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Historia 24884 — capítulo 6

Al día siguiente, Ginny se encontraba en su cama echada de cualquier forma, aún con el uniforme de el colegio, con el rostro sucio de tanto llorar, un grito la despertó...

– ¡GINNY WEASLEY! ¡ES HORA DE LEVANTARSE!– Ginny tan sólo masculló con rabia: "La madre que te parió...".

– Hija de... ¡¿Cómo se te ocurre despertarme así?!– chilló Ginny perdiendo la paciencia y soltando un gran bostezo.

– Ginny, tienes la cara de como si te la hubieras pasado toda la noche llorando como Magdalena y... ¡Mirate! ¡Aún andas con el uniforme! ¿Qué te sucedió?– la que la había despertado era nada más y nada menos que: Hermione. Katherine y Kimi se encontraban en algún lugar, Merlín sabrá dónde.

– Yo... nada, nada– Ginny se limpiaba el rostro con inquietud, mientras se quitaba el jersey y los zapatos.

– Estás echa un desastre. ¿Qué te sucedió, Ginny? Sabes que soy tu amiga, puedes confiar en mí– dijo la castaña comprensivamente.

– No me pasó nada...– dijo Ginny despectivamente levantandose de la cama y metiendose al baño. Allí la pelirroja duró cuarenta y cinco minutos. Su mente le daba vueltas y más vueltas con aquél beso que, para colmo, la había echo llorar, pero para nada era de tristeza, no, era de rabia. Se sentía usada, sentía que sus labios habían sido usados por un hijo de p….

– ¡Ginny! ¿Ya vas a salir?– gritó Kimi, la había sacado de sus más profundos e incómodos pensamientos.

– ¡Sólo espera un tantín!– gritó desde adentro del baño la pecosa pelirroja.

Y otra vez se fundió en aquellos estúpidos pensamientos. Mientras cerraba la llave de la ducha, su mente se encontraba en aquél beso, en como el chico la sujetaba, en como la besaba...

– ¡Joder, apúrate!– gritó medio enfadada Kimi desde afuera.

...En como la miraba, en como colocaba sus manos en su cintura...

– ¡Voy a usra un "alohomora"!– amenazó Kimi.

Ginny peinaba su cabello, fundida en aquellos pensamientos tan perturbadores. Se sintió una vez más usada, se sintió una peste... Usada por su enemigo. Se lavó los dientes, y enrrollandose el cabello con una toalla, salió del baño. Afuera una Kimi con cara de toro enfadado la observaba penetrante.

– Te has tardado, ¿sabías?– la pelirroja ni se inmutó, y Kimi no esperó ni un segundo más y se encerró en el baño. Unos minutos después se podía escuchar el agua de la ducha caer al suelo, con un suave repiqueteo.

Ginny parecía fundida en un mar de sentimientos y pensamientos, de esto se dio cuenta Hermione al entrar a la habitación, y darse cuenta que Ginny ni se inmutaba en decirle algo, cosa muy extraña en la pequeña Weasley, ya que era una de las que hablaba más.

– Ginny...– dijo Hermione, la susodicha se sobresaltó.

– Herms... ¿desde cuándo estás aquí?– parecía confundida, y sus mejillas se encontraban tan rojas como su cabello.

– Desde hace cinco minutos, ¿por qué? Ginny, a mi me parece que estás muy rara, desde... hoy en la mañana, y me dijo Kath que tú y Malfoy...– Ginny abrió los ojos como platos.

– ¿Te dijo qué?– la chica se apartó de la cama y se acercó con paso peligroso hacia su castaña amiga.

– Nada, que... al parecer tú y Malfoy tuvieron una discusión y pues, eso es todo... y supuse que tal vez...

– Que tal vez...– le seguía Ginny.

– Que tal vez a ti te guste él y tu estés así porque discutiste con él– Hermione miraba con aprensión a la pelirroja que ahora se encontraba al parecer en un profundo shock– ¿Te sientes bien? ¿Estás allí?

– ¿CÓMO SE TE OCURRE A TI DECIR ESO? ¡Jamás en mi vida, gustaría de él! ¡Nunca! ¿Sabes? ¡¡¡¡Nunca!!!!– Hermione quedó afectada ante tal grito. Ginny ya vestida y bien arreglada cogió su capa y salió de la habitación a grandes zancadas.

¿Cómo se le ocurría a Hermione decir semejante cosa? ¿Ella gustar de Malfoy? ¡Draco Malfoy! ¡Jamás! Era simplemente imposible... ¡IMPOSIBLE!

¡¡Paff!!

Tropezó con alguien...

– ¿Pero es que no ves por dónde andas?– se quejó Ginny con muy mala leche, al subir la mirada abrió los ojos desmesuradamente, era Harry, al que menos quería ver en esos momentos.

– Ginny, discúlpame, no te había visto, veía estos pergaminos y...– Ginny le cortó...

– Ya, ya... Disculpado, pero para la próxima fíjate por donde andas, ¿vale?– el chico le sonrió con dulzura y Ginny no hizo más que derretirse viva, pero claro, como todo momento bueno acaba rápido.

– ¡Ginny! Aquí estás... Te estaba buscando– no podía más que ser su hermano, Ron.

– Hermanito bello...– sonrió hipocritamente Ginny, acomodandose con exasperación un mechón tras su oreja– ¿Qué te trae por aquí?

– Ehhh, Ginny, esta es la sala común de los Gryffindors, por si no lo sabías...– dijo el chico rascandose la sien.

– ¡Ah, sí! ¡Claro!– Ginny rió cinicamente. Ron y Harry se miraron extrañados, Ginny parecía estar loca, ¿o realmente lo estaba? ¿O tan sólo era imaginación de los dos muchachos?– Hermanito... ¿QUÉ QUIERES RATA DEL MONTE?– ya les parecía muy raro el comportamiento de Ginny. Harry miró a la pelirroja asustado, Ron frunció el seño.

– Ginny, no quiero lidiar con tu locura ahora, así que mejor toma esta carta, que es a lo que vengo, y ve en paz, ¿vale?– la chica lo miró atónita, observo con curiosidad la carta que le estrechaba su hermano, y la tomó, se marchó sin antes lanzarle una efusiva mirada al moreno.

– Amigo, creo que tu hermana está mal...– murmuró audiblemente Harry.

– Debe de estar en sus días– respondió el pelirrojo, pero para mala suerte de este su querida y pequeña hermana lo escuchó.

– ¡Escuché eso, Ronald Weasley!– gritó la pelirroja a lo lejos malhumorada.

– ¿Qué será del hombre que se case con ella algún día?– murmuró Ron para Harry, el moreno de gafas se estremeció.

Ginny caminaba por los pasillos de Hogwarts botando humo por la orejas. Sí, era fin de semana, la semana de estudios había pasado rápido, pero muy torturador. Observó la carta que llevaba en las manos, era de su madre, nada importante seguro, se la guardó en un pequeño bolsillo de la capa y continuó caminando, metida en su pensamientos. Con ganas de cometer un suicidio se dirigió hacia el lago, pero al dirigirse a su árbol favorito, una voz conocida la llamó.

– ¡Señorita Weasley!– no, su día no podía ser un Guatemala y convertirse en un Guatepeor. Se giró sobre sus talones y allí la vio.

– ¿Si, profesora McGonagall?– sonreía cinicamente, la profesora la miró brevemente.

– Quería informarle que hoy se cumple su castigo junto con el señor Malfoy– noooo... noooo.... ¡Noooo! ¡NOOOO!... Su día no podía ser así tan horrible, tenía que ser una pesadilla, y bien fea de por si.

– Profesora, le pido con mucha educación... ¡Que por favor me cachetee ahora!– McGonagall la miró con pena, pobre, tenía que tratar con jovenes con problemas mentales, quizás era por algún problema familiar o alguna otra cosa... paró en seco de pensar, la señorita Weasley yacía ahora en el suelo, arrodillada, llorando como un bebé.

– Ehhh, ejem... Señorita Weasley, le pido que se comporte enfrente de un profesor y jefe de casa...– la chica ni se inmutaba– ¡Weasley!– esta vez la pelirroja reaccionó.

– Discúlpeme, profesora, es que e tenido unos días muy malos...– se disculpó la chica levantandose del suelo afectada.

– Sí, la comprendo, todas tenemos que pasar por esos tiempos también, gracias a Merlín ya yo no la tengo– Ginny la miró con una ceja alzada. ¿Por qué todo el mundo tenía que pensar que ella tenía "eso" que a todas la mujeres les venía cada mes? ¿Es que nadie comprendía que estaba pasando por duras estapas simplemente?

– Sí, claro... como sea– se atinó a decir la pecosa.

– Esta noche a las siete y media se tiene que encontrar en la cabaña de Hagrid, ¿bien?– la profesora la miró severamente y sin más que decir se marchó, dejando a una Ginny con complejo de Voldemort (con ganas de destruir al mundo).

Siete y media de la noche... Peor noche de Ginevra Weasley...

– ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?– y así iba por todo el camino vía cabaña de Hagrid...– ¿Por qué? ¿Por qué? ¡Merlín, dime que pecado e cometido!

– Ya, ya, Ginny. Todo pasará rápido... ya verás– esa era la voz de Hermione, que con aprensividad acariciaba el cabello largo y rojo de su amiga. Kimi se encontraba detrás de Katherine, que a la vez se encontraba al lado de Ginny, que a la vez lloraba a moco tendido.

– Esta es la peor desgracia que le puede ocurrir a un humano... ¡¡¡¿Por quéééé?!!!

– Ya, Ginny. Todo pasará rápido...– llegaron hasta la gran puerta de entrada del colegio, que daba hacia las afueras de este, que a su vez llevaría a Ginny directo a la cabaña de su tan preciado profesor de C.C.M.

– Hemos llegado, mucha suerte Ginny– avisó Kimi, la desdichada tenía cara de como si la estuvieran llevando directo a la horca.

– Suerte– dijeron a coro Katherine y Hermione. Ginny muy a su pesar se separó de Hermione, miró lamentosamente a sus amigas y se marchó a la cabaña, quizá sería su final... quizá sería su último día en esa vida tan cruel, en un mundo despiadado y sin amor, en un universo tan...

– ¡Pobretona, estás aquí!–... malo….

Ginny no abrió la boca en ningún momento, en esos momentos se sentía tan desdichada, tan... triste y vacía...

Hagrid salió muy campante de su cabaña, con dos cubetas, que por cierto olían a de todo menos a floral. El hombre saludó muy calurosamente a la chica con un fuerte abrazo, mientras ésta tan sólo se atinó a sonreirle débilmente. Era, con mucha seguridad, su final...

– Malfoy... andas castigado... muy raro en ti, ¿no es así?– Draco miró al semi-gigante con desdeñosidad.

Por todo el camino ambos jovenes se mantuvieron en silencio, Ginny todo el tiempo mirando al frío suelo como si fuera la cosa más interesante del mundo, Draco se aburría cada vez más de las habladurías del hombre semi-gigante.

Se encontraban cada vez más adentrados al bosque, cada vez era más oscuro, ni siquiera la lámpara ayudaba, hasta que se detuvieron de golpe, o mejor dicho, los dos estudiantes chocaron de golpe contra la espalda de Hagrid.

– Hemos llegado– informó con una gran alegría, esta gran alegría causó un gran estremecimiento en Draco y un horrible escalofrío en Ginny, que no se esperaba algo muy bueno de su profesor– ¿A que no son bellas?– entre la oscuridad, Draco y Ginny se miraron extrañados, fue entonces cuando comenzaron a sentir como si mil cositas comenzaran a cubrir sus cuerpos, Hagrid se echó hacia atrás, dando un poco de luz a los chicos, fue entoncs cuando estos se dieron cuenta qué eran esas cositas que estaban sobre sus cuerpos.

– ¡¡¡¡AAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHH!!!!– gritó Ginny con pavor hasta los huesos.

– ¡¡¡ARAAAAÑAAAAASSSSS!!!– gritó Draco que había perdido por completo su cordura "Malfoy".


Espero que lo hayan disfrutado!!!...

Reviews! por favor...

Andrea_Black.