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Alcohol, Quidditch y Amor. — capítulo 38
Disclaimer: Hemos osado revivir a los muertos, atentar contra las parejas establecidas en los libros y hasta corromper el cannon, porque el amor que se dará entre Draco & Hermione es prohibido, claro que los personajes como ya todos sabemos no nos pertenecen, son de JK Rowling, y uno que otro inspirado en Candy Candy propiedad de Kyoko Mizuki y Yumiko Igarashi.
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Alcohol, Deportes y Amor.
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The Darkness Princess & Lady Muerte
*ººº
Complicidad
Draco escuchó su letanía, mirando su mano aún en la puerta, Hermione había mencionado palabras muy ciertas, lo de Nott y Zabinni era un riesgo, pero él corría el peor de todos, era un Malfoy… sobre todo, no cabía duda que era un cobarde como ella decía, el saber que estaba dispuesta a hacer hasta lo imposible por conseguir que él tuviera confianza y estuviera a su lado lo atormentaba, lo quemaba, nunca había visto a alguien desgastarse de esa manera por él, si sólo pudieran…
Imprimió un poco de fuerza en su mano, las bisagras se deslizaron sin hacer ruido.
Mione enfocó su vista al techo, mientras sollozaba en silencio, tratando de ordenar sus ideas, había sido un día demasiado difícil, no tenia idea de cómo iba a resolver la mitad de sus problemas y la otra mitad seguía atormentándola, finas lagrimas seguían deslizándose por sus mejillas hasta fundirse con las burbujas en la tina.
—No sé qué debo hacer, todo parece estar en mi contra.
Se quedó en silencio unos minutos pensando en las posibilidades que le quedaban. —Quizás deba dejar las cosas así, como todos esperan que sea, como todos creen que debe ser, donde no existe esa posibilidad, donde él y yo debemos estar separados siendo enemigos— levantó un brazo tapando sus ojos, dejando salir un profundo y doloroso suspiro—. A mucha gente eso le gustaría y él estaría a salvo de todo, no tendría que pasar por todo lo que padecen Theo y Blaise.
Él escuchó sus palabras sintiendo como se le desgarraba el interior y si quedaba alguna duda por la que quisiera detenerse se disiparon al mirarla, armándose de valor, ingresó en la habitación permitiendo que sus pisadas se escucharan por el lugar sin despegar sus pupilas de Hermione tan intensamente que se podía leer en ellas los sentimientos que lo embargaban.
La castaña levantó quedamente el brazo, descubriendo así la figura del pálido rubio. — ¡Genial! Lo último que me faltaba, ahora estoy alucinando… ¡por Merlín! Estoy muy mal — gimió, volviendo a colocar el brazo sobre sus ojos, no creyendo que eso pudiera ser posible, era demasiado el dolor, esa noche ya no quería sentir más dolor, deseaba escapar de todo.
El Slytherin curvó sus labios negando con la cabeza, sin pensarlo se arrodilló en el tapete a un lado de la tina, apoyando sus brazos en el borde de ésta, tomó el brazo de ella, retirándolo con suavidad de su rostro, permitiéndose ver sus pupilas.
—Yo se que fantaseas conmigo Granger, pero esta vez soy real —añadió con su voz sedosa, estrechando su mano, para confirmarlo.
Hermione parpadeó confundida, sin poder creer que fuera realidad, mirando esas hermosas orbes plateadas, no sabía si era una fantasía, un sueño o su mente le estaba jugando una mala pasada. No podía ser cierto, él no podía estar ahí, su corazón se aceleró de golpe como si una explosión hubiese ocurrido dentro de ella, de inmediato sintió el hormigueo en su mano, señal de que el cálido contacto de Draco era más que realidad.
Malfoy se tomó un par de minutos, permitiéndose recrearse con esa imagen, pero ahora que nuevamente estaba a su lado todo lo demás perdía sentido. —No quiero que te alejes de mi, Hermione… yo no sé cómo hacer esto, todo es nuevo para mí. No sé cómo tratarte ahora, entre tú y yo sólo ha habido tenido rencillas, pero de lo que estoy seguro es… que no quiero que dejes de quererme —afirmó determinante, sin despegar sus fieras pupilas de ella, denotando en ese gesto la seguridad en sus palabras.
—No juegues conmigo Draco, ¿no crees qué ya es justo que tomes una decisión? El si ahora y mañana un no, me destrozaría —pronunció con clara emoción que distorsionaba su voz, convirtiéndola en un susurro débil lleno de inseguridad.
—Hermione, nosotros estamos juntos… pero entiende esto, no podemos exhibirnos, por ahora únicamente puedo darte estos momentos cuando estamos a solas —aseguró permitiéndose acariciar su mano.
El alborozo invadió a Hermy, lanzándose hacía enfrente con la intención de abrazarlo, pero se detuvo al recordar su estado de desnudes, aún no estaba preparada para descubrirse así frente a él, un rubor fugaz cubrió sus mejillas, mientras volvía a recargar su espalda, atrayendo las burbujas hacía ella.
Draco sonrió divertido al verla en ese estado. —Yo se que todas quieren lanzarse a mis brazos Granger, pero tómalo con calma —murmuró liberando su mano, se incorporó dando un par de pasos hacía la gaveta de la cual tomó una afelpada toalla en tonos referentes a Gryffindor, arrugó la nariz al ver los colores, pero ahora no haría un lío por eso, regresó sobre sus pasos extendiendo la tela ante la tina.
—No pienso salir si no cierras los ojos —arguyó tímidamente, aferrándose a las burbujas.
— ¿Y dices qué eres Gryffindor? No se con clase de barbajanes has tratado, pero yo soy un caballero Granger, de cualquier manera no hubiera mirado —se defendió, sin dejar de mirarla con ese brillo retador. Dejó salir un suspiro cansino al ver su terquedad, rodó sus ojos para después entrecerrarlos, aunque no pudo evitar atisbar ligeramente.
Rápidamente Hermione se puso de pie, aferrándose al cuello de Draco, en tanto él rodeaba su cuerpo con la tela, inclinando la cabeza hasta hundir el rostro en el hueco del hombro, acariciando su húmeda piel, respirando el aroma perfumado de su jabón observando como se deslizaban tortuosamente las gotas de agua por su espalda hasta perderse cerca de propias manos, bajo la suave toalla.
Ella se permitió cerrar sus ojos y disfrutar de ese etéreo momento, en el que su corazón danzaba en una melodiosa armonía, estremeciéndose al sentir el aliento cálido en su hombro dejando que sus sentidos se embriagaran de aroma a Drakkar que ella tanto conocía, ya que era la misma loción que días atrás había hurtado de su habitación.
—Hermione… —musitó en un murmullo posesivo, deleitándose con esa sensación nueva de sentir por primera vez que tenía algo suyo, que nadie podía arrebatarle en ese instante, estrechó un poco más, sintiendo vibrar su frágil cuerpo.
A su vez ella instintivamente ladeó su rostro, rozando con la punta de la nariz la pálida mejilla, en un intentó por alcanzar aquellos labios, siendo interceptada por la boca de Malfoy en un beso irracional. Dejando ver el sentimiento que lo abrumaba de forma total, sin tapujos ni inhibiciones, olvidándose de todo aquello que pudiera contenerlo, queriendo que comprendiera lo que ella había sido capaz de despertar en él.
Sintió la elevación que ella hacía, al sostenerse de su cuello para impulsarse y lograr un beso más profundo, impulsivamente la abrazó, levantándola ligeramente, sacándola de la tina y posándola sobre sus propios pies.
Lentamente Draco separó sus labios, admirando el rostro de Hermione teñido de una suave sombra rosada, mientras ella mantenía sus ojos cerrados intentando tranquilizar los agitados latidos de su corazón.
Mione estaba en un estado total de embelesamiento esforzándose por mantener sus ojos cerrados, deseando retener las sensaciones que recorrían su cuerpo así como las palabras que en ese minuto habían cambiado su vida, alejando el sufrimiento que esto podría acarrearles.
Draco rozó sus labios nuevamente, pero esta vez más suavemente, deseando hacerlo más eterno, probando el sabor a miel de sus cálidos labios internándose en su boca tortuosamente, mientras ella pasaba sus dedos por los mechones en su nuca logrando que él apretara los puños enredados en la toalla más fuertemente, ya que deseaba poder deslizar sus manos por su cuerpo y no debía aún, arrepintiéndose de haber llevado esa tela que lo alejaba del placer.
Hermy sentía como el calor emanaba de su cuerpo intentando mantener el agonizante ritmo de aquel ósculo que podía elevarla a niveles desconocidos de deleite, queriendo que no terminara pero la necesidad de aquel vital elemento los hizo separarse.
—Ese beso no disculpa que me estés arruinando mi ropa, tendrás que esforzarte más Granger —dijo casi sin aliento, curvando sus labios en una exquisita sonrisa que iluminaba sus ojos.
Ella lo miró con la ceja levantada irónicamente, ya que él no había entrado precisamente en sus mejores galas, rió suavemente de las palabras negando con la cabeza, definitivamente seguía siendo el mismo hurón engreído de siempre.
—No estás en posición de exigir hurón, además el que se debe esforzar eres tú.
—Granger estás muy equivocada, recuerda quién está sosteniendo tu toalla, no querrás que caiga al suelo, sería una… —amenazó con un toque aterciopelado, como si fuese una invitación recorriendo con la mirada su cuerpo, aflojando la presión en sus manos —verdadera tragedia, ¿no crees?
Al sentir como la presión iba disminuyendo el pequeño deslizamiento de la toalla en su espalda Hermione se apretó contra el cuerpo de Malfoy. — ¡No te atreverías!
— ¿Eso crees? ¿Olvidas con quién estas? —embromó divertido de sus reacciones.
—No ¿pero no eres tu el qué acaba de pregonar ser un caballero no un barbaján? —replicó, regresándole sus palabras, en una divertida venganza, escuchando el sonido de reclamo que brotaba de la garganta del Slytherin.
—Eso fue bajo Hermione —repuso resignado bajándola de sus pies al felpudo tapete, sabía que era una batalla que no iba a ganar, después de todo ella siempre tenía una respuesta para lo que le lanzara—. Es mejor que te vistas, eres muy tentadora así —aseguró colocando su frente contra la de Hermione, dejando escapar un profundo suspiro de resignación—, yo voy a cambiarme porque por tu culpa ahora estoy mojado.
La leona tomó de manos de Draco la toalla, aferrándola sintiendo como él deslizaba las puntas de sus dedos por sus brazos antes de darse media vuelta y salir del baño, dejándola en un estado a aletargamiento, lo miró salir sin poder creer que esto estuviera pasando.
Avanzó entre nubes hasta su habitación, encaminándose al closet, tomando su pijama automáticamente dispuesta a vestirse, cuando reparo en ella —era un pantalón y una camisa—, frunció el ceño con disgusto ya que no era lo que desearía lucir para estar con Draco.
Regresó al closet a buscar algo más atractivo, analizando con mirada crítica la ropa, descartando la mayoría de ella, tenía razón Ginny a veces su ropa no era la más apropiada para atraer la atención de los chicos, pero la verdad era que antes no tenía porqué reparar en eso.
ººº*
Harry se despojaba de la capa de invisibilidad, guardó el mapa en su túnica y avanzó por las escaleras con resignación, planeando las palabras que tendría que decirles para evitar malentendidos. Al llegar a la parte superior, notó el inconfundible aroma de las flores en la habitación, Sirius se encontraba acostado en el sillón comiendo lo que quedaba de la cena mientras lanzaba al aire los pétalos que se encontraban regados por el suelo.
Al verlo sonrió maliciosamente, Remus estaba sentado en el alfeizar de la ventana sonriendo al ver las acciones de su amigo, mientras bebía champagne.
— ¡Harry! —gritó efusivamente Canuto— ¿quieres decirme qué clase de fiesta tuviste? ¡Cuanto romanticismo! —bromeó con una sonrisa ladina.
—Harry como te dije, a veces eres muy parecido a James —observó Lunático levantando su copa en un silencioso brindis.
—Por lo menos nos hubieras avisado, pudimos llegar en un momento… inapropiado —se mofó Sirius disfrutando de la turbación de su ahijado.
—Sirius… Remus… yo… este mmmjjj yo bueno… —tartamudeó apresurado, con las mejillas sonrosadas.
—Calma, calma Harry… respira —comentó Remus acercándose a él.
—Lunático deberías de probar esto… esta delicioso —manifestó comiendo fresas y otros postres—. Harry ven aquí —pidió, palmeando el lugar a su lado en el sillón.
El chico dudo en acercarse, con pesar tomó asiento al lado de su padrino, sabía que lo que fuera a decirle sería vergonzoso.
—No… bueno… no es lo que ustedes… bueno… —se abochornó, el brillo en la mirada de Sirius lo ponía nervioso.
—Tranquilo Harry, entendemos que quisieras estar a solas con tu novia —apuntó Remus sentándose al otro lado de él, palmeándole el hombro comprensivamente.
— ¿Por qué fue Sol, verdad? ¿O no me digas que tu y Cho…? —fastidió su padrino logrando perturbarlo más.
— ¡Claro que fue con Sol! pero no es… —intentó aclarar.
— ¿Y qué tal estuvo? Pero, momento… ¿fue tu primera vez?... ¿o tu ya…? —levantó las cejas interrogante moviendo las manos como queriendo expresar algo.
— ¡Sirius! Eso no es…
—Eso no es lo importante Canuto — intentó aligerar el licántropo, interrumpiendo a Harry.
—Tienes razón, Harry ¿se cuidaron verdad? —al instante miró a Remus—. No hemos tenido esa plática con él, pero ya lo sabes ¿no? —regresó su mirada a su ahijado enarcando su ceja.
Potter se llevó las manos a la cabeza, bajando el rostro hasta clavar el mentón en el pecho. —Sirius no es lo que piensas…
—Quiero creer que fuiste responsable —comentó Remus, siguiendo el dialogo de su amigo.
—Claro que debió ser responsable, mira todo lo que organizó, por supuesto que se cuidó ¿verdad Harry?, pero ¿por qué tienes esa cara? No será que tu… —murmuró por lo bajo, sin terminar su frase.
—Harry, opino que es una desconsideración de tu parte, estaba recién salida de la Enfermería ¿no podías esperar? —indicó Lupin prudentemente.
— ¿Esperar? ¿Qué quieres que espere? Se va en unos días, esto no puede esperar, aunque… tienes razón en parte, estaba lesionada Harry, aunque bueno… Lunático recuerdas a esa chica… ¿cómo se llamaba?, ¿Con la qué tu… o fue James? En la Enfermería ¿recuerdas? —manifestó evocando recuerdos del pasado.
—Sirius no sé de qué demonios hablas, debió hacer sido James, yo jamás he hecho nada en la Enfermería —aclaró deslindándose de cualquier acusación, tosiendo ligeramente para limpiar su garganta—, pero eso no es lo que tratamos, aquí hablamos de Harry.
—Espero que hayas dejando en alto el nombre de los Potter, Harry —espetó Canuto tocándose el pecho con orgullo.
Harry miraba de uno a otro sin hablar, cansado de intentar explicar las cosas, se hundió en el mullido sillón, bajando el rostro, llevándose las manos a la cabeza.
—Sirius, Remus… yo no… estuvimos aquí, cenamos y nos fuimos, eso fue todo.
Canuto clavó la mirada en Remus, levantando las cejas interrogante, mientras un silencio opresivo se hacía en el lugar, el sonido de los grillos y de algunos otros animales en los terrenos se podían escuchar en la lejanía.
— ¿Qué?... ¿Qué pasó? ¿Por qué? ¿Qué hiciste mal? — interrogó intrigado, dejándose caer en el sillón con pesadez, intercambiando miradas con su amigo—. Lunático en eso no se parece a Cornamenta, se parece más a ti.
—A mí no… a decir verdad ahí se manifiesta el lado de Lily — opinó divertido de las expresiones de Black.
— ¿O no será qué…? —musitó como para si, levantando la mirada plateada hasta los ojos verdes— ¿estás físicamente… bueno… capacitado? No tienes problemas de… tu sabes ¿verdad? —mirándolo pasmado, llevándose la mano al pecho en un gesto teatral.
— ¡Por supuesto que puedo! Pero… ya lo dijiste, estaba lesionada, no soy un desconsiderado—arguyó ofendido por la duda de su virilidad—. Además yo bueno… no la traje para eso.
—Pero tuviste la intención, no lo niegues, nadie prepara todo eso sin una segunda intención, si no tuvieras segunda intención me preocuparía, eso querría decir que tu… bueno, que no eres… — miró a Lunático en busca de las palabras que no pudieran ofender a su ahijado.
—No sé qué es lo que quieres decir —se deslindó Remus.
— ¡Basta! Terminemos con el tema, sólo díganme qué hago aquí —prorrumpió firme, agradeciendo que Ron no estuviera ahí, porque agregar lo de su sueños y el acoso de Cho sería un tema inagotable para ellos.
—De acuerdo, pero hablaremos después de esto, para empezar lo del ataque en el Estadio, suponemos que es interno, no creemos que tenga que ver con los mortífagos o con Voldemort, aunque Dumbledore ya puso a trabajar a Snivellus para averiguar qué pasa en su Casa —expresó con seriedad, apoyando los codos en sus rodillas.
—También recuerda que la junta sigue en pie para este fin de semana —le recordó hosco Remus —procura estar puntual y piensa en una escusa para deshacerte de Ron y de Hermione.
—Por cierto ¿cómo sigue? —cuestionó Sirius con un atisbo de preocupación.
—Pues a decir verdad, está bastante bien, incluso fue a la fiesta con Carlo, el primo de Sol — señaló Potter, notando que Remus no hacía gestos de sorpresa, lo que indicaba que Sirius ya le había comentado la condición de su amiga.
—Estos jóvenes se recuperan muy rápido —apuntó asombrado Lunático, bebiendo de su copa con tranquilidad.
—En mi opinión es lo que puede hacer una fiesta —acotó divertido, recordando su encuentro con el pequeño rubio cuando llevaba en brazos a Gerry— ¿y qué te pareció mi actuación como Lucius regañando a Draco? ¿No crees qué el papel me queda fabuloso?
—Disfrutas siendo Lucius ¿verdad Canuto? No lo niegues, el poder te corrompe —se burló el licántropo, sonriendo de lado al ver la sonrisa en su amigo.
—Por cierto ¿crees qué para navidad Lucius este libre? ¿O piensas suplantarlo esas vacaciones? —indagó Harry, pensando en la posibilidad de estar libre para ir a Francia.
—Aún no lo sabemos, pero sería lo mejor. Aunque todo depende de cómo reaccione cuando lo visite Dumbledore — opinó serio—. Además no sabemos cómo estarán las cosas para entonces, aún hay demasiados ataques y el ejercito de mortifagos esta creciendo.
—Entonces ¿crees qué pronto será la batalla? —preguntó Harry sintiendo una opresión en su pecho, así como un cruel escalofrío que hacía vibrar su cuerpo, sabía que tarde o temprano tendría que enfrentarlo.
—No lo se, pero no te preocupes, cuando llegue estaremos preparados —lo tranquilizó su padrino, leyendo la preocupación en los gestos de su ahijado.
La charla continuó durante un rato más, antes de que los tres decidieran dar por terminada la improvisada reunión, aún escuchando las bromas de Canuto, Harry emprendió el regreso al castillo.
ººº*
En premios anuales…
Hermione se encontraba sentada en su cama, mirando ansiosa la puerta, en espera de que el rubio regresará, habían pasado más de dos cuartos de hora y él no había dado señales de volver y eso no auguraba nada bueno, quizás se había arrepentido y no volvería.
Haciendo acopio de valor se puso de pie para averiguar lo que sucedía, atravesó aún cojeando ligeramente el pasillo sin detenerse a cavilar en lo correcto o incorrecto, entró en la habitación en el momento en que Draco se colocaba la camisa, afortunadamente ya tenía puesto el pantalón, al verla entrar con la ansiedad reflejada en el rostro, sonrió de forma exquisita.
—Granger yo se que estás ansiosa por verme, pero podrías haber tocado la puerta, no puedes entrar así como así en mi habitación —la amonestó divertido, mientras avanzaba hacia ella.
—Yo no hubiera tenido que venir si tu no hubieras tardado tanto, pensé que…
— ¿Pensaste que te iba a dejar plantada? Granger insisto, ¿con qué clase de patanes te has relacionado? —interpeló burlonamente.
—Yo no me relacionó con patanes, Harry, Ron y Viktor son unos caballeros y por supuesto, está Carlo que es todo un…
— Pfff por favor, ¿esos son tus estándares de caballero? Come-babosas y Cara-rajada no cuentan, Krum mmmjjj ese es un idiota y el francesito ese… vulgar musiquillo de cuarta ¿qué educación puede tener? —atacó con cierto tono celoso en su voz, acercándose a tomar su mano—. Yo te voy a enseñar lo que es estar con un caballero y te daré el privilegio de ser la primera en estar en mi cama.
— ¿La primera? —ironizó caminando con él hasta el lecho.
Malfoy giró para mirarla con las cejas levantadas y ojos inocentes, como preguntando si dudaba de su pureza. —Aunque no lo creas Granger, nadie ha entrado a mí habitación.
Ella dudaba de cada una de sus palabras, después de todo sabía de su fama de donjuán. — ¿En serio te estás escuchando? No creerás que soy tan tonta como para creer eso ¿verdad? —atacó sentándose en la cama y mirándolo con incredulidad, mientras Draco se reía sinceramente.
—Tú puedes creer lo que quieras, pero yo tengo mi conciencia tranquila —señaló encogiéndose de hombros, se recostó en la cama, dejándole un lugar a su lado—. Aunque tu no puedes decir lo mismo, porque ¿qué horas son esas para visitarte? Primero el mastodonte de Durmstrang… por cierto ¿no pensaras dejarme por ese, verdad?
Hermione meditó por un momento el acostarse junto a él, observando el lugar al lado del chico pero al escuchar su pregunta creyó más oportuno recostarse, aunque guardó una distancia prudente. —Malfoy celoso… no pensé vivir para ver esto —lo molestó disfrutando de los gestos del rubio.
—No son celos, ¿cómo podría estarlo de un ser tan inferior? No seas esquiva, responde la pregunta —exigió demandante colocando una mano en su cintura, clavando sus plateadas pupilas en ella en busca de respuestas.
—Pues… lo pensé, después de todo… —sintió como la mano de él en su cintura presionaba ligeramente— tuvimos una relación bastante estable, y de hecho acabo de enterarme que estuvo a punto de llegar a un compromiso.
— ¿Compromiso? Por favor, si él te dejó ¿cómo puedes…?
—De hecho todo fue un mal entendido, hoy mismo me entere de eso, él jamás tuvo la intención de romper conmigo, y quiere que lo intentemos nuevamente —le comentó temerosa de su reacción, podría decirle que era libre de irse.
— ¿Y qué vas a responder? De ninguna manera lo estarás considerando ¿o sí? —masculló serio apoyándose en su codo para poder mirarla de frente.
—No tendrías porque quejarte Draco, después de todo tu presentaste a Nurit ¿o no? —le reclamó denotando en su timbre de voz los celos que eso le provocaba.
—No estamos hablando de ella, el punto es que no puedes volver con ese —ordenó determinante.
—De cualquier manera mañana le tengo que dar una respuesta, pero no lo haré por ti, sino porque él no merece que lo mantenga con la esperanza —respondió, sintiendo como la presión en la mano de Draco disminuía.
— ¿Y qué me dices de tus demás admiradores? D'Grandchester ¿qué hacías en su habitación? —increpó curvando su rubia ceja, notando como ella se tensaba.
—Gerry… bueno él… —dudaba en decirle la verdad, después de todo no sabía cómo reaccionaría al saber que lo engañó durante varios días.
— ¿El qué? ¿Qué hay entre tú y él? El idiota tuvo la osadía de amenazarme —comentó entre dientes, molestándose cada vez más por el silencio que ella mantenía.
—Sólo es un buen amigo —susurró después de unos segundos, optando por seguir guardando su identidad, después de todo Gerry desaparecería pronto, sólo esperaba que Blaise pudiera mantenerse callado hasta entonces y para eso tendría que recurrir a Ginny.
— ¿Y el francesillo qué? Viene a buscarte a deshoras, ¿qué derecho tiene como para hacer eso? ¿Qué le da valor? Que de gracias, que no ha amanecido golpeado por sus estupideces —se ufanó, recordando que él también podría recurrir a los Schall.
—No serías capaz, él sólo lo hace por molestarte, sabe que sus actos te irritan y lo disfruta — manifestó son una sonrisa jugueteando en sus labios.
— ¿Cómo lo sabe? ¿Qué le has contado? Suficiente tengo con que Potter sospeche como para que tu amiguito venga a querer fastidiarme —masculló enfadado, no le agradaba el rumbo que estaban tomando las cosas, su vida cada vez se volvía más pública—. Además ¿quién se cree que es para meterse conmigo?
—Tranquilo, sólo sabe algunas cosas y no te preocupes, no dirá nada, confió plenamente en él, y de Harry, pues… a mí también me sorprende, pero tú eres el culpable ¿cómo se te ocurre hablar de esto en el bosque? —lo amonestó tocándole el rostro.
— ¿Cómo iba a saber que tu amigo tiene la costumbre de escuchar conversaciones ajenas?, eso demuestra su falta de educación —arguyó, sin querer ahondar en el tema—. Ahora le da por ir al bosque sólo porque tiene noviecita.
—Eso no te interesa, si de noviecitas hablamos, tu no me tienes tan contenta, ¿cómo se te ocurrió presentarla? ¿No se te pudo ocurrir otra idea mejor? —replicó resentida.
— ¿Qué esperabas? ¿Acaso no estás viendo cómo están las cosas? Soy el líder de Slytherin, tengo que poner el ejemplo, y más aún después de que ese par de imbéciles se les ocurre descararse en el peor momento, si no demuestro que tengo la autoridad suficiente para enfrentar a quién sea, acabaran con ellos… y conmigo si se enteran de esto —manifestó categórico, demostrando el porqué de sus acciones.
Hermione entendía sus palabras, en parte estaba de acuerdo pero había una parte de ella que como toda mujer, demostraba su sentido de la posesión. —Lo entiendo, pero ¿no pudiste hacer otra cosa?
—Me acorralaste ¿qué querías que hiciera? Además con mis padres aquí, el padre de Nott que lo golpeó, Blaise con sus exhibiciones, los de la Casa sobre mi queriendo revelarse, la amenaza contra el negro y Theo… y tu acosándome, era demasiado, necesitaba una vía de escape, algo que fuera una pantalla —explicó, enumerando con los dedos cada uno de los puntos que mencionaba.
—Y entonces ¿qué harás con ella ahora? —preguntó seria, demostrando su inconformidad.
—No la voy a dejar…
— ¿Qué? —hizo el intento de enderezarse pero el brazo de Draco se lo impidió— ¡Suéltame hurón! ¡Mentiroso! ¡Infiel! Tu… tu…
— ¿Quieres tranquilizarte? —pidió sonriendo al ver como sus ojos ardían furiosos.
— ¿Tranquilizarme? ¿Cómo puedes decirme eso? Yo no me voy a prestar a esa clase de juegos… entiendo que nos tengamos que ocultar, pero de eso a soportar que te revuelques con esa… ¡eso si que no! —manoteó deshaciéndose de su mano, incorporándose, con la intención de salir de esa habitación, aunque ligeras punzadas de dolor aún se hacían presentes en su pierna.
—Hermione regresa aquí —sonrió divertido, poniéndose de pie, notando la ligera cojera con la que la chica avanzaba— ¡Merlín! ye te he dañado demasiado, pobre de ti, yo sé que soy demasiada perfección para ti, pero tienes que acostumbrarte —comentó atrapando su brazo, haciéndola girar.
— ¡Eres un imbécil! No me toques… —intentó zafarse de su agarre.
—Ah eres una salvaje, ¿quieres tomarlo con calma? Ni siquiera me has dejado terminar de explicarte —exigió aún con una sonrisa delineando sus delicados labios.
— ¿Explicarme qué?
—Hermione, ven aquí —pidió, regresando sobre sus pasos hasta la cama, donde la hizo sentarse —. Ahora escucha, no puedo dejarla sería muy extraño que acabo de anunciar nuestra relación como para dejarla al día siguiente, la gente comenzaría a sospechar, principalmente mi padre.
Ante la mención de Lucius, Mione sintió un intenso calambre surgir de su cuello y recorrer su columna, haciéndola estremecerse, al verla el rubio elevó su ceja con ironía. —Exactamente por eso, si mi padre sospecha muchas cosas podrían pasar, no lo hago sólo por mí, sino también por ti, no pienso arriesgarte a la furia de mi padre ni de los de mi Casa.
Granger entendió sus palabras, enterneciéndose por la alusión sobre querer protegerla, ese era un lado que no se veía todos los días, subió su mano acariciando el rostro de Draco, era verdad que Nurit seguía molestándole, pero era necesaria su presencia de momento, por la propia seguridad del Slytherin.
—Pero… esa escusa no te servirá por siempre y eso no quiere decir que tengas que andarte besuqueando con ella… y menos frente a mí, solo has lo esencial y procura no acercártele demasiado —demandó firmemente.
— ¿Algo más? —ironizo extendiendo la manos.
—Si, ¿hasta cuándo durara? —inquirió cruzando los brazos frente a su pecho.
Malfoy enarcó sus cejas, tocándose ligeramente la sien, en un gesto de impaciencia. —Lo necesario y no sé cuanto será, además pronto serán las vacaciones de navidad y evitaré verla ¿conforme? —aclaró volviendo a recostarse ligeramente cansado de esa charla tan exasperante, metiéndose debajo de las mantas, mientras Hermione lo miraba interrogante.
—Ya, métete en la cama —expresó extendiéndole la manta.
Hermione dudó en continuar, no sabía qué clase de intención tenía y no es que ahora estuviera en contra de eso, sino que no sabía qué era lo que él esperaba que hiciera.
— ¿Y bien? —inquirió al ver la expresión de susto en ella— ¿Qué pasa?
Ante su pregunta un intenso rubor coloreó sus mejillas, no era capaz de expresarse, además no es que no quisiera, sino que pues nunca había hecho algo así.
—Ah Granger, ¿qué voy a hacer contigo? Insisto no sé con qué clase de personas has tratado, pero yo soy un caballero, sólo vamos a dormir. Ahora ¿quieres acostarte? —repitió, mirándola interrogante.
La castaña dio un gran respiro y se despojó de su bata, dejándola a los pies de la cama, lentamente se metió bajo las mantas, sintiendo el brazo de Draco atrayéndola hacia él, aspirando el aroma tan conocido, mientras una suave calidez la envolvía.
—Como eres latosa Granger, no te iba a hacer nada que no te gustara —señaló bromeando —. Te recuerdo que la que entró aquí con intenciones perversas fuiste tú.
—Draco, cierra la boca —ordenó, enterrando el rostro en el pecho de él, mientras lo estrechaba ligeramente.
ººº*
Al día siguiente…
En el pasillo de camino al Comedor podía oírse las voces de dos chicas de Gryffindor, Ginevra escuchaba las palabras sabias de su amiga, aún con sentimientos encontrados. — ¡Por Gryffindor! Termina de decidirte, Zabinni se cansará ¿y qué harás entonces?
—Pero Harry…
—Tú y Harry nada, comprende. ¡Entiéndelo! Mira Ginny, ya me canse de decírtelo, sólo tu sabes lo que harás, pero después no estés llorando porque Zabinni se te fue, quedará en tu conciencia —con esa última frase trágica avanzaban hasta que una tercera voz se escuchó en el corredor.
Emilie que caminaba distraídamente pensando en cómo llevaría a cabo lo que le había prometido a Theo, las alcanzó a distinguir, pensando en que era la oportunidad idónea, avanzó un poco más rápido, llamando la atención de las leonas, que la esperaron al verla.
—Buenos días Lavender, Ginny ¿podríamos platicar? Te invito a desayunar a mi mesa — expresó con ligereza.
—Yo… pero Lavender… —tartamudeó indecisa.
—No te preocupes ve, yo voy con las hermanas Patil a ver que me cuentan sobre lo que pasó anoche —con una sonrisa se alejó rumbo a su mesa, en tanto que las chicas siguieron hasta encontrar un lugar en la mesa de la águilas.
—Anoche ya no los vimos en la fiesta, ¿Zabinni está bien?
—Si claro… bueno, nosotros estábamos en las barcas —señaló con timidez.
—Ya veo, pero ¿cómo? —preguntó frunciendo su ceño— Zabinni estaba lesionado, no sé cómo pudo remar si se quitó las vendas de las costillas, tardó bastante tiempo en reaccionar —reveló notando como Ginny parecía hundirse en su asiento—. Por cierto ¿puedo preguntar por qué no fuiste a verlo? —indagó suspicaz.
—Yo… bueno pues, estaba su madre, no creí que fuera oportuno —replicó sin saber qué más decir.
— ¿Quieres decir que su madre no lo sabe aún?
—Bueno… este nosotros…
—Pero están juntos ¿verdad? Digo, si su madre lo desheredará o lo corriera, tienen una relación estable ¿no? ¿Lo apoyarías? —musitó con interrogación.
—Pues si, pero… no se si esto siga adelante, hay demasiadas cosas que nos separan — argumentó evasiva.
— ¿No me digas qué creíste que iba a ser fácil? ¿Qué no sientes algo por él? Después de todo arriesgó demasiado por ti, a Theo le tomó meses aceptar esto y que pronunciara un te quiero fue todo un logro, por no decir el decírselo a su padre, aunque eso no haya salido del todo bien —pronunció con amargura.
—Pero Nott no es cómo Blaise —opinó rápidamente la pelirroja.
—Theo puede ser demasiado terco para nuestro bien, creo que Zabinni es más… abierto, más espontáneo, impulsivo, mi novio puede ser demasiado analítico, tanto que puede ser dañino para él mismo —comentó con una sonrisa sarcástica.
—Blaise está loco —recordó los moretones en su torso, los gestos ligeros de dolor al remar, el remordimiento la invadió, mordiéndose el labio buscando en la mesa de las serpientes al moreno, pero él aún no había llegado.
ººº*
En la entrada del Comedor…
Ron iba molestando a Harry, él cual lucia la evidente muestra de no haber dormido mucho y bostezaba copiosamente. — ¿Otra vez Harry? Esto ya se te está haciendo costumbre, tienes que ponerle remedio, pues ¿con quién sueñas?
—Ron cierra la boca, alguien te puede escuchar —ordenó de mala talante.
—Pero yo puedo ayudarte… ¿o quieres qué les digamos a los gemelos, o a Sirius? —propuso divertido.
—Ron una palabra y estás muerto, ¿escuchas? —lo amenazó, avanzando hacía la mesa.
— ¿No me dirás que sueñas con Cho o sí? ¿No seguirás pensando en aceptar su propuesta o sí? —cuestionó elevando el tono de voz.
— ¡Ronald cállate! Alguien te puede oír, te mato si ese chisme se corre ¿oíste? —lo golpeó en el brazo en muestra de lo que le podía pasar, mirando alrededor respirando aliviado al no ver a ningún francés a la vista.
—Tranquilo Harry, tienes paranoia —comentó Ronald sentándose a un lado de Lav— ¿y dónde está Hermione? ¿Y qué hace Ginny en Ravenclaw?
—Ginny desayuna con Emi y Hermione no ha llegado aún —replicó aferrándose al brazo de su novio, al ver entrar a la pequeña rubia de Ravenclaw.
— ¿Estará bien? —cuestionó Ronald, mirando a Potter.
—Eso espero, pero si no llega pronto iremos a su Sala a ver qué pasa —manifestó secamente, recordando que la noche anterior no había podido hablar con ella y la sospecha sobre Malfoy aún seguía persistente.
—Pues la última vez que la vi, estaba con Carlo y estaba bien —compartió Lavender.
—Así era, pero después Carlo entró en crisis, se puso histérico ¿verdad Harry? —alegó risueño Fred.
—Por cierto, que bueno que no están por aquí —replicó sonriente.
—No son tan malos, a decir verdad yo opino que son encantadores — recalcó Lavender con buen humor.
—Es que tú no sabes lo que pueden… —se detuvo ante la expresión de asombro de Lavender y la cara de susto de Ron.
—Potter… eres hombre muerto —gruñó Carlo con voz furiosa, lentamente Harry giró, encontrando frente a su rostro ocho varitas.
ººº*
Zabinni y Nott entraban al Comedor debatiendo sobre las medidas que debían tomarían respecto a la venganza contra los Slytherin.
— … y lo haremos esta tarde —terminó, entrando al Comedor, ignorando a los de su mesa y ni siquiera dirigió una mirada a la mesa de los leones, de pronto notó algo que le extraño de sobremanera logrando que su frente se frunciera ligeramente— Theito, ¿qué demonios hace Ginny con tu novia?
Theo como buen Slytherin atisbó con su mirada de reojo, sonriendo internamente, pero sin delatarse. — Lo ignoro Blaise, si me disculpas ¿o vas conmigo? —le preguntó burlón, sabiendo el estado de ánimo de su amigo, el cual sólo manoteó como única respuesta.
El rubio felicitaba mentalmente a Emi por su excelente labor, no esperaba menos de ella. «E**sto merece un gran regalo para ti.»
—Buenos días —saludó, inclinándose a besar sus labios, para después mirar a la pelirroja—, Weasley —eso fue todo, le agradecía que hubiera ayudado a Emilie pero tampoco se iban a convertir en amigos.
—Buenos días amor, ¿todo bien?
—Si, todo bien —respondió tranquilo.
— ¿Y Blaise está bien? —intervino Ginevra insegura de la respuesta de Nott.
Theodore la miró analíticamente. «¿Qué esperabas si anda contigo? Esta atrofiado.»
—Creo que es mejor que se lo preguntes a él—se limitó a decir—, ¿nos vemos más tarde bonita? —le cuestiono a su novia.
—De acuerdo —le sonrió cómplice, mirándolo alejarse.
De regreso en Slyhterin, Nott tomó asiento en la mesa con una sonrisa burlona bailando en sus labios. —Ah tu Weasley se preocupa por ti, ¡ya sonríele al menos!
—No digas idioteces —musitó entre dientes, pero no pudo evitar mirar en dirección a la chica y sonreír ligeramente, para después volver a ponerse serio, creyendo que Nott no lo había visto—. ¿Y dónde demonios está Draco? Vamos a su Sala, ¿qué tal si esa lo secuestro y lo hizo su esclavo sexual?
—Zabinni contrólate, yo sé que los celos por Draco te dominan y que la Weasley te atrofió, pero… no, terminemos de desayunar y si no llega iremos a buscarlo —ojeó cínicamente la mesa de los leones en busca de Hermione— ¡Diablos! Ella tampoco esta.
—Te lo dije, está abusando de él —se quejó.
—Preocúpate mejor por quien quiere abusar de ti, ¿ya viste quién llego? —señaló con la mirada a Pansy que avanzaba por el pasillo, lanzándole una miraba a Blaise con odio infinito.
—No me importa —minimizó, sin siquiera mirarla—, regresemos al tema que nos ocupa… ¿cómo obtendrás la poción?
—No te preocupes por eso, tu sólo ocúpate de ponerlos en el lugar indicado…
ººº*
Ginny estaba consternada por la falta de atención de Blaise, ni siquiera había optado por saludarla y evadía mirarla, sintió como su estómago se revolvía ante la sola idea de saber que ya no le podía interesar, una traicionera lágrima estuvo a punto de escapar de sus ojos, de la nada notó que la miraba, curvando sus labios en la más tenue de las sonrisas.
— ¿Estás bien? —le preguntó Emi al verla rara.
—Si… —respondió automáticamente, sin apartar la mirada del moreno aún su cerebro no procesaba la idea de que él se apartara de ella.
—Yo creo que deberías hablar con él y aclarar esto, no puedes rendirte tan fácil, entiendo que tengas dudas pero vale la pena, ¿y si él lo hace por qué tu no? —la persuadió—. Además, por lo menos sabes que no te está engañando.
Con cada palabra de Emilie, la pelirroja se sentía cada vez más culpable. Blaise arriesgaba mucho para estar con ella, incluso su integridad física. —Ayer encontramos unos Slytherin en un pasillo, pensé que nos atacarían, pero Blaise los enfrentó y nada sucedió.
—Es que esto no es un juego Ginny, la sociedad no está preparada para que se comience a cuestionar sus normas, simplemente ayer el padre de Theo lo golpeó cuando se enteró de lo nuestro y no sabemos qué más pueda pasar. Por lo pronto su padre no quiere saber de él, y sólo nos tenemos a nosotros —argumentó con seriedad.
—No lo sabía, lo siento —murmuró cada vez más preocupada por Blaise y por lo que su madre le pudiera decir.
—No te preocupes, estaremos bien —le sonrió optimista— sólo tenemos que esperar a que las cosas se calmen, se acercan las vacaciones y no tendremos la presión del colegio sobre nosotros.
— ¿No te da miedo qué él te deje por la presión de su padre? Después de todo es su familia —interpeló temerosa, reflejando en esa pregunta sus propios temores.
—No te lo voy a negar, eso puede suceder, entiendo que es su padre, pero confío en que Theo sabrá manejarlo y encontrará la forma de solucionar esto —exclamó dirigiendo su vista al rubio.
—Pero lo mío es distinto, tu relación con Nott ya es un hecho, existe, esta, pero lo mío con Blaise no es tan formal, tan firme, resumiendo… no sé ni lo qué somos —confesó abrumada.
Emilie la miró sorprendida, ahora comprendía las dudas de Ginny, después de todo parecía que no habían hablado nada. Zabinni tendría que haber planteado eso antes de lanzarse de esa manera, esperando que Ginny lo aceptara así como así.
— ¿No son novios? Pero… o sea ¿no te lo ha pedido?
—Es que ese es el problema… él lo ha hecho, pero yo no estaba preparada para esto y él no me ha dicho cómo manejaremos esto, y… bueno Parkinson no ha dejado de entrometerse, me hace desconfiar de él, es que… han sido años y años de peleas, de diferencias. Nadie cree en él, ni en que él pueda estar conmigo, me siento sola… y… —estaba a punto de mencionar a Harry, pero se detuvo.
—Tranquila Ginny, es comprensible, sólo necesitan hablar y que tu sepas que es lo que quieres, porque él ya dio el primer paso en todos los aspectos, tal vez no fue la mejor forma de hacerlo, pero lo hizo; quizás deberías tratar de entenderlo, no creo que él haya tenido antes una relación de este tipo y posiblemente no sabe cómo hacer las cosas —espetó, brindándole apoyo.
Ginevra se quedó en silencio, analizando sus palabras, mientras Emi sonreía complacida, las cosas estaban desarrollándose como Theo lo planeó, aunque todavía le faltaba lo más importante, miró enigmáticamente la mesa de los leones.
ººº*
Por su parte Potter sonreía al ver a los ocho franceses con su varitas, no se iba a amedrentar por su altanería. — ¿Esas son sus maneras de saludar? ¿Acaso no tuvieron una buena noche? — bromeó mientras los gemelos fingían demencia.
—Potter, tenemos que arreglar esto, ponte de pie —ordenó Carlo lanzando una mirada furibunda.
—Se lo merecían, como caballeros dejen de quejarse, ustedes hicieron lo mismo —alegó en su defensa, los franceses se miraron unos a otros bajando las varitas, todos excepto Carlo, que no estaba convencido de esas palabras.
—Vamos afuera, podrás deshacerte de ellos, pero jamás de mi —amenazó señalando la puerta con un gesto de la cabeza.
— ¿Estás seguro? —inquirió Harry, recordando los hechos pasados y sabiendo que ya había demostrado que era mucho mejor duelista que el francés.
—Eres un cobarde —aportó provocativo.
—No soy un cobarde, simplemente no quiero humillarte, pero si insistes —sacó su varita del bolsillo y avanzó seguro con él.
Los franceses miran a ambos caminar, para después mirar la mesa, nuevamente a ellos y optando por sentarse a comer con los gemelos y los demás.
—Pásame la mermelada Ron —pronunció Rodrigo, tomando una tostada con toda la calma del mundo mientras Lavender los miraba sorprendida.
— ¿Qué no lo van a impedir? ¡Ron! Van a pelear… ¡detenlos! —exclamó consternada.
—Son cuestiones de familia, yo no voy a intervenir, sólo espero que Snape no llegue a verlos o Harry tendrá problemas y claro que no le haga mucho daño a Carlo —sentenció, pasando el frasco de mermelada.
— ¿Se preocupan por ese tal Snape? No saben lo que pasará cuando Sol llegue —afirmó Buggy conocedor de las reacciones de su prima.
ººº*
Premios Anuales…
La luz del día iluminaba tenuemente la habitación, en la cama, Draco se removió somnoliento, sintiendo un peso en el hombro, con lentitud abrió sus parpados, dejando ver sus pupilas plateadas, enfocándose en el rostro que descansaba sobre su pecho, un calor especial lo invadió al estar con ella, recordando todo lo que había sucedido en día anterior.
«Esto es mi condena. ¡Debo estar loco! Sólo espero poder controlarlo.»
Demasiadas imágenes de lo peor que le podía pasar cruzaron por su mente, sintió como la tensión se apoderaba de él, cerró los ojos con fuerza, queriendo alejar esas oscuras visiones, no deseaba pensar en ello, ahora sólo quería concentrarse en Hermione y en los momentos que podía estar con ella.
Movió su mano acomodándose para poder admirarla, estudiando sus rasgos, mientras que con la mano que tenía libre retiraba suavemente los pequeños rizos que cubrían su rostro, nunca pensó que podrían estar así, que ella estaría tan cerca de él, ahora comprendía lo que era estar con una persona, en paz, compartiendo un sentimiento.
Por fin entendía a lo que se referían los libros cuando describían el amor de esa manera tan idílica, él siempre creyó que era una estupidez y que ese tipo de sentimientos no eran reales, particularmente que él era incapaz de sentirlos.
Y hubiera seguido con esa teoría si no fuera por ella, no era como estar con otras mujeres, Hermione lo hacía sentirse tranquilo, protegido, que alguien lo necesitaba, no por su dinero, o por su posición social, o por ser un Malfoy, lo quería por ser él, con todo y sus defectos que ella insistía en querer exaltar.
La atrajo más hacia si, queriendo protegerla de todo lo que los amenazaba tras esas paredes, sintió como su cuerpo se tensaba, removiéndose suavemente entre sus brazos. Hermione parpadeó, desconociendo por unos segundos el lugar, cayendo en cuenta en donde estaba, levantó el rostro topándose con la intensa mirada plateada, se sonrojó al saberse escrutada.
«¿Por qué me mira así? ¡Por Merlín! ¿Me veré bien?». Esperando que su melena no luciera hecha un desastre como en otras ocasiones.
Un suspiro hondo escapó de entre sus labios, no podía negar que era una magnifica visión para despertar, podía quedarse todo el día mirando su perfecto rostro. —Hola —saludó sonriendo tímidamente.
Malfoy sonrió sin decir nada, se acercó y besó sus labios con suavidad, separándose apenas lo suficiente para mirarse a los ojos.
— ¿Qué hora es?
—Temprano —respondió desinteresado.
La castaña miró a la ventana, notando la cantidad de luz que se filtraba por las cortinas. — No creo que sea tan temprano, tenemos que levantarnos e ir a desayunar —pronunció pero sin tener la intención de hacerlo, acomodándose entre sus brazos.
—Espera, no hables, sólo quedémonos así… —giró su cuerpo, dejándola debajo de él, hundió su rostro en aquella castaña melena, inhalando el aroma que desprendía. Buscó la piel de su cuello donde rozó sus labios, observando cómo se erizaba con su contacto, siguió en un recorrido hasta su hombro bajando el tirante de su pijama.
Hermione lo atrajo hacía si, tomando su rostro entre las manos unió sus labios con ternura, Draco respondió dejando que sus labios se movieran acompasadamente aumentando el ritmo al sentir como ella deslizaba sus manos por su espalda hasta llegar a su nuca, hundiendo sus dedos entre los mechones platinados.
Las manos de Draco bajaron un poco, topándose con los brazos de la chica, los esquivo, pasando por debajo de ellos deslizando sus dedos por su pijama hasta alcanzar el borde de su playera, introdujo sus manos bajo la tela, provocándole escalofríos, calentándolas con la piel de la cintura de la castaña, deslizándolas hacia arriba, delineando el contorno de sus costillas.
Despegó sus labios queriendo mirar en su rostro la reacción que le provocaba, notando el intenso color encendido de sus mejillas, así como sus labios entreabiertos tratando de recuperar el aliento, el rápido sube y baja de su pecho, esbozó en sus labios una sonrisa complacida, era todo lo que necesitaba saber para continuar.
Ella lo miraba desde abajo, su cabello platinado le caía desordenado, delineando su rostro, sentía las cosquillas que le producían las caricias de sus frías manos en su abdomen, no podía evitar el sonrojo al saber que una de las piernas de Draco estaba entre las suyas, lentamente deslizó la mirada notando esa sonrisa de superioridad que la mayoría de las veces adornaba su rostro, descendió un poco más, atisbando el torso pálido bajo la camisa desabrochada del pijama.
Malfoy no podía evitar sonreír más ampliamente al ver como ella lo admiraba, apoyó su peso en un brazo, mientras que su mano libre subía un poco más, sintiendo como el estómago de ella se contraía al contener la respiración, esas reacciones lo divertían, su timidez mezclada con su mirada desafiante, con ese brillo de valentía que siempre fulguraba en sus orbes y que indicaba que estaba a punto de hacer algo.
La leona se incorporó ligeramente lanzándole una última mirada antes de esconder su rostro bajo el cuello de él, al tiempo que sus manos abandonaban su nuca y se internaban dentro de su camisa recorriendo el largo de su columna con lo que de inmediato sintió el estremecimiento de Malfoy.
Él disfrutó al sentir oleadas electrizantes recorrer sus terminaciones nerviosas partiendo de su nuca y diseminándose por su cuerpo, las cuales se intensificaron al sentir los suaves labios de Hermione repartir ligeros roces sobre su pecho, era demasiado placentero como para detenerlo, retiró su mano de las costillas de ella para poder incorporarse y facilitarle la acción, mordió su labio inferior en un intento de retener algún sonido que pudiera escapar.
Hermione subió las manos hasta el cuello de la camisa, del cual tiró hacia abajo, deslizándolo por los hombros hasta los codos donde la posición de Draco le impedía continuar, lo miró con frustración, levantó el rostro clavándolo en su boca por un instante, para después mirar sus orbes, ante lo que él sonrió, acomodando su peso en sus piernas y poder liberarse de la camisa, lanzándola a un lado con un movimiento impaciente.
Malfoy la miró retador, su tímida gatita se había vuelto repentinamente una leona atrevida, jamás pensó que ella llegará a hacer algo así, sonrió retador, bajó el rostro hasta besar la piel de su mejilla, deslizándose por su mandíbula hasta su cuello y de ahí a su hombro, todo en movimientos sutiles y torturantes. En tanto sus manos regresaban al cálido lugar en la cintura de Hermione, subió la prenda con lentitud sintiendo la tensión en el cuerpo de ella al notar lo que intentaba hacer, lentamente la playera quedó relegada a un lado junto con su camisa.
Ella estaba pasmada, no podía creer que lo que estaba haciendo, se recostó sintiendo como el calor se apoderaba de sus mejillas al quedar en ropa interior ante él, buscó las pupilas plateadas, queriendo ver su reacción, un vació se instaló en su estómago, sus manos se perlaban de sudor, la incertidumbre hacía presa de ella.
La mirada de Draco era incandescente al posarse sobre ella, era innegable que le encantaba la imagen que presentaba, subió su mirada por su cuerpo hasta su rostro, en el cual se podía leer el pudor que le provocaba estar así, estiró su mano acariciando su mejilla. —Mione… eres hermosa, no tienes de que avergonzarte —se inclinó hasta acariciar sus labios.
Un sentimiento de alivio y satisfacción la invadió al escucharlo, el diminutivo de su nombre la sorprendió pero le gustaba oírlo, recibió sus labios complacida, poco a poco el beso se fue tornando más intenso, las manos de Draco se hundieron en sus rizos profundizando su ósculo, ella no pudo evitar estrecharlo en sus brazos, corrientes eléctricas la recorrieron al sentir el contacto de sus pieles desnudas.
Draco liberó las manos de su cabello, para deslizarlas por sus cuerpo, con lo que el beso aumentó gradualmente de excitación, logrando que él mordiera sus labios presa de la pasión, al tiempo que respiraba agitadamente, sintió como las uñas de Hermione se clavaban en su espalda, logrando que sus cuerpos se unieran más y que el calor aumentara llevándolo a besar su cuello, calentándolo con su aliento mordiendo ligeramente su hombro, para descender por el contorno de su tirante hacia su escote.
La Gryffindor intentaba aspirar la mayor cantidad de aire, pero suspiros inconscientes escapaban de sus labios, con cada contacto del cuerpo del rubio, su propio cuerpo se arqueaba presa de deliciosas y candentes sensaciones, subió una de sus manos hasta enterrarlas en su cabello mientras la otra se aferraba a su espalda.
En tanto él seguía su camino de besos descendente sintiendo las contracciones de ella, en su abdomen depositó besos húmedos, en su ombligo, mientras que con su mano acariciaba una de sus piernas, se elevó ligeramente para volver a tomar posesión de aquellos tentadores labios, se abrazó a ella al primer contacto, impulsando su cuerpo para girar y quedar debajo de ella.
Sus manos se deslizaban por su espalda hasta llegar a la parte baja donde se detuvo momentáneamente para después subir con las yemas de los dedos apenas acariciando su piel, topándose con la ropa interior, sus manos sin dudarlo fueron a su espalda.
Ella sentía sus caricias al besar su cuello, su hombro, bajando por su piel sudorosa hacía su pecho, justo cuando sentía bajo sus labios el rápido latir de su corazón percibió la marca de pequeñas cicatrices que a primera vista no había notado, se detuvo extrañada, se levantó un poco para delinear las pequeñas marcas con el índice.
— ¿Qué te pasó Draco? —indagó llamando la atención de él.
El rubio tardó un par de segundo en asimilar las palabras de ella, bajó la mirada hasta toparse con las inquisitivas pupilas castañas aún nubladas de pasión. — ¿Q-qué cosa? — cuestionó con voz ronca, deteniendo sus manos en su espalda, sin entender a qué se refería.
— ¿Qué es esto? ¿Qué te pasó? — repitió siguiendo la línea de la cicatriz con su dedo.
Draco miró su mano delinear algo en su pecho sin saber a qué se refería, se llevó una mano al lugar que ella señalaba, sintiendo bajo sus dedos ligeras protuberancias de una cicatriz, en tanto que su corazón empezó a latir dolorosamente. —No lo se, no recuerdo… pero… — una punzada atravesó su cerebro al querer recordarlo, una mano se aferró a su frente con el propósito de detener el dolor, pero su ceño fruncido demostraba que no estaba dando resultado.
Hermione abandonó su posición, sentándose a su lado para poder verlo mejor. — ¿Estás bien Draco? —preguntó consternada, al ver su rictus de dolor.
—Si, si estoy bien, pero… —la miró pícaramente queriendo evadir la sensación de incertidumbre en su corazón— estaría mejor si regresaras a donde nos quedamos —indicó tomando su mano atrayéndola hacia él.
—Draco, es tarde —respondió con pudor, abrumada por sus acciones mientras buscaba alrededor su ropa—, tenemos cosas que hacer, yo tengo que ir a Gryffindor, a la Biblioteca, los chicos se deben de preguntar dónde estoy y no querrás que vuelvan a venir ¿o si?
Malfoy se dejó caer pesadamente en la cama, suspirando frustrado. —Estábamos tan bien antes que mencionaras a todo el mundo.
Hermione ya se había bajado de la cama y se vestía a un lado, lo miró enternecida, se acercó y lo besó dulcemente. —En otro momento, ahora tenemos que darnos prisa, la gente puede sospechar y tengo que averiguar qué es lo que Harry sabe y también…
—Tienes que decirle al mastodonte Krum que se vaya al infierno y que no regresaras con él —dijo tajantemente.
—Tengo que pensar en cómo se lo diré, porque no puedo decirle eso.
— ¿Por qué no? A mí me has dicho cosas peores —aseguro categórico.
—Tú te las merecías, tampoco habías sido el más educado —exclamó remembrando el pasado.
—No hablemos ahora de eso, tengo que ducharme ¿quieres acompañarme? —la invitó pícaro.
—Draco… —se quejó ruborizada.
—Eres una cobarde —refutó provocándola.
—No lo soy, es mejor que nos apresuremos, nos vemos en la sala en 20 minutos ¿de acuerdo? —propuso sonriéndole desde la puerta antes de abandonar la habitación, dejando a Draco con una extraña sensación de vacío.
ººº*
Afuera del Comedor…
Carlo y Harry salían del lugar, el francés avanzaba confiado delante del león, giró sorprendiéndose al descubrir que su familia lo había abandonado, asomó su cabeza al interior, mirándolos sentados en la mesa, comiendo ávidamente, Andoni lo miró, expresándole su apoyo con el pulgar, para después reiniciar su ataque a la comida.
— Pero ¿qué demonios…? —masculló entre dientes.
— ¿Te estás acobardando? ¿Si quieres podemos volver a la mesa y olvidar esto? —propuso magnánimo.
—Ni lo sueñes Potter, yo sé que me tienes miedo, pero debes pagar por tu osadía—reclamó, sosteniendo la varita con más fuerza.
— ¿Aquí te parece bien o quieres ir a los terrenos? —inquirió sin inmutarse por sus palabras.
—Por mi aquí está bien, acabemos con esto rápido que tengo que ir a desayunar —ordenó el músico.
Potter levantó su varita, apuntándola hacía Carlo. —Retrocede, sabes la distancia ¿o no?
Avanzó hacia atrás sin quitarle la vista de encima, no confiaba en Potter, ya en la distancia adecuada apuntó su varita en su dirección. — ¿Listo?
—Por supuesto, inicia —agregó divertido, sabía que tenía demasiada practica como para perder ante un novato.
—Expelliarmus —exclamó lanzando un hechizo que llamó la atención de algunas personas, que se empezaron a arremolinar alrededor de ellos.
— ¡Protego, Confringo!—contra atacó, provocando una explosión que no tenia otro propósito que espantar al chico.
—Everte Statum —replicó el francés retrocediendo un par de pasos para evitar la explosión.
—Impedimenta, Flipendo, Mimblewimble —pronunció Harry, lanzando los hechizos, sin darle oportunidad para contra atacar.
El francés primero sintió el golpe del viendo del F**lipendo que lo hizo trastabillar, cuando el segundo hechizo lo golpeó tuvo una total desorientación, sacudía la cabeza intentando estabilizarse pero un vértigo se asentó en la boca de su estómago, bajó su rodilla intentando ubicarse.
De los labios de Harry brotó una sonrisa satisfecha, avanzó con la varita apuntándole, los aplausos se dejaban oír a su alrededor, sólo tenía que levitarlo y el asunto estaría terminado. Estaba a punto de realizarlo cuando la visión de su novia mirándolo con la ceja levantada y una expresión de incredulidad lo detuvo.
—Sol… yo, él… —su confianza se desvaneció al instante, sin apartar la mirada de ella.
— ¡Depulso! —pronunció, aprovechando la distracción de Potter, lanzándolo un par de metros atrás, recibiendo el impacto.
Carlo se puso de pie lentamente, mirando orgulloso al caído buscador, de pronto reparó en la presencia de su prima. —Solecito, él empezó…
La francesa miró como Potter se ponía de pie, regresó su vista a su primo, en la cual se denotaba una clara molestia. —Son unos infantiles, mátense si quieren, no me importa… ¡hombres, inmaduros y tontos!
Potter llegó al lado de Carlo mirándolo interrogante. — ¿Está enojada?
—Por supuesto, ves lo que has hecho, pero querías un duelo ¿verdad? —musitó deslindándose.
— ¿Yo? Pero si tú llegaste con todos… —intentó debatir.
—Bueno, bueno, eso es lo de menos —denegó minimizando las palabras de Harry sin apartar la vista de la pelirroja que entraba al Comedor—. Nos ignoró.
—Creo que es hora de terminar con esto ¿de acuerdo? —propuso Harry.
—De acuerdo, sólo porque sé que mañana nos vamos y no la volverás a ver —expresó el músico avanzando hacia el Comedor.
—Eso crees… —murmuró por lo bajo, caminando más rápido que el francés para poder sentarse con su novia.
l l (G&C) l l
Gotty leía con desazón la carta sus padres, en ella le confirmaban su presencia en la casa de la familia Diggory el fin de semana para la cena, era una buena noticia, pero no podía evitar sentir ese temor recorrerle la columna y que la señora Diggory les hiciera un desplante.
De pronto el familiar aroma de la loción de su novio invadió su olfato, antes de sentir sus brazos rodearla por la espalda. —Buenos días amor —susurró en su oído, para después besarla en la mejilla—, ¿qué es eso?
—Buenos días, es la carta de mis padres, consienten en asistir con tus padres el fin de semana —respondió dejando escapar en su voz un ligero matiz tembloroso.
— ¿Y eso es malo? Te noto extraña —manifestó, girándose para encontrar su rostro.
—Estoy bien, es sólo que… bueno, tengo miedo de lo que pase en esa cena —agregó con temor.
—Todo va a estar bien, ya lo veras, sólo confía en mi ¿de acuerdo? Yo me encargare de todo —prometió confiado—, ¿o quieres qué lo posterguemos?
Gotty notó la expresión de decepción de su novio. —Pues… no, confió en que las cosas estarán bien, no me hagas caso, son sólo mis nervios —minimizó, con una trémula sonrisa.
—De acuerdo, tengo que ordenar entrenamiento, pero podemos vernos después ¿te parece? —cuestionó propositivo.
— ¿Entrenamiento? Pero ¿no se cansaran para el juego de esta noche? —cuestionó extrañada.
— Será algo ligero, como un calentamiento para ver cuál será la alineación, tengo que ver que tan bien están los lesionados —musitó analítico—. Este partido no será fácil con Krum ahí las cosas se complicaran, además no se distinguen por ser afables en el campo.
—Entiendo, pues será mejor que se los digas de una vez, porque parece que ya están planeando su día —comentó señalando a algunos de los jugadores.
—Si, no puedo dejar que se vayan, nos veremos después —la besó en los labios para después alejarse, tenía que poner el orden.
ººº*
De regreso con los leones…
Los franceses miraba a Sol entrar en el Comedor con pasos que denotaban su molestia, Rodrigo pasó dificultosamente su bocado, en tanto que Andoni mantenía el pan en la boca, mirándola avanzar, por su parte los demás le dirigieron sonrisas apaciguadoras, no querían ser los receptores de su furia, pocos metros atrás aparecieron Carlo y Harry con pasos presurosos.
—Creo que los atrapó en pleno duelo ¿quién creen qué haya ganado? Se abren las apuestas, yo voy por Harry con 10 —comentó jocoso Fred
—Yo también con 10 a Harry —agregó George con una sonrisa confiada.
—Yo con 10 a Carlo —apoyó Iván, buscando su dinero en el bolsillo de su pantalón.
—Yo creo que por Harry —acotó Rodrigo traicionero.
— ¡Roy! Eso es traición, es bajo y ruin —señaló Buggy—, pero tienes razón, yo también voy por Harry.
—No, no, no, hay que ser fiel a la familia, yo con 30 por Carlo, para compensar a estos — murmuró Ando solidario.
—Pues nosotros 5 cada uno por Carlo —apuntaron Many y Eder.
—Tontos, yo voy con 50 a que Sol interrumpió —alegó Marlon confiado.
—Ni soñarlo, Harry es el mejor, yo voy con 20 por él —añadió Ronald seguro de los talentos duelistas de Potter.
— ¿Alguien más apuesta?... 5, 4, 3, 2, se acabo, no más apuestas —susurró Fred, al ver a Sol tomar asiento seguida rápidamente por Harry a su lado y Carlo en el otro.
— ¿Cuánto a que termina con Harry? —pronunció Iván entre dientes.
—20 galeones a que no —espetó Fred— y 10 más a que Carlo sale regañado.
—Eso es seguro, no aceptes Iván —previno Andoni, conocedor.
—Claro que aceptó, confió en las habilidades de Carlo —musitó estrechando la mano de el pelirrojo. Todos prestaron atención a lo que pasaba con el trío.
Sol ignoraba magistralmente a ambos chicos, los cuales la llamaban con susurros tentativos, pero no estaba de humor como para concederles atención, era suficiente tener que soportar a todos juntos como para además aumentarle esa estupidez de pelea, pretendientes anteriores habían cedido a la presión de todos sus primos juntos, pero al parecer la resistencia de Potter era como un acicate para la familia Mounet.
—Sol, él empezó, yo soy inocente —manifestaba su pariente colocando su cara de la más pura inocencia—. Mira como me dejó, es un agresivo, te lo dije desde ayer, deberías alejarte de él.
—De ninguna manera, Sol tú sabes que no lo haría. Él llegó con todos ellos a retarme, puedes preguntar a quién quieras, yo se lo advertí… —se defendió Potter.
—Claro que no Sol, cuando entramos me gritó para un duelo, yo venía a buscar a Hermione, no hice nada… pregúntales a los primos…
— ¿Qué no hiciste nada? Pero si tú y ellos llegaron a agredirme, puedes preguntar Sol, yo estaba desayunando, sólo me defendí de sus ataques…
—Ataque fue el tuyo al atentar contra nuestros instrumentos… — rebatió ceñudo.
— «Eso es cierto Sol» «Yo opino lo mismo» «Fue un atentado» «No fue justo que lo hiciera» «Nosotros no hicimos nada» —alegaban los otros franceses al mismo tiempo, colmando la paciencia de la pelirroja.
— ¡Cállense todos! — ordenó con una voz serena y fría poniéndose de pie, lo que hizo que todos de inmediato acataran la orden—. Punto uno: se merecían lo de los instrumentos, punto dos: ustedes empezaron, y tres: Carlo, Harry, acaben con esto.
—Pero Sol… ¿cómo es posible que lo prefieras a nosotros…? —se indignó el baterista haciendo el recorrido imaginario de una lágrima sobre su mejilla.
—Carlo, suficiente, esta discusión se acabó. Dices que le vas a contar a Oliver ¿o no?, pues yo le contaré a Ariadna que has salido con Hermione, y créeme que le diré más de lo necesario y se secretos de todos —señaló con una línea imaginaria a todos—. Así que tengan cuidado con lo que hacen.
Todos se quedaron mudos, Carlo la miraba con perplejidad, sintiéndose traicionado, mientras una sonrisa jugaba en los labios de Harry, cuestión que molestó en demasía al baterista que lo miró con los ojos entrecerrados. «Sólo porque mañana nos vamos, después veremos si la ves.»
Ella tomó asiento, prosiguiendo con su desayuno. — Lav, ¿dónde esta Ginny? ¿No ha llegado? —inquirió.
—Esta con Emilie Lumière, en Ravenclaw…
ººº*
En la mesa de las águilas…
Ginny seguía meditando sobre las palabras de Emi cuando el alboroto en su mesa llamó su atención, noto el afán de Harry por estar con Sol, la discusión y la sonrisa en su rostro, un gesto que desde hace tiempo no veía en él, una sonrisa que ella jamás pudo lograr desde que se habían separado. La tristeza la invadió, conflictuada entre los sentimientos, por el otro lado Blaise la ignoraba y se sentía mal por eso, pero era distinto, no como lo que le pasaba en este momento con Potter, todos esos conflictos se reflejaban en su mirada.
Emilie estudiaba su expresión, entendiendo un poco lo que pasaba. —Últimamente Potter está muy alegre ¿no crees? Parece que el Torneo le hizo bien —comentó buscando una reacción, cuando un comentario a unos lugares de ahí llamó la atención de ambas.
—Ah que lo disfrute mientras puede porque gusto no le va a durar —le comentaba Cho a su amiga.
—Pero si es su novia Cho, seria mejor que lo dejaras —señaló oportuna la chica.
—De ninguna manera, ni Ginevra ni esa lo impedirán, Harry volverá a mi ¿ya lo veras? —se vanaglorió Chang sin ser consciente de que la escuchaban, ya que les daba la espalda.
— Cho schhh, Ginny esta…
Al escuchar su nombre la pelirroja se enfadó, ¿cómo podía creer que Harry volvería con ella? ¿Acaso estaba loca?
—Chang fíjate en lo que dices, Harry jamás volvería contigo, él esta feliz con Sol y no la va a dejar por una psicópata como tu —señaló tajante, haciendo que Cho girara para mirarla, sorprendiéndose enormemente al verla sentada pocos lugares atrás de ella.
—Ginny… yo… Harry y tú… yo… —tartamudeó anonadada.
—Tu nada, sería mejor que te dejes de humillar —agregó por último, continuando con su desayuno.
Cho le lanzó una mirada venenosa. «Eso ya lo veremos, Harry volverá conmigo.» Se levantó de la mesa, saliendo del lugar, escuchando noticias interesantes que ayudarían a sus propósitos justo cuando abandonaba el lugar.
—Lamento el mal momento que te hizo pasar —se disculpó Emilie—, pero parece que tienes razón, Potter parece bastante aferrado a estar con ella, es bueno saber tu opinión, pensé que aún guardabas esperanzas con él y no sería justo para Zabinni.
Esas palabras fueron certeras, como los clavos que ella misma había puesto sobre su ataúd. Emi tenía razón, Harry no pensaba dejar a Sol y Blaise no merecía un trato secundario, había hecho demasiado para poder estar con ella, era hora de dejar ir sus esperanzas, sus ojos se humedecieron, respiró varias veces intentado controlarse.
—Tengo que hablar con Blaise, pero…
—Es difícil hablar con ellos cuando no puedes ir a Slytherin ¿verdad? Lo sé, para mí es difícil pero puedes mandarle una lechuza —le aconsejó, hablando por experiencia.
—O puedo ir a verlo…
— ¡Equipo de Hogwarts, entrenamiento en 20 minutos en el Estadio! —se escuchó la sonora voz de Cedric en el recinto, con lo que algunos miembros del equipo que se disponían a salir, dejaron caer los hombros decepcionados, por las mesas del castillo se escuchaban varios quejidos y protestas, pero él ignoró todo, regresando a la mesa donde sus compañeros de Casa sonreían al escuchar los murmullos.
—Esa es tu oportunidad, puedes hablar con él después del entrenamiento.
—Si, eso haré —de pronto recordó que Hermione aún no llegaba al Comedor, tenía que avisarle lo del entrenamiento y aprovechar para ir con ella al Estadio sin levantar sospechas —. Tengo que irme, gracias por invitarme, platicamos después ¿te parece?
—Claro, por supuesto ve y gracias por aceptar mi invitación, supongo que nos veremos en el Estadio —se despidió Emi.
—Si, nos vemos después —con eso se alejó de la chica, haciéndole señas a Lavender de lo que pensaba hacer.
ººº*
En Slytherin…
Zabinni y Nott recibieron la noticia con fastidio, querían que el maldito Torneo ya acabara, tenían otras cosas en qué pensar.
—Draco no llega, tenemos que avisarle y de paso rescatarlo de esa —señaló con recelo el moreno.
—Por cierto, tu Weasley tiene prisa, salió casi corriendo, ¿crees qué vaya por Granger? — indagó analítico Theodore.
— Supongo… —observó con una ceja alzada. «Vas a avisarle a la Granger, pues date prisa porque vamos por Draco.»
— ¿Terminaste?
— ¿Cuál es la prisa? —cuestionó tomando su vaso de zumo— ¿Quieres perseguir a la Weasley? No pensé que fueras tan perverso.
—Deja de decir idioteces, no es por ella, tenemos que ir por Draco. Además con esta estupidez me queda menos tiempo para preparar lo que habíamos acordado —respondió de mala gana.
—Tienes razón, la poción es primordial, está bien, vayamos a ver si tu Draco sigue de una pieza —acordó poniéndose de pie y arrojando la servilleta aún lado, avanzando con Blaise fuera de la habitación.
ººº*
Continuará...