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Historia 24568 — capítulo 56

"56.- Navidad; la velada de ensueño (cosas que llegan de improvisto)." Prefacio: …-Si hubiese podido no te hubiera llamado para ver tu cara de aguafiestas… (Rous)

Corría ya el día 24 del mes de diciembre, con lo cual en todo el mundo, pese a las amenazas que se presentaban, las familias sentían esa alegría propia de la fecha, los adornos, las compras familiares en exceso se mostraban ya desde un mes antes, pero no faltaba quien, como aquel grupo del chico de ojos verdes, hacían apenas los preparativos y las decisiones para ver que se iba a preparar en la noche.

-Yo me pregunto: ¿por qué no hicimos esto unos días antes? Tal vez una semana o dos atrás… -Milo estaba contrariado, mientras Bellatrix y Nadja sonreían discretamente por la forma tan modosa de decir del chico. -Tal vez por que somos magos, Milo. ¿Eso te dice algo? -Contestó Aline de manera desdeñosa. -¡Oh, tú cállate bruja! -Respondió Milo. -Sí, como sea. Pero ya piensa algo… menso… -Lo último diciéndolo lentamente mientras iba a abrazar a Heero, quien ayudaba a Bellatrix a colgar una estrella en la punta del enorme árbol que había traído Hagrid al centro de los jardines, pues habían acordado que la cena se llevaría en las afueras del castillo, para que pudieran tener más movilidad. -Amor -llamó Heero a la chica del cabello negro morado- ¿puedes pasarme esas esferas? -Por supuesto -contestó la chica mientras con la varita manipulaba las esferas una a una para que el vampiro las colocara. -Que bueno que podamos pasar los días así -comentó Kimberly, mientras del otro lado del enorme árbol colocaba unas tiras de luces de colores. -Y falta aún año nuevo -agregó feliz Cynthia quien casi tropezaba con Milo, quien le hizo una seña de que tuviera cuidado, mientras ella le hacía una seña de mandarlo a la fregada. -Harry también tiene derecho a divertirse, mientras podamos, creo que serán los últimos días en que podremos estar de fiesta, esperemos que el próximo ya todo haya acabado -comentó Robert, mientras miraba su reloj, en el cual la una de la tarde ya marcaba. -Sí, es verdad. Pero dejémonos esta semana para estar libres y sin preocupaciones, el mundo necesita tener un respiro, no sabemos que pasará mañana que todo empiece -animó Seint que venía cargando otra caja de esferas junto a Neville. -Me alegro de que por fin podré pasar una navidad rodeada de gente calida -comentó Bellatrix mientras Lucrecia le sonreía, mostrando que podía decir lo mismo. -Y esperemos que no sean las últimas -dijo Lucrecia mientras jugueteaba con una estrella plateada. Poco después entró Luna, acompañada por Marina y Colette, quienes planeaban algunas cosas para la cena de la noche. -¿Ya han decidido que se hará? -Preguntó Teresa quien se acercó a ellas para poder opinar de su buen gusto por las comidas griegas. -Tenemos ya varias cosas, pero aún nos faltan muchas más. -Eso de las mujeres es un lío con las comidas -comentó Milo a Seint, quienes prontamente empezaron a reír. Sin embargo, Gabrielle, quien se dio cuenta de eso les dio un golpe fuerte a los dos en la cabeza, quienes a pesar del dolor siguieron riendo. -Ya veremos si ríes después de que los dejemos a ustedes hacer la comida. -¡No! Gabrielle, no queremos que nos envenenen o que quemen toda la casa y las partes aledañas como el bosque -comentó Aline provocando la risa de todos allí. -Cómo si fuera tan difícil cocinar. -¿Y por qué no lo has hecho? -Bueno, yo… -Mejor cállense -dijo Luna con una sonrisa muy hermosa en el rostro. -Dígannos que es lo que falta, nosotras iremos a comprarlas -comentó Melody, quien venía con Midori, Cho, Wen y Katie. Luna se acercó a ellas. -Cosas de chicas -comentó Heero mientras recibía una regañada de su novia quien también sonreía. -¿Tú sabes cocinar, Heero? -Preguntó Aline con una hermosa sonrisa. -¿Yo?... Sé hacer fórmulas de componentes químicos… ¿eso cuenta? -No. -Entonces no sé. Aline empezó a reír, seguido del vampiro quien mostraba sus dientes blancos y sus ojos verdes-ámbar resplandecían más. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Mientras se llevaban a cabo esas pláticas, en los jardines aledaños, Escarlet, los padres de ella y Harry platicaban acerca de temas más personales. Temas que no podían quedar nada más así en el aire, sino que debían aclararse ciertos puntos en todo lo que conllevaba al tema de la relación de los dos jóvenes.

-Si termina esto algún día, ¿estarán juntos lo que les queda de vida, Harry? -Preguntó directamente Sec, el padre de Escarlet. Harry sonrió débilmente. -Nada me gustaría que hacer feliz a su hija por el resto de la vida, a partir de hoy, que más me gustaría que pasar la vida entera junto a ella, amarla por la eternidad. Lamentablemente para eso tendremos que esperar algún tiempo, no sé cuando, no sé si habrá día más allá de hoy o de mañana… lo que sé es que si queremos ser felices, no solo ella y yo, sino todos, debemos primero pasar la tormenta y el ojo del huracán. -Comprendo… da tristeza, pues recuerdo aquellos días en que eran niños y este tipo de preocupaciones no existían. -Pues será mejor seguir teniendo en el recuerdo aquellos días, pues los necesitaremos para poder tener esperanza alguno de forjar días futuros. Yo amo a Escarlet, la amo con todo mi corazón, han pasado muchos años, sin duda alguna pasaron muchas cosas… al fin después de todo estamos una vez más juntos, pero no sé por cuanto, de igual forma lucharemos para permaneces así. -Tienes razón Harry… y yo que esperaba pronto tener nietos -dijo con melancolía Karen, la madre de la chica, con pena. -¡Mamá, ¿pero qué cosas dices?! -Gritó Escarlet quien había obtenido una tonalidad rojiza en todo el rostro. Harry sonrió apenado, mientras los dos padres soltaban risas alegres. -Bueno hija, no puedes quitarle a una madre la felicidad de pensar en nietos. -Sí, lo sé madre, pero Harry y yo estamos aún muy jóvenes para pensar en hijos, puede ser, pero quiero conocer el mundo, disfrutar unos años con Harry de nuestro amor, luego podremos pensar en hijos y nietos para ti -concluyó Escarlet mientras se recargaba en Harry. Harry sonrió mientras alzaba los hombros, Escarlet si que sabía como dar por sentada una conversación. -Bueno, nosotros regresamos para ayudar, nos veremos por allí -dijo Sec después de un rato. Se despidieron de los dos enamorados y tomados de la mano siguieron su camino. -Me alegra ver a mis padres así de unidos -comentó la chica después de ver que sus padres se perdían entre los cerezos. -Sí, la unidad hace la fuerza, más cuando son por sentimientos grandes, como la amistad, la sinceridad, el valor… -El amor… -continuó la chica. Ambos se miraron, sonrieron y se besaron apasionadamente. -Te amo, Harry Potter. -Y yo a ti, Escarlet Aminorey. Ambos chicos se recostaron en el pasto, veían el cielo despejado y aquella luna roja como la sangre que se alzaba. -Hijos… ¿Qué te parece? -Preguntó Escarlet. -Sería hermoso -comentó Harry, mientras le ponía un dedo en al nariz a Escarlet, quien empezaba a sentir las cosquillas típicas que preceden a un estornudo. -Ahora que hablamos de eso… -Escarlet estornudo, después susurró algo al oído de Harry, quien se puso rojo de la cara, pero igualmente feliz. """« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""-Mi Lord, sé cuales son los veintiún símbolos, podemos entonces lograr revivirlos -comentó Cosme, intentando mostrarse firme ante su amo. -¿Entonces mis sospechas eran ciertas? -Sí… son aquellos veintiún que en la mitología habían encerrado por sus poderes incomparables. -Vaya, vaya, vaya… parece que el destino quiere que ganemos esta guerra, ni Potter con su inmortalidad podrá vencerlos a ellos. Nadie pudo lograr contener su ira, tuvieron que hacer muchos esfuerzos para lograr dejarlos en letargo. Ahora podremos poseer sirvientes que hagan el trabajo primero. -Solo faltaría poder liberarlos, es algo complicado de hacer, pero si logramos conseguir las veintiuna gemas al combinar los símbolos, y también usted ha logrado liberarse de esta prisión, solo hasta entonces podrán esparcirse las gemas y prolongar sus tierras mi Lord. -No hay prisa, general, dejemos que pase lo que tenga que pasar, solo concéntrense más en encontrar la manera de salir de aquí, lo que venga es bueno ya. -Sí mi Lord, enseguida. Los ojos de Mephist, llenos de placer y gozo mostraban aquella singularidad de quien recibe un juguete nuevo, las cosas empezaban a ir mejor, pronto sería el momento de poner un presagio a todo lo que ocurría, pues el poder absoluto solo lo controlarían aquellos de mente prodigiosa y orgullo duro como el diamante. """« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""-Hubiera sido muy lindo ver a todos reunidos en este día, Harry -Comentó Escarlet con una sonrisa y esperando una respuesta a Harry quien cerraba los ojos tranquilamente. Un suspiro de la boca del chico ojiverde se escapó, sabía que contestar, pero no le era tan fácil poder expresarlo. -Lo mismo hubiera querido yo, amor. Pero es muy difícil, las cosas no son tan sencillas, necesito más poder para que ellos regresen. -Hacen falta los horrocruxes… -comentó sin preguntar. -Sí. Partes de mis poderes internos mejorados se encuentran en esos horrocruxes, no sé dónde buscarlos. Pero necesito que estén lo antes posible, no creo que Mephist sea tan paciente como para dejar que yo pueda obtener cierta ventaja. -Sería tonto de su parte, creo que nadie daría oportunidad. Al menos claro, que Mephist sea un dios. -Es un dios -respondió escuetamente Harry-, un dios que tiene el poder para acabar con todo de un solo soplido. Solo que al igual que Voldemort tiene una debilidad. -¿Cuál? -Yo. -"Terror de los oscuros" -río Escarlet mientras Harry le hacía cosquillas a la vez-. Dime cariño, ¿cuántos títulos ya tienes? -Escarlet hizo memoria-… El niño que vivió, El elegido, creo que Malfoy te llamaba San Potter, creo que hay más… ¡oh sí! El hablante divino, El controlador oscuro, seguramente que el de Imán de chicas y terror de los oscuros… ¿No crees que ya son suficientes mi vida? -Preguntó Escarlet con tono gracioso que a Harry hizo fruncir el ceño. -¡Pero corazón de mi alma, yo no soy el que se ha autonombrado así! La gente es quien me inventa cada título -reprochó Harry con los hombros alzados y una cara que a Escarlet le hizo desternillarse de risa. -Bueno, pero al fin y al cabo de esto todos ellos eres tú, y ese tú que grrr -Escarlet hizo el sonido sensual que provocó en Harry un estremecimiento del cuerpo, sin pensarlo se puso rojo y sintió que la sangre le hervía rápidamente y sin poder controlarse. -¡No hagas eso! -Dijo Harry mientras una sonrisa pícara se le formaba en los labios a la chica, que sin perder un instante se aventó hacia Harry y empezó a besarlo desenfrenadamente, a esto Harry correspondía igual de desenfrenado. Se separaron unos momentos en que los dos se miraban apasionadamente. -Si sigues haciendo eso no me voy a poder contener, Escarlet -comentó Harry mientras respiraba agitadamente y con la voz entrecortada. -¿Contenerte de qué? -Preguntó la chica coquetamente. -No me hagas decirlo. -¿Acaso te da pena Potter? -No es que me dé pena, solo que si nos vamos y lo hacemos no te soltaré en todo el día y nos perderemos la cena con los demás. -A mí no me importaría. -A mí tampoco mi cielo, pero estoy seguro que el loco aficionado a la vainilla de Snape nos buscará por cielo, mar y tierra hasta encontrarnos… y no creo que sea prudente que cuando nos encuentre nos vea haciendo el amor. Escarlet lo meditó. -¡Hay! En estos momentos odio a Severus -ratificó la chica mientras volvía a besarlo. -Solo la cena mi cielo, después tendremos la noche para nosotros solos. -Eso espero, pues tendrás que complacerme muy bien después de no haberte visto por muchos años. -Oh, tenlo por seguro querida mía. Tenlo muy por seguro. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Nunca en la historia se vería aquella unión entre mortífagos y magos, parecía que aquellos viejos rencores se hubieran ido por la borda, las sensaciones de cada uno era inexplicablemente contrarias a todo lo escrito. Unos reían, adornaba o simplemente ayudaban con la comida que se serviría por la noche. Incluso otros -como bien lo eran los gemelos Weasley-, se encontraban experimentando con fuegos artificiales, los cuales ante las miradas ceñudas de Katie y Angelina lanzarían dada la media noche. De aquí para allá y de allá para acullá, cada uno daba algo de sí, podría ser una velada interesante, una velada de ensueño. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Era ilógico, no podía ser cierto, aquello era una locura, eran a más tardar las dos de la tarda, era imposible que a esas horas se oscureciera, solo podía ser un eclipse, pero nada se había dicho sobre un acontecimiento así. No lo había visto en las noticias, ni siquiera lo había leído en el periódico, era imposible, imposible… ¡estúpidamente imposible! Ella lo sabía, sabía que debía hacer algo rápido, conocía el secreto, tal vez no saldría de esta, debía decírselo al chico de la resistencia, debía advertir a Harry Potter de que aquello era posiblemente un fragmento de la historia pasada. No sabía muy bien de lo que trataba, pero sentía que conocía esa escena, sentía que aquellas cosas podían tener algo de relación, que cuando era chica lo había descubierto de alguna manera cotangente a una realidad que ella nunca creyó realidad hasta que por segunda vez volvió a escucharlas, verlas, sentirlas, palparlas… aquello era en verdad real. Era su recuerdo más vívido, aquellas palabras del extraño y del que alguna vez conoció como un vampiro:

"-Lo sabes perfectamente, el código desfrabelick ha estado siempre presente en ti. No sé como lo has conseguido, no sé por que demonios fue a dar en ti, pero sabes cosas que no deberías saber. Mantén la boca cerrada, tal vez tu vida sea tan importante como la de el salvador del mundo."

Ahora esas palabras tenían más sentido que hacía tan solo un día. ¿Por qué ahora? Nadie lo sabía, tal vez nunca lo sabría. El problema con esto es que el mundo se ha movido y aquellas sombras no eran normales… una noche oscura, dicen que la noche no es negra sino de un azul muy penetrante y oscuro. Pero ahora, siendo las dos de la tarde era imposible algo así. Debía correr… Correr sin mirar atrás. ¡Oh! ¡Pero era tan imposible no mirar hacia atrás…! ¡Era imposible! Sentía la necesidad de gritar, pero no quería hacerlo, sentía que si gritaba las fuerzas se le irían y dejaría de correr, entonces la sombra haría de lo suyo y ella no podría ser salvada por nadie. Las veredas subían y bajaban, no sabía en donde se encontraba o si estaba cerca o lejos de su casa, sabía que posiblemente no estaba cerca de ningún lugar, había dicho que iría a ayudar, su madre lo entendía, ella lo entendía… pero no había logrado entender el porqué de aquella sombra que con tanta insistencia se deslizaba como vil serpiente tratando de coger una presa a la cual apresaría entre sus áspera piel escamosa y la retorcería hasta quebrarle los huesos y devorarla…  No quería que eso pasara, debía correr, debía hacerlo… debía hacerlo… correr. Solo correr. ¿Y después qué?... No lo sabía… Algún día se cansaría de correr, sus piernas no resistirían por la eternidad. Algún día tropezaría con alguna rama o piedra que a la deriva se encuentran en tierra yerma. No quería caer. No quería caer, solamente correr. El viento incauto y desagradablemente friolento azotó ese momento, por algún motivo al cual ella llamó "estúpido" se le vino a la mente una parte de un videojuego llamado Resident Evil y un escalofrío más potente de los que había sentido desde que la sombra empezó a perseguirla se le propició. No quería caer… No quería… Y cayó. Se lastimó la pierna y el brazo derecho, soltó aquella esfera cristalina, casi parecida a una ampolleta que aquel vampiro conocería muy bien. Los sonidos chirriantes de aquella sombra -parecidos a los engranajes de una máquina que ha sido abandonada cien años y vuelta a utilizar- se escucharon por entre los arbustos. La chica de cabello negro giró violentamente el cuerpo por entre la maraña del suelo, vio perfectamente aquella sombra y por unos instantes que parecieron eternos logró divisar los ojos de la criatura. Era imposible, no podía ser, sin duda alguna eran sus mismos ojos. ¿O solo era una ilusión? Debía de serlo, sacudió la cabeza, el poco reflejo de aquellas luces perdidas en algún lugar iluminaban su piel blanca, que parecía ser una luz entre millones, pero una luz desafortunadamente perdida en la oscuridad, pues el miedo no emitía brillo alguno, sino aquel fino olor a muerte.

Siguió corriendo, pero al subir la cuesta entre cuatro árboles tropezó con una de las raíces salidas y rodó por todo el bajo, hasta llegar nuevamente a terreno plano, era una llanura solitaria, sentía que aunque los paisajes oscuros eran diferentes ella estaba dando vueltas sin ningún sentido.

-¡Maldita sea! -Gritó la chica fuertemente, mientras la sombra se habría paso por entre los árboles-. ¡Ya me estoy hartando! ¡Dime desgraciada ¿qué demonios quieres de mí?! La sombra arremetió contra ella fuertemente, aventándola de espaldas. Nuevamente el chirrido de engranajes. -El pergamino -murmuró aquella sombra, moviéndose al compás del viento. La chica volvió a correr, no por que tuviera miedo, hacía unos instantes que lo había perdido. Debía correr. Pero aquella sombra ya no dejaba más tiempo a la deriva, rodeó a la chica y la obligó a arrodillarse… -El pergamino, mortal -susurró la sombra. -¡No te voy a dar nada, perra! -Gritó la chica sacando su varita y lanzando una maldición que atravesó a la sombra sin siquiera hacerle mínimo daño. -No te servirán de nada esos estúpidos conjuros. No a mí… -¿Quién eres? -Preguntó la chica mientras se levantaba lentamente y seguía apuntando con la varita, aún sabiendo que no serviría ningún hechizo que utilizara. Concentró su mente, pero aquella fuerza oscura era muy fuerte, demasiado, ella no era fácil de ceder, pero aquello sin duda era algo que jamás había experimentado. Se aferró a aquel objeto que siempre llevaba en su bolsillo, una cruz serpenteada, recordaba cuando la obtuvo. No era momento de recordar. No ahora. No era tiempo de nada. Tal vez solo de correr… pero ¿cuánto? No sería mucho. La sombra había ganado terreno. Pero el mundo se había movido según decían. No era posible, escapaba siempre, pocas veces la habían descubierto. Pero ahora era diferente. Muy diferente. El mundo se movió. ¿Hace cuánto? Nadie sabía… Roland lo sabría. Roland podría ayudarle. Pero Roland no existía (y si existió el mundo se había movido y no le ayudaría). Sin duda el mundo se había movido. Se aferró a la cruz serpenteada, se aferró fuertemente… Los rayos se emitieron… Esperaba que las palabras del chico vampiro fueran ciertas: Apriétalo con fuerza, vendré a ayudarte… ¿Y si no eran ciertas? ¿Y si no podría ayudarle? ¿Qué pasaría? El mundo se movería de nuevo. No quería que eso pasara. Lo apretó más fuerte aún. -Por favor… -Súplica. Nunca suplicaba. Nunca… Pero el mundo se ha movido… movido… movido… Engranajes… El sonido fuerte de los engranajes oxidados… Luz, destellos, viento, remolinos, oscuridad, noches... noches, oscuridad, remolinos, viento, destellos, luz… Se movió… **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Varios mortífagos estaban sonrientes, contaban chistes y otros cuentos navideños, incluso los no mortífagos -varios de los amigos de Harry- estaban sentados junto a ellos.

-Yo tengo una historia, es un cuento de un gran escritor; "Charles Dickens" se llamó, llama, pues su espíritu en libros e historias quedará por la eternidad. Su historia se llama "Fantasmas de Navidad".

Y el mortífago apuntó su varita al centro del círculo que habían formado y una llama apareció para empezar a proyectar aquel cuento que llevaba la voz del propio autor y algunas imágenes vivas:

"Me gusta volver a casa en Navidad. Todos lo hacemos, o deberíamos hacerlo. Deberíamos volver a casa en vacaciones, cuanto más largas mejor, desde el internado en el que nos pasamos la vida trabajando en nuestras tablas aritméticas, para así descansar. Viajamos hasta casa a través de un paisaje invernal; por campos cubiertos por una niebla baja, entre pantanos y brumas, subiendo prolongadas colinas, que se van volviendo oscuras como cavernas entre las espesas plantaciones que llegan a tapar casi las estrellas chispeantes; y así hasta que estamos en las amplias mesetas y finalmente nos detenemos, con un silencio repentino, en una avenida. En el aire helado la campana de la puerta tiene un sonido profundo que casi parece terrible; la puerta se abre sobre sus goznes y al llegar hasta una casa grande las brillantes luces nos parecen más grandes tras las ventanas, y las filas de árboles que hay frente a ellas parecen apartarse solemnemente hacia los lados, como para dejarnos pasar. Durante todo el día, a intervalos, una liebre asustada ha salido corriendo a través de la hierba cubierta de nieve; o el repiqueteo distante de un rebaño de ciervos pisoteando el duro hielo ha acabado también, por un minuto, con el silencio. Si pudiéramos verles sus ojos vigilantes bajo los helechos, brillarían ahora como las gotas heladas de rocío sobre las hojas; pero están inmóviles, y todo está callado. Y así, las luces se van haciendo más grandes, y los árboles se apartan hacia atrás ante nosotros para cerrarse de nuevo a nuestra espalda, como impidiéndonos la retirada, y llegamos a la casa.

Probablemente huele todo el tiempo a castañas asadas y otras cosas buenas y reconfortantes, pues estamos contando historias de Navidad, historias de fantasmas, o más vergonzosas para nosotros, alrededor del fuego de Navidad, y no nos hemos movido salvo para acercarnos un poco más a él. Pero dejemos eso.

Llegamos a la casa y es una casa antigua, repleta de grandes chimeneas en las que la leña arde en el hogar sobre viejas tenazas, y retratos horrendos (algunos de ellos con leyendas también horrendas) miran con saña y desconfianza desde el entablado de roble de las paredes. Somos un noble de edad mediana y damos una generosa cena con nuestro anfitrión y anfitriona y sus invitados, es Navidad y la vieja casa está llena de invitados, y después nos vamos a la cama. Nuestra habitación es muy antigua.

Está recubierta de tapices. No nos gusta el retrato de un caballero vestido de verde colocado sobre la repisa de la chimenea. En el techo hay grandes vigas negras y para nuestro acomodo particular contamos con una enorme cama negra a la que en los pies le sirven de apoyo dos figuras negras también grandes que parecen salidas de dos tumbas de la antigua iglesia que tenía el barón en el parque. Pero no somos un noble supersticioso, y no nos importa. ¡Todo va bien! Despedimos a nuestro criado, cerramos la puerta y nos sentamos delante del fuego vestido: con el camisón, meditando en muchas cosas.

Finalmente, nos metemos en la cama. ¡Muy bien! No podemos dormir. Damos vueltas y más vueltas, pero no podemos dormir. Las ascuas de la chimenea arden bien y dan a la habitación un aspecto fantasmal No podemos evitar escudriñar, por encima del cobertor, las dos figuras negras y el caballero... ese caballero vestido de verde y de apariencia perversa Con la luz parpadeante dan la impresión de avanza y retroceder: lo cual, a pesar de que no seamos et absoluto un noble supersticioso, no resulta agradable. ¡Muy bien! Nos ponemos nerviosos... más y más nerviosos. Decimos: «esto es una verdadera estupidez, pero no podemos soportarlo; simularemos estar enfermos y llamaremos a alguien».

¡Muy bien Precisamente vamos a hacerlo cuando la puerta cerrada se abre y entra una mujer joven, de palidez mortal y de cabellos rubios y largos que se desliza hasta la chimenea, y se sienta en la silla que hemos dejado allí, frotándose las manos. Nos damos cuenta entonces de que su ropa está húmeda. La lengua se nos pega al velo del paladar y no somos capaces de hablar, pero la observamos con precisión.

Su ropa está húmeda, su largo cabello está salpicado de barro húmedo, va vestida según la moda de hace do: cientos años, y lleva en su ceñidor un manojo de llaves oxidadas. ¡Muy bien! Se sienta allí y ni siquiera podemos desmayarnos del estado en el que no encontramos. Entonces ella se levanta y prueba todas las cerraduras de la habitación con las llaves oxidadas, sin que encuentre ninguna que vaya bien; después fija la mirada en el retrato del caballero vestido de verde y con una voz baja y terrible exclama: «¡El hombre lo sabe!» Después se vuelve a frotar las manos, pasa junto al borde de la cama y sale por la puerta. Nos apresuramos a ponernos la bata, cogemos las pistolas (siempre viajamos con ellas) y la seguimos, pero encontramos la puerta cerrada. Damos la vuelta a la llave, miramos en el pasillo oscuro y no hay nadie. Lo recorremos tratando de encontrar a nuestro criado. No es posible.

Recorremos el pasillo hasta que despunta el día y luego regresamos a nuestra habitación vacía, caemos dormidos y nos despierta nuestro criado (nunca hay nada que le hechice a él) y el sol brillante. ¡Muy bien! Tomamos un desayuno terrible y todos dicen que tenemos un aspecto extraño. Después del desayuno paseamos por la casa con nuestro anfitrión, y le conducimos hasta el retrato del caballero vestido de verde, y entonces se aclara todo. Se comportó con falsedad con una joven ama de llaves unida en otro tiempo a esa familia, y famosa por su belleza, que se ahogó en un lago y cuyo cuerpo fue descubierto al cabo de mucho tiempo porque los ciervos se negaban a beber el agua. Desde entonces se ha dicho entre susurros que ella atraviesa la casa a medianoche (pero que va especialmente a esa habitación, en donde acostumbraba a dormir el caballero vestido de verde) probando las viejas cerraduras con las llaves oxidadas. ¡Bien! Le contamos a nuestro anfitrión lo que hemos visto, y una sombra cubre sus rasgos tras lo que nos suplica que guardemos silencio; y así se hace. Pero todo es cierto; y lo contamos, antes de morir (ahora estamos muertos) a muchas personas responsables.

Es infinito el número de casas antiguas con galerías resonantes, dormitorios lúgubres y alas encantadas cerradas durante muchos años, por las cuales podemos pasear, con un agradable hormigueo subiéndonos por la espalda y encontrarnos algunos fantasmas, pero quizá sea digno de mención afirmar que se reducen a muy pocos tipos y clases generales; pues los fantasmas tienen poca originalidad y «caminan» por caminos trillados. Sucede, por ejemplo, que en una determinada habitación de un cierto salón antiguo en donde se suicidó un malvado lord, barón, o caballero, hay en el suelo algunas tablas de las que no se puede borrar la sangre.

Raspas y raspas, como el actual dueño ha hecho, o cepillas y cepillas; como hizo su padre, o friegas y friegas, como hizo su abuelo, o quemas y quemas con ácidos fuertes, como hizo el bisabuelo, pero la sangre seguirá estando allí, ni más roja ni más pálida, ni en mayor ni en menor cantidad; siempre igual. En otra de esas casas hay una puerta encantada que nunca se abrirá; u otra que nunca se cerrará; o un sonido de una rueda de hilar, o un martillo, o unos pasos, o un grito, o un suspiro, un galope de caballos o el rechinar de unas cadenas. O hay un reloj que a medianoche da trece campanadas cuando va a morir el cabeza de familia, o un carruaje sombrío, negro e inmóvil que ve siempre en esos momentos alguien que aguardaba cerca de las amplias puertas del patio del establo. O sucede, como en el caso de Lady Mary, que fue a visitar una casa situada en los Highlands escoceses, y como estaba fatigada por su largo viaje se retiró pronto a la cama y a la mañana siguiente dijo con toda inocencia en la mesa del desayuno:

-¡Me resultó muy extraño que celebraran una fiesta a una hora tan tardía anoche en este remoto lugar y no me hablaran de ella antes de que me acostara! Entonces todos preguntaron a Lady Mary lo que quería decir. Y ésta contestó: -Bueno, anoche todo el tiempo oí carruajes que daban vueltas y más vueltas alrededor de la terraza, bajo mi ventana. Entonces el dueño de la casa se puso pálido, lo mismo que su señora, y Charles Macdoodle de Macdoodle hizo señas a Lady Mary de que no dijera más, y todos guardaron silencio. Tras el desayuno, Charles Macdoodle le contó a Lady Mary que según una tradición de la familia era un presagio de muerte que los carruajes dieran vueltas por la terraza. Y así fue, pues dos meses más tarde moría la señora de la casa. Y Lady Mary, que era doncella de honor en la Corte, contó a menudo esta historia a la Reina Charlotte; y es por esto que el viejo rey decía siempre: «¿Cómo, cómo? ¿Qué, qué? ¿Fantasmas, fantasmas? ¡No existen, no existen!» Y no dejaba de decir esa frase hasta que se iba a la cama. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Y ahora bien, un amigo de alguien al que casi todos conocemos, cuando era un joven que estaba cursando estudios tenía un amigo especial con e que había hecho el pacto de que, si era posible que e espíritu retornara a esta tierra después de separarse del cuerpo, aquel de los dos que muriera primero se le aparecería al otro. Nuestro amigo se olvidó de ese pacto con el curso del tiempo; los dos jóvenes habían progresado en la vida, habían tomado camino; divergentes y se habían separado. Pero una noche muchos años después, estando nuestro amigo en el norte de Inglaterra, y quedándose a pasar la noche en una posada de Yorkshire Moors, miró desde la cama hacia fuera; y allí, bajo la luz de la luna, apoyado en un buró cercano a la ventana, y mirándole fijamente, vio a su antiguo compañero de estudios Cuando éste se dirigió con solemnidad hacia la aparición, ésta respondió en una especie de susurre pero bien audible:

-No te acerques a mí. Estoy muerto. He venido aquí para cumplir mi promesa. ¡Vengo del otro mundo, pero no puedo revelar sus secretos! En ese momento empezó a volverse más pálido y se fundió, por así decirlo, con la luz de la luna, desapareciendo en ella. O está el caso de la hija del primer ocupante de lo pintoresca casa isabelina, tan famosa en nuestra vecindad. ¿Ha oído hablar de ella? ¿No? Bueno, la hija salió una noche de verano en el momento del crepúsculo; era una joven muy hermosa, de diecisiete años de edad, y se disponía a coger flores del jardín: pero de pronto llegó corriendo, aterrada, hasta el salón donde estaba su padre, a quien le dijo: -¡Ay, querido padre, me he encontrado conmigo misma! Él la cogió en sus brazos y le dijo que todo era una fantasía, pero ella replicó: -¡Oh, no! Me encontré conmigo en el camino ancho, y yo estaba pálida, y recogía flores marchitas, y giraba la cabeza y las levantaba! Y aquella noche murió la joven; y se empezó a hacer un cuadro con su historia, pero no se terminó nunca, y dicen que ha estado hasta hoy en algún lugar de la casa, con el rostro vuelto hacia la pared. O la historia del tío de la esposa de mi hermano, que volvía a casa cabalgando al atardecer de un hermoso día y en una calle arbolada cercana a su casa vio a un hombre de pie ante él en el centro mismo de la estrecha calzada. «¿Qué hace ese hombre del manto ahí parado?», pensó. «¿Quiere que pase con el caballo por encima de él?» Pero la figura no se movió. Al verlo tan quieto tuvo una sensación extraña, pero siguió avanzando, aunque aflojando el trote. Cuando estuvo tan cerca que llegó a tocarlo casi con el estribo el caballo se asustó y la figura se deslizó hacia arriba, hasta la acera, de una manera curiosa y nada natural: hacia atrás, sin que pareciera utilizar los pies, hasta que desapareció. El tío de la esposa de mi hermano exclamó: -¡Por el Dios de los cielos! ¡Si es mi primo Harry, el de Bombay! Espoleó el caballo, que de pronto se había puesto a sudar profusamente, y extrañándose de tan rara conducta dio la vuelta para dirigirse hacia la fachada de su casa. Cuando llegó allí vio la misma figura, que pasaba en ese momento junto a la alargada ventana francesa de la sala de estar, en la planta baja. Le pasó las bridas a un criado y se dirigió presurosamente hacia la figura. Allí estaba sentada su hermana, a solas. Alice, ¿dónde está mi primo Harry? -¿Tu primo Harry, John? -Sí, el de Bombay. Acabo de encontrarme con él ahora en la avenida, y le vi entrar aquí hace un instante. Pero nadie había visto a nadie; y tal como después se supo, en ese mismo instante moría en India aquel primo. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**O está la historia de esa sensible y anciana dama soltera que murió a los noventa y nueve años de edad manteniendo sus facultades hasta el último momento y vio realmente al chico huérfano. Es una historia que a menudo se ha -contado incorrectamente, pero de la que la verdad auténtica es ésta, lo sé porque en realidad es una historia de nuestra familia, y ella era amiga de la casa. Cuando tenía unos cuarenta años de edad, y seguía poseyendo una hermosura poco común (su amado murió joven, razón por la cual ella nunca se casó, a pesar de tener numerosas ofertas), fijó su residencia en un lugar de Kent, que su hermano, un comerciante con India, había comprado recientemente. Se contaba la historia de que en otro tiempo aquel lugar estuvo a cargo del tutor de un joven; que ese tutor sería el segundo heredero y que mató al muchacho con su tratamiento duro y cruel. Ella nada sabía de tales cosas. Se ha dicho que en el dormitorio de ella había una jaula en la que el tutor solía encerrar al muchacho. Es falso. Sólo había un gabinete. Ella se acostó, no hizo llamada alguna durante la noche, pero por la mañana le dijo con toda tranquilidad a la doncella cuando ésta entró: -¿Quién es ese guapo mocito de aspecto abandonado que estuvo mirando hacia fuera desde el gabinete toda la noche? La doncella contestó lanzando un fuerte grito y echando a correr al instante. La dama se sorprendió de aquello, pero era una mujer de notable fuerza mental, por lo que se vistió ella sola, bajó las escaleras y acudió a reunirse con su hermano: -Walter, toda la noche me ha estado inquietando un guapo mocito de aspecto abandonado que constantemente miraba hacia fuera desde el gabinete que hay en mi habitación, y que no puedo abrir. Ahí debe haber algún truco. -Me temo que no, Charlotte -contestó el hermano-, pues es la leyenda de la casa. Es el huérfano. ¿Qué es lo que hizo? -Abrió la puerta con suavidad y miró hacia fuera. A veces penetraba uno o dos pasos en la habitación. Entonces yo le llamaba, para animarle, y él se encogía, se estremecía y volvía a meterse de nuevo, cerrando la puerta. -Charlotte, el gabinete no tiene comunicación con ninguna otra parte de la casa, y está cerrado con clavos. Aquello era indudablemente cierto y dos carpinteros necesitaron una mañana entera para abrir la puerta y poder examinar el gabinete. Sólo entonces Charlotte quedó convencida de que había visto al huérfano. Pero lo terrible de la historia es que fue visto sucesivamente por tres de los hijos de su hermano, todos los cuales murieron jóvenes. En cada ocasión, el niño enfermaba, regresaba a casa con fiebre, doce horas antes de la muerte, y le decía a su madre que había estado jugando bajo un cierto roble que había en un prado con un chico extraño, un chico de buen aspecto, pero que parecía abandonado, que era muy tímido y le hacía señas. A partir de esa experiencia fatal los padres llegaron a saber que se trataba del huérfano, y que el destino del niño al que había elegido como compañero de juegos estaba seguramente fijado.

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-Son historias algo tristes -comentó Samantha, quien definitivamente se había quedado con la historia en la cabeza pensante. -Sí, son muchas historias, pero creo que esas son algo extrañas -corroboró el mortífago mientras dedicaba una sonrisa cálida. -Esperemos que no pase algo así ahora -agregó Seamus, quien definitivamente tenía algo de escalofríos en al piel de gallina punteada de pequeños grumos blancos. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Heero cayó de pronto, algo extraño, muy extraño, había caído de espaldas. Aline corrió hacia él, pero notó que Heero apretaba fuertemente una cruz serpenteada. Nadie supo nada, nadie lo previó, nadie supo que pasó, al instante Heero desapareció rápidamente, antes de que Aline o algún otro supiera lo que pasó. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**La sombra se precipitaba rápidamente sobre ella, faltaba poco para que la embistiera. Abrió los ojos fuertemente, no notó cuando una especie de portal negro-morado se abrió por detrás de ella y un chico de notable aspecto de diecisiete años (cosa que después recordaría la chica cómo la misma apariencia que le había visto cinco años atrás) salía y extendía sus manos dando un zarpáso a la sombra que lanzó un alarido de dolor chirriante. La chica se precipitó, se levantó asustada, y se quedó mirando la espalda del chico que de pronto había aparecido, supo quien eran inmediatamente. Reconoció perfectamente aquella sonrisa irónica y ojos verde-ámbar que tanto lo caracterizaban.

-¿No has podido con esto, Rous? -Preguntó el chico mientras sonreía burlonamente. La chica no dijo nada al instante, simplemente un pensamiento le cruzó la cabeza «¿Esta es tu forma de saludar, imbécil?». -Si hubiese podido no te hubiera llamado para ver tu cara de aguafiestas. -Vaya, veo que sigues siendo la misma chiquilla insolente que conocí hace cinco años… ¿cómo has estado, loca? -Ocúpate primero de la sombra, tarado. Luego hablamos -contestó la chica mostrando por primera vez una mirada desafiante. -Si te digo algo ¿no te molestas? -Preguntó el vampiro. -¿Qué? -No vamos a ganar. La sombra se revolvió vorazmente y lanzó espeluznantes sombras que nublaron la visión de ambos. -¡Mierda! -Susurró el joven vampiro. -¡Allí vamos de nuevo! -Rous invocó un potente viento y sin preverlo Heero la tomó de un brazo y la lanzó por el aire fuertemente. -¡Hay desgraciado hijo de…! -Gritó la chica sin terminar la oración, puesto que inmediatamente apareció una escoba entre sus manos, la cual, con agilidad rápida tomó y siguió elevándose. Miró hacia atrás y vio como el chico extendía sus alas negras y emprendía el vuelo rápidamente, mientras la sombra chirriaba más fuerte. De un momento a otro la luz del día retornó, la sombra ya no estaba, se había ido. El mundo se ha movido. No hablaron por unos instantes, hasta haber avanzado un buen tramo de kilómetros. -Bien -dijo la chica ante la sorpresa del vampiro. -¿Bien, qué…? -Que he estado bien, hasta ahora. -Vaya sé que nunca te he agradado, pero mal compañía no soy. -No me refiero a eso so tonto, me refiero a esa cosa que me estuvo persiguiendo por buen tiempo. -Abriste el sello, ¿cierto? -Sí. -Contenía un maleficio, solo habían dos opciones, o no le dabas el pergamino y morías, o le dabas el pergamino y morías. -¡Pero que esperanzas me das! -Dijo la chica irónicamente-. Lo bueno que la tercera opción fue que vinieras a ayudarme. -Sí, al menos estás bien. -Sí, ya pasó. Por cierto, ¿cómo va Aline, me refiero a que, cómo está? -¿Aún te acuerdas de ella? -¿Y cómo no hacerlo? Hace algún tiempo ya que nos conocimos… cuando precisamente venían en busca de algunas cosas… -Es mi novia. Un grito de ironía de la chica se propició. -¡¿Qué demonios te pasa, loca?! -Gritó el vampiro algo aterrado, conocía a la chica, conocía sus mañas, y recordaba el golpe que le dio con una piedra hacía ya mucho. -¡Lo sabía, sabía que a pesar de que siempre la rechazabas, sabía que terminarían juntos! ¡Lo sabía! -¿Y para eso debiste gritar? -Bueno, es la emoción, hace mucho que no la veo, quisiera saludarla. Ahora que lo pienso, ¿a dónde nos dirigimos? -Al Valle de Godric, la resistencia se sitúa allí. -Perfecto, ¿seré bien recibida? -¿Pelearás? -La chica sabía a que se refería. -Contra Mephist y contra ti si me molestas. -Perfecto, entonces sí que serás bien recibida. -Bueno. Me parece bien. """« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""-Son las seis menos diez minutos -dijo Stewart, uno de los mortífagos que arreglaba las mesas junto a muchos más de los allí presentes. -Aún tenemos mucho tiempo, ya toda la celebración empezará hasta la media noche, tiempo suficiente para que tengamos todo bien preparado -contestó Teresa, mientras dedicaba una calida sonrisa al mortífago mayor. -¿Alguien quiere venir? Iremos a comprar unas cuantas cosas para lo que hace falta -comentó Melinda preguntando, mientras varios mortífagos y muggles levantaban las manos. La sonrisa de la chica de Lisboa, Portugal se mostró y asintió a todos quienes empezaron a desaparecer (muggles ayudados por los magos y mortífagos).

Tonks, quien alguna vez tuvo una navidad muy hermosa junto a su familia, se acordó de una canción muy hermosa, una canción que hasta las fechas le hacía humedecer los ojos, colocó una grabadora mágica y la melodía empezó a tocar…:

"Navidad, es Navidad toda la tierra se alegra y se entristece la mar. Marinero, ¿a dónde vas? deja tus redes y reza mira la estrella pasar… Marinero, marinero haz en tu barca un altar. Marinero, marinero porque llegó Navidad. Coro: (Marinero, marinero haz en tu barca un altar. Marinero, marinero porque llegó Navidad…) Noches blancas de hospital dejad el llanto esta noche que el niño está por llegar. Caminante sin hogar.. ven a mi casa esta noche que mañana Dios dirá.

Caminante, caminante deja tu alforja llenar caminante, caminante, porque llegó Navidad. Coro: (Caminante, caminante deja tu alforja llenar caminante, caminante, porque llegó Navidad…)

Ven soldado, vuelve ya para curar tus heridas para prestarte la paz. Navidad, es Navidad toda la tierra se alegra y se entristece la mar.

Tú que escuchas mi mensaje haz en tu casa un altar deja el odio y ven conmigo porque llegó Navidad. Coro: (Tú que escuchas mi mensaje haz en tu casa un altar deja el odio y ven conmigo porque llegó Navidad…)

Y en la Misa del Gallo los coros desgarran sus cuerdas… y extasiada ante el Cristo que nace una madre reza por el hijo que fuera de casa sentirá tristeza y los ojos del niño esa noche llorarán con ella. Coro: (Tú que escuchas mi mensaje haz en tu casa un altar deja el odio y ven conmigo porque llegó Navidad…)

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Remus abrazó a su querida esposa que ya presentaba siete meses de embarazo. La chica estaba un tanto melancólica, y aquellos sentimientos de que posiblemente jamás volverían a tener una hermosa velada como esa les hacía pensar que debían de estar más unidos y aferrados el uno al otro, y que el amor debería seguir en ellos a pesar de lo que sucediera. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Harry caminaba tomado de la mano de Escarlet, el viento húmedo daba a entender que posiblemente haría frío en la noche.

-Sería bueno que guerra alguna no existiera -comentó Harry, mientras Escarlet lo miraba atentamente…:

"I light a candle to our love In love our problems disappear But all in all we soon discover That one and one is all we long to hear. "Enciendo una vela por nuestro amor, Enamorados los problemas desaparecen. Pero a fin de cuentas pronto descubrimos, Que uno y uno es todo lo que deseamos escuchar.All round the world Little children being born to the world Got to give them all we can till the war is won Then will the work be done Help them to learn songs of joy instead of burn, baby, burn, Let us show them how to play the pipes of peace Play the pipes of peace. Alrededor del mundo, Pequeños niños llegan al mundo. Debemos darles todo lo que podamos hasta que la guerra sea ganada, Entonces el trabajo estará hecho. Ayudarles a aprender Canciones de alegría y no sólo de incitación. Que se nos permita mostrarles cómo tocar Las pipas de la paz, Tocar las pipas de la paz.

Help me to learn Songs of joy instead of burn, baby, burn, Won't you show me how to play (how to play) The pipes of peace (pipes of peace) Play the pipes of peace. Ayúdame a aprender canciones de alegría y no sólo de incitación. Me mostrarías cómo tocar las pipas de la paz Tocar las pipas de la paz.

What do you say (do you say) Will the human race be run in a day (in a day) Or will someone save this planet we're playing on Is it the only one What are we gonna do Help them to see (help them to see) That the people here are like you and me (like you and me) Let us show them how to play (how to play) The pipes of peace (pipes of peace) Play the pipes of peace

I light a candle to our love In love our problems disappear But all in all we soon discover That one and one is all we long to hear.

" ¿Qué opinas? ¿Desaparecerá la raza humana en un día? ¿O será alguien capaz de salvar a este mundo? ¿Es el único mundo? ¿Qué haremos? Ayudarlos a ver Que la gente aquí es como tú y yo Que se nos permita mostrar cómo tocar Las pipas de la paz, Tocar las pipas de la paz. Enciendo una vela por nuestro amor, Enamorados los problemas desaparecen. Pero a fin de cuentas pronto descubrimos, Que uno y uno es todo lo que deseamos escuchar.

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-Es verdad, sería bueno, sería realmente bueno. Pero debemos comprender que esto quizá sean los últimos días felices que tenemos. O tal vez no, el chiste de esto es que quizá las cosas, por las cuales nosotros luchamos, sean las más convenientes y las más correctas. No debemos desesperar, podemos seguir adelante. Pero ahora no debemos preocuparnos. Disfrutemos este día Harry. El chico ojiverde asintió sonriente, las cosas debías ser excelentes junto a su chica de cabello negro verdusco. """« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""-¿Falta mucho para llegar? -Preguntó la chica de cabello negro, mientras aceleraba más. -No, de hecho ya se puede ver el valle desde aquí -contestó el vampiro, mientras hacía una mueca-. ¿Siempre sueles ser así de desesperante? -¡Huy, y no me has conocido! -Chilló la chica ante la sonrisa del vampiro. Aterrizaron en suelo neutro, mientras Aline corría hacia Heero y se aventaba para abrazarlo. -¡Heero, ¿dónde te has ido? -Preguntó la chica, siendo seguida de un beso que le dio el vampiro. -He ido por una niña, si a eso se le puede decir niña -comentó Heero mirando como Rous le amenazaba con un puño. Aline se giró para ver a la chica y pegó un grito emocionado. Heero nos upo que fue después del beso, los abrazos y el ¿cómo estás, que has hecho todo este tiempo? Mujeres<í> -pensó él mientras sonreía. -Ya estás en buenas manos, Rous, nos vemos otro rato por allí. Estaré por allí metido, ayudaré tal vez a los gemelos pelirrojos con lo que sea que estén tramando. -Sí mi cielo. -Gracias -dijo Rous sonriendo. -No hay de qué. Cuando quieras -contestó el vampiro mientras caminaba con ese toque respetable y conciso. Las dos chicas se fueron con otro grupo, donde la nueva integrante era bien recibida por todos. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Las horas siguieron de paso, solo quedaban como mucho media hora para que la cena se llevara a cabo. Cada quien iba con su cada cual, las cosas podían ser menos drásticas si entre los gemelos Weasley, Heero Yuy y Neville Longbottom no se encontraran poniendo entre los árboles aquellos fuegos artificiales que cuando se diera la media noche estallarían al cielo fuertemente e iluminarían el profundo cielo azul turquesa oscuro que se levantaba y tal vez aquella luna potentemente roja pudiera adornar solo por esta noche aquel festival de fuegos pirotécnicos.

Por ahora, los minutos seguían corriendo, y ahora más que nunca el espíritu unido de todos los presentes se fortalecería más.

Llegaba el momento… Solo llegaba… Todos unidos… Sentados en las mesas… Diez… Nueve… Ocho… Siete… Seis… Cinco… Cuatro… Tres… Dos… Uno… Y aquellos gritos y abrazos empezaron a elevarse, mientras los atronadores sonidos provocados por los juegos pirotécnicos empezaban su sorprendente iluminación mientras todos se quedaban completamente admirados. -No sé por que siento que tú tuviste algo que ver en esto -comentó Aline mientras abrazaba a su vampiro y le besaba. -Pues solo un poco… no mucho en verdad. Poquitín, cosa de nada. -Ajá… eres un inquieto corazón. ¿Qué será de mí cuando me case contigo? -Preguntó la chica ante el sonrojo del vampiro. -No lo sé. Está difícil de contestar… pero seguramente no querrás salir de la cama -comentó en respuesta el vampiro, pero con un murmullo que solo Aline pudo percatar. Lo cual al igual de un sonrojo provocó que a la chica le diera un leve toque de calor en el cuerpo. -Eres un tonto… -Y tú un amor. -Eso no lo discuto -contestó ella. -Ególatra. -No, solamente digo la verdad. -¿Me amas? -Como no te imaginas. ¿Y tú a mí? -Más que a nada en la vida. Y ambos se besaron ante la mirada sonriente de varios. Por allí se comentó: Un vampiro y una humana, excelente combinación. Entonces la combinación de felicitaciones se hizo aún más presente, las chicas sonrientes platicaban de temas muy interesantes, los enamorados que eran en verdad poco disfrutaban del amor que se profesaban. Todo era maravilloso… sí… maravilloso. Todo maravilloso. Parecía maravilloso. Era maravilloso.

La cena transcurrió con muchos detalles que posiblemente no alcanzaría a decir explícitamente, pero sin duda, algunos de ustedes que hayan logrado ver todo lo que ocurre en un evento colosal cómo este sabrán precisa y exactamente lo que trato de dar a entender.

No sé cuantas horas pasaron exactamente, lo que sí sé es que de un momento a otro, aquella hermosa velada iba concluyendo, muchos no se habían dado cuenta -pues unos platicando y otros jugando- de que Harry y Escarlet habían desaparecido del lugar. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**No habían dicho ni una sola palabra, ambos sabían lo que querían, sabían que debían hacerlo. Esperarlo era una tortuosa desesperación, la desesperación y tortura habían fluido por muchos años, y la necesidad de los cuerpos mutuos era intensamente aceptable.

-No sabes cuanto he deseado poder pertenecerte completamente, Harry -dijo la chica entre jadeos, después de perder la ropa y quedar con solo la ropa interior ante Harry, quien la acariciaba levemente. -Momentos como estos son eternos en la vida, amada mía. Mi Escarlet amada -Harry la besó. La conexión de sus miradas empezaba a forjar un tremendo vínculo, ambos sabían o podían predecir el destino final de aquella terrible lucha que en poco tiempo se forjaría para emparejar una tremenda guerra colosal. La cama quedó a disposición, y por primera vez -esperando que no fuera la última- se entregaron a una sola pasión, a un solo cuerpo, un espíritu y un amor que ambos esperaban fuera acrecentándose a cada segundo. Harry lo necesitaría, y Escarlet lo sabía perfectamente bien. Mucho muy bien de lo que ella deseaba y conocía. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Por ahora, pienso yo es todo… de esta noche tal vez, lo que sigue podría ser o no ser bueno. No lo sé… el mundo se ha movido y solo tal vez Rolando lo sepa… creo que lamentablemente yo no…

"Heero Ainur Yuy Inou..." "Ultimo Caballero Templario..." "Dios de la Muerte..." "Guerrero Elemental del Fuego..." "Guardián de los Secretos Illuminati..." "Rey Shaman..." "Líder Vampírico..." "Próximo Heredero Al Trono Infernal..." "Au revoir"

»»!En el próximo capítulo!:««

»»"… Él no sabía si descubrir el código que los liberaría lo fuera a nombrar algo que ambicionaban todos, ser la mano derecha de Mephist, nadie se atrevía a mandar equivocadamente junto a Mephist, es irrelevante el no decir que el sufrir un error podía costar ser condenados al abismo negro, algo pero que la propia muerte…

-Es simple, tú quieres seguir un camino, pero temes que este se desvíe un poco y cambie todo el curso.

-Está sucediendo, está sucediendo… en verdad algo malo está pasando. No sé que es… necesito ver que sucede -habló Heero ante la mirada atónita de todos."««