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Alcohol, Quidditch y Amor. — capítulo 41

Disclaimer: Hemos osado revivir a los muertos, atentar contra las parejas establecidas en los libros y hasta corromper el cannon, porque el amor que se dará entre Draco & Hermione es prohibido, claro que los personajes como ya todos sabemos no nos pertenecen, son de JK Rowling, y uno que otro inspirado en Candy Candy propiedad de Kyoko Mizuki y Yumiko Igarashi.

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Alcohol, Deportes y Amor.

By

The Darkness Princess & Lady Muerte

Para ustedes que nos miran desde el cielo.

Siempre estarán en nuestros corazones.

D.B.M.

ººº*

Traiciones II

De regreso al aula…

El silencio de Malfoy se les había hecho demasiado elocuente, desvió el rostro, ocultando su mirada de sus amigos.

«Si, esa seria una solución, podrías olvidarte de todo, nadie se enteraría de este desliz que tuviste, todo volvería a la normalidad y el apellido Malfoy no se vería ensuciado.»

Un pavor helado se apoderó de él, el vació en su estómago se acrecentó hasta casi dominarlo, demasiadas imágenes de Hermione a lo largo de su extraña relación fulguraban en su mente, imponiéndose a la furia que corría por sus venas, aún podía escuchar la voz de ella cuando la había encontrado en la tina haciendo eco en su mente con esas malditas palabras que lo engatusaron:

«Si tan solo Draco entendiera, si pudiera comprender que lo que me hace sentir vale la pena, que me hace ser capaz de enfrentar a todos, de mandar todo al demonio por solo estar con él…».

«No, no la delatare, que sencillo sería para ella, me dejaría sufriendo solo. De ninguna manera, si yo sufro ella sufrirá conmigo, no permitiré que se largue con ese Krum para que se quede tranquila.»

—No, no lo hare, y tampoco lo harán ustedes —contestó fríamente—. Yo me encargare de eso ¿entendieron?

— ¡Por Slytherin Malfoy! ¿Acaso eres masoquista? Es la oportunidad perfecta, ella se puso en bandeja de plata, si querías deshacerte de ella, mantenerla lejos de ti, es la oportunidad perfecta, ¿no decías que no querías ser como nosotros? —preguntó Nott un poco exasperado, no podía comparar sus situaciones, bien era sabido entre su circulo que sus padres estaban demasiado allegados a aquel que no debía ser nombrado, en este caso Malfoy tendría demasiado que arriesgar, posiblemente hasta su propia vida.

—Ríndete Nottyto, Draco esta peor que nosotros —comunicó Blaise acomodándose la ropa — ¿Por qué crees que no llegó a desayunar?

Como una ráfaga la cabeza de Nott giró para ver a su líder con ojos abiertos. —Draco ¿no me digas que tu y Granger?… ¿ustedes…? —barbotó incrédulo, haciendo movimientos con las manos inconscientes.

—Cierra la boca Nott —masculló evitando la mirada curiosa de ambos, mientras un ligero color rosado coloreaba sus pálidas mejillas.

—No lo incomodes Nott, ¿acaso nosotros te preguntamos que estabas haciendo aquí con tu noviecita? —evadió Blaise, llamando la atención del rubio, después de todo tenia que volver bajo el manto protector del líder.

Malfoy lo miró sorprendido, negando ante la sonrisa que le dedicaba su moreno amigo, sus alabanzas eran notorias. —Aún no perdono tu traición negro, recuerda que tampoco estas libre de culpa, dinos ¿dónde estuviste ayer antes del partido? Llegaste muy agitado y con la ropa arrugada.

— ¿Arrugada? Yo diría que apenas y le dio tiempo de abrochar un par de botones —agregó malévolo—, yo sabia que algo había hecho con esa Weasley, pero no lo vas a creer ayer también llegó al dormitorio mojado…

— ¿Mojado? —levantó una ceja irónica.

—No Draco, mojado literalmente de pies a cabeza, no sé que le hizo la Weasley, posiblemente lo quiso ahogar en el lago, porque esta mañana no la quería ni ver y ahora es todo sonrisas…

—Mmm relacionarse con los Weasley es dañino, mañana va a querer ropa de segunda mano —murmuró venenoso.

—Eso no es lo peor, ¿que dirías si la Weasley se enterara de que anoche Blaise se besó con Parkinson? Bueno… no se besó casi se lo come —comunicó malévolo disfrutando de la sorpresa y la furia de su moreno amigo.

—Nott ¡eres un maldito bocón! —bramó enojado fulminándolo con su mirada.

Draco negaba con la cabeza, llevándose la mano a la sien. —Ah Blaise, ¿acaso no tienes dignidad? Una cosa es la Weasley que de por si ya es bajo, pero consolarte con Pansy ¿no es demasiado?

—Y no te he dicho lo que me contó hace…

—Nott, una palabra más y serás hombre muerto, además no hablábamos de mi ¿recuerdan? Aquí el tema es Granger y lo que Draco hará ahora que sabe que era niño-niña o quimera lo que sea… —arguyó evasivo.

Draco ignoró los comentarios maliciosos de Blaise, encaminándose hacia la puerta, no pensaba prestar oídos a un tipo así, en tanto Nott sonreía al ver su desfachatez.

—Blaise… ya cállate, Draco no te está escuchando —comentó Theodore caminando también rumbo a la puerta.

— ¡Esto es racismo! ¿Por qué siempre todo es contra mí? ¿Y ustedes que? Yo que soy un buen amigo y procuro lo mejor para ustedes y no soy tan traidor… ¡Le prohibí a Granger entrar a Slytherin! —mencionó vanagloriándose, señalando sólo lo que le convenía.

Al instante la cabeza de Draco giró, sus pupilas heladas se clavaron en el moreno. —Si no piensas decirme todo lo que sabes, mejor quédate callado —sentenció letal—. Si yo no intervengo en lo que sea que tienes con la pobretona, tu no te metas en mis asuntos… o quieres que le cuente del Versucht o que andabas tras de Pansy y claro que esta el hecho de que… la engañaste con ella, no creo que le caiga en gracia.

—Pero Draco… ¡no puede ser!, he recibido más golpes por Granger que por la propia Ginny —sentenció de mal humor, caminando tras ellos.

— ¿Acaso ya te pegó un Weasley? ¡Qué asco me das…! Claro que eso explica esos golpes que Draco no te dio —opinó oportunamente Nott.

—Eres malo conmigo Nottyto… yo que me preocupo por ustedes, ¿acaso he atacado a tu mestiza? —la gélida mirada que recibió de parte de su rubio amigo fue suficiente para que una sonrisa apareciera en su rostro.

—Cállate y vámonos, Draco ya se adelanto y tengo hambre… —cuando el moreno se logró empatar con él murmuró— ¿por qué no dijiste lo que sabias de Granger?

—Granger sabe cosas de mí que me pueden perjudicar con Ginny. Además quede en eso con Ginny y sobre todo… si se lo hubiese contado ayer, la hubiera visto como su heroína después de que prácticamente lo salvó en el partido —expresó en un susurró, ya que no quería que Malfoy escuchara.

— ¿Te das cuenta de que estas en manos de Granger? Será mejor que consideres confesarte con tu Weasley, porque si la dañas ¿estás consiente que tiene demasiados hermanos? Puedes acabar muerto en cualquier esquina —sentenció fúnebre.

—Nott, si yo te apoyo podrías hacer lo mismo, recuerda que estamos en el mismo barco y… ¿quién te va a dar alojo cuando te corran de tu casa? ¿A dónde vas a refugiarte? ¿Crees que los Malfoy te van a aceptar después de que su hijo les resulte con esto?... deberías portarte bien conmigo —agregó Blaise, sabía que estaba metido en muchos problemas, pero ciertamente sabia como salir de ellos o como poner las cosas a su favor.

Theodore nada dijo durante varios minutos, caminaron hasta alcanzar a Malfoy, poco después Blaise sintió unas palmadillas en su hombro, mirando de reojo a Nott notó la sonrisa apenas perceptible en su boca.

ººº*

En el Comedor…

Harry platicaba con los demás, pero no perdía detalle de las miradas furtivas que lanzaban tanto Ginny como Hermione hacia Slytherin, de la pelirroja pues no le extrañaban, pero si de su mejor amiga. Miró el plato de ésta como había comido poco más de la mitad, pero sólo paseaba la comida de un lado a otro de la vajilla, era hora de aclarar las cosas, pero no quería que Ron interviniera aún, así que espero el momento justo, cuando Luna y Fred aparecieron.

—Hermione, es hora de que hablemos, vamos —susurró por lo bajo, llamando la atención de su amiga, quien resignada se puso de pie, intentando no llamar la atención, era una suerte que Ronald sólo mirara con odio a su hermano mayor y empezara a discutir sobre lo que le diría a Bill.

Hermione miró como Harry susurraba algo al oído de Soleil, para después avanzar hacia la salida, sabía que eso era inevitable. Él no cedería hasta saber lo que pasaba, ya afuera este la enfrentó sin preámbulos.

—Quiero respuestas… ¿qué demonios pasa entre tu y Draco? ¿Qué pasó anoche en tu Sala? Él salió bastante… mmjhh digamos… agitado y mal vestido, se supone que estabas con Carlo y al final resulta que él también preguntó por ti y que Malfoy lo corrió.

—Harry… es que es muy complicado, no se cómo empezar…

—Sólo dime que no es lo que estoy pensado… es imposible que tu y él… bueno… no puede ser Hermione —exclamó indeciso, sobre si decirle lo que pensaba porque si no eran así las cosas, seguro su amiga le dejaría de hablar un buen tiempo, no sin antes sermonearlo.

Hermione se llevó las manos al rostro, esto no estaba saliendo como ella esperaba, la platica fácil que quería tener con Harry, pero cómo explicar algo así. —No se que es lo que tu estas pensando —evadió esperando a que él lo dijera, ella no quería empezar y decir: «Si, Harry… yo y Malfoy…».

—Pues… ¿Malfoy te hizo algo? ¿Cuándo estuviste en Slytherin bebiste algo? ¿Una poción, un hechizo?… esta no eres tu —señaló de mal humor, llevándose las manos a la cabeza.

—Harry, las cosas no son así —murmuró apenada, sintiendo culpabilidad con su mejor amigo, sintiendo que había traicionado su confianza ya que no era algo que esperaran de ella, y no es que fuera correcto o incorrecto sentir eso por alguien, pero el problema era que ese alguien era el enemigo de su mejor amigo, por eso era tan difícil decirlo.

— ¿Entonces cómo son? Dame una respuesta Hermione —demandó frustrado por la reticencia de ella, nunca había actuado así, ella era siempre muy directa en lo que tenía que decir—. ¿Por qué es que ahora los defiendes tanto? ¿Por qué miras tanto hacía Slytherin? ¿Qué es lo que saben Sol y Ginny que nos ocultas a nosotros? ¿Dónde estabas esta mañana? ¿Por qué no te vimos en el desayuno? —soltó las preguntas sin siquiera detenerse a respirar —Y curiosamente Malfoy tampoco llegó —agregó como no queriendo la cosa, mirándola con ansiedad, deseaba respuesta y su amiga parecía renuente a dárselas.

Con cada palabra de Harry, Hermione sentía que se hundía más en un abismo de omisiones, cosas que le era imposible compartir como lo hubiera hecho en otro momento.

—Harry… Draco y yo… —realizó una pausa aspirando aire como si con ello tomara el valor que necesitaba para poder confesar su secreto— nosotros… nos gustamos —no sabía cómo explicarlo ya que el tipo de relación que mantenían aún no estaba claro. Lo miró esperando una explosión pero su cara estaba totalmente pálida—. Harry se que no es lo que quieres oír y que no lo vas a entender, pero Draco no es lo que ustedes creen, es complicado de explicar, yo se que no es lo que esperabas de mi, y que es casi imposible de concebir… pero… lo quiero —esta palabra fue apenas un susurro—. Sólo te pido que intentes entenderlo por nuestra amistad, tu sabes como soy, no haría esto si no creyera de verdad en él.

Potter la miraba anonadado, al es cuchar sus primeras frases las imágenes se formaban en su mente, el maldito de Malfoy aprovechándose de la inocencia de su mejor amiga, quien sabe que clase de magia oscura había utilizado en ella o tal vez una poción, era imposible confiar en él, sobre todo después de lo que él conocía de Malfoy, de lo que era capaz.

No imposible ella no podía estar al lado de alguien así y mucho menos decir algo como que lo quería… con cada acto perverso que se imaginaba de parte de Malfoy la ira crecía dentro de él, hasta quedar ciego de furia.

—Harry… ¿me estas escuchando? Harry… —lo llamó, esperando una respuesta, preocupada por la falta de reacción en él, el momento ya era difícil por el simple hecho de confesarlo y el que no hiciera nada la consternaba cada vez más.

—Hermione… ¿podemos hablar? —interrumpió Viktor, interviniendo sin saberlo en la reacción de Harry.

Potter lo fulminó con la mirada ¿cómo se atrevía a interrumpirlos? Aún no olvidaba que él había hecho sufrir a Hermione aunque ya hubiera explicado lo que en realidad había pasado, aún no estaba nuevamente en su gracia, dio un paso con la intención de decirle que se alejara cuando la mano de su amiga lo detuvo.

—Harry… no, yo tengo que hablar con él. Platicaremos antes del partido y por favor aún no se lo digas a Ron —pidió alejando de él.

—Hermione… es que… —intentó detenerla, asiendo su brazo, no podía irse después de haberle soltado una noticia así.

—Por favor —clamó, liberándose de su brazo, clavando sus orbes castañas en las esmeralda, expresando el cúmulo de sentimientos que sentía, sintió como aflojaba la presión de su mano, dejándola libre para dirigirse con Krum.

Sin embargo Harry no estaba dispuesto a dejarla ir así de fácil, había muchas cosas que estaban fuera de foco y tenía que aclararlas con ella. Se apoyó en el muro, dispuesto a esperar a que ella regresará y por qué no, también a vigilar que Krum no se pasara de listo, a pesar de que Hermione les había explicado la situación, él no estaba convencido.

—Sólo atrévete Krum…

Hermione se acercó a Viktor, sabía que era su vía de escape, pero también que eso podía comprometerla y no quería herirlo, pero era algo que tenía que hacer si no quería tener más problemas con Draco, ya le había fallado una vez como para salir ahora con esto, no podía evitar sentir un escalofrió al sentir la constante mirada de su amigo sobre ella, era consciente que Harry la esperaría, no la dejaría hasta saber todo.

—Hermione —miró de reojo al buscador de Gryffindor, el cual se había acomodado y lo miraba fijamente con una notoria frialdad—, este… ¿podemos hablar… a solas?

La castaña miró a Potter con cierta exasperación, no le estaba facilitando las cosas. —Viktor, lo siento… es que, me es imposible alejarme ahora, tengo cosas que tratar con Harry…

—Podemos hablar después, pero dime… ¿qué has pensado sobre la proposición? —indagó ansioso, con el miedo de ser rechazado.

—Viktor yo… —lo miró a los ojos notando su esperanza brillar en esas bellas pupilas oscuras, sintiendo pena de saber que la destruiría con una sola palabra. Aspiró profundo, esto era muy difícil, nunca había tenido las relaciones amorosas suficientes como para poder decir esto sin remordimiento y con la frialdad que otras mostraban al saber que estabas a punto de romper el corazón de alguien— lo siento… yo ya no puedo corresponderte.

Al instante la expresión de Viktor se desdibujó, mostrando la desolación que traían esas palabras, bajó la mirada tristemente, era innegable el dolor que sentía, si él había aceptado participar en esa charada de Torneo era sólo para poder estar junto a ella, para tener la oportunidad de aclarar las cosas con la esperanza de que no hubiera dejado de quererlo, pero la realidad era otra, alguien le había robado su amor.

—Hermione… pero ¿por qué? —susurró quedo, tratando de encontrar alguna explicación razonable y poder hacer algo para cambiarla, no quería aceptar la derrota. Miró nuevamente sus castañas pupilas, en busca de una respuesta, observó como ella abría y cerraba la boca, como si buscara las palabras para responder, pero le era imposible decirlo y entonces él lo supo—. Entiendo, encontraste a alguien más —miró de reojo a Harry, suponiendo que esa era la causa de que siguiera ahí.

Hermy siguió la trayectoria de su mirada, adivinando lo que pensaba. —No, no es él —aclaró determinante, no quería más suposiciones erróneas.

El búlgaro regresó la mirada hacia ella, sin poder evitarlo acarició su mejilla. —Si no es él… sé que has elegido es el adecuado para ti, aunque no puedo evitar pensar que jamás te querrá tanto como yo lo hago —murmuró herido.

—Viktor… —un nudo en su garganta le impedía decir más, le dolía ver el sufrimiento y escuchar esas palabras, que si no fuera porque ya había aclarado las cosas con Draco, definitivamente podría quedarse con él y sería feliz.

—Sólo una cosa… ¿si antes, nadie interferir, tu hubieras accedido a casar conmigo? — interrogó sin poderlo evitar, su corazón necesitaba ese consuelo.

Un hondo suspiro escapó de lo profundo del corazón de la castaña. —Si… me hubiera encantado.

Una sonrisa amarga se dibujó en el rostro de Krum, el saberse vencedor en otro entonces y perdedor ahora era doloroso como seguramente lo seria sentir un hierro candente sobre la piel. —Hermione… tú sabes que si no funciona con él, yo estaré esperándote.

Esas palabras arrancaron una sonrisa sincera a Hermione, ella lo sabía, pero esperaba que las cosas se resolvieran de manera positiva, levantó la mirada, notando la inconfundible figura del líder de las serpientes acercándose en compañía de sus amigos.

—Lo sé…

Viktor chocó los talones de sus botas, haciendo una caballerosa reverencia, giró dispuesto a alejarse, mientras Hermione lo miraba con la ternura en su rostro, gestos como ese eran los que lo distinguían de los demás, lo sabía desde la primera vez que lo vio.

Repentinamente el búlgaro se detuvo, regresando sobre sus pasos rápidamente aferró su nuca, estrechando sus labios con los de ella en un beso robado que expresaba el sentimiento que se apoderaba de él.

ººº*

Harry trataba de entender todo lo que pasaba, por un lado era obvio que lo que fuera que su amiga le estaba diciendo al jugador búlgaro no era agradable y no porque lo insultara sino porque la expresión en Krum no podía calificarse más que dolorosa. Escuchó voces acercándose, separando la mirada de la pareja, reconociendo al trió de Slytherin que llegaba y en como la de por si fría mirada de Draco se tornaba tormentosa por un momento, para después volverse una fría mascara.

De inmediato regresó su mirada al notar movimiento con la pareja, abriendo los ojos con sorpresa al ver como el jugador besaba a su amiga, miró a Draco evaluando su reacción, si Hermione no estaba dispuesta a darle respuestas él iba a obtenerlas de Malfoy y de paso le iba a dejar claro que no podía jugar con Hermione.

ººº*

Draco venia escuchando aún la pelea entre Blaise y Nott cuando repentinamente se detuvo, eso era el colmo, ante sus ojos Hermione y Krum hablaban demasiado cerca, y para decirle sólo unas cuantas palabras de despedida ya era demasiado tiempo, la furia creció en su interior al observar como el mastodonte se aventuraba a acariciar la mejilla de ella.

«¿Cómo se atreve? Es un maldito… y ella ¿por qué demonios le sonríe?». Apretó la mandíbula con fuerza, deseando que con la mirada pudiera hacerle unos cuantos crucios.

Blaise y Nott se vieron obligados a detenerse a la par de Malfoy, siguiendo la dirección de su mirada se toparon con la pareja y por ende, la razón por la cual el rubio lanzaba chispas de furia por sus plateadas pupilas.

— ¿Acaso fuiste cambiado por Krum, Draco?

—Cállate Blaise —sentenció tajante Theodore, al parecer la paciencia de Draco estaba por terminarse y no quería un escena tan publica en ese momento.

Y como si no fuera suficiente el que los viera juntos, se besaban. ¿Acaso no tenían instinto de conservación?

«¡Maldita sea Hermione! ¡Creí en ti… eres una mentirosa!». Gritó hacia sus adentros, queriendo poder soltar todo lo que le estaba carcomiendo por dentro, vio como sus manos se apoyaban en el torso de aquel, al parecer quería separarse.

—Maldito mastodonte —avanzó furico, tal como si desenvainara su espada, sacó su varita, dispuesto a alejar a ese de Hermione.

— ¿Qué demonios crees qué haces? No puedes hacer eso aquí —reprendió Nott, bajándole el brazo, esperando que entrara en razón, mientras Blaise se colocaba frente a él.

—Draco, ¿acaso estás loco? —lo regañó el moreno.

— ¡Malfoy! —gritó Potter, lanzando a Blaise hacia un lado y tomando al rubio de las solapas de la túnica— ¿Qué demonios pretendes? Si crees que puedes jugar con ella estas equivocado —lo sacudió ferozmente.

La primera reacción de Malfoy fue de total desconcierto, él estaba dispuesto a destrozar a Krum y de la nada Potter venia como el caballero vengador a reclamarle, pasaron un par de segundos para después reaccionar, instintivamente levantó su varita. — ¡Depulso!

Antes de que pudiera reaccionar Potter salió volando, para caer metros adelante con un sonido pesado y el grito de Hermione al verlo volar de esa manera, aunado a los gritos de las personas que estaba en el Comedor y habían alcanzado a ver a Harry, rápidamente esto se estaba llenando de gente.

Hermy corrió hacía Harry sin dudarlo. «¿Qué demonios esta pasando?».

Se hincó junto a su amigo esperando que no estuviera herido, mirando a Draco con sorpresa, mientras mil preguntas cruzaban por su cabeza.

—Maldito… —pronunció trabajosamente Potter, levantándose a la par de que sacaba su varita dispuesto a contraatacar.

— ¡No! Harry… —clamó Hermione, clavando sus pupilas en Nott, pidiéndole silenciosamente que detuviera a Draco.

Sin que nadie lo advirtiera una sonora voz se escuchó, la gente se empezó a dispersarse al ver a McGonagall salir del Comedor, rápidamente Nott entendió el mensaje, tomó a Draco alejándolo antes de que la profesora pudiera indagar.

— ¿Qué ocurre aquí? —preguntó la profesora con severidad, clavando sus conocedoras pupilas en sus alumnos—. Señor Potter, no se porque no me extraña que sea usted —miró entre los pocos presentes que aún quedaban ahí, en busca del eterno rival del Gryffindor, pero al parecer había huido aprovechando el alboroto.

—Señorita Granger, señor Potter, síganme —avanzó delante de ellos, sabiendo que ellos se miraban entre sí, hablándose con la mirada, al dar la vuelta al pasillo se detuvo, la gente había quedado atrás—. Explíquese.

—No fue nada Profesora, sólo un malentendido —arguyo la castaña.

—Si, algo sin importancia —agregó Potter, siguiendo la historia de su amiga, ya hablaría al respecto después.

—Usted como prefecta debe de dar el ejemplo entre los alumnos, no puede estar ocultando y propagando eventos como el anterior, no quiero verme en la necesidad de relevarla de sus deberes —amenazó Minerva.

—No, de ninguna manera, yo… entiendo y no se repetirá —murmuró apenada.

—Más vale que así sea, ahora regresen al Comedor. No deseo más disturbios, manténganse alejados de los Slytherin —ordenó categórica.

—Como diga —aceptaron ambos, dando media vuelta.

—Potter —lo llamó, logrando que volviera a mirarla—, lamento que no pueda jugar en la final, esperaba poder verlo ahí.

Harry se sintió más mal con eso, aún no se resignaba a no poder jugar, pero sólo se limito a sonreír y avanzar con Hermione a su lado, cuando estuvieron fuera del alcance de la subdirectora susurró: —Tenemos que hablar muy seriamente, no puedo creer que te hayas involucrado con esa serpiente, ¿has olvidado todo lo que ha hecho? ¿Lo qué nos sigue haciendo? ¿Cómo te trato desde que llegaste aquí?

—No he olvidado nada, es únicamente que… si lo pudieras entender, es que no se cómo explicártelo, sólo pasó —replicó intentando razonar con él.

—No Hermione, es que las cosas no pasan así nada más y mucho menos con ese… con ese, entre todo el colegio, ¿cómo pudiste? —agregó de mala talante.

De pronto la voz de Ron lo llamó, de inmediato ambos miraron como un tumulto de personas se acercaban a ellos, ante eso Hermione sintió pavor, no era el momento ni el lugar para hablar de eso. Tomó el brazo de Harry deteniéndolo, haciendo que la mirara.

—Por favor no se lo digas a Ron, no todavía… yo… yo se lo diré, en su momento.

Él no dijo nada, sólo clavó sus oliváceas pupilas en las castañas, con una expresión seria que no dejaba entrever más.

—Harry ¿qué pasó? Nos dijeron que McGonagall se los llevó —indagó preocupado Ronald.

El buscador no separó la mirada de su amiga, el silencio duro un par de segundos que a ella se le hicieron eternos, hasta que por fin el habló. —Nada… lo de siempre: Slytherins.

— ¿Qué te hicieron esas malditas serpientes? Ese maldito Malfoy… seguramente estaba con Zabinni —miró rápidamente a su hermana—. ¿Lo ves? No son de fiar, esto lo sabrá Bill.

Las palabras de defensa y alegato de parte de Ginny y Fred se escuchaban simultáneamente, ambos en contra de Ron, cuando doblando la esquina apareció el mentado rizado, con una expresión de total inocencia avanzó hacia el Comedor, sonriéndole pícaro a Ginevra, mientras le guiñaba un ojo.

— ¡Maldito imbécil! —bramó Ronald, siendo apaciguado por Freddy.

— ¡Basta Ron! Ya deberías entender que las cosas son así.

—Ron… eres muy agresivo, ¿acaso algún Blibbering te ha poseído? —indagó con inocencia la rubia, tomando el rostro del pelirrojo entre sus manos, examinándolo como si fuera una de sus criaturas, ignorante de que ese gesto era la causa del súbito rubor en las mejillas del chico.

— ¿Harry, estas bien? —preguntó Soleil consternada, llegando a su lado.

— Si… lo estoy —contesto secó. Ante ese tono de inmediato Sol miró interrogante a Hermione—, ¿qué fue lo que pasó?

—Lo que tú ya sabías… ¿cómo no me pudiste decir lo que pasaba con Hermione? Ella es mi amiga y tenía que saberlo, debemos protegerla de… — susurraba furioso, desquitando un poco de su coraje en la chica— yo confié en ti, te conté lo que hacen, tú misma los viste, y permitiste que esto siguiera—exclamó duramente—. Sólo porque has estado aquí unos días no significa que sabes cómo se manejan aquí las cosas, ¡no te metas en lo que desconoces! ¡Y deberías de dejar de apoyar una estupidez como esta!

Hermione se había quedado de una pieza ante ese desplante, no era normal en Harry actuar así y mucho menos en alguien que se notaba quería, intentó intervenir pero fue inútil. —Harry, no debes…

—Tienes razón, no sé cómo son las cosas aquí, pero no estaba en mis manos el decirte esto, y la estupidez aquí es la que tú estás haciendo —se defendió Sol, dejando ver en sus pupilas el dolor que le había infligido.

—Chicos… no deberían de… —interrumpía Mione, intentando evitar un daño mayor.

—No es ninguna estupidez, tú no tienes idea de quienes son ellos ¡simplemente no te metas! —agregó furioso, dando media vuelta y alejándose con pasos rápidos.

Ambas se quedaron ahí, mirándolo alejarse. Hermione estaba totalmente consternada, no podía creer que eso estuviese pasando, miró a Sol, sus ojos estaban cristalinos, era notorio que luchaba por no llorar, pero las palabras del buscador fueron un golpe total.

—Sol yo… lo siento, no quería que tu y él… sólo esta molestó, pero se le pasará… ya veras, se disculpara.

—No Hermione, él es el que no entiende y hasta que no lo haga es mejor que dejemos las cosas así, esto era demasiado bueno para durar —respondió tristemente—, quizás si apresuramos las cosas.

Un tenso silencio se hizo, sólo se escuchaban las palabras de Luna mientras hablaba de una posible enfermedad que Ron padeciera, Fred reía y Ginny miraba ansiosa en Comedor, sin descuidar lo que pasaba con Hermione.

—Chicos, ¿qué hacen aquí? ¿Ron estás enfermo? Te veo muy sonrojado —murmuró malintencionado el mayor de los Weasley, llegando con el resto de su clan—. Fred es hora de que hablemos.

—No Bill, primero tengo que hablar yo, estos sólo te confunden, hay algo que debes saber — reclamó categórico el menor, haciendo que a Ginny se le detuviera el corazón por un segundo.

—Tranquilo Ron… ¿Fred? —interrogó el mayor, interrogando al gemelo.

—Si Bill, no te preocupes —replicó este, mirando como las señas de su gemelo le indicaban que todo estaba en orden—. Hablaremos después, ahora yo tengo que cuidar de Lunita.

— ¡Eres un desgraciado! —se molestó aún más, al oír el apelativo cariñoso que usaba con la rubia. Estaba dispuesto a avanzar hacia él, cuando la mano de su hermano mayor en su nuca lo hizo desistir, al ser guiado en otra dirección.

—Si, si, Ron, tú y yo tenemos que hablar, ya habrá tiempo para despedazar a Fred después —completó apaciguador, años de experiencia tratando con su familia se hicieron presentes mientras alejaba al chico de los demás.

—Ginny no te preocupes, tenemos todo controlado, ahora vete al Comedor, se nota que mueres por ir —la tranquilizó George, divertido, chocando la mano con su gemelo.

—Gracias… los quiero —respondió, acercándose a las otras chicas que sólo miraban lo que pasaba en silencio.

—Sol ¿quieres volver al Comedor? —preguntó Hermione, en un intento por tranquilizarla.

—No, yo… tengo que ir a Beauxbatons… me estarán esperando, no te preocupes, estaré bien, quizás sea lo mejor, después de todo vivimos en lugares distantes, no hubiese durado —exclamó con desencanto.

—Pero Sol, él…

—Nos vemos más tarde… suerte en el partido, sabes que tienen mi apoyo, aunque no creo asistir —la abrazó rápidamente para después caminar hacia el pasillo.

Ginevra aún no entendía que era lo que había ocurrido. — ¿Qué fue lo que pasó? Sol no se ve bien… ¿y dónde está Harry?

—Ah Harry ya lo sabe todo, está furioso. Krum me besó, Draco lo vio, atacó a Harry. McGonagall nos reprendió y Harry se desquito con Sol, ahora creo que ya no son novios, tengo que hablar con él, tu por favor ve al Comedor y averigua con Blaise qué pasa con Draco. Nos vemos antes del partido en mi Sala — explicó, dando la ultima orden con prisa, dispuesta a localizar a su amigo y arreglar su relación antes de que fuera demasiado tarde.

ººº*

Cerca de ahí…

Nott jalaba a Malfoy con fuerza, era imperativo que se tranquilizara, pero Blaise no dejaba de incitar la violencia. —Te lo dije Draco… ella ni siquiera es tu novia y ya está otra vez con él mastodonte. ¿Acaso no te dice eso algo?

— ¡Blaise ya cállate! —ordenó malhumorado Theodore, cansado de sostener a Malfoy— ¿Qué no viste que lo rechazo? ¿Por qué no dejas de estar fregando? Mejor lárgate al Comedor y averigua qué diablos pasó.

—Pero Nott… si se lo digo por su bien —alegó con un gesto ofendido el moreno.

—Sólo lárgate —recalcó el señalando el pasillo.

—Como quieras… —al parecer quería decir algo más, pero se arrepintió, caminando al Comedor.

Draco se liberó de las manos de Nott, paseándose de un lado a otro, sus pasos recalcaban el nivel de furia que sentía por dentro. — ¡Es un maldito mastodonte! ¡Bastardo desgraciado! ¡Hijo de…!

— ¡Draco, basta ya! —lo interrumpió Nott— Estuviste a punto de delatarte frente a todos… eso no ayudaría, aunque le hubieses partido la cara no hubiera servido de nada.

—Eso no importa, pero al menos me sentiría mejor… no con esta furia —barbotó manoteando —, pero esto no se quedara así… los Schall pueden…

—Por Merlín… ¿tú también? Estas peor que Blaise —lo regañó bufando—. ¡Piensa! Mantén la mente fría, creo que Potter…

— ¡Ese es otro imbécil! Acabaré con él…

— ¡Draco! Presta atención, Potter lo sabe, tienes que planear qué hacer —manifestó frustrado por la actitud del otro.

ººº*

En el Comedor…

Ginny miraba insistentemente a Blaise, intentando atraer su atención y poder hablar con él, se sentó al lado de sus hermanos, escuchando su rara platica con la Ravenclaw.

—Chicos, ¿Qué pasa con Bill? ¿Ya sabe todo? ¿Qué les dijo? ¿Cómo lo tomó? ¿No me digan que le dijeron que es Blaise…?

—Ginny, Ginny, tranquila, tenemos todo controlado, tu relájate y sigue la corriente de lo que Bill te diga —comentó George sonriente.

—Pero Ron le dirá…

—Hermanita, estás hablando con los poderosos gemelos Weasley, tenemos todo controlado, como dijo George, sólo sigue la corriente —repuso el otro.

No muy convencida la pelirroja regresó su mirada al moreno, captando por fin su atención, pidiéndole con la mirada que salieran, pero él no parecía muy convencido, por fin lo vio lanzar la servilleta a la mesa y ponerse de pie, dispuesto a salir, acto que ella de inmediato imitó, avanzando hacia las grandes puertas.

ººº*

Blaise había arrojado la tela al atender la suplica en la mirada de Ginevra. «Una vez más, tengo que dejar de hacer mis cosas por la estúpida de Granger, esto te costara más que una cena en Hogsmeade Draco.»

Siguió los pasos de Ginny, admirando su rojiza melena que rozaba su espalda, casi involuntariamente su mirada siguió en descenso hasta posarse en aquella zona que era inevitable observar, sonriendo perversamente y aún mantenía esa sonrisa cuando Ginevra se giró para encararlo.

—Blaise tengo que contar… —empezó a relatarle la situación, cuando reparó en la sonrisa y en la mirada de él— un momento, ¿por qué sonríes así?

—Por nada… pero lo mínimo que merezco es un besito ¿no crees? —la amonestó evasivo, atrayendo su cabeza para besarla.

A Ginny no le costó ningún trabajo corresponder a aquella caricia, era algo que no podía evitar y demasiado bueno como para negarse, subió sus manos, dispuesta a enlazarlo por el cuello y profundizar el contacto, cuando un flechazo en su cabeza le recordó que Bill estaba en el Castillo y podría verlos en cualquier momento, rápidamente se separó, mirando hacia ambos lados.

— ¿Qué… que...? Ahora ¿qué pasa? —interrogó molesto por la interrupción.

—Lo que trato de decirte es que mi hermano esta aquí y más tarde estarán mis padres, y ahora Ron está hablando con él, tu sabes lo que le dirá —relató, mirando como Blaise se llevaba la mano a la frente.

—Por Merlín —susurró recordando que alguna vez escuchó que un Weasley trabajaba con dragones, de inmediato la imagen del clan pelirrojo montado en dragones le vino a la mente, persiguiéndolo mientras él se defendía y por supuesto papá y mamá Weasley con varita en mano avanzando hacia él con preguntas sobre qué planes tenia con su hija, eso claro después que lo hubieran torturado por estar con su única hija, pasó saliva dificultosamente, aparentando serenidad—. ¿Qué haremos?

— ¡No lo sé! Por eso vengo contigo… recalcó esperando ayuda.

— ¿Tu quieres qué yo… tu hermano, mmjjj este…? —las palabras se le atoraban en la garganta, sentía incluso que su corbata estaba muy apretada, por lo cual se llevó la mano a la prenda desaflojándola— ¿Es tu hermano el de los dragones? —preguntó titubeante.

—No… es Bill, Charlie esta en Rumania, afortunadamente. Bill es el mayor y bueno… los gemelos ya hablaron con él y dicen que todo está bajo control —lo miró suspirar un poco aliviado, al parecer le temía a la furia de Charlie y los dragones.

— ¿Entonces quieres qué hable con él? —cuestionó más tranquilo, aunque aún sentía pavor de lo que pasaba, no había pensado en entrevistarse con toda la familia ¿en qué estaba pensando cuando dejó que esto llegara a este punto? De verdad que la atracción que sentía por ella lo estaba atrofiando, por un momento pasó por su mente la imagen de él en el altar con Ginny, y con todos los Weasley apuntándole.

—O sea sí, pero no es como si le dijeras que esto ya es formal y matrimonio ni nada… sólo dile que tienes buenas intenciones… porque las tienes ¿verdad? —reafirmó calvando sus pupilas brillantes en las oscuras, analizando sus gestos—. Sólo tienes que decir que estamos saliendo y no se te ocurra decir que aún no somos novios, él sabe que ya es un hecho porque si dices lo contrario se puede desatar toda una tormenta.

—Claro que sí, pero… ¿estás segura de esto? —indagó temeroso, no llevaban ni un día de estar juntos y ya tenía que conocer a la familia. Eso sí que no lo esperaba, él pensaba evitar eso si era posible toda su relación hasta que fuera inminente y si es que de verdad llegaban tan lejos como para hacerlo formal.

—Entonces sugiere algo, porque yo voy a tener que hablar con él en cuanto Ron termine — señaló ansiosa, era demasiada presión.

—Pues podría no salir de Slytherin hasta mañana —opinó esperanzado.

— ¡Blaise! —golpeo ligeramente su hombro.

—Ah está bien, está bien, hablare con él… ¡pero no hablare con tus padres! —puntualizó categórico, cruzando los brazos sobre su pecho.

—Si, por mi eso está bien —replicó en un suspiro aliviada—. Y ni se te ocurra mirarme así cuando estés con mi hermano.

Él sonrió malicioso, acercándose a ella alcanzó sus labios, moviéndolos sensualmente, contacto que Ginny correspondió gustosa, cuando recordó esa otra misión que Hermione había depositado en ella, se alejó un poco separando sus labios, usando un tono persuasivo. —Blaise…

El moreno ya compuesto del susto que era la familia de Ginny, la miró con curiosidad y algo de exasperación. —Ahora ¿qué pasa?, ¿por qué siempre que vas a decirme algo que no me agradara usas ese tono?

—Es que… bueno, yo quería saber… eh Malfoy…

—Ah ya sé por dónde vas —suspiró cansino—. No te voy a contar nada, seguramente lo primero que harías seria correr a informarle a esa…

— ¡Por Gryffindor Blaise! ¡Supéralo! Es un hecho que pues… ellos dos… bueno, tu mejor que nadie lo sabe, lo menos que debes hacer es brindarle un poco de apoyo, después de todo estamos todos enredados en esta situación —alegó cruzando los brazos sobre su pecho, clavando sus pupilas chocolate en las orbes oscuras con disgusto.

—No, no, no… aquí la persona que hizo mal todo fue tu amiga, primero se hace pasar por Gerard, luego se infiltró en Slytherin y para rematar, se besa con Krum ¿crees qué Draco está bien? Tu amiga es una mentirosa, no debería estar en Gryffindor, es deshonesta, infiel y todo eso —sentencio como si fuera un verdugo.

—Pues tu amigo no es una blanca paloma, podría llevarse el premio a la peor persona, y todo eso que tú dices tiene una explicación lógica y la sabes, sólo que te gusta fastidiarla, le tienes mala fe —contraatacó firme, observándolo con aquella mirada desafiante.

— ¿Y qué querías? ¿Qué después de saber que nos engañó con lo de Gerry fuéramos amigos? ¿Qué le hiciera un monumento por romper las reglas y querer estar en el Torneo? — manoteó molesto—. Además creo que tiene un serio problema de definición de género, debería ubicar que es mujer, tu estas en el equipo de Gryffindor y eres mejor jugadora que ella y no por eso te disfrazas de hombre para jugar ¿o sí?

—Claro que no, pero no son las mismas situaciones, además de eso ustedes tiene la culpa, si no fueran tan racistas ella hubiera jugado como Hermione y yo también, pero sienten que sólo ustedes pueden jugar y ganar —barbotó empezando a molestarse.

— ¿Para esto nos hicimos novios? ¿Para discutir siempre por una relación que no es la nuestra? Para empezar yo no vote en ningún momento para que sacaran a las mujeres, a decir verdad no nos preguntaron, así que si tienes algo que decir ve con Snape y reclámale —se defendió harto del tema.

—Bueno… está bien, no sigamos con esto, no llegaremos a ningún lado, supongo que ellos tienen que hablar y arreglar sus problemas —opinó más para ella misma.

— ¡Por fin! Ahora sí, podemos enfocarnos en nosotros que tenemos muchos problemas…

— ¿Qué esperabas? ¿Qué el mundo nos aplaudiera? —demandó Ginevra obviando la situación.

—Claro que no, pero no lo resolveremos peleando, pero empecemos por tu hermano, ¿cómo es que está aquí? —interrogó buscando antecedentes para poder al menos tener una conversación cordial.

—Pues vino a ver la final, además Gabrielle la hermana de mí cuñada esta en Beauxbatons.

— ¿Gabrielle Delacour? ¿Tu hermano está casado con Fleur? No lo puedo creer —aseveró incrédulo.

—Si, ¿cuál es el asombro? —murmuró enfuruñada.

—Bueno, ella es prácticamente una veela… y tu hermano, bueno… es… —no sabía cómo decir algo sin que ella se ofendiera.

—Es un hombre muy guapo e inteligente, y es mejor que no te metas con él. Ahora a pesar de las palabras de George, no dudes que Ron le dirá todas las cosas que has hecho en estos años, y todas ciertas, lo que empeora las cosas, pero si le contestas bien todo irá mejor —le aconsejó, previniendo lo que su hermano mayor pudiera haber dicho.

—Mmm tendrás que esforzarte para recompensarme por lo que hare, no creas que los favores de tus hermanos saldrán baratos, seguramente planean algo con que cobrarme — comentó pensando en los gemelos.

— ¿Te importa más el dinero? —clavó sus pupilas entrecerrándolas demostrando desprecio.

—Ah claro que no —se acercó rodeándola por la cintura—, sólo digo lo que tus hermanos harán y no me importa el dinero, lo importante aquí es que tú te des cuenta de todo lo que estoy dispuesto a hacer por estar contigo —manifestó chantajista, juntando su frente con la de ella, rozando su piel con la nariz.

—Mmm no tienes que recordármelo —murmuró, levantando el rostro para atrapar sus labios.

De inmediato Blaise apretó sus brazos, atrayéndola más y haciéndola colocarse de puntas, mientras sentía como lo abrazaba por el cuello, respondiendo a su demanda… cuando de pronto sintieron las manos de alguien en sus cabezas y fueron separados abruptamente.

—Justo a ustedes los estaba buscando, creo que llego la hora de que hablemos muy extensamente —pronunció Billy mirando la sorpresa y la culpabilidad en sus rostros, sin mostrar en su cara diversión que sentía al verlos en ese estado.

ººº*

Hermione vagaba por los corredores en busca de Potter, todo en su mente era un caos, era como si de repente el mundo cayera sobre ella. Esa misma mañana pensó que todo era perfecto, estar con Draco fue la mejor manera de despertar, pero parecía que tenía que pagar un precio demasiado alto por haber gozado de ese momento efímero de felicidad.

Se apoyó en un pilar dispuesta a usar el cerebro que tantos premios le habían dado, era hora de ponerse a pensar antes de que esto empeorara, tenía que ordenar sus ideas, y pensar en la manera de arreglar esto.

«Todo esto se está yendo al carajo, ¿cómo pueden complicarse así las cosas? —se lamentaba interiormente— ¿Dónde demonios te metiste Harry?».

Repasó mentalmente todos lugares en el Castillo donde pudiera estar, ya había estado en Gryffindor y no estaba ahí, tampoco en la torre de Astronomía.

«Ahora seria de utilidad el mapa del Merodeador.» Levantó la mirada en busca de aire, el cielo tormentoso se apreciaba frente a ella, ahí cayó en cuenta en donde estaba su amigo, si algo tranquilizaba a Harry cuando sentía demasiada presión: era volar. Caminó hacia el Estadio donde había dejado su escoba, estaba tan ensimismada en sus pensamientos que no escuchó la voz que la llamaba hasta que la agitada chica llegó a su lado.

— ¡Hermi...one!... te vi…correr, por los pasillos ¿estás bien? Te ves… algo, alterada — curioseó, notando la prisa que la castaña tenía y el estado en el que se encontraba.

—Emilie… no, este… busco a Harry ¿lo has visto? —prorrumpió en respuesta.

—No, para nada. ¿Pasa algo? ¿Necesitas ayuda? —interpeló confundida.

—Sólo tengo que… necesito hablar con Harry —soltó en un suspiro angustioso, sintiendo que demasiadas cosas se avecinaban sobre ella.

—Te acompaño a buscarlo, pero… tranquilízate.

— Es que… no es sencillo esto, tengo demasiados problemas y no se hacia dónde va todo esto, ni siquiera sé qué pasará con Dra… —se detuvo abruptamente, mirando a la Ravenclaw en espera que no lo hubiera notado.

— ¿Con Draco? Si, lo sé por Theo… —mencionó obviando quien le había contado, mostrando una sonrisa de complicidad—. No te preocupes, no diré nada, aunque déjame decirte que después del espectáculo que dio Malfoy hace un momento, no es difícil inferir que ocurre, aunque sólo para los que estamos enterados, para los demás fue una rencilla más entre Gryffindors y Slytherins.

Hermione se detuvo, apoyándose nuevamente en la pared. —Todo está mal… —la miró con toda una gama de emociones a flor de piel, en donde emergían la confusión, el dolor y la impotencia— ¿cómo es que manejas todo esto?

—Ah bueno, creo que es porque llevamos más tiempo juntos y nos comunicamos, aunque no lo parezca Theo y yo hemos pasado varias cosas que tanto Blaise y Ginny y tu y Draco no han pasado. No digo que seamos mejores o algo así, son situaciones distintas, supongo que el tiempo nos ha ayudado, tuvimos muchos problemas, desacuerdos y demás, como ustedes, simplemente que no podíamos ventilarlo, y hubiese sido estúpido porque no nos íbamos a arriesgar por algo pasajero.

— ¿Y cómo es que ahora están…?

— ¿Bien? Es una pelea diaria, no creas que porque nos queremos siempre estamos bien, también tenemos conflictos como todo el mundo, pero en algo que estamos de acuerdo es que estamos juntos y queremos seguir estándolo, es por eso que ya no queríamos escondernos, es un riesgo pero esperamos ganar más de lo que podemos perder —acotó con una sonrisa amarga, recordando varios episodios que habían enfrentado.

—Creo que si hemos construido una relación con Draco fue a base de peleas, por cualquier cosa, siempre fue tirante pero pues… de un paso cambio de odio a atracción, pero por lo mismo que han sido años de no tener una relación cordial han hecho que todo ahora sea más complicado —afirmó pensando en las tantas peleas que hubo a lo largo de esos años—. No sabemos tratarnos, ni comunicarnos.

—No ganas nada desesperándote, si algo vas a necesitar en esta relación es paciencia, mucha tolerancia, escogiste al Slytherin más prejuicioso, nada menos que al líder de la Casa y no ayuda que te beses con Krum enfrente de las puertas del Comedor —la amonestó sonriendo al ver su cara de sorpresa.

—Pero ¿tu…? Digo…

—Si, habíamos demasiadas personas y lo vimos, y para tu mala suerte pasó justo cuando Malfoy llegaba —agregó pesarosa.

—Es que yo no lo bese, él me besó. Draco tiene que entenderlo, por muy lo que sea que es en Slytherin —rebatió firme.

—Pues espero que tengas suerte con eso, porque no va a ser fácil que él lo comprenda —al ver la desazón plasmada en la expresión de la leona reanudó—, pero tienes de tu parte que él siente debilidad por ti, sólo planea bien tus movimientos no caigas en desesperación.

—Ah suena fácil, pero… yo no soy como esa… Nurit Schlange, ni como Parkinson, ni como ninguna de esas, ya de por si es difícil aceptar que me gusta —explicó en conflicto con lo que siempre había sido.

—Tendrás que pensar en algo, sólo déjate guiar por tus instintos, lo que sientes —notó el sonrojo en las mejillas de la chica—. No creo que te cueste trabajo —agregó con una sonrisa pícara.

Toda la gama de emociones que se podían sentir se conflictuaban en el interior de Hermione. —Es que no es así de sencillo, Draco no quiere hablar conmigo y no es por lo de Viktor, es… otra cosa… es… hubo algo que le oculte y se enteró, ahora está molesto y no sé cómo solucionarlo.

— ¿Ves por qué te digo que les hace falta comunicación? No pueden tener una relación basándose en los engaños y en las omisiones, pues ahora tendrás que encontrar la manera de lograr que te escuche y debes ser sincera con él.

Hermione se sentía abrumada, era tanto darle vueltas a lo mismo que se sentía atrapada, era un círculo vicioso del que parecía no poder salir.

—Debes calmarte, si hablas con él en ese estado y así como está seguramente no llegaran a nada y tampoco te ayudara con Potter, razona lo que harás, mantén la mente fría — aconsejó con la mirada serena, en un gesto que a Hermione le recordó a Nott.

«Ahora entiendo porque está con Theodore.»

La castaña sabía que tenía razón, pero sus palabras no le brindaban consuelo, aún sentía esa agonía de saber que sobre sus hombros descansaba la felicidad arruinada de varias personas: Krum con el corazón roto, Draco estaba decepcionado, Harry además de estar furioso, también estaba cometiendo errores, había sido injusto con lo que hacía tanto con ella como con Sol, la cual sólo le había brindado su ayuda y ahora era víctima inocente de la molestia de su amigo.

ººº*

En el despacho de Dumbledore…

El director miraba hacia afuera por el gran ventanal de su oficina en donde Remus y Sirius le comentaba las últimas novedades de la Orden.

—Por ahora eso es todo, sólo falta detallar un par de cosas sobre tu visita a Azkaban y todo estará listo —pronunció Black.

—Me parece que todo está resultando bien, pero no debemos confiarnos —aseveró Remus, mirando al anciano.

—Así es mis queridos amigos, Voldemort parece estar preparándose, no confiemos en la aparente calma —culminó el Director.

—Es por eso que para este partido los aurores vigilan el Castillo y el Estadio, tendremos todo vigilado, aún no sabemos a ciencia cierta de dónde vino el ataque y si fue obra de Voldemort no le daremos ventaja —clamó enfático Canuto.

—Creo que daremos una vuelta por el castillo y hablaremos con Harry —propuso calmado Remus.

—Si lo encontramos, porque ya que ganó Beauxbatons debe de estar festejando con Sol — manifestó con orgullo paterno Sirius.

—Mi querido Sirius, si acaso buscas a Harry, más te convendría buscarlo en los cielos — señaló Percival, apuntando con su mano las extensas regiones frente a la construcción.

Sirius se levantó en el acto, llegando al ventanal, aguzando la mirada alcanzó a ver al a su ahijado entre las nubes. — ¿Qué demonios hace ahí? Debería estar con Sol o con sus amigos —agregó molesto.

—Ha estado volando de una manera furiosa durante la última media hora —le informó el director.

—Esto no me huele bien, algo debió pasar para que este afuera —opinó Remus.

—Es el último día de su novia aquí y él afuera volando. Lunático tenemos que hablar muy seriamente con este chico, no sabe aprovechar el tiempo, no escucha mis consejos —rumió mientras avanzaba hacia la puerta.

—Posiblemente la causa de su molestia sea que no podrá jugar en la final —comentó al descuido el anciano.

Canuto frenó en seco, girándose para verlo. — ¿Cómo que no jugara? Es su turno… es justo, además no podrán ganarle a Krum… tengo que hablar con ese Diggory, le debe su vida a Harry y lo quita de la alineación, ¿qué clase de capitán es ese?

Remus sonrió al escucharlo, también le molestaba que Harry no jugara, pero era de suponer que había razones lógicas. Sin embargo la manera de actuar de su amigo le recordaba tanto a Lucius Malfoy que no pudo evitar reír. —Sirius, una razón poderosa debe haber para esto, cálmate.

—Vámonos, tengo que hablar con Harry de esto, no es posible que no juegue y sobre todo… ¿Qué hace allá arriba, si tiene una linda chica por novia? Podría estar con Sol para que lo consolara… —comentó avanzando nuevamente hacia la puerta.

— Dumbledore, nos veremos más tarde — se despidió educadamente el licántropo, siguiendo a su amigo.

Afuera del despacho, se toparon con Severus, el cual los miró con todo el desprecio que podía tener en su oscura mirada. —Black… Lupin.

De inmediato las orbes grises se clavaron en él brillantes de furia. —Snivellus, no estoy de humor, así que mejor desaparece —lo amenazó señalándolo con la varita.

—Vámonos, es más urgente saber qué pasa con Harry — espetó Lupin mirando apenado al profesor, tomó por el brazo a su amigo instándolo a avanzar, dejando tras de si a Snape, el cual no apartó su mirada de ellos hasta que se perdieron tras una esquina.

ººº*

Ya en los terrenos el par de Merodeadores peinaban el cielo con la mirada en busca de Potter, en cuanto lo encontraron. Sirius apuntó la varita a su propia garganta, en un hechizo vociferador gritó el nombre el chico, atrayendo su atención y la de otras decenas de personas que lo miraron molestas, mirada que él devolvió despectivo.

Harry descendió rápidamente, estar en el aire lo había calmado un poco pero aún en su mente todo seguía revuelto, necesitaba poder hablarlo con alguien y se alegró al ver a su padrino y a Remus, pero la tenue sonrisa murió en sus labios al ver la expresión molesta de Black.

—Sirius, Remus ¿qué hacen aquí? —indagó en un susurro el buscador.

—Tranquilo Harry, no pasa nada malo, vinimos a ver a Dumbledore y nos contó que no jugaras —explicó tranquilizador.

—Así es, yo… bueno, aún tengo dolor en mi hombro, Cedric lo notó y Malfoy ocupará mi lugar —dijo lo último mordiendo las palabras al recordar lo que pasaba entre Hermione y él.

— ¿Ya fuiste a la Enfermería? ¿Te dieron una poción o algo? —cuestionó Remus preocupado.

—Si, ya fui, pero dicen que tardara un poco en componerse y no quiero que por mi culpa Hogwarts pierda la final —comunicó Potter decepcionado.

—Pero no es eso lo único que te tiene así ¿verdad? —preguntó Sirius conocedor.

—No, y de hecho pensaba hablarlo con ustedes, tenemos que alejar a Malfoy de Hermione — les comunicó en tono demandante.

Sirius al instante miró a su amigo con la mirada que expresaba satisfacción al saber que su teoría era verdadera. — ¿Y por qué? ¿Qué pasó? ¿Alguna riña?

—Es que ella… aaahg… y él… aahgg —gruñó incomprensible apretando los puños hasta que sus nudillos se pusieron totalmente blancos.

Los Merodeadores lo miraban sin entender qué era lo que trataba de decirles, aunque para ellos ya era sabido ese tipo de asuntos.

— ¿Ella y él qué…? ¿Se pelearon? ¿La lastimó? —prorrumpió Canuto fingiendo demencia.

—Pues aún no, pero lo hará… es una maldita serpiente, y después de lo que pasó el año pasado, sabemos que puede hacerle daño, ¿qué acaso ella no lo ve? ¡Él es peligroso!

—A ver Harry, cálmate, comprendemos tu temor, pero ¿qué es lo que dice ella? —acotó Lupin.

—Es que ella… no entiende, algo le hizo, un hechizo, una poción, no se… pero lo averiguare —determinó firme.

—Con eso quieres decir que ella… tiene algo con él, está interesada… ¿están juntos? — pronunció Sirius tanteando el terreno.

— ¡No están juntos! Eso es lo que averiguare, algo le hizo, ella no puede estar interesada en él, es ilógico… después de todos estos años.

—Harry recuerda que tu madre y James se despreciaron durante la mayor parte de su estancia en Hogwarts, a decir verdad tu mamá no soportaba a Cornamenta hasta su último año —le recordó Remus con una sonrisa melancólica.

Por un momento Potter se sintió sin argumentos, ya que era una verdad absoluta. —Pero mi padre… no era un asesino.

De inmediato la mano de Sirius cubrió su boca. —Harry… ¿acaso quieres que todos se enteren? Cálmate y hablemos de esto en otro lado.

—Sirius ha decir verdad creo que más de la mitad de la gente que hay aquí ya escuchó todo —apuntó Yannel, arribando al lado de Nym.

—Cierto Harry, tranquilízate —mandó Remus, endureciendo sus gestos.

—Pero es que… ¡aaahggg! —farfulló demasiado molesto, no le importaba que el secreto lo escuchara todo el Colegio.

—Harry, por favor —pidió mirándolo seriamente a los ojos, colocando una mano en su hombro—. Se prudente, piensa lo que haces.

Separó bruscamente la mano de su hombro, mirándolo incrédulo. —Pero Sirius, lo estoy pensando por eso me molesta cada vez más, si todos supieran… si Hermione supiera la clase de alimaña que es Malfoy.

Las damas se miraban entre si, intentando comprender que ocurría, era obvio que Harry no estaba escuchando razones. —Tranquilízate, termina de decirnos que fue lo que pasó.

Harry no estaba dispuesto a calmarse del todo, pero accedió a terminar de relatar lo que había pasado. — …entonces McGonagall llegó y nos regañó por el alboroto, pero como siempre el imbécil de Malfoy huyó y lo peor es que ella lo protege, quería seguir hablando con ella, pero llegaron los demás, se desató un alboroto porque Bill esta en el Castillo y los gemelos tienen ahí un lio con él y entonces Sol llegó y le aclare que no tenia derecho a ocultarme lo que pasaba con Hermione y mucho menos a prestarse al estúpido juego de Malfoy, el hecho de que estuviera aquí un par de días no hace que conozca como son las cosas aquí, no debería meterse en lo que no conoce.

El silencio sepulcral se hizo tras sus palabras, los adultos intercambiaron miradas entre ellos, los conflictos entre adolecentes eran complejos para su edad.

— ¿Y qué dijo ella? —interrogó Black, aparatando mechones de su cabello que impedían enfocar con claridad sus pupilas en su ahijado.

—Pues que resulta que no podía decírmelo, por la supuesta amistad que tenía con Hermione y que a ella no le tocaba decirlo —replicó aún con enojo, destilando sarcasmo en su tono.

—Pues ¿cómo querías que te lo dijera? Obviamente no, es la intimidad de Hermione, no la puede andar contando por ahí, ¿qué clase de persona sería? —rebatió Nymphadora cruzándose de brazos, clavando sus pupilas en el buscador.

—Pues se supone que era mi novia… ahora casi nada, traicionó la confianza que debía haber entre nosotros, yo confié en ella y le conté como eran esas serpientes, debió decírmelo lo de Hermione o al menos advertirme algo, cualquier cosa para protegerla —se defendió malhumorado.

—Ah Harry, echaste todo a perder —aseveró Sirius llevándose la mano a la frente.

— ¿Acaso estas tonto? Las chicas no son así, ella no podía decirte nada y eso de advertirte es una tontería, ni que estuviera haciendo algo malo, no la atacó ¿o si? Digo… que estén "juntos" no implica maldad, sino algo positivo… "atracción" "cariño" "interés" algunos besos ¿eso es peligroso? —interpeló Yan— ¿Qué esta pasando contigo? Se supone que es lo que haces con las personas que te gustan.

—Malfoy no es una buena persona, no es bueno para Hermione, yo lo se, en el fondo ella sabe que no lo es, y yo hare que recuerde lo rastrero que es ese idiota, todas sus humillaciones, los maltratos, con tal de que se de cuenta de que no puede estar con el — debatió Potter determinante.

Remus se aclaró la garganta, llamando la atención del joven. —Harry, creo que estas exagerando, subestimas a Hermione, ella no es la clase de chica fácil de convencer, ambos sabemos que es demasiado sensata e inteligente, no creo que se prestara a ese tipo de cosas con Malfoy si no fuera porque realmente existe algo entre ellos, piénsalo.

—Pero Remus, no es posible, algo entre ellos es impensable. Además si sus intenciones fueran honorables no le importaría que el mundo lo supiera, como lo hace Zabinni con Ginny o como lo hizo Nott con Lumierè, pero él se pasea con Schlange diciendo que es su novia y cree que puede manipular a Hermione, es obvio que sólo juega con ella —comentó con énfasis, elevando un poco el tono al mencionar a los Slytherin.

—Harry estas creando una historia fantástica en tu cabeza de lo que Malfoy le puede hacer a Hermione, ¿acaso tu sabes lo que hay en el corazón de Hermione? No puedes afirmar lo que no sabes, mucho menos de Malfoy, ni siquiera lo conoces, tu no sabes como están las cosas con ellos, creo que deberías de hablar con Hermione, pero no ahora… estas siendo irracional y así sólo empeorarías la situación —lo regañó Nymphadora.

Por un momento Harry se quedó en silencio, tenia razón en cuanto a que él desconocía los sentimientos de Hermione, ella intentó explicarse, pero es que la sola idea de que ella estuviera con Malfoy era totalmente impensable, pero por otro lado porqué no se enojaba de la misma manera si Ginny estaba con Zabinni, él también la había maltratado durante años, había colaborado en aquel terrible plan al lado de Malfoy, era tan culpable como él otro.

Aspiró aire profundamente, necesitaba oxigenarse y poder pensar en esto de manera más tranquila, como había dicho Nym.

—Ya que estás más tranquilo piensa en qué harás con Sol, ¿cómo te preocupas más por relaciones ajenas y no en la tuya? ¿Estas consciente de que lo que le dijiste fue una idiotez? No puedes desquitar en ella lo que pasa con Hermione, sus acciones eran lógicas, no puedes juzgarla por eso —espetó determinante Yannel.

—Pero es que ella no debió meterse en esto, ocultármelo fue un error. De cualquier forma ella se ira y dejara todo este problema aquí —se defendió—, quizás lo mejor sea que terminemos.

—Volvemos a lo mismo Harry, es una relación de Hermione y Draco no te debes de meter, esta bien que la protejas y te preocupes por ella, pero hubiera sido mejor que hablaras con Malfoy en vez de atacarlo a la primera. Además eso no quita que exista algo entre ellos, que a ti no te guste es tu problema, pero deberías de apoyarla, ella lo ha hecho desde el inicio, no te conviertas en su verdugo —rebatió Nymphadora.

—Creo que tienen razón Harry —opinó Sirius intentando aportar a que su ahijado reaccionara.

—Tu novia no es una mala persona, sólo hizo lo que cualquier niña haría, guardar un secreto que alguien más le confió, no lo hizo por hacer daño, o querer que tu amistad con Hermione se terminara — manifestó Remus a la defensiva.

— Y para rematar hoy es el ultimo día de Soleil en Hogwarts y tu lo arruinas, en lugar de estar bien con ella, estas aquí haciendo un berrinche por una relación que no es la tuya y para rematar, le dijiste cosas demasiado agresivas, no se de dónde lo sacaste, yo jamás te he enseñado a maltratar a una dama, deberías haberte cortado la lengua antes de ofenderla —lo amonestó seriamente Sirius.

—Harry, yo se que Sirius pues… te apresuró un poco a tomar la decisión de pues salir con Sol y no porque no crea que lo podías hacer tu solo, tampoco quiero que piensas que intervenimos en tu relación, pero si es tu decisión terminar con ella, creo que lo mínimo que podrías hacer es pedirle una disculpa, porque no estuvo bien lo que le dijiste —prorrumpió Remus colocando una mano en su hombro—. Al menos intenta que las cosas terminen bien entre ustedes.

—No me lo tomes a mal, pero no deberías meterte en relaciones ajenas porque al final, el que acabara solo serás tu, piensa en lo que te dijimos, no son sólo palabras huecas — aconsejó Nym dándole un tibia sonrisa.

—Te dejaremos solo para que lo pienses, seguiremos por aquí vigilando, sólo por precaución después del último altercado —manifestó Yan con seriedad.

—Harry, confió en que tomaras las decisiones correctas, amigas como Hermione no hay muchas, capaces de arriesgar la vida por ti —comentó Canuto con tono paternal, para después susurrarle al oído en tono divertido—. Si decides quedarte sin novia, hay más mujeres, no te preocupes.

Con ese último comentario se alejó, reuniéndose con Remus y las damas, para alejarse rumbo a los alrededores del Estadio donde se jugaría la final.

ººº*

En el pasillo…

La protesta murió en los labios de Blaise al ver el rostro adusto del mayor de los Weasley, que mantenía una mano sobre su cabeza, al instante la posibilidad de huir cruzó por su cabeza, miró a Ginny y en sus ojos vio reflejado las mismas ansias de alejarse y evitar ese momento tan comprometedor.

—Este… mmm Bill, él es…

—Blaise Zabinni, de Slytherin, 17 años, hijo único de Oxum Zabinni, compinche de Malfoy, buen promedio, al parecer asiduo al whiskey de fuego y a asistir al antro de nombre Ver…

—Un placer, sí ese soy yo —se apresuró a cortar, antes de que delatara el nombre del lugar, extendió su mano—, pero te falto mencionar lo más importante: soy el novio de Ginevra — recalcó para evitar morir joven, era su única carta fuerte para seguir en este mundo.

Bill estrechó su mano con fuerza, no por que quisiera intimidarlo, aunque era parte de la razón, sino por ver que tan tenaz, clavó sus bellas pupilas en las oscuras, sonrió al ver que el chico era capaz de sostenerla con valor, había notado que por un momento ambos jóvenes hubieran querido huir lo más lejos que fuera posible, pero había llegado el momento de que valorara las palabras de su hermano menor y claro, de evaluar lo que había dicho George, era claro que los gemelos había intentado envolverlo pero tenía demasiada experiencia con ese par como para caer a la primera.

—Muy bien chicos, creo que llegó el momento de que hablemos de esto, así que son novios, ¿desde cuándo? —indagó mirando fijamente al moreno.

—Desde hace casi dos semanas —respondió Ginny apresurada.

—Dos semanas… mmm ya veo, poco tiempo en realidad ¿y te has presentado como tal ante mis hermanos? Recuerda que somos seis los que velamos por el bienestar de Ginny — recalcó mencionando a los otros miembros de la familia.

—Mmm Fred y George ya lo saben, en cuanto a la Coma… a Ronald, pues no lo acepta, incluso me golpeó, además dudo que alguien en este Colegio no se haya dado cuenta, estoy a punto de quedar desheredado y sin mencionar la amenaza de los Slytherins ¿crees que si estuviese jugando arriesgaría tanto? —dramatizó haciendo énfasis en lo último.

—Yo en ningún momento afirmé que estuvieras jugando con ella, lamento lo que pasa pero mi hermanita vale eso y más ¿no crees? —indagó sonriendo de lado.

— Por supuesto, es por eso que hago todo por estar con ella, incluso arriesgarme a enfrentar a seis hermanos —dijo con zalamería.

— ¿Y tú qué piensas Ginny? La última vez que hablamos querías regresar con Harry — comentó, estudiando la expresión de su hermana.

—Harry y yo terminamos, sé que nunca te mencione a Blaise y que me gustaba, pero es que siendo un Slytherin era impensable que él y yo pudiéramos relacionarnos, pero… pasó, y él es lo que me trae felicidad, si… yo se que pasaron años de peleas con Gryffindor pero detrás de ese odio esta lo que estamos sintiendo y creo que hemos madurado y lo podemos aceptar —declaró casi sin respirar, mirando la media sonrisa que se dibujaba en el rostro del Slytherin.

—Mmm entiendo, entonces tu y Harry nada más son amigos, ¿y tú qué piensas de esta amistad? Porque está claro que les presenta conflicto —añadió el pelirrojo, regresando su mirada a Blaise, observando aquella bonachona sonrisa que nacía en sus labios.

—Yo odio a Potter, no puedo fingir que me agrada porque no es así, el que yo este con Ginny no quiere decir que comenzare a apreciar a San Potter y mucho menos cuando es ex novio de mi novia, pero tampoco le impediré que hable con él, después de todo es su amigo, tendré que asimilarlo tranquilamente —evidenció, mientras sus pupilas se tintinaban frías al pensar en el elegido.

—Vaya, cuanta sinceridad ¿y supongo que no te molesta que en vacaciones Harry pase unos días en nuestra casa? —soltó notando de inmediato como el rostro de Blaise se crispaba, demostrando que no le agradaba para nada eso, la mirada que le estaba dando a su hermana era de celos en su estado más puro.

— ¿En tu casa?... eso no me lo habías contado —expresó mordiendo las palabras, tratando de recomponer su gesto.

—Ah… pues es que eso fue antes, ahora Harry pasa Navidad con Sirius y Remus —respondió apresurada, era claro que no le había gustado para nada eso a Blaise, volteó a ver a su hermano lanzándole una mirada de reproche—. Además Harry siempre esta Ron y Hermione.

—Eso es verdad, no te molesta ¿o si? —inquirió Billy, dejando pasar el gesto de su hermana, sabía que ella estaba enojada por lo que el había comentado, pero eso no importaba en ese momento, a él le interesaba más saber la respuesta de su cuñadito.

—No, claro que no… siempre que ese… Potter, no se acerque a más de un metro de Ginny, ni a su cuarto —respondió celoso, sin despegar sus pupilas de la pelirroja.

Bill rió divertido. —Eso será algo…

—Blaise eso es algo tonto, no voy a hacerlo… —manifestó ceñuda— aunque siempre puedes venir a visitarme, si mis padres dejan quedarse a las novias de mis hermanos, no veo por qué tu no puedas pasar unas noches en mi casa ¿no te parece Bill? —lo miró con aquel brillo travieso, vengándose por meterla en aquel lío.

El pelirrojo se descolocó por un momento, pero jamás borró la sonrisa de sus labios. —Ya veremos, ya veremos… para eso falta tiempo y que confiemos en tu novio, no hay que meter extraños a la casa puede ser peligroso —musitó dirigiéndose totalmente al moreno, quien no acaba de agradarle la idea de Potter cerca de Ginny, ni mucho menos visitar la famosa Madriguera.

—Yo estaría encantado de visitar a mi novia —aseguró mordiendo las palabras y sólo lo decía para no dejarse vencer por ese Weasley.

—Bueno… antes de que sigan pensando en eso, quiero saber ¿si serás capaz de protegerla de Slytherin? —indagó nuevamente.

—Oye… soy capaz de defenderme sola, incluso de defenderlo a él, ya basta Bill, ¿acaso yo interrogue a Fleur?, ¿quieres que me quede sin novio? —preguntó algo molesta por la actitud de su hermano.

—Ginny es una bruja capaz de defenderse sola, pero si preguntas si la defendería, claro que lo haría, lo hago ahora y lo hare siempre —tomó la mano de Ginn, besando el dorso.

—Tranquila Ginn, no quiero que te quedes sin novio, sólo estudio la situación, esto no es nada comparado con lo que harán mis padres cuando se enteren y si quieres mi ayuda, necesito saber con qué defenderlos —alegó tranquilo—. Enana, déjame hablar a solas con él.

Los ojos de Ginny se abrieron con temor, mientras sentía el apretón en su mano, señal de Blaise. — ¿Qué le vas a hacer? Con Harry ninguno se puso así, no es justo que lo traten como si lo estuvieran juzgando —rebatió a la defensiva.

—Harry prácticamente vivía en casa, lo conocemos desde pequeño y sería tonto pensar que te podría hacer algo cuando dormía en el cuarto de al lado —con cada palabra que mencionaba, veía como reavivaba el enojo en el moreno—. Ahora vete, no te preocupes.

Blaise apretó su mano nuevamente, no quería quedarse a solas con su hermano y esperaba que ella lo comprendiera.

Ella se acercó colocando una mano en su mejilla, rozó sus labios en un suave beso, rodeando su cuello lo abrazó, aprovechando la cercanía para murmurar: —Prometo compensarte por todo esto.

Zabinni la vio alejarse demasiado rápido para su gusto, de repente sentía que el aire le faltaba, volteó con temor a ver a Bill con la firme determinación en su rostro. — ¿Y bien? ¿De qué quieres hablar?

—Tranquilo niño, no te agrediré y no es que yo esté intentando separarlos o que te repudie en mi familia, pero ¿estás seguro de lo que haces? ¿Piensas que lo que tienes con Ginny va a durar? Porque te estás arriesgando demasiado, tú sabes que la gente no verá bien esto y que venimos de familias educadas de distinta manera, si para ti va a ser difícil adaptarte al modo de vida que tenemos para ella será más, en tu círculo social ella es considerada una…

—Traidora de sangre, lo sé, pero no me importa —defendió determinante.

— ¿Y me vas a negar que sólo saliste con ella para evitar que Hermione los delatara por beber en el Colegio? Aún así ¿seguirás con esto? —soltó Bill, sorprendiendo a Blaise quien se quedó estático por un momento.

Apenas y logró reponerse pero no debía dejar que ese Weasley se aprovechara de ese momento. —No puedo negar lo que ya sabes, pero debo decir que fue por eso que descubrí que cada vez me gustaba más, siempre me ha gustado, ella es realmente bella, pero nunca había tenido el valor, el momento adecuado o como lo quieras entender —se detuvo un momento para tomar aliento—. Nunca había tenido la oportunidad de hablar con ella sin gritos o amenazas y ese día comprobé que estar juntos es algo que me agrada, además tú no sabes lo que estoy dispuesto a hacer para defenderla, incluso de contratar Schall para poner en su lugar a Corner y que no intentara propasarse nuevamente con ella —agregó alterado.

— ¿Schall? Si, ya George me puso al tanto de lo que pasó con Corner, pero me dicen que pensaban que fue Ron —comentó con una sonrisa jugueteando en sus labios.

—Pues fui yo, pero no me iba a ensuciar las manos con esa basura —puntualizo frio.

—Eso que hiciste no estuvo bien y no es un buen precedente que trates con esa clase de sujetos —habló con tal dureza que Blaise pensó que mejor hubiese omitido esa información —, pero debo decirte que me agrada que defiendas y protejas a Ginny, pero deberás buscar otras formas.

Zabinni estaba sorprendido por las últimas palabras, por un momento creyó que todo estaba perdido, nuevamente su corazón pudo volver a su ritmo normal.

Bill también relajo su postura y se permitió desviar su mirada del Slytherin para ver su reloj. —De acuerdo, creo que es hora de irme, Ginny debe de estar por aquí demasiado preocupada para alejarse, por mi parte no le diré nada a mi madre, pero no puedo prometerte que Ronald no lo haga, pero si es así, tienen mi apoyo y más te vale no defraudarme, porque entonces no seré tan agradable, ni calmado y no te va a gustar ¿entiendes? —finalizó, extendiendo su mano.

—Entiendo perfectamente, no lo hare —aseguró estrechándola.

Billy se dio media vuelta y avanzó con pasos seguros. —Nos veremos niño, ya puedes dejar de sudar —le gritó divertido sin siquiera girarse a mirarlo.

El Slytherin se llevó la mano a la frente, retirando la capa de humedad en ella, no había notado que sudaba de esa manera ni que lo delataba ante él. — ¡Maldito Weasley!

ººº*

Hermione caminaba sin rumbo fijo sin dejar de darle vueltas a las palabras que Emi le había planteado tenían demasiado de cierto como para dejarlas de lado, era ahora de volver a ser racional y plantear las cosas desde el punto de vista de la lógica pero para eso necesitaba saber que era lo que había pasado con Draco después de su enfrentamiento con Harry y sólo había dos personas que sabrían todo: Blaise y Theodore.

Así que optó obtener la información del primero y para eso necesitaba encontrar a Ginny, que esperaba que ya hubiera conseguido sonsacarle algo, lo que no esperaba era encontrarse a la pelirroja asomándose en un pasillo a pocos metros de ella.

—Ginny —la llamó logrando que la chica diera un pequeño brinco por el susto.

— ¡Hermione no hagas eso! ¡Casi me sacas el corazón! —la amonestó agitada.

— ¿Qué haces aquí? —indagó curiosa.

—Blaise está con Bill, espero a que terminen de hablar —informó nerviosa.

— ¿Bill esta con Blaise? ¡Oh por Merlín!

—Ya lo sé, por eso estoy esperando quiero saber que le dijo y si aún tengo novio —agregó medio sonriente al pronunciar las ultimas palabras.

— ¿Novios? ¿Cuándo sucedió? Hasta hace unos días estabas pensando aún en Harry — manifestó extrañada, se había perdido muchas cosas.

—Bueno… pues Billy sabe que desde hace dos semanas, pero en realidad desde hace unas horas —confesó divertida.

—Me alegro, pero yo necesito saber qué pudiste averiguar sobre Draco —la presionó externando su ansiedad.

—Eh… Blaise es un obcecado, sabe que te contare lo que me diga y no esta dispuesto a darte información, sólo dijo que ¿cómo esperabas que estuviera después de lo de Krum y de saber lo de Gerry? —evidenció derrotada, sintiéndose mal por no poder hacer más por ella.

—Pero es qué… arggg debería… bueno qué puedo esperar de él… —mencionó impotente.

—Tienes que hablar con Draco, no tienes más opciones —concretó resignada—. ¿Lograste hablar con Harry?

—No pude encontrarlo, supongo que esta volando… ya sabes como es… —musitó tristemente.

— ¿Y de verdad terminó con Sol? —preguntó curiosa, no podía evitar hacerlo, pero era una ironía que cuando él había terminado su relación, ella empezaba la suya y no podía negar que eso hacía renacer su esperanza de volver a estar con Harry, pero era un hecho que estaba con Blaise y que éste estaba demostrando con acciones su interés por ella y eso valía demasiado.

—Se lo que estas pensando y te digo de una vez que no es buena idea, decidiste estar con Zabinni y él no se merece que le hagas eso, digo se la esta jugando, esta hablando con Bill ¿qué más quieres? —la frenó conociendo de sobra como trabaja la cabeza de Ginevra.

—Yo lo se, y valoro lo que hace pero una parte de mi no puede dejar de desear estar nuevamente con Harry, comprende que fueron muchos años de estar enamorada de él y no es fácil de olvidar…

—Mira Ginny aunque no volviera con Sol no creo que Harry y tu estén juntos nuevamente, ¿cuánto tiempo ha pasado desde que terminaron? Y él decidió estar con Sol… y no volver contigo. ¿Serías capaz de dejar a Blaise para volver a esperar a qué él decida darse otra oportunidad contigo?

Ginevra miró a su amiga con recelo porque estaba destrozando sus ilusiones y aunque sabía que mucho de eso era verdad, dolía aceptarlo. En un rincón de su mente las palabras de Lavender hicieron eco, conjugándose con lo que Hermione le decía.

Los pasos que se acercaban llamaron su atención, casi al instante Bill apareció ante ellas.

—Sabía que no estabas muy lejos, ve con tu novio creo que se quedó en shock —comentó divertido.

— ¿Por qué hacen esto? ¡No es justo! —se quejó frustrada— Hermione, te veo después…

Bill y Hermione la vieron correr, el pelirrojo solo sonrió.

—Son malos, disfrutas atormentar a Zabinni…

— ¿Tú que piensas de su relación?

ººº*

Después de un largo rato en que Theo intentaba hacer razonar a Draco por fin se había tranquilizado lo suficiente como para escuchar las palabras de su amigo y asumir las cosas que habían ocurrido durante su periodo de furia.

— ¿Quién más crees que se dio cuenta? —barbotó consternado.

Theodore sacudió su cigarro dejando caer el polvo grisáceo sobre un pequeño montículo formado de cenizas y colillas de cigarros que se habían acumulado mientras que esperaba a que Draco se calmara, gracias a eso él se había controlado lo suficiente como para no actuar como Blaise y darle una «muestra de cariño» al estilo Slytherin.

—Malfoy… prácticamente todo el Comedor salió a ver tu espectáculo —puntualizó negando con su cabecita.

—Pero se lo merecía y si me hubiesen dejado quedarme le hubiese enseñado un par de cosas más y también a Krum… ¡maldito mastodonte! —masculló las palabras con profundo odio, arrebatándole el cigarro a Nott y dándole una larga calada.

— ¡Maldita sea Draco! Odio cuando me arrebatan las cosas… pudiste tomar otro cigarro — señaló volviendo a agarrar la cajetilla para tomar otro—. Te lo vuelvo a repetir llegó McGonagall y hoy es la final tampoco queríamos que te castigaran recuerda que Potter no juega.

—McGonagall… la odio, maldita anciana, maldito Potter… maldito Krum y sobretodo maldita Granger…

—Ya, ¡Por Slytherin! Eres tan chillón como una mandrágora, sólo gritas y gritas y no haces nada —espetó fastidiado.

— ¿Por qué me hablas así? Sólo Blaise me ha hablado de esa manera —indicó extrañado del comportamiento de Theodore.

— ¡Arggg Malfoy! Son unos imbéciles… ahora que ya estas tranquilo analicemos lo que pasó, esta claro que Potter lo sabe y lo que hiciste no fue lo más adecuado, por otra lado yo insisto en que ese la besó, ella no lo quiso aunque tu te afanes en decir lo contrario y lo de Gerry pues no es tan grave, después de todo tu fuiste él que la llevó a Slytherin y le besaste el cuello —se detuvo burlón—. Eso te debe consolar sabes que no besaste a un hombre y bueno sabrás que hacer para que no hable sobre lo que vio en Slytherin.

— ¿Te das cuenta de la cantidad de cosas que sabe?

—Ok... sabe demasiado, pero no dirá nada sólo por ti —le aclaró obviando la situación—, esta enamorada de ti ¿qué te hace falta para asimilarlo? Y tú estas igual o peor, los celos por lo de Krum te ciegan.

— ¿Y qué esperabas imbécil? Ya quiero ver cómo te vas a poner cuando tu mestiza te deje por otro y la veas besuquearse enfrente de ti —clamó destilando veneno queriendo desquitarse con alguien.

—Para empezar mi novia no me dejaría por otro porque no hay mejor que yo, cállate ya… — espetó irritado.

—Quieres ver… —le insinuó sonriendo malévolamente.

Nott se levantó acercándose a él y apuntándole con el cigarro. —Malfoy te perdono sólo porque se que estas herido y no sabes cómo manejar la situación, pero sigue fastidiando y veras de lo que soy capaz hasta ahora he sido tu compañero y tu amigo, pero no quieres conocerme como tu enemigo… yo no contrataría un Schall para golpearte, ni fanfarroneare, pero ten por seguro que lo que te pase, sabrás que fui yo —alejó su cigarro del rostro del rubio y fumó dejando salir el humo enfrente de su cara.

Draco lo aventó molesto, jamás lo había visto así y mucho menos lo había amenazado, éste no era el Nott que él conocía. —Deja te actuar como si fueras la persona más madura del planeta.

—Ya… todo esto se resume a que vayas con tu sangre sucia, hables con ella y arreglen sus asuntos como tu sabes, no me meteré en intimidades sólo arréglense y dejen de comportarse como unos niños imbéciles —resumió aventando la colilla de su cigarro al suelo, lo pisoteó. Acomodó sus ropas y avanzó por el pasillo dejando a Draco anonadado.

Malfoy reaccionó siguiéndolo prefería hablar con Blaise, porque con él si podía desquitarse y no lo regañaba como si fuera su padre. Aunque realmente Lucius jamás le diría algo así.

ººº*

Ron avanzaba sin rumbo, esperaba que su charla con Bill diera resultado y lograra alejar a Ginny de las malas compañías, a medida que caminaba se aproximaba a una puerta desde la que provenían voces y luces, esperando encontrar a alguno de sus amigos, atravesó el umbral, encontrándose a sus hermanos en plena transacción.

—Vamos, vamos… hagan sus apuestas, hoy es la gran final, ¿quién ganara el preciado trofeo del Torneo? También tenemos a la venta el Quisquilloso para que se mantengan informado de las ultimas noticias —gritaba George sacudiendo unos papeles llamando la atención tanto de visitantes como de alumnos del Colegio.

—Lleven sus recuerdos del Torneo, banderines y gorras, ¡capas de Beauxbatons originales, la fotografía de Viktor Krum autografiada, el uniforme de la selección italiana, la mitad de una Nimbus 2000 propiedad del mejor buscador de Hogwarts, Harry Potter! —ofertaba a todo pulmón Fred, atrayendo a más personas.

— ¿De dónde sacaste eso? —preguntó Ronald, mirando la mitad de la escoba.

—Es de Harry… ¿recuerdas? La que se rompió con los dementores —le explicó George.

— ¿Conservaron eso? —inquirió incrédulo.

—Hermanito todo lo que tenga que ver con Harry se puede vender, sabíamos que conservar esto nos daría cuantiosos dividendos —expresó el otro gemelo.

—Aunque tenemos más cosas que le podrían interesar más a Sol…

—O mejor aún, algunos secretos que le interesarían a sus primos… —pregonó Fred, alzando sus cejas con una sonrisa extendiéndose por su rostro.

—Como cuando arreglamos la casa de los gritos para su cita romántica —expresó una dulce voz.

— ¿Luna, tú también? —alegó sorprendido.

—Ayudo a tus hermanos, modelo la capa y el sombrero —giró frente a él ondeando su cabellera platinada.

—Y luces totalmente hermosa, ¿no te parece Ron? —lo comprometió George.

—Cla… claro, te ves muy bien Luna… —barbotó sincero, mirando a sus hermanos despectivamente.

—Gracias Ronald —susurró con las mejillas rosas.

—Chicos, los estaba buscando —manifestó la sonora voz del mayor de la familia—. Fred es hora de hablar contigo.

—Estamos en medio de la venta pre final, ¿no puede ser más tarde? —expresó inconforme el gemelo.

—Bill, dime que le dijiste algo a Ginny, ¿le prohibiste hablar con ese patán? —preguntó Ron ansioso.

—Si hable con ella y ya déjala, se sabe cuidar sola y también hable con Zabinni, ahora déjame hablar con Fred —respondió serenamente.

—Pero Bill… ¿no me digas que apoyas esa relación? —gruñó Ronald, mirándolo con recelo.

—Ron ya hable con ellos, déjalos en paz… además démosle una oportunidad a esa serpiente, veamos cómo se comporta, no creo que se atreva a hacer algo que no —con eso zanjó el tema, a pesar de que Ron seguía reclamándole—. Fred, vamos…

—Esta bien —suspiró Fred resignado—, pero tú pagaras las perdidas que tengamos por mi ausencia.

—No quieras estafarme, los conozco demasiado —le recordó, sonriendo ante los intentos de sus hermanos.

—De acuerdo, pero… ¿puede venir Luna? —externó, aferrando la mano de la rubia y llevándola al centro de su pecho.

—Ron puede hacerse cargo de Luna en tu ausencia, no busques evasivas, vámonos — determinó divertido de sus tonterías.

—Esta bien, esta bien. Luna tengo que retirarme, pero nos veremos más tarde en el Estadio —acomodó su mano, dispuesto a besarla, pero el empujón de su hermanito lo alejó.

— ¡Vete ya! —le recriminó Ronald, aventándolo, logrando que por fin Bill se lo llevara.

—Ron, tendrás que ayudarme a vender todo esto —ordenó George.

— ¿Yo? Claro que no, yo me voy, y me llevo a Luna, no dejare que la sigan esclavizando — acotó con valentía, tomándola de la mano y alejándola del lugar.

— ¡Ron!, ¡Ron!... no huyas… tendrás que pagarme esa capa Ronald —le gritó antes de verlo desaparecer en la puerta—. Bien hermanito, vas por buen camino.

En tanto Ron caminaba sin ser consciente de que aún tenia la mano de Luna entre la suya. — ¿Cómo puedes estar con ellos? No deberías de creer en lo que dice Fred, él tiene novia, no es justo que te diga esas cosas —vociferó demasiado molesto.

—Es que son divertidos… y Fred sólo es lindo, con él puedo hablar de muchas cosas y de criaturas —respondió con sus ojos azules brillando intensamente.

— ¡Pero no me gusta! Se aprovechan de ti —de pronto la duda lo asaltó, el color escapó de su rostro—. Luna… ¿te gusta Fred?

—Es muy lindo —suspiró divertida.

—Luna… — la miró consternado, no era posible que ella dijera eso — ¿cómo te puede gustar? ¿No te importa que tenga novia?

—Pero… tú tienes novia y también eres mi amigo —sentenció acabando con cualquier alegato de Ronald…

ººº*

Zabinni seguía indignado por las palabras de Weasley, no le agradaba que lo tratara como si fuera un niño cualquiera, casi de inmediato Ginny llegó a su lado, él únicamente la miró fijamente con el recelo en sus pupilas sin hacer gesto alguno de bienvenida.

—Blaise… dime algo, ¿qué te dijo Bill? —prorrumpió nerviosa por el mutismo del Sly.

—Ginevra, me debes demasiado, no sólo por hablar con tu hermano, sino por tener que soportar ser tratado como un… idiota, me abandonaste, dejándome solo con él —le reclamó frio.

—Lo sé, pero fue su culpa… —aceptó acercándose a él— pero te compensare, anda… dime qué te dijo —susurró, depositando ligeros besos en la base de su cuello.

—Eso no es suficiente —aseveró tomándola por la cintura—, pues en resumen… nos apoyará, eso es todo lo que diré, no pienso decirte cómo fue que llegamos a eso, pero si debes saber que puedo quedar dañado de por vida.

Ginny lo miró sin comprender totalmente a que se refería, entendía la parte en la que su hermano los apoyaba, pero lo del trauma le quedaba sin explicación. —Blaise, no me puedes dejar así.

— ¿Qué no puedo? Claro que puedo y lo haré, no quiero hablar de eso —murmuró enterrando el rostro en su cabellera rojiza.

—Pero Blaise…

—No insistas, debo irme, tengo cosas que hacer, nos veremos en el partido y recuerda que prometiste llegar como tú, no como la Granger —remembró despectivo, separándose de ella.

—Está bien —aceptó derrotada.

—Me voy, no sea que se aparezca algún otro de tus seis hermanos —comentó resaltando su voz al mencionar el número, alejó las manos de la cintura de la chica, dando un paso atrás.

Ginny lo miró interrogante ¿acaso no la iba a besar? Era una injusticia. «Billy pagarás por esto.» Avanzó tras él deteniéndolo por un brazo, atrapando sus labios en un beso que Blaise sabía que ella tenía que buscar.

Movió los labios sobre los de ella, pero no hizo movimiento alguno para atraerla hacía sí, después de todo lo que había pasado era hora de que ella hiciera el arduo trabajo de conquistarlo, al sentir su respuesta tan tibia, Ginny supo las intenciones del chico, era obvio que no pensaba ponérsela fácil, así que elevándose sobre sus pies ahondó un poco el contacto, enlazando sus manos en la nuca de él y atrayéndolo hacia ella.

En tanto Blaise se divertía con sus acciones, le complacía que ella se esforzara por estar bien con él, pero no pensaba ceder así de fácil, intentó enderezarse, resistiendo los intentos de ella, detuvo el movimiento de sus labios, esperando que ella hiciera algo más.

Ginny no podía creer lo obcecado que podía ser ese hombre, sintió como se enderezo, dificultándole más el poder besarlo, así que optó por algo más drástico, tomó la corbata verde entre sus manos y lo jaló hacía abajo, sorprendiéndolo al asir con los dientes el labio inferior obligándolo a abrir la boca.

— ¡Auch! —se quejó divertido, la pelirroja liberó su labio, mirando como pasaba su rosada lengua sobre este, sin poder evitar sonreír al notar sus tácticas salvajes. — ¿Es lo mejor qué puedes hacer?

Sorprendida por su osadía, Ginny abrió la boca, para después cerrarla y entrecerrar lo ojos mirándolo con furia. — ¡Te odio Blaise Zabinni!

— ¡Mentirosa! Si quieres recuperarme, esto se hace así —informó rodeando su cintura con un brazo fuertemente, mientras que con la otra la tomaba por la nuca, deteniendo cualquier movimiento que pudiera realizar, mordió sus con destreza, equilibrando el punto exacto entre el dolor y el placer, logrando que las profundidades de su boca se abrieran lo suficiente como para poder ingresar, saboreó su dulce sabor, entrelazando sus lenguas en una batalla por tener el control.

Abandonó su boca para recorrer el contorno de su mandíbula, hasta llegar a sentir el pulso errante bajo sus labios y subir hasta calentar con su aliento el lóbulo de su oído. —Y te podría enseñar más cosas, pero no estamos en el lugar apropiado —murmuró seductoramente, liberándola de su hechizo cautivante.

Por un momento Ginny sintió que sus piernas flaqueaban, después de un beso como ese, el mundo temblaba a su alrededor, se aferró a los brazos de Blaise, temiendo caer, eso sería demasiado vergonzoso.

La ronca risa que escuchó la trajo a la realidad, alejando rápidamente las manos de él, clavó sus pupilas en el rostro que tenía una sonrisa insolente en los labios y una ceja levantada como indagándola. — ¡Te odio más Blaise!

Nuevamente él se acercó, pero esta vez fue un beso en la frente lo que la dejó muda. —Te lo dije, aún no puedes ganarme, nos vemos después —se despidió dándose media vuelta y alejándose por el pasillo, le hubiera gustado quedarse y seguir instruyéndola, pero debía averiguar qué había pasado con Draco.

Sabía que no iba a estar en su Sala, era obvio que lo que menos deseaba en ese momento era estar cerca de Granger, así que emprendió su camino hacia las mazmorras, seguramente estaría en Slytherin, pero sólo como precaución, atisbaba en los pasillos que atravesaba para ver si en alguno los localizaba, ya Slytherin mencionó la contraseña y avanzó hacía su habitación sin pasar por alto las miradas malévolas de sus compañeros.

Entró en la pieza con una sonrisa amplia y gustosa en el rostro, mirando a Nott acostado en la cama con expresión fúnebre y a Draco en la otra fumando, con copas de whiskey en el mueble y obviamente disgustados.

— ¿Qué es lo que pasa? —preguntó arrebatándole la copa a Nott y el cigarro de la mano a Draco.

— ¡Maldito seas negro, odio que hagas eso! —gruñó Malfoy azotando la mano en el mueble para tomar la cajetilla.

— ¡Por Slytherin! Son iguales… tanto tiempo juntos los ha atrofiado —señaló Theo invocando otra copa—. Inútiles, no pueden siquiera servirse su trago.

—Vamos Nottyto, pero si lo serviste para mi, sabías que iba a llegar —espetó divertido, mirándolos analítico—, ¿qué es lo que pasa a Draqui? —regresó su mirada a Nott observando lo molesto que estaba— ¿Qué a ti también te duele lo de Granger con Krum?

La copa de Nott atravesó el espacio en dirección a Blaise, que rápidamente la esquivó, escuchando como se estrellaba contra la pared. —Mejor cierra la boca —bramó Theodore.

—Negro… este, es un idiota que no sabe escuchar lo que digo y darme una respuesta que me agrade, ¿dónde demonios estabas?

—Haciendo lo que ustedes jamás lograran, hablando con la familia política —se mofó minimizándolos—. ¿No les parece que la vida es buena? No tengo un padre que me golpee, tengo mi herencia, una novia hermosa, la familia política ya esta de mi lado y como si fuera poco… soy tremendamente sexy.

— ¿De que diablos hablas? ¿Hablaste con los padres de la pobretona? —inquirió Nott incorporándose de golpe, mirándolo con incredulidad, esperaba encontrar mínimo un par de golpes que denotaran la molestia de los Weasley pero no Blaise seguía vivo y sin un rasguño.

—No te aceleres, pudo ser cualquier Weasley, ya ves que son demasiados, como ratas… además este no tiene el valor de hacer algo así —opinó Malfoy mirando al moreno concienzudamente.

—Ha, te perdono tu veneno sólo porque se que estar ardido porque Granger te cambió por Krum —replicó destilando ponzoña.

—Esa fue buena negro —aportó Nott empezando a recuperar el buen humor.

—A mí nadie me cambia por esa basura, y no estoy ardido —comunicó seriamente.

—Ya te lo dije, lo tuyo se resume a que tienes que hablar con ella, ¿por qué insistes en ser un idiota? Te estas volviendo más dramático que de costumbre —alegó Theodore demasiado cansado del mismo tema durante más de una hora.

— ¿Lo ves? Así me ha estado tratando, como si él fuera el experto…

— Para expertos estoy yo, que lo tengo todo Nott y no le hables así a Draco, sólo yo puedo tratarlo así —lo amonestó sacudiendo el cigarro en el aire como si lo regañara.

Al instante Draco lo miró con expresión de azoro mientras Theo rodaba los ojos y se dejaba caer nuevamente en la cama. —Están más dañados de lo que creía.

— ¿Y te vas a rebajar a hablar con ella Draco? ¿Después de lo que viste con Krum? — inquirió con vileza.

—No me voy a rebajar a nada, me voy, tengo que buscar a Nurit para acordar la hora de ir a la fiesta —sin más salió de la habitación, dejándolos sorprendidos.

—Por eso tu relación no funciona… —sentenció Nott.

Blaise miraba la puerta sin creerlo, para después clavar sus pupilas en Theo. — ¿De verdad le importa, cierto?

—Así es, pero estando así, no se comprende ni así mismo, no sabe manejar lo que esta pasándole… y tu… no ayudas, te dije que dejaras de meterte —aclaró inundando el aire con una nube de humo.

—Es que no creo que ella sea lo adecuado para él, solo míralo, está acabando con su mundo —se defendió avanzando hacía la cama.

—Aunque no lo quieras, lo está haciendo y será mejor que lo aceptes en lugar de atormentarlo —finalizó, dejando que sus palabras fueran analizadas por su amigo, mientras bebían un poco más.

ºº*º

Continuará….