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Historia 24568 — capítulo 39

"39.- El Templo Sur del Desierto." Prefacio: …-¡Sé lo que tengo que hacer!… (Harry Potter)

Era de suponerse que Harry, quien había logrado vencer a Lord Voldemort, se encontrara en plena cúspide de su poder, pero había algo todavía que le inquietaba en muchos de sus aspectos. Habían pasado ya las veinticuatro horas casi y Harry seguía dormido. En la casa todos estaban extrañados, pues Harry siempre era el que se levantaba primero, ya sea para seguir en sus asuntos o simplemente para ver el cielo que aun seguía adornado con aquella luna roja enorme. Y era imposible que Harry despertara cuando una voz femenina muy ególatra le indicaba seguir en su búsqueda por los conocimientos oscuros que aun no eran de su total poder.

-Sigue los pasos que tienes joven Potter, pues has sido tú quien ha derrotado al que todos temían y más aun, quien posee la inmortalidad que todos ambicionan. -¿En donde lo encuentro? -Sigue tus sueños, inmortal. Sigue tus principales sueños. Siempre sueñas con ellos. Aquellos dos códigos que te llevarán a liberarme y darte aquello que todos ambicionan. Todos, incluso Mephist… Harry no lo notó, pero en su rostro se había dibujado una sonrisa muy singular a la de Voldemort y Mephist. -Anhelas más que nada lograr tu cometido, aquello que te podría dar ventaja sobre él, anhelas ese poder que perdiste y quieres que regrese a ti. Aún sabiendo las consecuencias que te podría acarrear. -No me importan las consecuencias. -El vampiro te lo ha dicho. No hay vuelta atrás después de hacerlo. -Lo sé, y no me interesa lo que pase, solo quiero regresar del infierno lo que me pertenece por derecho. -Solo tienes treinta horas a partir de ahora, si no encuentras las dos partes estarás perdido, pues el poder habrá desaparecido. -Los encontraré. -Ten en cuenta que él mandará a sus secuaces para que encuentren lo que no pudieron encontrar en su visita a ese lugar. Harry se quedó atónito. -¿Entonces si encontró el libro infernal? -Eso ya no tiene importancia, el libro quieran o no debía llegar a él, era su destino. -Nunca he creído en el destino. -Tal vez no creas, pero estás atado a tu suerte, inmortal. Sabes bien que para regresarlos necesitas parte de tu alma, y nada de lo que hagas volverá a ser como antes. Pues perderás aquello que te hace sentirlo. -Eso ya no importa ahora… -¿Tienes las espadas? -Sí. -¿Ya las has convertido? -No -respondió Harry. -Te estás tardando mucho. Cada segundo que pasa es vital para que logres tu cometido. Tienes que hacerlo antes de que él Señor de los infiernos regrese. Entonces habrá sido muy tarde. -Lo sé, eso cambiará. Soy Harry Potter, el inmortal, ¡ningún maldito demonio me vencerá! No cuando he logrado posesionarme de mi verdadero poder. -Ya hablas como todo un oscuro. -No negaré lo que soy por derecho. Mataré a ese maldito demonio con mis propias manos, y todo aquello que lo acompañe perecerá ante mi sola presencia. -Debes hallar la llave que permitirá mi liberación -dijo la voz melosa de la mujer. -¿Quién eres? -En ese lugar verás una imagen tallada en mí, que aquellos malditos exploradores que desenterraron el santuario no vieron. Por mientras debes darte prisa, recuerda, el tiempo corre en tú contra. -Lo sé, ahora déjame despertar para poder ir en tú búsqueda -contestó Harry despertando tras un fuerte jalón.

La habitación estaba nublada ante los ojos de Harry, pues aun no se había acostumbrado a la luz de la mañana tras un sueño algo alborotado. No perdió tiempo, se metió a bañar y se cambió de ropas, otras más simultaneas pero que le daban aquel aspecto atractivo que siempre lo caracterizaba. Salió de su habitación como alma que lleva el diablo, o más bien, Mephist, y bajó las escaleras rápidamente, debía irse cuanto antes. Y antes que eso, pensar en donde estaba el lugar. Al llegar a las ala y ver a Luna tan bella y haciendo el desayuno tras estar arreglándose no pudo evitar el quedarse a desayunar, no quería que su mejor amiga se preocupara.

-Hola Harry -saludó Neville. -Hola, Neville ¿qué hay? -Preguntó Harry. -Pues no mucho, esperamos tus órdenes hoy. -No les digas aún, diles cuando ya me haya ido… quiero que todos se tomen un descanso, que se relajen y salgan a dar la vuelta, a partir de ahora las cosas serán más duras, amigo. Hazme ese favor ¿sí? -Claro que sí Harry, ¿pero adonde irás? -No lo sé aun, necesito pensar bien en algo que he estado soñando y que tengo que descifrar. -Bien, no te preocupes, yo les diré a todos. -Gracias.

Pasaron unos treinta minutos cuando ya todos estaban sentados en la mesa del desayuno, muchos platicaban de cosas sin relevancia, ya los nuevos integrantes se habían adaptado bien con todos los que ya estaban y ahora conversaban animadamente. Aún faltaban por llegar algunos, pero eso se haría con el tiempo. Y como dicen por allí, hay que darle tiempo al tiempo, las cosas apresuradas nunca salen como uno desea.

Harry por su parte estaba sumido en sus propios pensamientos. Marina estuvo tentada a preguntarle que ¿qué era lo que le pasaba? Pero mejor decidió no interferir, se sabía que cuando Harry pensaba en algo era por que era importante para él o para todos.

La mente de Harry se puso en blanco y las imágenes que había tenido al inicio de que todo pasara le llegaron una vez más: Aquel desolado paisaje en medio de un desierto enorme, donde las corrientes del viento asfixiaban a todo aquel que interrumpía en sus pasos se revolvían con la sangre de todos aquellos que habían muerto allí, una sombra espectral nubló todo el lugar para dar su visión a un enorme templo de piedra amarillenta, anaranjada y café que se había dañado por el paso de los miles de años y de la arena corrompida que a través del tiempo fue variando a la tempestad de aquellas fuerzas que desde la mitología no se veían. El templo se alzaba entre sus grandes murales que daban a vitrinas entre los grandes seres de la tierra y entre ellos uno muy singular y conocido, que se había formado a través de los últimos tres años, en aquella batalla sin retorno. Una intensa luz azul demoníaca se formó y el templo se partió de una de las puertas, devorando a todo hombre que en ese momento se encontraba allí. En el cielo, a cientos de kilómetros de allí, un avión explotaba en miles de pedazos, matando a los seis monjes que en el llevaba. El lamento de uno y el aullido de la bestia se mezclaban para dar paso a una siguiente visión. Un templo de arena en la zona oeste del Everest se alzaba para entrever sus destrozadas bibliotecas y una cámara abierta, dos monjes muertos y las antorchas casi consumidas que daban el rostro aterrado de aquellos monjes que trataron de defender las sagradas guaridas de los escritos infernales. Se lograba ver un túnel de paredes acuosas y un libro nuevo… un libro que era protegido por las sombras, un libro que los demonios no sabían que existía, un libro que emparejaría la situación inmortal de Harry con la inmortal de aquel demonio.

Las visiones de Harry se hallaron compuestas de su repentina salida del pensamiento. Se levantó de carrera, sin importarle las miradas que ya llevaba sobre él varios minutos. Salió corriendo. -¿Pero que le ha pasado? -Preguntó Wen sorprendida. -Son cosas que Harry debe resolver, no se preocupen, estará bien -contestó Heero terminando de comer. Harry corrió rápidamente hacia la entrada principal, salió y saltando empezó a volar rápidamente hacia el oeste. -¡Es el desierto del Sahara! -Gritó aumentando de velocidad. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Mephist se removía entre los fuegos eternos, aquellos que devoraban por dentro a cualquier ser que no fuese un demonio.

-¡No puede ser! ¡Maldito mocoso engreído! -gritó Mephist haciendo que el volcán estallara y quemara con su potente y ardiente lava los bosques contiguos-. ¡Vayan todos al desierto y al templo del hielo, quiero que me traigan las cosas que está buscando ese miserable mocoso!

Los demonios empezaron a alzar el velo, eran alrededor de cincuenta de los más de cincuenta mil que había. Todos tenían una oportunidad de servir bien a su amo y esta vez tratarían de no fallar.

-¡Me las pagarás Potter! ¡Cuando salga de aquí te haré trizas!

Y por unos instantes esa región sintió la ira de Mephist, el amo de los infiernos. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Ronald Weasley se encontraba sentado en uno de los sillones de La Madriguera, estaba pensando muy bien las cosas. Hermione, su esposa, se acercó preocupada a él.

-¿Te encuentras bien, Ron? -Preguntó cariñosamente. -Pienso que tal vez nunca debimos haber defraudado la confianza de Harry, y mucho menos tratar de apoderarnos de lo que él tenía -dijo con cansancio. -Harry ha sido muy cruel desde que venció a Voldemort, eso lo ha hecho lucirse demasiado contra nosotros. Solo ha aceptado a Remus por miseria. Harry ya no es nuestro amigo -contestó Hermione muy segura de lo que decía. -Pero… -Ya no hables más de ese idiota Ron, ha tenido tanta maña que ha logrado convencer hasta a tus hermanos de unirse a él. Estoy seguro de que querrá lograr un mundo de terror como lo hizo Voldemort en su tiempo. Y creo también que ese demonio que destruyó Londres era parte del plan de Harry -Hermione estaba furiosa por eso. -Creo que tienes razón, Mione, Harry ay no es el mismo de antes. Sino no nos hubiera tratado así. -Exacto, desde que se ha juntado con Snape y Malfoy la mente se le ha pervertido tanto para razonar estúpidamente. -¿Qué podemos hacer? -Tratar de detenerlo, debemos buscar en donde se encuentra y detenerlo a como de lugar, se que la Orden del Fénix nos ayudará. Debemos enfrentarlo a como de lugar. -Sí, ellos podrán ayudarnos. -Enviaré una lechuza con nuestro mensaje al cuartel general, prepárate Ron, le haremos frente a ese miserable engreído de mierda, ¡y lo detendremos de una vez por todas! -Hermione se veía muy decidida, su mente pensaba en detenerlo sin importar que lo mataran a sangre fría. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Luna, Wen, Neville, Seint, Draco, Alisé, Marina y Cynthia iban caminando por la plaza principal del Valle de Godric. La gente que los veía se asombraba, pues los habían visto antes y ya todos sabían que estaban con Harry Potter. Los más grandes los saludaban con respeto, y ellos contestaban igual con el mismo respeto. Estaban de relajación y era cosa buena, pues había cosas que necesitaban hacer y pensar para cuando todo empezara.

-Tengo miedo -confesó Marina. Draco sonrió. -No es para que te de risa -dijo un poco molesta Alisé, quien volteó la cara. -No, no es para reírse, simplemente me río de la ironía de todos. -¿A que te refieres con eso? -Preguntó Neville mirándolo fijamente. -A que todos tenemos miedo, Neville, todos, incluso Harry lo tiene, pero lo ha sabido disimular muy bien y no quiere parecer cobarde. -Eso es tonto, lo comprenderíamos -dijo Luna Molesta. -¿Tan segura estás? -Le respondió Draco, preguntándole. -¡Por supuesto que sí, estamos con Harry en todo! -Yo te puedo llevar la contraria en eso Luna, y no es por molestarte con eso, pero es verdad. Solo fíjate bien… si Harry estuviera demostrando sus temores, no hubiera convencido a todos los que fuimos a ver para que se unieran a él. A lo mejor y la mayoría de los que estamos aquí no lo estaríamos, pues no podemos seguir a alguien quien tiene los mismos miedos que nosotros. Es totalmente ilógico, Luna. No podemos seguir a alguien que con sus temores nos llevará a la ruina… -Pero Harry no nos llevará a la ruina -contestó Wen un poco molesta por lo dicho por Draco. -Y no estoy diciendo eso, Wen. Yo sigo a Harry por que confío en él, por que sé que él nos llevará de nuevo a un mundo de luz, como lo hizo aquella vez ante Lord Voldemort. Solamente estoy dando un ejemplo del por que Harry no muestra sus temores ante nosotros. Por eso lo vemos tan distraído y pensando en otras cosas. Yo sé que no lo hace ver, y sé que muchos de ustedes no se dan cuenta, pero Harry sufre por dentro -allí todos miraron a Draco atentamente y muy intrigados de sus palabras-. Harry sabe que tendrá que sacrificar muchas cosas para poder llegar hasta el final, y eso es algo que él no puede evitar. Ya perdió a Escarlet, ¿ustedes creen que no sufriría si pierde a alguien más, sea quien sea de nosotros? -Suspiró-, No, Harry al igual que todos tiene miedo, pero él sufre más que todo el mundo en estos momentos, pues sabe que nuevamente hay algo que lo liga a un ser más poderoso que él. Aquella profecía que marcó el cielo ese día ha sido la pauta para que Harry regresara a todo aquello que dejó atrás. Él mismo lo dijo: "siempre va a ser doloroso regresar a un pasado que dejamos olvidado, pues las yagas que se cerraron alguna vez se vuelve a abrir para dar paso a nuevos dolores." Todos se habían quedado en silencio, nadie antes se había puesto impensar en eso. -Si alguna vez tienen la oportunidad de ver a Harry pensando, fíjense en sus ojos, y verán todo el sufrimiento que él solo puede soportar. No sé que estará pensando ahora, pero seguramente es un paso más para lograr algo que nos pueda ayudar. Harry siempre se ha sacrificado por todos, incluso por mí en un principio, que lo trataba mal y no lo veía con buena cara. Pero eso al fin y al cabo jamás le importó -continuó Draco-, siempre nos demostró la pureza de su corazón. Pero algo que jamás soportará es la traición de quienes alguna vez él estimó. Y es el caso de Ron y Hermione, y de toda la Orden del Fénix, quines se aprovecharon de que no estaba para actuar en su contra -terminó. -Harry siempre ha sido muy amable con todos nosotros… ¿pero qué podemos hacer nosotros para que él vea que estamos con él? -Preguntó Seint. -Harry no necesita que nosotros le demostremos algo, pues él nunca pide nada a cambio, él está contento de que no lo dejemos solo en esta guerra, una guerra que él ha tomado personal, pero que ha todos nos corresponde pelear, seamos o no de esta región, pues el mundo entero es de todos los seres de la tierra. Harry sabe que estamos con él, y eso es mucho ya para él. -Nunca abandonaremos a quien no nos abandonó -dijo Cynthia felizmente mientras pensaba en todo lo que alguna vez vivió Harry. -No sé que nos espere en esta guerra, pero yo lucharé al lado de Harry hasta la muerte y más aun después de ella -concluyó Draco mirando el cielo nublado. Los demás asintieron. -Siempre… -Siempre… -Siempre… -Siempre… -Siempre… -Siempre… -Siempre… **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Heero y Aline caminaban por entre las colinas aledañas del castillo, el paisaje seria bonito si no estuvieran aquellas nubes con amenaza de lluvia.

-¿En que piensas, Heero? -Preguntó la chica de cabello negro morado, al ver que su novio fijaba la vista en la luna rojiza del cielo oscuro. -No lo sé… en muchas cosas a la vez y también en nada. -Extraño -dijo Aline sonriente. -Mucho, la verdad pienso en todo aquello que estuve platicando con mis amigos una semana antes de que Voldemort y sus mortífagos los mataran. -¿Qué te dijeron esos días? -Hicimos un juramente, de que no importa quien cayera, seguiríamos hasta el fin, lamentablemente todos ellos murieron y la maldición cayó sobre mí. -¿Maldición, cuál maldición? -La soledad, Aline, la soledad… -Pero… -Sé que eso se ha roto ya, gracias a ti. Pero en aquellos días fueron tiempos inmejorables, los vampiros estuvieron mucho tiempo en conflicto hasta mi llegada, y ahora quieren tener sus reinos divididos. -¿Quieren tumbarte del mapa? -Sí, lo intentaron siete veces y ni una vez pudieron. -¿Seguirán insistiendo? -Sí, y creo que próximamente tendremos que decidir quien mandará, si el líder vampírico o el concejo vampírico. Aline se asustó. -Eso puede ser peligroso, Heero. -¡Son unos estúpidos! -Heero sonrió y se lamió los dientes mostrando sus colmillos, reacción que asustó a Aline, pues de la mano de Heero salieron siete esferas cristalinas de luz y se perdieron en diferentes direcciones de la tierra-. ¿Acaso creen que el líder vampírico caerá ante siete estúpidos vampiros híbridos que solo llegaron al poder de mi mano? -¿Heero? -Dos semanas tienen para prepararse… pues el la lucha de poderes se verá ante mi resultado a favor.

A lo lejos las esferas giraban intensamente, era momento de que él líder vampírico mostrara su calidad y recuperara el poder de todos los vampiros existentes en el mundo. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Harry volaba intensamente, cuando vio a lo lejos un enorme oasis, producto de las visiones que el desierto quería hacerle ver a Harry, para enredarlo en sus arenas de la perdición. Descendió después de media hora más de vuelo, mientras localizaba el templo de las arenas del sur. Cuando al fin los vio, supo que debería entrar primero. Pues veinticinco energías oscuras se aproximaban hacia ese lugar y llegarían allí en unos cincuenta minutos.

-Debo darme prisa en obtener lo que he venido a buscar.

Al pisar la arena un fuerte tornado se levantó hacia él y con ello miles de escorpiones empezaron a volar hacia él, con el veneno listo en los aguijones para matarlo del veneno. Harry sonrió, aquello le parecía muy divertido y tardado.

-Debe ser una broma -alzó su mano y miles de rayos anaranjados y negros cruzaron el cielo deshaciendo a los escorpiones quienes con las viseras y pedazos de fuera caían a la tierra-. Estúpido… -dijo refiriéndose lo sucedido. El tornado seguía en pie, y se abalanzaba hacia él con ferocidad. -¡No tengo el tiempo para perder con todo esto! -gritó. Y con una especie de atracción a su mano el tornado desapareció. Al verse la mano, supo inmediatamente que había conseguido un poder nuevo, algo que jamás había visto. -¡Arains! -Y un potente tornado se perdió a lo lejos, devastando todo a su paso, para después estallar y provocar una fuerte tormenta de arena. Harry hizo una cúpula de protección con solo pensarlo y la tormenta no lo rozó. Al término de la tormenta, cinco segundos después, sonrió. -Perfecto… Harry alzó la vista y vio el templo del desierto, aquel templo que se erguía furiosamente ante él. Caminó hasta llegar a la puerta y lo que vio lo dejó pasmado. Pues una representación de una guerra contra un demonio se veía seguida entre criaturas muy conocidas por Harry. -¡No puede ser…! -Harry se llevó una mano a la nuca, su mirada también fue a dar hacia uno de los vitrales, y su imagen apareció ante todo. Lanzando una maldición negra, la cual no conocía. Se decidió a entrar, aquello le resultaba enormemente familiar. La grieta de la puerta era lo suficientemente grande como para que cupieran dos personas adultas. Así que Harry no tuvo dificultades para entrar. En el interior aun las velas encendidas daban la fachada lúgubre del templo. Y en el centro en una plataforma octagonal que desprendía un libro azulado que cambiaba repentinamente al lado cobrizo de las tapas polvorientas se implantaba sobre la mitad del templo. La energía oscura se podía percibir a lo lejos. -Esto me llevará tiempo. En ese entones fue cuando las luces de todas las antorchas empezaron a crepitar bastante fuerte y Harry se ensombreció al ver como veintisiete cadáveres estaban apilados sobre la base hueca de una parte hundida de pura arena. El viento sopló y empezó a succionar todo lo que a su paso estaba. Harry reconocía eso. Lo vio una vez mientras soñaba con la exploración de aquellos arqueólogos. Harry se dejó llevar por aquella fuerza y estando al límite de caer gritó: -¡No me llevarás a mi, maldita mierda! -Y de sus manos salieron fuertes esferas negras de energía que estallaron en el interior, destruyendo gran parte de la base interior y haciendo que el templo se sumiera más de lo normal. El viento dejó de soplar, y Harry pudo liberarse de aquello. Al parecer, la calma había vuelto, claro, no por mucho tiempo, pues aunque para Harry no hubiese sido tanto tiempo, los cincuenta minutos ya se habían cumplido y los sirvientes de Mephist aparecerían en cualquier momento… Y tenía mucha razón… **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Los aleteos en todo el cielo se empezaban a hacer visibles, el sonido de las garras y los colmillos rasposos se mezclaban con el viento seco y caluroso del desierto, que por unos momentos se vio completamente oscurecido por los veinticinco demonio que estaban en ese momento descendiendo.

-¡Abristateros! -Gritó uno de los demonios dando un zarpáso en la entrada del templo y volándolo en mil pedazos.

El humo, la tierra, el viento y las piedras hacían una perfecta combinación para que nada se viera después de la destrucción de la entrada principal. Los demonios no veían nada y se habían posado sobre la arena para ver mejor lo que pasaba. Poco a poco la arena fue cediendo y de entre ella Harry salía caminando normalmente, se detuvo frente a uno de los demonios principales.

-¿A que han venido? -Preguntó Harry mirándolo fijamente a los ojos. -¡No te hagas el tonto, muchacho, hemos venido por el libro de la hechicera! -Dijo uno de los demonios, al parecer él que los comandaba. -¿Libro, cuál libro? -Preguntó Harry. -El que estás guardando dentro del templo. Sabemos que está allí, pues sino no estuvieras aquí -dijo otro de los demonios. -Pues mala suerte para ustedes que yo esté aquí, pues para entrar y llevárselo deberán pasar sobre mí, y eso es algo que no permitiré -contestó Harry sonriendo malignamente. Los demonios se intimidaron pero se lanzaron sobre Harry. Harry cerró los ojos y faltando un metro para que los demonios lo tocaran los abrió profundamente, sus ojos verdes habían dado paso a unos rojos tan intensos como la sangre más pura que podría existir. Los demonios se petrificaron al instante, cosa que les extraño. -¡Se arrepentirán de haber presenciado el día en que se metieron conmigo! -Gritó y dando un certero golpe de magia con su puño cerrado en la cara del demonio principal, le deshizo el cráneo y gran parte del cuello y pecho, llevándose consigo a cinco demonios más que se despedazaron por la fuerte ventisca provocada por el puño de Harry. Los demonios dieron un grito de terror y de furia contenida. -¡No escaparán de su destino, malditos engendros! Harry fue uno por uno matándolos, los demonios se defendían bien, lanzando sus poderes y todo, pero Harry los superaba en fuerzas. -¡Fue un error que Mephist los haya dejado venir, a sabiendas de que su poder aun no está completo, y mucho menos el de ustedes! -Gritó Harry enterrando su dedo índice en el corazón de otro demonio y haciéndoselo estallar. -¡Nuestro amo saldrá pronto, y suplicarás que te perdone! -Gritó un demonio, el quinto que quedaba. -¡Hasta que eso no pase, muere! -Un bombarda deshizo por completo a ese demonio-. ¡¿Díganme, en donde están los otros veinticinco?! Los cuatro demonios restantes se sorprendieron por eso… -¡¿Cómo sabes tú eso?! -¡Cállate! -Harry le dio una patada que le torció el cuello, luego le arrancó miembro por miembro hasta matarlo-. ¡Díganme! -¡Nunca lo sabrás! -¡Coolding Flash! -Gritó Harry. Las miles de flechas de hielo atravesaron al tercer demonio que quedaba. -¡Están dirigiéndose al templo de hielo del oeste! -Gritó el segundo demonio para que Harry los dejara irse. -No creo que a tú amo le gusten los traidores -dijo Harry invocando el tronado que deshizo al demonio en cuestión de segundos. -¡Maldito engendro, morirás! -No lo creo… A pesar de que el demonio se lanzó hacia Harry, el chico tuvo tiempo de meter los cinco dedos de su mano derecha en la espalda del demonio quien aulló de dolor. -¡Lárgate de aquí! -Dijo Harry dándole una patada en el estómago. El demonio se fue volando rápidamente, sin antes gritar: -¡Te arrepentirás muchacho! ¡Mi amo te hará trizas! -Ya lo veremos… -dijo Harry sonriente, y mostrando los hilos azules que lo conectaban con el demonio-… vuela demonio… vuela… que mi mensaje debe llegar cuanto antes a tú amo. Al fin el demonio desapareció entre las nubes del cielo. Al fin era tiempo de entrar. -¡Maldita sea, el templo se está hundiendo! -Dijo Harry entrando rápidamente por la entrada enorme que se había provocado por la destrucción por parte del demonio. -¡Toma el libro, date prisa! -Dijo la voz melosa y sexy-. ¡Tómalo antes de que este lugar desaparezca de la faz de la tierra! -¡Sé lo que tengo que hacer! -Gritó Harry brincando hacia la plataforma octagonal. Pero no cayó como el previó, pues las tarimas se rompieron y cayó al suelo, a dos metros de la plataforma. -¡Rápido!

"Heero Ainur Yuy Inou..." "Ultimo Caballero Templario..." "Dios de la Muerte..." "Guerrero Elemental del Fuego..." "Guardián de los Secretos Illuminati..." "Rey Shaman..." "Líder Vampírico..." "Próximo Heredero Al Trono Infernal..." "Au revoir"

»»!En el próximo capítulo!:««

»»"…-Tranquila, no hay prisa.

-¡Malditos demonios! -Un moje logró clavar una espada entre la abertura de los ojos del demonio quien cayó muerto después de dar un alarido tremendo y desgarrador.

-No me ando quejando, Eris, solo ando dando mis opiniones."««