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Historia 25126 — capítulo 2

2

El castillo de la Alquimia.

El viento retumbaba en las copas de los árboles que, con un ócielo, se movían al compás de aquella brisa fría y siniestra en una noche a unas horas de Liverpool.

El castillo se alzaba esplendorosamente y en la torre mas alta se podía apreciar la bella luna que le echaba un fuerte rayo de luz.

De las sombras, una figura salió dentro del bosque, que, con sigilo, subió por la ladera hacia la entrada del castillo; la entrada

Era una especie de puerta de mármol, ya desgastada con un poco de moho, y con runas de otra lengua desconocida. Con varita en ristre, empujo la puerta intentándola mover y después de un gran esfuerzo, la puerta se abrió de par en par y por el orificio la sombra del hombre desapareció. El recibimiento del castillo no daba el lujo de vejestorio, si no algo acogedor; las paredes eran normales y exactamente iguales como Hogwarts, el colegio de magia y hechicería. También tenía unos cuadros que se notaban viejos y, al parecer, se encontraban dormidos. El pasillo era oscuro, a excepción de unas llamas que se encontraban en sus paredes.

Comenzó a correr por el pacillo con dejar de disimular y empezar a correr por él. Dio una vuelta a la izquierda y desfilo por otro pasillo más delgado que el otro pero más larguirucho. Dio vuelta otra vez por la izquierda y se encontró con unas escaleras con los escalones con rupturas y desgastes que notaban la vejes que tenían estos. Subió apresuradamente por los escalones hasta llegar a otro pasillo solo que este tenia ventanas por donde entraban rayos de luz de la luna. Siguió corriendo con prisa, por momentos vacilaba al ver otro pasillo, pero siguió con el que estaba con grandes zancadas. El tiempo transcurría desde la llegada de aquel individuo, intruso del castillo, que se sentía cansado después de puertas, escaleras y mas pasillos en los que, por mucho que lo intentara, se equivocaba y tendía a regresar a ellos aunque se encontraran lejos; pareciera como si recordara por donde tenia que meterse para llegar a su cometido, como un mapa con tachones.

Después de unas horas de andar en el castillo encontró una gran puerta, más grande que la de la entrada; También contenía textos con runas en otros idiomas y dibujos extraños y medievales con detalles demasiados exagerados. Empezó a palpar la puerta gigantesca con las dos manos intentando encontrar el picaporte, pero al parecer no tenia, lo único que se podía ver era una vieja cerradura de una extraña forma. El hombre comenzó a palparla e intentar forzarla, pero el esfuerzo fue en vano. De repente, se enderezo un poco y quedo en un pleno sueño del pensamiento y después, como si la idea le de un choque en la nuca, comenzó a ponerse en marcha de inmediato

Luego, cuidadosamente, pronuncia unas palabras mágicas con un idioma extraño y sin hacer el menor quejido se arrancó un trozo de piel del brazo derecho mientras la sangre le escurría por la mano la cuál introdujo a trabes de la vieja cerradura sin hacer el menor ruido posible como si alguien estuviera en pleno sueño. La puerta izo un estruendo y, al par, se abrió mientras una gran luz salía de la abertura y alumbraba la penumbra. Se acerco unos cuantos pasos hacia el gran orificio que dejo la puerta y, al entrar, se encontró en un lugar alumbrado por unas grandes antorchas y por exterior por el cuál asomaba el claro rayo de luz de la luna, era un lugar amplio con estantes llenos de libros, las paredes se veían viejas y de ellas colgaban diversos cuadros, al fondo de aquella habitación se encontraba un pequeño escritorio y, sobre él, una vieja lámpara. Luego sin perder minuto alguno la encendió y comenzó a buscar algo apresuradamente, abriendo y cerrando libros, cajones hasta que de repente cansado por aquella búsqueda se sentó en la silla detrás del escritorio y luego como de golpe le vino a la mente una idea que desde tiempo paresia no haberla puesto en marcha.

Recomenzó la búsqueda; se levanto de su asiento y comenzó hurgar por los estantes, al parecer, con ambicioso paso. Paso mucho tiempo hurgando por cada estante; siempre dejaba un espacio en los estantes en donde antes se podía ver algunos libros de lomos rasgados y viejos.

El tiempo paso quedando la vela de la lámpara ya casi extinta. Aquellos estantes que antes estaban llenos de libros, se encontraban ahora con un orificio por donde se podía ver una figura plasmada en la madera de el estante. El individuo fue dando pasos visualizando cada estante y, al sacar una varita, empezó a escribir por el ligero aire del cuarto unos garabatos casi irreconocibles. Después de que terminó de plasmar aquellos garabatos, de su boca salio una espeluznante voz ronca pronunciando una lengua irreconocible y casi frívola; los estantes se separaron por completo, la luz de la vela dejo a oscuras el cuarto y, como si la noche hubiera devastado el cuarto, las paredes, la mesa, la lámpara y los estantes se cubrieron de negro dando una complejidad a la vista y un buen disfraz al individuo de la capa negra.

El lugar en donde se encontraba el individuo, era un lugar frió y el aire, al parecer, se fue junto con la luz que quedo de la lámpara, Aun con la oscuridad, el individuo camino unos cuantos pasos hasta encontrarse con algo, justo en el piso; un cofrecillo de un metal negro y oxidado se encontraba sobre el piso, a los pies del hombre de negro, este dio unos pasos a tras y, como para prepararse para un duelo y con varita en ristre, apunto al cofre. De la varita salio un pequeño hilo de color verdoso, aproximándose a la cerradura del cofre. Cuando el hilo se introdujo en la cerradura, sonó un golpe hueco, seguido de golpes de metales y después el silencio puro.

Con una sonrisa en el rostro los contemplaba; unos papeles viejísimos, con varias quemaduras y tachaduras. Cerró el cofre y, recordando lo pasado, pronunció las mismas palabras. Todo fue iluminado otra vez, los estantes, la lámpara y la mesa, la ventana reflejando la luz de la luna.

Sin tardar un minuto, tomo los papeles bien fuerte en sus manos, luego se acerco a la ventana en donde se encontraba el montón de libros y cajones tirados que había tirado, la abrió y extendiendo su brazo al cielo negro de la noche pronunciando un conjuro, un conjuro al que creían no oirían ya más y que muerto estaba igual que su creador: ¡Mosmorde!

De pronto un rayo de luz verde sale de la varita del siniestro mago y, al alzarse, se extiende haciendo una calavera por la que le sale una serpiente aterradora. Salio del lugar cerrando la puerta con el mismo modo con la que la abrió. Arranco un pedazo de piel de su brazo y lo introdujo en la extraña cerradura y corrió por el lugar.

A unos cuantos kilómetros de ahí, Kingsley Shacklebolt se encontraba charlando con un hombre que decía saber acerca de los asesinatos y del asesino de muggles, al parecer un poco chiflado-¿…pero, que no usted acababa de ver al ase…? ¡Madre mía!- Kingsley se aparto dando grandes zancadas hacia un pequeño cerro y al estar en el borde la vio, la marca tenebrosa-¡envié una carta al Departamento de Aurores del Ministerio de Magia explicándole este acontecimiento!- gritó Kinsgley dirigiéndose al hombre que se aproximo a el corriendo por el pequeño cerro, este asintió al ver la marca y con unos cogeos apresurados salio de allí acercándose a una pequeña caballa que se encontraba justo debajo del cerro. Kingsley bajo por el otro lado del cerro apresuradamente hasta que de pronto tropezó y rodó por el cerro. Al levantarse siguió corriendo sin observar su apariencia por mas mala que esta se encontrara. Entró por el bosque en el que el hombre siniestro salió y apresuradamente fue quitando ramas y arbustos de su camino para llegar a tan desagradable destino-¿volvió? No, si Potter nos dijo que había muerto- se dijo en el momento que brincaba por un tronco caído. No había notado nada que no fuera dentro de su mente, la oscuridad era espesa y los grandes árboles no dejaban entrar ni un solo rayo de luna. Los árboles dejaron de estar tan pegados dando señal de que el final de el bosque estaba cerca y si; entre unos cuantos arbustos que se encontraban delante de dos árboles se deslumbraba el césped y la luz de la luna. Kingsley salió del bosque jadeando entrecortadamente intentando jalar un poco de aire y entonces, en cuanto pudo relajarse, vio una gran torre a unos 80 metros de donde el se encontraba. La rodeo con la mirada y vio que mas torres la conformaban y, al parecer, sabia que castillo era aquel. Corrió por la ladera para poder entrar en el castillo justo en donde se encontraba aquella marca en los cielos. De repente, al estar a unos 10 metros de ahí, deslumbro una figura en una ventana y sin mas preámbulos gritó -¡quien anda allí!- Kingsley se apresuro a entrar por el castillo empujando la puerta con su gran hombro intentándola abrir y, en cuanto pudo abrirla para que él pudriera caber por ella, un hechizo lo golpeo tirándolo fuera del castillo exageradamente, como si un rayo acabara de impactar sobre él.

Al ver al individuo saliendo del castillo apresuradamente, el cual intento huir con los papeles, se levantó y corrió detrás de él tratando de atraparlo, pero este, al ver lo cerca que estaba de alcanzarlo lanzo un hechizo-¡Desmaius!- gritó el hombre. El gran rayo de luz golpeo a Shacklebolt que, al recibir el hechizo, fue incapaz de levantarse y solo lo vio apresurarse hacia la ladera mientras él se quedaba inmóvil como una roca jurando que lo alcanzaría cuando se liberara de tal hechizo.

Mientras tanto el hombre corría hacia un lago que se encontraba justo enseguida del bosque y en cuanto vio que no se acercaba Kingsley, sé sumergió en él rápidamente con todo y papeles en mano sin rectificar en ellos.

Por fin, Kingsley pudo librarse del hechizo y vacilo un momento para poder encontrar rastro del enemigo y, en cuanto vio unas pequeñas ondulaciones proviniendo en el borde del lago corrió hacia él y, al sumergirse, noto tal profundidad que lo jalaba hacia el fondo con una gran intensidad que parecía que el mismo lago lo arrastraba hasta la profunda oscuridad- ¡Acendio!- gritó dentro del agua alzando la varita mientras miraba como se hundía rápidamente y viendo la luz de la luna opacándose.

-¿Pero como paso? Perdón, ¿Qué esta haciendo usted aquí?-Dawlish, el anciano auror del Departamento de Aurores había aparecido en la cabaña del señor que Kingsley estaba interrogando- ¿Desde cuando le digo mis asuntos del Ministerio?-Dijo Kingsley amargamente; tenia una manta alrededor de su cuerpo y se encontraba sentado en un viejo sillón enseguida de la chimenea por donde había salido el canoso Dawlish- bueno, ¿ entonces por que me llamo si no quería que supiera de sus asuntos?-pregunto Dawlish al parecer un poco ofendido, este se encontraba parado delante de Kingsley que vaciló por un momento en la pregunta- No me refería exactamente a usted cuando avise sobre lo ocurrido- pensaba que el que recibiera la carta no seria persona alguna mas que Nymphadora Tonks, pues era la única que podía ayudarlo y no ese viejo de Dawlish- pues lo hubiera afirmado- dijó este con arrogancia. El viejo, al que Kingsley interrogaba, entro en la escena con una bandeja con tres tazas por donde un agradable aroma se mostraba, mientras que en un plato, se encontraban panecillos calientitos; el viejo mostraba una un aire tembloroso y algo asustadizo- gracias- dijo Dawlish al recibir la taza- perdone, ¿Cuál es su nombre?- pregunto discretamente Dawlish mientras el viejo seria los panecillos en un pequeño plato sobre la mesa; por cual extraña razón, el viejo comenzó a temblarle el ojo mientras izquierdo mientras que su cuerpo comenzaba a temblarle- ¿Qué le ocurre?- pregunto Dawlish con tono alarmado- su nombre es Pod- respondió con rapidez Kingsley, quien se había librado de la manta- se encuentra un poco nervioso por lo ocurrido hace un instante- el viejo auror esbozo un amable “oh” sin ninguna importancia.

  • … ¡es vagamente imposible!- saltó Dawlish mientras Kingsley relataba los hechos; por alguna razón, a él ya no le importaba la presencia de Dawlish, así que se puso a relatar la historia con relajación y con sumo detalle mientras el tiempo transcurría de manera que la noche se hacia mas oscura.- Dime una cosa Kingsley, ¿entraste en aquel castillo?- pregunto el viejo que se hacia llamar Pod- me temo que eso no había sido posible, como ya se los había contado, aquel hombre me había atacado antes de poder interceptarlo dentro de aquel castillo. Pero no me preocupe por lo que haya hecho, si no por detenerlo.

  • lo hubieras dicho mucho antes, quien sabe que barbaridades haya hecho dentro de ese castillo. De inmediato haré una expedición dentro de aquel castillo- puntualizó Dawlish.

  • No creo que eso sea posible, señor. Los aurores ya han estado muy ocupados tratando de encontrar a este pillo, será mejor que nosotros actuamos rápido- se excusó Pod- Tienes razón, será mejor que optemos por hacerlo nosotros, antes hablar con mas aurores- Ayudo Kingsley.

Al salir de la pequeña caballa, la noche los recibió con una brisa fría, sin habérselo esperado de un verano como ese. Kingsley se apodero de la delantera mientras que los otros dos lo seguían por la reta guardia. Según parecía, Dawlish había quedado un poco irrazonable y un poco atolondrado después de tan arduos y casi inalcanzable trabajo contra los mortifagos.

-¡Válgame! ¿Esta registrado este castillo? Me parece irreconocible- espeto Dawlish al ver cual majestuosa y indefinida forma de el castillo; este era un castillo ya viejo, contenía las variadas ventanas de distintivas formas, al parecer, extravagantes y con marcos distintivos a los de uno castillo con una fachada normal. Las copas de cada torre no eran exactamente triangulares, tenían una forma espiral con pequeños garabatos que, por la altura, no se alcanzaban a ver. El castillo estaba en una base pedrosa, tal y como la de Hogwarts, aunque no exactamente una montaña, si no un vertiginoso risco.- ¿Qué hace un castillo, enzima de un risco y enseguida de un lago?- pregunto Dawlish con arrogancia, como si los constructores de tal castillo hayan sido unos inservibles magos- creo que no estamos aquí para juzgar de el castillo ¿no?- dijo Pod, al parecer un poco mas calmado puesto que en el recorrido no hablo ni para dar un punta pie al tronco con el que se había dado un buen tropezón- por esa parte de el lago fue donde desapreció aquel hombre- señaló Kingsley al apuntar a la orilla de el lago donde sufrió una caída; el lago continuaba con pequeñas ondas, como si el mismo hombre se halla zambullido en él otra vez.

La oscuridad del castillo los acogió mientras los tres magos entraban con inquietantes pasos. Los tres magos se sobresaltaron al ver que varios de los cuadros se encontraban despiertos con los ojos sin parar de pestañear- ¿Quiénes osan a entrar en este castillo?- Pregunto un cuadro de un marco de ondulaciones con un asentó potencial que se encontraba a la entrada de la gran puerta- Discúlpenos por haber infiltrado a su castillo, ¿no me recuerda Hermes?- Pregunto Pod con rapidez. El cuadro vaciló un momento mientras sus ojos se movían al unísono de los susurros que se producían a lo largo del extenso pasillo.- ¡ah! Como olvidarlo señor…-Pod, es mi nuevo apodo- intercepto este antes que el cuadro terminara la oración; Se notaba un poco incomodo como en su caballa en esa misma noche- Hermes, estos son Dawlish, del Departamento de Aurores…- Dawlish saludo un poco nervioso a varios cuadros con una sonrisita temblorosa- … y este es Kingsley Shaklebolt, tambien del Departamento. Kingsley, Dawlish, este es Hermes Trimegisto- Los dos magos saludaron al cuadro con opacidad- Mira Hermes, se que desde tu vida has tenido muchísimos problemas, y ahora tendrás mas- Dijo Pod con clara seriedad en sus palabras, como si Hermes no supiera el idioma- Aquí a pasado un acto maligno, ¿has visto algo?- Hermes se quedo momentáneamente pálido, como si lo entendiera todo y hasta mas cosas de las que los tres magos no estaban enterados- Sé de lo que hablan, y la respuesta a tu pregunta es sí- reconoció el cuadro mientras se inclinaba en su silla dentro de el marco- No saben cuanto ruido hace esta puerta al abrirse, su pesado material hace que al friccionar con el piso suene. Esa fue la causa del final de mi descanso-¿ y vio aquel espectro?- Pregunto Dawlish con extrañeza- que si no lo vi, pues claro que lo vi hasta lo perseguí cuadro por cuadro. Me extraño tanto recorrido por el castillo, daba vueltas por la parte superior de este, la verdad no sabia que era lo que quería- el cuadro se acomodo más en la silla- ¿Pero lo reconoció o lo vio?- Pregunto Dawlish de nuevo, ahora un poco interesado- Pues no, su cortina de oscuridad lo ocultaba todo. Continuando con mi historia, lo perseguí después de tantos revuelos y equivocaciones por pasillos que me dejaron sin aliento. Ya savia lo que buscaba- ¿Y que buscaba?- Pregunto de nuevo Dawlish con mas interés; los otros dos magos comenzaban a molestar las preguntas de Dawlish- Pues se los mostraré.- El hombre del cuadro se paro con exageración y con lucidez de de su asiento y continuo por caminar; cada vez que desaparecía de un cuadro, aparecía en otro sucesivamente, mientras que los tres magos lo seguían con paso apresurado- Mientras damos por una caminata por este gran castillo- espeto el cuadro mientras pasaba con una señora excesivamente gorda con un vestido de magnolias que, al pasar por ella, salto y grito con agudeza por el susto- Guarda silencio, ¿ya notas por que ni un hombre en su sano juicio te pone el ojo?- ofendió el hombre al desaparecer del cuadro; este hombre tenia la cara muy arrugada pero muy firme, su nariz era curva y picuda, el pelo muy blanco que demostraban su experiencia y su vejes, y una vestimenta muy antigua y muy elegante- Por aquí señores- señaló el marco mientras desaparecía en la esquina por un cuadro; el pasillo en el que se encontraban era el del segundo piso, con grandes ventanas que dejaban entrar a los rayos de luz de luna en plena oscuridad- Miren esa abertura por halla. Serán tan amables de entrar por ahí mientras yo busco otra entrada, si ven no hay cuadros por aquí- lo tres magos siguieron la señal de el hombre en el cuadro de la esquina mientras el desaparecía- Impresionante que se le allá quedado en la mente tantos pasillos- menciono Dawlish al entrar por la abertura donde la puerta, subiendo las escaleras, se encontraba abierta.- Por aquí señores, cuidado con el… demasiado tarde- Pod tropezó con un cajón desordenado que se encontraba en el piso. Los otros dos magos lo ayudaron a levantarse energéticamente- Bien, sigamos- dijo el hombre como si nada hubiera pasado.

Continuaron caminado varios minutos mientras entraban por puertas, grandes escaleras, etc.-Ya casi llegamos, no se desesperen- dijo el cuadro siguiendo desapareciendo por unos cuadros que cada vez paresia haber menos. Los tres magos continuaron caminando por los pasillos que el hombre les señalaba. Algunas veces se encontraban en recamaras en las que se encontraban varios frascos con sustancias mas desagradables de las que Snape tenia en sus clases- ¿Qué es esto?- Dijo Dawlish exaltado señalando a una mancha pequeña roja en el suelo- Tu sabes lo que es, sigamos- dijo Kingsley. Después de dar algunos pasos mas se encontraron con un pasillo muy oscuro y siniestramente silencioso que los demás- Miren, aquí ya no les puedo indicar los lugares a los que se tienen que internar, pero están muy cerca. Al finalizar este pasillo encontraran una puerta, entren en ella y encontraran otro pasillo vertical y muy ancho. Síganlo y encontraran lo que buscamos- El hombre desapareció en la oscuridad del pasillo. Los tres magos caminaron silenciosamente como si algo estuviera dormido- ¿Por qué nunca encendimos nuestra varita?- Dawlish la encendió y vio que no alumbraba nada mas que su cabeza- o, ya vi por que- Siguieron caminando y al toparse con una pared la empezaron a palpar para encontrar la puerta- ¡La e encontrado!- grito Pod, los dos se balancearon al sonido de la voz de él. En cuanto la abrió un frió los introdujo en el gran pasillo en el que las paredes eran negras y el aire era frió como en invierno. Al pasar unos minutos, los tres magos se encontraban caminando por el gran pasillo en donde no parecían dar señal ala entrada- ¡ahí!- Señalo Dawlish al ver al final del pasillo una luz tenue verdosa en donde se podría apreciar una puerta. Corrieron asía con paso apresurado hasta que por fin pasaron por ella. El cuarto en el que se encontraban contenía una luz de luna que entraba por el techo remolineado y picudo; delante de ellos se encontraba una gran puerta con grandes dibujos plateados exagerados y unas lenguas extrañas e irreconocibles- ¿alguien sabe lo que es?- Pregunto Pod como si el mismo supiera la respuesta- Es la Puerta De Efile- Respondieron al unísono con un gran sorpresa y extrañeza a la vez.