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Historia 24568 — capítulo 55

"55.- Por primera vez… El estandarte de los mortífagos." Prefacio: …-Mi nombre es Lucrecia Bonfield Montmorency… (Lucrecia Bonfield (La Guardiana de Softilis))

Esa maldición, una maldición que él mismo había inventado pero que nunca jamás había utilizado ni revelado, solo la ira, el coraje, la maldad mas enterrada en el corazón podía hacer funcionar esa maldición. Por eso nunca la utilizó ante alguien, pues su poder podía ser tan desgarrador que corrompería más el alma de quien la utilizaba. Por eso los ojos sorprendidos de Harry.

-Entonces tú fuiste quien robó mis nuevos hechizos… quien robó las instrucciones a seguir. -Sí, lo hice yo, solamente que he mejorado desde que tú los creaste… -Mentira Bellatrix, nadie puede controlar ese poder tan oscuro. -Rétame… -No vales la pena, es tarde, tengo mejores cosas que hacer -el chico se dio la vuelta, mientras caminaba hasta su grupo. Bella no lo dejaría escapar, no una vez más. -¡Aparimis tronetr! El rayo fantasma dio en la espalda de Harry tumbándolo de bruces y profiriendo un extraño dolor en el chico quien empezó a sangrar de la nariz. Incluso Escarlet se preocupó, eso era letalmente imposible en el aspecto de que parecía ser que Bellatrix estaba ya casi sin magia. Se levantó, adolorido y sonriente. -No está nada mal, Bellatrix, nada mal… -Y tengo mucho más que mostrarte. -No lo dudo, pero voy a arrancarte la cabeza con mis propias manos… -contestó Harry mientras sus ojos se ponían rojos como la sangre. Bellatrix se asustó al verlo y más cuando vio salir un rayo rojo del dedo índice de Harry. Sus gritos proliferaron el espacio en que se encontraban, sentía que su cuerpo se desgarraba rápidamente, como sus membranas interiores se carcomían de tanto dolor y ardor en sus entrañas. -Ese hechizo lo inventé el día en que mate a tu querido esposo… ¿nunca te has preguntado como es que murió? La sonrisa estremecedora de Harry invadió la mente de la mortífago que se levantaba poco a poco. -Sí Bellatrix, justamente así se veía tu esposo antes de que yo lo matara… suplicaba y chillaba como puerco, gritaba aterrado cuando vio como su pierna derecha se separaba de su cuerpo por ese mismo hechizo que te he lanzado… gocé al ver como se retorcía de dolor… como derramaba sangre… como enterraba sus dedos en las piedras… fue extremadamente placentero. -¡Eres un mal nacido, Potter! -Gritó Bellatrix mientras lanzaba otra maldición que Harry detuvo con una de sus manos. -¿Cuántos lograste aprender y controlar? -Preguntó Harry lanzando otro que si no hubiera sido por que la mortífago se agachó le hubiera cortado la cabeza en un as de segundo. Harry al ver como su maldición destrozaba una pared se enfureció levemente-. ¡No te hubieras movido, eso te hubiese cortado la cabeza en un segundo! Bellatrix estaba muy asustada, conocía poco el poder de Harry, ahora le parecía una muy mala idea haberlo enfrentado en ese momento. -¡Icarus! -La forma de un ángel de fuego apareció y este de separó en miles de flechas de fuego negro que una a una se encajaron en el cuerpo de Harry. -Esto es increíble… ese hechizo nunca lo probé… se siente como si mi cuerpo no me respondiera… siento un calor extraño -comentó Harry mientras extraños vapores le salían del cuerpo-. ¿Así se sentirá el morir de esta forma?  -Preguntó-, veamos como te duele a ti esta maldición modificada aún más… -¡Icarus! Increíblemente Bella esquivo casi todas… solo dos se encajaron en su pierna derecha. -Eres buena Bellatrix… por cierto, ¿sabes como se llamaba el veneno que fue matando lentamente a Dumbledore? -Harry sonrió recordando esos momentos-. Creo que no… bueno, yo te diré, se llama "Juryunus" ese veneno te mata en al menos un año o dos… pero afortunadamente para ti, el veneno te matará en unos cuantos minutos… -¡¿Qué?! Bellatrix empezó a desesperarse. -Sí bueno, la segunda flecha contiene otro tipo de veneno, no sé cual será, son muchos, solo reconocí la flecha de abajo… pero todavía podemos divertirnos de aquí a tu muerte… he logrado crear un sin fin de maldiciones imperdonables, que Voldemort estaría muy feliz de utilizarlas. -¡Nadie pudo lograr crear tantas maldiciones en tan poco tiempo! ¡Eso es para una eternidad entera! -No hay mucho que decir, sin duda tengo talento para esto. Sabes, desde que enviaste a Sirius al velo empecé a generar un odio muy grande hacia ti, dado está el hecho de que pude empezar a desarrollar ciertas facultades inmensas en ese sentido y viéndolo de esta manera, ahora tengo el poder más que suficiente para matarte cuantas veces yo lo vea necesario. Es increíble, ¿cierto? -¿Estás loco? -Hay mira que eso si no lo sé… pero tal vez, sí… -¡No lo hagas! -Gritó Lucrecia poniéndose enfrente y con los brazos abiertos para no permitir que matara a su amiga. -¿Y porqué no? -Tú le quitaste todo lo que tenía, bueno ó malo son los ideales de alguien que quiere seguir otro camino distinto a la vida buena. -Esa es una estupidez, si yo maté a Voldemort fue por que él estaba violando las reglas del mundo, nadie puede violar el poder de esa forma. -¿Y cómo se llama a lo que estás haciendo ahora? -Eso es distinto. -No lo es, Potter. Para bien o mal tú estás llegando más allá que los orígenes… bien los sabes, conozco los secretos de los inicios, y seguramente has logrado entablar encuentro con aquellos a los que nadie se atreve a combatir… estás sobrepasando lo que nadie ha logrado y eso tendrá un desequilibrio en todo lo conocido. -¿Quién eres? -Preguntó Harry, sin prestar atención a las miradas confusas de sus amigos. -Mi nombre es Lucrecia Bonfield Montmorency. -La Guardiana Softilis. -Sí… -Seas quien seas… si no te apartas morirás al igual que ella. -Pues adelante. -¡Avada Kedavra! -Gritó Harry. El rayo verde impactó en el pecho de la mortífago de nombre Lucrecia, mandándola dos metros lejos del cuerpo de Bellatrix, quien no podía moverse del todo. -¡Harry! -Escarlet avanzó hasta él-. ¡Detente ya! Harry sonrió y caminó hasta Bellatrix, la tomó del cuello y la lanzó hasta donde se encontraba Lucrecia. -Esto es inusual… ¡Levántate ya, guardiana! -Gritó Harry sonriente, mientras Escarlet y los demás veían con asombro como Lucrecia se levantaba sin ningún rasguño. -Sabía que lo harías, no eres ingenuo, para ser solo un chico. -¡Já! Alguien como tú jamás se compararía a mí… nunca… Bella se levantó rápidamente y haciendo un esfuerzo sobrehumano se abalanzó sobre Harry y puso su varita en el lugar dónde el corazón de Harry se encontraba. -¡Bella, no! -Lucrecia se acercó, pero la mortífago no quería retroceder. No estaba dispuesta a hacerlo. -Adelante Bella, dispara la maldición que tienes pensado… puedo leer tu mente, sabes que no me matarás con eso, pero que si lograras activar algo dentro de mí que no será muy bueno, algo que puede llevarme a la perdida total… ¿cierto? -Sí… deseo verte caer como tu hiciste caer a mi amo… no sabes cuantas ganas tengo de destrozar cada parte de ti, no sabes cuantas ganas tengo de matarte yo misma. -Mas sin embargo sabes que eso no es posible… inténtalo, Bellatrix Black… inténtalo. -¡Eres un desgraciado Potter! -Y diciendo esto cayó al suelo, sin poder moverse. Lucrecia se acercó a ella, reprochó con la mirada a Harry quien sonreía sin querer hacer algo. -¡En serio no piensas ayudarla! -No tengo por que hacerlo… si ella se muere no me dolería a mí. -¡Yo lo sé, mas sin embargo tú eres el estandarte mortífago! -Gritó con ira la mujer de cabellos dorados. Harry entendió inmediatamente. -Es verdad Harry, ¿recuerdas el mural? -Preguntó Eris mientras se acercaba a ellos. Otra sonrisa más se produjo, el estado normal de Harry volvió a aparecer. -Es momento de irnos -dijo, tomó en sus brazos a Bellatrix-, busca a los que estén de acuerdo contigo, tú sabes a quienes me refiero -agregó, diciendo esto a Lucrecia-. Sabes también donde encontrarnos… ve… -y desapareció. """« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""-¿Se le quitará el veneno? -Preguntó Dudley, mientras le pasaba una poción a su primo. -Sí, solo es cosa de esperar unos momentos. En eso entro Escarlet a la sala. -Harry, necesito hablar contigo -señaló la puerta. -Dudley, Severus, síganla atendiendo, si despierta me avisan. -Sí -respondieron los dos al unísono. Harry y Escarlet salieron por la puerta de madera, rumbo a los jardines. -¿Qué fue todo eso? -Preguntó la chica después de un rato de caminar. -¿A que te refieres? -A todo lo que pasó allá en el callejón Diagon… -¿A partir de que parte? -Desde que te iluminaron esas dos llamas y apareciste con esa extraña armadura… parecías un rey. -Eso… bueno es una especie de poder que Hedwig y Fawkes me regalaron, ese es el atuendo que utilizaré en la guerra, combinado con el del elemento fuego. -¿Y lo que decías a Bellatrix, de unos documentos? -Esos documentos que ella me robó son códices que muestran alrededor de setenta maldiciones tipo imperdonables que inventé. Todas con toques de magia oscura. -¿Cómo? -Sí, hace un tiempo logré inventarlas, mientras vagaba en busca de los Horrocruxes, hubo un tiempo en que tuve que estar solo, en muchas partes… es difícil de poder contarlas todas… nunca terminaría… -Harry, esos poderes muestran parte de tu alma corrompida. -Yo lo sé, pero es inevitable ya, no podemos hacer nada ahora, tal vez después de que todo esto pase y si logramos salir victoriosos podremos encontrar un cierre de esa maldad que llevo dentro. Por ahora no hay que rebuscar más allá de lo que no comprendemos. Escarlet quiso reprochar, pero sabía que él tenía razón. -No quiero que nada malo te suceda, te he pedido ya en dos ocasiones, no quiero que eso pase por tercera vez. -Tranquila Escarlet, esperemos que todo logre salir bien. La besó, ambos lo necesitaban, sabían que las cosas estaban empeorando ya. -Tengo frío, y tengo un antojo de chocolate caliente -dijo la chica mientras abrazaba a su novio. -Pareces embarazada -comentó Harry sonriente y con risa mezclada. Escarlet sonrió a eso. -Pues aún no hemos hablado de eso corazón -contestó la chica mientras veía con gracia el sonrojo de su novio. -Yo… -Hay amor mío -las risas de la chica eran muy dulces-. Tranquilo, ya hablaremos de eso después. -Bueno, ¿quieres el chocolate caliente? -Sí. -Entonces vamos para adentro, para que se calme un poco el frío. -Bien. Ya habían entrado, cuando vieron que Neville iba corriendo hacia ellos. -Así me ahorran ir a buscarlos hasta los jardines. ¡Bellatrix despertó y esa mortífago de cabellos dorados regresó con al menos sesenta mortífagos! Están todos agrupados en la sala. Escarlet abrió los ojos de par en par. -¿Tantos? -Preguntó ella. -Sí… dice que son todos los que quedan, solo sesenta, los otros quince dice ella que se han querido unir a Mephist, que lo buscarán. -Bueno, al menos han venido, veremos que es lo que tenemos que arreglar. Caminaron los tres, Escarlet tomada de la mano con Harry. Entraron en la sala, siendo observados por todos, entre mortífagos y todos los del grupo de Harry, quienes estaban muy al pendientes de lo que pudiera pasar. Harry hizo una seña a Escarlet, pidiéndole que se quedara atrás. El silencio era sepulcral, Bella ya había despertado, pero su mirada ya no era de un odio profundo hacia Harry, solamente un poco de coraje tenía. -Veo que muchos de ustedes han logrado sobrevivir… y seguramente muchos de ustedes me han de tener un inmenso rencor y un odio por haberles quitado la utopía que Voldemort les iba a otorgar. -No sabes nada -comentó uno de nombre Alexander. -De hecho, lo sé todo… eres tú quien ponía las fuerzas atacantes al norte de Milán, en Italia. El mortífago no quiso decir nada más, había tenido la desgracia de enfrentar al chico y de llevar aún las marcas de dolor. -¿Porqué hemos venido aquí? -Preguntó una mortífago que Harry nunca había visto. No respondió en el momento, simplemente se acercó a Bellatrix. -¿Cómo sigues? -Un poco adolorida. -Sí, al menos debes reposar dos días. Ten, toma esto. -¿Qué es? -Preguntó Bella observando el frasco con un líquido rojo. -Es agua de jamaica, pero contiene las esencias que quitarán por completo el veneno de tu sangre. -¡Oh! Gracias… -Por nada… agradece a tu amiga, ella fue quien te ayudo a salvarte. Bella sabía a lo que se refería con eso, pero de igual forma se sentía muy agradecida-. ¿Por qué han venido aquí, se preguntan? Es sencillo… les ofrezco una salida. -¡Una salida! ¡Fuiste tú el que nos hizo tener que escondernos, si nos agarran iremos hacia Azkaban, esa prisión es como estar en el infierno desde que tú la adaptaste! -Gritó otro de nombre Jayden. -¿Y acaso no se merecen eso? -Preguntó Harry-. Seguramente cada uno de ustedes mató a una persona inocente. ¡Se merecen más que morir desmembrados como su general Archion! Pero yo les estoy ofreciendo otras salidas. Únanse a mí y peleen en esta guerra. -¡¿Acaso estás loco?! -No, pero seguramente tú sí. El ministro de magia está presente, si hubiese querido yo matarlos lo hubiera hecho desde que entré en esta sala, no hay posibilidades de escapar. Pero no están aquí para ser apresados, ni están obligados a darme una respuesta positiva a lo que yo les ofrezco, igual si quieren decir no, adelante, y pueden irse, nadie los perseguirá. No por ahora, pues eso sería tener ventaja para nosotros. -¿Qué propones? -Preguntó Lucrecia, mientras ayudaba a Bellatrix a levantarse. -Ya les he dicho, saben perfectamente que si Mephist me logra vencer a mí, ustedes perecerán al igual que toda la raza humana. -Entonces podemos unirnos a ellos. -Sí, haz lo mismo que van a hacer Pettegrew y Lucius Malfoy… igual de estúpidos, sin ofender Draco. -No hay problema, Harry. -Mephist los usará como peones en un tablero de ajedrez, Mephist no dejará que los humanos en su totalidad habiten la tierra que el conquistará. Nos destrozará o nos utilizará como esclavos. Nadie estará a salvo de su régimen. -¿Entonces propones que nosotros nos aliemos a ustedes para combatirlo? -Es una de sus únicas opciones, posiblemente la única en la que tengamos oportunidad de vivir. -¿Pero después de esto nos encerrarán? -No, ustedes serán libres, pero con al condición de que se reformen de lo que antes fueron. Seguirán con el nombre de mortífagos, pero solo por tradición, deberán enmendar el daño que hicieron al lado de su amo Voldemort. No parecía tan mala idea después de todo. -Creo que no tenemos más opción… estamos de acuerdo -dijo Lucrecia, mientras todos los mortífagos asentían. -Bien, todos tendrán un espacio en los terrenos míos. Si quieren en esta casa o afuera podemos construir campamentos, de los grupos que estaremos unidos. -Preferimos estar afuera, hemos aprendido a sobrevivir en situaciones muy difíciles, queremos poder estar al aire libre. -Bien, la comida no les faltará. Hubo muchos que no confiaban en ellos, pero los mortífagos estaban decididos a dejar sus escondites y a empezar apoyando el lado del bien, y que mejor forma de empezar con el chico que sobrevivió. """« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""-Me alegro de que esto haya resultado sin más prejuicios -comentó Lucrecia mientras tomaban una tasa de chocolate caliente, que Harry había preparado, para ellas y para su amada y él. -Sí, pensé que se armaría una guerra entre ellos y nosotros… pero sí, estuvo bien y rápido. -Lo que no entiendo es como piensan enfrentar a Mephist -preguntó Bellatrix, mientras abría la boca, pues un leve quemazón se provocó. -Aún no sabemos… pero él pronto saldrá de esa prisión que lo mantiene encerrado… no comprendo aún cuan poder tendrá al salir. -Entonces ¿tienes pensado combatirlo con todo el ejército necesario? -Sí. Ésta vez tendremos que estar todos unidos… por un mismo fin en común. -Será muy difícil, Harry… pero estaremos contigo hasta el final. Lo verás. -Gracias… están en su casa, pueden ver lo que sea, y quedarse donde quieran. -Gracias. -Nos veremos mañana en el desayuno, supongo que tendremos que hacerlo en los terrenos, somos muchos y no cabríamos aquí todos. -Sí, supongo que sí… """« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""-¿Ya no tienes frío, corazón? -Preguntó Harry mientras abrazaba a su chica, por debajo de las cobijas de su cama. -No, ya no -Le besó-. Me alegro que los mortífagos y tú hayan llegado a un acuerdo. -Sí, es extraño, nunca pensé que fuera tan fácil. Sin duda hay algo más de por medio. -Pienso que están cansados de ser perseguidos. A lo mejor si están arrepentidos. -Eso no lo sabemos. Pero ojalá que sea así. -Lo bueno es que ya somos unos pocos magos, muggles y mortífagos que pelearemos unidos. -Necesitaremos mucho más que eso si queremos lograr una resistencia adecuada. -Pero al menos estamos llenos de esperanza. -Tengo la seguridad de que en esos momentos la esperanza nos abandonará, amada mía. -Ten fe, verás que todo podrá salir bien. Sonrieron. """« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""-Estoy arto de pelear… nos hemos unido a Potter, pero eso no nos garantiza el que vivamos -comentó Alexander, uno de los mortífagos más grandes. -Ya no nos queda decidir eso, Alex. Es lo menos que podemos hacer después de todas las atrocidades que hicimos. -Sí. Bellatrix tiene razón. Potter va a lograr ser el estandarte mortífago. Tal vez sea verdad, y no logremos sobrevivir a esto nuevo. Pero si podemos cooperar con algo, daremos nuestro mejor esfuerzo para eso. Somos los que no han logrado caer en Azkaban, aún tenemos el tiempo de lograr reivindicarnos, de hacer algo bueno por la tierra. -Hablas como si las palabras no te pesaran al decirlas, Lucrecia. -No es eso, Thomas, no es eso. Simplemente es algo que cualquiera de nosotros diría ya en estos términos redundantes. -Suena tan vorágine. Es como pelear contra el fuego solo con las manos. No somos bien vistos por la gente. ¿Cómo lograremos unir fuerzas si todos nos odian? -Eso es solo una trivialidad -interrumpió una chica de hermosos ojos grisáceos-. Tal vez sí tengamos odio y rencor por todo lo que hicieron. Pero todos merecen una segunda oportunidad para cambiar. Y creo que eso no los excluye a ustedes. Los mortífagos se iban acercando, mientras ella les daba un vaso con chocolate caliente. -Gracias. -No hay de que. Llámenme Luna. -¿Lovegood? -Sí -les regaló una hermosa sonrisa tierna, típicas de ella. -¿Harry ya tiene el ejército suficiente? -No les voy a mentir -contestó mirando al mortífago que le hizo la pregunta- pues eso sería malo en lo que de verdad tenemos. No, el ejército que tenemos no es tan grande. Eso es precisamente lo que estamos intentando juntar. Hasta ahora solo somos nosotros y muggles amigos de Harry. -La tenemos difícil. -Y mucho… Pero esta noche no se preocupen por eso. Ahora sería bueno que ustedes descansen, ya habrá tiempo para platicar y poder organizarnos de la manera más correcta. Estaban de acuerdo, las diversas fogatas se fueron encendiendo, las casas de campaña empezaron a notarse, cada uno celebraba a su manera la unión nueva y el perdón que se les estaba otorgando. Aún en tiempos de guerra, una unión significaba ya muchas cosas. El ser sinceros en ese aspecto ameritaba un poder más en los corazones de los mortífagos. """« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""-Buenos días -saludó Kyll, un mortífago de cabellos negros y ojos miel a Harry, quien contestó de la misma forma-. ¿Tan tarde es? -No, son las nueve de la mañana, no hay prisa de levantarse, solo les venía a avisar que el desayuno empezará en unos minutos. -¡Oh, bien, gracias! -No hay por que. Las mesas están junto a los jardines principales, por la entrada a los terrenos. Harry caminó hasta donde la mortífago de nombre Lucrecia estaba quieta, mirando el cielo. -Necesitamos lograr que mejoren todos sus habilidades… tú mejor que nadie serviría para el trabajo -dijo la mujer, mientras Harry sonreía. Bellatrix llegó al lugar. -Creo que Bellatrix igual sabe hacerlo. -¿El qué?... -Entrenar a los mortífagos. -¿Yo? -Sí. Dado el hecho de que tú fuiste quien tomó los pergaminos donde varios hechizos y maldiciones se creaban a partir de magia desconocida. Seguramente encontraste la forma de aprenderlos de una manera rápida. Con eso podrías enseñar a los mortífagos a instruirse en el arte de la magia oscura a un nivel mejorado. -¿Pero la forma de los hechizos no sería muy adecuada? -No por los métodos que tú y yo sabemos. Pero si lo hacen con magia simple, el daño no será existente. -¿Pero que tipo de hechizos o maldiciones serían? -Preguntó Lucrecia dudosa-. ¿Cuáles serían los más útiles? -Pienso que los devastadores serían los mejores. El daño es mortal, puede que mejorándolos y ante los demonios podríamos acabarlos de un golpe o dos -contestó Bellatrix, haciendo que Harry sonriera y se quedará un momento pensativo. -Sí. Tienes razón. Aún que también debemos pensar en si la maldición mortal sería una opción. Los mortífagos tienen experiencia en usarla. -¿Pero sirve en los demonios? Sé que las otras maldiciones imperdonables que has inventado matan de una manera dolorosa, pero entre segundos, mientras que el avada kedavra mata instantáneamente, tus maldiciones son más poderosas, pues tiene más concentración de magia oscura y blanca. Pero las variables cambian en esos sentidos. -Mandé un avada kedavra a un demonio y si lo mató al instante, pero la concentración de magia debe ser más fuerte. Pensemos esta vez que la razón más fuerte es el sobrevivir, los demonios no son criaturas que tengan o compartan sentimientos buenos. A ellos hay que destruirlos completamente -contestó Harry directamente. -Esa es una variable a nuestro favor. -Sí. -¡Harry, es hora de desayunar! -Gritó Draco desde una larga distancia. El ojiverde alzó la mano, mostrando que iban hacia allá en ese momento. Los mortífagos empezaban a caminar, muchos de ellos se mezclaban entre los amigos de Harry, platicaban de cosas diferentes. -¿La Orden del Fénix no ayudará en esto? -Preguntó un mortífago que parecía ser novato. -No, lamentablemente ellos están fuera, están ahora de vacaciones en un lugar muy bueno y acogedor -contestó Rufus Scrimgeour, mientras varios reían por esa indirecta bien entendida por algunos pocos. -¿En serio los mandaste a Azkaban? -Preguntó Bellatrix por lo bajo a Harry, quien asentía sonriente. -Sí. Mejor que estén allí a estorbarnos y no dejarnos enfrentar esto directamente. -Sí. Seguro que sí. -La verdad es que hay mucho de que poder decir… esperemos… solo esperemos…

"Heero Ainur Yuy Inou..." "Ultimo Caballero Templario..." "Dios de la Muerte..." "Guerrero Elemental del Fuego..." "Guardián de los Secretos Illuminati..." "Rey Shaman..." "Líder Vampírico..." "Próximo Heredero Al Trono Infernal..." "Au revoir"

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»»"… -Me alegro de que por fin podré pasar una navidad rodeada de gente calida -comentó Bellatrix mientras Lucrecia le sonreía, mostrando que podía decir lo mismo.

-Yo tengo una historia, es un cuento de un gran escritor; "Charles Dickens" se llamó, llama, pues su espíritu en libros e historias quedará por la eternidad. Su historia se llama "Fantasmas de Navidad".

-He ido por una niña, si a eso se le puede decir niña -comentó Heero mirando como Rous le amenazaba con un puño."««