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Historia 24568 — capítulo 40
"40.- Eris; La diosa de la discordia." Prefacio: …-Estamos en hielo tonto, por eso hace frío… (Eris (La diosa de la discordia))
El templo empezaba a derrumbarse y a ser tragado por la tierra blanda y peligrosa. Harry dio un enorme salto y se colocó en la cima de la base octagonal, el libro cobrizo estaba ante sus pies. Se podía percibir que una gran fuerza maligna que se provocaba ante los pies de Harry quien el resplandor azulado le atraía más que alguna otra cosa en esos momentos.
-¡Luego miras el libro como idiota! ¡Tómalo! -Dijo la voz melosa de la mujer. -Tranquila, no hay prisa. -¡¿Qué no hay prisa?! ¡El maldito templo de la arena se está destruyendo ¿y tú dices que no hay prisa?! Harry rodó los ojos exasperado, tomó el libro en sus manos al momento de que el templo era tragado por la arena. Harry sonrió y su cuerpo se iluminó totalmente de una luz extrañamente intensa que empezó a levantar una fuerte tormenta de viento puro y no de arena. Las paredes del templo empezaron a quebrarse lentamente y hubo un momento en que todo se oscureció.
…Pero una fuerte explosión dejó el lugar en el olvido y solo una figura volaba hacia los montes Everest. Un joven de pelo negro que brillaba intensamente hacia las lejanías de soleado día del desierto.
El templo quedó sepultado, o más bien, lo que quedaba de el, pues la explosión destruyó todo vestigio que allí residía.
El viento se cortaba por la enorme velocidad que Harry implicaba en su vuelo, no se había percatado que la sombra de una mujer, de tez pálida, vestido morado y pelo negro como la misma noche le acompañaba con una sonrisa muy sonora en el rostro. """« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""-Debemos estar atentos a la llegada del inmortal, las antorchas negras se han encendido -comentó uno de los monjes que protegían el ya destruido templo. Los demás captaron el mensaje y rápidamente previnieron la llegada del inmortal, pues sabían perfectamente que no sería él único en venir. Debían proteger los escritos hasta que él los leyera. -¿Quién más vendrá? -Preguntó otro de los monjes. -Temo que aquellos que lograron liberarse por algunas horas del abismo. Aquellos que mataron a nuestros amigos hace unos días. Los monjes se miraron con miedo, eso sería terrible si llegara a suceder. Pues no querían sufrir más perdidas de las que ya habían tenido a lo largo de los miles de años. -Que todos los refuerzos salgan y vigilen las entradas y salidas ante cualquier señal de demonios, ¡ya saben que hacer! -gritó el monje con la voz de mando que lo caracterizaba. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Harry volaba por las costas de heladas de nieve de las partes principales de los montes Everest, un lugar muy frío para ser realista.
-¿Por qué hace tanto frío en este lugar? -Se preguntó así mismo, sin saber que una voz más le contestaría. -Estamos en hielo tonto, por eso hace frío -dijo la voz melosa de la mujer. Harry se asustó terriblemente y descendió en picada para girarse y ver a una mujer que flotaba entre humo negrusco y que lo miraba como media excitada. Harry no pudo evitar ver su sensual figura. -¿Quién eres tú? -Preguntó Harry sorprendido por la mujer tan hermosa que tenía frente a frente. -Veo que te gusta mi apariencia, ¿no quisieras hacer el amor conmigo primero? -Dijo aquella mujer cual voz parecía ser la de miles de ángeles que te llevaban a la perdición. Harry movió la cabeza bruscamente, aquella voz lo estaba hipnotizando, o más bien idiotizando. -¿Pero que cosas dices? Te he hecho una pregunta: ¿Quién diablos eres? -Harry se acercó a ella. -Tranquilo chico, tranquilo, estoy a tus servicios. Y la verdad no puedo creer que seas tan idiota como para no saber quien soy. -Obviamente sé que eres la mujer que me apresuró a tomar el libro, y sé también que eres la mujer que me hablaba en sueños. Lo que yo quiero saber es quien eres… ¿Cuál es tú nombre? -Tranquilo inmortal… mi nombre es Éride, o como muchos me conocen… Eris, la diosa de la discordia… habrás visto mi imagen en los templos griegos y romanos… -No precisamente en los templos, te he visto en libros y déjame decirte que eras más bella en persona. -Ajá… -Eris rodó los ojos-. ¿Y qué te trae por acá? -Preguntó Harry sin darse cuenta de que perdía tiempo platicando con ella. -Pues no mucho… mi reino está desolado, mis criaturas están libres por el momento y me he dado la oportunidad de ver el mundo mortal -claro están sus excepciones-, pues gracias a ti he logrado salir de aquella prisión que me mantenía presa. Malditos dioses, jamás me quisieron -dijo, tratándose de hacerse la melancólica. -Sí claro… -¡Oye, no me estés dando el perro de otro lado! -Gritó la diosa ensombreciendo el lugar. Harry abrió los ojos no de la impresión, sino de la forma más fea que había obtenido la diosa. -Pues tú fuiste la que le dio la manzana de la discordia a Afrodita, Hera y Atenea… y de allí el idiota de Hermes le dio la manzana a Paris de Troya para que eligiera a la más hermosa y a pesar de que todos lo sobornaron al final se la concedió a Afrodita quien le dio a Helena de Esparta, quien pasaría a ser Helena de Troya… así que bueno… tienes fama Eris. -¡Ahs! Los humanos son tan predecibles… bueno, inmortal -diciéndolo con desdén en la voz-. ¿Qué haremos? -¿Cómo que, qué haremos? -Harry frunció el ceño. -Sí bueno… -Eris sacó del entremedio de sus senos una hermosa manzana dorada, la cual brillaba a pesar de la oscuridad que la diosa despedía-. Esta manzana es muy importante para ti. -¿Aún después de tantos años la conservas? -¡Oye, ¿quién tú crees que le daría la discordia al mundo para que se provocaran las guerras, dios?! ¡Por favor, Harry Potter, no me hagas reír! -Eris se levitaba sobre Harry quien sonrió para sí mismo. -¿Para que quiero la manzana? -Preguntó Harry. -Primero debes ir al templo oeste del hielo, allí deben encontrar el pasaje al octágono mefistephario. Después harás el ritual de los mil ochocientos… la manzana vendrá después. Pues ayudará a liberar el poder que se encuentra en al parte más lejana de tu mente y corazón. -¿Y el libro…? -¡Vaya que eres impaciente, inmortal! -Dijo Eris acariciándole levemente la piel del rostro y acercando su cuerpo hacia él. -No tengo mucho tiempo, tú misma lo has dicho, diosa de la discordia -Harry también habló con desdén-. Así que dime: -Pues el libro debes abrirlo primero, después podrás leerlo. -¡No pensarás que lo lea todo! -¡No, estúpido! -Gritó la diosa sonriendo-. Lo que debes hacer es poseerlo, hacer la posesión de almas con él. Lo que vendrá después será parte del camino… y tienes que hacerlo, pues es importante para la liberación de los demás. -Es tanto por hacer y tan poco tiempo… aún debo llegar al templo de hielo del oeste. -Tú estate tranquilo, mientras yo esté a tú lado nada te sucederá. -No sé por que me da la impresión de que me estás utilizando… pero confiaré en tú palabra… -Mira… -Eris se bajó un poco el vestido de los hombros y se cortó con una navaja, haciéndose una "x" en el hombro derecho-… Cuando una diosa promete algo, lo cumple, sea lo que sea. Harry sabía acerca de la marca de legitimidad, por lo que dejó de dudar. -Está bien, ya te creo… -Sí bueno, date prisa, una fuerza maligna se acerca a las regiones del templo de hielo -dijo al diosa sin darle mucha importancia al tema. Harry rodó los ojos, eso se le había olvidado pero completo, y todo por estar platicando con una diosa sensual y muy bella. -¡Vámonos! -Gritó Harry y emprendió el vuelo rápidamente, debía llegar a tiempo, o sino los demonios lograrían encontrar la llave antes que él. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Los demonios aleteaban cerca del templo era un kilómetro al menos lo que les faltaba para llegar a él.
-¡Andando! -Gritó el capitán de los demonios. -¿Dejaremos prisioneros? -Preguntó uno mordazmente. -Al menos de que no quieras comer… -respondió el capitán. Los demonios sonrieron malévolamente y se embistieron contra las fuerzas protectoras de los monjes en el templo. """« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""-Se puede sentir como el viento se intensifica. Se vuelve frío y congela la sangre desde el corazón -dijo uno de los monjes mientras miraba el cielo y notaba como un jirón de nube se acercaba rápidamente. -¿Qué es eso? -Preguntó otro, quien trataba de enfocar sus nubes. -Es solo una jirón de nubes… tal vez se acerca una tormenta -contestó. -¡Eso no son nubes! ¡Son demonios! -Gritó un tercer monje brincando desde el techo al suelo-. ¡Avisen a todos, que cierren las compuertas, prepárense para atacar!
Las trompetas empezaron a sonar a lo lejos, y cada monje de los doscientos que eran en ese lugar se dio cuenta de que debían prepararse, pues las cosas no irían bien si esos demonios lograban obtener lo que tanto ambicionaban.
-¡Están aquí! -Gritó el líder de los monjes. Miles de gritos desesperados por entrar en la fortaleza del templo de hielo se provocaron, los graznidos eran aterradores para los oídos de los monjes, las cosas empezaban a ser un tanto crítico. -¡Ataquen! -Gritaron ambos líderes de ambos bandos a la vez. Bolas de fuego contra fuertes ventiscas de poder aúrico empezaban a cruzar los cielos, las cosas no eran agradables, pues el templo empezaba a ceder ante los crueles choques de poderes. -¡Mopratiero! -Gritó uno de los monjes lanzando una descarga eléctrica que mató a uno de los demonios próximos a la entrada. -¡Tenemos que atacarlos con armas, no cederán a pesar de que son menos! -¡Mi señor, están entrando por la parte sur! -¡Defiendan el claro de oeste! -Gritó el líder. Muchos de los monjes fueron hacia el lugar del sur, a unos treinta metros de allí, dando dos curvas laterales para lograr llegar bajo la escalinata azul.
Los demonios empezaban a cercar el territorio, dos habían logrado ya cruzar la puerta y habían destrozado a cuatro monjes que trataron de matarlos, pero que los demonios habían evitado con su rapidez.
Una fuerte explosión mató a tres demonios y a siete monjes, cerca de las válvulas de gas aprisionado.
-¡Malditos demonios! -Un moje logró clavar una espada entre la abertura de los ojos del demonio quien cayó muerto después de dar un alarido tremendo y desgarrador. -¡Maten a todos esos malditos monjes! ¡Encuentren la llave! -Gritó el general de los demonios. Los demonios se esparcieron, rompiendo grandes partes de los techos, y acorralando a la mayoría en el centro del patio principal. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Harry divisó las columnas de humo que se desprendían del templo del hielo, cosa que lo alertó pues había perdido tiempo en llegar.
-Demasiado tarde… -dijo la diosa. -¡Nunca es demasiado tarde! -Harry vio como algunas descargas de electricidad se acumulaban en un solo lugar y como los seres alados rodeaban una parte en especial. -¡Mátalos, inmortal! -Gritó Eris. -¡Adelante!
El viento invocado entre las manos de Harry empezaba a acrecentarse y quien hubiera puesto atención a eso se hubiera dado cuenta de que en las manos de Harry se habían formado dos filosas cuchillas que podrían rebanar hasta una montaña entera. """« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""-General… -Llamó uno de los demonios-. ¿Qué es eso? -Preguntó. El general solo veía una mota negra que se acrecentaba rápidamente. Hasta que pudo verle la forma. -¡Maldito sea el inmortal! -Gritó. Monjes y demás demonios miraron atentamente el venir de aquel mago que había desafiado tantos peligros en su corta vida de veinte años. El viento empezó a azotar a los demonios y el grito de muerte de Harry hundió los tímpanos de los oídos de los demonios quienes mostraron un miedo inmenso al ver que su muerte estaba próxima. Y en un as de segundo, el general de los demonios fue borrado del mapa por los millones de cortes que dio Harry en menos de dos segundos. Hubo demonios quienes trataron de escapar, pero cada uno fue eliminado por las brutales formas de matar que aplicaba Harry en ellos. Fueron minutos expectantes para todos los monjes, pues habían visto como justo a tiempo habían sido salvados por él destinado a los poderes místicos oscuros. Harry bajó del cielo y se puso en el centro de la fuente. No se esperaba la reacción que hicieron los monjes, pues estos se inclinaron en señal de respeto. -No es necesario que se inclinen… he venido por la llave mística -dijo Harry sin prestar más atención a los daños. -Sabemos a que has venido… ¿Tienes el libro? -¡Pero por supuesto que tiene el libro, él no es tan idiota como otros! -Dijo la diosa Eris mordazmente. Los monjes se sorprendieron por la imagen tan hermosa de la diosa que estaba a un lado de Harry. -¿Cómo…? -¡Oh vamos monje estúpido… estoy aquí ¿vale? Deja de hacer tus preguntas sin sentido! -Lo siento, pero es que hacía mucho tiempo que no nos veíamos. Eris… diosa de la discordia. Harry no sabía de lo que hablaban, pero decidió no meterse. -Sí, desde que el idiota de tu abuelo me encerró en Tártaro no pude salir… -Causaste muchos desastres en ese entonces y aun así lo sigues haciendo. -No tengo la culpa de ser tan irresistible, monje… Harry miró a otros de los monjes y simplemente rodó los ojos, provocando sus risas. -¿De que se ríen ustedes? -Preguntó el monje que conversaba con Eris. -De ustedes… vamos directo al grano, ¿vale? No tengo mucho tiempo… hay cosas que hacer. -¡Oh, sí, cierto! -El monje abrió una puerta que la mitad de su pared había sido destruida-. Síganme, por favor. Harry y Eris siguieron al monje por una angosta escalera que parecía dar a la mismísima casa enjaulada de Mephist. -¿Cuánto más tendremos que bajar? -Preguntó Eris desesperada. -Cálmate diosa, todo llega a su tiempo... -contestó Harry sin verla. -¡Pero si hace un momento decías que no teníamos tiempo! -Gritó Eris, provocando que su eco retumbara en todo el lugar. -¿En serio? No lo recuerdo… -Harry siguió caminado detrás del monje, dejando a una Eris muy desconcertada. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Una grieta en la pared final del túnel daba a la vista un centro octagonal perfectamente alineado. Dividido por muchas franjas daba la invitación de confusión a quien se pusiera sobre él.
-Al fin llegamos… ya me estaba desesperando. -Nunca fuiste muy paciente, Eris -respondió el monje. -Estoy de acuerdo con él -agregó Harry, pues apenas la conocía y ya sabía como era. -¡Oh, cállense los dos de una buena vez! -Ya, Eris, terminemos con esto… no quiero perder más tiempo… -Y dale con el tiempo… ¿que no te cansas, Harry? -Preguntó fastidiada Eris. -¿De qué? -¡Eres muy desesperante! -Sí, ya lo sabía… -¡Ahs! Ya, ponte en el centro del octágono. Harry no preguntó nada, simplemente lo hizo. El monje veía la escena con impresión, se podía notar el aura tan poderosa que Harry despedía hacia los alrededores. -Te lo vuelvo a preguntar: ¿Estás seguro de que quieres hacerlo? -¡Muévete! -gritó Harry. Eris sonrió amargamente y con rápidamente y en doce mil movimientos que ni Harry pudo ver, invocó un fuerte portal de energía con símbolos ardiendo en todo el rededor. -¡Invoco aquellas fuerzas que de mi mano fueron invocadas, los poderes oscuros que en mi residen y en este libro sean transferidos a mi liberador… él inmortal que ha logrado vencer la misma oscuridad, guardándola en su corazón… aquel que no tiene regreso a su vida… pues para lograr su cometido miles de cosas han de perderse! ¡Dormiens intu axferio, maximus desplegadorus coratzone! Harry sintió una fuerte opresión en su corazón, como si muchas cosas se desprendieran de su lugar y transformaran su ser en alguna otra cosa fuera de la imaginación humana y divina. -¡Has la posesión de almas! -Gritó Eris. Harry tomó el libro con su mano izquierda, sin dejarse de apretar el pecho en al parte del corazón con la derecha. -¡Armichiladus inferius mephgistoles! ¡Concédeme tu alma libro de la perdición! Y ante la vista maravillada de Eris y el monje, Harry se elevó en un resplandor morado muy oscuro y el libro se empezó a quemar para dar paso a un alma que nadie conocía, un alma que poco a poco fue entrando en el corazón de Harry y que nadie jamás presenciaría, cuando el corazón rojo de Harry era cambiado a uno negro más latente y poderoso. Sin temor ni miedo a nada, y sin dolor ni pena alguna… pues solo sufriría al momento de sus acciones… -Y así se inicia el dolor del inmortal… pues cada acción tiene su consecuencia y beneficio… la vida por la muerte… -dijo Eris mirando atentamente los ojos malignos que se formaban en Harry y que le daban una apariencia más sobre humano y mucho muy imponente. Harry se recostó en el octágono, su cuerpo le dolía como nunca antes… Eris se acercó a él y le ofreció la manzana dorada de la discordia. -Cómela, Harry. Te aliviará el dolor. -¿Crees que sirva después de todos estos años? -Preguntó Harry bromeando, pero con su voz más sombría de lo normal. -Aún casi muerto y sigues bromeando… tú no tienes remedio, Harry. Cómela. Te hará bien… Harry tomó la manzana entre su mano y sin pestañear siquiera le dio la primera mordida que al tragarla sabía a miel pura. La segunda mordida sabía a hiel y vinagre. La tercera mordida sabía a lo más dulce que podía haber. La cuarta mordida sabía a lo más amargo que se pudiera comer. La quinta mordida sabía a lo más agrio y acido que se pudiera oler. La sexta mordida sabía al acero molido y desgarrante de las gargantas al tragarlo. La séptima mordida sabía a aire… un sabor inexplicable. La octava mordida sabía a tierra y agua. La novena mordida y última que dio Harry sabía al mismo fuego siendo tragado y consumido por dentro. Eris soltó una leve carcajada. -Nueve mordidas… la mordida del fuego… has soportado todas. Creo que has pasado todo aquello a lo que se te ha puesto a prueba. -¡No jodas!… ¿Esto es a lo que llamas una prueba? -Harry se levantó poco a poco, sentía unas ganas enormes de vomitar. -Bueno, no todo es gratis en esta vida y mucho menos sencillo… Harry no le encontró falla a eso. -Sí, tienes razón… pero esa manzana era el mismo infierno comerla… creo que voy a tener una fuerte crisis en estos días. -¡Ya! No seas tan dramático… si no fue tanto lo que comiste… -No, pero mezclado con el libro y los rituales que hiciste, te deja una buena friega. -Querías el poder ¿o no? -Sí. -Entonces no te quejes. -No me ando quejando, Eris, solo ando dando mis opiniones. -Pues no las des… así que ya vámonos, quiero descansar. Harry sonrió, su sonrisa era diferente. Algo más espectral.
Cuando al fin salieron del enorme corredor, Harry pudo sentir su magia al máximo, incluso habían cosas que creía poder hacer, pero aun sin poder intentarlo.
-Necesitamos decirte algo, Inmortal -dijo el líder de los monjes. -Soy todo oídos. -Bueno, no se si ya te has enterado de que hace mucho tiempo que Mephist fue encerrado… -Sí, ya lo sé… un amigo me lo contó. Heero Yuy es su nombre. El monje se sorprendió al escuchar el nombre del vampiro. -¡No me digas que ese vampiro sigue con vida! -El monje realmente se había vuelto loco. Harry comprendió todo. -¿Eres tú acaso el monje que contó a Heero aquella historia a cambio de la vida? -Sí, soy yo. Pero hace ya muchísimos años de eso. -¿Dime: ¿Cuántos años viven ustedes? -Alrededor de tres mil. -¡Maldita sea! Aquí todos tiene más años que yo… ¡Esto es una locura! -Dímelo a mí -comentó Eris-. Estar encerrada en un lugar y sin poder morir es algo ¡terrorífico! -Bueno, a lo que iba… queremos unirnos a ustedes, inmortal. Queremos vengar a todos aquellos que en un pasado sucumbieron ante el poder de Mephist, estamos dispuestos a dar nuestras vidas con tal de ayudarte -terminó de decir el monje. Harry y Eris estaban muy sorprendidos por todo eso. Cosa que pasaron inmediatamente. Harry sonrió y se inclinó ante el monje. -Será un placer luchar a su lado, si morimos, moriremos con honor, luchando por nuestro ideales -dijo Harry estrechando la mano el monje. -¡Será un honor para nosotros, inmortal! -El monje levantó la mano, despidiendo a Harry quien se alejaba por los aires. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Harry y Eris volaban rápidamente, en dirección hacia el Valle de Godric.
-¿Qué piensas hacer ahora? -Preguntó Eris a Harry, quien se notaba distante. -No lo sé… -Ya es tiempo, Harry, no podemos dejar pasar más tiempo. -Va a ser raro estar frente a ella nuevamente. -Así pasa… -Todo será diferente de ahora en adelante ¿verdad? -Dijo Harry con una media sonrisa. -Sí Harry, muy diferente.
Y los dos se perdieron en el horizonte. Mientras el sol se ocultaba tras ellos. Había sido un día bastante extraño.
"Heero Ainur Yuy Inou..." "Ultimo Caballero Templario..." "Dios de la Muerte..." "Guerrero Elemental del Fuego..." "Guardián de los Secretos Illuminati..." "Rey Shaman..." "Líder Vampírico..." "Próximo Heredero Al Trono Infernal..." "Au revoir"
»»!En el próximo capítulo!:««
»»"…-¿Qué no sabes distinguir entre tus sirvientes y tu enemigo? Pensé que eras más listo.
-Nadie lo sabrá nunca -respondió Heero-. Es algo que solo él sabrá y que siempre serán obedecidas por él. Incluso la diosa de la discordia lo acompaña ahora -lo dijo tan normalmente que no se dio cuenta de que todos los miraban atentamente.
Una explosión de sensaciones fue solo percibida por la diosa, quien sonrió. La unión de las espadas comenzaba…"««