← Alcohol, Quidditch y Amor. · de
Alcohol, Quidditch y Amor. — capítulo 39
Disclaimer: Hemos osado revivir a los muertos, atentar contra las parejas establecidas en los libros y hasta corromper el cannon, porque el amor que se dará entre Draco & Hermione es prohibido, claro que los personajes como ya todos sabemos no nos pertenecen, son de JK Rowling, y uno que otro inspirado en Candy Candy propiedad de Kyoko Mizuki y Yumiko Igarashi.
¤°.¸¸.·´¯»«´¯·.¸¸ o .¸¸.·´¯»«´¯·.¸¸.°¤
Alcohol, Deportes y Amor.
By
The Darkness Princess & Lady Muerte
ººº*
Descubriendo la verdad.
En Slytherin, Zabinni y Nott recibieron la noticia con fastidio, querían que el maldito Torneo ya acabara, tenían otras cosas en qué pensar.
—Draco no llega, tenemos que avisarle y de paso rescatarlo de esa —señaló con recelo el moreno.
—Por cierto, tu Weasley tiene prisa, salió casi corriendo, ¿crees qué vaya por Granger? — indagó analítico Theodore.
— Supongo… —observó con una ceja alzada. «Vas a avisarle a la Granger, pues date prisa porque vamos por Draco.»
— ¿Terminaste?
— ¿Cuál es la prisa? —cuestionó tomando su vaso de zumo— ¿Quieres perseguir a la Weasley? No pensé que fueras tan perverso.
—Deja de decir idioteces, no es por ella, tenemos que ir por Draco. Además con esta estupidez me queda menos tiempo para preparar lo que habíamos acordado —respondió de mala gana.
—Tienes razón, la poción es primordial, está bien, vayamos a ver si tu Draco sigue de una pieza —acordó poniéndose de pie y arrojando la servilleta aún lado, avanzando con Blaise fuera de la habitación.
ººº*
En premios anuales…
Hermione se desvestía notando que su sostén estaba desabrochado, un sonrojo masivo se apoderó de rostro al recordar el porqué de su estado.
— ¡Por Merlín! Estuvo a punto de… ahhhh —se llevó las manos al rostro, sintiendo el calor de sus mejillas.
Se metió bajo el agua sintiendo como refrescaba su ardiente piel, aún sin podré dar crédito a lo que pasó, se pellizcó el brazo para comprobar que fuera realidad, la punzada de dolor le confirmó que no estaba soñando.
— ¡Por Gryffindor! Está sucediendo, no pensé que fuera a pasar, es tan… loco, no sé qué haremos ahora, pero estamos juntos y es todo lo que importa.
Sonreía aún en su nube, era como un sueño, envuelta en una toalla abandonó el baño con pasos saltarines, llegando frente al espejo, estudiando si rostro, buscando algo que delatara en su mirada lo feliz que se encontraba, cuando algo llamó su atención.
— ¡Por las barbas de Merlín! —gritó escandalizada, acercándose más al espejo, sin poder creer que eso estaba en la base de su cuello, así es la marca dejada por los dientes de Draco brillaba enrojecida en una muda prueba de lo que estuvieron haciendo— ¿Qué voy a hacer? Si los chicos la ven estoy muerta.
Corrió a la ventana mirando el cielo nebuloso alegrándose infinitamente de tener el pretexto de usar bufanda, al menos hasta que encontrara a Ginny y le pudiera ayudar a desaparecer eso, un escalofrío recorrió su columna al sentir una tenue brisa helada.
Buscó en su armario su uniforme y su ropa interior, se vistió con economía de movimientos, frente al espejo miró sus castaños rizos a punto de secarse, colocando un poco de poción alasiadora para mantenerlos en orden aunque fuera un poco, bebió un poco de poción para evitar el dolor en su pierna y no cojear, acomodó la bufanda en tonos rojo y dorado alrededor de su cuello, procurando tapar la marca.
—Listo, pero ese me va a escuchar, no puede ir por la vida haciéndome esto ¿Qué se supone que voy a decir? ¿Cómo les voy a explicar? —se cubrió el rostro nuevamente sonrojado — ¡Aquí vamos!
Salió de la habitación dispuesta a esperarlo, pero para su sorpresa él ya la esperaba recargado en su puerta, con un paquete cuadrado en la mano y una pose de modelo de revista.
—Ya era hora que salieras, dijiste 20 minutos —señaló levantando una ceja mientras sonreía de lado.
—Hubiera salido antes si no hubiera descubierto lo que me hiciste — acuso, avanzando hacia él.
— ¿A qué te refieres? Hace un rato no te quejabas, todo lo que te hacía te gustaba —sé vanaglorió orgulloso, tomando su mano y bajando con ella a la Sala común.
Un sonrojo feroz la invadió cuando mencionó lo que hacían. — ¡Draco! Yo no te dije que me hicieras esto ¿o si? —bajó su bufanda, mostrándole la marca en su cuello.
— Ah eso… es sólo por si alguno de esos se le ocurre abrazarte —repuso posesivo, tomando asiento en el sofá.
—Tengo que hablar con Harry, ¿qué crees que va a decir se me ve con esto? — preguntó intentando aparentar molestia, sentándose a su lado.
—Potter no tiene porque acercarse tanto a ti, tiene novia ¿no?, además no espero que le enseñes tu cuello, después de todo no tendrías porque mostrárselo —enunció lógico, destapando la caja que había colocado en la mesita.
—Eres intratable… no me estas poniendo atención, no puedo andar por el castillo así, cuidándome de que no me vean, ¿qué van a decir si alguien lo ve?
—Nadie tiene porque verlo, no hagas tanto escándalo. Ten, mejor comamos, no creo que encontremos algo en el Comedor para cuando lleguemos—le ofreció un pastelillo envuelto delicadamente.
— ¿De dónde sacaste esto? —prorrumpió sorprendida, olvidándose de la marca.
—Me los mandó mi madre y como soy noble contigo, te compartiré de las delicias que me envía —espetó divertido, mordisqueando el delicado pan.
—Estás demasiado mimado —opinó imitándolo y mordiendo el delicioso pastelillo que prácticamente de deshacía en su boca.
—Mi madre si me quiere, no es mi culpa que tus padres no te atiendan así —la molestó, notando el gesto de agrado en el rostro de la chica.
— ¡Cierra la boca Draco! —lo calló, acabando el postre.
Draco le ofreció otro de la cajita, disfrutando de estar desayunando con ella, en un ambiente agradable, sin insultos. —Tienes algo aquí —señaló acercándose hasta tocar con sus labios la comisura de la boca de Mione.
Al sentir su boca no pudo evitar responder, besándolo ligeramente, para después intensificar su contacto disfrutando del sabor dulce de sus labios combinado con el del postre, sintió la presión en sus labios, que la llevaron hacia atrás, quedando semi recostada en el sillón, con él cubriéndola parcialmente.
Malfoy empezaba a disponer de la bufanda, cuando una voz hizo eco anunciando que buscaban a la premio anual Hermione Granger.
— ¿Quién demonios…? —se enderezó, sentándose nuevamente bufando frustrado— ¿Será alguno de tus admiradores? —indago dejando destilar un poco de celos en su voz.
—No lo se… pero será mejor que salga —se acercó apenas rozado sus labios, avanzó hasta la puerta, mirándolo titubeante.
—Anda ve, te busco más tarde, por cierto espero verte en el Estadio, me toca estar en la banca, así que podré verte y espero no encontrarte dándole alas a ese mastodonte de Krum —señaló irónico.
—Hablare con él en cuanto lo vea, y… ten cuidado ¿si? Los de tu Casa son unos salvajes — opinó preocupada.
—No te preocupes, me las arreglare —la tranquilizó.
—Nos vemos más tarde —abrió la puerta encontrándose con la figura de la pelirroja — ¡Ginny! ¿Qué haces aquí? —mencionó su nombre en voz un poco más alto antes de cerrar la puerta, para que Draco supiera quien era.
— ¡Maldita Weasley! Entre esa y los otros imbéciles siempre interrumpiendo… ¡malditos leones inoportunos! — acusó a la nada, apoyándose en el respaldo y mirando el techo con preocupación.
Afuera Ginny ponía a Hermione al tanto de lo que aconteció en el Comedor. —Tenemos que darnos prisa, ¡vamos! —se internaron en la Sala de Gerry, yendo al caldero donde estaba la poción, bebió un trago largo del liquido en tanto se despojaba de sus ropas presurosamente.
Encontró la ropa que antes fuera de Draco, sonriendo enternecida, empezó a sentir como su cuerpo cambiaba, se colocó el pantalón mientras Ginny no paraba de hablar de los franceses, Harry, su desayuno con Emi y sobre todo de Blaise Zabinni.
Escucharon cuando la puerta de al lado se cerraba, señal de que Draco tenía visitas, cuando de pronto.
— ¡Por Godric Gryffindor! Hermione ¿Quién te hizo eso? —exclamó anonadada, yendo hasta el ahora chico, de cabellera castaña—. Dime Hermione, no estoy loca, vi algo en tu cuello, una clara marca de… bueno, yo… ¿qué esta pasando?
—Ginny, yo… no hay tiempo para esto, te explicare después —evadió atándose el cabello en una coleta.
—Pero… ¿Quién? Digo… ¿Carlo?, no pensé que ibas en serio con él… digo…
—Ginny basta, no es Carlo, te digo que después te explicaré todo, ahora vámonos —la urgió, salieron sigilosamente, para después avanzar hacia los pasillos que llevaban al Estadio.
Por su parte Draco seguía hundido en sus cavilaciones. —Ah tienes que se tan endemoniadamente meticulosa… ¡a veces me frustras demasiado Hermione! —comentó al salón vació.
Se incorporó caminando de un lado a otro pensando en todo lo que tenía que hacer ahora. — Tengo que cuidar mis movimientos, no puedo delatarme y arriesgarnos a que nos ataquen, ella es buena bruja pero no es suficiente, los Slytherin no jugaran limpio.
—Y no quiero ni pensar en lo que van a decir Theo y Blaise cuando se enteren… ¿cómo se los voy a decir? Claro que no tengo porque… pero ellos son los primeros que se descararon, tienen que saber cómo manejar esto, además necesitare de su ayuda —la puerta anunció un nuevo visitante y de mala gana avanzó hacia allá—. Sólo falta que sea el pobretón Come-babosas.
Abrió la puerta de un tirón, a punto de gritar a cualquiera de los admiradores de Granger, pero se detuvo abruptamente al notar a Theodore y a Blaise. — ¡Draco, sigues vivo! ¡Estás completo!—se abalanzó sobre él, abrazándolo dramáticamente.
— ¡Negro contrólate! ¿Qué demonios te pasa? —le gritó, deshaciéndose de su abrazo.
—Compréndelo Draco, no te vio en toda la noche, además está necesitado de amor, su Weasley no lo quiere —señaló divertido Nott internándose en la Sala.
—Ha, ha, Nott que gracioso —replicó en un gesto adusto muy raro en él, para después mirar a Draco con ese brillo de maldad—. Draquito ¿qué te hizo esa? Le lanzamos una maldición si abuso de ti.
—Blaise tranquilízate, mejor díganme a que vinieron —evadió, sentándose en el sillón.
—Hufflic ordenó entrenamiento, y yo creo que llegaremos tarde si no nos vamos —anunció Nott.
— ¿No tiene otra cosa que hacer? Jugaremos esta tarde, como se le ocurre ponernos a entrenar. ¿Acaso es estúpido? —demandó molesto.
— ¡Ah tu madre mandó pastelillos! —agregó Blaise tomando uno y comiéndolo con ansía, ignorando el mal humor de Draco y el gesto de reclamo de Nott, se acomodó en el sillón subiendo los pies.
— ¿Qué le pasa? ¿Acaso no desayuno? —cuestionó extrañado por los cambios de humor tan drásticos de su amigo, además que notaba cierta tristeza en él.
—Pues venimos del Comedor, pero parece que sólo estuvo jugando con su comida —aseveró intentando tomar un panecillo, pero la caja le fue arrebatada.
—Son míos, no te daré nada —masculló Zabinni, abrazando la caja.
—Blaise me estas dando miedo, quieres dejar de comportarte como estúpido —musitó airado.
—Vámonos, de camino te cuento como fue dejado por la Weasley —declamó avanzando con Draco a su lado.
—No me dejo —intervino Blaise aún abrazado a la caja caminando tras ellos.
—Si Blaise… tú come, Nott ¿dime qué pasó? —indagó saliendo de la Sala rumbo al Estadio.
ººº*
En el Comedor…
Después del anuncio de Cedric, los gemelos, Ronald y Potter desayunaron presurosos, esperaban que el entrenamiento no fuera muy rudo. — ¿Me acompañas al Estadio? — pronunció Harry mirando a Sol titubeante.
—Claro, vamos —aceptó poniéndose de pie ayudada por la mano de su novio.
— ¿A dónde crees que vas? No hemos terminado de desayunar, no puedes abandonarnos — señaló Buggy.
—No los abandono, lo que van a hacer es ir por Iván y traerlo a desayunar, ustedes lo develaron ¿o no? Así que son responsables de que se alimente, nos vemos más tarde —se despidió, tomando la mano de Harry rumbo a la puerta.
— ¡Sol! Dice Altea que nos reunamos para ir juntas al Estadio —comunicó Domy a unos pasos de ellos.
La francesa miró desalentada a Harry. — Lo siento, tengo que ir con ellas, no estarás en mi partido —murmuró trazando el rastro sobre su mejilla de una lágrima como momentos lo hiciera su primo.
—Lo lamento, haré lo posible por terminar rápido e iré para allá —prometió besando su mano —, pero ¿estas segura de qué estas bien como para jugar?
—Eso espero, de todas formas debo asistir, ojala puedas ir… pero vete ya o llegaras tarde — lo apuró mirando a los hermanos Weasley que lo esperaban a prudente distancia.
— ¡Buena suerte! —besó sus labios dulcemente.
Se separaron lentamente, ella rumbo al interior donde se escucharon las voces de sus primos decirle algo mientras él avanzaba por el pasillo con los hermanos pelirrojos de camino al Estadio.
—De acuerdo Harry, danos detalles. Después de todo el trabajo que nos costó preparar todo ¿qué pasó anoche? —inquirió George curioso.
— ¿De qué hablan? ¿Cuál trabajo? —indagó Ron sin comprender.
—De la cena, las flores y las velas, todo el escenario romántico que preparamos para él y Sol anoche. Vamos Harry, dinos ¿qué tal te fue? — interrogó nuevamente el gemelo.
— ¡Aha! Ahora entiendo todo… el porqué de tus… después de todo si eran con Sol, por un momento me preocupaste, pensé que Cho…
—Ron cállate… —pidió apresurado.
— ¿De qué hablas? ¿Acaso no…? Harry dime que no piensas en Cho después de lo de ayer… —pronunció Fred.
—Porque todo salió bien ¿verdad?, digo tu pudiste… —se interrumpió el otro gemelo.
— ¡Oh Por Merlín!, otra vez no, cenamos, platicamos y la lleve a su Sala, punto no hay más que decir —zanjó determinante avanzando rápidamente.
—Mmmm mientes Harry, soy tu mejor amigo tienes que decirme la verdad —le ordenó divertido, alcanzándolo.
—No pasó nada Ron, déjame en paz —pidió Potter acongojado.
—Harry, los productos para romances Weasley está a tu disposición, podemos proveerte de cualquier cosa que necesites, desde una rosa hasta una poción, tu sólo pide —se promocionó Fred, escuchando el bufido indignado de Potter.
—Miren, Gerry y Ginny también van hacía el Estadio —mencionó George, señalándolos a poca distancia.
Los alcanzaron en pocos minutos, mientras Harry miraba a Gerry con insistencia, buscando la oportunidad de poder preguntarle qué era lo que había pasado el día anterior en su Sala, pero Cedric ya los esperaba con escoba en mano. —Dos minutos para que se cambien, estrenaremos ligero, muévanse.
En ese momento arribaron los Slytherin que sólo lo miraban retadoramente, la mirada de Gerry fue atraída por las pupilas plateadas de Malfoy, al cual le sonrió abiertamente, gesto que Draco devolvió inconscientemente. Cosa que no pasó inadvertida para Blaise, que miró a Gerard con desprecio.
— ¿Acaso me estas engañando Draquito? — interrogó interponiéndose entre ambos, abrazándolo posesivo, ante lo cual Nott sonrió de lado negando con la cabeza.
—Vamos Blaise, sabes que sigues siendo mi favorito, pero puedo divertirme —respondió divertido acariciando la cabeza de Zabinni, el cual lo miró extrañado, ya que esperaba su furia, un golpe o al menos un insulto, pero nada, sólo sonreía. Retiró sus brazos del cuerpo del rubio, abrazándose a sí mismo, de dos zancadas llegó al lado de Nott.
—Theo, esa definitivamente le hizo algo, está actuando raro —opinó mirando hacia Draco como si fuera un completo desconocido.
—De raros a raros, tu tampoco actúas muy cuerdo el día de hoy —razonó Theodore—. Si yo fuera tu… miraría a las gradas, creo que te buscan.
Blaise elevó la mirada a las gradas, cerca de donde se encontraban los Gryffindor, estaba Ginevra mirándolo sin reparos. — ¿Qué hace aquí? —susurró para si.
—Supongo que vino con D'Grandchester, ¿sientes celos? —preguntó divertido Draco.
— Malfoy, yo jamás… jamás sentiría celos de ese ¿escuchas? —acotó, tentado a revelarle la verdad del secreto—, porque él es…
—Tranquilízate Negro, de verdad que estás actuando raro —musitó —. Vamos a cambiarnos, tal vez arriba puedas desquitarte golpeando algo.
—Si, de preferencia a Potter o al Come-babosas de tu ex cuñado —agregó Nott, enfatizando en la palabra ex.
Zabinni sonrió con malicia olvidando por un momento el decirle a su amigo el secreto que conocía, era su oportunidad de vengarse por el golpe que le había propinado el pobretón, después de todo, era un entrenamiento.
ººº*
Cedric pasaba lista mencionando nombres, la orden era elevarse y esquivar las bludgers que los golpeadores lanzaban, Bole y Zabinni estaban encantados, por otro lado los cazadores tenían que lanzar quaffles continuas a los aros, los guardianes tenían que moverse con rapidez para bloquear todo, de eso dependía la alineación para la final.
Draco y Harry se miraron con resentimiento, no tenían la intención de perder frente al otro, las bludgers pasaban continuas a sus lados, esquivando o siendo golpeados y regresando lo más rápido posible, Bole se ensañaba con Malfoy mientras que Blaise dirigía sus embestidas contra el Potter.
El capitán vio como Harry en una maniobra de escape gesticulaba de dolor, dificultándole el control de la escoba en un vuelo vertical, llevó su mirada a Malfoy que se concentraba un poco más en evitar las buldgers que en atrapar la snitch.
Gerry a pesar de haber caído en el partido anterior se veía un poco más completo, sin embargo el que daba un aspecto bastante maltrecho era Zabinni, ya que además de los golpes que Cedric sabía había recibido en la caída, tenia sendas marcas de haber sido golpeado en otra ocasión, no dudaba que hubiera peleado con alguno de los és de su actuación en la fiesta era notorio el disgusto de ellos, y por supuesto de los Slytherin, si querían ganar tenía que tomar decisiones importantes.
Los observó durante un par de minutos más intercambiando comentarios con los entrenadores de las demás Casas, finalmente les ordenó descender deteniéndose al lado de Potter.
—Harry levanta el brazo —pidió seriamente.
Potter titubeó sabía que habían notado la dificultad que tenía en su hombro, pero no quería perder la oportunidad de jugar en una final, a regañadientes hizo lo que pidió intentando retener su gesto de dolor pero la plateada mirada de Cedric delató que era demasiado tarde.
—Es evidente que tu hombro no ha sanado del todo y comprenderás que no nos podemos arriesgar a perder —observó como estaba a punto de protestar—. Se que era tu turno de jugar pero por el bien del equipo tengo que colocar a Malfoy en tu posición.
Potter estaba furioso mirando a Malfoy de reojo conteniendo la sarta de insultos que punzaban en su lengua, ¿cómo era posible que no jugara? Todos sabían que era mejor que él, incluso herido y que eran muy pocas las posibilidades que le ganara a un jugar profesional como lo era Krum.
—Lo lamento Harry, ve a la Enfermería a que te atiendan el hombro —lo confortó Fred.
—Si, Potter lárgate yo me encargare de esto —musitó Malfoy sin poder evitar soltar su veneno, mostrando una sonrisa de superioridad, disfrutando de quedar por encima del Elegido.
—Cierra la boca Malfoy, todos aquí sabemos que es mejor buscador que tú, te preocupas más por no despeinarte que por atrapar la snitch así que sube a tu escoba y vete a practicar —le ordenó de mal modo el capitán.
Draco lo miró con resentimiento podría contestarle pero eso arriesgaría su oportunidad de vencer a Krum, ya les enseñaría quién era Malfoy, subió a su escoba elevándose en busca de la bolita dorada.
—George no es justo, Harry debería jugar.
—Ron míralo, esta vez no podemos hacer nada, es por el bien del equipo —replicó consiente de los hechos.
Ronald volteó a ver a su hermano a punto de debatir nuevamente pero la intervención de Harry lo detuvo.
—No… está bien —espetó Harry tragando su coraje y avanzando hacia los vestidores.
Fred lo alcanzó caminando a su lado. — Nunca te dije a que Enfermería ir… deberías ir a la del Estadio donde juega tu novia, agradécenos por dejarte libre para poder ir a verla —lo embromó esperando que eso lo animara.
—Eres un imbécil —lo insultó aún molestó pero eso hizo que una sonrisa brotara de sus labios, tal vez no fuera todo tan malo, avanzó más rápido rumbo a la salida.
Gerry observó la escena desde el aire, sintiendo decepción al saber que no iba jugar, sabía que era una de las cosas que más podrían dolerle a Harry, pero por otra parte el hecho de que Draco jugará la ponía extrañamente feliz ya que también era importante para su hurón.
Una bludger pasó rozándolo giró fugazmente notando el gesto rencoroso de Blaise en una clara advertencia. «Hay Blaise no tienes ni idea… espero que pronto lo asimiles, porque no pienso alejarme de él.» Le sonrió divertido reiniciando sus maniobras de cazador.
ººº*
Ginny miraba decepcionada la salida de Harry, era muy lamentable que no fuera a jugar después de todo lo que había pasado, una parte de ella quería correr y ver cómo estaba, pero la parte que acaba de comprender la realidad de la situación le impelía quedarse ahí, hasta poder hablar con Blaise no quería empeorar la situación con él.
Desvió su vista hacia el moreno notando su ataque persistente sobre Gerry, así como su expresión de recelo, era notorio que seguía enfadado, tenía que poder arreglar esa situación.
Cedric ordenó que la alineación practicara las estrategias para emplear durante el juego, sabía que debían estar preparados contra todo Durmstrang, nunca había sido un rival fácil y con Viktor y su Amago de Wronski las cosas se pondrían demasiado difíciles.
ººº*
En los vestidores…
Harry terminaba de ducharse su furia todavía no había cesado del todo, pero el punto de vista de Cedric y los demás era lógico. Debía pensar en el bien del equipo que se había esforzado tanto para llegar a esa esperada final, pero como había dicho Fred tendría la oportunidad de pasar más tiempo con su novia que estaba a punto de irse.
Abandonó el cubículo con una toalla atada a sus caderas hasta llegar a su locker cuando una brisa fría lo hizo girar, alguien había entrado dejando pasar la corriente.
Cho vislumbró la oportunidad de callarle la boca a todos aquellos que dudaban de ella, cuando Harry fue descartado del entrenamiento lo siguió a los vestidores, desde el pasillo escuchó el cesar del agua, rápidamente se despojó de su túnica y de su suéter, desabrochando los primeros botones de su camisa dejando a la vista un escote pronunciado.
Entró en silencio esperando no delatarse, pero antes de que pudiera avanzar hasta él, Harry giró abriendo desmesuradamente sus ojos al verla ahí. —Hola…
— ¿Qué haces aquí? —intentó averiguar llevándose una mano al nudo de la toalla, mientras pegaba su espalda a los casilleros. Cho se acercaba peligrosamente a él con una mirada que no le agradaba para nada.
—Necesitamos hablar.
— ¿De qué? —preguntó nervioso, retrocediendo un par de pasos.
—De nosotros ¿qué fue lo que nos pasó? ¿En qué fallamos? Éramos muy felices — prorrumpió remembrando momentos pasados que Harry no recordaba haber tenido.
— ¿Por qué no hablamos después ahora no es el mejor momento? —propuso mientras seguía su retirada.
—Yo creo es el mejor momento no hay gente que nos interrumpa —al oír sus palabras Harry tragó en seco sonaba como una amenaza de la que no había salida—, ¿por qué terminamos Harry?
—Eso tú ya lo sabes, lo hemos discutido antes…
— ¿Tu ya no sientes nada por mi? —ronroneó aproximándose al buscador con movimientos felinos, notando que Potter ya no tenía a donde escapar, se pegó a él dejando que su piel mojada empapara su camisa, aspirando el aroma a shampoo que despedía, apoyando sus manos en sus hombros.
Harry se quedó de una pieza con la espalda pegada a los casilleros, no tenía manera de escapar, esto no podía estar pasándole a él justo ahora, bajó su mirada topándose con el rostro de Cho en cuyas pupilas se podía leer el ansia, siguió su recorrido descendente atisbando el profundo escote.
«Es como dijo Ron me va a violar si no hago algo.»
—Cho… yo… —intentó razonar, pero la manos en sus hombros se deslizaron cadenciosamente por su cuerpo hacia el sur, logrando que tragara saliva sonoramente.
—No me has contestado Harry —insistió besándole el cuello, sintiendo como se estremecía ante sus labios, colocó sus las manos sobre su cintura.
Potter se sintió flaquear ante el sensual ataque de la asiática, sus manos reposaban en la cintura femenina pero en su mente dudaba en seguirle su juego, sabía que con cada movimiento suyo ella podría interpretarlo a su manera, subir las manos era una tentación y la cálida respiración en su cuello no hacía más que confundirlo más.
Chang se paró sobre sus puntillas alcanzando los labios entreabiertos del buscador que temblaron sobre los suyos en una mínima respuesta.
—Lo sabía esa niña no puede hacerte sentir lo que yo —se vanaglorió acariciando fervientemente el cuerpo de Potter.
Harry al escuchar sus palabras unió sus neuronas, amonestándose a sí mismo por dejar que sus hormonas lo dominaran, sentía los labios de Cho tocar su torso. Apretó más sus dientes afianzó sus manos en su cintura alejándola de él.
—Creo que estas equivocada y será mejor que te vayas —expresó con el semblante serio.
—Pero Harry… yo… —objetó intentando acercarse nuevamente.
—Vete —la tomó de un brazo llevándola hacia la puerta, sacándola.
—Este no es el final Harry, yo te quiero y esa niña pronto se irá —avanzó arrastrando sus ropas, mandándole un beso.
Harry cerró fuertemente la puerta apoyándose en ella con la respiración agitada. — ¡Ah Merlín soy débil!, tiene razón Ron, Cho está loca —corrió al espejo analizando su reflejo en busca de marcas en su cuello, suspirando aliviado al no ver nada que pudiera delatarlo.
Regresó a su locker para tomar su ropa y vestirse, en pocos minutos estaba de camino al Estadio.
ººº*
En tanto en las gradas…
Ginny veía a Zabinni volar y golpear con habilidad, aunque de vez en cuando hacía gestos de dolor, lo que le provocaba los remordimientos, pero sobre todo sentía desazón porque en todo ese tiempo no la había mirado una sola vez.
— ¿Hasta cuándo seguirás enojado Blaise?
—Desde aquí no alcanza a oírte, deberías mandarle una hada para que le susurre al oído tus palabras —apuntó lógica Lunita, sentándose a su lado.
—Era una pregunta retórica Luna —replicó desconcertada—, ¿qué haces por aquí?
—Yo… bueno, sólo vine a dar un vistazo —evadió mirando a los jugadores—. Zabinni se ve muy mal.
—Lo sé, parece que las lesiones de su caída le duelen —replicó Ginny, mirando al moreno.
—Vi a Harry correr hacia el Estadio —comentó descuidadamente.
—Si, no jugara y Cedric lo mandó a la Enfermería —repuso desinteresada aunque ella ya lo sospechaba.
De pronto los gritos de los gemelos interrumpieron su plática, ya que gritaban el nombre de la chica, sonrientes desde las alturas, agitando sus manos y Fred le mandaba besos con la mano, haciendo piruetas.
Ronald miraba las gracias de sus hermanos, apretando su escoba con furia. ¿Cómo podían ser tan descarados? Si Angelina lo viera lo mataba, pero claro, intentaba aprovecharse de Luna, que era tan indefensa e inocente, sus hermanos eran perversos, fijó su celeste mirada en la rubia, la cual le sonrío saludándolo con la mano, no pudo evitar responder a su gesto.
—Weasleys déjense de idioteces, son entrenadores. Ronald pon atención a tu posición —le ordenó el capitán, trayéndolo a la realidad.
El menor atendió sus palabras, ligeramente sonrojado por las miradas burlonas de los demás, pero era inevitable mirar de reojo a las gradas, donde la rubia sonreía al platicar con su hermana.
Draco por su lado volaba rápidamente, su único propósito era atrapar esa pelotita, ignorando las bludgers que no lo afectaran y las que lo podían golpear las evitaba o las rebotaba, las palabras de Hufflic le habían herido el orgullo además, tenía que demostrarle a Hermione que era muy superior al mastodonte de Krum. — Ya lo veras Hermione, soy mejor que ese…
Zabinni golpeaba bludgers desquitándose del coraje que tenia dentro, sus costillas protestaban con cada movimiento drástico que hacía, pero no le importaba mucho, tenía que ocuparse y no mirar en dirección a las gradas, donde sabía que Ginevra Weasley lo observaba.
— ¡Maldita sea! —masculló entre dientes, lanzando una bludger con fuerza en contra de Finch-Fletchley no estaba dispuesto a seguir con ese juego en el que ella no decidía y él se desgastaba, o decidía que era lo que iban a tener o simplemente se alejaría de ella, no iba a ser el segundo y mucho menos después de Potter.
—La gente está loca —murmuró Nott, analizando las actitudes de sus amigos y de los demás personajes que se conflictuaban.
« ¡Genial! Zabinni evita a la Weasley, ella no dejaba de verlo, definitivamente Emi merece un regalo por eso. ¿Qué demonios le pasa a Draco? vuela como desesperado, D´Grandchester no deja de sonreír y mirarlo, que sospechoso, no volveré a beber cuando este él. Esos estúpidos de Montague y los demás no dejan de mirarnos, se que algo traman pero esta vez va la nuestra y Hufflic que nos evalúa como si no estuviéramos defectuosos ¿Quién se cree que es?».
Bajó hasta golpear de rebote una bludger.
Gerard estaba divertido, no podía evitar mirar a Draco aunque lo hacía lo más discreto posible, había notado la actitud de Zabinni y lo extrañaba, además tenía que esforzarse por jugar lo mejor posible porque Cedric estaba bastante estricto y no quería correr la misma suerte que Harry, cuando pasó al lado de Ginny la saludó efusivo, buscando la quaffle y los aros para poder anotar.
ººº*
En el Estadio…
Ambas selecciones se esforzaban en dar lo mejor de sí para obtener la victoria, la alineación de Francia volaba coordinadamente intentando obtener la mayor cantidad de puntos, mientras Gabrielle evadía a la poderosa buscadora Varsavsky en busca de la snitch.
Potter llevaba ahí alrededor de 10 minutos, el lugar estaba repleto por lo que tardó un poco en encontrar un lugar alto adecuado desde el cual observar como se desarrollaba el partido y sobre todo poder admirar a su novia, cuando ella lo notó, sonrió instintivamente, pero no podía distraerse.
Altea gritó un comando con lo que la formación rápidamente se alineó, en busca de la quaffle, era imprescindible ganar ese partido, no podrían luchar por el primer lugar, pero no quedarían fuera de los tres mejores.
—Sol, es tuya… —le manifestó Domy, dejando en sus manos la pelota y evadiendo los contrarios.
Rápidamente la pelirroja se elevó en vertical varios metros, para después enfilar hacía los aros, claro que para esto las demás cazadoras ya estaban colocadas entre los rusos logrando estorbar sus movimientos. El guardia le sonrió confiado, pero Sol era demasiado ágil sobre la escoba como para poder maniobrar, colocó sus pies sobre el mango de la escoba, impulsándose hacia arriba, saltando al guardián, lanzando la quaffle, anotando al tiempo que lograba agarrarse del mazo de su escoba, balanceándose ligeramente al sentir un punzante dolor en las costillas.
Harry advertía la tenacidad de la chica, después de todo era buena cazadora. «Este partido ya es de Francia, además Gabrielle seguramente atrapará la snitch.»
Alzó su mirada al cielo en busca de la pequeña rubia, la cual estaba demasiado arriba como para distinguirla con claridad, de pronto una voz llamándolo atrajo su atención, buscando entre la muchedumbre hasta localizar a su pequeño cuñado algunas filas abajo, el cual le hizo señas para que bajara, señalándole un lugar a su lado.
Harry miró al chico, descendiendo veloz, para no perderse alguna anotación, al llegar a su lado le sonrió. — Iván, este partido esta ganado —señaló optimista.
— ¿Tu qué haces aquí? Que no se supone que tienes un entrenamiento —señaló fastidioso Carlo.
—Carlo ya déjalo en paz ¿no te cansas de fastidiar? Vas a lograr que Sol se enoje contigo de verdad y nadie intervendrá por ti ¿escuchas? —lo amonestó Marlon, resaltando su autoridad al ser el mayor de todos, los demás franceses sonrieron al ver el gesto enfurruñado de Carlo.
—Si, ya déjalo, como broma ya fue suficiente, déjanos disfrutar el partido —le expresó demandante Many, apoyando a su hermano.
Andoni se limitó a tomar el hombro de Carlo como para tranquilizarlo, mientras Iván les sonreía divertido. —Siéntate Harry, yo creo que sí ganaran, están jugando bastante bien.
—La maniobra de Sol me sorprendió, pero no me gustó su gesto, le dolió hacer eso, no debieron dejarla jugar —opinó preocupado.
—Para sacar a Sol, Altea hubiera tenido que atarla a algo, cuando ella quiere jugar nadie se lo evita —agregó Buggy conocedor.
—Ya veo… pues a mí si me sacaron por eso, no jugare porque aún me duele el brazo — murmuró sin ánimo.
—Yo sabía que Sol es más fuerte que tú —farfulló en voz baja el baterista, pero los demás ignoraron el comentario.
Se lamentaron de su infortunio al no poder jugar, prestando atención a las acciones que se desarrollaban en el cielo, los vítores eran demasiado fuertes cuando se anotaban puntos, pero los gritos de apoyo de los franceses eran notorios hacía la pelirroja, claro que Harry no se quedaba atrás.
ººº*
De regreso…
En el entrenamiento, los jugadores acababan de descender de sus escobas, miraban a Cedric con incertidumbre, esperando escuchar su nombre en la alineación de la final, cuando esté mencionó nombres y posiciones, varios respiraron aliviados, mientras que otros maldecían en silencio por la decepción.
Ginny descendió rápidamente, esperando poder alcanzar a Blaise antes de que se internara en los vestidores, pero se topó con una discusión.
—De ninguna manera entraras aquí —le ordenó Ronald, evitando su paso.
—Ron no seas infantil —mencionó Gerry, aparentando normalidad.
— ¿Infantil? ¿Ahora resulta que quieres ver como se bañan esos Slytherin? De ninguna manera, no sé que te traes con esos pero no me gusta… y será mejor que termine de una buena vez —la retó Ronald.
—Ya basta, no exageres… iré al baño de prefectos ¿contento? —le informó molesto Gerry por su tono de voz.
—Aléjate de esos Slytherin ¿escuchaste? Tu también Ginny, no me hagan tomar medidas — les gritó, al ver a su hermana reunirse con Gerry, para después entrar al vestidor.
— ¿Qué le pasa? —indagó la chica Weasley sorprendida.
—Esta malhumorado, no me dejó entrar al baño y tengo que ir al de prefectos. Tengo algo que contarte, pero necesito que Sol también este ahí, ¿puedes ir por ella? —le pidió el castaño.
— ¿Sol? ¿Y por qué ella? ¿No sería mejor Lavender? —interrogó desconcertada.
—Se lo contare también, pero no ahora, por el momento solo lo sabrás tu, anda, nos vemos en mi Sala. No sé si ya acabó el partido pero supongo que aún tardara un poco así que me das tiempo de bañarme tranquilamente —le pidió el cazador, sonriendo divertido, sin poder ocultar la emoción en sus pupilas.
—De acuerdo, iré por ella, pero más te vale que sea importante —miró por un costado, esperando ver a Zabinni, pero no estaba en el pasillo—. ¿Y Blaise?
—Supongo que se está bañando, ¿qué pasó? Actuaba muy raro, como si evitara verte — cuestionó intrigado.
—Esta molesto conmigo, por Harry —le respondió avergonzada.
— ¿Por Harry? ¿No me digas que sigues con la esperanza de volver algún día con él? Ginny… eso no va a…
—Lo se, es de eso que quiero hablar con Blaise, tengo que aclarar las cosas con él —informó decidida.
—De acuerdo, entonces espéralo, no debe tardar en salir, si te entretienes no te preocupes, te contare después, lo importante es que hables con él ¿de acuerdo?
—Si, te veré más tarde y deséame suerte… —con eso avanzó hasta pararse cerca de la puerta pero cuidando de poder ocultarse si él que salía era su hermano. Mientras Gerard caminaba al castillo, sin ser consciente que alguien seguía sus pasos.
ººº*
En el vestidor…
Blaise ya acabado de vestir después de su ducha, entablaba una conversación con Nott mientras colocaba gomina en su cabello. — ¿Dónde esta Draco?
—No lo se, salió sin ducharse, supongo que fue a su Sala —señaló evasivo, mirando de reojo los movimientos de los miembros de su Casa.
— ¿Y D´Grandchester? —preguntó Blaise al no verlo en el lugar.
—Posiblemente también se fue, ¿por qué tanto interés en él? —indagó cauteloso el rubio.
—No, por nada —respondió, mordiendo las palabras.
«E**sa estúpida no entiende.»
—Está en pie lo del plan ¿cierto? — susurró, intentando intimidar con la mirada a aquellos.
—Así es, recuerda tu parte, yo tengo que ir a buscar unos ingredientes, ¿vas a la Sala? —prorrumpió enarcando su ceja, pendiente también de las acciones de sus contrincantes.
—No lo sé, pero vámonos de aquí, esos no me dan confianza.
—Vamos, si se atreven a tocarte, aquí está tu cuñadito el Come-babosas para defenderte — señaló venenoso, tratando de aligerar la tensión.
—Cállate —con eso ambos salieron del lugar.
Apenas habían dado unos pasos cuando la pelirroja apareció frente a ellos, mirando fijamente al moreno, cuando estuvo a su alcance susurró. —Blaise, ¿puedo hablar contigo?
—Mmmm —murmuró demostrando serenidad y posiblemente hasta indiferencia, pero por dentro le complacía que ella lo hubiera buscado.
—Te veré después —se despidió Theodore, dejándolos solos, mientras curvaba sus labios. «Blaise, Blaise, estás muy mal.»
Ginevra agradeció el que Nott se retirara tan discretamente, se acercó a Blaise dispuesta a decirle todo, pero él consciente de que los otros Slytherin saldrían en cualquier momento optó por alejarla de ahí. —Aquí no, vamos.
Caminaron hasta los terrenos en silencio, Zabinni actuaba indiferente ante el nerviosismo notorio de la pelirroja, pero estaba decidido a no seguir con ese juego, por su parte Ginevra esperaba que él pudiera escuchar sus palabras.
—Aquí está bien ¿qué pasa? —inquirió el Sly, apoyándose en el tronco de un árbol, que les proporcionaba sombra y algo de privacidad.
—Yo quería hablar contigo de lo que pasó ayer —pronunció dudosa ante la mirada indiferente de él.
—Ginevra, espero que hayas pensado bien lo que me vas a decir, porque no quiero volver a tener esta plática y si no te estoy presionando es porque quiero que el estar alejada de mi te permita ver las cosas de manera objetiva, así que si no estás segura será mejor dejar esto para otra ocasión —informó estoico fijando sus oscuras pupilas en las chocolate.
Ella abrió la boca, aspirando una bocanada de aire, queriendo articular palabra mientras sus labios temblaban, a veces Blaise podía tener facetas que ella desconocía y la desconcertaban, era tan difícil hacerlo entender, limpió sus manos de sudor en su falda con nerviosismo.
«¿Por qué me lo hace tan difícil? Pero ¿qué tal si me tomo más tiempo? Quizás después del Torneo, cuando todo haya…—miró a Blaise, observando su rostro notando su impaciencia—. Creo que no habrá tiempo para eso, aquí voy, ¡Merlín ayúdame!».
—No necesito más tiempo, lo hablaremos ahora, sólo que déjame decir todo lo que pensé, no me interrumpas y menos con esas frases que me desconcentran —enunció, esperando algún gesto de asentimiento de parte de él.
—Adelante —asintió imperturbable.
Ginn tomó una bocanada de aire antes de comenzar. —Desde que me invitaste a salir no he sido sincera contigo, si era verdad que yo quería salir contigo, pero era algo como platónico y era una forma de distraerme de lo que estaba sucediendo, mi relación con Harry…
Ante la mención del nombre del elegido Blaise rodó los ojos, apretando su mandíbula, ya estaba cansado de que ese apareciera en sus conversaciones.
— …había terminado y yo no encontraba la manera de volver a acercarme a él, así que pensé en dejar que las cosas se tranquilizaran, de repente llegaste tu… y aunque somos tan diferentes me sorprendió la forma tan rápida en la que nos relacionamos, pero no fuiste en un principio capaz de defenderme ante los de tu Casa…
Él resintió esas palabras dispuesto a defenderse, después de todo estaba siendo atacado por haberlo hecho, pero no podía hacerlo, había acordado no interrumpir.
— …y eso fue decepcionante, era por eso que yo no creía que podía haber algo entre nosotros más allá de esa cita y tu relación con Parkinson no ayudó —ante el gesto de Blaise se apresuró a explicar—. Si, se que ahora eso ha cambiado, pero en su momento era demasiado molesto como para pasarlo por alto y luego vino lo demás, empezamos a salir pero no creí que iba a ser tan serio, pero los de tu Casa y el mundo entero comenzó a meterse —se detuvo aspirando profundamente.
—Después de todo algunos tenían razón, no estábamos preparados para enfrentar lo que venía y menos cuando somos de familias con distinta forma de pensar, de años de tus maltratos era difícil creerte y no fue hasta que vi la consecuencia de nuestra relación y que tu de verdad te estabas esforzando por sacar lo nuestro adelante que caí en cuenta que no era justo lo que yo estaba haciendo.
Desvió su mirada, intentando ocultar el color que seguramente adornaría sus mejillas después de lo que diría. —Ya tome una decisión, y no ha sido sencillo porque lo he estado pensando demasiado; Harry siempre va a ser importante para mí, pero ahora quiero estar contigo.
A Blaise empezó por no agradarle el rumbo que estaban tomando las cosas inicialmente y menos ante la mención del San Potter pero con sus últimas palabras logró que un torrente de emociones lo invadiera, no esperaba que esa fuera la respuesta y no es que no lo deseara, simplemente que no creía que estuviera ocurriendo, quizás podía ser pesimista pero era comprensible después de todo lo que había pasado y todo lo que efectivamente los separaba.
Pero finalmente ella había decidido estar con él y para él, dejando de lado su pasado con Potter.
Rompió su estoicismo, con una sonrisa estampada en su rostro se posó frente a ella colocando una mano en su mejilla, levantándolo hacía el hasta poder hundirse en esas bellas pupilas chocolate. — Repítelo —demandó dominado por aquella revolución de emociones que hacían palpitar su corazón a esa velocidad.
—Yo… te elijo a ti, quiero estar contigo —confirmó, observando la alegría que iluminaba el rostro de Zabinni.
Con la mano aún en su mejilla la atrajo hacía él, atrapando su boca con evidente emoción curvando los labios dentro del beso separándose. —Pero aún tenemos que arreglar muchas cosas, ahora que voy a ser tu novia.
Él curvó su ceja irónico, aún manteniendo esa sonrisa que no podía borrar de sus labios. — ¿Yo cuándo te he pedido que seas mi novia? —interrogó divertido.
—Eso, es lo que vas a hacer en este momento —señaló sacudiendo una basurilla imaginaria de su hombro—, ¿o es qué pensabas que iba a estar contigo así porque si? —enfrentó su mirada, notando esa expresión en donde relucían la diversión y el sarcasmo.
—Pues…
— ¡Blaise! —le reclamó dándole un golpecito en el hombro mientras él reía socarrón.
—Claro que si, pero ¿acaso no querías que hiciera mucha parafernalia, que no lo hiciera tan común? Pues eso haré, tengo que preparar algo, ¿podrías esperar hasta entonces? —indagó enigmático, mientras enroscaba sus dedos entre las rojizas hebras.
—De acuerdo —aceptó, rodeándolo por la cintura, apoyando el rostro en su pecho—, pero no tardes mucho.
—No lo haré —respondió rodeándola con sus brazos, mientras lo envolvía la fragancia de su cabello al hundir el rostro en su hombro—. Momento, ¿qué es lo que tenemos que arreglar?
La suave risa de Ginny vibró en su pecho.
ººº*
En el baño de prefectos…
Gerard se deshacía de su uniforme sin poder evitar comportarse como ella era, dobló su ropa cuidadosamente, colocándola sobre un taburete dándole la espalda a la puerta, mientras el canto del vitral de la sirena inundaba el lugar. Abrió las llaves, llenando el espacio de tibio liquido, se sumergió plácidamente, disfrutando de esa pequeño placer, frotó sus brazos con ligereza, despojándose de la capa de sudor y suciedad que había acumulado durante el entrenamiento, una punzada de dolor en su espalda le recordó los golpes que Zabinni había acertado.
—Zabinni no sé qué vas a hacer cuando te enteres, espero que Ginny haya logrado hablar con él, voy a necesitar de su ayuda para tranquilizarlo —restregó suavemente su costado, intentado aminorar el dolor.
Con un par de brazadas llegó bajo las chirreantes caídas de agua, sin prestar atención a nada más, no alcanzó a oír el suave sonido de la puerta al ser abierta, se hundió lentamente, saliendo con los gruesos hilos de agua deslizándose por su plano tórax, con las palmas se liberó los ojos del agua, exprimiendo su cabello, tomó una toalla, enredándola a su alrededor, secándose con vigor, sintiendo ese conocido escalofrío señal de que su forma cambiaria en cualquier momento.
Estaba buscando su ropa, cuando escuchó una sedosa voz a su espalda, que le erizó la piel, congelándolo. — ¿Quién demonios te dio la contraseña para entrar aquí D´Grandchester?
Gerry se llevó la mano al pecho, tratando de controlar los alocados latidos de su corazón.«No es posible, no ahora.» Giró lentamente, esperando que sólo fuera una alucinación, pero desafortunadamente el rubio no desapareció, estaba ahí, mirándolo con frialdad.
—Draco… yo… —tenía que salir de ahí y pronto.
—Supongo que Granger te la dio, así que dime… ¿qué demonios tienes con ella? —indagó ligeramente celoso, notando lo nervioso que se había puesto.
—Yo… bueno, nada, ella es… —los escalofríos se hicieron más intensos a medida que el tiempo pasaba.
— ¿Qué te pasa? Me ocultas algo… —se acercó sigilosamente, estudiando su gesto, era notorio el sudor en su frente, ese ocultaba algo y si tenia que ver con Hermione era hora de averiguarlo.
—Habla… ¿qué demonios te pasa? —con cada paso que daba el castaño retrocedía hasta topar con la bañera, impidiéndole avanzar más.
«No ahora, no ahora.» Suplicaba en silencio, de pronto el conocido dolor de la transformación la dobló, llevándose las manos al rostro en un intento vano de ocultar la realidad.
Draco detuvo sus pasos pasmado, de pronto ante sus ojos Gerard se encogió mientras sus músculos desaparecían, su caballera lacia se alargaba y rizaba lentamente, las manos que ocultaban su rostro se tornaban pequeñas y femeninas.
—Her… ¿Hermione?
ººº*
En los terrenos…
Ronald avanzaba cansinamente, no tenía muchos ánimos, las cosas le preocupaban y estaba ligeramente agotado de lo que pasaba en el colegio, preocuparse por las chicas y por Harry, además de su conflictiva relación con Lavender lo estaban llevando a un punto de quiebra y cuando estuviera ahí no sabía cómo reaccionaría.
Miró el cielo dejando escapar un suspiro, atisbo entre la espesura del terreno, observando sin ver en realidad, cuando sus pupilas distinguieron no lejos de ahí el brillo de la rubia cabellera de Luna Lovegood, y no estaba sola.
— ¿Qué demonios hace ahora Neville? Más le vale no molestarla porque se las verá conmigo —murmuró para si, avanzando más lentamente, sabía que tenía que llegar a Gryffindor y buscar a Lavender, pero la situación con Luna era más preocupante, se recargó en uno de los muros del castillo ocultándose de la pareja.
Por su parte Luna escuchaba las palabras del león, aunque una parte de ella divagaba en las figuritas que volaban en la distancia parecen ser…
—Yo no quise ofenderte o a tu padre Luna… es sólo que no estoy de acuerdo con algunas de las cosas que se publican, no puedes afirmar las cosas sin pruebas —explicó Longbottom.
—Entiendo —murmuró ella, elevando la mirada.
—Pero eso no es motivo para que nosotros terminemos, se que te molestaste y dijimos muchas cosas que no sentíamos, pero podemos olvidarlo y regresar a donde nos quedamos —aseguró él.
— ¿Y qué hay de… esa chica con la que salías?
—Ella fue sólo una amiga —se excusó, contraatacando—, ¿y qué pasa con Ron? No creo que a Lav le agrade que estés con su novio.
—Ron… es mi amigo —aseguró sin poder evitar que una sonrisa se dibujara en sus labios y un ligero tono sonrosado teñía sus mejillas.
— ¿Amigo? ¿Y por eso te cuida de esa manera? —indagó destilando un tono de celos en su voz.
—Él sólo se preocupa por mí, no me juzga, intenta entender de que hablo —espetó inclinándose a admirar las pequeñas flores lilas que crecían a sus pies.
—Yo también intento hacerlo Luna, pero no vine para hablar de él, ¿qué dices? ¿Estamos bien, como antes? —cuestionó, descendiendo para poder mirarla a los ojos.
—No lo sé, tengo que consultarlo con las ondinas, las hadas y mis amigos —respondió, evocando la imagen del pelirrojo.
— ¿Consultarlo? Pero si esto sólo es entre nosotros, no creo que tengas que consultarlo con nadie —manifestó confundido.
—No puedo responder ahora… nos veremos después —le dedicó una sonrisa tímida, dándose la vuelta se alejó de él, sin saber qué hacer.
No lejos de ahí Ron notó el rumbo que había tomado, siguiéndola discretamente mientras Neville la miraba alejarse.
ººº*
En los pasillos…
Nott avanzaba con pasos elegantes y las manos en los bolsillos, claro que con la varita cerca, sabía que no podía confiar en los de su Casa, eran traicioneros y viles. El encontrarlo solo era una ventaja para ellos, pero no podía quedarse a esperar a Blaise después de todo necesitaba hablar con la Weasley, y él tenía que hablar con Emi.
Divisó la puerta de acceso a la Sala de las águilas, esperaba que Emi estuviera ahí, no verla en el Estadio fue raro, pero era mejor a que se arriesgara a ser atacada, llegó y se anunció con el pomo de la puerta, tras lo cual la menuda figura de su novia arribó.
—Amor —saludó ella, lanzándose a sus brazos.
— ¿Me extrañaste? —le preguntó sin darle tiempo de responder la besó, levantándola ligeramente del suelo, escondiendo el dolor que lo atacó cuando sus costillas protestaron.
—No, en realidad no, pero es bueno verte —respondió ella después de terminar el beso, intentando recuperar el aliento.
—Que simpática, pudo haberme pasado cualquier cosa de camino aquí y tú no eres considerada —señaló chantajista.
—Pero llegaste bien, no te preocupes si alguien intenta algo los recibiremos con unos cuantos hechizos —expresó divertida, mostrándole su varita.
Nott sonrió dándole un beso en la frente, negando con la cabeza ante la audacia de la pelinegra. — En realidad vine a felicitarte por tu gran labor, estoy seguro que esos están reconciliándose en este momento.
— ¿En serio? Bueno… no creí que pasara tan rápido, pero es bueno ¿no crees? —alegó contenta por ellos.
—Por eso te mereces un premio, pero no te lo puedo dar en este momento, en cuanto tenga oportunidad iré a Hogsmeade.
—De acuerdo, pero no compres nada excesivamente caro, la situación es precaria ¿recuerdas? No sabemos lo que sucederá con tu padre y es mejor que guardes ese dinero — aconsejó preocupada, pero al ver la expresión adusta de su novio, decidió cambiar el tema—. Admite que te agrada que estén juntos, después de todo no me hubieras pedido eso si no te importaran ¿o no? —indicó burlona, aunque sabía de sobra el cariño raro que existía entre él y los otros dos.
—No admito nada y deja de importunarme con eso, la Weasley sigue sin agradarme, ahora vámonos, hace tiempo que no tengo la libertad de estar contigo a solas —manifestó tomándola de la mano y avanzando hacia las escaleras.
—Aunque no lo admitas, yo lo se, además todavía tengo que platicar con Hermione —le recordó divertida.
La mención de ella le evocó a Nott el rostro tan alegre de Malfoy, así como su ausencia en el Comedor al igual que el de la leona. «A**quí pasa algo, tengo que hablar con Draco, esa Granger es persistente, tal vez logro su objetivo.»
Al ver que no respondía notó su mirada ausente. —Theodore Nott, no me estás escuchando ¿verdad? —indagó molesta.
Para Theo el uso de su nombre completo era una señal de atención, rápidamente miró a la Ravenclaw, la cual cruzó los brazos sobre su pecho, mirándolo beligerante.
—Estaba distraído, lo siento —volvió a tomar su mano, besando el dorso.
—De acuerdo, pero ¿qué es lo que pasa? ¿Qué te preocupa? —prorrumpió conocedora.
—Aquí no te puedo contar, te lo diré cuando estemos en un lugar privado —mencionó en un susurro, acariciando su rostro.
— ¿Qué tan privado? —preguntó elevando su ceja derecha con ironía.
—Lo suficiente como para aprovecharme de ti —replicó en su oído, sonriendo ante el sonrojo de la chica; empezando a caminar con su mano aún apresando la mano femenina, en tanto ella sonreía abochornada.
ººº*
En el Estadio…
El partido se desarrollaba dificultoso, ambas escuadras eran buenas, pero las francesas no estaban dispuestas a perder ese partido, Gabrielle luchaba valerosamente por la snitch, en tanto las cazadoras hacían su mejor esfuerzo por anotar los puntos posibles.
Altea gritó órdenes a diestra y siniestra, las chicas se alinearon rápidamente iniciando una maniobra, una de las golpeadoras se elevó en vertical, lanzando una bludger directo al buscador de los rusos dándole una ventaja ligera a la rubia para poder asir la snitch.
DeLacour notó el movimiento zigzagueante de la bolita dorada, adivinando el movimiento, se inclinó ligeramente hacia la derecha, logrando atraparla cuando se giró súbitamente, casi caía de la escoba, pero finalmente levantó la mano con ella en la palma, ganando una ovación de los presentes y el abucheo de los fanáticos contrarios.
En sonido anunció la victoria de las francesas, ellas celebraban gozosas, en tanto los gritos subían de volumen. Sol se acercó aún en su escoba al lugar donde sus familiares y su novio le gritaban animosamente, sonriéndoles agradecida y orgullosa de haber obtenido un lugar decoroso.
Todas las jugadoras descendieron, abrazándose entre ellas, notó como Gabrielle era abrazada por todas por ser la que atrapó la snitch, ella reía orgullosa, mientras no lejos de ahí se alcanzaba a escuchar los gritos de alguien demasiado conocido.
Fleur DeLacour y su esposo estaban gritando a la pequeña rubia, aplaudiendo fuertemente. — ¿Ya viste a Fleur? —inquirió Domy.
—Si, no pensé que viniera pero no puede faltar a un partido de Gaby ¿verdad? —espetó Sol sin emoción.
— ¿Y por qué usas ese tono tan frío? —cuestionó Altea acercándose a ellas.
—Los celos pueden ser dañinos ¿sabes? —manifestó burlona Domy.
— ¿Celos? ¿Por qué?… ¿No me digas que a Gaby le gusta Harry? Pero… es imposible… — objetó incrédula la capitana.
—Pues será lo imposible que quieras, pero me han dicho que desde que la salvó en el Torneo de los Tres magos ha estado bastante interesada en él —comunicó la pelirroja, mirándola con ojo crítico.
—Vamos Sol, él es u novio… mira, es más ahí viene —señaló al león que avanzaba hacía ellas con los parientes de Sol.
De pronto Gabrielle gritó su nombre, corriendo a abrazarlo, tomándolo por sorpresa, él la sujetó por la cintura.
— ¿Qué decías Domy? —masculló irónica— Discúlpame, ahora vuelvo.
Avanzó con elegancia hacía ellos, notando la mirada de adulación de la rubia, mientras le extendía la snitch en su mano a Harry, alcanzó a escuchar sus ultimas palabras.
— Quiero que sea para ti, se que no nos habíamos visto desde la boda de Fleur, pero tu sabes que estoy agradecida por lo que hiciste, te considero el mejor —tomó la mano masculina, colocando la dorada snitch en ella, cerrándola y manteniendo sus manos sobre él.
Estaba tras ellos cuando sus inoportunos parientes la llamaron. — ¡Sol! —gritaron varias voces, Iván corrió a abrazarla, al cual elevó ligeramente, para después ser estrechada por varios brazos. Algunos como Buggy la elevaron con la fuerza de su abrazo o como Marlon que la mantuvo en el aire más tiempo del necesario—. Marlon, ya bájame —pidió agradecida, pero con la necesidad de acercarse a Potter.
— ¿Sol, crees qué puedas ser cambiada por una niña? —indago malicioso Yazmani.
Ella se limitó a mirarlo de reojo, demostrando es su expresión la poca gracia que le habían causado sus palabras, avanzó hacia Harry, el cual estaba pendiente de ella pero no podía ser grosero con la pequeña rubia.
— ¡Harry! —gritó Soleil, abrazándolo por el cuello imponiendo su presencia ante Gabrielle.
— ¡Felicidades! Fue un buen juego, yo sabía que lo lograrías — expresó Potter elevándola un poco, besando sus labios rápidamente.
—Gracias amor, pero fue Gaby la que atrapó la snitch, este triunfo también es por ella y por el equipo entero —afirmó afianzando la cintura del buscador, mientras se giraba a ver a su compañera de equipo que se sintió minimizada al escuchar el diminutivo de su nombre, enfurruñada al ver sus demostraciones frente a sus ojos.
—Cierto, estaba felicitándola, como sabes es la hermana de Fleur, está casada con uno de los hermanos de Ron —acarició los mechones rubios con ternura.
—Si, Harry y yo nos conocemos de años —se aferró al brazo del chico—, por eso le regale la snitch con la que ganamos, se la merece más que nadie—se colgó de él, haciéndolo bajar para besar la mejilla con superioridad.
— ¡Que linda! Es como si tuvieras una hermanita Harry —atajó Sol, sabiendo que con eso cortaba las esperanzas de la buscadora.
—Yo no soy… —masculló la chiquilla cuando los llamó una voz varonil.
— ¡Gaby! ¡Harry! ¿Cómo están? —indagó William Weasley, que avanzaba hacia ellos con Fleur a su lado.
— ¡Bill! —lo saludó sorprendido Potter. «¿Qué hace aquí? ¿Cómo no pensé que vendría a ver el partido? Hay que decirles a los gemelos antes de que Ron lo vea y acuse a Ginny». — ¡Fleur! ¿Cómo están?
—Haggy, un placer vegte —pronunció con marcado acento la ex campeona de Beauxbatons —. Soleil, no sabia que estabas jugando, pensé que estagias con tu padge.
—Hola Fleur, no en esta ocasión pude venir a el Torneo, no era necesario que me quedara con mis padres —saludó ella, besando sus mejillas.
—Chicos, ella es Sol, mi novia —anunció intentando liberar su brazo del agarre de la pequeña buscadora.
— ¿Tu novia? —cuestionó Bill con voz gruesa, mirándolo interrogador ya que aún desconocía los detalles de la relación con Ginevra.
—Así es, mi novia, Sol, él es Billy, hermano de Ron, los gemelos y Ginny —la presentó Potter, evadiendo la mirada penetrante del pelirrojo.
—Un placer, Soleil Moon Mounet —saludó sonriente, sin entender el motivo de esa mirada.
—El placer es mío —respondió escueto.
—Gabrielle, deja de colgagte de Haggy —ordenó Fleur, llamando la atención de la chica.
La rubia la miró con enfado pero obedeció de mala gana, mirando con odio a Soleil. —Le regale la snitch a Harry… y como me quiere mucho la va a guardar muy bien —anunció envidiosa, intentando molestar.
—Ehmm si, por supuesto que la guardare, si nos disculpan, vamos con sus primos, creo que están esperándonos —anunció Harry intentando alejarse.
—Pero te veré en el baile ¿verdad? Y bailaras conmigo muchas veces, porque no siempre estoy aquí para estar contigo —pidió asiéndolo nuevamente por la manga.
—Este… si claro, bailaremos después, nos vemos mas tarde —con una sonrisa nerviosa se deshizo de su agarre, avanzando hacia el grupo de franceses, no estaba seguro que fuera buena idea ir con ellos, pero era su única salida para poder alejarse de Gabrielle antes de que le ocasionara problemas, ya tenia suficiente con el acoso de Cho.
«!Por Merlín! Es como dijo Ron, estas mujeres van a acabar conmigo.»
Se integraron al grupo de franceses, que no tardaron en iniciar sus comentarios que eran más en broma, ocasionando las risas continuas, al menos Carlo se había mantenido ligeramente al margen de molestar a Potter, poco después ellos se retiraron, junto con unas chicas francesas mientras Sol los miraba con enfado.
— ¿Qué les pasa a estos? Se van con la primera que se les planta enfrente… y se llevan a Iván que es lo peor.
—Iván estará bien, no te preocupes por él, es mejor que se vayan ¿o los quieres tener cerca? —preguntó Harry divertido.
—Claro que no, sólo que me avergüenzan por ser tan fáciles, en fin, iré a ducharme, no tardo ¿me esperas? —preguntó entrelazando sus manos.
—Si, aquí estaré —afirmó sintiendo suave roce de los labios de su novia sobre los suyos, sonrió dentro del beso, abrazándola suavemente, disfrutando de ese pequeño momento a solas.
—Me alegra que hayas podido estar en mi juego —musitó rozando su nariz con la de él, con eso se internó en el vestidor, mientras Harry acudía a la Enfermería, después de todo a eso lo habían mandado y necesitaba algo para el ligero dolor en su hombro.
ººº*
Continuará…