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Historia 25347 — capítulo 1

1

La Noticia

Una vez terminados todos los postres y cuando hubieron desaparecido los últimos restos de comida de los platos, dejándolos completamente limpios, Albus Dumbledore se levanto. El rumor de charla que llenaba el Gran Comedor se apagó al instante, y sólo se oyó el silbido del viento.

— ¡Bien! —dijo Dumbledore, sonriéndoles a todos—. Ahora que todos estamos bien comidos, debo una vez más rogar su atención mientras les comunico algunas noticias:

»El señor Filch, el conserje, me ha pedido que les comunique que la lista de objetos prohibidos en el castillo se ha visto incrementada este año y que cualquier producto comprado en Sortilegios Weasley está prohibido. La lista completa puede consultarse en la conserjería del señor Filch.

La boca de Dumbledore se crispó un poco en las comisuras. Luego prosiguió:

—Como cada año, quiero recordarles que el bosque que está dentro de los terrenos del castillo es una zona prohibida a los estudiantes. Otro tanto ocurre con el pueblo de Hogsmeade para todos los alumnos de primero y de segundo.

»Pero también me alegro de ser portador de buenas noticias, por ordenes del departamento de Cooperación Mágica Internacional, este año tendremos el honor de recibir a cinco alumnos de intercambio de la Academia de Magia y Hechicería, Greenwitch.

Dumbledore esbozó una amplia sonrisa y miró las caras de sus alumnos antes de continuar.

—También, cinco alumnos de este colegio tendrán que irse durante un año a Greenwitch, y aunque imagino que todos están deseando ir— dijo— el Ministerio ha acordado que solo serán los alumnos de sexto los que tengan la oportunidad de conocer dicho colegio y para elegir a los cinco afortunados hemos colocado el nombre de cada uno de los alumnos de sexto en el Cáliz de Fuego quien se hará cargo de la elección.

»Señor Filch, tiene usted la amabilidad de traer el cofre, por favor

Filch, se acercó a Dumbledore con una gran caja de madera con joyas incrustadas. Parecía extraordinariamente vieja. Dumbledore sacó la varita mágica y golpeó con ella tres veces en la parte superior del cofre. La tapa se levantó lentamente con un crujido. Dumbledore introdujo una mano para sacar un gran cáliz de madera toscamente tallada y estaba lleno hasta el borde de unas temblorosas llamas de color blanco azulado.

Dumbledore cerró el cofre y con cuidado colocó el cáliz sobre la tapa, para que todos los presentes pudieran verlo bien, aunque la mayoría ya lo conocía. De pronto, las llamas del cáliz se volvieron rojas, y empezaron a salir chispas. A continuación, brotó en el aire una lengua de fuego y arrojó un trozo carbonizado de pergamino. La sala entera ahogó un grito. Todos miraban expectantes en especial los de sexto.

Dumbledore cogió el trozo de pergamino y lo alejó tanto como le daba el brazo para poder leerlo, las llamas, habían vuelto a adquirir un color blanco azulado.

—El primer afortunado es—leyó con voz alta y clara— ¡Ronald Weasley de Gryffindor!

Una tormenta de aplausos y vítores inundaba el Gran Comedor. En la mesa de Gryffindor, Ron se quedó estupefacto al escuchar su nombre, no podía creer la gran suerte que tenía, vaciló un momento y se levantó de su asiento mientras Harry le daba unas fuertes palmaditas en el hombro; se dirigió hacia la mesa de los profesores y se colocó a lado de la profesora McGonagall quien lo felicitó.

La atención de todo el mundo volvía a recaer sobre el cáliz, cuyo fuego tardó unos pocos segundos en volverse nuevamente rojo.

Las llamas arrojaron un segundo trozo de pergamino.

— ¡Draco Malfoy!—dijo Dumbledore

Harry, dirigió la vista a la mesa de Slytherin, allí estaba Malfoy siendo vitoreado por sus admiradores de Slytherin mientras murmuraba algo así como “lo sabía”. Malfoy se dirigió a donde estaba Ron con una cara de decepción, Malfoy se colocó a lado del profesor Snape que también lo felicitó como si hubiera llegado victorioso de una gran batalla.

El cáliz de fuego volvió a tornarse rojo; saltaron chispas, la lengua de fuego se alzó, y de su punta Dumbledore retiró un nuevo pedazo de pergamino.

—La siguiente es—anunció— ¡Hermione Granger!

A lado de Harry, Hermione sorprendida se levantó un poco azorada y roja.

—Felicidades—dijo Harry un poco decepcionado porque sus dos amigos se iban y lo dejaban solo.

—Gracias—murmuró Hermione y se dirigió a lado de Ron

El fuego del cáliz había vuelto a ponerse de color rojo. Otra vez lanzaba chispas, la lengua de fuego se elevó en el aire y arrojó otro trozo de pergamino.

—De Slytherin ¡Pansy Parkinson!

Desde la mesa de Gryffindor Harry vio como Pansy Parkinson se levantaba de su asiento y tomaba la misma actitud arrogante que Malfoy y entre vítores y aplausos por parte de los de Slytherin se dirigió a lado de Malfoy.

Nuevamente el silencio se apoderó del Gran Comedor y las llamas azules se tornaron nuevamente de color rojo; lanzó chispas rojas. Una larga lengua de fuego se elevó en el aire y arrojó el último trozo de pergamino.

— ¡Harry Potter!

Harry también un poco sorprendido se levantó lentamente de su asiento y se dirigió a donde estaban sus dos amigos, una gran tormenta de aplausos llenó el Gran Comedor y unas chicas murmuraban por lo bajo algo así como “lastima se nos va el elegido”.

— ¡Estupendo! —Dijo Dumbledore en voz alta y muy contento cuando se apagaron los últimos aplausos—. Bueno, ya tenemos a nuestros cinco representantes.

»Los alumnos de intercambio de Greenwitch llegarán el día 5 de septiembre y quiero que los reciban como se merecen. Ellos permanecerán aquí hasta finalizar el curso, pero ya se va haciendo tarde—dijo al ver las soñolientas caras de sus alumnos—y sus camas calientitas los esperan impacientes ¡A Dormir!

Dumbledore se dio la vuelta para dirigirse a Harry, Ron, Hermione, Malfoy y Pansy Parkinson, mientras el resto de los alumnos hacían mucho ruido al salir del Gran Comedor.

—Felicidades, a los cinco— dijo muy sonriente

—Profesor—dijo Hermione un poco nerviosa— cuando nos iremos nosotros

Dumbledore esbozó una amplia y maliciosa sonrisa

—Mañana, mismo, por la noche—dijo— las clases en Greenwitch empiezan el 5 de septiembre, pero tendrán que ir a comprar lo que necesitaran, uniformes nuevos, libros, entre otras cosas. Pero por ahora es hora de dormir, andando. Los espero mañana en mi despacho después de la cena. Tendrán libre todo el día de mañana para preparar sus cosas. Que pasen buenas noches. No olviden que me gustan las Palomitas acidas.