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Una inadaptada social o un Angel de luz ¿Qué soy? — capítulo 43
Hola!! Ahh despues de unos mil años sin pasarme por aqui les traigo el nuevo capitulo. Susy gracias por prestarmme tus musas jaja ya te las mandé bien bronceadas para donde tí para que actulices pronto, si quiren leer una buena historia pasense por Ay de mi escrita por mi gran amiga Sucy Weasly. Este nuevo capitulo se lo quiero dedicar a una chica genial Lady Malfoy va por ti gracias por la nominacion me sorprendio y me conmovio mucho. Bueno espero disfruten el capitulo besitos y saben que las mega quiero!!
Capitulo 41- Cruel destino, mala conclusión.
Oscuridad, fue lo primero que vio al abrir sus ojos. Casi de un salto se paró de la cama, haciendo esto que se mareara, aunque poco le importó. Corrió a encender la luz de su habitación. "¿Qué había pasado?" Buscó por todos lados a su rubia novia pero no había rastro de ella. Como un marrón el recuerdo de lo que había pasado lo golpeó.
-¿Por qué lo hiciste Luna?- se preguntó a si mismo en voz alta mientras pasaba su mano fuertemente por su cabello.
No podía hilbanar ideas coherentes en sus cabeza, no entendía nada. Estaban pasando un momento perfecto juntos, como era que de un momento a otro simplemente ella había sacado su varita y había hecho que cayera inconciente, ¿qué conseguiría con eso?. Miró a todos lados bucando algo que le diera una pista y a simple vista no hayó nada. Vió su ropa esparcida por el suelo. Pero cuando se acercó a su cama notó algo muy fuera de lugar, algo que heló sus sangre.Su mochila estaba en una esquina de la cama y abierta, se acordaba claramente que la había dejado junto a esta y muy bien cerrada. Con desesperación comenzó a buscar dentro, sacando pergaminos, tinteros, plumas incluso el listón de colores que una vez Luna le había regalado y que siempre en secreto llevaba con él, pero lo que realmente buscaba no estaba dentro, la daga de Orcamses había desaparecido junto con su rubio angel . Lo que sintió en ese momento correr por su venas fue terror mas que sangre.
Una mano la tenía apretada furtemente mientras la obligaba a caminar. Ya no lloraba mas sentía que su destino ya estaba escrito. Lo unico que le preocupaba en ese momento era una cosa, su Padre, lo que la había motivado a ir hasta alli.
-Parkinson ¿podrías soltarme el brazo? no iré a ningún lado.- dijo molesta la rubia al ver que la pelinegra le apretaba cada vez mas fuerte mientras tiraba de ella.
-¿Quíen me garantiza eso Lovegood?.-preguntó en tono socarrón la serpiente que seguía caminando y halandola al mismo tiempo.
-Quizas el que haya venido aquí por propia voluntad.- dijo ella como que era lo mas obvio.
-No importa es mejor prevenir que lamentar.- dijo sonriendo mientras siguió guiandola por un camino que ya la rubia había recorrido, pero que seguía aterrandola.
El Hades no era el lugar mas bonito del mundo y mas aun cuando era protegido por cientos de horribles dementorres que te seguían muy de cerca absorbiendo cualquier buen pensamiento que en una situación así tu mente pudiera tener.
-Ya llegamos Lunatica, se que amarás este lugar… ah que tonta casi lo había olvidado ya lo conoces.- dijo tan mordaz y cruelmente que a Luna le volvieron a dar deseos asesinos hacie ella.
La pelinegra tocó un timbre ubicado en la entrada de la casa y un enmascarado de gran tamaño abrió la puerta.
-Ya era hora de que llegaras Parkinson, ya el señor se estaba impasientando.- dijo en tono casi de alivio el hombre
-No es mi culpa, fue culpa de esta que tardó una eternidad en llegar. Creo que no quire tanto a su papi.- dijo la pelinegra mientras le daba un empujon a Luna que casi la hizo perder el balance.
-¿Dónde está mi padre?- quizo saber de inmediato la rubia que mas que nerviosismo o miedo, que es lo que una persona normal tendría en una situación así, lo que sentía era un gran enojo y sentimiento de rabia.
-Te reuniras pronto con él niña, pero por el momento camina.- le dijo el enmascarado siendo él quien la empujaba ahora.
Caminaron por los extensos y fríos pasillos de la mansion hasta llegar a la puerta de roble, que le puso la piel de gallina a la rubia, ya que la ultima vez que había entrado por ella había salido inconciente de allí, después de haber recibido 8 cruciautus. Aunque no le dieron casi tiempo ni de procesar el momento ya que en unos segundos se encontraba dentro del lugar. Inevitablemente su respiración se aceleró, ya que allí mismo y sin muchos preámbulos se encontraba frente a ella el ser mas terrorifico y a la misma vez detestable que ella conocía.
-Srta.Lovegood que placer tenerla nuevamente aquí otorgandonos su grata compañía. Espero no le cause ningun inconveniente el haber venido hoy.- dijo en tono de voz tetrico el espectro sentado en la silla frente a la chica.
Luna se limitó a mirarlo sin ningún tipo de expresión, era mas como ver un vacio en los cristalinos ojos de la rubia.
-Vaya creo que anda timida hoy por lo que veo.- dijo con sorna Voldemort mientras se ponía de pies y se acercaba a la rubia quien por instinto retrocedió dos pasos encontrandose con el cuerpo de un mortifago a sus espaldas.
-Quiero ver a mi padre- dijo en un tono de voz que salio mas seguro de lo que ella hubiese esperado.
-Pero por que tanta prisa, él esta bien le hemos dado el trato que se merece.- dijo riendo haciendo esto que se le herizaran los cabellos a la rubia, sabía que algo había tras esa aseveración. - Espero hayas traido lo que te dijo Parkinson que trajeras.- añadio.
-Mi lord yo me aseguré que así fuera, aquí está.- habló esta vez Pansy quien se acercó con una reverencia y las manos extendidas con algo envuelto en un pedazo de felpa color negra.
La mirada de Voldemort en ese momento fue victoriosa y codiciosa. Sostuvo la felpa un segundo y luego la abrió dejando ver su contenido. Las piedras onix incrustadas en la daga resplandecieron en ese momento. El perverso ser enfocó los ojos nuevamente en la Ravenclaw, para luego voltear su rostro a la pelinegra.
-Vaya señorita Parkinson con esto se ha ganado su tan ansiada marca.- le dijo Voldemort poniendo su cara en una sonrisa complasida.
A la chica pareció inflarsele el pecho de emoción y Luna sintió que su estomago se revolvía con una creciente ansiedad y desaprobación ante tales actos. La chica se acercó y extendío su antebrazo derecho hacia Voldemort, quien colocó la punta de su varita en este y hizó un conjuro. De la boca de la chica salió un leve alarido y calló de rodillas sosteniendo su brazo. - Ya eres una mas de nosotros.- le dijo mientras la tomaba del brazo, la hacía ponerse en pies y alzaba su brazo para que todos vieran la marca que ahora reposaba en este. A la Slytherin se le dibujó una sonrisa y todos los mortifagos presentes vitorearon a coro. Luna estaba impactada, horrorisada, asqueada con tan repugnante escena.
-Bueno señorita Lovegood, creo que querrá ver a su papá ¿No es cierto?- preguntó volviendose hacia Luna.
-Si- contesto si mas la rubia.
-Pues como queremos que su estancia aquí sea lo mas placentera posible, la llevaremos a ver a su padre. Crabbe lleva a la jovencita a donde su papi.- dijo sin quitar su tono enfermizamente alegre.
Luna lo miró un momento tratando de deducir sus intenciones en los ojos de este horrible ser y no vio nada. Solo maldad, pura maldad que le heló la sangre. Sintió como un mortifago de gran tamaño la tomaba con brusquedad del brazo obligandola a salir de allí.
Draco corría a toda velocidad por los pasillos de la escuela. Sabía que lo que iba a hacer era algo que bajo otra sircustancia menos extrema jamás hubiese hecho, pero si se hablaba de extremo lo que estaba pasando seguramente lo era. " ¿Dónde están esos idiotas cuando realmente se les necesita?"pensó exasperandose de que su busqueda no diera frutos. Miró su reloj de muñeca, ya habían pasado unas 3 o 4 horas desde que Luna se había ido dejandolo inconciente, debía darse prisa. Pero también se dio cuenta de por que no había nadie rondando el castillo era la 1 de la madrugrada, nadie estaba despierto a esas horas. No sabía que hacer, necesitaba localizar a Potter y compañía, sabía de antemano que solo ellos podrían ayudarle en todo esto, por que muy a su pesar ellos eran los unicos amigos reales que Luna tenía y quienes quizas estarían dispuestos a arriesgar su vida de ser necesario.A su mente vino una idea, él no podía aparecerse en el castillo pero si conocía a quien podía hacerlo. No podía decirle a ningún profesor ni nada por el estilo por que sabía que si seinvolucraba el ministerio o la orden podrian ser detectados antes de llegar a su destino y eso costarle la vida a Luna. Con Potter sabía que muchas veces se había escabullido a donde estaba Voldemort, comenzaba a pensar que él y sus amigos tenían dotes de ratas o algo por el estilo.Desidió usar uno de sus recursos.
-Arius- dijo en tono de voz bajito. Sabía que no tenía que llamarlo muy fuerte ya que los elfo domesticos tenian una conexión especial con sus amos.
-¿Señor Draco Malfoy en que le puede servir Arius?- preguntó con un marcado nerviosismo el pequeño elfo que no estaba acostumbrado a que Draco le solicitara nada.
-Arius necesito entrar a la torre de los Gryffindors.- le dijo el rubio y al pequeño elfo se le abrieron sus ojos como platos. Draco sabía que se supone que los elfos no hicieran eso por que iba en contra de las reglas del colegio, por eso añadio algo que sabia lo convensería - Luna Lovegood esta en peligro Arius y necesito ver a Harry Potter para pedirle ayuda.- le explico. El elfo parecio entender muy rapido por su expresion de miedo Draco lo supo.
-La señorita Luna Lovegood fue muy buena con Arius, así que yo seré bueno con ella. Señor lo tocaré para poder trasportarnos.- le dijo el elfo, pero en ese momento a Draco se le ocurrio una mejor idea.
Un pelinegro dormía despatarrado en su cama, sus siempre presentes pesadillas ya se habían vuelto algo muy cotidiano así que esto ya no le quitaba el sueño nunca. En esa noche una en especifico lo hacia girar un poco incomodo en la cama. Sabía que Voldemort sentía regozijo por algo, o mejor dicho por alguien, en su borrosa visión alcanzaba a ver una cabellera rubia, una chica seguramente pero no distinguía de quien se trataba. Pudo escuchar como alguien le hablaba "Señor ya tiene la daga y a la chica, ya casi su plan maestro está completo" Sintió como si sus propios labios se movieran para contestar "No, aun no, hasta que ella no deje ver su magía negra, no podré utilzar la daga" luego su sueño se volvio una nube difusa, haciendo esto que abriera los ojos. Espeaba solo ver la oscuridad del cuarto de varones en el que dormía pero en vez de eso se encontró con una par de ojos grandotes que lo miraban haciendo que cayera sentado de sopetón en su cama.
-Perdone señor Harry Potter, no fue mi intencion despertarlo, pero es necesario.- dijo la pequeña criatura hablando rapido, mas rapido de lo que el aun dormido cerebro de Harry podía procesar.
-¿Quién eres?- fue lo que atinó a preguntar el chico.
-Soy Arius señor trabajo en el castillo, pero necesito que venga conmigo, es muy urgente.- le dijo el elfo mientras tomaba del brazo a el chico, quien se incorporó.
Harry desidió no preguntar mas, si lo llamaban con tanta urgencia seguramente era que Dumbledore lo nesesitaba. Así que camino tras el elfo tratando de seguirle el paso ya que caminaba muy aprisa, tuvo casique correr para alcanzarlo. Sentía que el aire le faltaba cuando llegaron a un aula vieja.
-¿Arius donde estamos?- preguntó extrañado al ver que no reconocía el lugar
Pero otra voz le contestó.
-En un aula abandonada Potter- dijo la voz de un chico parado en la penumbra.
-¿Malfoy que demonios haces aquí?- preguntó el pelinegro mientras levantaba su varita amenazadoramente hacia el rubio.
-Potter ahora no estoy para idioteces, así que baja tu varita y escucha. No me andaré con rodeos. Luna está en peligro, estoy segura que fue en busca de el señor tenebroso.- soltó de sopetón Draco tomando por sorpresa a Harry.
-¿Qué? ¿Pero Cómo?- fue lo único que vino a su mente.
-Aun no lo sé Potter pero no me quedaré aquí para averiguarlo. Sé que se fue hacia allá por que de mi habitacion desapreció una daga, una daga que en las manos del quien no debe ser nombrado puede ser una arma para acabar con todo lo que conocemos. No tengo tiempo para esperar Potter. Solo quiero saber si estas conmigo o no?- le espetó el rubio mirándolo desafiantemente.
-¿Y como se que no me estas engañando Malfoy?- preguntó el moreno mientras le acercaba la varita.
-No tengo manera de probarte que no es una trampa, así que solo te resta confiar. Sabes Potter amo a Luna y si tu no vas conmigo pues me voy solo así que deside y deside ahora.- le dijo ya molesto Draco.
Harry miró a Draco en la penumbra y por primera vez vió en su rosto algo que jamás había visto sinceridad. Desidió no cuestionar mas si era cierto que Luna estaba en peligro no dudaría iría a rescatarla.
-Esta bien Malfoy voy a ir, pero primero iré por Ron y Hermione. Ellos nos ayudaran.- le dijo Harry.
-Date prisa Potter se acaba el tiempo.- le contestó Draco, sabía que la comadreja y la ratón de biblioteca les serían util, mientras mas mejor.
Ya había pasado unos veinte minutos y el rubio había comenzado a deseperarse. Cuando escuchó que la puerta se abría.
-Ya era hora Potter, comenzaba a pensar que..- comenzó el rubio pero al voltear a ver a Harry se encontró con un rostro totalemnte distinto. En su cara se dibujo un gesto furioso y enseguida levantó su varita. Se encontró con quien menos le hubiese gustadeo encontrarse en ese momento.