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Historia 24884 — capítulo 5
– Ginny, tienes que concentrarte más en lo que haces... ¡te mato si perdemos contra Ravenclaw!– decía Harry histérico con ojeras y la voz ronca.
– ¡No te quejes, Harry! ¡Lo estoy haciendo bien, deja de comportarte como un idiota!– Ginny no sabía si cometer un suicidio o un homicidio. Llevaban horas practicando en el campo de quidditch, desde las tres de la madrugada (sin exagerar), y ahora eran las cinco de la tarde, era por eso que Ginny se sentía como si un Zumo chino le hubiera caido encima y le hubiera estripado cada peque;a parte de sus huesos.
– Ginny, estoy poniendo toda mi confianza en ti, sólo en ti, y espero que ganemos ese partido, porque sino...– Harry parecía maniatico ya.
– ¿Sino qué, Harry?– Ginny se acercó al pelinegro, estaban tan cerca, sus respiraciones se mezclaban, pero como siempre pasa algo en los momentos más esperados por el mundo, llegó Draco Malfoy y su bandada de gorilas, digo, de grandes chicos.
– Bueno, al parecer la escoria y el cara rajada están teniendo su momento... ¿cómo decirlo?... ¿Fogozo?... Hmmm, creo...– dijo despectivamente pasandose la mano por el cabello, en un vano intento de acomodarlo. A Ginny se le podía ver cada pelo de su cuerpo crispado, pero lógico, de la rabia que tenía. Harry simplemente suspiró, como rindiendose al momento, no tenía energía alguna para pelear.
– Vaya, pero es que hay que ver que realmente sí existe gente intrometida, ¿no, Harry? Pues sí, estaba teniendo un momento "fogozo" con Harry...– se acercó más a Harry, y cerrando los ojos, y acercando sus labios a los del pelinegro, lo besó. Draco parecía haberse tragado una mandragora. Los puños los tenía tan apretados, que sus uñas bien cuidadas se clavaban entre las palmas de la mano, y los nudillos se ponían cada vez más blancos. Sus mejillas se tornaban rojas. Ginny besaba con más ainco a Harry, este la seguía, pero estaba tan sorprendido como ver a Snape bailando samba. Ginny reía por dentro, sabía muy bien que reacción iba a tener Draco Malfoy ante aquello.
Después de unos cuantos minutos (y Draco aún allí viendo la situación), Ginny dejó de besar a Harry.
– Bien, ese sí que fue un momento fogozo, ¿no?– sonreía con ganas, aguantaba las ganas de romperse en dos de la risa.
Draco parecía un dragón con mal de rabia. Crabbe y Goyle se habían marchado desde mucho tiempo antes, ya que para ellos ver a alguien besandose era... mucho. Draco con los labios bien apretados, y los puños también, se marchó, claro, sin antes haberle lanzado una asesina mirada al aludido de Harry y a la muy sonriente Ginny.
– ¿Qué... fue eso?– preguntó Harry después de salir de su gran letargo.
– ¡Nah!, un simple beso. No te preocupes, sólo quería darle rabia a Malfoy– respondió la pelirroja montandose en su escoba y comenzando a volvar por los aires como una libre paloma.
Harry no sabía que pensar, aquel beso lo había dejado confundido y ahora loco, ya que no podía ni siquiera pasar un sencillo pensamiento por su mente. Daba miedo.
Mientras tanto, en otro lugar, Kimi se encontraba en la biblioteca escribiendo en su cuadernito negro, cuando el sonido de un libro al caer la sacó de sus más profundos pensamientos.
– ¿Pero qué...?– al levantar la mirada se había fijado bien de que era un chico, al parecer de su misma edad, de Slytherin, que se le había realmente caido un libro. El chico era de largo cabello castaño claro, contextura casi perfecta (nada en este mundo es totalmente perfecto), y de ojos... -aún no se sabe-.
– ¿Qué miras?– dijo el chico al notar que Kimi lo miraba con ojos escrutadores.
– Nada, sólo que interrumpes mi tranquilidad– respondió ésta pacificamente.
– ¡Oh!... Pues... disculpa– Kimi alzó una ceja, ¿un Slytherin, disculpandose?... Interesante.
– Bueno... como sea– y siguió escribiendo. El chico terminó de recoger el libro y se sentó en la misma mesa que se encontraba Kimi. Ésta ni se inmutó.
Una media hora más tarde, el silencio ya era atormentador. El chico cerró el libro y se quedó observando el título. Kimi aún escribía en su pequeño cuaderno.
– ¿Cómo te llamas?– preguntó de repente el chico. Kimi se sobresaltó, ya que todo se encontraba en silencio, y de repente "¡pam!", la voz del chico... estresa.
– ¿Necesitas saberlo?– preguntó despectivamente.
– No, sólo pregunto. ¿Me lo dirás?– dijo el chico con rostro neutral.
– Hakisawa, Kimi– dijo al fin la chica estendiendole la mano al chico, este se la aceptó.
– Sean Hillys... llámame como tú quieras– el chico le sonrió. Kimi no sabía si lanzarse hacia la ventana o pegarse el cuaderno contra la cara. El chico se apartó el cabello de los ojos y Kimi pudo ver el color de ellos... eran tan grises como un cielo nublado.
Katherine y Seamus caminaban muy cerca al campo de quidditch, caminaban como caminan dos enamorados, dandose constantes besos y abrazos y sonriendo por cualquier estupidez. El sonido de un puñetazo los hizo reaccionar.
– ¡Eso es para que aprendas que conmigo NADIE se mete!– decía la voz de una chica. Katherine pareció reconocer la voz.
– Eres una zorra, Weasley– esa palabras arrastradas y el tono de voz se hicieron reconocer facilmente.
– Vete a la mierda, Malfoy– Katherine y Seamus se miraron extrañados, y cuando fueron a ver que era lo que había pasado, ya los dos chicos se habían ido.
– ¿Qué habrá pasado entre Malfoy y Ginny?– preguntó Katherine sin la menor duda.
– No sé– dijo Seamus confundido.
– ¿Pero qué mierda se cree Malfoy?... ¿Cómo se le ocurre decirme eso?– gruñía Ginny dentro de la habitación de chicas. Estaba sola y batía todo a lo que se encontraba.
Flash Back...
– Bueno... nos vemos luego, Harry. Y te prometo que atraparé es maldita snitch, ¿vale?– decía Ginny dandole un rápido beso a Harry en la mejilla. Este asintió.
Ginny iba caminando, saliendo de los vestidores, cuando alguien la atrapó inesperadamente.
– Aquí estás– dijo una voz que arrastraba las palabras.
– ¿Qué? ¿Malfoy?... ¡Ah, claro que estoy aquí! ¡Sueltame ahora mismo!– a Ginny no le parecía en nada la situación una gracia. Draco estaba solo, ella y él solos...
– ¿Por qué besaste a Potter?
– ¿Qué?... ¿Estás celoso?– sonrió pícara.
– No... es que me pareciste una completa puta besandolo, y ni siquiera son novios, o sea, que besas a cualquiera que se te cruze por el camino, que bien... entonces...– y sin más la besó. Ginny luchaba para soltarse, pero el chico la abrazaba más y más, hasta que ya la pelirroja no aguantó más, con una fuerte patada entre las piernas del rubio, y un puñetazo en la quijada, se pudo librar. Draco cayó al suelo en redondo.
– ¡Eso es para que aprendas que conmigo NADIE se mete!– gritó con furia, las manos le temblaban.
– Eres una zorra, Weasley– emitió Draco con las manos entre las piernas.
– Vete a la mierda, Malfoy– y tratando de no matar con un Avada Kedavra a Malfoy, se marchó.
Fin Flash Back...
– ¡Argh! ¡Que horrible, lo besé!... ¿Por qué?... ¿por qué?...– y sin saber por qué, comenzó a llorar amargamente en un rincón de la habitación.