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Alcohol, Quidditch y Amor. — capítulo 40
Disclaimer: Hemos osado revivir a los muertos, atentar contra las parejas establecidas en los libros y hasta corromper el cannon, porque el amor que se dará entre Draco & Hermione es prohibido, claro que los personajes como ya todos sabemos no nos pertenecen, son de JK Rowling, y uno que otro inspirado en Candy Candy propiedad de Kyoko Mizuki y Yumiko Igarashi.
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Alcohol, Deportes y Amor.
By
The Darkness Princess & Lady Muerte
Para ustedes que nos miran desde el cielo.
Siempre estarán en nuestros corazones.
D.B.M.
ººº*
Traiciones
En el Baño de prefectos…
Draco estaba pasmado ¡Era imposible que eso estuviera pasando! Ella… ella no podía haber hecho eso… ¡Gerard era Hermione! ¡Hermione! ¡La que desde ayer había sido su Hermione!
Ella… ella… ¡Lo había engañado! ¡Había fingido ser un hombre, había entrado a Slytherin, había bebido con ellos. ¡Sabía sus secretos! Ella dejó que pensara que tenía algo que ver con Gerard… pero ¡él no existía! Todo había sido una farsa… ¡Una maldita farsa! Y él…
— ¡Maldita sea! —gruñó enfurecido, golpeando el muro.
—Draco, yo… —intentó decir mientras sus manos se apresuraban a sostener la pieza de tela, que se deslizaba peligrosamente de su cuerpo.
— ¡Cállate! ¿Cómo… cómo pudiste mentir de esa manera?
—Y-yo… pues… Draco, las cosas no fueron así —titubeó avanzando un paso en busca de poder acercarse a él.
— ¿Y entonces cómo fueron, maldita sea? Eh… ¿te divirtió meterte a Slytherin? Engañarme… fingir que Gerry era un "amigo" ¡Te lo pregunte demonios! Te pregunte que tenias con él… pudiste decirme la verdad… pudiste…
—Quise hacerlo… pero yo…
— ¿Tu qué…? ¡Habla, con mil demonios!
Las lágrimas se deslizaban por las mejillas de Hermione, un doloroso nudo en su garganta le impedía articular palabra alguna, tragó en seco, queriendo liberarse y poder decir algo a su favor… algo que remediara su error. —Y-yo… tuve miedo.
— ¿Miedo? No lo puedo creer… ¿Miedo a qué? ¡Se suponía que no había secretos entre nosotros! ¡Que estábamos por fin juntos! No entiendo porque lo hiciste… disfrazarte de hombre. ¡Mentirme! —escupió cegado por la rabia y la decepción.
—Me vi obligada hacerlo… yo quería jugar, sólo quería jugar… lo nuestro es…
— ¡Lo nuestro no es nada! No puede haber nada cuando no me cuentas las cosas que haces… te introdujiste en Slytherin con mentiras, si se enteran de esto te acribillaran — replicó exasperado—. No puedo creerlo… incluso ¡bebiste con nosotros!
—Z-zabinni lo sabe, se enteró por un error —manifestó queriendo demostrar que las cosas podían ser menos graves de lo que pensaba.
— ¿Blaise lo sabe? ¿Y por qué demonios no me dijo nada? ¿Qué carajos esta pasando? ¿Por qué él te protegería?
— ¡Él no me protege!… escúchame por favor —pidió desesperada—. Él… él… me ordenó alejarme de ti, pero yo no…
— ¡Y supongo que todos tus malditos amigos están enterados! ¿O no? Por supuesto Cara-rajada y la Comadreja no podían faltar, la Weasley y la borracha… ¿Quién más lo sabe? ¿Krum? ¿El francesete ese? ¿Quién más? Seguramente te divertiste mucho burlándote de lo que yo te decía ¿verdad?
—No, no las cosas no son como tú crees… ¡si me dejaras explicarte! —alzó su voz intentando nuevamente acercarse a él.
— ¿Explicar? ¿Por qué no me lo contaste anoche? Y ahora resulta que todos lo saben ¡menos yo! ¿Por qué demonios no me lo dijiste a mi?... Puedo comprender que desconfiaras de Zabinni… de Nott pero ¿de mi? —inquirió herido.
—No podía, en ese momento tu yo no teníamos ninguna relación, y ayer tuve miedo pensé que te alejarías de mi… además Gerry dejara de existir en cuanto acabe el Torneo, no es tan grave lo que hice —susurró tristemente.
— ¿Se irá? Así de fácil… un momento ¿quién demonios es Gerry? ¿De dónde salió ese…? — no sabía cómo referirse a él y los celos comenzaban a carcomer su sentido común.
—Él… es mi mejor amigo… muggle —tartamudeó apesumbrada. Nunca había visto así a Draco sus ojos refulgían un sinfín de emociones, pero no podía dejar pasar era esa expresión de decepción oculta tras sus palabras.
— ¿Tu mejor amigo muggle? ¡Ahora resulta que hay otro… mejor amigo! —explotó cegado por el monstruo de los celos.
—Si, él sabe quien soy… y que hago aquí —respondió, queriendo confesar todo.
—No puedo creerlo… eres una mentirosa —mencionó con amargura y destellos de decepción.
—Lo siento… tuve que hacerlo, yo deseaba jugar, no pensé que eso fuera tan grave, yo no te pedí que me invitaras a Slytherin… ¿qué querías? ¿Qué te dijera en ese momento que yo era Hermione? Me hubieras delatado —espetó segura de sus palabras.
—Aún así… anoche pudiste decírmelo, es que no lo entiendes ¿verdad? No me molesta lo que hiciste, incluso puedo dejar pasar que estuviste en Slytherin pero lo que me enoja es que te lo pregunte anoche… te pregunte que había entre tú y Gerry… y no dijiste nada —bramó furioso—, ¿qué dijiste? —se detuvo haciendo una mueca irónica—. Ah si… que SÓLO ERA UN AMIGO —satirizó exagerando—. No me tuviste la suficiente confianza —musitó bajando su tono de voz, denotando la desilusión en su tono de voz—, ¿ves porque no debíamos estar juntos?, pesan más todos esos años de desconfianza y malos tratos… jamás podremos olvidarnos de eso.
—Draco… es que esto no tiene porque cambiar nada, esto era algo mío, era un sueño que yo tenía, que quería realizar, no tendría porque afectarte en ese momento tú y yo no estábamos juntos, además… no creo que tú me hayas contado todos tus secretos ¿o sí?
—No se trata de mi… yo no te falle, no traicione tu confianza, yo estaba cumpliendo lo que habíamos acordado, tu no pudiste hacer eso, debiste decirlo era el momento —en sus pupilas se leía el desencanto del que era preso.
—No se trata de traición, simplemente no supe cómo decírtelo… entiendo tu molestia pero no es tan grave, ahora lo sabes —justificó sus acciones, aferrando la toalla que cubría su cuerpo con desesperación.
—Pero no gracias a ti… tu hubieras seguido ocultándolo, burlándote de nosotros —refutó terco—, burlándote de mi…
—Eso no lo sabes, de cualquier manera Gerry ya no se iba a acercar a ti, porque ya te dije que Zabinni me advirtió que me mantuviera alejada de ti —le gritó exasperada con los ojos rojos por la lagrimas que aún surcaban con desesperación sus mejillas.
—Ya arreglare cuentas con Zabinni, el punto aquí es tu mentira —reafirmó tajante.
— ¡Es lo que estoy tratando de explicarte! Si tan sólo te calmaras y vieras esto desde mi punto de vista entenderías que…
—Ya no quiero seguir hablando de esto… —se giró y se enfiló hacia la puerta.
—Draco… vuelve aquí ¡Escucha…! —gritó Hermione indignada porque pensaba irse y dejarla hablando sola, pero él ni siquiera se inmutó; esto desesperó a Hermione que un impulso desesperado, porque temía que esto pudiera terminar con su apenas naciente relación, corrió hasta él aferrándose a su espalda—. Draco… siento habértelo ocultado… —quería decir más, pero las palabras se atoraban en su garganta, ella no creía haber cometido un error tan grande, después todo se estaba jugando su estadía en Hogwarts y quizás hasta la de sus amigas. Además de que podían descalificar a Hogwarts del Torneo.
Draco se tensó al sentir los brazos de la leona rodearlo, así como él ligero peso de aquel cuerpo sobre su espalda, apenas escuchando el murmullo sintiendo un toque ligero en su enfurecido corazón, pero aún ahora no bastaba para tranquilizarlo.
Si bien no sabía cómo resolver esta clase de problemas, en cualquier otro momento y en otra circunstancia tal vez no le hubiera importando tanto, pero era ella con la que había decidido jugarse muchas cosas… casi su vida entera, por no decir su integridad física… y ella no había podido sincerarse con él.
—Después hablamos… —se arrancó de sus brazos, cruzando la puerta que se cerró frente al desencajado rostro de Hermione.
ººº*
Ginny no quería despedirse, sabia que podían existir dudas en su mente sobre la decisión tan importante que acababa de tomar, pero todas se esfumaban al sentir los labios embriagantes y carnosos de Blaise, sus pensamientos se nublaban, todo perdía sentido, nada más importaba al estar rodeada por aquellos fuertes brazos.
Poco a poco se vieron obligados a separarse, después de todo necesitaban de aquel vital elemento, negándose a apartarse totalmente sólo lo mínimamente necesario para llenar sus pulmones de oxigeno, calentado los labios del otro con su aliento, mientras una sonrisa orgullosa asomaba en los labios de Blaise y Ginn sonreía tímidamente.
El moreno se sentía complacido de verla así, el saber que él le había ganado a Potter y que ella estaría con él en adelante, no importaba que los Slytherin intentaran sus trucos sucios, o que la gente se opusiera, especialmente los Gryffindor, sus hermanos o hasta su propia madre, ella finalmente estaba con él y así seria, le gustase a quien le gustase, por estar en ese momento con ella, todo valía la pena, quizás más adelante tendría que pensar con más seriedad todo lo que se avecinaba, pero no en ese momento, no cuando ella estaba entre sus brazos.
Tomó su rostro entre sus manos, dispuesto a volver a deleitarse con el dulce sabor de aquellos labios, cuando ella colocó una mano en su pecho, deteniendo sus acciones. — Blaise… yo… tengo que irme… me esperan.
— ¿Quién te espera? ¿A dónde vas? —indagó frustrado por tener que detenerse.
—Yo… tengo que ver a Hermione —respondió intentando recobrar el aliento.
— ¿Granger? ¿Me dejas para irte con Granger? —preguntó molesto.
—No te enojes, quede de ir con ella.
— ¿Para qué? ¿Para hablar de Gerard? —dijo con burla, ironizando su gesto.
—Blaise, no me gusta el tono que usas, ella no hizo esto para molestarte, ella solo quería jugar, si quieres culpar a alguien, culpa a tu amigote… Malfoy, después de todo él fue el que la llevó a Slytherin —exclamó a la defensiva.
—Ya sabes mi opinión, no me importa lo que hizo Malfoy, sino que esa…
— ¡Suficiente! No me gusta que te expreses así de mis amigos, si vamos a estar juntos debes de aprender a tolerar a los demás —puntualizó golpeándole el pecho con el índice.
—Y tú debes de aprender a tolerarme como soy, después de todo aquí los engañados fuimos nosotros. ¿Tú como Gryffindor no deberías defender la verdad? —ironizó elevando su ceja.
—Como Gryffindor defiendo las injusticias y eso es lo que haces con Hermione —expresó determinante.
—De acuerdo, no pelearemos por esto, ve a ver a Granger, yo tengo algunas cosas que resolver —manifestó pensando en lo que había quedado con Nott y en que tenía que hablar con Malfoy, bajó sus brazos dejándola en libertad de retirarse.
Ella dio media vuelta, dando un par de pasos, girando para verlo con la preocupación dibujada en su rostro. — ¿Estarás bien?
—Claro que si, se me cuidar solo… aunque podrías quedarte conmigo y verificar que nadie pudiera atacarme —propuso con gesto inocente, ofreciéndole las manos en señal de que se acercara.
—Mmm déjame pensarlo… —colocó su dedo en la barbilla con expresión de concentración— no, confiare en que puedes cuidarte solo, ¿te veré antes del partido?
—Posiblemente, ¿cómo quién te busco? ¿Cómo Ginny o Granger? —cuestionó sin molestarse en bajar el tono de voz.
Las pupilas chocolate se clavaron con expresión molesta en las pupilas del Sly. —Pues ¿cómo quién te gustaría que fuera? —preguntó retadora.
—Me gustaría que fueras como mi novia, la que me va a apoyar a mí y no como la… — omitió la última palabra, ya que la expresión de Ginevra era de advertencia.
—Pues es posible que tu deseo se cumpla, pero a cambio quiero ver si eres capaz de dedicarme una anotación —lo desafío, sonriendo ante el gesto descolocado de Blaise.
—Tú quieres verme muerto ¿verdad? Recuerda que esa no es mi labor, tu bien sabes que sólo me dedico a golpear —declaró divertido.
—No quiero tu muerte, sólo era para saber si eras capaz de hacerlo, pero si no quieres hacerlo no hay problema —agregó desafiante, curvando sus labios con maldad.
—Lo haré… una vez, así que no me pidas más, no pensé que fueras tan caprichosa — prorrumpió mientras la diversión y la exasperación se mezclaban en su expresión.
Ella únicamente le mandó un beso con la mano, sonriéndole coqueta, para después reanudar su camino en busca de Sol para ver a su castaña amiga.
ººº*
En una aula lejana...
Emi terminaba de escuchar la explicación de Theodore, mientras veía como jugaba distraídamente con la botellita oscura que había sacado de su bolsillo, vanagloriándose de haberla obtenido de manera ilícita, la cual era parte esencial en su plan de venganza.
— ¿Estás seguro de que esto resultará bien? —cuestionó ligeramente preocupada, después de todo los Slytherin eran demasiado vengativos.
—Por supuesto que sí, tú no desconfíes de mí, ya lo tenemos preparado. Blaise hará su parte y esos aprenderán que no se deben meter con nosotros —agregó sereno, mientras la acercaba a él por la cintura, acallando sus protestas con el roce de sus labios.
El beso se fue intensificando, acelerando un poco sus respiraciones, mientras Nott apretaba sus brazos, atrayéndola más hacía sí. Poco después las dudas que la chica quería expresar fueron externadas.
—Theo… ¿y Malfoy esta de tu lado? ¿Qué pasará si el plan no resulta? Necesito saber si Malfoy cuidará sus espaldas o…
—Tranquila, Draco no nos dejará, estoy seguro que nos apoyará, aunque aún no esté enterado. Además hoy ha estado muy extraño, algo está pasando y estoy seguro que tiene que ver con Granger —puntualizó, entrecerrando los ojos.
— ¿Hermione? ¿No estarás un poco obsesionado con esa idea? —indagó algo divertida.
—No creas que estoy loco —la amonestó tocando su frente con el índice.
—Mmm pero… has estado pensando mucho en Hermione, ¿no será qué…? —calló, mirándolo a través de sus pestañas con desconfianza fingida.
— ¿Acaso estás loca? Me enfrente a la ira de mi padre, a estar desheredado y a quién sabe qué otras cosas para estar contigo y tú…
—Era una broma amor… tranquilo —le cortó, besándolo con la intensión de no escuchar todos los reproches sobre lo que había arriesgado por estar juntos.
ººº*
Cerca del lago…
Luna hablaba sola, mientras el pelirrojo avanzaba hasta quedar un par de pasos atrás de ella. —Las ondinas me dicen que estas ahí —pronunció pillándolo.
El escepticismo se dibujó por un momento en sus facciones, pero sonrió al saber cómo era Lunita. —Pues son un poco chismosas, yo quería sorprenderte —manifestó avanzando hasta quedar sentado a su lado en la verde hierba.
—No deberías decirles así, pero te perdonan porque saben que estas un poco preocupado, me dicen que me viste platicando con Neville —pronunció, con lo que lo sorprendió aún más.
—Que bueno que me perdonan, insisto pero siguen siendo unas chismosas —murmuró avergonzado de haber sido descubierto.
— ¿Escuchaste lo que platique con Neville? —cuestionó enfocando su mirada en él.
—Por supuesto que no, yo sólo… bueno, te vi con él y no quería que te hiciera llorar, pero no escuche nada —pronunció rápidamente, ruborizado por lo que había revelado.
—Él… quiere que regresemos, me dijo que a Lavender no le gusta nuestra amistad — agregó con zozobra.
— ¿Y tú qué piensas de eso? ¿Crees qué nuestra amistad daña tu relación con él? — preguntó con brusquedad, ligeramente molesto por la insinuación de que deberían de alejarse.
—Yo… no quiero causarte problemas con Lav… al parecer de verdad le molesta que hablemos y tú llevas con ella mucho tiempo, no quiero que se moleste contigo.
—Eso ya está arreglado, Lav tiene que entender nuestra amistad, yo no me voy a alejar de ti por complacerla, pero ¿qué harás tú con Neville? —insistió con un poco de exasperación en su tono.
— En este momento no lo sé; en un principio quería volver con él, pero estos días he pensado mucho en eso y no sé si sea lo correcto. Si lo quiero, no puedo negarlo sólo que no armonizo bien con él últimamente, las hadas dicen que no estamos en la misma alineación mágica…
Ron la miraba con ambas cejas en alto, sin comprender totalmente lo que decía, de lo poco que alcanzaba a comprender era que ella seguía sintiendo algo por Neville, y que las hadas no simpatizaban con él. — ¿Y eso quiere decir qué…?
— Que tengo que pensarlo —dejó escapar un hondo suspiro.
Ron sonrió al escucharla, no decía que lo rechazaría, pero al menos pensaría en volver con él y esa duda podría tardar en resolverse. —Tomate tu tiempo, no tomes decisiones apresuradas — aconsejó dándole pequeños golpecitos de apoyo en la espalda.
— ¿Y tú cómo vas con Lavender?
— Pues… estamos, intentando — acotó escueto, no era que no le tuviera confianza, pero tratar el tema de Lavender con ella lo incomodaba.
La rubia se incorporó sorpresivamente, ligeramente dolida por el tono escueto de su voz — Creo que iré a ver a los gemelos para ver que me aconsejan, nos vemos —con eso se alejó corriendo, dejándolo confundido y culpable por haberle hablado con ese tono.
ººº*
En el Estadio...
Harry salía de la Enfermería con un amargo sabor en la boca, después de la poción que le había dado la enfermera —una sustancia viscosa por no decir que su sabor era realmente asqueroso—. El dolor de su hombro había cedido un poco, en su mano llevaba un frasco pequeño con la misma sustancia para Sol, ya que seguramente la aquejaría un dolor después de aquella maniobra que había realizado en el juego.
Lanzaba el frasco hacia arriba y lo atrapaba mientras avanzaba hasta la puerta del vestidor, esperaba que no lo hiciera esperar mucho, aún seguía sin entender por qué las mujeres tardaban tanto en arreglarse.
Pocos minutos después la francesa salió del lugar, recién bañada y con un vestido verde que le llegaba a las rodillas y de manga largas, con una chamarra a juego con las botas altas, le sonrió al verlo recargado en el muro, inconsciente de lo sexy de su pose con su uniforme a medio arreglar, aún con el cabello húmedo cortesía del clima invernal.
—Desearía tener una cámara para tomarte una foto en esa postura, te ves… realmente bien —musitó logrando que Harry perdiera la concentración y casi tirara el frasco con el que jugaba, sus mejillas se tiñeron de rojo automáticamente.
—Este… gracias, ¿nos vamos? —preguntó un poco perturbado—. Te traje esto —indicó entregándole con cierta torpeza la poción para el dolor.
—Gracias, estoy resintiendo un poco la caída de ayer —comunicó bebiendo el viscoso liquido y haciendo una mueca que intentó ocultar al cubrirse el rostro con las manos.
—Si, se que sabe horrible, pero aliviara tu dolor —expresó, tomando su mano y aferrándola con fuerza, mientras caminaban al Castillo.
—Pensé que no llegarías a mi partido, me alegró verte y sobretodo saber que no hubo rencillas con Carlo, al parecer las cosas se tranquilizaron —comentó un poco aliviada.
—Agradécele a Marlon, él logró que Carlo se tranquilizara, claro que tus demás primos me apoyaron y debo decir que son más civilizados —respondió divertido—, pero… no entrene. Cedric me sacó de la alineación, no jugaré la final por mi hombro —agregó descontento, mordiendo las palabras ya que aún resentía que Malfoy jugara en el que debería ser su lugar.
— ¿Cómo? —se detuvo de golpe, logrando que Harry también lo hiciera—. No… esto no es justo; mereces jugar es tu turno. Además jugaran contra los Búlgaros y Krum no es fácil de vencer —replicó compartiendo la molestia de su novio.
—Lo sé, pero no debo sólo pensar en mí, como dijeron ellos, es un juego de equipo y debo pensar en todos, mi hombro aún no está bien y no me perdonaría que por mi lesión le diéramos ventaja a ellos —musitó con pesar—. Es verdad que no quiero que juegue Malfoy, pero él está en mejor condición que yo en este momento y su orgullo de Slytherin le impedirá dejarse vencer y menos después de lo que dijo Cedric de mi superioridad, intentara callarle la boca —pronunció conocedor de las carencias deportivas y el carácter del Slytherin.
—Pero aún así, hablemos con Cedric, debe haber una poción o algo más eficaz para sanarte rápido, hablemos con la enfermera de Beauxbatons ella debe de tener algo… —sugirió esperanzada lo tomó del brazo, llevándolo rumbo a la Enfermería.
—Esta bien, hagamos la prueba de cualquier manera no perdemos nada con intentar — repuso, avanzando por su propia voluntad.
Poco después salían del lugar con la decepción dibujada en sus rostros, según las palabras de la enfermera: no podría jugar, aún con las pociones y hechizos, su cuerpo resentía el tratamiento por no decir que era demasiado arriesgado darles sustancias antes del partido final.
—Lo siento Harry, yo creí que…
—No te preocupes, no perdimos nada con intentar, de cualquier manera ya me estaba haciendo a la idea —contestó, tranquilizando a su novia—. Si quieres vamos a tu Sala, supongo que habrá fiesta —recompuso su gesto apenas logrando una tibia sonrisa.
—Por supuesto que hay fiesta, pero lo mejor será esta noche cuando ustedes ganen. Bueno, el lado positivo de esto es que al menos podrás divertirte y no tenemos que preocuparnos porque estés bien para el partido.
— ¿Acaso insinúas qué me embriagaras para abusar de mi? —murmuró en su oído, haciéndola ruborizarse, la última vez que habían tomado en la Sala de la francesa habían terminado en una situación demasiado cariñosa.
El sonrojo se expandió velozmente por las mejillas de Sol, pero se recuperó rápidamente sonriéndole divertida. —Por supuesto… es la última noche que pasare aquí, tengo que aprovechar —respondió siguiendo la broma, mientras acariciaba el rostro del león.
Harry se ruborizó pero no pudo evitar sonreír, al final le gustaba la manera de bromear que tenia, jugando con sus sentidos. Le tomó la mano dispuesto a seguir avanzando, de pronto se congeló, por el pasillo rumbo a ellos avanzaba Cho Chang con una mueca maquiavélica en los labios.
«¡Por Merlín, no! ¡Por Merlín, no! ¡Cállate la boca!» Gritaba mentalmente y es que la sonrisa de Chang era totalmente perversa, mientras seguía caminando jugando con la corbata entre sus manos, recordándole lo que había pasado en los vestidores.
Soleil de inmediato reparó en la rigidez del Gryffindor, miró con odio a Cho, notando su sonrisa, era como ver al gato que se comió la leche, parecía muy satisfecha consigo misma y eso era algo de lo debería desconfiar, aún con las palabras de las chicas sobre su desastrosa relación la tenacidad de la asiática era un peligro constante. Regresó la mirada a Harry, notando que no despegaba la vista de Chang, mientras unas gotas de sudor escurrían en su frente.
—Harry… Harry.
Deslizó los brazos alrededor del chico, llamando su atención sin ser demasiado obvia, no quería darle armas a Cho para que la atacara. —Sigo aquí —musito al oído, logrando que Potter la mirara a los ojos, avergonzado.
—Lo siento, es que… no sé qué le pasa a Cho, me mira muy raro —evadió, sin rebelarle lo que había pasado antes.
—No te mira raro, simplemente te desnuda con la mirada, pero… ¿no hay algo que me quieras decir? —cuestionó perspicaz, esperando que le dijera si ocurría algo. Se había tensado demasiado al verla, lo vio pasar su mano por su cabello desordenándoselo más.
—No, nada, es sólo que a veces pienso que lo que dice Sirius de que Cho está obsesionada conmigo es verdad, no sé que le ocurre quizás debería volver a hablar con ella —murmuró, sintiéndose mal por ocultarle las cosas, pero estaba dispuesto a alejarse totalmente de la asiática y a controlar sus hormonas.
—Pues opino igual que él —acotó, mirando con odio la espalda de la asiática mientras avanzaba—, pero yo no quisiera que hablaras más con ella.
Harry la miró de reojo, enarcando su ceja, notaba un aire de preocupación que quizás podía rayar en los celos.
—Es que ella no desaprovecha las veces que se te acerca —murmuró con pesar— bueno… ella no es tan fea —agregó dificultosamente— y después de todo fue tu novia, algo debió haber y...
Harry sonrió enternecido al ver lo difícil que era para su novia pronunciar aquellas frases, la rodeó con sus brazos acercándola. —Mejor olvidémoslo —la besó en la frente para después retomar su camino a penas habían avanzado un poco más cuando Ginevra los interceptó, algo alterada.
ººº*
Ginevra casi corría en su afán por llegar lo más rápido posible al Estadio, se había tardado un poco con Blaise y seguramente Hermione ya estaría esperándolas con impaciencia. Inesperadamente la mención de su nombre con una voz conocida la detuvo en seco, ella conocía esa voz, las alarmas resonaron en su cabeza, pero… esperaba que no fuera realidad y que no necesitara una vía de escapatoria. Giró lentamente hasta topar con las alegres pupilas de su hermano mayor.
—Ginny, ven aquí.
Regresó sobre sus pasos hasta estar delante de ellos, recibiendo un fuerte abrazo de parte del pelirrojo que la levantó del suelo, girando un poco mientras ella sentía que la respiración se le cortaba, de parte de Fleur un beso suave en su mejilla fue el saludo.
— ¿Cómo estas Ginny?
— Bill, Fleur, ¡que sorpresa! No imagine que vendrían —murmuró reprochándose mentalmente por no haber previsto que obviamente ellos irían a ver el partido de Gabrielle.
—Clago que vendgiamos, y nos quedagemos hasta el pagtido de esta noche —repuso Fleur animada, mientras la pelirroja sentía que el corazón le caía a los pies y sonreía forzada.
— ¿A qué hueles? ¿Desde cuándo usas loción de hombre? —cuestionó al percibir el aroma que emanaba su hermanita— ¿Acaso mi mamá te mandó la loción equivocada?
—Esteee… eh… no, por supuesto que no… eh debe ser que estaba con… con… —de repente sentía la boca reseca, y estaba segura que tenía esa expresión de susto que la delataría frente a su hermano, que la conocía mejor que la palma de su mano, librarse de él no iba a ser fácil.
—Espera, antes dime ¿cómo es eso de que Harry anda con una pelirroja francesa? ¿Desde cuándo terminó contigo? ¿Por qué no me dijiste? ¿O te está engañando? —barbotó preguntas, dejando ver su molestia. Mientras el cerebro de Ginny trabajaba rápidamente en busca de algo que lo tranquilizara.
—Bill… no seas bgusco, se gentil —lo amonestó la rubia—, es la vida pgivada de Ginevga.
—Este… si, eh Harry… pues hace tiempo que no estamos juntos —balbuceó echa un manojo de nervios—, y yo…
— ¡Bill! ¡Fleur! ¡Que bueno que vinieron! —se escuchó la voz de Ronald, con lo que a Ginny se le cayó el mundo.
—Ron, que bueno verte —saludó Bill abrazando a su hermano menor, estrujándolo de más, incomodando un poco al chico.
— ¡Ya Bill! No me aprietes tanto… —pidió, sabiendo que era la oportunidad perfecta para delatar a Ginny, con un gesto descuidado saludó a su rubia cuñada, notando el nerviosismo de su hermana—. Oye Bill, ya te dijo Ginn con que clase de gente se…
— ¡Hermano! —gritaron al unisonó los gemelos, mientras intervenían sabiendo que Ronald iba a abrir la boca, corriendo llevando consigo a Luna se interpusieron entre su menor hermano y Bill, abrazándolo ambos, alejándolo al mismo tiempo un par de pasos de Ron.
— ¡Tranquilos chicos! También me agrada verlos —mencionó extrañado, devolviéndoles el gesto, notando como los gemelos lo abrazaban sin soltar a la rubia que ambos traían de la mano.
—Hermano, nos emociona verte, por cierto ¿recuerdas a Luna verdad? —la señaló con su cabeza— Fleur ¿cómo estás? Hace tiempo que no van por la casa, sigues tan hermosa como siempre —halagó Fred tomando el control de la conversación.
—Suponemos que viniste al partido de Beauxbatons, pero es una lástima que tengan el tercer lugar, hubieran llegado a la final si no hubieran jugado contra nosotros, pero somos superiores —alegó con orgullo George.
—Así es, por supuesto que se quedaran a la fiesta, deben de comer las delicias que… — barbotaban los gemelos in parar, alejando paso a paso a su hermano mayor, mientras Ginny buscaba la manera de escapar de ahí.
— ¡Basta ya! —gruñó Ronald, molestó por el intento de salvarle el pellejo a su hermana— Se lo que traman, pero si no le dicen ustedes le diré yo… Bill, lo que pasa es que Gin…
— ¿Yo qué? Yo estoy perfectamente. Ignora a Ron, mejor dinos ¿qué tal esta tu trabajo? — acotó rápidamente, callando las palabras de su furioso hermano.
—Si, Ginn está bien, pero te hemos extrañado hermano, ¿no has pasado por nuestra tienda hay nuevos inventos que debes ver? Por supuesto que tenemos algo para ti Fleur, no te olvidamos —agregó George, soltando la mano de Luna y llegando Bill, tratando de alejarlo de Ginny.
Ron no sabía que lo enfadaba más, si sus intentos por evitar que hablara con Bill o que Fred no dejara de sostener la mano de Luna y que ella sonriera complacida — Fred — gruñó encolerizado.
—A ver chicos tómenlo con calma —pidió el mayor de los hermanos—, parece que aquí han pasado muchas cosas —miró detenidamente a cada uno, George sonreía al igual que Fred, pero ¿por qué sostenía la mano de Luna? Según sus recuerdos su hermano andaba con una chica de nombre Angelina, pero Ron no dejaba de mirarlos y se notaba a leguas que ver a Fred con la rubia lo ponía de mal humor, pero ¿qué Ronald no andaba con Lavender Brown? Y ¿por qué Ginny estaba tan nerviosa? Algo estaba pasando y lo descubriría, se notaba que buscaban ocultar algo.
—Chicos, sospecho que pasa algo raro, pero primero quiero hablar contigo —señaló a George —, después tú —siguió con Fred—. Ron te busco después y a ti también Ginny.
—Pero Bill, tienes que… —arguyó desesperadamente Ron.
—Ya escuchaste a Bill, vete, ahora Luna, en lo que George habla con Bill, tu y yo seguiremos hablando de esto —sonrió acariciando la barbilla de Luna con ternura, cosa que Ron odió de sobremanera, incluso su rostro se volvió rojo escarlata. No podía seguir observando ese absurdo comportamiento de Fred, se giró furioso, alejándose a pasos rápidos.
Ginevra no lo pensó dos veces, rápidamente corrió pasando de largo a Ron, era urgente y necesario alejarse de sus hermanos, agradecía la intervención de los gemelos, pero el que Billy estuviera ahí hasta después del partido le asustaba.
Pero ahora lo más urgente era encontrar a Sol para ir con Hermione.
ººº*
Cerca de las mazmorras…
Draco avanzaba sin mirar nada en particular, su mente estaba perdida en sus pensamientos, no sabía exactamente a qué iba a Slytherin, sólo necesitaba encontrar a alguien con quien desquitar ese sentimiento de impotencia mezclado con decepción rencor y algo de vergüenza, porque ella había sido testigo de sus arrebatos entre hombres y de cosas demasiado privadas.
Se apoyó en la pared, ¿qué era lo que había pasado? Esa mañana toda era un sueño y ahora se estaba comportando como un idiota, pero después de todo eso explicaba la extraña sensación que tenia con "Gerry", lo que al menos le brindaba algo de alivio, porque eso comprobaba que seguía siendo heterosexual y que no le atraían en lo más mínimo los hombres.
—Gerard D´Grandchester… —musitó sombrío, recordando su sonrisa y la manera en que tenia de mirarlo.
— ¿Qué pasa mi amigo Draco? —preguntó Blaise alegre llegando a su lado y abrazándolo, para él la vida era bastante buena, inconsciente de lo que pasaba con Malfoy.
Draco se deshizo de su brazo de un manotazo, alejándose unos pasos de él. — ¡No me toques traidor! —había llegado la persona ideal para desquitarse.
— ¿Traidor? ¿Acaso ya no hay amor entre nosotros Draco? —inquirió bromeando, pero sin pasar desapercibido el tono del rubio.
—Yo sabía que relacionarte con los pobretones te atrofiaba, pero no que los preferirías por encima de mí, que me arriesgo para salvar tu asqueroso pellejo —espetó de mala manera.
— Vamos Draco, deja de hablarme así que me hieres —bromeó nuevamente, llevándose la mano al pecho en un gesto dramático, pero al notar como el rubio se mantenía serio, optó por hacer lo mismo—. Muy bien, veo que estas de la humor, pero aquí no vamos a discutir, vamos.
ººº*
Ginny avanzaba por los alrededores del Estadio en busca de Sol, aunque no le fue tan difícil distinguirlos entre la multitud, el cabello desordenado de Harry era inconfundible, era momento de apresurarse antes de que Billy la encontrara y tuviera que posponer más tiempo lo que su castaña amiga quería decirle.
—Que bueno que te encuentro, Hermione me pidió que viniera por ti.
— ¿Por ella? ¿Hermione está bien? —inquirió preocupado Potter.
—Claro que sí, es plática de mujeres, no te preocupes —arguyó Ginevra apresurada.
—Pero…
—No te preocupes Harry, ella está bien, sólo me debe necesitar para ayudarle con la ropa o algo parecido, no tardare. Nos vemos un poco más tarde ¿de acuerdo? —pidió la francesa, besando los labios de su novio antes de que este pudiera contestarle.
—No te preocupes Harry, Hermione está bien y yo cuido de tu novia —sin más ambas chicas se alejaron, dejando al león confundido y preocupado porque él aún no había tenido oportunidad de hablar con Hermione desde la noche anterior que el estúpido de Malfoy le había impedido el paso.
—Mmmm aquí pasa algo raro —avanzó un poco más—. Malfoy no me deja hablar con ella, después ninguno de los dos desayuna, ahora repentinamente a Hermione le urge hablar con Ginny y con Sol, esto no me gusta nada, sólo espero que no sea lo que temo —clamó para sí.
Por el pasillo la figura pelirroja de su amigo se acercaba a él con pasos furiosos. — Ron… ¿pasa algo? Ron… ¡Ron! —gritó por tercera vez para que el menor de los Weasley dejara de rumiar y le prestara atención.
—Ya te escuche Harry, es sólo que… aaggh ese Fred es una basura, un sucio y vil Slytherin, ¿cómo puede hacerle eso? Acaso no ve que…
—Ron tranquilo, ¡no entiendo de que hablas! —alegó sosteniendo la cabeza de su amigo, intentando que lo mirara a los ojos y enfocara su atención.
— ¡Pues de Luna! ¿De quién más? —replicó, zafándose de las manos de Potter mientras empezaba a caminar de un lado a otro y Harry sólo negaba, dejando que sacara todo lo que tenia, ya le explicaría después que ese sentimiento que tenia por Luna no era nada fraternal y mucho menos amistoso.
ººº*
Cerca de Premios anuales…
Una angustiada castaña avanzaba atisbando en cada esquina en busca del rubio, no era posible que las cosas le salieran tan mal, no después de que por fin habían logrado llegar a estar juntos, ¿acaso el universo quería que estuvieran separados? ¿Por qué le pasaban esas cosas a ella?
Recitó la contraseña esperando que el Slytherin se encontrara fortuitamente en la Sala, pero el lugar estaba desolado. Rápidamente subió por las escaleras, tocando la puerta, claro que no esperó a que le contestaran, sabía que si estaba ahí no le abriría, entró encontrando el lugar pulcramente arreglado, miró la cama con añoranza, sentándose en ella, acarició la pijama verde que asomaba por debajo de la almohada, el lugar estaba impregnado de su aroma.
—Huron… —susurró mientras una triste lágrima escapaba de sus parpados, deslizándose cruelmente hasta perderse— ¿por qué…?
Se puso de pie, caminando por la habitación, todo era tan doloroso, haberlo tenido para perderlo ahora y de esa manera tan estúpida, no era posible, ni siquiera había disfrutado y unas íntimas horas no eran suficientes para ella, tenía que haber una solución, algo que hiciera que esto no terminara así.
Salió de la habitación, casi arrastrando los pies abandonó la Sala, notando como Ginevra y Sol se acercaban presurosas. —Lamento la tardanza… me entretuve demasiado con Blaise.
Al escuchar la felicidad en el tono de su amiga, no pudo evitar soltarse a llorar, siendo recibida por los brazos de sus dos amigas.
— ¿Hermione, qué es lo que pasa? —inquirió Soleil consternada.
Ginny no sabía qué decir, hacia unos minutos su amiga era toda sonrisas y ahora parecía que no podía dejar de llorar, acomodó su cabello detrás de su oreja, intentando verle el rostro, pero antes de que pudiera llegar a él, reparó en las notorias marcas en el cuello de su amiga, y no pudo evitar la exclamación. —Hermione, ¿Qué te pasó en tu cuello? ¿Acaso Malfoy se atrevió a lastimarte?
La castaña retrocedió rápidamente, rodeándose el cuello con las manos inconscientemente. —No… no…
—Eso no es posible —denegó Sol incrédula—, ¿o acaso él…?
—Claro que es posible, es un barbaján, un patán, una sucia sabandija —atacó Ginevra, mirando como Sol retiraba las manos de Hermione, dejándola ver las marcas, reconociendo cuál era la causa de que esas aparecieran—. ¿Hermione? ¿Tú y él…? Estuvieron… — la acusó, su tono era de total asombro.
—Será mejor que entremos —sugirió Mounet, avanzando con ambas chicas a la Sala de Gerry, rápidamente Ginny les permitió el acceso, ya en el interior, la francesa acomodó a Herms en la cama—. Ahora sí, ¿quieres decirnos que es lo qué pasa?
Ginevra no se dejaba de pasear por la habitación. —Pero ¿quién? ¿Fue Krum o McLaggen?… ¿O alguien que no conozco? ¡No me digas que fue Carlo!
—Por supuesto que no, mi primo seria incap… bueno, si sería capaz, pero estoy segura que él no fue —acotó a la defensiva.
—Entonces ¿quién? Estaba con él anoche ¿o no? Esas marcas no son de hace un momento — replicó conocedora.
Hermione escuchó por un momento más el parloteo que mantenían, dejando escapar la respuesta en un susurró triste y desolador. —Draco.
El silencio se hizo en la habitación, Ginevra sentía que le faltaba la respiración, mirando estupefacta el rostro de su amiga, su mente trabajaba a mil revoluciones por minuto tratando de hilar las cosas, pero simplemente le parecían imposibles.
«Ella… ¿él?... ¿juntos? No, no, no… eso es una locura… es imposible, no se soportan, él la insulta, él le dice sangre sucia… ¿cómo podría ser él…?».
—Está jugando contigo ¿verdad? Después del beso debiste golpearlo, ponerlo en su lugar, sabía que tenía que decírselo a los chicos, ellos le hubieran dado un par de…
— ¡No! No es eso… Ginny, escucha… él y yo…
—No, iré a hablar con Harry y Ron, ellos sabrán qué hacer con el hurón… o no, yo seré la que le lance algo a ese maldito —agregó maliciosa, sin prestar atención al clamor de su amiga.
— ¡No! Escúchame. ¡Él y yo estamos juntos! —gritó, haciendo que su frase callara a su amiga mientras resonaba en las paredes de la habitación— O al menos lo estuvimos…
— ¿Queeé?
Sol prefirió no intervenir, después de todo no la tomaba desprevenida la sorpresiva confesión, sólo invocó un pañuelo tendiéndoselo a la castaña. —Ten.
— ¡Él y yo estamos juntos! —repitió con más firmeza, mirando el rostro estupefacto de su amiga— O lo estábamos, hasta que se enteró hace un momento de que soy Gerry —su voz se quebró en la última frase, mientras el dolor volvía a estrujarla.
Weasley no salía de su estupor, sus ojos estaban increíblemente abiertos, mirando a su amiga llorar desconsoladamente. Ahí estaba frente a ella como una estatua sin siquiera pestañar. ¡Esto no podía ser cierto! ¿Acaso había llegado el fin del mundo o mejor dicho el día en que la batalla final se daría?
— ¿C-cómo… demonios pasó? ¿Cuándo…? ¿Tú y él…? Pero si se odian, es como pensar que Voldemort y Dumbledore se hicieran amigos, eso es imposible…
—Ya lo sé, pero pasó, no es algo que quise que pasara, sólo ocurrió… no sé cómo, pero es demasiado fuerte para negarlo, me carcome por dentro, me quema. No puedo evitarlo y no quiero hacerlo, estar con él ha sido lo mejor —aclaró desesperada.
— ¿Estar con él? ¿Cómo puede ser?... esto no puede estar pasando, ¿No estás enferma? ¿No te hizo un hechizo? ¿Una maldición? Esta no eres tú, la Hermione que yo conozco detesta a Malfoy, él le hace la vida imposible —remembró haciendo que más lágrimas se deslizaran por el rostro de su amiga.
—Ya lo sé, no lo niego, pero todo cambio, no sé cómo pero ahora las cosas son distintas…
—No sé bien como eran las cosas antes, pero está claro que existe algo entre ese Malfoy y Hermione, no estamos aquí para tratar de juzgar su relación, supongo que tu también deberías entenderlo, según sé, pasas por algo similar con Zabinni —intervino Sol, llamando a la cordura, razonando con lógica.
Ginny se quedó callada, dándose un momento para razonar lo que había dicho y para caer en cuenta, a su mente vino Zabinni; recordó lo que ellos estaban pasando y la confusión en su cabeza, el temor por el pasado y por el futuro, así como el hecho de que en su interior sabia que muchas cosas le impedían estar a su lado, pero al final de todo lo que importaba era lo que sentían y en que se aferraban a la esperanza de que funcionara.
—Cuéntame todo —pidió más serena Ginevra acercando el sillón a la cama, clavando sus pupilas en las de su amiga.
Hermione inició su relato, mientras avanzaba su voz se quebraba momentáneamente, el sentimiento se hacia presa de ella y la desesperación que sentía al ver cómo estaban las cosas en ese momento. Sol escuchaba atenta, enterándose de cosas que desconocía y comprendiendo también el porqué les sorprendería a todos esta relación.
— …y hoy desperté con él… y fue… tan… no se… "agradable" no explica todo lo que sentí esta mañana, él fue… —no encontraba las palabras para explicarse y eso era grave puesto que su léxico no era corto— y luego nosotros estábamos… bueno —se sonrojo furiosamente dándoles a entender a lo que se refería—, pero…
—Por eso las marcas ¿tú y él…? Mmmh — esto era demasiado incomodo, ya era difícil entender que su amiga se había relacionado con el hurón como para pensar en ellos de esa forma— ¿tú sabes? Emmh digo… ¿todo? —Ginny se llevó la mano al pecho incrédula, esto era demasiado.
El color en el rostro de la castaña no podía ser más encarnado, las preguntas de su amiga la avergonzaban, no era fácil hablar de ello y mucho menos confesar algo tan intimo. — ¡Ginny! —se cubrió el rostro con ambas manos.
—Emmh creo que ya entendimos, ahora lo mejor es que nos digas ¿qué pasó? ¿Por qué dices que no está bien ahora? ¿Qué tiene que ver en eso Gerry? —intervino Sol centrándose en sus primeras palabras.
—No Ginny, no pasó nada más… y ahora él se enteró de la verdad, de que siempre he sido Gerry y lo sintió como una traición.
—No lo puedo creer, ¿no me digas que fue Blaise? Si él fue el que habló te juro que… —puso su puño cerrado frente a su cara.
—No Ginny, no fue él… Draco me descubrió en el baño de prefectos y justo cuando los efectos de la poción terminaban —explicó tristemente, volviendo a la sensación de pérdida y desazón, derramando más lágrimas.
— ¿Entonces se pelearon? —indagó Sol, tratando de darle coherencia y sentido a todo lo que ocurría.
—No es sólo una pelea, él lo tomó personal, como si hubiera tenido siempre la intención de lastimarlo, porque invadí su espacio, porque supe cosas que únicamente le revelarían a un hombre. Supongo que piensa que lo hice para burlarme de él, es que no me disculpa que cuando me preguntó por Gerry, yo no le revele la verdad, pero es que no entiende mi postura… que yo quería jugar, era lo que yo necesitaba hacer y que cuando arregle todo esto, él no estaba presente entre mis planes, es más él fue el que me invitó a su Sala… yo sólo quería jugar —murmuró tristemente.
Después de escucharla, Ginny compartía el sentimiento de desconsuelo, aunque algunas partes le seguían sonando irreales era un hecho de ocurrían y eran dolorosas, miró nuevamente a Hermione, ahí dolida como pocas veces la había visto con esa expresión de abatimiento y derrota.
Realmente Malfoy no era santo de su devoción pero pues tampoco podía negar que su amiga lo quería y si debía reconocer ciertas cosas, ese hurón no era feo, era por no decir el mejor partido en Hogwarts, aunque le restaban puntos su manera de comportarse y era un hecho que era más complejo de lo que podría ser Zabinni.
La manera en que manejaba su relación era totalmente distinto, ya que en su caso el problema principal radicaba en sus propias dudas mientras que en el de Hermione era prácticamente un modo de ver la vida de toda una sociedad, la línea de la sangre, las responsabilidades que recaían sobre Malfoy, claro que nunca antes había tomado en cuenta eso.
—Creo que deberías calmarte, respirar y analizar la situación. ¿Él debe necesitar tiempo, no? No es fácil asumir esta realidad y su relación, si como dices él esta educado de manera más rígida y estricta, esto puede parecerle demasiado complicado, además después hablaran y podrás explicar tus motivos y como se dieron las cosas — aconsejó Sol con una sonrisa tratando de animarla.
—Pues sí, aunque me cueste creerlo creo que el paso más importante fue que ustedes lograran aceptar lo que hay entre ustedes, y si puedes con eso, creo que podrán resolver el problema de Gerry que no debe ser tan grande, ya que hay problemas mayores que eso — reparó Ginny, brindándole apoyo en la medida de lo posible—. Dale tiempo, después de todo es el hurón Malfoy, su cerebro es lento de entendimiento y algo tonto de…
—Ok. Ok. Ya entendimos Ginn, por ahora creo que lo más urgente es hablar de lo que le dirás a Harry en cuanto te pregunte, porque realmente sospecha que algo pasa y no se quedará tranquilo —enunció la francesa, evidenciando otro problema que se unía a la lista que ya tenía Hermione.
—Tiene razón, los chicos no lo van a tomar nada bien, sobre todo Ron, te conocen y no va a ser fácil mantener la mentira por mucho tiempo —reparó preocupada—. Además el rostro de Harry hace un momento era demasiado elocuente. Esta preocupado por ti y sospecha ¡Por Merlín esto es una locura! ¿Qué está pasando en Hogwarts?
—Pues no lo sé, pero por ahora es mejor que nos vayamos, los chicos estarán preocupados, Hermione. Intenta tranquilizarte, todo se solucionará, ahora concéntrate en los chicos y el partido de la final, ese fue el motivo para esto y no puedes dimitir ahora, vamos arréglate y vámonos —manifestó Sol, incitándola.
Ginevra se sentó en la cama, mirando como Hermione intentaba acomodar su cabellera, razonando en todo lo que había pasado, cuando un detalle le vino a la mente. —Hermione… ¿sabes qué pasará cuando Lucius Malfoy se entere de esto?
—Si, lo sé… pero en este momento es lo que menos quiero pensar.
—Pues si a Nott le fue mal, no quiero pensar en lo que le dirán a Malfoy —sentenció fúnebre.
—Basta Ginn… no me ayudan tus comentarios, si yo apoyo tu relación con Zabinni te pido que comprendas lo mío con Draco, recuerda que él y yo no estamos en los mejores términos, pero ahora temo que tengo que hablar con Viktor, eso ya no puede esperar más…
— ¡Por Circe! También esta Krum, lo había olvidado —pronunció Ginevra, llevándose una mano a la frente.
—Sí, tengo que darle mi respuesta, se lo dije a Draco y es algo que tengo que hacer, además no es justo tenerlo esperando cuando mi respuesta será negativa… —expresó con desanimo.
—Pues date prisa, vayamos a buscar a los demás, mantente tranquila Hermione, después de todo son tus amigos y te apoyaran —pronunció la francesa, pero no estaba segura de cuál sería la reacción de los dos leones.
ººº*
Cerca de un aula lejana…
Nott y Emi habían abandonado el solitario recinto hacia poco, caminaban tomados de la mano rumbo al Comedor. Él tenía que ver a Blaise para llevar a cabo su plan, sonrió internamente al imaginar lo que harían. Por su parte Emi sabía que el lado vengativo de su novio estaba alterado y que gozaba al saber que tomaría venganza.
Avanzaban en silencio cuando él diviso a dos figuras demasiado familiares que caminaban hacia ellos, era obvio que se dirigían al aula solitaria que él y su novia acababan de abandonar, miró el rostro de Blaise pero este no sonreía socarrón lo que le llamó la atención, por su parte Draco tenía una expresión indescifrable, lo que inevitablemente lo confundió.
—Emi, será mejor que vayas al Comedor, tengo que ver qué pasa con estos dos —murmuró, notando como pasaban a su lado sin siquiera llamarlo—. ¿Tienes tu varita?
—Claro —se la mostró con premura, desconcertada por la repentina preocupación disimulada de Theodore.
—Bien, nos veremos más tarde, al parecer algo pasó con Draco —predijo serio—. Necesito que hables con Granger lo más pronto posible y averigües qué pasa con ella —clamó, mirando las espaldas de sus amigos.
—De acuerdo, haré lo posible… pero ¿estarás bien? —inquirió con un gesto de preocupación, sin querer soltar del todo su mano.
—Por supuesto, ahora ve, cuídate —replicó, mirando como ella se alejaba, para después regresar sobre sus pasos, a juzgar por los rostros de sus amigos algo había pasado y no era una tontería.
Mientras tanto en el aula el moreno se apoyaba el muro, mirando al rubio con seriedad. — Suéltalo Malfoy, ¿por qué me dices traidor?
—Porque eso eres… con mil demonios —avanzó hasta tomarlo de las solapas de la camisa, azotándolo contra la pared—, ¿cómo pudiste ocultármelo? ¡Maldita sea, lo sabías!
— ¿Qué te pa…?
En eso Nott entró, llamando la atención de ambos. — ¿Interrumpo un momento íntimo? ¿Quieren que regrese después? —indagó mirándolos con burla, en tanto Blaise hacia por deshacerse de las manos de Draco.
—Déjate de idioteces… Malfoy no sé de qué diablos hablas —comunicó el moreno, alejándose un par de pasos de su líder.
— ¿No sabes? No mientas maldito traidor… tú sabías perfectamente lo de Hermione — demandó furioso.
— ¿Hermione? —susurró inaudible Nott, sin entender qué ocurría.
—De la sangre… —se detuvo al captar a lo que se refería, de sus labios nació una sonrisa bonachona —aahh ya entiendo, así que ya lo sabes. ¿Cómo te enteraste? ¿Acaso te lo dijo tu querida sangre sucia? —pregunto burlón, acomodándose la ropa.
— Pero tu lo sabias maldito y me lo ocultaste. ¡Eres un maldito traidor! Yo arriesgando mi cuello por tu maldito pellejo y tu me ocultas algo tan importante… ¿sabes lo qué pudo pasar? —bramó demasiado molesto.
—Pero ahora ya puedes estar tranquilo Draco… ya sabes que no eres gay —agregó irónico, levantando las manos en un gesto victorioso que resintió en sus heridas costillas.
— ¿De qué demonios hablas Draco? ¿Qué fue lo que pasó con Blaise? ¿Y por qué le dices Hermione a Granger? —exigió respuestas Nott, colándose entre los dos.
—Pues mi querido Nottyto, lo que pasa es que su querida sangre sucia no es otro que Gerard D´Grandchester, es decir: Gerry. El tipo al cual Draco le besó el cuello y quien sabe que más mientras no lo veíamos —explicó Blaise, soltando por fin lo que había querido decir desde hacia días.
— ¿Qué? —emitió Theodore, totalmente descolocado por la noticia.
—Siii… y este idiota lo sabia Nott… y no lo dijo, prefirió callar para quedar bien con su pobretona a decirme que habíamos metido a ¡Hermione a Slytherin! —gritó Draco, señalándolo despectivo con el dedo, mientras Nott miraba a Blaise.
— ¿Lo sabías? Y te lo callaste… eres un maldito traidor, tienes razón Draco, puedes matarlo —musitó Nott, haciéndose a un lado.
— ¿Traidor yo? Pero si él le dice "Hermione"… yo desconfié desde el principio de él, pero Draco insistió en llevarlo porque los celos lo mataban… quería saber que había entre "Hermione" y Gerry…
—Eso no es verdad… si yo le hable fue porque tu querías saber que traía con la Weasley, después de tu salida a Hogsmeade sentías que te la quitaba… por eso fui por él —recriminó destilando odio por sus pupilas.
— ¡Por Slytherin! Están muy mal, que bajo han caído… —musitó decepcionado, aunque no podía negar que Granger había demostrado ser peligrosa y muy tenaz, posiblemente más de lo que él podía pensar.
—Pero ese no es el punto… ¡él lo sabía! Y se lo calló… y se supone que es nuestro amigo, ¿Qué te dio la Weasley para que nos traicionaras? Primero conociste amigos que pobretona… ¡Eres despreciable! —escupió Draco desdeñoso.
—Ya lo sabes ¿no? Es lo que importa, ahora puedes ir a ver a tu padrinito Snape y decírselo… para deshacernos de ella, es tu oportunidad… ¿qué más quieres? —anunció, probando ver la reacción de Malfoy.
Con sus palabras se hizo el silencio, Nott miró a Draco analíticamente, era cierto que era la oportunidad perfecta, pero las cosas habían cambiado, ahora el lograr deshacerse de Granger no era lo que Malfoy quería… ¿o si?
ººº*
Rumbo al comedor…
Para intentar distraer a Hermione de sus tristezas, Ginny les contaba sobre la visita de Billy y sobre todo de el lio que se podría desatar si Ron le contaba de Blaise.
—Tengo que avisarle cuanto antes a Blaise que están aquí y sobre todo que mis padres llegaran más tarde… ¡Por Gryffindor! ¿Cómo no previne esto? Nunca pensé que Bill fuera a venir al partido —concretó Ginevra nerviosa.
— ¿Y qué piensas hacer? ¿Cómo evitaras que Bill se entere? —indagó Hermione mientras su mente trabajaba en alguna manera de evitar que eso pasara, conocía a Molly Weasley y su reacción seria colosal.
—Pues lo primero es advertir a Blaise, creo que lo esconderé en la Sala de los menesteres hasta que todo esto pase —propuso la pelirroja cavilando posibilidades—, o en el Bosque prohibido o tal ves…
— ¿Sala de los menesteres? ¿Qué es eso? —cuestionó Soleil sin comprender.
—Es bueno… es una Sala donde su interior cambia según la necesidad de quien pasa por su lado —explicó la castaña.
— ¿Es decir que si Ginny pasa a su lado y quiere una habitación donde esconder a Zabinni, aparece la habitación así nada más? —indago un poco sorprendida.
—Básicamente si, y es inaccesible para otras personas porque cada una tiene una necesidad distinta —agregó.
—Ya veo, pues vaya que si sería de utilidad, pero mejor piensa positivo y que nada de eso pasara, en cuanto veas a tu novio ponlo al tanto y sólo que esté al pendiente de lo que pase —propuso la francesa.
—Pues tengo fe, pero lo peor es que mis padres también vendrán, sólo espero que los gemelos puedan mantener a Ron a raya y que impidan que hable de más con Bill, yo se los diré pero a su tiempo, no ahora en medio de tantas cosas —manifestó intranquila Ginevra.
Entraron al Comedor, atisbando en el interior en busca de los miembros de su Casa y sobre todo sus amigos, no tardaron en ver el brazo levantado de Ronald llamándolas, por su semblante se notaba que no estaba del mejor humor.
—Diablos, Ron sigue enojado —señalo con obviedad su hermana.
Al llegar a ellos, Harry besó suavemente los labios de su francesa novia, mirando interrogante a Hermione, quien sin disimular observaba la mesa verde y plata, buscando a alguien incesantemente esto intrigó más aún a Potter, quería respuestas, pero primero dejaría que comiera algo, al parecer no había probado bocado y si tenía que jugar, esperaba que estuviera lo mejor posible.
— ¿Dónde se metieron? —cuestionó Ronald presuroso— ¿Han visto a Luna?
—Por ahí, paseando… y no, no hemos visto a Luna, pero…
—Ni creas que no se los voy a decir, mis padres se enteraran de esto en cuanto vengan, veras como mamá te dice que ese no es bueno para ti —arguyó amenazadoramente.
— Ron ya basta… si no te callas le diré a Lavender que te preocupas más por dónde esta Luna que por dónde esta ella —replicó serenamente su hermana, sin embargo no podía evitar sentir miedo.
—Eso… bueno, eso no es así… yo, es que… esta con Fred, no quiero que se malinterprete y que… bueno —tartamudeó evidenciando su nerviosismo y sus sentimientos ante la rubia.
—Tranquilo Ron, Fred cuidara de Luna —comentó Harry intentando apaciguar el ambiente— y Hermione es mejor que comas, es necesario que estés a tu máxima capacidad para el partido.
Sus amigos obedecieron pero sin mucho entusiasmo, Ron seguía molesto con su hermana y no podía evitar sentir punzadas al saber que Luna estaba con Fred. De pronto sorprendió a Ginny mirando a la mesa de Slytherin, por supuesto que el idiota de Zabinni no había llegado, él no había perdido detalle de eso, sonrió internamente, era mejor que se mantuviera lejos de su hermana.
En tanto en la mesa de las serpientes Pansy notó el movimiento de la pelirroja. «¿Así que buscas a Blaise? Es una pena que el gusto te dure tan poco… ya veremos que hará Blaise cuando su madre le reclame la carta del Consejo que recibirá, y hasta ahí les llego el romance.»
Una maquiavélica sonrisa apareció en su rostro, a su lado los que habían «castigado» a los traidores, maquinaban otro plan.
ººº*
Continuará...