.

Estrechó sus ojos con recelo, gruñó para sus adentros. Dio unos pasos hasta llegar al lado contrario del que ella se encontraba acostada, subió a la cama con cuidado, esperaba que ella despertara dándose cuenta de su presencia pero no había ocurrido o tal vez estaba fingiendo.

Se arrimó hasta que estuvo frente a ella, la atrajo suavemente logrando sacarla del mundo de Morfeo. Ella respingó asustada entre sus brazos, sus ojos se abrieron de golpe jadeando al verlo tan cerca y no reconocerlo, sus manos manotearon buscando alejarlo.

—Granger, no seas escandalosa —regañó acercándola más a él.

— ¿Draco? —parpadeó acostumbrándose a la oscuridad notando los destellos de su cabello platinado, se relajó finalmente sintiendo el calor subir por su cuello y extendiéndose por su rostro—. ¿Q-que haces aquí?

— ¿Qué no es obvio?

—S-si… pero… no entiendo pensé que seguías molesto.

—Así es, pero he decidido concederte una amnistía temporal en unas horas podrás convencerme de que te otorgue el indulto completo —mencionó arrogante.

Hermione juntó sus cejas mostrando su desacuerdo. — ¿Indulto? ¿No crees qué estas exagerando?

—No.

—Yo pienso que si, además tu estuviste besuqueando con Schlange y quién sabe que más…

—Celosa… —pronunció con una mueca burlona.

—Hurón eres…

—Más tarde, ahora sólo preocúpate por atenderme y convencerme que hice bien en darte una amnistía temporal —dijo en voz media, hundiendo su rostro en el cuello de la leona, respirando su aroma.

Ella rodó sus ojos ¡vaya hombre! Sonrió sin poder ocultar su alegría, lo abrazó disfrutando de sentir su cuerpo junto al suyo, en verdad era real.

—Tenemos muchas cosas que aclarar.

—Más tarde —repuso sintiendo un remolino de calor recorrerlo al sentir los pequeños dedos de Hermione acariciar su nuca, cepillando sus mechones. Cerró sus ojos disfrutando del momento, su alma pareció descansar y su cuerpo cayó en un agradable letargo ya sin la pesadez del remordimiento estrujando su corazón.

Ella agradeció silenciosamente al tenerlo nuevamente junto a ella, recorrió su cuello con caricias cuidadas, llegando hasta la línea de su mandíbula. Él odio el delicioso placer que sentía, cómo podía ella hacerlo sentir así con algo tan simple.

En definitiva ella lo había atrofiado, puede que incluso estuviera peor que Blaise y eso ya era grave.

Se separó ligeramente encontrando la mirada fija de Hermione en su rostro, le sonrió con suficiencia sabiendo que ella estaba igual o peor que él, sin duda no podía resistirse a su atractivo.

—No voy a desaparecer —bromeó—, sé que nunca has tenido a un adonis como yo pero...

—Hurón…

Él no la dejó seguir mucho menos al notar que tenía esa expresión que le indicaba que le diría algo que no le agradaría. Sus labios rozaron los de ella y todo el mundo se desdibujo a su alrededor, haciendo que todo pareciera tan correcto.

Un estallido de éxtasis los envolvió mientras sus labios se movían en una sincronía que causo estragos en sus sentidos.

Él habiendo besando tantas bocas, jamás hubiese creído que la que lo hiciera probar el cielo se encontrara justamente en aquello que le habían enseñado a aborrecer por las teorías de sangre, en su enemiga, en aquella chica que antes pasara desapercibida ante sus ojos, en esa mojigata como libros, amiga del Cara-rajada y del Come-babosas. Si, una simple hija de muggles lo había sometido aún en contra de su voluntad, pero en ese momento no tenía ninguna objeción porque siguiera haciéndolo.

Su ósculo se volvió más profundo con el paso de los segundo, él gozó de sentir el golpecillo de su lengua contra la suya, saboreó cada rincón de su boca como si fuera la primera vez que lo hacía, logrando que ella se deshiciera entre sus brazos.

Se separaron poco después incapaces de hacer algo más que mirarse, mientras sus pulmones se abastecían nuevamente de ese elemento vital.

Tal vez no todo sería perfecto entre ellos y comúnmente estarían en lados distintos, con opiniones diferentes pero al final del día él podía vivir con eso, si significaba disfrutar de aquello que llamaban felicidad.

ºº*º

Continuará…

ºº*º

Canciones que se manejaron en el capítulo.

*All the small things - Blink 182.

  • Let's Go Girls - Shanaia Twain

  • Angels - Robbie Williams.

ºº*º

Hola, después de años hemos vuelto, se preguntan que nos pasó fueron muchas cosas entre ellas un bloqueo en esta historia. Después de mucho replantearnos qué hacer con ella, decidimos seguirla y este capítulo de 89 hojas de Word es el resultado, esperamos que les guste y nos sigan acompañando hasta el final con sus comentarios.

Nuevamente vamos a reeditar los capítulos pero como son muy largos, iremos lentamente.

En el siguiente capítulo habrá mucho Dramione, podemos asegurarlo.

ºº*º

Por otra parte, quienes quieran hablar con nosotros, en facebook, estamos cono Nenasfashion o Nenas de Walpurgis.

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Esperamos sus opiniones, quejas y demás.