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Historia 24978 — capítulo 13
CAPÍTULO 13: AMOR NO CORRESPONDIDO
Después del gran número que hizo Florence en el vestíbulo, Hogwarts entero hablaba a sus espaldas. Lo apuntaban y se reían desenfrenados imitando parodias y vocecillas chillonas enfurecidas. Severus todavía se preguntaba qué diablos era lo que les causaba tanta gracia.
De todas maneras, nada podía ser peor como que la noticia llegara a los oídos de Potter. Y fue lo que precisamente ocurrió.
—Qué gracioso — chistó —, después de que te burlastede mí Snape, el tiro te sale por la culata.
— ¿Puedes cerrar tu asqueroso hocico, idiota?
Severus estaba asqueado, estaba hasta la coronilla, ganas no le faltaban para matar a Potter, y lo haría en ese mismo instante si no estuvieran en el gran salón, cenando y rodeados de profesores, fantasmas, prefectos y compañeros.
—Déjate de molestar. Vete.
Esas frases habían provenido de los labios de Lucius. Por fin habló en referencia a Severus. James lo mirócurvando una ceja.
—Vete —repitió chocando el tenedor con el plato.
—Uyy... esos modales, Malfoy... ¿no parecían peleados? — Michael, Federic y Stuart miraron alertas sin decir nada.
—Tu lo has dicho — el rubio lo miró apesadumbrado con sus fríos ojos grises.
Severus sintió un gran alivio al notar que su amigo estaba nuevamente de su parte.
—Potter, ándate a perder el tiempo en Evans y no en mí — Severus sonrió triunfante al ver la leve distorsión de la cara de Potter.
— Como tú dices, Quejicus "esto no se queda así", pero yo digo: me las vas a pagar, en algún momento...
—No te temo — interrumpió con simplicidad el de cabello negro.
Potter lo miró furioso y se marchó.
Severus y Lucius rieron gloriosos. Los otros tres también sonrieron pero más de felicidad porque las aguas de los amigos se habían calmado.
Ambos se preguntaron que por qué se habían ignorado por esas últimas semanas, pero ninguno supo responder, en verdad nunca se habían peleado.
Se revelaron todo, Sev le contó con lujo de detalles lo ocurrido con Florence, lo mismo el otro con Narcisa que, por cierto, iban excelentemente bien.
Pensaron en qué harían para el día de San Valentín que se aproximaba. Lucius invitaría a Narcisa, mientras tanto Severus... tendría que estar solo, al menos que se consiguiera alguna otra chica. Lucius mencionó que quizá se quedaría con él para que no estuviera solo. Él le respondió "no me tengas lástima, ve con Cissi, como le dices".
Florence no le miraba ni le hablaba. Era todo muy incómodo, sobretodo en las clases ya que, Samantha, su amiga, se la pasaba echando indirectas a modo de insulto. Sin embargo, se quedó calladita muy luego porque, por lo bajo, Sev, le echó un maleficio sin que se diera cuenta.
La muchachita pasaba por su lado con la frente en alto y en buena postura, demostrando orgullo. A Severus ya le empezaba a caer mal. En una ocasión pensó que podría arreglarse todo, pero no fue así. Ella no respondía ni siquiera con miradas fugaces, habían llegado a un mal extremo.
— Bueno Florence... entonces vas a ir con Derek a Hogsmeade para el día de San Valentín, ¿no? — dijo la amiga en voz alta mientras salían del invernadero.
—Por su puesto, es el mejor novio que he tenido en toda mi vida —voceó para que él supiera.
"No es necesario que lo andes divulgando, además, eso demuestra que eres una de esas que cambian a cada rato de acompañantes" pensó poniendo los ojos en blanco y bufando. Lucius y los demás rieron al ver la cara de su amigo.
—Si pues, como si hubiese tenido muchos novios y tuviera tantos años para decir "en toda mi vida"... — se atrevió a canturrear alcanzándola disimuladamente. Lucius volvió a reír con ganas.
Ella no lo tomó en cuenta, o al menos fingió no hacerlo. Con la mirada en el cielo, tomada del brazo de su amiga, se marchó a los terrenos. Tenía Cuidado de Criaturas mágicas.
—Imbécil.
—Pronto andará lamentándose por meterse con un patán como Derek Duff. Es una de las típicas muchachas que se hacen las fuertes, y al final son como cristales —dijo Lucius con optimismo.
"Chicas". Esa palabra retumbó en su cabeza. Deseó haber desaparecido. Evans aparecía de uno de los pasillos con su grupo de amigas, se dirigían a Historia de la Magia.
Su corazón se aceleró y se encandiló al ver esos ojos verdes. Miró al suelo rápidamente, mientras su cara se le ponía rígida. Lucius no se percató de nada, iba comentando algo con Federic.
Le era imposible concentrarse en la clase de Pociones si a cada momento el nombre de la pelirroja volaba en el interior de su cerebro.Incluso primera vez que le salía mal un filtro, obtuvo una S, pero para él era una D...Realmente Desastroso.
Tres noches seguidas se desveló por la culpa de la joven sangre impura. "No me quiero enamorar de alguien así, no por favor...", rogaba, impaciente. Pero era hermosae inteligente. ¿Qué más valía si era una hija de muggles inútiles? ¿Qué más daba si era sangre impura? Odiaba a Potter y eso ya era un punto de ventaja, pero a él también lo odiaba, aunque quizá fingiera... ¡Pero qué cosas! Aunque... su cabello... su rostro...
Nunca se había imaginado estar pensando así de una chica, ni siquiera de Florence. Era impresionante, pero definitivamente NO. No la querría y se obligaría a olvidarla por mucho que le costara.
"Inténtalo, no podrás" dijo una voz detrás de su cerebro. "Claro que puedo" respondió él furioso. No permitiría que un sentimiento tan absurdo como el amor pudiera vencerlo. El era Severus Snape y nadie le pasaba por encima, ni siquiera la mole más grande.
— ¿Con quién soñabas anoche?
— ¿Ah? ¿Por qué?
—Hablabas. Te escuché, me levanté para ir al baño y te oí...
Severus notó sarcasmo en el tono de Lucius. Lo miró con los ojos entrecerrados.
— ¿Y se puede saber qué dije?
—Bueno... algo de "me gusta la pelirroja... tú no, Florence, eres cuento chino..." eso dijiste, sin censura ni modificación —confesó y agregó Lu sonriendo—, procuré grabármelo bien en la mente.
Severus pensó en el sueño, recordaba que había soñado con Florence, pero con Evans... eso estaba sobrepasando el límite.
— ¿Qué soñaste entonces?
—Con Florence, como dices, pero en realidad no recuerdo bien el sueño... nunca recuerdo bien los sueños.
— ¿En serio? — dijo irónicamente el rubio.
—En serio, y si no me crees...
—No te he juzgado nada, ¿ves? Es ahí donde empieza tu mal humor. Amargado.
—Ya, ya, lo siento, es que pensé que me molestarías con algo. Bueno, vamos a desayunar entonces.
Dejaron lo del sueño a un lado y se dedicaron a hablar de otras cosas.
En el instante en que se sentaron llegaron las lechuzas que llevaban el correo a sus amos. A Federic le llegó El Profeta. Tenía de portada algo muy interesante.
—Léelo —sugirió Sev mirando el título "El Ministerio de Magia pierde el control"
—Aquí va:
"Horrores sufre el mundo mágico ante una nueva era que estamos viviendo.
"Es casi imposible creerlo, pero ahora nadie puede salir de sus casas por el simple hecho de que magos tenebrosos rondan en las calles matando muggles sin piedad y a los denominados comúnmente "sangre sucia", hijos de muggle, o mestizos en el caso de muggle y mago.
La comunidad mágica permanece asustada, todos los estudios llegan a uno de los magos más horrorosos de todo los tiempos, se hace llamar: Lord Voldemort. A la simple mención de este nombre a la comunidad, todo se alborota. Todos temen a los planes de este malvado mago tenebroso que planea conseguir la purificación de la raza mágica y la inmortalidad.
Los Inefables pierden importancia por el trabajo de los Aurors...
—Eso me suena mal —interrumpió Severus pensativo quitándole de las manos el periódico a su amigo. Pasó sus ojos a una increíble velocidad leyendo el texto completo —Esto me suena a que vamos a quedar en la ruina con mi padre —dijo cuando acabó. Todos lo miraron sin entender.
—Mi padre es Inefable, ya lo saben, se los he dicho — "aah, eso", murmuraron los demás con preocupación.
—Es gracioso eso del Ministerio —dijo Lucius cambiando al otro tema —, pero se lo tienen merecido, eso de estar permitiendo que la gente engendre personas mestizas...
—...es como un delito — continuó Sev por su amigo.
—Yo, en mi caso, sería partidario de ese loco —dijo Federic riendo —, los magos netos nos vamos a extinguir gracias a los muggles.
Como tantas veces anteriores el tema de los "sangre sucia" salió a la luz, los amigos empezaron a discutir sus puntos de vista; Lucius insinuó en que, cuando saliera de Hogwarts, iría a unirse a él. A Severus le agradaba la idea, pero prefería estar ahí, sin ser de ningún lado... Le sonaba a problemas.
El fin de semana fue agotador, deberes por todos lados, no tenían ni un tiempo libre, además sus neuronas estaban demasiado cansadas e inservibles. Los días se ponían extraños, sofocantes y gélidos a la vez, los profesores estaban histéricos poniendo al día a los muchachos que iban más atrasados por la cuestión de los TIMO que serían en quinto año.
—No voy a ir con Narcisa a Hogsmeade —anunció Lu llevando una carga de libros a la mesa de la biblioteca donde estaban todos.
—¿Por qué? —preguntó Sev arqueando una ceja con Severidad.
—No creas que lo hice por ti, en realidad fue porque Narcisa quiere salir con sus amigas.
"No te creo" pensó Sev furioso. Era bastante obvio que había arreglado con Narcisa para no dejarlo a él solo, eso era lo que más le daba rabia.
Detestaba que la gente le tuviera lástima, prefería que lo hirieran a que le favorecieran por pena. Le gustaba arreglar sus cosas solo, sin que los otros le ayudaran como si gracias a ellos los problemas estuvieran resueltos. Eso le enfermaba de Lucius.
De todos modos no reprochó nada. ¿Para qué pelear?, pensó. Se tragó las ganas que tenía de gritarle y se dispuso a cambiar de tema.
—Comencemos con la de Historia de la Magia, es la más latosa —dijo con una mueca, remojando la pluma en la tinta.
—Mmm... "Explique qué querían la denominada 'gente del agua' en el año 1927, con detalles" —balbuceó Lucius mirando la indicación que tenía en unos apuntes.
Hojearon varios libros buscando información y cuando llegaron a ésta, se les esfumaron las "ganas" que tenían de hacer las tareas
Como Lucius había prometido fue con Severus a Hogsmeade el día de San Valentín; Narcisa iba con sus amigas también.
En el fondo, Severus se mostró agradecido con él, al menos lo pasaron bien llenándose la boca y bolsillos de golosinas.
Caminaron por todo el pueblo charlando animadamente.
— ¿Qué tal si nos tomamos una cerveza de mantequilla en Las Tres Escobas? —ofreció Lucius.
—Excelente propuesta, vamos... idiota...
—¿Qué? —saltó Lucius frunciendo el entrecejo.
—Florence. Es una idiota —dijo Severus estupefacto apuntando a la muchacha que se besaba apasionadamente con un chiquillo de Gryffindor de sexto curso —, y mírala, da asco.
—Uuuy... parece que te cambió fácil, eso puede significar tres cosas: que te quiere sacar celos; que quiere que te arrepientas y le ruegues que vuelva contigo o que no le interesaste mucho.
—Las tres cosas diría yo —corroboró el otro de cabello negro.
—Bueno, bueno, no mires más eso, vamos.
Severus hizo caso a su amigo y prefirió no seguir mirando la desagradable escenita de amor de su ex novia. A decir verdad no le dolía que Florence saliera con otro, él también ya tenía ocupada su mente, con la gran diferencia que era con la persona equivocada...
El lugar estaba no muy concurrido, y eso hacía al local más acogedor aun; siempre bien adornado pero a pesar de que era San Valentín esa ornamentación no correspondía a lo que se celebraba: precisamente era para la gente desparejada. Ambos se acercaron a la barra y pidieron dos jarras de cerveza de mantequilla.
— ¿Te puedo hacer una pregunta? —dijo Lucius mientras aguardaban el par de cervezas.
—Ya la hiciste, pero te doy la otra oportunidad.
—¿Por qué, exactamente, terminaste con Florence?
Severus sintió una puntada en el estómago: no le había dicho a Lucius lo sucedido exactamente.
—Porque... ya no la quería como antes —trató de parecer cortante.
— ¿Te enojaste?
—No.
—Mmh... Y... ¿a qué se debe eso de que no la querías como antes?
— ¡Me dijiste que era una sola pregunta! —exclamó Severus.
—Y tú me dijiste que no estabas enojado —lo atajó el rubio tranquilamente.
—No se debe a nada, de un momento a otro se me fue el amor, supongo que a cualquiera le pasa.
Lucius se encogió de hombros. Severus sabía que esa no era la razón, no quería dar la verdadera respuesta porque... si... tan solo... si Lucius supiera que... lo mataría... si supiera que le gusta una sangre sucia como...
—Esa Evans —murmuró Lucius en tono reprobatorio mirando hacia la ventana empañada que estaba a su lado; Lucius la había limpiado, la pelirroja estaba a unos metros de la taberna cotorreando con sus amigas. Lucius miraba despectivamente hacia el grupo —. Sé que Potter es un idiota, ¿pero cómo caer tan bajo enamorándose de una sangre sucia?
Severus sintió como si le arrojaran un balde de agua fría. *"¿Pero cómo caer tan bajo enamorándose de una sangre sucia?"*Se sintió muy mal cuando su amigo dijo eso. No sabía cómo mas debía olvidarse de ella, aparte que era algo imposible, ni él, ni Roderick, ni sus amigos permitirían que estuviera con una niña impura. Luego de eso, cambió totalmente de tema.
Realmente era impresionante como el tiempo avanzaba tan rápido. Durante los dos meses seguidos los profesores hacían revanchas con los exámenes "finales" y se entusiasmaban mucho con los TIMO. Severus en todo momento se sentía apto para realizar un TIMO, no creía que fueran tan terribles como todos pensaban.
—Estoy ansiosa —decía Liliana a sus tontas amiguitas —, quiero ya que pasemos a quinto año porque vienen los TIMO, y luego los EXTASIS, que son los más difíciles, y deciden si aprobamos sexto año o no...
—Hey, maldita sabelotodo — gruñó Severus sin poder contenerse: necesitaba llamar su atención de alguna manera —, deja de lucirte delante todos...
Ella se volteó y lo miró dilatando las narices y manteniéndose rígida.
—No me ofenden tus comentarios. Tienes envidia porque yo soy superior a ti en cuanto a capacidad intelectual.
— ¿Segura? Yo diría que no. Por supuesto que yo comprendo más cosas que tú, sé muchas cosas que tú no sabes.
— ¿Cómo Artes Oscuras? —dijo una voz conocida a lo largo del pasillo casi desierto si no fuera por el grupo de Severus, de Evans y Potter.
— ¿Qué...? ¡Ah! ¡Pero si no es Potter, siempre interrumpiendo! A todo esto, el asunto es entre ella y yo, ¿o acaso quieres pelear con Evans también? ¿Quieres ver si así te puede tomar en cuenta?
Lucius y los otros rieron, sus contrincantes estaban serios desenvainando la varita, y las niñas estaban cruzadas de brazos de manera impaciente. Potter estaba irascible.
—Mira, Potter, no te metas, en serio, ¿no me puedes dejar enfrentarme alguna vez a Snape, sola? —interrogó la pelirroja con la mandíbula apretada.
—No es eso, sabes perfectamente que el utiliza el juego sucio —se excusó Potter.
— ¿Que yo juego sucio? El burro hablando de orejas. Pero... si quieres podemos hacer un trueque: yo dejo en paz Evans por ti, pero me permites revelar el secreto de tu querido amigo... ya sabes a quien me refiero —Sev miró de reojo a Lupin, que tembló.
Severus pudo saborear la desfiguración del rostro de Potter, percibió sus sentimientos.
—Me rehúso. Pero te advertí, Evans, si Quejicus juega feo, no me culpes a mí.
—De todas maneras yo soy justa y no te culparía —dijo ella.
—Bueno, ya oíste, Potter. Vete antes de que grite lo que temes....
Potter lanzó una terrible mirada de odio a Severus, quién se la devolvió con una mirada gélida, a pesar de que hacía mucho calor.
En ese instante el chico de cabello negro con la pelirroja tuvieron que cortar su discusión, era la hora de marcharse a la otra clase, Botánica.
—Deberías haber dicho el secretito del cerdo licántropo.
—Lo habría dicho si Dumbledore no me lo hubiese hecho prometer —reconoció mientras iban por los pasillos llegando al vestíbulo —,y mira, ahí va MacDougall con su nuevo mata-pasiones, enorme y estúpido.
La jovencita y su pareja se voltearon.
—Estás celoso porque encontré pareja —dijo ella tratar de parecer intocable.
—Parece que hoy todos te tratan de envidioso y celoso —murmuró Lucius riendo. — El que tú hayas encontrado novio tan luego te hace ser una "cualquiera".
El mocoso que tenía de novio la miró sin hacer nada.
—¡Haz algo! —les ordenó ella desesperada al gigantón.
—¡Aléjate de ella! —gruñó.
—Si de eso no más es capaz tu acompañante... pierdo mi tiempo... Y: supongo que también tuviste que ordenarle a éste que fuera tu novio, ¿no, Florence?
—Muy gracioso. Nariz de gancho.
—El insulto no resulta muy entretenido —sentenció Lucius aburridamente.
—Y tú, rubio teñido — "¡No me tiño!" declaró Lucius pero la niña no se interrumpió —, cierra el maldito hocico.
—Creo que perdió toda su dulzura —suspiró Lucius — y no tengo hocico, sino boca, "cualquiera", jaja.
Sev rió junto con él burlonamente y se marcharon, dejándola a ella con su súper salvador en medio del vestíbulo.
Tic—tac, tic—tac.
El tiempo pasaba, Severus aprobó todos sus exámenes, excepto el de amor no correspondido. Quizá tuviera que auto—desmemorizarse para sacarse a Evans de la mente.
—Increíble — murmuró a sus amigos que preparaban el equipaje junto con él el día antes de la partida hacia las casas para pasar las vacaciones de verano.
—¿Qué es increíble? —preguntó Stuart haciendo fuerzas para meter todas las cosas en el baúl.
—La velocidad del tiempo, podría haber pasado más lento... pronto nos haremos viejos.
—No exageres —detuvo Federic —, además nunca estamos conformes, si hubiese pasado más lento el tiempo desearían pasar luego a las vacaciones... mejor que sea así.
—Hey, vamos al banquete, está a punto de comenzar — dijo Michael dejando su equipaje a medio terminar.
Descendieron rápidamente al gran comedor casi repleto de los estudiantes. Se sentaron en la mesa de Slytherin. Miraron el motivo del gran salón: rojo y dorado, Gryffindor, como era de suponerse, había ganado la copa de las casas. Dumbledore se puso de pie y formó silenció con un leve movimiento de sus manos.
—Como siempre digo: el año que vino, ya se fue. ¡Qué rápido percibimos el tiempo! — el director sonreía abiertamente a todos los alumnos —¡Brindemos porque fue un año pacífico y sin problemas! ¡Salud!
—Salud —repitieron los alumnos alzando las copas vacías.
Como siempre la comida apareció en los platos así de la nada. Fue una velada muy entretenida: debía disfrutar el último día vigente con sus amigos, luego... no lo vería por años. Así que ni la misma belleza de Evans lo distrajo de las conversaciones y de la comida.
El día siguiente amaneció muy soleado y sin ninguna nube, se estimaba que sería un verano muy caluroso.
—¡Suban al tren, por favor, en orden...! —gritó Hagrid el guardabosques.
Severus se unió a la fila detrás de Lucius. Miró las demás filas y vio a su enemigo Potter con su grupito.
—Creo que... —murmuró Sev mirando al grupo con los ojos muy abiertos.
—¿Qué...? —preguntó Lucius mirándolo de reojo mientras avanzaba un paso arrastrando su baúl.
—Creo que voy a meter a Potter en problemas —continuó sonriendo con malicia.
—¿Por qué? —avanzaron un paso más.
—Se van a llevar un libro de la Sección Prohibida. Uno no puede llevarse libros de Hogwarts, menos si son de la Sección Prohibida.
Lucius miró al grupo y era cierto: trataban de meter un enorme volumen en una pequeña mochila, nadie más los tomaba en cuenta.
—Dumbledore y McGonagall están ahí, ¡Anda, no pierdas tiempo!
Severus siguió el consejo de su amigo, le dejó a cargo el equipaje y corrió donde estaba la joven profesora de Transfiguración y el director.
—...y entonces, ¿qué pasa, Severus?
—Profesor, ¿podría llamar al señor Pince?
—¿Al señor Pince? Minerva, por favor...
El señor Pince era el bibliotecario y era el papá de una muchacha de Hufflepuff llamada Irma Pince.
—Está bien, Albus — dijo ella altanera, se transformó en gato y salió disparada por Hogsmeade para el castillo.
—Muchas gracias, director.
—De nada Severus... si quieres vuelve a la fila y yo le digo que se dirija al tren cuando venga.
—Ya, gracias — respondió Sev y volvió a la fila, faltaban tres puestos y entraba Lucius, y luego iba él, así que se apuró.
—¿Y? — dijo Lucius viendo que llegaba su amigo.
—Listo, le dije a Dumbledore que llamara al señor Pince.
—Pero, ¿le dijiste a Dumbledore de qué se trataba?
—No, prefiero que lo sepa solo el señor Pince, les dará una buena reprimendaesos cuatro — dirigió una mirada ala fila, ya habían entrado el tren.
Les tocó el turno de subir y buscaron el andén en donde estaban los otros tres.
Severus y Lucius le contaron lo recién pasado cuando llegó el señor Pince como una bala.
—Me dijeron que me llamaba, señor Snape —dijo de manera cortés el hombre canoso y esquelético.
—Sí, es que quería decirle que James Potter y sus amigos se están llevando un libro a sus casas, y me sentí con el deber de decirle...
—¿Un libro? ¡Eso es como un robo! — exclamó el señor dando un brincoy poniéndose rojo como un tomate. Salió de la misma manera en la que llegó: corriendo.
—Je, je , je... ahora veremos, Potter — farfulló Severus sonriéndole satisfechamente a sus amigos.
El Expreso de Hogwarts se marchó a los cinco minutos después, los otros cuatro ya debían haber recibido la "tunda" por el "robo" de un libro prohibido.
Fue extraño que no se asomaran a molestar al vagón, ni Black ni nadie fue a estorbar. Por una parte fue mejor así nadie interrumpía el último momento feliz de su vida... que aburrido se pondría todo cuando volvieran los búlgaros...
Su padre no lo fue a buscar a la estación. Severus no supo que pensar, en algún momento debía de esperar el desinterés por él de su padre, así que no se sintió tan impresionado. Lucius tenía ganas de saludarlo —para fastidiar un poco a Roderick —pero no estaba así que...
—Adiós, te estaré informando con todo lo que pase —dijo Lucius extendiéndole la mano a Severus.
Todos sus amigos se despidieron de él y se desearon buena suerte.
Ese había sido un final más en su vida, y ahora emprendería viaje hacia las vacaciones... pésimas vacaciones.
Salió de la estación King's Cross con su equipaje, apenas, pesaba mucho. Recibió miradas de desconcierto y curiosidad de la gente. "Esos muggles..." pensó dirigiendo miradas frías a los que lo escrutaban.
Tuvo que buscar un lugar desolado para poder tomar el Autobús Noctámbulo y así irse más rápido a la casa.
Cuando llegó Polly lo recibió más llorona y desesperada que siempre.
—Amo Severus, el amo Rod no pudo ir porque tiene mucho trabajo.
—Ah, era eso entonces —contestó él arqueando las cejas.
—Sí... él está muy mal...el amo Rod se está volviendo loco.
A Severus le pareció que Polly trataba de llamarle la atención.
—Y... ¿qué? No es raro que mi padre esté volviéndose loco, ¿o sí?
Polly sollozó.
—¡Qué cruel es, amo Severus! —chilló ella sonándose con su vestido.
—Sabes perfectamente que me da lo mismo mi padre, y su locura igual.
—Oh... snif, snif...
La elfina se quedó callada y preparó la cena. Comieron los dos solos, su padre no llegó a la casa.
—Qué verano más aburrido será este... —se dijo a sí mismo mientras Polly lavaba la losa y él se sentaba en el sillón del salón. Se dio cuenta que la Mansión Snape volvía a ser la de antes: nuevamente tenía las pinturas, relojes, trofeos y adornos en las respectivas paredes y mesas. "Para algo sirve el abundante trabajo de mi padre"
Pasaron tres días de la primera semana de vacaciones, y no se veía nada bueno. La mansión era un verdadero horno, su padre fue un solo día, y a lo único que llegó a la casa fue a dormir, ni siquiera molestó a su hijo, nada. Severus extrañó un poco alguna de las famosas peleas con su padre, pero qué iba a hacer...
—Polly, prepárame un jugo, por favor... —sugirió echándose aire con El Profeta acostado en su cama con todas las ventanas abiertas.
—Sí, amo —respondió la criatura bajando las escaleras. Ninguno de los dos había vuelto a nombrar la supuesta locura de su padre.
Al minuto la elfina llegó con una jarra de jugo de naranja con mucho hielo, Severus se la bebió de golpe.
—¡Ya sé! —dijo después de que se acabó el jugo a Polly —¿Por qué no vamos a pescar?— "como en los viejos tiempos", pensó recordando su niñez.
—Si usted lo prefiere así amo...
Severus saltó de la cama y buscó la "maldita caña de pescar" fea y roñosa, pero útil, aún le quedaban algunas carnadas.
Salieron de la mansión con todo el sol pegando en la frente, eran las tres de la tarde... iban en busca del lago en que solía pescar Severus.
Se sentaron juntos a la orilla apoyándose en un árbol. El muchacho de nariz ganchuda alistó las cosas y lanzó la caña muy lejos y enseguida consiguió pescar cuatro grandes peces. Cuando obtuvo diez se conformó y se dedicó a observar las ondas que se formaban en el agua cuando caía alguna hoja o algún volátil. Los ojos se le entrecerraron por el sol y sintió un sopor inevitable. Tras unos segundos quedó inconsciente... dormido.
"El tiempo pasa muy rápido, el tiempo".