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Alcohol, Quidditch y Amor. — capítulo 8

««««««««««««««««««««««««««««««««««««««««« Cerca del lago…

El pequeño niño, había tenido grandes avances en su técnica de vuelo, estaba volando por encima de las columnas de acceso al Castillo, que aproximadamente median 15 metros.

  • Muy bien Iván… ahora sostente bien de la escoba, inclínate hacia delante y aprieta fuertemente, eso te dará velocidad - con la varita, hizo un ligero movimiento en el aire, dejando una pequeña huella de humo circular, movió su varita, haciéndolo más grande - ahora te voy a dar media vuelta de ventaja, sin salir del circulo, para ver que tan rápido puedes volar.

  • Muy bien, entonces… - voló y se acomodó al extremo contrario de Harry.

  • Sigue la saeta del circulo ¿ok? - se colocó en su posición y gritó - ¡listo! - ante el gesto afirmativo del niño, salieron disparados uno detrás del otro, *"Lo hace bastante bien"*pensaba el ojiverde, al verlo usar la saeta del circulo a su favor, procurando ocultarse dentro de ella, después de unos minutos, el ojiverde logró alcanzar al pequeño niño.

  • Bien Iván… vas muy bien, ahora que ya puedes sostenerte y volar a velocidad moderada, subiremos un poco más y llegaremos volando hasta el patio principal, vamos… - dijo animado el buscador.

  • Pero… - titubeó el pequeño de cabellos rojo oscuro.

  • Vamos… no temas, yo estoy tras de ti - mencionó dándole confianza, sonriéndole tranquilizadoramente.

  • Bueno, esta bien, vamos - tomó la escoba fuertemente, con ambas manos, levitó su escoba, al lado de Harry, hasta rebasar las torres del castillo, el león aumentó un poco la velocidad, probando que Iván lo imitara, después de varios rodeos, arribaron al jardín central del Castillo, el ojiverde descendió a nivel del suelo, pero no se bajó de la escoba.

  • Bien Iván, ya vas mucho mejor, ahora iremos volando hasta la Sala común de Gryffindor, pasando por la cocina para llevar algo de comer… vamos - el niño lo seguía de cerca, solo esperaba no toparse con alguno de los prefectos o de los profesores.

Llegaron a la cocina sin interrupciones, pidieron varios bocadillos en una bolsa y jugo de calabaza, el cual llevaba Harry, ya que podía volar sin manos, llevaba un vaso en cada mano, con un movimiento de rodillas, sacó la escoba de la cocina y se elevó hacia el séptimo piso con Iván tras el sostenido fuertemente la escoba y la bolsa con la comida.

Al llegar al cuadro de la Dama gorda, Harry recitó la contraseña y entraron, ya dentro, notaron que la Sala estaba vacía, ya que todos los alumnos, estaban en los diferentes partidos, por fin el buscador bajó de la escoba, instando al niño a hacer lo mismo.

  • Muy bien Iván… lo hiciste muy bien, ahora… vamos a comer algo - dejó los vasos en una mesa desocupada cerca de la ventana, sacó el contenido de la bolsa y ambos se dispusieron a comer, platicando acerca de Quidditch, escobas y el tema que le era más importante a Harry… Sol.

En el Estadio principal…

Las francesas llevaban ventaja de 50 puntos sobre los holandeses, al parecer no eran muy buenos, porque era muy fácil anotar en sus aros.

La pelirroja francesa se acercó a su capitana Altea Gallausiaux.

  • Oye Altea, ¿falta mucho para que terminemos? - preguntó cansada.

  • No lo se… los holandeses no quieren admitir la derrota y se niegan a acabar el partido - comentó la capitana.

  • ¿Entonces? - preguntó rápidamente, ya que tenía que volver a su posición.

  • Lleguemos a 100 puntos de ventaja, espero que ante eso dimitan y admitan su derrota - mencionó optimista.

  • Crees que Rogy logre atrapar la snitch - inquirió la francesilla refiriéndose a Rogelle Errekart, la buscadora, la cual era conocida por su mal carácter, ya que después de un buen rato de intentar atrapar la snitch y no lograrlo, explotaba airadamente - porque no se ha visto muy activa hoy…

  • Solo espero que no tengamos problemas, vamos - se elevaron hasta alcanzar la quaffle nuevamente - ¿lista? - se dirigió a los aros, pero en vez de lanzarla a el aro, hizo un giro de muñeca, enviándola a Sol, la cual la atrapó y anotó 10 puntos más en el aro más pequeño, ante las ovaciones de los presentes, dejando el marcador con un puntaje de 210 para Francia y 150 para los holandeses, a los cuales no les agradó.

De repente uno de los bateadores golpeó la bludger en dirección a Jully, a la que golpeó ruidosamente, haciéndola perder el equilibrio y caer al suelo, hasta donde llegó el arbitro, decretando 20 puntos más a Beauxbotons por mala conducta, para después dirigirse al capitán de Holanda, con la advertencia de otra falta y serian automáticamente expulsados, declarando a las francesas como ganadoras… con un asentimiento de parte de los neerlandeses rubios, reanudaron el partido.

En el segundo Estadio…

Los gemelos obligaban al menor de los Weasley a promover sus apuestas entre el público presente, pero en vez de hacerlo, este estaba más interesado en el partido que se jugaba en esos momentos, tenia en sus manos el programa con la alineación de cada equipo que jugaba en el Torneo, pero veía un gran cartel mágico de luces, colocado en la parte baja del Estadio, donde aparecían las alineaciones.

C. Romanov por Rusia

Edik Nikolaievitch - cazador

Anzhelika Varsavsky - cazadora

Nadezhda Aleksei - guardiana

Seryozha, Carbamazepine - bateadora

Vadik Krutov - capitán cazador

Marik Leonov - bateador

Alexei Mitrofanov - buscadora

OoOoOoOoOooOOoOoOOO

C. Asturiano por España

Bruno García - Capitán bateador

Cesar F. Canizarez - cazador

Adán Cortes - cazador

Alejandro Torres - cazador

Azamaria Ramos - buscadora

Ricardo Alonso - guardián

Rafael Ernia Alphons - bateador

De repente el altavoz lo sacó de su estudio de la alineación, el capitán ruso Krutov, tomó la quaffle con una mano y la asestó en el aro sin problemas, provocando que los bateadores españoles le lanzaran una bludger con fuerza, logró esquivarla, pero golpeó al guardián ruso, que estaba en posición de reserva, localizando una nueva quaffle, así que en compensación el arbitro otorgó 20 puntos a los rusos.

El guardián de los españoles liberó nuevamente la quaffle, logrando que sus compañeros cazadores la tomaran pero no pudieron anotar, porque los Romnov, jugaban muy estrechamente, así que lograron quitárselas sin problema, para furia de los contrarios, los cuales se estaban empezando a enojar.

Después de cerca de 20 minutos exhaustivos, por fin los españoles, lograron anotar 30 puntos, pero la ventaja que les llevaban era de poco más de 60 puntos.

El arbitro cuestionó al capitán de los asturianos, acerca de una posible dimisión, pero García se negó, alegando su orgullo español, así que el partido continuó, hasta que por fin los rusos ganaron, con una ventaja superior a los españoles, gracias a que la buscadora Alexei, atrapó la snitch, consiguiendo 150 puntos y la victoria para su equipo.

Esto solo lo vieron los gemelos, porque Ron se les había perdido cerca de las 12:30 pm, con una significativa mirada de George a Fred, hizo un gesto con la mano, indicando que su pequeño hermano seguramente había corrido a ver a su novia.

En la Sala común de Gryffindor…

Sentados cerca de la ventana, maestro y discípulo seguían platicando de la vida de los Mounet en Francia, donde eran bastante populares, ya que al parecer, Sol, era invitada a varios de los eventos sociales, sus padres tenían participación en el Ministerio de Magia de su país, tenían otro hermano más grande, vivían en una Casa cerca de la Riviera, pero la mayor parte del tiempo, Sol, estaba en la escuela, así que era poco el tiempo que podían estar juntos, por el momento el pequeño estudiaba en el mundo muggle, hasta que cumpliera los 11, entraría a un Colegio de magos, ya que sus padres a pesar de ser puros, no estaban en contra de los muggles.

  • Oye Iván… y Sol… - calló, avergonzado por lo que estaba a punto de preguntar.

  • ¿Qué? - preguntó, con curiosidad al ver a su maestro de vuelo callar.

  • ¿Ella… tiene…? - se interrumpió, cuando a la desolada Sala, entró agitado Ron, con la respiración entrecortada.

  • Harry… ¿de casualidad has visto a Lav? - preguntó jadeante.

  • ¿A Lav?, pues no, no la he visto - respondió el ojiverde, mirándolo extrañado.

  • Menos mal - respiró tranquilo - pensé que llegaba tarde y es capaz de matarme…

  • ¿Le tienes miedo? ¿Es muy mala? - cuestionó curioso el niño.

  • Claro que no es mala y no es miedo, bueno no mucho… es que no la conoces - replicó titubeando el ojiceleste.

  • A mí por eso no me gustan las mujeres - aseguró el francés, haciendo una mueca de desagrado.

  • ¿Ahhh y eso? - inquirió divertido Bilius.

  • Si… las mujeres son muy latosas, las amigas de Sol, solo se la pasan pellizcándome las mejillas - dijo, tocándose la cara - o diciendo que soy muy lindo… ¿lindo yo? - ante las risas de sus amigos, el pequeño niño sonrió.

  • Eso es porque aún eres pequeño - comentó elevando sus comisuras Harry.

  • Pero ya las llegaras a querer, yo adoro a Lav, solo que a veces es muy estricta en algunas cosas - replicó el guardián, divertido.

  • Si, pero ¿no es mala, ni esta loca? - comunicó con curiosidad Allen.

  • Bueno… no tanto como tu ex Harry - manifestó risueño el prefecto.

  • No la nombres, solo me ha causado problemas desde que terminamos - comentó con pesar el buscador.

  • Y aún desde antes de que fuera tu novia… ¿recuerdas?, cuando empezaste a andar con ella… creo que fue en diciembre de hace 2 años…

. · · Flash Back · ´´ · .

En el pasillo principal de acceso a los nevados jardines, estaba reunida una muchedumbre de gente, entre ellas una orgullosa asiática, mirando como el Gryffindor favorito de todos y el Hufflepuff, discutían acerca de su relación con Cho Chang, hasta llegara los golpes.

  • No me importa si era tu novia, ustedes ya terminaron - rugió siendo detenido por Ron y los gemelos.

  • ¿Y tú tenias qué consolarla? ¡Que amable! - gritaba el moreno de ojos grises. Al cual lo sostenían dos chicos de Hufflepuff, con bastantes problemas al parecer, porque estaba muy cerca del león

  • Yo no quería herirte pero…

  • Pero ¡¿qué?!… ¡se supone que eras mi amigo Potter y los amigos no hacen esas cosas! - bramó herido Cedric.

  • Tú no entiendes… yo la….

  • Cállate, no me importa ¡te voy a romper el alma por traidor! - amenazó el castaño.

  • ¡No soy un traidor!

  • ¡¿Cómo diablos no?! Yo confiaba en ti Potter… pero ya veras como… te dejó - dijo, soltándose de los brazos que lo tenían sujeto, lanzándose contra un Harry, todavía maniatado, el cual solo atinó a cubrirse, hasta que sintió una extraña rigidez en el cuerpo.

  • ¡PETRIFICUS TOTALUS!

La muchedumbre se hizo a un lado, dejando el paso libre a Hermione, que con varita en mano se acercaba hasta las dos rígidas figuras que estaba en el suelo.

  • Debería de darles vergüenza… ¿qué tal si alguno de los maestros los hubiera visto? - regañó girando hacia la asiática - y tu estúpida… podrías hacer algo más que solo mirarlos golpearse.

  • Yo… yo… - tartamudeó la pelinegra.

  • Cállate… Ron - giró hacia el pelirrojo - lleva a Harry a la Sala… ya lo despetrificare cuando se calme y ustedes - señaló a los Hufflepuff con la varita - cárguenlo… lo llevaremos a su Sala común y ahí lo despetrificare, andando - sin más, obligó a los chicos a hacer lo que ordenaba, mientras una furiosa Cho Chang, quedaba sola en medio de el pasillo.

. · · Fin Flash Back · ´´ · .

  • Dos años… si ya hace bastante tiempo de eso… pero después de que Cedric se calmó, pudimos hacer las paces - comentó con una sonrisa el elegido.

  • Aunque no gracias a Cho eh - comentó el pelirrojo.

. · · Flash Back · ´´ · .

Después de varios meses de agresiones y de encuentros desagradables, por fin un soleado día de marzo, mientras paseaba por los jardines, pensando en sus múltiples preocupaciones, Harry, se topó con Cedric, que estaba sentado a la orilla del lago, sobre una roca, al verlo, el primer instinto de Harry fue defenderse, pero la mirada del Hufflepuff no fue de agresión, sino de una especie de arrepentimiento.

  • Harry… no te vayas… no quiero pelear…

  • Cedric yo… - no sabía que decir.

  • No mira, yo… quería disculparme contigo, mi conducta no ha sido la mejor - espetó el ojigris.

  • Bueno… la mía tampoco, yo no quería traicionar tu amistad… de verdad, pero yo quiero a Cho… enserio - divulgó sincero.

  • Lo se… y yo mira, me molesto tu traición, no el que yo siguiera queriendo a Cho, a decir verdad… desde antes de eso ella y yo ya no estábamos bien - confesó con sinceridad Cedric.

  • Entonces… ¿ya no estas molesto conmigo? - dijo, sentándose a su lado en la gran roca.

  • No… a decir verdad alguien me ha enseñado a ser un poco menos egocéntrico, poniéndome en mi lugar… desde hace días quería disculparme contigo, pero no he encontrado la oportunidad…

  • ¿Y quién es? ¿Quién te dijo las cosas tan crudamente? - inquirió curioso el ojiverde.

  • Una chica, su nombre es Maigre Goutte… sus padres son franceses, pero todos le dicen Gotty, a decir verdad no habla mucho… pero cuando lo hace, te juro Harry… la escuchas… o es capaz de lanzarte un Furnunculus.

  • Que bien - se rió, de la cara de miedo que puso el Hufflepuff, al mencionar ese temido hechizo, sobre todo por tener fama de galán entre las chicas de su Casa.

  • Bueno… entonces ¿amigos Harry? - preguntó extendiéndole la mano.

  • Claro, amigos - estrechándole la mano, con una sonrisa.

Después de eso, la mayor parte del Colegio se sorprendió de volver a ver juntos a los dos chicos.

. · · Fin Flash Back · ´´ · .

  • Recuerdo la cara de Cho, cuando te vio platicar con Cedric de lo más normal del mundo - musitó divertido el ojiazul.

  • Ohh sí… yo también la recuerdo, pero ya te había contado que no me dio tiempo de contarle las cosas, pero se puso como loca…

. · · Flash Back · ´´ · .

En el pasillo de entrada a su clase de adivinación, Harry se volvió a topar con Cedric, ante la mirada atónita de todos, se saludaron y siguieron su camino, pero la chica que acompañaba a Harry no se quedo callada.

  • ¡Harryyyyyyyyyyy! - soltó incrédula.

  • Cho… tranquilízate… ¿qué te…? - no terminó cuando la pelinegra ya lo había interrumpido.

  • ¿Qué me tranquilice? ¿Qué fue lo qué pasó?, hasta ayer tú y él no se podían ni ver…

  • Bueno… hablamos y ya… - replicó con simpleza el buscador.

  • ¿Hablaron? ¿Cómo qué hablaron? ¿De qué? - cuestionó impaciente de escuchar respuestas.

  • Tranquila, solo quedamos en volver a ser amigos - comentó risueño.

  • ¿Amigos? ¿Amigos? - cuestionó sin creerlo.

  • Si amigos, me tengo que ir, llegare tarde a clases, nos vemos - con un ligero beso, salió corriendo detrás de sus amigos, que lo esperaban a una distancia prudente.

  • Pero… ¡aaarrhhhhgg! - rabió al no recibir respuesta, ya que Harry había entrado a clases.

. · · Fin Flash Back · ´´ · .

  • Bueno y no hablemos del 14 de febrero, que día tan fatídico - divulgó Ronald.

  • Ese… y su intento darme celos con Roger Davies - agregó irónico Harry.

  • Y no olvides cuando te reclamó tu salida con Hermione, hasta que salió el artículo del Quisquilloso donde salía la entrevista y te pidió disculpas… - expuso el guardián.

  • Lo peor fue la traición de la tal Marietta, y que ella todavía quisiera defenderla cuando las pruebas estaban en su contra - comentó el león.

  • Si, Hermione fue muy lista al poner el hechizo en el contrato, y cuando Marietta habló, se le llenó la cara de granos… eso fue genial - se rió al recordarlo.

  • Mmmm pues no me parece tan genial eh, por su culpa el ejército fue descubierto - manifestó el ojiverde.

  • Si… pero al final todo salió bien y tú rompiste con Cho - espetó con alivio.

  • Si… ese día te juro que si no es porque estaban tú y Hermione a un lado… soy capaz de ahorcarla - comentó bromeando.

. · · Flash Back · ´´ · .

En el pasillo, del Castillo, cerca de la Sala común de los Ravenclaw, estaban discutiendo acaloradamente el ojiverde y la asiática, con Ron y Hermione a una distancia respetable, para intervenir en caso de ser necesario.

  • No hay excusa Cho… ella nos traiciono…

  • Pero Amor, entiende… fue un error - exclamó la pelinegra.

  • ¿Error?, error fue permitir que metieras a alguien así al ejército - afirmó el elegido.

  • La culpa de todo la tiene Hermione, si ella… - acusó injustamente a la castaña.

  • A Hermy no la metas… aquí la única traidora fue Marieta - aclaró molesto.

  • Pero Amor… comprende que tenia demasiada presión, es hija de uno de los hombres mas importantes de Ministerio, se sentía… - alegó la asiática.

  • Ron también y él no nos traicionó - comentó firme Harry.

  • Pero amor, entiende… - pidió la Ravenclaw.

  • No entiende tú, no tiene disculpa… una traición no se perdona…

  • Pues entonces, elige… si te quedas con ellos - señalando a los otros dos Gryffindors - tú y yo terminamos…

  • Muy bien… adiós - sin más, se dio la media vuelta y se alejó, junto con sus amigos, dejando a la asiática en un estado de impresión bastante notorio.

. · · Fin Flash Back · ´´ · .

  • Vaya que ese día si se puso denso el asunto y después nos enteramos lo del estúpido de Corner…

  • Si… solo para molestar salió con Corner, sabiendo que era novio de Ginny…

  • Aahhh Harry… solo porque tú estabas ahí para detenerme, porque por mi, lo hubiera destazado - expuso el ojiazul, recordado al tipo que se decía novio de su hermana.

  • Pero como dijo Ginny, no valía la pena… y no te he contado lo que paso ayer… yo estaba platicando con Iván, cuando llegó la loca y me abrazó y me besó como si nada… ¿verdad Iván? - comentó dirigiéndose al niño sentado a un lado - y para mi mala suerte llegó Sol y pensó lo peor, así que ahora soy un pervertidor de menores, según ella - agregó con pesar.

  • Harry tú si que tienes mala suerte con las mujeres… ¿o no Iván? - comentó divertido Ron.

  • Si… no cabe duda que las mujeres dan problemas - replicó el niño, firme en su idea.

  • Pero cambiemos de tema, porque a parecer nuestro pequeño amigo esta un poco aburrido de oír nuestra tétrica historia ¿no Iván? - preguntó el ojiverde.

  • No para nada… solo reitero lo que dije, las niñas están locas… y nunca tendré novia y menos como la mademoiselle Chang… ¡WAKALA! - dijo, haciendo una mueca de asco.

  • Ya te veré… en unos años - exclamó con sabiduría el pelirrojo, el cual pensaba lo mismo hace muchas lunas.

  • Por cierto Ron… ¿qué pasó en la junta? - inquirió interesado el buscador.

  • ¡Ahhh es cierto!… bueno Cedric sacó a los gemelos y metió a Zac y a Bole, además de que ya sabes que Malfoy va a jugar y dijo Cedric que todos tenemos que esta ahí, porque juegan muy sucio y podremos necesitar suplentes - comunicó el ojiazul.

  • Ok, entiendo - comentó serio Harry.

  • Harry… ahí hay una lechuza - exclamó el francés, señalando a la venta. Ron se levantó y abrió permitiéndole entrar, el ave, se detuvo frente a Potter, él cual le quitó la carta que traía atada a una pata, en cuanto su pata quedó libre, el ave salió por la misma ventana, perdiéndose en las nubes.

  • ¿Quién te escribe? - cuestionó curioso el pelirrojo.

  • Sirius, la leeré después - dijo nervioso guardándola en el bolsillo interior de su túnica - ahora vamos a ver… - calló de pronto al oír la puerta de la Sala común, dando paso a tres chicas.

Habitación de Zabinni…

Los tres chicos hablaban amenamente del Quidditch internacional, así como de los mejores jugadores de cada país, cuando pasadas las 12 campanadas del gran reloj de la Sala, que se oyeron hasta la habitación donde estaban cómodamente embriagados, ya que hacia más de 1 hora habían empezado a tomar y estaban en un estado bastante alegre.

De pronto, una alarma en el cerebro medio mareado de Gerry, lo hizo recordar ciertos hechos, si… la poción estaba por terminar sus efectos, era hora de beber más, pero su ración de reserva se había vaciado, así que tenia que salir de ahí lo antes posible, de repente se paró, sorprendiendo a los otros dos casi ebrios chicos, los cuales ya se habían bebido más de 3/4 de la botella.

  • ¿Y a ti qué demonios te pasa? - preguntó desconcertado Draco, clavando sus pupilas dilatas en él.

  • Yo... eeehh… tengo que ir a… - trató de excusarse, tambaleándose ligeramente.

  • ¿A dónde? ¿A ver a Ginny? - se enceló el moreno.

  • ¿O a ver a Hermione? - cuestionó demandante sorprendiendo a los otros dos al oírlo llamarla por su nombre.

  • N-no… yo… me tengo que ir - anunció nervioso, aún en shock, por escuchar al líder de los Slytherins pronunciar su nombre.

  • ¿A dónde? ¿Por qué? - intentó alegar el rubio.

  • Si, no te vayas, ya eres nuestro amigo ¿no? - inquirió el rizado.

  • Claro que ya es nuestro amigo… ¿no Gerry? - intercaló el ebrio ojiplata.

  • Claro… somos amigos, pero nos vemos después, necesito ir a ver... a Ron - comentó pensando en una mejor opción, ya que si mencionaba mujeres esos dos se le iban encima.

  • Entonces prefieres estar con ese Weasley ¿qué con nosotros? - espetó indignado el moreno.

  • Blaise… suenas como si estuvieras celoso - se burló el Sly.

  • Cállate… tú... tú… qué, ¿desde cuándo acá ya le hablas por su nombre a la Granger? - preguntó interesado.

  • Cállate… eso no te importa - replicó incapaz de responder a tal cuestionamiento, lo había hecho sin pensarlo.

-Tranquilos chicos… nos vemos más tarde, me tengo que ir - repitió nervioso.

  • Ésta bien amigo… nos vemos en el Estadio - anunció Malfoy.

  • Si… y ya no tomen - comentó risueño el castaño.

  • Claro que sí, todavía hace frío… ¿o no Draco? - manifestó alegre Blaise.

  • Claro… nos estamos congelando - replicó siguiendo la broma, con una sonrisa de medio lado y el cabello desordenado cayéndole en los ojos, haciendo una mueca muy graciosa de congelamiento.

Por un momento Hermione se quedó pasmada, admirando al pálido rubio, para después sacudir su cabeza - bueno... ¿y cómo demonios salgo de aquí? - inquirió, ya que no recordaba el camino.

  • Vamos, yo te llevo - comentó el líder, se levantó para llevarlo a la salida, como el caballero que era.

  • Si… vamos - intentando caminar derecho, salieron a las escaleras, Draco tropezó, haciendo que Gerry lo tomara de la cintura en un acto reflejo.

De pronto el tumulto de sus cabezas fue más lento, Malfoy se quedó mirando fijamente las pupilas castañas del chico.

  • Tus ojos se parecen a los de… - calló al darse cuenta de lo que iba a decir.

  • ¿Mis ojos?… yo… - clavó su mirada en las pupilas color tormenta del Slytherin, denotando nuevamente esa extraña sensación que lo abordaba cada vez que estaba así de cerca del perfecto.

  • Si… se parecen a los de ella - repitió, mientras se acercaba hasta hacer que sus narices, casi estuvieron en contacto.

  • Draco… estas… - tartamudeó confundido.

  • Y tú cabello, si fuera más largo, se parecería a él de… - tomando un mechón de la coleta que colgaba de la espalda del cazador.

  • Draco… yo… - intentando separarse, bajó la mirada, pero para su mala suerte se topó con labios del buscador, que a pesar de estar en su forma masculina, la chica interna no pudo evitar mojarse los labios, al ver esos rojos y carnosos labios del rubio que tenia casi pegado a ella, en un acto reflejo, se acercó un poco más a él, podía oler el alcohol en su aliento, el cual ahora miraba los labios el castaño.

De pronto el ruido de alguien en una habitación, los hizo salir del ensueño que los tenia envueltos, haciendo que Draco, se retirase de un empujón de los brazos del castaño, dejando a la chica interna con una rara sensación de deseo, que momentáneamente también sintió el.

  • ¡Diablos!, vamos… te llevare - sin esperarlo, empezó a bajar rápidamente por las escaleras, no importándole lo turbia que sentía la cabeza, ni el peligro de romperse algún hueso en su necesidad de huir.

  • Draco… - pronunció detrás del rubio, con paso un poco más mesurado.

  • ¿Qué quieres? - prorrumpió sin girarse.

  • ¿Quién es ella? - indagó sin rodeos, queriendo saciar su curiosidad.

  • No se de que me hablas - intentó evadir la respuesta.

  • ¿Es Nurit? - preguntó sin pensar en su condición de supuesto extranjero.

  • ¿Tu qué sabes de Nurit? - interrogó girándose para verlo de frente.

  • Vamos Draco, no es un secreto - ahora fue su turno de evadir la respuesta, para no delatar que había hablado sin pensar.

  • No, yo se que no es un secreto… pero no pensé que lo supieras - objetó confundido.

  • Bueno… en este lugar los chismes vuelan y entonces ¿estas enamorado? - inquirió con un agudo dolor en el pecho, que prefirió ignorar.

  • ¿Enamorado?, ¡yo no se qué es eso! - replicó con una sonrisa altanera, que sin duda para todos aquellos que no lo conocían significaría eso, pero por alguna razón Gerry notó un dejó de amargura.

  • Vamos Draco, me vas a decir que tú…

  • No te voy a decir nada, vamos - concluyó firme.

  • Muy bien… los Gryffindor me esperan en la tarde, así que…

  • Ellos, siempre son ellos… no te le acerques, ¿entiendes? - sentenció mirándolo con fuego en sus ojos, dejando a D'Granchester confundido y perplejo ante su advertencia.

  • ¿A Ginny?, ya quedamos en que… - trató de reafirmar su punto, cuando fue interrumpido por Draco.

  • No a ella, no te le acerques… - volvió a decir, dejando salir su furia un tanto por el alcohol que había ingerido y por lo que él sentía y no le gustaba nada la amistad que ese tenía con su compañera de Sala.

  • ¿A quién? - repreguntó desconcertado totalmente. Llegaron a la Sala común, donde Draco pateó la puerta de salida.

  • Nos vemos en el Estadio - dijo Malfoy, girándose para volver a la habitación.

  • Pero… no me vas a decir… - se detuvo al ver aparecer en la puerta a la chica de la que hablaban, para desasosiego de Hermione, la chica era una gran belleza, rubia platino, casi del tomó del propio Malfoy, ojos azul cobalto, que en ese momento expresaba una gran frialdad, era casi de la estatura de Malfoy, de rasgos muy finos, piel casi porcelánica, el ser que más odiaba Pansy Parkinson y de sus admiradoras ya que obtenía la atención de él Slytherin, hizo su majestuosa aparición.

Nurit posó sus ojos inmediatamente en Draco, se acercó lentamente a él, sin más gestos, provocó una inmediata reacción en el rubio, él cual sin prestar más atención cerró la puerta sin mirar otra vez al castaño, al que dejó con la gran duda de saber si se refería a ella.

Rápidamente se puso en marcha a la habitación de Gerry, al sentir un conocido escalofrió recorrerle la columna, sin pensarlo, se echó a correr, al volverlo a sentir, estaba cambando y todavía le faltaba un pasillo, afortunadamente, no se topó con nadie, porque se hubiera descubierto su plan, ya que al llegar al cuadro de la Dama de blanco y recitar la contraseña, ya tenia el cabello largo rizado cayéndole por los hombros, además de que su voz, y sus manos ya habían cambiado.

Cerró la puerta y corrió al baño, para mirarse en el espejo y toparse con la imagen de su rostro femenino, ya formado, su estatura ya se había reducido así que los pantalones le arrastraban, además de que tenia que sostenerlos, porque su cintura era más estrecha que la de un hombre y los pantalones se le caían con cada paso, los desabrochó y los dejó caer al suelo.

  • ¿De qué demonios hablaba? ¿A quién se habrá referido? ¿A Nurit? - nuevamente sintió esa rara opresión en el pecho - ¿por qué siento esto? - se tocó, aún con ese estrujamiento que crecía al pensar en el líder de Slytherin y la rubia - ¿por qué me importa?... es lógico, ella es bella… perfecta para estar con él… pero entonces ¿qué me pasa?

Sin entenderse se comenzó a vestir - vamos Hermione, deja ya eso… y concéntrate en lo que tienes que hacer…

Aspiró varias veces hasta que pensó en lo que tenía que hacer. Primero ir a su habitación por un poco más de piel de serpiente hervores africana, la cual si se le agregaba un poco más a la poción, podía perdurar los efectos por un poco más de tiempo.

Salió y regresó en menos de 3 minutos, después empezó a preparar más poción, ya que solo le quedaba un poco, en lo que la poción hervía, podía ir a ver a los chicos a la Sala común y de paso hablar con Ginny de lo que sabia de Blaise y de contarle a Lavender todo, por si necesitaban su ayuda.

En el corredor de entrada a Gryffindor…

Una pelirroja ataviada con un pans azul cielo, en honor a su escuela, caminaba rumbo a la puerta de los leones, donde esperaba se encontrara su hermano, ya que lo había buscado por todo el Castillo, sin resultados y como Harry, le estaba enseñando a volar, lo más lógico era que estuvieran en su Sala común, ya estaba cerca de ahí, cuando de pronto una voz chillona la hizo detenerse con curiosidad.

  • Hey, tú, francesa - la llamó Chang.

  • ¿Yo? - inquirió, volteándose a ver a su interlocutora, topándose con la rasgada mirada de la asiática.

  • Si, tú… deja en paz a mi Harry ¿entiendes? - exclamó sin más.

  • ¿Tú Harry? - preguntó desconcertada, del tono y la manera en que le estaba hablando.

  • Si, es mi Harry… así que déjalo - advirtió nuevamente, acercándose a ella.

  • Pues a mi no me importa tu novio - interpeló molesta Soleil, sintiendo una punzada en el corazón al escuchar la expresión de "mi Harry".

  • Más te vale, porque no me gusta que lo rondes - agregó con firmeza, mirándola con superioridad.

  • ¿Yo?, ¿rondarlo? - no entendía de qué le hablaba esa chica.

  • Si, tú… y tú hermano solo se la pasan molestando a Harry - informó la pelinegra, sin dejar de manejar su tono de desdén.

  • No te metas con mi hermano, ¿entiendes? - manifestó enojada, ya que no tenía porque meter a Iván en sus asuntos, el solo era un niño.

  • Ya estas advertida, aleja a tú hermano de Harry - de pronto una voz, la hizo callar.

  • ¿Y tú quién eres para decidir los amigos de Harry? - inquirió la pelirroja, con mirada furiosa, haciendo su arribo, al lado de su inseparable amiga Lavender.

  • Yo, yo... pues soy la novia… ¿qué más? - replicó titubeando.

  • ¿Tú? ¿La novia? - preguntó incrédula Brown, mirando a Ginevra.

  • Por favor, no me hagas reír - profirió burlona la menor de los Weasley.

  • Tú sabes por qué terminó Harry contigo hace… ¿cuántos? - agregó la morena, colocando su dedo índice en su barbilla.

  • Más de un año… creo ¿no? - añadió Ginny, mirándola de frente.

  • Si, recuerdo que terminó contigo por lo de tu amiguita la chismosa ¿no? - mencionó Lavender, mientras Cho comenzaba a sentirse acorralada.

  • Si… aquí la dama no sabe mantener secretos - prorrumpió Molly, reclamándole como había deseado hacerlo muchas veces.

  • Y como Harry terminó contigo tuviste que ir al Baile de navidad con Michael - miró a la pelirroja - tú novio… ¿no Ginny?

  • Si, lo recuerdo… pero claro, primero tuviste que provocar varios encuentros… entre Michael y yo, y entre Cedric y Harry ¿o no Cho?

  • Ustedes que saben… Harry y yo… - intentó alegar.

  • Harry y tú nada...señorita devora hombres, como Harry y Cedric ganaron el Torneo de los 3 magos, tuviste que andar primero con Cedric - evidenció sin dejarla hablar Lavender.

  • Y cuando te cansaste de él, te fuiste con Harry… con toda la saña del mundo, ¿no Cho? - preguntó Ginevra.

  • Pero como tú amiguita te traiciono, Harry terminó contigo y como Cedric ya tiene a Gotty, tuviste que ir por Michael… el novio de Ginny ¿no?

  • Claro… pero eso es lo de menos, aquí lo que importa es que tú no tienes ningún derecho a hablarle a los amigos de Harry… o a prohibirles algo - concluyó dejándole clara las cosas Ginny.

  • Claro, porque tú no eres nadie en la vida de Harry - afirmó Lav.

  • Más que un capítulo negro en su existencia - acotó Ginevra con una amplia sonrisa.

  • Así que has el favor de alejarte de aquí…

  • Antes de que le digamos a Harry lo que acabas de hacer… y salga el mismo a correrte - sin más, ambas leonas, voltearon a ver a la chica francesa, que permaneció callada mientras ellas acababan con la asiática.

  • Esto no se quedará así…- gritó Cho mientras se alejaba, rumbo a su Casa.

  • Tú debes ser la miga de Harry de Francia ¿no? - inquirió la pelirroja, mirándola con amabilidad.

  • Pues, yo… - replicó confundida por todo lo acontecido.

  • Genial, yo soy Ginny Weasley, amiga de Harry y hermana de Ron ¿lo conoces? - preguntó esperando lograr la confianza de la chica.

  • Si de vista, es el guardián de tú equipo, ¿no? - repuso con timidez.

  • Así es…y yo soy Lavender, novia de Ron y también amiga de Harry - se presentó sonriéndole.

  • Mucho gusto, yo… pues… - no sabía exactamente cómo actuar después de lo sucedido, después de todo ella solo había ido por su hermanito.

  • ¿Viniste a ver a Harry supongo, no?, ven vamos… - murmuró la pelirroja, animándola a pasar.

  • Noooo… yo… - dudó.

  • No te preocupes por esa… Cho Chang fue novia de Harry hace mucho, pero él terminó con ella, pero esta sigue de rogona… pero ignórala - expresó Lavender.

  • Pero…

  • Ven… - la tomaron de la mano, y la hicieron pasar rápidamente a la Sala común de Gryffindor, donde hallaron a Ron y Harry, platicando animadamente al lado de Iván.

Al verlas entrar hubo varias reacciones, el pequeño francés por unos instantes mostró miedo ante la repentina aparición de su hermana mayor, la cara de Harry, reflejó sorpresa y bochorno ante la mirada inexpresiva de la pelirroja francesa, Ron por su parte se levantó corriendo, yendo hacia Lavender, la cual lo recibió con un abrazo y un sonoro beso.

  • Anda, pasa, no tengas miedo - dijo Molly, casi arrastrando de la mano a la francesa.

  • ¿Sol, qué haces aquí? - inquirió con asombro al ver a su hermana.

  • ¿Cómo qué, qué hago aquí?, he estado buscándote por todo el Castillo - respondió indignada.

  • Lo siento, creo que se nos fue el tiempo - se disculpó el elegido, tratando de salvar al niño.

  • Harry no vas a creer lo que acaba de pasar - intervino Ginevra, intentando despejar el ambiente.

  • Si Harry, nos hemos topado con tu peor pesadilla - agregó la morena, todavía en brazos de su novio - estaba aquí afuera…

  • Si, estaba como loca, gritándole a… - volteó a ver a la francesa - eres Sol ¿verdad? - cuestionó Ginny, adivinando por la platica que había tenido con su amigo el día anterior.

  • Si, la loca gritaba lo clásico - divulgó con fastidió Lav.

  • Si… que eres su novio - resumió la menor de los Weasley, contándoles los hechos.

  • ¿Sigue con eso? - intervino el pelirrojo, negando con su cabeza.

  • Pero lo peor fue cuando le prohibió a Sol, que este pequeño terrón de azúcar viera a verte Harry - comunicó la pelinegra, señalando al pequeño francés, al que no le gusto mucho el apelativo.

  • ¡¿Qué… qué?! - vociferó el buscador, mirando con pena la francesa.

  • Si, estaba como loca gritando aquí afuera - divulgó Ginny.

  • Iván, vámonos - pidió Soleil, alzando la mano para tomar el brazo de su hermano.

  • No… espera - alegó Harry, tomándola de la mano, la cual ella no retiró.

  • Bueeeeeeeno… creo que ustedes tienen cosas de las que hablar - intervino Ginevra, agarrando de la mano al pequeño niño - así que nosotros vamos a pasear por ahí…

  • Si, nosotros también - arguyó Lavender, saliendo con los demás de la Sala común, dejando a los otros dos solos.

En los pasillos de Hogwarts…

Hermione caminaba con paso lento debido a que todavía los tragos de whiskey de fuego que había bebido no pasaban del todo, así que caminaba lentamente, al llegar al pasillo que conducía a la Sala común de los leones, vio salir a las chicas, acompañadas de Ron y un pequeño niño, al llegar con ellos, la primera en hablar fue Ginny.

  • Hermione… ¿dónde estabas? - preguntó extrañada.

  • Mmmm por ahí, en la Biblioteca - divulgó sin mucho ánimo.

  • Te has perdido una gran pelea, ojala hubieras estado aquí para verla - expuso entusiasmada Lavender.

  • ¿De qué hablan? ¿Cuál pelea? ¿Y quién es esta preciosidad de niño? - interrogó inclinándose a mirar al pequeño niño.

  • Ni se te ocurra pellizcarle sus mejillas - advirtió el ojiceleste.

  • Yo… ok - bajó la mano que había extendido para tocar la cara del pequeño.

  • Soy Allen Iván Mounet, encantado - tomó la mano de Hermione, dándole un ligero beso en el dorso, provocando una gran sonrisa de parte de todas las chicas que quedaron encantadas con ese gesto, y una mueca de asco por parte de Ron, el cual solo lo miró como si fuera un espécimen raro.

  • Vamos Iván… dejemos a las chicas solas, iremos a comprar algunos dulces - comentó Bilius, tomándolo de los hombros.

  • ¡Genial!, nos vemos después, fue un placer - haciendo una reverencia se retiró con un Ronald haciendo caras antes sus gestos caballerosos.

  • Vámonos, necesitas unas clases de hombría he amiguito - aconsejó el guardián.

  • Tu deberías de aprender algo de caballerosidad Won-Won - enséñale algo a mi novio Iván, te lo agradeceré…

  • Pero Lav, ésta bien - sin más, las dejaron solas en el pasillo.

  • Muy bien chicas, ahora explíquenme ¿qué pasó? - repreguntó la perfecta.

  • Pues veras Lav y yo fuimos a Ravenclaw… - empezó Ginny a relatar la historia de su estadía en la Sala de las águilas, más tarde su pelea con Cho Chang y terminó con su reseña de la poco discreta táctica para dejar solos en la Sala común a Harry y a Sol.

  • Genial, uuuhhhh como hubiera querido estar presente para decirle sus cosas a esa tipa loca… - aseveró divertida Mione.

  • Pero nosotras la pusimos en su lugar, porque la verdad cuando llegamos yo le ví a Sol, unas ganas asesinas contra la inútil de Cho - confesó la morena.

  • Si… yo también, pero en fin, ahora les cuento, vamos - empezaron a caminar, por los corredores del castillo - hace un rato me tope con la estúpida de Parkinson… ¡aaahh como la odio!…

  • Por cierto… - intervino Jean, esperando poder decirle lo que averiguó.

  • Espera, deja te cuento lo que pasó… la tipa esta, empezó con su perorata de Blaise… digo de Zabinni, de que solo salió conmigo para hacerla rabia y que… - casi sin respirar, les relató su encuentro con la Slytherin, además de su encuentro con Zabinni, al cual ignoró. Cuando término su relato, no había respirado más que en 2 ocasiones y sus amigas tenían los ojos abiertos por la impresión de verla hablar tan rápidamente y sin respirar.

  • Eso si que estuvo fuerte - afirmó la castaña, esperando poder contarle.

  • Si lo se, como la odio… pero ¿y a ti cómo te fue? - preguntó tranquilizándose.

  • Mmmm pues digamos que más o menos, ahora Lav… te vamos a contar algo, pero tienes que prometer que no vas a decirle nada a nadie… ni siquiera a Ron, ¿entiendes? - habló con seriedad la premio anual, volteando para todos lados, cuidando de no ser escuchadas.

  • ¿Es grave? ¿Pasa algo? - incurrió rápidamente, ligeramente asustada.

  • No, tranquila, no pasa nada… pero por favor no vayas a decir nada ¿ok? - pidió suplicante Molly.

  • Ok, esta bien… - aceptó temerosa, tal seriedad era muy extraña.

  • Pues… recuerdas que Snape hizo que no aceptaran mujeres en el equipo, bueno pues yo hice una poción multijugos y con la ayuda de un amigo yo… - ahora fue el turno de Hermione de contar a Lav, toda la historia, omitiendo algunos detalles como sus encuentros con Malfoy.

  • ¿En serio? Hermy eres mi ídolo, todo por el quidditch, claro que te ayudo… tú solo dime en que y ya esta - replicó aliviada, de saber de qué se trataba y más por ayudar a su amiga.

  • Yo sabía que podíamos contar contigo - exclamó la pelirroja sonriente.

  • Muy bien, ahora me tengo que ir… Ginny ya tienes la poción para parecerte a mi, ¿no? - preguntó para rectificar que su amiga lo recordara.

  • Si claro, la tengo en mi habitación - respondió con seguridad.

  • Muy bien, voy a mi cuarto... a ver si me topó a Malfoy y que me vea un rato, para que no sospeche, nos vemos más tarde o si no hasta el partido.

Se despidió, dejando a sus amigas, platicando acerca de lo que harían en el Estadio.

En Slytherin…

Más específicamente en una habitación Draco y Blaise, se encontraban acostados cada uno en su cama, platicando del quidditch y demás menesteres, cuando una voz femenina los hizo reaccionar era Pansy que le gritaba a Crabbe y a Goyle.

  • Diablos… ¿esa mujer no se puede callar? - murmuró molesto.

  • Ni la nombres, no te he contado lo que esa estúpida hizo - musitó cerrando su puño.

  • ¿Estúpida? ¿Tu diciéndole estúpida a Pansy? Pues ¿qué te hizo? - inquirió extrañado, ya que su amigo jamás se había expresado así de ella.

  • Pues tú querida admiradora - rió al ver la mueca de disgusto del rubio - nada más y nada menos que fue a hablar con Ginny, la muy imbécil, le dijo que yo estaba enamorado de ella y que solo salía con Ginny para darle celos…

  • ¿En serio? - indagó con su rubia ceja alzada, clavando sus pupilas en el moreno, notando sus reacciones, en su vida de amistad pocas veces lo había visto de esa forma.

  • Si… y eso no es lo peor, si no que además de hacer sus estupideces, todavía pretende que yo la felicite, ¿felicitarla yo?… es tan estúpida que no alcanza a comprender que no me gusta ya... y que quien verdaderamente me gusta es Ginny - declaró sincerándose.

  • ¿Qué? Pero… ¿hasta hace unos días tú derrapabas por ella? - comentó impactado por tal confesión, hasta ahora él había creído que su asunto con Weasley pronto pasaría pero comenzaba a ver que no era así.

  • Pues si, pero era más por ti, como ella te quería a ti y a mi solo me utilizaba como reserva, me daba coraje, a decir verdad es más físico… porque en el interior… esa tipa esta vacía, en cambio Ginny…

  • Tranquilo Blaise… nunca te había oído hablar así - pronunció calmándolo.

  • Es que no la conoces Draco, Ginny es mágica… - dijo en un lago suspiro, recordando la imagen de la chica de cabellos de fuego.

  • ¿En serio? ¿No me digas? - se burló con una sonrisa de medio lado

  • No seas estúpido, me refiero a magia de otro tipo… ella es muy….

  • Si, si, si… ya no me atosigues con eso ¿y qué pasó con Pansy? - retomó el tema.

  • Pues le dije que si se volvía a acercar a Ginny yo mismo la destruiría ante el mundo y que era una rogona contigo - concluyó dibujando su mejor sonrisa socarrona.

  • Blaise… nunca pensé que hicieras eso - profirió aún asombrado.

  • Se lo merece…

  • Si, sin la menor duda - se levantó tambaleante - me tengo que ir… tengo que recuperar la sobriedad para el partido y tu también…

  • ¿A dónde vas? - cuestionó sin comprender por qué quería irse, nunca antes en sus borracheras era tan terco de querer largarse.

  • A m habitación, a dormir… - respondió de mala gana el rubio.

  • Todavía de que te tardas cuando fuiste a dejar a Gerry, te vas tan rápido… - reclamó ligeramente molesto.

  • Es que me tope con Nurit - aclaró el rubio, colocando una sonrisa.

  • ¿Ahh si? ¿Y qué pasó? - cuestionó con curiosidad.

  • Pues lo clásico…

. · · Flash Back · ´´ · .

  • Hola… - saludó Nurit con su típico tono frío.

  • Hola ¿vas a ir al partido? - inquirió interesado el ojiplata.

  • Mmm no lo se, tal vez… - respondió la ojiazul, observándolo fijamente.

  • Mmmm - murmuró pensando en cómo cortejarla y que ella aceptara.

  • ¿Vas a jugar tú? - preguntó curiosa, clavando sus pupilas en las el rubio.

  • Sí, también Zabinni y Nott… - alegó el buscador, tratando de convencerla.

  • Pues siendo Slytherin seria mi obligación, aunque no puedo afirmarlo - comentó la rubia.

  • Como quieras, espero verte después - comentó en un último halago Draco.

  • Bien, ahh por cierto… el alcohol arruina la piel, además que resta presencia - afirmó confirmar su estado.

  • ¿De qué hablas? - cuestionó tratando de disimular.

  • Tú sabes de que hablo, adiós… - sin esperar respuesta, entró al pasillo de las niñas, dejándolo solo en la Sala común.

. · · Fin Flash Back · ´´ · .

  • Ahh... esa niña es más egocéntrica que tú - aseveró carcajeándose.

  • Cállate, nadie es más nada que yo - ordenó molesto.

  • Bueno, entonces… ¿qué vas a hacer? - preguntó curioso.

  • Voy a mi cuarto… solo espero no toparme con Granger… - dijo, esperanzado en que ocurriera lo contrario.

  • A propósito ¿de cuándo acá llamas a Granger por su nombre? - indagó interesado, ya que eso si que había sido todo un evento.

  • No fastidies, es el alcohol que habla por mi… nos vemos en el Estadio - finalizó caminando hacia la puerta, con paso titubeante.

  • Oye Draco… ¿tú papá va a venir a este partido? - interrogó para fastidiarlo un poco más - como no ha venido a verte desde hace tiempo…

  • No lo se y no me importa - salió con un caminar tambaleante hacia su habitación, esquivando rápidamente a Pansy y a los demás Slytherin.

En la Sala común de Gryffindor…

Un nervioso Harry, hizo la seña a su acompañante para que se sentara en un sillón, donde antes estuvo Ron.

  • Siéntate… yo - no sabía como empezar, más al sentirse tan nervioso por la presencia de la francesa.

  • Harry yo… - iba a comenzar cuando el ojiverde la interrumpió.

  • Lo siento de verdad Sol, yo no quería pervertir a… - alegó rápidamente.

  • No Harry, yo lo siento, te juzgue sin saber… esa tipa esta loca - comentó serena, razonando todo lo que había sucedido.

  • Si, perdón también por eso, no pensé que fuera tras de ti - comentó avergonzado.

  • No importa, mademoiselle como esa no me dan miedo - afirmó esbozando una sonrisa que hacia que el chico se pusiera más nervioso.

  • Bueno, pero… entonces ¿ya no estas enojada conmigo? - indagó posando sus pupilas en el lindo rostro de la joven, suplicando internamente que ya no lo estuviera.

  • Claro que no… o sea, no te niego que hasta hace un rato estaba bastante enojada, pero después de ver la reacción de la loca y de ver como tus amigas se expresan de ella, no tengo duda acerca de la culpabilidad de ella - aseveró con una sonrisilla la pelirroja.

  • Menos mal, no sabia como hablarte, pensé que seguirías enojada - alegó aliviado.

  • Bueno ya pasó, cambiemos de tema - pidió concentrando sus pupilas en las esmeraldas detrás de esos lentes.

  • Iván me contó que eres muy popular en Francia… que eres invitada a todas las fiestas - comentó con simpleza.

  • Si… pero la mayoría son muy aburridas - se levantó del sillón, para sentarse al lado de Harry, provocando un sonrojo involuntario por parte del chico.

  • E... E... Entiendo - pronunció tratando de controlarse.

  • Pero tú también eres muy popular, lo note en tú partido, tienes varias admiradoras y club de fans - comentó divertida, disfrutando de poner tan nervioso al buscador.

  • Ah... apoyan a todo el equipo, no solo a mí - replicó con sencillez.

  • No estés nervioso - comentó tomándolo de la mano - ¿sabes qué eres, muy bueno en él Quidditch?

  • ¿En serio? ¿Yo? - preguntó incrédulo de oír esas palabras en la francesa, sintiendo el suave roce de su mano.

  • Si, te he visto jugar y eres un gran buscador - recalcó sonriente, estrechando la mano del ingles, disfrutando de su calidez.

  • Gracias ¿y cómo le fue a tú equipo? - preguntó amablemente.

  • Los holandeses por fin se rindieron, así que ganamos - comunicó alegre.

  • Que bien… ¿y tú jueg…? - no puedo acabar de formular su pregunta, ya que la chica soltó su mano y se levantó, interrumpiéndolo.

  • Ven… vayamos a dar un paseo, veamos que tan rápido eres fuera de un partido, te advierto soy bastante veloz - agarró las dos escobas que estaban recargadas en el muro y dándole una a Harry - déjame ver lo que le enseñaste a mi hermano.

  • E-esta bien - replicó serenándose y esbozando una suave sonrisa.

  • Entonces vamos - lo tomó de la mano, sacándolo de la Sala y llevándolo afuera cerca del lago, mientras volaban, platicaban acerca de los intereses y amigos de ambos, después de un rato cerca de la hora del partido.

  • Es una hermosa vista - comentó maravillada mirando el lago.

  • Si lo es - dijo, mirándola a ella, en vez de mirar el amplio paisaje.

  • Me divertí mucho contigo, pero creo que es tarde y debo ir por Iván ya ha dado demasiadas molestias - descendieron y bajaron de sus escobas caminando hacia donde iba a ser el partido.

  • No es una molestia - intercaló el ojiverde, ya que el niño le agradaba mucho.

  • Además si no mal recuerdo, tú tienes un partido al cual asistir y prepararte - profirió la francesa, clavando su vista en él.

  • Ah si, pero en este partido yo no juego… pero tengo que asistir - mencionó con pesar, ya que por él, pasaría más tiempo con ella.

  • ¿Por qué no participaras? ¿Acaso tienes una lesión? - cuestionó preocupada, observándolo.

  • No, no tengo ninguna lesión, lo que pasa es que en este juego jugará Draco Malfoy de la Casa de los Slytherin - contestó esbozando una linda sonrisa.

  • Ahhh, no lo conozco ¿y es bueno? - preguntó curiosa.

  • No será la mejor persona, pero como jugador es bueno… - dijo sin darle mucha importancia, llegando al Estadio los dos pudieron ver a Iván y Ron cerca de ahí.

  • Mira… ahí está Iván, ya no tendré que buscarlo - mencionó alegre.

  • Si… - antes de llegar con ellos y algo nervioso, el león paró, haciendo que ella también lo hiciera.

  • ¿Qué pasa? - preguntó extrañada.

  • Ehh pues… - respiró profundamente y la miró a los ojos - Sol… ¿te… te gustaría ir a Hogsmeade mañana?

  • Me encantaría Harry, pero… - musitó sorprendida, no esperaba la invitación del jugador.

  • No puedes, lo siento yo... - intentó disculparse sin saber de qué, bajando su vista.

  • Tranquilo, si puedo… pero seria mejor el jueves, que no hay partido, porque mañana juega Beauxbotons vs. Di Braganza - mencionó sonriendo.

  • Genial, entonces el jueves - sonrió aliviado por la respuesta de la francesa, llegando donde estaban los otros dos.

  • Iván vamos dejemos a Harry y Ron para que se preparen para su partido.

  • Esta bien… pero veremos su partido ¿no Sol? - preguntó risueño Allen, al notar que su hermana y su maestro de vuelo, al fin se habían encontentado.

  • Claro… gracias Ron, Harry, por soportarlo - comentó tomando la mano de su hermano.

  • Gracias Harry por enseñarme a volar - musitó feliz.

  • No fue nada, pero aún tenemos que practicar, eh - contestó clavando su vista en el niño.

  • Sí, gracias - replicó animado.

  • Suerte en su partido, chicos, nos vemos - espetó despidiéndose de Ron y Harry dándoles los dos besos en la mejilla tradicionales de Francia al despedirse.

  • Los apoyaremos desde las gradas… - gritó el niño, alejándose de los dos chicos, dejándolos impresionados por la forma de despedirse de la francesa.

  • Gracias - gritó el buscador mirando como Sol e Iván se alejaban.

  • Harry... Harry… ¡Harry! - gritó el pelirrojo, sacudiéndolo.

  • ¿Qué? - contestó saliendo de su ensueño.

  • ¡Ehhhh, ya te vi! - exclamó pícaramente codeándolo.

  • Ya Ron… - pidió el ojiverde, sonrojándose.

  • De verdad te gusta, ya era hora - expuso, riendo de la expresión del buscador - ya, ya… vamos, tenemos que entrar antes de que Cedric se enoje… además hay que cambiarnos.

  • Si claro - recordó a carta de Sirius, así que caminó más lento, dejando que su amigo se adelantara y empezó a leer.

Querido Harry:

Me alegra mucho que juegues en el Torneo, no te preocupes que yo estaré ahí en tus próximos partidos, discúlpame por no haber podido estar en la inauguración, pero tú sabes que circunstancias me lo impidieron, pero ahora en tú próximo partido estaré ahí, y también en el segundo partido aunque tú no juegues, estaré en mi "segunda piel", al verme te pido que actúes indiferente, yo desapareceré antes de que el*"pequeño albino", se acerque a mi.*

Espero que todo este saliendo bien y que planees muchas actividades, para las vacaciones de invierno, nos divertiremos Harry, he estado practicando unas cosas que me gustaría que aprendieras…

Bueno, ya tendremos tiempo de platicar cuando estés aquí, salúdame a Hermione, a Ron y a los demás.

Con Cariño

Tu Padrino.

Al Terminar de leer la carta, el ojiverde la guardó y entró a cambiarse con una gran sonrisa, después de todo, Sirius, era su familia y siempre le alegraba verlo, aunque fuera en estas circunstancias.

En la Sala común de los premios anuales…

Hermione entró sin prisa, esperando que el Sly no se encontrara en su habitación y que siguiera en las mazmorras, con Zabinni, y su esperanza fue concedida, el lugar se encontraba desértico.

En un intentó de despejar su mente, cogió uno de los libros que ese encontraban sobre su escritorio, miró su reloj, antes de llegar ahí, había pasado a la habitación de Gerry, a revisar la poción, que ya estaba lista, la quitó del fuego, y la dejó enfriar, un poco antes del partido la bebería, con un poco más de piel de serpiente hervores africana, esperaba que el efecto durase un poco más, de cualquier manera, siempre llevaba su frasco con la poción, en caso de que el partido se alargara más de lo previsto, y ahora como Lav también sabia su secreto, podría pedirles que le trajeran un poco más en caso de ser necesario.

Se acomodó en el sillón, levantando los pies, todavía sentía el sabor amargo del licor en la boca, así que de un cajón, sacó una varita de regaliz, ahí escondía sus dulces, ya que Ron era muy afecto a ellos y los devoraba en cuanto veía uno, no era frecuente que la visitaran ahí, pero por si las dudas, prefería mantener su dotación de dulces asegurada.

Mientras la chupaba, leía un interesante libro acerca de los elfos domésticos y la manera de liberarles, cuando un sonido la sacó de lectura, levantó la mirada, para toparse con un Slytherin en un estado bastante lamentable.

  • Malfoy… - pronunció mirándolo con pena.

  • Granger, pero si eres tú…

  • ¿Otra vez bebiendo? - incurrió fingiendo indignación.

  • No molestes, Granger…

  • Malfoy… ¿al menos puedes caminar? - preguntó notando su tambaleo.

  • Claro tonta ¿cómo crees que llegue aquí?, ¿volando? - replicó de mala gana, colocando su clásica sonrisa.

  • Eres un tonto, solo a ti se te ocurre tomar cuando vas a jugar en unas horas.

  • No me sermones Granger - se dejó caer pesadamente en el sillón frente a la chica.

  • Muérete… - con eso, siguió con su lectura, bueno, al menos eso fingía, porque la mirada del chico estaba sobre ella, impidiéndole concentrarse.

  • ¿De dónde sacaste eso? - preguntó, después de observarla por un rato, mirando como chupaba la varita de regaliz, mientras leía.

  • De la Biblioteca ¿de dónde más?, por si no sabias ahí hay libros - aclaró con mofa, de verdad que verlo en ese estado la desesperaba.

  • No seas tonta, hablo de la varita… ¿de dónde la sacaste? - volvió a cuestionar.

  • ¡Qué te importa! - siguió fingiendo leer, mientras chupaba la varita, manteniéndola siempre en la boca - Mmmmmmm.

  • ¡Por Slytherin! ¡Deja de hacer eso! - mandó harto de ese sonido.

  • ¿Qué cosa? ¿Ahora también te molesta que lea?, eres un…

  • Eso no tonta… murmurar como siempre lo haces, me molesta - explicó exasperado, por ese día ya había tenido suficiente de ese ruido con Gerard.

  • ¡Aaaahhhh ¿con qué te molesta?! - recordó lo que había dicho en la habitación de Zabinni - pues MMMMMMMMMMM.

  • Eres una tonta… - intentó levantarse, con la intención de irse a su cuarto, más que por querer descansar, era por huir de la presencia de la castaña, y de su maldita varita, ¡diablos!… ¿cómo podía gustarle la forma en que jugaba con un dulce? - estoy loco - murmuró, apenas en un susurro.

  • Ya lo sabía… - afirmó desde su posición Mione.

  • Cállate nadie te esta hablando - caminó con paso inseguro hasta las escaleras, deteniéndose ante el primer escalón, intentando coordinar sus movimientos para no hacer el ridículo frente a ella, pero sus esfuerzos fueron vanos, ya que al pisar el primer escalón, resbaló, haciéndolo trastabillar, hasta quedar sostenido por los escalones más altos, en una posición bastante poco decorosa para un Slytherin.

  • Mmmmmm - murmuró, mientras veía al chico, hacer intentos para pararse.

  • Te dije que dejaras de hacer eso…

  • ¡Por los Fundadores!… ¿no puedes ni subir las escaleras?, no estas en posición de decirme lo que debo o no debo hacer - se levantó, dirigiéndose a él con la varita en mano.

  • Claro que puedo - sacó su varita del bolsillo interno de su túnica.

  • ¡Cállate! *¡**Wingardum Leviosa! -*exclamó Mione, lanzándole un hechizo levitante.

- ¡Finite Incantate! - repelió el hechizo al instante, mirándola con enojo - ¿Qué demonios crees qué haces…?

  • Iba a levitarte hasta tu habitación, tonto ¿que más…? - respondió observándolo con reproche, aún con su varita empuñada hacia él.

  • ¡No necesito que me levites!, además serias incapaz de dejarme caer - interpeló, desconfiando de las intensiones de la leona.

  • Estúpido - masculló, con sus pupilas encendidas por la manera en que el Slytherin la trataba.

  • Tonta - no se le ocurría otra manera de llamarla, ya que no por alguna razón desconocida, ya no le gustaba el apodo de sangre sucia... y decirle estúpida era muy insultante y por su nombre no le diría, así que solo le quedaba el menos ofensivo.

  • Entonces sube y date un baño… para que se te corte la borrachera que traes… - profirió, respirando, tratando de relajarse, después de todo siempre que Malfoy estaba en ese estado nada bueno resultaba de sus encuentros.

  • No me ordenes ¿quién diablos crees que eres? - intentó volver a subir, logrando subir tres escalones, pero se balanceó de una manera rara, así que Granger corrió y lo agarró de manera inmediata sin pensarlo.

  • Vaya que eres tonto… - dijo a manera de reproche, tomándolo por la cintura, como lo había hecho antes cuando era Gerry.

  • ¿Cómo me…? - se detuvo en seco, mirando las pupilas marrones que se parecían tanto a las del nuevo.

  • Cállate ya, vamos…

Lograron subir hasta la habitación del rubio, donde lo dejó caer en la cama, sorprendida por su silencio, eso era muy extraño en él y más no haber recibido de su linda boca una sarta de insultos por tocarlo y hablarle de esa forma. Cautelosa se acercó y posó titubeante su mano en la frente del Slytherin - ¿te sientes bien?

  • Mmmmmm - murmuró, disfrutando del toque cálido de su mano.

  • Malfoy, Malfoy… - lo sacudió un poco, por su reacción, adivinó que estaba a punto de caer dormido, miró el reloj 2:20 pm. Tenían poco más de una hora para ponerlo sobrio.

  • ¿Y ahora qué hago?... Malfoy eres un maldito alcohólico - susurró molesta, pensando en una solución. Se sentó en la cama, observándolo, de verdad que parecía un ángel así… su porcelánica piel parecía tan suave, sus mechones cayendo por su rostro lo hacían lucir tan atractivo y para terminar el cuadro, posó su vista en sus labios entreabiertos, sin desearlo evocó la sensación de estos sobre los suyos, de pronto sintió un vacío en su estómago.

  • ¡Diablos Hermione! ¿Qué te pasa? - se reclamó en un susurró, sacudiendo su cabeza.

Se levantó y lo volvió a tomar de los hombros sacudiéndolo - vamos Malfoy, tienes que jugar en un rato más…

  • Déjame en paz - logró decir en un balbuceo el líder de Slytherin, dándole un manotazo y recostándose nuevamente en su cama.

  • Maldición Malfoy…. - lo miró por un minuto, sin saber que hacer, hasta que una idea un tanto radical pero eficiente cruzó su mente - esto no te va a gustar, peor no me dejas opciones - caminó hacia el cuarto de baño y como era de esperar era igual al suyo, tenia una gran tina, que dominaba el espacio.

Se acercó a las llaves y la llenó sin importarle la temperatura que tenia el agua, ya que por comenzar a ser invierno, estaba bastante fría, esperó hasta que llegó al borde, cerró los grifos y con largo suspiro volvió al cuarto.

  • Malfoy, tú lo pediste, trate de ser amable… - con bastante esfuerzo, logró levantarlo y llevarlo hasta el baño - a-aquí vamos - lo soltó dejándolo caer en la tina, logrando que varias gotas de agua l salpicaran.

  • ¡Aaaaaaaaahhhhhhhhhhh¡- gritó sorprendido Draco - ¡Aaaaaaaaaaahhhhhhhhhh! ¡¿Qué demonios?!

  • Por fin reaccionaste… - expresó con una innegable sonrisa de burla estampada en su rostro.

  • ¡Mal… mal… maldit… maldita… Grang... Grang... Granger! - tartamudeó, mirándola con la más pura furía brotando de sus pupilas, mientras los dientes le castañeaban.

  • Ya, tranquilízate, no tienes tiempo de discutir - se acercó al armario y lo abrió, sacando una toalla.

  • Yo… yo… te voy…

  • Cállate ya, ten- se giró y le aventó el paño - sécate, tienes que jugar en menos de una hora.

  • Te voy a…. - prorrumpió aún sin poderse levantar.

  • Si, si, si…. ya me lo agradecerás después - salió con una sonrisilla traviesa y de claro satisfacción en su rostro, dejándolo en el baño, congelándose mientras rumiaba su coraje.

  • ¡Granger! - se oyó, mientras la chica cerraba la puerta tras de si.

Hermione esperó afuera un rato, aguardando la salida del buscador, pero esta no se dio, preocupada se acercó a la puerta cuando oyó la ducha y las maldiciones del rubio, por un momento su pecaminosa imaginación, dio paso a imágenes nada santas acerca del perfecto, se alejó regañándose a sí misma. Cuando Malfoy salió después de un rato, estaba sonrojada y este tono subió más al verlo con solo una pequeña toalla alrededor de la cintura.

  • Maltita sangre… Granger - musitó sonriendo al verla sonrojada.

  • Yo… yo… - ahora fue el turno de ella de tartamudear y no debido al frió.

  • ¿Tú qué? ¿Qué diablos te pasa? ¿Acaso te vas a quedar aquí, mientras me visto? - se mofó, gozando de verla nerviosa.

  • Yo… no, ya me voy - dijo levantándose y yendo hacia la puerta - tengo que ir a ver a Gerry.

  • Oye Granger… - la retuvo, acercándose por atrás, hasta quedar a sus espaldas.

  • ¿Qué? - respondió sin voltear, conteniendo su respiración, entrecerrando sus ojos en una suplica, ya que sabía que si volteaba se encontraría con esa torturuosa imagen del rubio.

  • ¿Te pone nerviosa verme sin ropa? - inquirió mofándose de como ella se tensaba y ruborizaba al verlo así.

  • Eres un… - armándose de valor, se giró enfrentándolo presa de la furía, quedando a centímetros de rozar sus labios.

  • ¿Un que…? - preguntó, mientras sus pupilas grisáceas se clavaban en las marrones de la perfecta, para después bajarlas lentamente hasta alcanzar sus labios entreabiertos.

Sin pensarlo mucho y dejando correr sus deseos, se acercó, posando su boca sobre los tiernos labios de Hermione, pero esta vez sin fuerza con ternura, apenas rozándolos, mientras dejaba escapar suavemente el aire contenido.

Hermione estaba pasmada, no podía creer que esto volviera a ocurrir, una explosión de sensaciones se dio en la base de su estómago, pero esta vez el contacto era diferente, era… tierno, al sentir el suave roce que no exigían nada, se dejó seducir y movió sus labios bajó los de él, en una respuesta que no podía negar que deseaba dar.

Draco sintió la respuesta inmediata de Herms, pero aún así siguió besándola con suavidad, hasta que no pudo evitar posar sus manos el cuerpo de la leona, fue asó como comenzó a vagar por su frágil figura hasta posarse con su cintura, en un impulso la acercó a su cuerpo, provocando un estremecimiento en ella, al sentir el roce con su piel húmeda, que lo invitó a profundizar más el beso, esta vez ejerciendo más presión, logrando una intensa respuesta que tanto ansiaba.

Por su parte Mione al sentir las manos de Malfoy en su cintura, se estremeció totalmente, pero contrario a lo que su cerebro dictaba no intento alejarlo, sino que solo se aproximó más a él; sintiendo la necesidad de levantar las manos y posarlas en su cuello. Así que sin más deslizo sus manos por los brazos desnudos y húmedos del rubio, pasando por sus fuertes hombros, hasta internar los dedos entre los desordenados mechones húmedos rubios de la nuca, instándolo a acercarse más.

Las manos masculinas pasaron de la cintura a la espalda, estrechándola todavía más, al sentir sus manos deslizarse por su cuerpo hasta su nuca, un escalofrío le recorrió la columna, produciéndole descargas de placer, haciendo que su cuerpo reaccionara a la cercanía de la chica.

La castaña sintió una oleada calida recorrer todo su cuerpo y en un rincón de su vanidad femenina, le alegró saber que podía hacerlo estremecerse, pero momento ¿qué diablos estaba haciendo? Y lo más importante ¿con quién? De pronto una luz de alarma se prendió en su cerebro, rompiendo el contacto, se alejó unos pasos de él, haciendo que este dejara caer los brazos a los lados, mirándola de frente.

Ambos compartían una mirada de confusión aún con chispazos del fuego producidos por su beso. Sin decir nada, Hermione salió corriendo, azotando la puerta, dejándolo solo para después escuchar como la puerta de la Sala común se cerraba.

El líder de Slytherin sentía un extraño vacío, que no comprendía; con una sonrisa tonta, sacó de su closet su ropa, sin pensar que podía haberlo hecho con la varita, pero estaba en un estado de ensueño bastante raro, hasta que las palabras de Hermione penetraron en su cerebro.

"Tengo que ir a ver a Gerry". Entonces había corrido con él. "¡Maldito!... ¿le contara del beso? ¡Argggggggg! ¡Maldito seas D'Granchester!"

En la habitación de Gerry…

La perfecta entró apresurada, se sentó en la cama intentado normalizar su respiración, todavía podía sentir el sabor a whiskey de los labios de Draco.

  • ¡Por Merlín! ¿Qué es esto? - se tocó los labios, confundida por tantas emociones y sensaciones, sin olvidar lo principal que había sido con Malfoy.

De pronto las campanadas del reloj marcaron las 3, así que todavía pensando en eso, se cambió por la ropa de Gerry, tomó la poción y esperó el cambió, ya lista se volvió a acomodar el cabello, en una coleta y salió, sabiendo que tal vez Blaise, todavía estuviera durmiendo la borrachera, tocó en la puerta de la Sala de premios.

Espero un par de minutos que se le hicieron eternos, su pie se movía constantemente en un ligero tic nervioso, cuando apareció Draco, se sonrojó ligeramente, después de todo la chica interna aún dominaba su mente y ella no podía verlo de misma manera después de tal beso ósculo, sus latidos se aceleraron, pasó saliva nervioso y para evitar que él notara su estado, se volvió.

  • ¿Qué pasó? - inquirió con una ceja levantada, mirándolo con extrañeza que creció en espera de que le dijera algo de lo que había pasado con su compañera de Sala.

  • Nada, solo vine por ti para ir por Blaise, todavía ha de estar durmiendo la borrachera - dijo tratando de sonar seguro.

  • Mmmm si claro, vamos… - replicó desconcertado "¿por qué demonios no me dice nada?, ¿y qué le pasa…?". Lo recorrió estudiándolo con sus pupilas mercurio, para después avanzar.

Salieron y se dirigieron a la Sala común de Slytherin, sin pronunciar palabra, hasta que el castaño rompió el silencio.

  • Mjum ¿de verdad a ti no te hace el alcohol, eh? - interrogó, tratando de sacar platica.

  • Claro que no - mintió, riéndose de la ingenuidad del cazador - te lo dije…

  • ¿Crees qué Blaise este bien? - preguntó esperando que el rizado no estuviera como Malfoy o no podría jugar.

  • No lo se, espero que sí… - dijo distraído.

Al fin llegaron a su destino y antes de que se lo dijera, Gerard se alejó dos pasos. Al entrar varias miradas se posaron en ellos, sin darle importancia arribaron a la habitación de Zabinni, encontrándolo totalmente dormido.

  • Blaise… - lo sacudió, pero el negro no respondía - Blaise... - volvió a llamarlo, cuando se percató de un pequeño detalle, levantó la botella que estaba a un lado de él, mirándola vacía - ¡Por Slytherin!… cuando me fui todavía tenia media botella, parece que se estaba congelando por lo visto.

  • ¿Qué hacemos?, no tenemos tiempo… - manifestó con ligera preocupación el ojimiel.

  • No se, déjame pensar - acotó, tratando de concentrarse, pero el beso que había compartido con la leona al parecer no quería salir de su mente y ni que decir las palabras que ella había pronunciado antes de huir y para terminar no ayudaba que él que tenía algo extraño con ella estuviera a su lado.

  • Si tienes una pluma de fénix, haré una poción para que recobre la sobriedad - objetó, recordando ese hechizo que había leído en alguna parte.

  • ¿Y si lo aventamos al agua? - dijo, queriendo desquitarse en alguien lo que le había hecho la castaña.

  • No tenemos tiempo, la poción hace efecto en menos de 5 minutos ¿tu qué dices? - indicó, esperando su respuesta.

  • Pues vamos… - tomó un pequeño recipiente y bajó las instrucciones del castaño, prepararon la poción - solo falta la pluma…

  • Veamos… ¿crees qué tenga aquí él…?

  • Claro que si, estamos en Slytherin, tenemos todo - recalcó con vanidad, empezando a buscar en un mueble que al parecer contenía lo que buscaba, porque por las puertas abiertas se apreciaba el contenido varios frascos con pociones y demás.

  • ¿Quieres que te ayude? - preguntó Gerry, apurándolo.

  • No - siguió su búsqueda entre los artículos, hasta encontrar una larga caja que tenia escrita la palabra "Plumas", la abrió y escudriñó entre las que había, hasta que logró ver al final de la caja una pequeña pluma color naranja con negro, definitivamente era de fénix, la tomó y mezcló, hasta que tuvo la consistencia adecuada según las indicaciones de D'Granchester. Agarró el vaso y se acercó al Slytherin - Blaise, Blaise…

  • Mmmm - ni siquiera se movió, solo dejó salir un murmurllo.

  • Blaise, maldición - farfulló desesperado el rubio, queriendo evitarse el jueguito de la posición y darle algunos golpes para despertarlo.

  • Mmmmm ¿qué…? - preguntó adormilado el moreno.

  • Vamos Blaise, tomate esto - tomó el recipiente de manos de Malfoy, viendo su poca paciencia para con su amigo y se lo acercó a los labios.

  • ¿Qué…? ¿Qué es? - indagó ya más despierto pero aún aturdido y claro ebrio.

  • Vamos Zabinni, es para cortarte la borrachera - expuso el buscador, impaciente.

  • ¿Qué? - pronunció todavía confundido por el alcohol, alejando el recipiente de sus labios - no quiero beber eso, lárguense y déjame dormir...

  • Tómatelo… - ordenó sin más Lucius, obligándolo a beberlo toda la sustancia, cuando se vació, retiró el recipiente y lo dejó caer en la cama.

  • Tranquilo Blaise - mencionó el castaño, notando los gestos y la intensión de vomitar del chico - no tardara en hacer efecto - y como si lo hubiera mandado, el moreno, se enderezó hasta quedar sentado.

  • Vamos, ya es hora... - indicó Malfoy, pasando su mano por su rubia cabellera.

  • ¿Qué? ¿Qué pasa? ¿Qué hora es? - cuestionó aún perturbado.

  • Casi las 3:30, ya es tarde, tenemos que jugar, así que párate y vámonos - mandó su líder.

  • Si, yo... ya voy, denme 5 minutos - se levantó y entró al baño.

  • Mmmmm Draco… - habló primero, ante el silencio del rubio.

  • ¿Granger habló contigo? - profirió sin darle más vueltas.

  • ¿De qué? - expresó el ojiavellana, haciéndose el desentendido.

  • De nada, olvídalo - musitó desconfiando de la respuesta del nuevo.

  • ¿Volviste a molestarla, no? - incurrió con cierto tono de reproche que podía manejar siendo Gerry.

  • ¿Yo… a Granger? Por favor… ni que fuera tan importante - respondió nervudo, retirando su mirada de él.

  • Fue a desearme buena suerte, pero iba furiosa… no se qué le hiciste ahora… - comentó siendo interrumpido por la voz del premio anual.

  • Yo, nada… no se que te fue a decir, pero yo no he hecho nada - repuso utilizando su mejor tono de farsa, enfrentando nuevamente las pupilas interrogantes del castaño.

  • Cuidado con lo que haces Malfoy - sentenció la chica interna, en un auto reflejo de defensa.

  • Yo…. - se detuvo cuando Zabinni salió del baño con la cara, la nuca y el cabello mojados.

  • Vámonos… ¿me veo bien? - preguntó, notando el aire de tensión que se respiraba.

  • Si, ya vámonos - salieron los tres, hasta llegar al Estadio, donde se reunieron con el resto del equipo. Se cambiaron y después de la plática de Cedric, salieron a jugar.