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Historia 24568 — capítulo 62

"62.- Sobre la escoba nuevamente, (y algunas otras eventualidades). (Parte 1)" Prefacio: …-Quisiera preguntar: ¿Cómo diablos has logrado hacer todo esto sin que nadie se diera cuenta?… (Escarlet)

Era una mañana estupendamente fría, había helado por la noche y aquel frío estaba acompañado de aquellos miles de lamentos que el viento había arrojado a todas partes por no querer llevar el peso de la culpa. El sol había salido a medias y parecía no calentar en nada aquel terreno sobre el Valle de Godric. El pasto húmedo por el rocío hacía juego con el frío que simplemente hacía su pasada por esos días. La oscuridad ya cernía la claridad de los días, literalmente.

Ruidos de un nuevo día comenzaban a resplandecer, la cualidad del día notable no era muy especial, pero al abrir los ojos esa mañana Harry Potter supo que era el momento de ponerse al corriente con todo lo que tenía que hacer y deshacer. Se removió lentamente entre las cobijas haciendo que Escarlet hiciera una mueca chistosa en el rostro y se moviera ligeramente a una orilla. No quiso despertarla, ella se veía realmente hermosa como estaba. Se deslizó y se sentó ligeramente en una orilla, no se sentía muy de ánimos para hacer algo divertido, lo divertido terminaba en ese instante. Para él, solamente para él y para sus más cercanos combatientes. Se removió el peleo con una mano, suspiró e hizo que las ventanas se abrieran lentamente con solo pensarlo, el aire fresco que se colaba no era tan frío a esa altura, pero tras respirar unos momentos decidió cerrarlas para que Escarlet no pescara un resfriado. Era tiempo, se levantó y entró al baño para refrescarse un rato, al término se acercó a Escarlet ligeramente quien ya no estaba dormida y lo abrazó ligeramente.

-Te conozco perfectamente, Harry. Sé que piensas ir por los horrocruxes hoy mismo. El chico sonrió ampliamente, si no la amara no sabría lo que vendría después. -Yo lo sé -suspiró-. Debo hacerlo, al menos debo encontrar uno de ellos, no sé cuál será, pero debo encontrarlos. -Sí, no hay mucho tiempo. Pero no te irás solo Harry. -Puede ser muy peligroso, Escarlet. -No libré tantas batallas y el tiempo mismo para dejarte correr el peligro solo. No Harry, esta vez seremos tú y yo. Y para siempre será así. Harry no puso objeción a esos, sabía perfectamente que ella tenía toda la razón del mundo. Sonrieron ambos. -Estaré en la biblioteca, alcánzame allí. La chica asintió. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Harry caminaba por entre las estanterías repletas de libros, buscaba algo en particular, pero no recordaba que era. Nunca se había puesto a recorrer todo ese lugar desde que Escarlet lo había hecho, pero sabía perfectamente que en aquel lugar encontraría algo que le ayudaría a saber si lo que estaba buscando era fácil o difícil de conseguir.

-Tanto trabajo no me costó el informarme de los de Voldemort -se dijo así mismo al cruzar una esquina y ver los libros más viejos en ese lugar. Por más que pensaba y pensaba las cosas no le llegaban a la cabeza, algo sin duda alguna estaba bloqueando sus recuerdos. En ese instante deseo jamás haberse quitado esos recuerdos, pero ya no había un "hubiera" sino un "sigue y encuéntralos". Estuvo un rato de aquí para allá, las cosas no iban tan bien como él las quería pero podía ser que algo bueno resultara de todo eso. Por otra parte siempre se podía hacer algo con ayuda de las personas, solamente que no debía de retrasarse, viró en una esquina y antes de poder levantar la vista y ver que Escarlet se aproximaba a él pudo notar que en una de las esquinas un libro pendía a su suerte y que este casi caía al suelo y seguramente causarse una abolladura. Lentamente se impulsó hacia delante y tomó el libro entre sus manos, reconoció el libro, era uno de los que Ron le había regalado en los años en que asistían al colegio y que hablaba sobre la historia del quidditch. -Vaya recuerdos, todos recuerdos… -habló Harry ante la sonrisa de su novia quien miraba también. Pasó de página en página hasta dar con una página que contenía el diseño en imagen de movimiento de un buscador casi atrapando una snitch dorada. -Viejos tiempos… -y al tocar el dibujo miles de formas aparecieron en su cabeza…

El vértigo de aquella enorme cima entre lo que parecía ser un territorio desabitado en medio de una ciudad perdida. Era idéntico a lo que era un estadio de quidditch… pero había algo más… oh sí, lo había…

Alguien corría por aquella vereda, alguien en verdad lo hacía, los árboles iban quedando atrás como cual carrera de autos fuese sobre el bosque. Se escuchaba el leve sonido de un aleteo metálico que sobrevolaba ante las formas oblicuas de las sombras que entretejía ramas y varas de madera muy resistentes ante el viento del holocausto atardecer que se aproximaba entre aquellos dos montes desnudos al viento del este que traía las noticias de una vida nueva y una vieja.

Un castillo (o eso parecía ser), las formas conjuntas de cientos de libros muy bien cuidados, un viejo papel en forma de triángulo que oculto en el libro de los libros estaba. Un marcador rojo y otro amarillo se dejaban entrever en aquellas cosas que la señorita de vestido azul guardaba en el cajón derecho de su escritorio dorado.

Una caja en pie de torre, una caja que de madera grabada se ocultaba entre las formas de las piedras porosas de las que estaba hecha dicha torre grisácea.

Y más, muchas más cosas…

-¿Harry? -Preguntó Escarlet al ver que él no respondía. Sacudió la cabeza lentamente, había sido una visión algo espeluznante en cierto modo, no sabía que significaba ese lugar, pero coincidían todos sus pensamientos en el hecho de que eso era el indicio para su primer horrocrux. -Estoy bien. Acabo de ver el lugar en donde está uno de los horrocruxes que estoy buscando. -¿Es cierto eso? -Sí, reconozco el castillo que vi, parecía una biblioteca… una muy reconocida…, pero no recuerdo el nombre. ¿Las sabrás tú?, el nombre, claro. -De las más reconocidas… son seis; La Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, British Library, la Biblioteca Nacional de Francia, La Biblioteca Nacional de España, La Biblioteca Vaticana y La Biblioteca de Alejandría. -¡Santo Dios! Conoces tú de arquitectura y de conocimientos históricos mejor que nadie. -Ya conoces a tu chica, siempre tiene algo nuevo que mostrar. Harry soltó una carcajada débilmente y la abrazó. -Ahora veamos cual puede ser. -¿Recuerdas como era por dentro o por fuera? -Sí, creo que sí -Analizó y recordó las imágenes que vio momentos atrás hasta ubicar la forma de aquella biblioteca-. Por el exterior hay formas de cristales ovalados, la fachada es al estilo barroco pero con modificaciones propias (posiblemente ideas del arquitecto), hay una sala oval y parece ser que un río enorme cruza por su lado… -No sigas, es la Biblioteca Nacional de Francia. -Perfecto. Entonces vamos allá. -¿Ahora mismo? -Ahora mismo -tomó la mano de la chica y desaparecieron del lugar. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**No había nada alrededor del río, aparecieron con la normalidad respectiva, e incluso si los hubieran visto nadie lo tomaría como agravio o cosa fuera de lo normal, más fuera de lo normal era lo que estaba pasando en el mundo, o como Egipto en casi su totalidad había desaparecido del mapa y una especie de nuevo continente había surgido.

-Las calles están totalmente desiertas, seguro está cerrada -comentó Escarlet ante la mirada inquietante de Harry-. ¿Sucede algo? -Siempre sucede algo, corazón. Siempre -avanzaron unos paso-… Las calles huelen a miedo, se puede percibir que la maldad corre y fluye incluso por el agua. -¿Habrá alguien por estos lugares? -Escondidos tal vez. Ya ni en pleno día la gente quiere saber nada de lo que está pasando. -Me da escalofríos. -A mí igual, vamos, terminemos con esto.

Paris sin duda alguna era una ciudad muy fuerte, había recibido muchos golpes duros en la historia, pero con ello también aparecían cosas buenas. El río Sena parecía haberse calmado para dejar paso al tiempo y persuadirlo de que se llevara una gota más que desembocara al océano. Sin duda eran extraños estos tiempos, no había forma de que las cosas pudieran tener una solución próxima. El aullido de los perros presagiando el final corría por entre las calles solitarias y llenaban aquellos espacios en donde antes debería haber una música ambiental entre las personas que felices sonreían ante el bonito día. Pero no por mucho, pues una nube negra se acercaba a la ciudad para empezar su jugueteo de lluvia y sonidos guturalitas. El viento llevó consigo el sonido que provocaban los pasos de Harry y Escarlet que atravesaban el puente para acercarse más a la entrada principal de la biblioteca.

-Malditos tiempos -murmuró Harry con una sonrisa irónica. Escarlet tenía razón, la biblioteca estaba cerrada. -¿Como ladrones? -Exacto. Y ambos entraron traspasando los cristales enormes de la entrada principal ante las puertas enormes que de madera infundían el respeto de ser francesa. Los corredores eran inmensos, definitivamente era una de las bibliotecas más hermosas en el mundo, al igual que las chicas francesas que por Paris circulaban (idea del escritor). Harry sonrió ante lo pensado. -¿La sala oval? -Preguntó Harry mientras miraba cuatro desviaciones entre las escalinatas del centro. -Por aquí -indicó Escarlet mientras se adelantaba unos tres pasos. No tardaron mucho en encontrarla, la sala era inmensa y había libros a montones. Harry analizó parte por parte, ligeramente recuerdos empezaban a fluir por su mente…:

**-----------------Flash Back-----------------**Estaba en el cristal circular número quince, justamente arriba de aquella lámpara colgante, la luz del sol reflejaba muy intensamente una butaca de madera muy bonita que Harry supo que debía utilizar. En la mano traía un espejo y un pedazo de papel en forma de triángulo perfecto.

-----------------Fin del Flash Back----------------- Harry avanzó por entre las hileras de butacas y se situó justamente en el espejo circular número quince. Apuntó con su dedo índice a la ventana y exclamó:

-¡Lumus solem! Escarlet se asustó lentamente al escuchar el zumbido del potente rayo de sol que atravesaba el cristal y lentamente lo cuarteaba de la potencia con que había sido lanzado, incluso Harry supo que se había excedido con eso. No tomó mucha importancia. El efecto fue casi inmediato la luz reflejada fue a dar a la misma butaca que había recordado Harry. Un brillo reconocido a la vista como esos que salen de un espejo fue a dar contra una estantería en donde señalaba uno de los libros de tapa blanda que posiblemente nadie leería. Escarlet abrió los ojos sorprendida, esto era todo un misterio. -Quisiera preguntar: ¿Cómo diablos has logrado hacer todo esto sin que nadie se diera cuenta? -Petrificación conjunta. Escarlet se sorprendió aún más. -¡¿Estás diciendo que congelaste toda la biblioteca para lograr hacer esto?! -Sí, y también borré la memoria de cada uno de los que estaban en este lugar y borré las cintas de video que habían, bueno, las destruí. -Entiendo lo de las cintas, pero el ¿borrar la memoria de todos?... -Eso lo hice por diversión -comentó Harry con una sonrisa complaciente. -Vaya novio que tengo. ¿Qué otras maldades hiciste mientras yo no estaba? -Huy corazón, tengo toda una vida hecha de cosas malas. Ni te imaginas. -Oh… que consuelo me das, vida mía. Harry cerró los ojos e hizo una mueca graciosa. -Ven, tienes que ver esto -dijo Harry mientras extendía su mano para que la chica la tomara. Caminaron hacia donde la luz reflejada del espejo había señalado. -¡Accio libro! -Indicó Harry sin pestañear. El libro salió de la estantería y fue a parar a manos de Harry que sintió como si algo regresara a su interior nuevamente. -¿Aquí ocultaste algo? -Sí, el triángulo… aquí debe estar el triángulo que me dirá a que lugar ir. Abrió el libro directamente a la página en donde estaba un pedazo de papel muy delgado una singular forma triangular que no contenía nada en lo más mínimo. -Pero si es solo un simple corte de papel blanco. -Las apariencias engañan, querida mía. Las apariencias engañan siempre hasta la mente más capaz. El tacto era lo único que se necesitaba para poder persuadir las cosas, aquel triangulo emitió una potente luz y todo se llenó de eventualidad. Nadie había ya en la biblioteca… y posiblemente nadie entraría en muchos días. """« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »""" "Hasta en esos simples momentos, cuando uno pensaba que la tranquilidad sería eterna."

Los días eran oscuros… posiblemente aquella mística revelación en todos los planos eran sinónimos de que algo estaba por ocurrir. Posiblemente él que en aquella isla blanca estaba en un destierro propio sintiera que la tierra nuevamente estaba en un cambio incontrolablemente estúpido…, sabía perfectamente que no era en ese mundo, que posiblemente sería en otro universo-espacio-tiempo. Se levantó de mala manera, siendo prestado en atención por aquel chico de cabellos chinos que miraba el horizonte de vez en cuando, extrañando antaño los días de las grandes aventuras.

-¿Sucede algo? -Preguntó el chico, viendo a su amigo de altura enorme. -Están cambiando nuevamente las cosas… -¿Él? No lo destruimos cuando… -No estoy hablando de "Él", este es alguien mucho más poderoso. -Eso es imposible… nos aseguramos de todo… -No creo que sea de este mundo. -¿Ha venido de las profundidades? -No me refiero de los mundos en "este mundo". Entonces el chico de cabellos chinos y enrollados comprendió a lo que su anciano amigo se refería. -No es posible… ¿vendrá a esta dimensión? -No lo sé… pero su aura es intensamente notable. Algo está ocurriendo en alguna parte del tiempo… algo sumamente peligroso. Y ahora que lo recordaba, aquel artículo jamás pudo recuperarlo, lamentablemente lo perdió en plena batalla final y jamás supo en dónde había quedado. Aquello le podría servir para ver que estaba sucediendo… El horizonte empezó a mostrarse tormentoso…, jamás había ocurrido algo así y sinceramente eso era ya mucho que ver… muchos en la isla lo notaros, posiblemente regresarían una vez más a aquellas armas de antaño que fueron fieles en la mítica batalla que él alguna vez hace muchísimos años nombró y escribió… una batalla sin precedentes en esa línea del tiempo… solo en esa. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Posiblemente aquella hermosa vista hacia tierras que algún día fueron malignas no pasara por una simple visión de algo que fue y debían olvidar… No había pasado mucho tiempo desde que todo había terminado y en esos momentos él ya sentía que nuevamente eras oscuras empezarían a aproximarse de una forma tan perspicaz que todos tendrían que estar preparados de una mera manera muy nítida y sin solución.

-¿También lo has sentido? -Preguntó aquel caballero de porte hermoso y apariencia respetuosa ante aquella vida que había dado ya tantas y tantas vueltas. El hombre alto salió de su ensimismamiento y asintió débilmente y sin quitar la mirada de aquel horizonte cercano, donde no hace mucho tiempo miles de caballeros y horrendas criaturas habían caído en combate. -No es "Él", no pude ser él, cuando el chico destruyó su fuente de existencia todo acabo, de la tierra desapareció su aura y su alma, no, definitivamente no es "Él". -Yo lo sé, sé que no es "Él", pude sentirlo, pero la sola idea de alguien más poderoso que "Él" da escalofríos. -No solo es uno -agregó la hermosa joven de piel blanca cristal que caminaba hacia su esposo y su padre-. Son dos, pero uno es luz y el otro es más que oscuridad. -Pero están muy lejos… Y el matrimonio supo a lo que él se refería. -¿Cómo es posible que esas auras lleguen hasta este lugar? -Preguntó el caballero de cabellos negros y largos. -Posiblemente sea un hechicero muy poderoso… alguien que incluso puede perpetrar entre los mundos. -¡Pero solo el escritor puede darle tanto poder! -Contradijo la hermosa joven. -Por algo suelen pasar las cosas…, en un principio nuestro propio escritor no sabía cómo seguir y dar un buen final… pero lo ha dado… ahora éste escritor está tomando diferentes rumbos. -Pero ¿meternos a nosotros…? -Supongo que el que es más que oscuridad ha sabido desarrollar métodos increíbles. Y los tres se miraron aterradoramente mientras el sol se ocultaba entre aquellas montañas que alguna vez fueron tierras oscuras. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Corrían los tres por los verdes campos, ambos sabían que aunque algunos siguieran con sus vidas, aquellos días de antaño recordando épocas entre cuarteto serían revividas cada vez que pensaran en todos y en todo… aunque los tiempos fueran malos aquello siempre sería una inolvidable experiencia ante todo lo que pudiera continuar después del crepúsculo.

El viento ese día arreció fuertemente y entre los tres dedujeron algo que posiblemente nadie les creería:

-No puede ser… -Fue el susurro de los tres… ambos sabían que no era "Él", que posiblemente quien estuviera detrás de tan poderosa magia fuera otro ser con una cantidad alarmante a la que tuvo este ser maligno de hacía algunos años. Sí, posiblemente peor. -¿Qué haremos? -Preguntó el que parecía menos listo, pero más habilidoso y riesgoso. Ninguno respondió, quizá no sería esta vez su batalla… (O eso pensaban ellos, quizá, solamente un breve quizá…) **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Aquellos dos (enemigos en un principio y amigos en el seguimiento) caminaban por entre el bosque, la cacería había sido un éxito y era tarde, el sol estaba por ocultarse, no querían llegar tarde… … pero lo sintieron. El aroma del viento presagiaba lo que alguna vez vivieron tan de frente que la muerte bailaba y se burlaba paso a paso entre mil y un canciones y en todas ellas la palabra muerte y sangre se hacían repetitivas en exageración hasta que a uno u a otro le dolía la cabeza tan profundamente como si de migraña se tratase.

-¡No es "Él", no puede ser "Él". -No mi amigo… no creo que sea "Él". -¿Qué rayos está sucediendo? -Le preguntó al joven de tez pálida y cabellos rubios largos. -No lo sé… debemos consultar a los otros. Seguro que han presentido lo mismo que nosotros. Después nadie dijo algo más… Ni siquiera el escritor podría sentir una fuerza como ellos… ¿Qué seguiría?... ¡Averigüémoslo, pues…! **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Y aquellos hombres que a caballo iban también lograron notarlo. Era difícil no presenciarlo; los caballos se habían inquietado y uno de ellos casi atropella a la chica del cabello rubio arenoso.

-Algo raro está sucediendo… -¿Lo sentiste también? -¡Pero por supuesto que lo he sentido! -El hombre, de tal parecido a la mujer se tocó la barba ligeramente, escrutó la mirada al horizonte y mostró una advertencia en su semblante. -Se acerca algo maligno… Muy maligno -comentó el segundo hombre que bajaba de su caballo.

A lo lejos una tormenta se avecinaba a las tierras contiguas de aquellos países de la tierra… posiblemente el celo fuera el mayor indicador de que algo oscuro y furioso estaba por destruir cada mundo del universo…

Y eso era algo que el escritor sabía perfectamente bien… **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Sombras eran las que se movían en la oscuridad, sombras y más sombras que cambiaban con la corriente de los mares y la ingenuidad de las olas en ventisca absoluta de calma apacible en territorio donde los oradores e ingenuos ignorantes señalaban irrespetuosamente a una forma de divinidad maligna que podías ser el comienzo de una posible tercera edad de oscuridad… una final o una inicial…, pero nadie quería que fuese una eterna… Nadie…

Ni el hombre alto de luz blanca lo quería… (Y lo presentía). Ni el chico de cabellos chinos enrollados y disparejos lo quería… (Y lo sufría (como en un pasado)). Ni el caballero de porte hermoso lo quería… (Y lo contemplaba). Ni la hermosa doncella de piel blanca y ojos profundos deleitadotes lo quería… (Y lo meditaba). Ni el alto de los miles de años lo quería… (Y lo revivía). Ni el chico problemático y tonto lo quería… (Y lo aventuraba). Ni el compañero del tonto (el astuto) lo quería… (Y lo recordaba). Ni el tercer amigo (fiel y sagaz) lo quería… (Y los acompañaría (fuese lo que fuese)). Ni el hábil lo quería… (Y lo sonreía). Ni el amigo del hábil, (el bajo hábil) lo quería… (Y lo consumía). Ni la doncella rubia arenosa lo quería… (Y lo evitaba). Ni el sanguíneo a la rubia arenosa lo quería… (Y lo lamentaba). Ni el caballero fiel lo quería… (Y lo interceptaba).

Y había razones…, pues…;

…Ni el escritor lo quería… (Pues rebasaba los límites). **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**En el bosque…; seguimiento de Harry Potter".

Habían aparecido de una forma sorprendente, Escarlet no sabía lo que había pasado después de que aquel triángulo extraño de papel se volviera destellante y los metiera en algún tubo compresor de imágenes diversas de cada parte del mundo…, eventualidad. Pero Harry si sabía de algunas cosas, ciertas cosas que debía explicar.

-¿Qué fue lo que ha pasado después de tocar el triángulo? -Preguntó la soñadora chica que veía el panorama; hojas secas que al pisar van sonando a soledad… Harry sonrió por unos breves instantes. -Supongo que debemos seguir el camino de piedras que va hacia el norte -comentó Harry sin responder aún a la pregunta de Escarlet. -No has contestado a mi pregunta, corazón. -¡Oh! Perdona…, no sé sinceramente que ha pasado después de tocar este triángulo -empezó a decir Harry-, pero creo que sirve como llave de algo. No tengo idea de qué, pero sin duda alguna no debemos perderlo… -tomó la mano de la chica-… corrí alguna vez yo por aquí. Hace algunos años ya de eso… pero veía los árboles pasar rápidamente…, siempre fui muy veloz corriendo, casi volando en esos tiempos. Cinco, seis, siete…, sí, parecían ser siete los minutos que habían caminado ya, no era mucho tiempo y el camino hasta ahora parecía agradable. No podía ser tan sencillo, pensaron ambos a la vez. -¿Para qué son estas dos marcas? -Preguntó Escarlet a Harry. El chico miró detenidamente, eran dos líneas verticales, muy derechas, pero una más larga que la otra. -No tengo idea…, lo averiguaremos más adelante. Yo espero… La chica soltó una risa hermosa. -Has puesto mucha seguridad en este proceso, ¿verdad? -Tenía que asegurarme de que nadie descubriera estos sitios, supongo que ni de un satélite se podría observar este lugar. Lo he encantado. -No lo dudaba. ¿Pero has puesto trampas mortales? -Creo que no. No en este… -No quiero saber que habrás puesto en otros sitios donde estén los demás horrocruxes. -Este es menos peligroso de todos. Creo que no tendremos muchos problemas en… Ruidos de máquinas rechinando. Los dos se miraron… ¿Qué pasó? Algo que hizo que Harry levitara, en el lugar en donde segundos antes estaban una fuerte zona de metales se descubrió dejando ver afiladas cuchillas que se estrechaban unas con otras, provocando así aquel sonido metálico escalofriante. Harry avanzó unos metros, aún en el aire, lentamente descendió en un lugar que ya parecía seguro. -Eso no lo recordaba. Escarlet estaba con los ojos bien abiertos. -¿Acaso querías matar a alguien? -Yo no, la trampa sí. -¡Pero tú la has puesto, amor! -Sí, pero ella tomó vida propia, yo no la hechicé… -¡Eso no es posible! -Cielo…, no escogí este lugar por pura mera casualidad. Escarlet lo miró sorprendida mientras seguían el camino. -¿Qué quieres decir? -Que este lugar tiene vida propia…: hace mucho, en uno de mis caminos en busca de los horrocruxes de Voldemort conocí una tribu entre zonas de México…, me hablaron de un lugar en donde la magia residía de manera natural. Un lugar que según el escritor de esta historia (ni Harry ni Escarlet supieron de que se mencionó al escritor en esa plática) fue creado por él mismo en uno de sus libros…, no sé cual de todos pero dicho lugar contenía secretos que van más allá de lo conocido en la historia. La magia interactúa con los habitantes del bosque y… -Haber, espera un minuto…, se supone que dejaste tu horrocrux en este lugar para que nadie lo encontrara, ¿pero ahora dices algo sobre habitantes de este lugar…? Harry asintió, pero no con equivocación. -Yo sé lo que he dicho, mi amor, y definitivamente no estoy contradiciéndome. Los habitantes de este lugar son seres que van más allá de la imaginación. Podríamos llamarles espectros, la terminología aplicada no importa mucho, pero esos seres cuidan el lugar, la misma magia los ha creado y ha logrado empeñar una forma de vida autosuficiente. -¿Eso puede pasar? -Solo en la mente de alguien que logre abarcar la imaginación a rasgos increíbles. -Pues que cosas en verdad… La vereda solitaria, entre árboles castaños y hojas acústicas a las notas del viento hacían que el trayecto fuera apacible. Ambos estaban alertas por si otra trampa lograba aparecer, pero Harry sentía que por ahora no verían alguna cosa así… """« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »""" "Y piensas en que si todo ¿habrá acabado ya?".

El líder de aquellos chicos era quien lo había notado todo…, empezaban cosas nuevas… alguna vez se dijo que esa historia jamás terminaría, pero ¿ingresar a otra? Eso nunca se había acordado, ni en tiempos posteriores a eso o anteriores… jamás se pensó hacerlo.

-No solo en este mundo estás destinado a hacer grandes cosas -comentó aquella voz tan conocida para él-. Hay muchos otros lugares, muchas otras cosas…, y sin duda otro mal que si no es detenido durará por toda la eternidad. -Lo sé, siempre he sabido que esta vida que llevo jamás terminará…, pero no lo sé, siento que algún día terminaré cansándome de todo esto y lo botaré todo. -Yo sé lo que sientes, en un pasado yo me sentía igual a ti. Pero debes comprender, estás destinado a guiar este país a un lugar mejor. No sabemos, nadie sabe cuanto tiempo tardará en regresarnos la paz completa… (El escritor tampoco lo sabía) …, pero no debemos bajar la cabeza, siempre habrá nuevas soluciones. -Y no estarás solo nunca, hermano -la voz salió de entre los árboles, la ventisca cálida acompañaba a la hermosa chica que se dejó ver-. Nunca te dejaremos solo, sabes que cuentas conmigo para lo que sea. Aquél de sabia voz se alegró al ver a la chica. -¿Has estado al pendiente de las cosas que han empezado a suceder? -Preguntó. -Sí, lo noté hace unas horas… algo se agita en las zonas fuertes del lapso contiguo del tiempo -Respondió la hermosa joven. -Necesitamos hacer algo -agregó una voz fuerte… Los tres primeros voltearon, habían llegado los cuatro que faltaban… -¿Están preparados para una nueva guerra? -Preguntó el sabio ídolo. -No, pero para estas cosas jamás se está preparado -contestó uno de los recién llegados, el chico de ojos castaños y piel blanquecina. -Pero no sabemos si esto será real, tal vez solo sean agotamientos de otras partes -comentó la chica de trenzas. -Sea lo que sea, debemos estar prevenidos, la maldad es tan constante como el agua profunda y oscura de los océanos… -De eso no hay duda, ninguna duda.

Y viendo al cielo, los siete captaron el momento en que la oscuridad empezaba a cernirse sobre los cielos. Y tan fácil como eso…:

El sabio en sombras lo sabía… (Y acrecentaba). El máximo líder lo sabía… (Y lo temía). El segundo al mando lo sabía… (Y lo repetía). El tercero al mando lo sabía… (Y lo obstruía). La chica de hermosura incomprensible lo sabía… (Y lo analizaba). La chica de las trenzas lo sabía… (Y lo memorizaba).

Y seguro… El escritor lo sabía… (Y en ellos confiaba). **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**En el árbol de los secretos…; seguimiento de Harry Potter".

Se veían a lo lejos, aquellas montañas desnudas que Harry había visto en el recuerdo que logró analizar después de recibirlo. Pero no era todo tan fácil, ya lo habían previsto, pensado y analizado… nunca era tan fácil. Sería estúpido si lo fuera… El viento corría entre aquellos enormes árboles, increíblemente Escarlet veía (al darse cuenta) que estaban alineados en forma de figuras geométricas, parecía ser que cada árbol nacía en una forma ya señalada, sus ramas eran casi perfectas y podía sentirse como si nada permitiera dejar caer una hoja hasta cierto límite de tiempo unido a fragmentos reversibles de pensamientos. Recordó dicha frase que mucho decía un protagonista de un libro del escritor…:

-Una hoja por cada pensamiento -¿Mande? -Peguntó Harry capciosamente, no había entendido el significado en boca de la chica. -No es nada importante. Solo repetía una frase que me llegó a la mente…, sobre las hojas como pensamientos de las personas. -Bonita frase, ¿verdad? -Sí, hace pensar en muchas cosas… recuerdos de vidas pasadas y de momentos oportunos y felices. Harry se detuvo, la atrajo hacía si y la abrazó con cariño y calor emanado. Ella lo sentía, sabía el porqué del abrazo, estaba feliz, pero necesitaban continuar fuertes, juntos, posiblemente sí, el amor fuera una fuente inagotable de poder. -Te amo, Escarlet. Más que a nada en la vida. La chica lo besó, entonces los árboles danzaron fuertemente, el viento no violento hacía conjunto entre cada rincón ahuecado. El cielo estaba despejado y se hacía imponente ante todo lo existente… (Posiblemente Mephist no lo viera así…, tampoco el escritor). -Lo que vendrá será difícil, no me refiero a esto que buscamos, sino a lo que vendrá seguido. -Harry, yo siempre, durante toda esa eternidad que nos espera estaré apoyándote, las decisiones que tomes serán también las mías. Sigamos, aún no sé que más cosas habrá metido por aquí. Harry sonrió, empezaron a descender por el camino de piedras deformes, en una de ellas tropezó Escarlet, pero no pasó a mucho, pudo mantener el equilibrio. El camino empedrado empezaba a ponerse en forma, era más fácil de caminar y observar el parámetro de todas aquellas cosas que rodeaban el contorno de la situación en la que estaban. Los árboles empezaban a distorsionarse y el viento ya no soplaba con ese ritmo cardiaco. No era mucho de esperar, aquello era una patética búsqueda de un horrocrux en pensamientos de Voldemort… ¿pero que sabía él sobre eso? Oh, en verdad que sabía demasiado, no por nada fue considerado en su tiempo el mejor mago de todos los tiempos, y, aunque Harry siempre dijo que era Dumbledore no perdía tiempo en que una parte de su reconocimiento fuera a parar a manos del oscuro pasado. Ahora por estos tiempos Mephist se llevaba el acto del mejor… O estaba por verse, pensó Harry sonriente. Sin duda a Voldemort no le hubiera hecho gracia un lugar tan lleno de luz como ese para esconder algo de sumo valor como una parte de uno mismo. Pero vamos, sabía que no escondía un alma, sino una parte de oscuridad propia. Y eso era notorio. Demasiado notorio. Escarlet, que iba lentamente y mirando una extrañeza entre la vereda, pues habían diferentes colores de flores que jamás había visto en la vida. Harry lo notó… -Son flores que solo crecen en este territorio. -Pero ¿por qué esos colores? -La energía mágica de este lugar influye sobre todo lo que está posado en tierra, flotando en aire y nadando en agua. ¿No has notado acaso un cambio en ti? -Preguntó Harry mientras una sonrisa le surcaba el rostro. Escarlet se quedó pensativa, no había sentido nada extraño… a menos que… ¡Pum! El sonido en pe se escuchó fuertemente, pero nada fue dañado, solo se provocó una ráfaga de aire normal. -¡Es imposible! -Escarlet había hecho magia sin varita muy fácilmente-. ¿Cómo…? -Como te decía hace un rato…, este lugar es totalmente mágico, las cosas se hacen por medio de la magia, si alguien con magia entra aquí obtendría conocimientos que jamás en la vida podrán aprender en otros lugares, ni viviendo eternamente. Por eso aquí la magia es puramente natural, no necesitas catalizadores de magia o vínculo alguno. -Increíble… -bufido. Harry sonrió y alzó la mirada; no estaba seguro, pero aquel árbol en medio del camino le daba un poco de mala y buena espina. -¿Por qué ese árbol está en medio camino? Supongo que tendremos que rodearlo. -Yo no lo creo… lo sembré en ese lugar por alguna razón -se sorprendió de sus propias palabras. -¿Sembraste? Harry parecía confuso, aquello lo había tomado por sorpresa intacta. -Creo… Era un cerezo… -¿Por qué un cerezo? -No sé. Supongo que al escritor le gustan. Sonrieron, ese tipo desgraciado tenía unos gustos muy extraños. Y Mephist lo sabía y se regocijaba de gusto. Esa ligera molestia agradable de cuando uno sabe que ciertas cosas van a pasar y que posiblemente estén adentrándose en algo que les podría dar algún indicio estaba distrayendo a Escarlet de unos pensamientos un tanto "no aptos" para la situación. Pero ahora que intentaba darle cavidad al asunto nada era posible encontrar. -Ya no te mortifiques tanto pensando en eso -dijo Harry haciendo sobresaltar a Escarlet quien sonrío de momentos. -Es que es sumamente raro que tú mismo hayas sembrado ese árbol allí y que no sepas (debido a tus recuerdos omitidos) de que se trata o que información puede darte. -El triángulo posiblemente sea una respuesta, corazón. Vamos, si no buscamos jamás encontraremos. -Es verdad… Avanzaron más…, si el árbol de lejos ya se veía grande, imaginen la sorpresa que se llevaron ambos al ver que era tres veces lo de un árbol adulto de cerezo. -¡Increíble! Y sí que lo era, aquel árbol no solamente era enorme, sino que aquellas hojas que deberían ser rosadas cambiaban de color cada vez que se movían, tonalidades moradas, violetas, rojas y doradas fueron las que ambos terminaron por apreciar. -Si hubiese árboles así en el mundo normal seguro que la gente estaría maravillada y los árboles fueran tesoros. -Solo hay tres de estos en el mundo -recordó Harry externándolo. -¿En donde se encuentran los otros dos? -No lo sé, supongo que en algún lugar como este. Una vez sentí la extraña sensación de que sabía en donde se encontraban, pero supongo que lo olvidé. -O te lo hiciste olvidar… -No lo creo, pero sí, puede ser… Dieron al menos dos pasos cuando el árbol empezó a danzar con aquellas ramas disparejas y el sonido del viento al tocar las hojas hacían una hermosa melodía de piano que iba acorde a algo que Harry había escuchado alguna vez. -La canción del loto… -Murmuró Escarlet suavemente, pero sí audible para Harry. -Entonces la has escuchado antes. -No estoy segura, cada vez que intento acordarme bien algo me nubla y se va todo…, pero estoy segura que esa canción la escuchamos juntos antes de que yo me separara de tu lado. Entonces Harry sufrió el golpe de los recuerdos como si a galope un caballo lo hubiera pasado por encima. -La canción la tenía puesta la señora Figg y esa canción la bailamos al compás de la lluvia… A Escarlet le brillaron tiernamente los ojos. -¿Por qué la habremos olvidado? -Yo puedo responder eso -dijo la voz de Harry. Pero Escarlet se dio cuenta de que no era el Harry que estaba a su lado y con los ojos como platos. La voz salía de aquel árbol frondoso y hermoso que ahora movía sus ramas en dirección oeste. Nadie dijo nada. -Sabía que algún día regresaría -comentó aquella voz idéntica a la de Harry. -¿Quién eres? -¿Acaso no me recuerdas? Harry sonrió, definitivamente no se acordaba de él o lo que sea que fuese. -Tú me creaste de una parte de tu alma, hace ya mucho de eso -comentó la voz en forma de respuesta. -¿O sea que tú eres el primer horrocrux? -Preguntó Escarlet vivamente. Parecía que la voz se había divertido con aquellas palabras. -Veo que la señorita que siempre ha inundado tu corazón está presente contigo. ¿No correrá riesgos? -Ella es fuerte, me atrevería a decir que más que yo -comentó Harry sin prestar atención a los ojos sorprendidos de su novia. -Siempre tan al grano, ¿verdad? -Como siempre -Harry sonrió. -Supongo que has regresado por lo que has dejado hace tiempo… -Sí, lo necesito. -¿Ha resurgido Mephist? -Preguntó ante el espanto de Escarlet. -Sí… ¿cómo…? -Antes de que me dividieras tuviste una plática con Dumbledore -que supongo recuerdas-, soy una parte de ti, se supone que debo o debemos (dependiendo de cuantos más has hecho como lo que encerraste acá) estar informados. -Supongo que tienes razón… -Pero sigues preguntándote: ¿qué soy, o no? Harry asintió. -Supongo que el triángulo me ayudará en algo, pero sigo sin entender cómo es que estás aquí. -Yo soy la puerta al mundo de magia, yo soy aquel guardián que has dejado al pendiente de aquellos misterios que siempre has querido ver surgir. Soy el guardián y habitante de este mundo al que solo entran los merecedores de corazón. Soy una parte de ti que has arrancado de tu alma para siempre estar en este mundo, un mundo que jamás será devorado por la oscuridad. Un mundo que pase lo que pase siempre quedará aquí…, sin daño alguno. Sellaste esa alma (yo) en este cerezo, no sé por qué un cerezo, pero tengo la idea de que el escritor es fanático de dichos cerezos…, yo soy quien dejará entrarte si logras encontrar la forma. -Nunca fácil, ¿cierto? -Nunca -contestó Escarlet y el árbol a la vez. -Empieza, Harry Potter, el tiempo corre y supongo que no tendrás otra oportunidad. No de que no la haya, sino que no tienes tiempo. Harry extendió la palma y el triángulo apareció instantáneamente… al igual que las hojas del árbol cambiaba de colores. -Creo que las hojas y el triángulo guardan alguna conexión -opinó en comentario la chica de ojos verdes. -Supongo que sí, de verdad que ni idea tengo -Harry sonrió pausadamente, luego se acercó al árbol, aquella fragancia a cerezas en almíbar era embriagadora. Por unos momentos Harry entró en trance y alzó la vista al cielo. Constantemente abría los ojos y exhalaba aire fuertemente para después echarlo por la boca. Escarlet estaba divertida al verlo. De vuelta en vuelta y hablando por lo bajo era algo que no se acostumbraba a ver diario, posiblemente no muchos tuvieran la oportunidad de ver el sereno de Harry.

Recuerdo levemente que el árbol contenía alguno que otro secreto, no es todo lo que pude haber guardado, sería inútil solo el pasar sin que algo más se escondiera, pensó el ojiverde, Y hemos pasado muchos obstáculos para llegar aquí, no puedo dejar esto a la deriva y si no resuelvo esto no podré hacerlo con los demás. Debe haber algo más… ¡Ayúdame escritor! .. Algo más debe haber…, ahora lamento el haberme borrado la memoria. Pero era necesario…, me estoy saliendo del tema… Pero amo a Escarlet, y el escritor también le ama. Pero me ha dejado amarla a mí. Eso es algo que sin duda no defraudaré… ¡¿Pero que tiene que ver esto con…?! Algo hay, el triángulo es…: No, es estúpido, Ni siquiera se relacionan…

Miró detenidamente aquel triángulo de madera y lo colocó al revés. Escarlet pudo ver su mirada crispada y curiosa. ¿Un corazón? Un corazón…, miró detenidamente hacia aquellos montes que formaban una abertura en triángulo volteado. Sus ojos se dilataron fuertemente. -¿Será posible? -Susurró. El viento parecía animarlo a intentarlo, después de todo en esta historia cada cosa puede ser tan estúpidamente probable como improbable. Enfocó su mirada, era increíble como nada dejaba pasar el guardián de ese mundo… Alzó el triángulo y lo colocó debidamente en aquel espacio que se formaba a lo lejos entre los dos montes altos del lugar. Por unos instantes no pasó nada, pero cuando estuvo por bajar la mano un destello fortuito y sonoro se produjo y miles de colores que viajaban a la velocidad de la luz se dispersaron. Escarlet estaba conmocionada y maravillada a la vez, aquello era único. Era como si aquellos destellos de luz danzaran levemente mientras Harry caminaba hacia el árbol de cerezos que le daba la bienvenida. El viento acariciaba el cabello de Harry y su piel levemente morena se iluminaba a pasos agigantados entre aquella poca distancia que se ejercía. -Sé que es lo que tengo que decir, pero antes contéstame algo: Sé que mi horrocrux está en el castillo de piedra, y tengo la ligera sospecha de que sé a lo que me enfrento, ¿Alguna eventualidad más? -Yo no puedo contestar eso, tú mismo sabrás de eventualidades. Te puedo decir que debes tener mucho cuidado de ahora en adelante, tu acérrimo rival está tomando muchas ventajas, posiblemente si logra saber de eventualidades logre romper las fases que rigen el universo. -Me han advertido muchas veces…, pero nadie ha tocado el tema profundamente, como si algo o alguien los bloqueara para no hacerlo. -Él, el que se esconde tras el monitor y los ruidos de tecleos débiles y rápidos es quien tiene la última palabra. -Supongo que el muy hijo de perra no querrá hablar. -Supongo que no, Harry. Pero ten cuidado, mucho cuidado. Él sabe sobre eventualidades…, oh, claro que las sabe…, mejor que nadie y mejor que todos. Incluso que Mephist. A esto último el viento sopló fuertemente, algo tramaba el escritor, pero ellos no lo sabían. No por ahora… Ojalá que nunca lo supieran. Se martirizaba. Era doloroso. -¿Seguirás aquí? -Yo pertenezco a este lugar, me adapté perfectamente, no solo estoy en el árbol, puedo ir y andar por todo este mundo que la magia creo. Nadie logrará destruirnos ni modificarnos. Es el punto vital de todo lo requerido, Harry. Estaré bien… Harry sonrió, y aunque no se veía aquel del que salía la voz sentía que estaba ante un gran amigo, un hermano, su propio yo. Escarlet le tomó la mano delicadamente, le sonrió para después darle un beso lento y cálido. Harry no quiso abrir los ojos por momentos, suspiró y una leve risa surcó su rostro. Escarlet lo notó hermoso y demasiado atractivo, sensual y definitivamente masculino. Algo que nadie logra tener completamente. (Y sonreía el escritor). -Cumple lo tuyo, y que tengas suerte para lo que viene. -Seguro que sí… (Y el escritor lanzaba una moneda) -susurró. Miró a la chica y ambos asintieron-. ¡Ábrete ante mí, yo soy eventual, yo soy quien soy y ahora conozco perfectamente de quien soy! ¡Infierno, cielo y tierra estarán juntos una vez más, ante todo esto, eventual! ¡Que lo sepa el ingrato miserable que provocó esto, aquel que detrás del monitor se esconde! ¡Que sepa que lograremos una guerra sin igual! ¡Que sepa que cuidaré de Escarlet como él lo hizo en la vida real hace muchos años! ¡Que sepa Heero Yuy el escritor que amo a Escarlet! ¡Que sepa el escritor de nombre Heero que amo a Escarlet con toda mi pasión, alma y corazón! ¡Que sepa que yo cuidaré de ella en sus palabras! ¡Que sepa que jamás ella abandonará su corazón y que ella piensa en él desde un lugar mejor! ¡Que sepa que alguien más estará pronto en su corazón! ¡Que sepa que mi corazón es de Escarlet (como lo fue el tuyo alguna vez, escritor)! ¡Que sepa que de nombre Aline es la chica del escritor ahora!

Y el estruendo armonioso de mil teclas se escuchó. Toda eventualidad culminó con un sonoro tronido de ramas al tronarse y ser pisadas aquellas hojas secas del otoño.

Y algo maravilloso vieron los dos… algo demasiadamente hermoso como para poder explicar enteramente y detalle a detalle.

-Cuidado, Harry Potter. Mucho cuidado con aquellas palabras que posiblemente no comprendas. Ten cuidado con las decisiones futuras…, no todo está escrito… Y Mephist lo comprende mejor que tú y mejor que yo.

La voz era tenue, la voz era escurridiza como una serpiente entre el suelo herboso y poroso en matices. Pero algo era seguro…: la voz provenía de aquel que entre el monitor y el ligero sonido del tecleo se escondía. 

Continuará…