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Historia 25211 — capítulo 5
Pasaron los meses, ya estaban cerca de junio. La relación entre Remus y Tonks seguía igual de mal, pero ahora ambos estaban siempre ocupados con sus respectivos trabajos.
Ahora, Tonks había sido designada para la vigilancia en Hogwarts, mientras que Remus seguía trabajando en el círculo de licántropos.
Cada día Tonks visitaba el despacho del profesor Dumbledore para preguntarle por Remus, pues todos los días en El Profeta aparecían noticias de ataques de Fenrir Greyback. Dumbledore, así, se dio cuenta de que la chica estaba verdaderamente enamorada de él.
Estaban ya cerca de junio, y Tonks se dio cuenta de que el profesor Dumbledore salía mucho del colegio, y volvía casi siempre a la mañana siguiente. Sin embargo, un día se topó con que casi todos los miembros de la Orden del Fénix estaban en Hogwarts.
-¿A qué se debe que nos hayamos juntado todos?- preguntó Tonks, poniéndose al lado de la profesora Mcgonagall.
-Todo ha sido a petición del profesor Dumbledore. Dice que quiere que esta noche estemos todos aquí vigilando el colegio-le contestó Kingsley, con una sonrisa. Estaban reunidos en el despacho de Mcgonagall, y en ese momento se abrió la puerta para dejar a la vista a Remus, que llegaba visiblemente fatigado.
-Disculpad la tardanza… me resultó difícil desembarazarme de Greyback- dijo, con una pequeña sonrisa, procurando no mirar a Tonks.
-Esta bien, Remus, no te preocupes. Hablábamos de que el profesor Dumbledore va a salir esta noche del colegio, y de que me ha pedido que lo vigilemos entre todos-dijo Mcgonagall. Remus se puso al lado de Kingsley, con gesto grave.
-¿Va a salir de Hogwarts? ¿Por qué? ¿Adonde va?- preguntó.
-No tenemos la menor idea, amigo-comentó Kingsley-. Pero sí que sabemos que Harry se va con él.
Remus abrió mucho los ojos, pero no dijo nada. Se quedó pensativo mirando el suelo. De repente la puerta se volvió a abrir y entraron los señores Weasley acompañados de Bill y Fleur. Hablaron durante un rato, y al poco, empezaron con la ronda de vigilancia. Tonks y Kingsley paseaban por el tercer piso, y los demás estaban atareados en los demás lugares de Hogwarts. Aparentemente todo estaba en calma, pero de repente…
-¡Profesor Flitwick! ¡Ayúdenos, por favor!- gritaba Hermione, corriendo por un pasillo seguida por Luna. El bajito profesor Flitwick salió rápidamente y corrió en dirección al despacho de Snape, mientras que en el vestíbulo…
-¡Cuidado!- gritó Bill, esquivando la maldición de uno de los mortifagos. Veía a los demás protegiéndose a duras penas, pero los mortifagos seguían entrando, y no sabían por donde.
Estaban cerca de la puerta que conducía a la Torre de Astronomía.
Remus veía que los más jóvenes, como Ron, Hermione, Ginny o Luna, también se habían unido a la batalla. A su izquierda, veía a Tonks defendiéndose de un mortifago que atacaba con especial fiereza.
La batalla se prolongó durante unos minutos… nadie sabía cómo contener a los mortifagos. Algunos habían subido hacia la Torre de Astronomía, pero ningún integrante de la Orden había podido seguirles. Al poco, todos pudieron oír el grito de dolor de alguien, y cómo un cuerpo caía al suelo. Y al poco rato…
-¡Se retiran!- gritó la profesora Mcgonagall. Remus vio cómo ciertamente los mortifagos salían corriendo por el pasillo en dirección a la salida del castillo. Y luego vio a Snape arrastrando a un asustado Malfoy, mientras que Harry pasaba como una exhalación tras ellos.
Todo parecía ahora calmado. Remus se encontraba con casi todos los demás miembros de la Orden en la enfermería del colegio, mientras Madame Pomfrey curaba las heridas de Bill Weasley, que había sido mordido por Greyback. Pronto, entraron Harry y sus amigos, anunciando que Dumbledore había muerto. Remus se derrumbó un una silla y se quedó pensativo y con la mirada perdida. Tonks se apoyó en la pared con gesto amargo y los demás saltaron en exclamaciones ahogadas.
-Tranquilidad, amigos. Esto no acaba aquí- dijo Mcgonagall, con voz grave. Entonces entró Fleur, que se abalanzó contra Bill, llorando.
-Que lástima que le haya ocurrido esto antes de su boda…- gimió la señora Weasley. Fleur se volvió hacia ella, con cara de enfado.
-¿Qué quiegue decig usted con eso? ¿Qué no voy a quegueg casagme con su hijo solo pog esto?- casi le gritó.
-No, no era eso, muchacha, pero…
-¿Acaso piensa que no quegué casagme con él? ¡Nos basta con mi belleza!-gimió Fleur, mientras las lágrimas se le saltaban. Fue hacia la señora Weasley, que aplicaba un ungüento en las heridas de Bill, se lo quitó de las manos, y se puso a aplicarlo ella misma. Al poco, ambas se miraron, y se abrazaron llorando.
Ante esta escena, los demás no sabían cómo reaccionar. Sin embargo, Remus vio cómo Tonks se revolvía furiosamente, como decidiendo si hacer algo que tenía pensado o no. Entonces ella se acercó a él, le cogió por la pechera de la túnica, tiró para levantarle y le gritó:
-¿Lo ves? ¡A ella no le importa que Bill sea un licántropo! ¿Por qué habría de importarme a mi, Remus?
-No es lo mismo, Tonks-Remus se zafó de ella, y le hablaba mirando al suelo, visiblemente incómodo-. Él no será un licántropo totalmente, puesto que le han mordido una noche en la que no había luna llena. No es lo mismo…
-¡Pero a mi tampoco me importa, Remus!
Todos les miraron intrigados. Remus mantenía la mirada baja, mientras que Tonks seguía agarrada a la pechera de su túnica.
-Dumbledore siempre se hubiera alegrado de que hubiera más amor en el mundo-comentó en ese momento Minerva. Remus y Tonks se miraron. Al instante, ambos habían comprendido que la relación entre ambos iba a cambiar mucho a partir de ese momento.
Continuará…