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Historia 24568 — capítulo 60

"60.- El otro. ¿O Macrocosmos?" Prefacio: …-No te acostumbres demasiado, Potter. La gente como tú morirá… (Mephist)

Los ojos escrutadores de aquel chico de ojos verdes intensos rayaban a la mítica perseverancia de aquel que siempre ha tratado de conservar un equilibrio tal vez imposible/posible. El viento surcaba aquellas fauces que llenaban espacios quebrados en donde las cosas posiblemente no tendrían un sentido menos estricto que el de ser o no ser una fuerza involuntaria que de rayando a la imbecilidad las cosas podrían mostrar un completo desperfecto en la vida de lo que posiblemente sería siempre un dos a dos en un contexto que simplemente daría como resultado una cosa…: Destrucción.

Pero aquella sombra en el cielo taciturno observaba ambas cosas, nada se le escapaba. Nada.

Tampoco al que con la mirada perdida y el ingenio de un completo gilipollas mostraba un temperamento fuera de sí contra lo que en este momento figuraba en su cabeza… Solo que él se escondía detrás de un computador blanco con negro que le quitaba la vida a cada segundo que pasaba sentado sobre esa silla de tela grisácea carcomida por los años.

Un testigo más, el viento… cosa de nada y cosa de todo, no había lugar alguno al que no se escapara.

Pero sin dudarlo, sin pensarlo, después de haber escuchado las últimas palabras de Heero salió a toda prisa de allí, no podía desaparecer, Mephist no era cualquier cosa y ver el estado deplorable en el que había dejado al vampiro era para ponerse a pensar que tal vez por ser él le fuera aún peor y que lo hecho al líder vampírico solo sería de una simple expresión monótona y divertida a la vez: ¡Já!

Pero aquella sombra en el cielo taciturno seguía observando cada movimiento. Uno tras otro al compás del viento destructor de huracanes insípidos que podían hacer ver al hombre que el viento era más poderoso que mil soles juntos en un contexto literal.

-Debo darme prisa -comentó a voz abierta, mientras aquella sombra en el cielo sonreía con ironía y pesadez. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Mephist sonreía abiertamente, aquello era cosa de gracia y simplicidad. No era mucho, no era la gran cosa, no era nada para él aquel mundo que simplemente parecía otro más el cual conquistar… pero se lo habría dicho alguien con agallas, Nunca has conquistado uno y tal vez ni este logres conquistar… Definitivamente eso era algo que aquel que está detrás del monitor sabía, el escritor lo sabía. Pero en estos momentos dudaba. Posiblemente Mephist lo supiera más adelante. Incluso podría ya saberlo. El escritor tenía miedo… De alguna manera Mephist sonreía por eso y por muchas cosas más que tenía pensado hacer. No quería probar sus poderes, no con solo aquello que se presentaba que no cabía en sí nada bueno de aquel lugar que alguna vez fue hogar de vampiros y lugar de oscuridad y maldad. El macrocosmos lo sabía. Alzó la vista al cielo, presentía que aquel de nombre Harry Potter no tardaría en llegar, no quería esperar mucho, Mephist no era de esas personas que esperan miles de horas con el simple hecho de ver a alguien que para uno ni importancia tiene y simplemente las cosas no estaban tan bien con sus poderes como para comenzar una guerra, esto necesitaba dedicación y trabajo, esfuerzo y mil milimierdades más. Peor debía pasar un tiempo, aún los veintiún no estaban listos, necesitaban darles forma, ver como sería aquellos que nadie nunca imaginó volver a ver o porqué no, ver por primera vez.

-Mi Lord, ¿algo que hacer? -Preguntó uno de los demonios que se maravilló al ver la omnipotencia de su amo y señor. Lameculos hubiera dicho el escritor. -Esperemos un poco. Odio esperar -se contradijo así mismo, pero era el amo, nadie podía cuestionar sus palabras-. Veamos que sorpresas nos trae el viento en los minutos que se acercan -hizo un movimiento de mano, como desechando cada palabra para dar nuevas órdenes-. El tiempo apremia, él se tarda mucho detallando las cosas, esto es para que ya hubiera empezado -bufó-, busquen un lugar propio para nuestro territorio. -¿Por qué no este, mi Lord? -Preguntó el demonio. -¿Acaso eres idiota? No pienso situarme en un lugar en donde aquellos vampiros de mierda estuvieron protegiendo por años la prisión y los sellos. No me rebajaré -seguro que indignado estaba-. Evaporen el Atlántico o como le llamen esos apestosos engendros de humanos… Levanten tierras, quemen todo, hagan lo que tengan que hacer… pero quiero algo bien. -Inmediatamente mi Lord. Y a la respuesta del vampiro, al menos veinte mil demonios elevaron el vuelo, el escritor no sabía cuantos poner, no lo sabía… pero para decir una cantidad apropiada dijo veinte mil… pudieron haber sido cien mil, un millón… valía poco eso. El chiste era que fueron muchos. Otros miles tantos se quedaron a la espera de que su amo levantara el vuelo. -¿Por qué mierda tarda tanto? -Lanzó una enorme ráfaga de fuego y azufre que explotó ante las paredes de piedra amontonada. Lluvia de piedras cayeron a más de mil kilómetros al noreste de allí. """« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""-Debemos llevarlo a un lugar en donde pueda estar tranquilo -comentó Armenofilies a Aline, mientras le hacía una reverencia propia de aquella situación algo desesperante. La chica no supo que decir, la mente la tenía en blanco… no supo que decir gracias al escritor. Mentalmente una parte de su cerebro dio gracias a eso/a él. La vampiresa que estaba en ese lugar puso una mano sobre Nicolaé quien estaba atónito aún. -Según sé el segundo al mando si llega a faltar Heero eres tú. Has algo -comentó. Nicolaé siguió sin responder. Armenofilies arto de aquello levitó al líder vampírico. -Los vampiros están construyendo una fortaleza detrás de los montes. -¿Tan rápido? -Preguntó sin pensar Neville, quien pensaba que poder hacer con las heridas del vampiro. -No somos tontos. Somos arquitectos en materia, amigo -dijo de soslayo otro de los vampiros allí. -¿Qué no los vampiros se regeneran rápidamente? -Preguntó Snape solapando a Luna quien lo regañó por hacer ese tipo de preguntas en un momento así. -Sí, pero no cuando eres el líder vampírico y estás entrando en la fase del ciclo vampírico -contestó enojado Nicolaé, quien se levantó para ayudar a Armenofilies. -Yo voy con ustedes. -No creo que sea prudente muchachita -dijo un vampiro ya anciano mientras la chica lo fulminaba con la mirada. -Ella es la prometida del líder vampírico. Inmediatamente a esas palabras el anciano pidió disculpas. -Perdones usted mi Lady, tonto he sido al no informarme bien antes. La chica olvidó todo, disculpas tal vez después, ahora era más importante que el vampiro que respiraba entrecortadamente se recuperara. No hay que perder el tiempo. -Sujétese bien, mi Lady -dijo la vampiresa tomándola de manera delicada y de una forma muy rápida, al despegar Aline estaba ya en la espalda de la vampiresa. Se dirigían a las fortalezas vampíricas. No eran los Cárpatos pero algo era algo. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**El hueco inmundo, aquellos despojos de lo que alguna vez fue se hallaban ya ante la vista de Harry quien aceleró la velocidad para rayar la velocidad del sonido y provocar el sonido de su potente ira ante aquel que había salido ya de la prisión infernal.

La sombra del cielo taciturno, con aquellos ojos increíblemente potentes en luz maligna que jamás pisarían la tierra de los vivos o los muertos, que solo estaba en aquel plano al que pronto alguien tendría que ir observaba lo que posiblemente sería algo en lo cual interceder. El otro… ¿…? ¿?

Mephist lo notó, sus ojos centellearon de felicidad, de excitación absurda y abrumadora al ver al chico quien sería su rival a vencer, su única forma de tope en su plan para conquistar el mundo, el universo, los universos… las dimensiones… A eso el escritor le tenía miedo…

-Al fin… El viento arremetió contra los vampiros, los cuales fueron a azotar por cualquier lugar de esa zona destruida. Unos tuvieron que alzar el vuelo para que el viento no los matara al estrellarse contra las filosas piedras de la lateral en donde antes había estado el castillo. -Has tardado -comentó el demonio, Mephist. Habló con cierto ímpetu en la voz y con un delirio de grandeza propio y bien merecido. -He tardado lo que he tenido que tardar. Pensar es lo que me detuvo. -¿Pensar, se puede saber en qué? -El demonio sonrió con ganas asesinas. -Sí, alguien tan retraído como tú puede captar esto -sonrió el chico ante la furia del demonio-. No sabía si matarte en este instante y aventar tu cuerpo destazado de nuevo a las profundidades. -Eres un niño imbécil. ¿Crees que el haber matado a Voldemort hará que yo te tenga miedo? Por favor Harry, ¿acaso crees que ese miserable lengua de serpiente se me compararía alguna vez? -Yo nunca dije eso, Mephist. Solo he dado a entender que da igual si tus poderes son más o menos que los de él. Igual te haré mierda. -Posiblemente… no, seguramente haré que tus palabras se te metan a la fuerza por el recto y de succionen las tripas que desecharás al estar cagando la sangre que te correrá tratando de salir de aquello que te haré para matarte. -Hablas mucho y presumes demasiado. ¿De qué careces, Mephist? Tienes miedo, puedo notarlo. -¿Miedo? ¿Tú no? Harry sonrió, caminó hasta él. -Dame una buena razón para no hacerte mierda ahora. -Porque sabes perfectamente que sería yo quien te destruya sin siquiera pestañear. Una carcajada flotante salió de la boca de Harry, sabía que el demonio tenía en mayor parte la razón. -Sigues hablando mucho. Entonces el zarpazo inesperado de la mano de Mephist trató de arrancar la cabeza del chico de su cuerpo, pero la mano del chico detuvo la del demonio y se la torció levemente. -No intentes hacer nada ahora que no te saldrá. -Eres un miserable Potter, me hace gracia pues sé perfectamente que al final venceré yo. -Tal vez, pero oh mi querido demonio comemierda, no te será nada fácil. Si al infierno o a la nada me tengo que ir, te arrastraré conmigo y verás que en donde estabas no será comparado con donde vayas a caer… y más conmigo. Un estallido de poderes se escuchó, ambos se habían atacado simultáneamente. Nadie vio nada. Ni siquiera el escritor. Ni los demonios… Solo el otro.

El viento chifló fuertemente, nubecillas de polvo atarantado se levantaron hasta perderse en poco menos de dos kilómetros hacia el cielo. Ambos ojos, verde contra rojo se conectaron. Ironías… ¿por qué siempre el color de ojos del malo es rojo y el del bueno es azul o verde? Eso sí, nadie lo sabía.

-Eres lento. -Ambos carecemos de poderes, no los tendremos hasta completar aquello que debemos buscar, tú en cuestión de días -comentó Harry mientras suspiraba lentamente, no de desesperación, solo de poco aburrimiento. -Nunca pensé que fuera así. -Menos yo. Pero me alegra ver que los demonios pueden hablar civilizadamente. -No te acostumbres demasiado, Potter. La gente como tú morirá. -No te lo permitiré. -Hasta que sea el día de chocar fuerzas no podrás salvar a todos los humanos. Eso es imposible. -Haces algo como eso y será más mi odio que recibirás cuando te esté destrozando membrana por membrana. -De algo debemos alimentarnos. Serás tú mi aperitivo más delicioso cuando te mate. Ya quiero saborear la rebaba de tus ojos, masticarlos y ver como truenan esos ojos nauseabundos de vaca con que miras. -¡Softilivatres! -Gritaron al unísono. Como describirlo. Si nada había quedado, más nada quedó ahora. -¡Te mataré desgraciado animal! -Gritó Harry. -¡Pues adelante basura humana! Los demonios se impactaron al ver tan poder inmaculado junto. Revolotearon asustados, ese golpe podría destruir la mitad del mundo. Y el impacto se provocó… Nada pasó. Las explosiones fueron mínimas, pero Mephist sangraba de la cabeza y Harry del pecho, algo los aprisionaba, algo invisible les obligaba a estar quietos. -¡Maldita sea! -Gritaron ambos en forma dispareja. -El cumplimiento del tiempo no es debido. Hay formas, cosas… la regla natural. Harry reconoció la voz inmediatamente, antes había hablado ya con él… le había advertido…, lo escuchó, lo presenció por primera vez aquel día cuando Escarlet volvió a vivir… rompió la regla… pero era él… el Macrocosmos. -Cada uno romperá la regla, están retando a todo aquello a lo que fue concebido como forma de naturalidad tenue. Esas palabras. Mephist tardó un poco más en reconocerlo, pero era él… el Otro. Están rebasando los límites permitidos. -Yo te conozco, te había escuchado antes -rugió Mephist sin prestar atención, y liberándose de aquella fuerza opresora. Harry también lo hizo. -Seguramente sí. -No eres nadie para decirnos… -comentó Harry mientras una sonrisa burlona surcaba su rostro. -Pero saben bien, inmortales, que de mí, ustedes dos no se escaparán… sea cual sea la forma. -No puedes pisar territorios que no te corresponden. -Los límites de la fuerza pueden derivarse de muchas formas, demonio. De muchas. El escritor lo sabía. -Al final uno de los tendrá que romperlas al desbordar aquel poder definitivo -comentó el demonio mientras Harry asentía a eso. -Las cosas se han dicho, no podrán romper las reglas hasta el día que la batalla final se vea vista en el momento en que los dos se miren uno al otro.

Lo que pasó después ni siquiera el escritor supo describirlo. Solo miles de luces cuando el viento se cubre de chanel y da por terminado algo que debería haber empezado en ese momento.

-Lo has escuchado -comentó Harry mientras una mirada llena de odio se precipitaba de sus ojos al demonio quien no le prestó atención-. Has lo que tengas que hacer… las pautas iniciales se verán poco a poco. -Cobarde… -No amigo, nunca -y sin decir más, Harry salió volando del lugar, el pacto inicial había quedado saldado, las cosas serían diferentes ahora. Muy diferentes. No se sabía cuanto. Confusas al igual que toda la vida. -¡Es hora de largarnos de este mísero lugar! -Gritó Mephist plegando sus alas y provocando una colisión de tierra en el suelo y subsuelo. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Enormes ¿proyectiles? Alcanzaban una altura inmensa, aquella velocidad con que viajaban rompía la barrera del sonido. La ciudad de Japón se encontraba en un status quo particularmente bien. La gente iba y venía, todo parecía normal… excluyendo tal vez a un pequeño niño que veía el cielo con aquellas motas entre rojas y cafés oscuras, con una tonalidad de anaranjado y azul en tonalidades más claras. Aquel niño iba sujetado de la mano de su mamá, ese día habían decidido salir para realizar las compras de aquellos productos que una mamá necesitaba día con día.

-Todo está muy caro -dijo la madre al hijo, a sabiendas de que el pequeño de al menos nueve años no entendía de eso muy a la perfección. El niño no quitaba la mirada del cielo, casi tropezaba si no fuera por la mano fuerte de su madre quien le sujetó al instante. -¡Ten más cuidado, hijo! -Regañó la madre débilmente al chico que seguía sin despegar la mirada del cielo. Eso preocupó a la madre, antes en la sala de psicología de la escuela en donde iba aquel que era su hijo le habían dicho que presentaba ligeros problemas de atención, que era un chico muy inteligente, pero que algo estaba mal en sus pensamientos, no le veían juntarse con otros chicos ni jugar a la pelota como otros. Recordando eso la madre se detuvo aún más preocupada de lo que antes ya había estado. -Hijo, ¿te encuentras bien? -Preguntó acariciándole una mejilla. El niño seguía sin quitar aquella mirada del cielo. Sonidos extraños, como aquellos que provocan los aviones F15 de la fuerza aérea cuando surcan el cielo taciturno se escucharon por todos lados, pero eso no era más importante para la señora que trataba de dar con el problema que su hijo parecía presentar en ese momento. Al momento de los sonidos, miles de personas en todo el país empezaron a tratar de ubicar la fuente proveniente de aquel sonido que empezaba a molestar, era agudo y siniestro. El cielo. El cielo fue el punto en donde las personas vieron como miles de objetos en llamas abarcaban territorio gigante y descendían a diestra y siniestra, por todas las direcciones de la rosa de las coordenadas. -¿Hijo, qué…? La pregunta quedó a la deriva. La señora aterrada miró hacia donde todas las miles de personas en ese país veían… -¡Que bonito! -Fue lo último que pudo decir aquel niño de nueve años. Los ojos aterrados de la madre vieron como una enorme piedra de al menos un metro de ancho caía a velocidades descontroladas sobre su hijo y lo destrozaba, arrancándole también a ella la mano izquierda con que pocos minutos antes había acariciado la mejilla de su hijo inexistente ya. Gritos desgarradores, pánico. La cuenta se perdió de cuantos pudieron sobrevivir a aquellos enormes escombros que fueron lanzados desde Rumania. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Había diferentes formas de guaridas, entre los montes, en cabañas y diferentes estereotipos casas en donde los vampiros habían decidido estar hasta el día en que la guerra empezara. Muchos de los nosferatus vieron el momento en que un grupo de nueve vampiros y entre ellos una humana entraron en el recinto principal, aquel lugar en donde el líder vampírico quedaría al cuidado de Aline, mientras el ciclo vampírico pasaba.

-Pónganlo en aquella cama -dijo Nicolaé mientras buscaba en su gabardina un frasco que encontró segundos después. Se lo inyectaron en una vena en la muñeca de su brazos derecho y fueron saliendo uno tras otro, hasta que solo quedaron Armenofilies, Aline, Nicolaé y la vampiresa de nombre Soffíest

Ni una hora pasó cuando el líder vampírico abrió los ojos rápidamente y se levantó de golpe, al ver los ojos de su novia decidió que mejor se quedaría reposando un poco más de tiempo.

-¿Qué ha pasado, Heero? -Preguntó Nicolaé un poco enfadado todavía con el líder. -Los Cárpatos fueron totalmente devastados, por no decir que Rumania lo pudo haber sido también. -¿Mephist? -Preguntó Aline. -Sí, no pudo haber sido nadie más, fue con él con  me vi frente a frente. -¿Osaste retarlo? -Preguntó Armenofilies consternado. -No, bueno, poco… de hecho solo hablamos unas cuantas cosas pero ese demonio tiene un poder sorprendente. No perdió el tiempo mientras estaba encerrado -mostró cansancio-. Estoy seguro que tiene diez veces el poder del heredero -comentó. -¡No puede tener tanto poder! -Pues eso fue lo que yo noté… -un ligero dolor empezó desde su cabeza, sus ojos cambiaron lentamente a un color lila muy hermosos, pero que le ardían con tanta intensidad que un grito se le arrancó de su garganta raspada y salió con potencia. -¡Heero! -Aline se acercó a él y al tocar su piel herida vio que la sangre que en ese momento emanaba de su antebrazo hervía como el agua de un géiser-. ¿Qué está pasando? -Preguntó muy asustada. -El ciclo ha empezado en segundas etapas -comentó Nicolaé mientras caminaba hacia la puerta de carrizos. -¿Qué se puede hacer? -Esperar, mi Lady. Solo esperar -contestó Armenofilies mientras salía al igual que Nicolaé. La chica entristeció la mirada, pero su corazón firme y su voluntad impetuosa hacían de ella la contrincante más poderosa en formas de esperanza conocidas. Sonrió lentamente mientras besaba los labios de su vampiro. No perdería las esperanzas de estar algún día felizmente unida a su Heero. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Rumania desapareció ya del mapa, pensó Harry mientras sentía el viento iracundo y ocioso que le llegaba por detrás. El impulso que tenía de matar a Mephist era enormemente fuerte, pero debía esperar, no podría ganarle al demonio en esos términos, debía evocar sus fuerzas y encontrar sus horrocruxes y liberar a los del letargo de una buena vez. Su mirada firme irradiaba todo lo que un líder podría llevar dentro de sí. Formas. Secuelas, aquello inaudito, incauto que engorda la mente y el corazón de mierda a la cual definitivamente estaba destinado aquel chico de ojos verde fuerte que se embarcaba en la segunda mitad de aquella aventura, la más grande de todas. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Cada persona lo sintió, cada criatura, cada ser de aquel mundo que empezaba a destruirse. Era tiempo de empezar…

Y el escritor dijo:

-¡Ea!

"Heero Ainur Yuy Inou..." "Ultimo Caballero Templario..." "Dios de la Muerte..." "Guerrero Elemental del Fuego..." "Guardián de los Secretos Illuminati..." "Rey Shaman..." "Líder Vampírico..." "Próximo Heredero Al Trono Infernal..." "Au revoir"

»»!En el próximo capítulo!:««

»»"… ¿Malas?

Harry Potter lo recordaba.

-¡Ahora verás que no solo tú tienes el poder de hacer lo que se te plazca! -Extendió el dedo fuertemente y una oleada de viento azotó la ciudad, devastando varios edificios y casas a su paso."««