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Niñera de dos — capítulo 4

Niñera de dos

Capitulo 4: Nate Jonson

Aun ardían las antorchas del castillo cuando algunos invitados comenzaron a retirarse a sus casas, entre ellos Ron.

-Recuérdalo, mañana a las 8:30 en casa, Hermione- indicó el pelirrojo casi en tono autoritario, empujando el carrito de Sally hacia la gran chimenea.

-Si, Ron, allí estaré- asintió ella con firmeza mientras veía desvanecerse el cuerpo del hombre dentro de la chimenea.

Hermione suspiró resignada a la realidad. Ahora niñera de la hija de Ron, lo bueno era que había conseguido que el la hospedara unos días mientras buscaba una casa. Pero ¿ Ella y Ron bajo el mismo techo? La fricción iba ser terrible. De pronto un suave golpeteo en su hombro derecho la hizo salir de su mundo mental interior. Se giro para encontrarse con un hombre alto, rubio y de profundos ojos verdes.

-Si?- preguntó ella anonada por la bellaza de aquel hombre. Sin duda debiera ser algo mayor que ella, pero poco.

-Hermione Granger, ya no me reconoces?- preguntó él con voz profunda y sexy.

La castaña hizo un esfuerzo por recordarlo pero no podía.

-Nate Jonson? Del escuadrón B antimortifagos?- dijo mirándola fijamente, haciendo que ella también lo mirará.

-Oh! Si! Nate- entonces lo recordó. Ella su compañero en las investigaciones nocturnas durante las intervenciones en el Ministerio en pos de motífagos que los acercarán más a Lord Volemort. En ese entonces y con las preocupaciones que la sucumbían, no tenía tiempo de fijarse en él.- cómo has estado?

-Bien, bien- respondió él mirando por un ventana cercana- Abrí mi propio restauran, en el Callejón Diagon...recuerdas que épocas de “guerra” lo único que podía hacer bien era cocinar? Pues, en fin, seguí mi sueño...

-Realmente excelente, te felicito- dijo ella en un tono casi tonto. Esta prácticamente “ babeando” por ese hombre que recién había vuelto a ver.

Pronto, detrás de él, apareció una mujer de la misma estatura que Hermione y una larga melena marrón. Ella y Hermione poseían un parecido bastante llamativo. La mujer abrazó a Nate por el brazo y miró a Hermione casi desafiante.

-Ya nos vamos, cielo?- dijo con voz baja, pero que la castaña escuchó a la perfección.

-Si...Hermione, ella es Nicole Ford, mi novia- presentó con voz tranquila y seductora.

-Encantada- soltó Hermione en tono neutral.

-Nos vemos, Hermione- saludó él, acercándose a la mejilla de la mujer- Pasa por mi negocio y hablamos con más tranquilidad- le susurró. Luego fue prácticamente arrastrado por su novia a la chimenea.

Se quedó allí parada, como una tonta. Hasta que Ginny apareció a su lado.

-Creo que deberías ir a casa, Hermione, recuerda que mañana tienes que trabajar- dijo en tono basilisco- Descansa y deja de jugar con fuego.

-A qué te refieres?- preguntó asustada, tratando de sonar desentendida, pero la seria cara de su amiga le hizo notar que no convencería muy fácilmente.-Esta bien- suspiró, ingresando por la chimenea.

Ron correteaba por la cocina de su casa mientras iba acomodando algunas cosas, Sally, por su parte, lo contemplaba desde la comodidad se su bebesit.

-Uf! Dónde estará tu nana, Sally!- chilló histérico. En ese escuchó el timbre.- Por fin!- abrió la puerta y se encontraba con la sonrosada cara de Hermione.

-Lo siento! Me quedé dormida y perdí el bus!- se disculpo entrando a la casa.

-Bueno, lo importante es que llegaste...Sally está en su sillita y te he dejado unas notas para que te guíes; alguna pregunta?- dijo él rápidamente, poniéndose su gamulan.

Hermione esta sin habla. No podía creer que aquel hombre formal y responsable, sea el mismo Ron alborotado y travieso que conoció alguna vez.

-Y tus cosas, Hermione?- preguntó nuevamente tomando el picaporte de la puerta, mirándola expectante.

-Aquí- respondió ella señalando su bolso- utilice un hechizo encogedor- agregó serenamente.

-Claro, claro- dijo él saliendo- Doña sabihonda- murmuró por lo bajo.

-Qué me dijiste!- chilló ella desde la puerta, se la notaba algo enfurruñada...¿pero extrañamente feliz?

-Nada, nada...nos vemos en la noche- dijo él cerrando la verja, mientras sonreía.

Una vez dentro, Hermione fue directamente a la cocina para ver a la niña, que ahora dormitaba. También conoció a Olaf, el elfo domestico. Esto no le hizo ninguna gracias, pero trato de ser comprensiva y pensar que a lo mejor Ron necesitaba ayuda con la casa. Leyó cuidadosamente las notas:

8: 00 biberón

9:00 a 12:00 juega, duerme, etc ( puede querer otro biberón)(revísale el pañal cada tanto)

12:30 come ( Olaf sabe su dieta, así que solamente indícale que es hora del almuerzo)

15:00 a 17:00 siesta ( obligatoria!)( pone su disco favorito: Help!)( no sé porque le gusta tanto!)

18:30 baño.

19:30 cena

20:00 hora de dormir.

Miró nuevamente a Sally que se había despertado de su pequeña siesta y se desperezaba con grandes bostezos, haciendo gala de sus rosadas encías.

Continuo con la otra nota:

Hermione:

Tu cuarto es en el segundo piso, a la derecha, justo en diagonal con el de Sally. Seguramente debas limpiarlo un poco, no tuve tiempo de hacerlo. Espero que sea de tu agrado y puedes quedarte el tiempo que sea necesario.

Ron.

Sally comenzó a llorar y Hermione corrió a asistirle, dejando de lado el encimamiento de instantes atrás. Como su nana lo supuso, la pequeña tenía hambre. Fue entonces que tomó un biberón, le colocó la leche indicada y lo calentó mediante un hechizo, cuidando la temperatura. Hermione tomó una pequeña toalla, la depositó en su falda y encima recostó a Sally para darle su alimento. Sin duda eso le producía infinita ternura.

Cuando hubo terminado la leche, la recargó con cuidado en su hombro, tal cual había visto a Ron hacerlo la noche anterior. Comenzó a recorrer la casa. La cual consistía en la típica construcción londinense de fachada roja y distribuida en forma de duplex, con lo cual poseía un segundo piso y un altillo. El living era pequeño y acogedor, tenía un hermoso ventanal del cual se podía apreciar la calle. Enfrente de la puerta de entrada había una escalera que conducía al segundo piso. Hermione subió con cuidado de no tambalearse. La segunda planta tenía un pasillo en forma de L con un pequeño anexo, la primer pared tenía una pequeña ventana. En la siguiente estaba la puerta de entrada de la habitación de Ron, la siguiente era la de Sally. En la tercera estaba el baño y la última pared tenía la entrada a su cuarto. Era bonito, decorado con madera y una ventana rectangular y chata. Contra una de la paredes había una pequeña escalera de madera que daba al altillo. Hermione quedo completamente enamorada de la casa.

Ron recién volvió a la 18:30 de la tarde. Estaba bastante cansado, sin embargo dibujo una enorme sonrisa cuando vio a su hija.

-Hola¿ cómo ha estado mi calabacita?- dijo tomándola en brazos mientras ella se deshacía en gorjeos que parecían pequeñas carcajadas.

-Oh! Se ha comportado muy bien, es una niña muy buena- exclamó Hermione sonriente- pero solo me ha faltado bañarla...es que...quería que me dijeras como!- pidió.

-Muy bien!- dijo Ron haciéndole avioncito a la bebé- vamos a bañarla!

Llenaron la tina hasta menos de la mitad con agua tibia. Ron tenía la camisa arremangada y sostenía a Sally con fuerza mientras con la otra mano le pasaba suavemente una esponja enjabonada.

-Hermione, pásame esa jarra, por favor- pidió señalando en efecto una jarra color amarillo de plástico.

-ten- dijo ella dándosela. Continuó mirando mientras él dejaba caer con sumo cuidado el agua. Sally lloriqueo un poco. Finalmente desagotó la bañadera y envolvió su hija en una toalla color rosa con motitas verdes.

-Ves? Es muy sencillo...es raro que no lo sepas- dijo él en tono de broma, saliendo del baño en dirección a la habitación.

-Ron!- reprochó ella siguiéndolo, aunque tenía una sonrisa que le era bastante complicado borrar.