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Historia 25211 — capítulo 1

`` ¿Por qué no me escuchará? ´´, pensaba Tonks mientras paseaba por Hogsmeade. Su última conversación con Remus la había dejado algo confusa, pero sobre todo muy, muy dolida.

Una vez más, ella había intentado que él accediera a salir con ella, pero una vez mas, él la había rechazado alegando que era demasiado pobre, viejo y peligroso para ella. Como consecuencia, en la cabeza de Tonks había aparecido la idea de que quizá había otra mujer en la vida de su amado.

Sumida en tales pensamientos, entró en la Tres Escobas para tomar una cerveza de mantequilla. Allí, se encontró con su compañero de la Orden, Kingsley Shacklebolt. Él la invitó con una sonrisa a que se sentara a su lado.

-Buenos días, Tonks. ¿Qué te trae por aquí?- preguntó el hombre amablemente una vez que ella estuvo sentada enfrente suyo.

-Buenos días, Kingsley. Estoy por aquí porque es el sitio donde mi destinó el profesor Dumbledore para trabajar-contestó ella, forzando una sonrisa.

-Ah, es cierto- comentó su compañero. Después la miró profundamente y suspiró-. Se te ve triste, chica. ¿De nuevo por Remus?

Tonks sintió unas fuertes ganas de llorar, pero se contuvo.

-Si, vuelve a ser por él. Ya no se qué hacer para quitarle esa absurda idea de que él no es adecuado para mi.

-Debes de darle un tiempo, Tonks. Tampoco debe de ser una situación agradable y fácil para él-comentó Kingsley, comprensivo.

-¿Para él? No se qué tiene de difícil para él. Lo único que ha hecho es decirme que no, y ya esta. Ni siquiera se ha dignado a darme una razón coherente-sollozó ella, al borde de las lágrimas. Kingsley le tendió un pañuelo-. Gracias.

Continuaron la charla, pero cambiando de tema. Eso pareció alegrar a Tonks. Cuando pasó un rato, ella se despidió de su compañero de trabajo y salió del bar. Una vez fuera, se envolvió con su capa, y echó a andar sumida en sus pensamientos.

Cansada ya de dar vueltas por aquel pueblo y quedando poco para finalizar su turno de trabajo, Tonks se teletransporto a La Madriguera, la casa de los Weasley, donde estaba hospedada desde hacia un tiempo. Llamó a la puerta.

-¿Quién es?-preguntó la voz de la señora Weasley.

-Soy yo, Molly. Tonks.

La puerta se abrió dejando a la vista a la mujer bajita, rechoncha y pelirroja que la recibía con una gran sonrisa.

-Pasa, bonita, hoy hace mucho frío.

Una vez dentro, Tonks saludó a Arthur Weasley, que leía El Profeta en la cocina y se dirigió hacia la habitación que le habían asignado a ella al llegar. Se tumbó en la cama y suspiró. Pero nada mas tumbarse, un ruido en la ventana la sobresaltó. Rápidamente, se incorporó y vio a una lechuza revoloteando con una carta atada en su pata. Tonks se lanzó hacia la ventana, la abrió y rápidamente cogió a la lechuza y le quitó la carta. La lechuza, una vez vio que la joven tenía la carta, se apoyó en una silla y ululó suavemente.

-Ah, si, disculpa-dijo Tonks, caminando hacia su baúl. De él sacó una chucheria para lechuza y se la entregó-. Gracias por el recado-le susurró a la lechuza, viendo como salía por la ventana. Después, se sentó en el filo de la cama y se dispuso a ver quién le había escrito. Nada mas ver el nombre, sus mejillas se tiñeron de color rosa. `` ¿Por qué me escribe? ´´, se preguntó. Era una carta de Remus. La abrió lentamente y al desplegarla para leerla, vio que el mensaje era corto, y parecía escrito a toda velocidad y con urgencia. Cuando leyó lo que decía, un estremecimiento y un sudor frío recorrieron su cuerpo, mientras que una sensación de miedo se apoderaba de toda su alma.

Continuará…