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Historia 25347 — capítulo 14

14

Caos antes de navidad

— ¿Qué les dijeron? —preguntó Iza de inmediato en cuanto los vio— ¿los castigaron?

—No, solo nos dijo “cosas” y ya —le respondió Emerald

— ¿Qué cosas? —inquirió Iza

—Luego te cuanto en el receso, hay moros en la costa

—A OK—dijo Iza mirando de reojo a Ángel y a otras dos chicas de Wolf que se reían como tontas, ellos tres siempre se la pasaban escuchando las conversaciones de los demás, siempre se metían en donde no los llamaban.

Harry por lo tanto fue a donde se encontraba Hermione mirando recelosamente a Ron y a Karen que se besuqueaban de una forma muy asquerosa.

—La profecía con la que he estado soñando se encuentra en el despacho de la directora— le dijo Harry a Hermione— y además sabe que he estado soñando con eso.

— ¿Cómo crees que lo sepa? —preguntó Hermione si dejar de mirar a Ron y a Karen

—No lo se—contestó Harry tajante—tal vez usó Legeremancia

Hermione soltó de pronto un gruñido de desaprobación.

—Ya deja de verlos así—le dijo Harry malhumorado— se que es asqueroso pero…

—Esque no hay respeto— farfulló Hermione— es un colegio no un bar.

Harry negó con la cabeza, él sabía perfectamente que Hermione estaba celosa pero no quiso decir nada para no encender mas la llama y provocar un verdadero incendio.

Después de un rato llegaron Alex y Pablo muy felices de contentos.

— ¡Hora Libre! —gritaron los dos al unísono

Un ruido de celebración y otro de desaprobación se apoderó del ambiente, todos empezaron a tomar sus mochilas y se pusieron alrededor de Pablo y Alex, en busca de una explicación.

—La profe no va a venir porque está ocupada con los arreglos de navidad— explicó Pablo

—Si, y Em… Vero y la otra prefecta de Fénix tienen que venir, vamos a ayudar con la maldita decoración—dijo Alex— “Obligaciones de prefectos”

Vero y Emerald pusieron cara de pobres desdichadas y no les quedó mas remedio que seguir a Pablo y a Alex.

— ¿Por qué las cosas malas siempre nos pasan a nosotros los buenos? —dijo Iza en tono burlón y dramático a la vez mientras las acompañaba por el pasillo.

—Pobres de nosotras ¿Qué mal hemos hecho? —dijo Emerald riendo

Las tres se fueron caminando hacia el salón-comedor entre risas y alboroto.

—Estamos locas ¿verdad? —dijo al fin Emerald cuando llegaron.

—Bueno te veo al rato Emerald, Bye— se despidió Iza

Los cuatro (Alex, Vero, Emerald y Pablo) se acercaron a la profesora de Encantamientos que ya se encontraba ahí con los demás prefectos.

—Por fin llegan—dijo la profesora en tono severo— bueno ustedes me van a ayudar con la decoración, ayúdenme a poner escarcha sobre los barandales de las escaleras y tu Verónica ayúdame a hacer esferas para arreglar los árboles de navidad.

Alex y Pablo levantaron unas cajas con arreglos, cuando estuvieron afuera, se detuvieron los dos chicos dejando las cajas en el suelo.

—Si nos dividimos vamos a terminar mas rápido—sugirió Emerald

—Oh si, hay que hacerle caso a la prefecta perfecta— dijo Alex burlándose de su hermana

—¡Bueno si quieres terminar hasta la media noche hazlo como te de tu gana! —gritó la chica—pero yo no pienso quedarme a soportarte y no me importa si soy prefecta, yo no pedí serlo

Emerald se arrancó bruscamente la pequeña insignia de la túnica y la tiró al suelo a los pies de Alex; se dio la vuelta y se dirigió a paso firme por el pasillo. Pablo levantó la insignia de Emerald y siguió a la chica hasta que la alcanzó y la detuvo. Le dijo varias cosas, trató de convencerla para que se quedara, Alex trataba de escuchar lo que le decía pero estaban muy retirados y hablaban en voz muy baja; después de un rato Alex vio que Pablo extendió la mano de Emerald y le colocó la insignia sobre la mano.

—Ya no le hagas caso—le dijo Pablo a Emerald—tu idea está bien, yo iré contigo y Gladys con Alex ¿contenta?

Emerald asintió satisfecha y Pablo y Alex volvieron a levantar las cajas del suelo.

—Ojala te murieras— le dijo Emerald entre dientes a Alex—no te soporto

—Ojala te secuestren y nunca te regresen—farfulló Alex—Te odio

—Me gusta tu idea—dijo Gladys—maliciosamente

— ¡Ya! —Saltó Pablo fastidiado— cada quien por su lado

Pablo hizo levitar su caja llena de escarcha y con la otra mano tomó el brazo de Emerald y se la llevó consigo. Estaba arto de sus peleas de hermanos, a veces eran tan infantiles que le daban ganas de estrangularlos, para colmo Alex era su mejor amigo y Emerald se podría de decir que su mejor amiga.

Empezaron a caminar por el pasillo y al llegar a las escaleras del vestíbulo se detuvieron.

— ¿Ya me puedes soltar? —le dijo Emerald a Pablo— Gracias. Empecemos aquí

— ¡Escarcha! ¿Para que quieren la maldita escarcha?

— Ya no te quejes, mejor toma tu varita y empieza a colocarla.

Pablo tomó su varita y con un ligero movimiento hacia arriba, hacia abajo y en círculos la escarcha empezó a enrollarse en los reposabrazos de las escaleras. Pablo parecía estar muy concentrado en lo que hacía, le resultaba muy difícil y la larga tira de escarcha se le enredaba y hacía nudos. Emerald lo observaba muy divertida, se tapaba la boca con la manga de su túnica para evitar soltar tremenda risotada. Cuando por fin Pablo terminó de arreglar esa escalera la examinó muy detenidamente, parecía estar poco satisfecho con su trabajo, pero no lo volvería a hacer después de que le había tomado un cuarto de hora.

—La siguiente, vamos—dijo tomando la caja

— ¿Qué? ¿No pensaras dejarla sí? ¿Verdad?

—Se ve bien, además quien se va a andar fijando

—Parece que haces las cosas con la mano izquierda, siempre es lo mismo contigo.

Emerald hizo unos cuantos movimientos con su varita y la escarcha quedó perfectamente colocada sobre la escalera, Pablo la miró con recelo.

—Presúmeme que sabes hacer mejor las cosas—replicó Pablo en tono aburrido—se ve igual.

—Lo que pasa es que te falta un poco de… delicadeza; claro, es lo mas lógico, que se puede esperar de un hombre que deja su ropa sucia encima de su cama

—Demonio, engendro del mal—dijo Pablo asombrado y dramático a la vez— ¿Cómo sabes que dejo mi ropa sobre mi cama? ¡Ya se! ¡Tú me vigilas!

Se pasaron el resto de la tarde arreglando todo el castillo, al final terminaron como si hubieran estado esquivando bludgers todo el día. Ninguno de los dos fue a cenar esa noche, estaban tan cansados que se fueron directo a su sala común.

La mañana del sábado se les anunció a todos que el partido de ese día había sido suspendido por el mal tiempo y que sería regresando de vacaciones; a muchos no les gustó la idea, pero otros coincidieron que era mejor así; el frío era intenso y llovía fuertemente fuera del castillo. Después del desayuno todos hicieron lo que quisieron.

Aunque las vacaciones ya habían llegado muchos se esperarían hasta que pasara el baile para ir a pasar las fiestas con sus familias, había gran bullicio por todas partes: los profesores estaban atareados con los arreglos de navidad y no era para menos si estaban dejando el castillo hecho todo un palacio de cuento, por todas partes se veían hermosos arreglos. Montones de chicas se ponían debajo de los ramilletes de muérdago cada vez que un chico guapo pasaba delante de ellas incluido entre ellos Harry. A Emerald la situación le pareció muy divertida, le encantaba ver la cara de Harry cuando una chica intentaba besarlo.

Harry estaba muy nervioso, solo faltaban cuatro días para el baile y aún no sabía bailar; no quería que volviera a pasar lo que en la fiesta de Hallowen, había intentado hacerlo a escondidas cuando se encontraba solo en el dormitorio pero le resultaba simplemente vergonzoso y se sentía como tonto.

— ¿Qué te pasa Harry? —preguntó Ron al verlo muy pensativo

—Esque… esque necesito aprender a bailar para el viernes en la noche— dijo Harry enrojeciendo— he… he estado intentándolo solo en la habitación pero es imposible.

A Ron eso pareció causarle mucha gracia y empezó a reír desenfrenadamente.

—Solo dile que no sabes bailar, que no te gusta—dijo Ron cuando paró de reír

— ¡Si, claro!—dijo Harry en tono sarcástico— y dejar que se vaya con Pablo…

—hablando de Emerald ¿Dónde está?

—Em… dijo que iba a buscar a Iza y a molestar al señor Lafter—dijo Harry sin darle importancia—Solo espero que no se meta en problemas…

En otro lado del castillo Alex iba por un pasillo había quedado de verse con Iza en la plaza, se le había hecho tarde. El pasillo estaba completamente vacío, no había señales de vida por ahí; era lo mas lógico, todos debían estar en sus salas comunes disfrutando del calor de las chimeneas y los primeros días de vacaciones.

De pronto se encontró un libro tirado en el suelo; se detuvo a recogerlo, lo examinó, era un libro de Pociones Avanzadas, no tenía nombre solo estaba forrado con un lustroso papel morado lleno de florecitas y brillo por todas partes, eso le hizo pensar que era de una chica.

—Hola—dijo la voz de una muchacha—veo que encontraste mi libro

—Gladys—dijo Alex sorprendido—si, estaba tirado ten…

Alex le extendió la mano donde traía el libro y la chica lo tomó con desdén; Alex la miró no le caía muy bien Gladys y le daba mala espina.

— ¿Qué haces aquí tan solo? —le preguntó Gladys acercándose a él

—Iba a verme con Iza en la plaza—respondió Alex apartándose de Gladys—Me tengo que ir… lo siento.

—Espera— lo llamó Gladys y lo tomó de la mano—No te vayas, oye y tu hermanita ¿todavía estas enojado con ella?

—No te importa—contestó Alex en tono cortante—me tengo que ir

—Sabes lo anda diciendo de ti, que eres una deshonra para la familia, dice que te odia y que se las vas a pagar tarde o temprano y le encantaría que te murieras…

—Eso dijo, pues para su desgracia aquí estoy y seguiré estando, le guste a quien le guste, y si la ves dile que yo tampoco la soporto y que como no desaparece de una vez por todas…

—Con gusto—sonrió Gladys—no te preocupes muy pronto no la tendrás que soportar mas créeme ni tu ni nadie

—Pues ojala—dijo Alex furioso sin pensarlo—ahora si me tengo que ir…

—No

Gladys se acercó hacia él. Alex intentaba apartarla pero no podía, era como un gusano pegajoso imposible de quitar.

—Mira muérdago—dijo Gladys maliciosamente señalando hacia el techo—No cabe duda que el destino nos quiere unir ¿no crees?

Gladys se puso de puntillas, ya que era mas baja que Alex, tomo la cara del chico entre sus manos, se le acercó y lo besó. Alex se quedó estupefacto, de pronto un ruido como de cámara fotográfica se escuchó en el silencioso pasillo. Alex apartó con fuerza a Gladys y buscó el origen de ese sonido. Entonces Pansy Parkinson estaba más allá con una expresión triunfante en su rostro.

—La tengo—Gritó Pansy—vamonos

—Ok—dijo Gladys—Mira Alex, pronto va a ser el baile de navidad y si no vas conmigo ten por seguro que Iza verá esa foto

—Malditas… arpías—farfulló Alex

—Así que tu decides, o vas conmigo al baile o Iza se entera de que me besaste, espero tu respuesta antes del viernes

Gladys se fue triunfante, pavoneándose por todo el pasillo mientras Pansy se reía como tonta, Alex sintió como si el mundo se le viniera encima, ¿Qué iba a hacer?, esa Gladys era una maldita, ahora sabía porque Iza y Emerald la odiaban tanto, no podía ir con Gladys al baile, pero tampoco podía exponerse a que Iza viera esa foto… ¡Iza, tenía que ir con ella seguro lo estaba esperando!

Alex se agarró corriendo, iba retrasado cinco minutos. De pronto escuchó que alguien corría tras él.

—Alexander—gritó una voz que él conocía perfectamente.

Alex exasperado, más que harto se detuvo y empezó a gritar, estaba fastidiado.

— ¡Que demonios quieres! Déjame en paz, Emerald, lo único que haces es estar molestando.

—Oye no es mi culpa que Gladys te haya besado, no es para que te desquites conmigo—dijo la chica ofendida

Alex se quedó helado, ¿Cómo sabía su endemoniada hermana de eso?

— ¿Cómo te enteraste? ¿Qué vas a irle con el chisme a Iza?

—Vi como Gladys te besó, se que te amenazó; y no, no le diré nada a Iza, tu lo harás

—Estas loca y… y que me mande a volar

—No lo hará—dijo Emerald muy segura—pero si no le dices, ten por seguro que lo va a hacer.

—No voy a ir así como así y decirle: Besé a Gladys ¿me perdonas?

Emerald chasqueó la lengua, no podía creer lo cerrado que podía llegar a ser Alex.

—Ok, tal vez tu no le dirás… exactamente…

—De que hablas

—Puedo tomar tu forma y decírselo yo…

—Estas loca, mejor usa tus poderes de niña rara en otro lugar y a mi déjame en paz con mis problemas.

— ¡Que ingenuo eres! —Estalló Emerald, había estado conteniendo la ira, pero no podía soportar que alguien que no fuera ella manipulara a su hermano—¿De verdad crees que Gladys va a cumplir con su palabra de no enseñarle la foto esa? Se nota que no la conoces, si vas con ella al baile cuando todo pase de todas formas se la va a enseñar y va a ser peor

Alex no quería admitirlo pero su hermana tenía toda la razón, Gladys era perversa, nunca se sabía lo que era capas de hacer con tal de cumplir sus objetivos.

—pero… no se como decirle…

—créeme ella entenderá, tienes que decirle

—Está bien—dijo Alex a regañadientes—lo intentaré.

Emerald se quedó muy satisfecha, pero le indicó a Alex que se callara, escuchaba que alguien venía, era Iza, que sonrió al verlos.

—Amor tengo un buen rato esperándote, que andabas haciendo—preguntó Iza alegre que no sospechaba nada de lo que había pasado.

—Esque unos niños malcriados de primero no paraban de molestar en la Sala Común—mintió Alex

—A Ok—se limitó a decir Iza—Y ¿Qué ya hicieron las pases ustedes dos?

Emerald miró a Alex y Alex a Emerald… no sabían que decir, ya hasta se les había olvidado que estaban enojados.

—Em… mas o menos—respondió Emerald

Iza los miró de forma reprobatoria.

—Los dos son muy orgullosos—dijo Iza y después dijo para si misma—Ay si Izamar tu no

—Iza, te estaba buscando… Ale—dijo Emerald

—¿Qué querrá?

—No se, mejor ve ya sabes como se pone cuando se desespera

Iza asintió y luego miró a Alex y con la mirada le dijo algo como ” ¿vienes o te quedas?” pero Emerald lo detuvo antes.

—Iza, esque tengo que hablar con él, ¿no te importaría?, es sobre lo que te dije

—A Ok—dijo Iza y se fue por el pasillo—Bueno Bye los veo luego.

Cuando Iza se hubo alejado, Emerald se volteó hacia su hermano, ahora no parecía estar enojada, mas bien tenía una expresión preocupada en su rostro.

—¿Qué? —dijo Alex

—Esque… esque… —Emerald no sabía que decir, así que mejor se sentó en el suelo y Alex hizo lo mismo— te quería preguntar si ¿no has tenido… sueños raros?

Alex la miró extrañado.

—¿Cómo lo sabes?

—Somos mellizos, aunque no me lo digas se que… sientes… lo mismo que yo, en cierta forma, Iza me ha dicho varias cosas, como por ejemplo cuando pasó lo de el Filtro de los Muertos y a mi me pasa… igual contigo, es como una… no se… ¿conexión?

—Pues… si, en cierta forma

—Entonces si has tenido sueños raros, sabes a que me refiero.

—Mas o menos, Esque… no se siempre tengo sueños raros como cuando soñé que iba a Hogwarts y participaba en el torneo de los tres magos—Alex sonrió

—Si, yo también lo recuerdo, fue gracioso y… emocionante

—bueno, aunque últimamente no me puedo sacar la oficina de la profesora Dumbledore…

—A Ok, sabes que mejor olvida todo eso, creo que es lo mejor.

Ambos se quedaron en silencio, un largo y prolongado silencio; ninguno de los dos sabía que decir, solo se quedaron ahí sentados, después de un largo rato Alex rompió aquel incómodo silencio.

—Es extraño ¿no? —dijo el chico

— ¿Qué cosa? —le preguntó Emerald desconcertada

—que somos tan… iguales… pero tan diferentes a la vez

—Eso no es verdad, los dos somos tan idénticos, pensamos igual, tenemos el mismo carácter y si no fueras… hombre o lo que se supone que eres diría que eres mi clon exacto =)

—¿Cómo que lo que se supone que soy?

—No, no te creas, te digo jugando. Oye yo no dije todo lo que te contó Gladys, me caes mal pero no es para tanto.

Emerald se levantó del suelo y se sacudió la tierra del pantalón, miró a Alex y le sonrió.

—Me voy, tengo que molestar a Harry—dijo la chica—si, si voy a seguir con él aunque no te guste. Te doy de aquí al jueves para que le digas a Iza, y si no le dices tomaré cartas en el asunto.

—Si, está bien —dijo Alex con desesperación poniendo los ojos en blanco.

Los siguientes días Emerald no paraba de recordarle a Alex lo que tenía que hacer, cada vez faltaba menos para el baile; Harry en cambio estaba más nervioso, el ambiente era realmente excitante en esos últimos días.

Todos los alumnos tenían permiso para ir a Rosetown a comprar lo que se iban a poner para el baile; en el pueblo las tiendas estaban abarrotadas de alumnos, especialmente de chicas que salían con numerosas bolsas de compras. Sus novios eran los que sufrían pues ellos eran los que cargaban todo.

Harry, Emerald, Iza, Alex, Ale, Mando, Karen y Ron iban juntos, era un completo caos, los cuatro chicos estaban aburriéndose por completo, mientras las cuatro chicas no paraban de probarse un vestido tras otro, compraban de manera alarmante.

—Parecen un montón de locas—les dijo Ron a los otros tres.

Todos se rieron a carcajadas.

—Hasta parece que se les van a ir las tiendas—susurró Harry en tono burlón

—No se que tienen las chicas en la cabeza—susurró Alex—que le ven de divertido a hacer compras, es mejor el Quidditch.

—Nunca las voy a entender—dijo Mando

Los cuatro miraban de un lado a otro como iban y venían sus novias, probándose aquí y allá cuanta cosa veían, Emerald estaba emocionada con la joyería y todos los accesorios, Iza con los vestidos, Ale con las bolsas y Karen con los zapatos.

—Me da este azul—le decía Emerald a la bruja que estaba detrás del mostrador—no mejor ese rosa, o el negro… mmm creo que llevaré el verde, pero el cristalino le queda a todo…

—Decídete ya niña—dijo la bruja de mal humor

—Bueno llevaré el celeste, no, no mejor el morado—dijo por fin Emerald—espere, los quiero todos.

—Por fin, ¿estas segura? —dijo la mujer del mostrador al borde de la desesperación.

—Si, eso espero— dijo Emerald apenada.

Mientras tanto Iza estaba probándose infinidad de vestidos.

—Este me gusta, pero no le queda a los zapatos—susurraba Iza para sí— El color de este otro me fascina, pero el estilo no, aunque me conviene llevar este porque va a hacer frío, pero el rosa no me gusta.

Alex se acercó a ella, los demás chicos se le quedaron viendo y se reían de él. Alex les lanzó una mirada fulminante, habían echo una apuesta, el que lograra convencer a una de ella de irse de allí se llevaría como premio ocho galeones y una caja de ranas de chocolate. El primero era Alex.

—…Iza…—dijo Alex apenado—… me preguntaba…

— ¿Cuál te gusta? —dijo Iza mostrándole dos vestidos— el azul o el negro.

—…pues yo… solo…

—Genial llevaré los dos, gracias amor—dijo Iza besándolo en la mejilla y llevándose ambos para pagarlos—a, ni pienses que ya nos vamos a ir, pones la misma cara de desesperación que Emerald.

Alex regresó confuso y decepcionado, era imposible poder con una chica cuando andaba de compras. Harry, Ron y Mando estaban desternillándose de risa.

—Es tu turno Mando—dijo Harry tratando de parar de reír— haber si puedes con Ale.

—No será tan difícil—dijo Mando mientras de dirigía hacia Ale

Alejandra estaba completamente desesperada, tomaba una bolsa y luego otra, se probaba una y luego otra.

—Amor—dijo Mando abrazándola por detrás— ya me quiero ir, porqué no mejor regresamos al castillo a planear como matar a los profesores

Ale lo miró sorprendida, ya parecía convencida, mientras Mando ponía cara de perrito tierno a medio morir, la abrazó, estaba a punto de lograrlo…

—Mandito, ya mero nos vamos, te esperas tantito, esque mira todo está súper barato, además aún no he comprado chocolates, ni listones, y la comida de chente, chente también necesita una corbata, la última que le regalé se le perdió cunado jugaba con Crookshanks cerca del bosque prohibido, también necesito zapatos nuevos, pulseras negras y una mochila…

—Está bien amor, te espero—rezongó Mando

El chico se dirigió decepcionado a donde estaban los otros tres riendo a carcajadas.

—Mujeres—mustió Mando malhumorado.

—Tu turno Harry—dijo Ron— Creo que va a ser muy difícil, tengo el triunfo asegurado.

Harry se dirigió hacia Emerald y se paró a su lado.

—Que onda—dijo Emerald que estaba escogiendo cuentas de cristal, lentejuelas y otras cosas.

—Ya… ya nos vamos

—No— respondió Emerald que estaba concentradísima combinando los colores de las cuentas

—Pero si ya tienes vestido, collares, pulseras, aretes, zapatos, llevas tinte de cabello incluido, creo que ya no te falta nada

—Claro que si, solo necesito lentejuela para arreglar mi vestido y cuantas para hacer mis accesorios.

Harry la miró sorprendido.

—Pero si acabas de comprar tu vestido y un montón de collares.

—Ah, eso— dijo Emerald despreocupada— solo los compré porque me gustaron—Muy bien, ya tengo todo

Harry quitó la cara de decepción y sonrió alegre, por fin.

—Está bien, vam…

— ¿Qué pasa Em?

— ¡Ranas!—gritó Emerald con voz soñadora como si estuviera hipnotizada— las necesito comprar

—Pero… si ya tienes muchas…

Harry volteó a verla, pero Emerald ya no estaba, Harry desvió la vista, Emerald estaba comprando todo lo que tenía forma de rana, para su colección, El chico regresó desilusionado a donde se encontraban Ron, Alex y Mando.

—Recuádrenme que a partir de hoy, odio las ranas—sentenció Harry en tono aburrido

Ron, mientras tanto sonreía alegre, estaba seguro de que ganaría, ya estaba saboreando esas deliciosas ranas de chocolate y estaba pensando en que se gastaría sus ocho galeones. Tal vez comprara golosinas, o quizás lo ahorraría… Karen estaba terminando de pagar unos zapatos cuando el chico se le acercó.

—Karen, ¿ya nos vamos? —preguntó Ron y se le pusieron rojas las orejas

—Si ya nada mas voy a pagar esto—dijo Karen

—Por favor—rogó Ron—por favor… ¿Qué dijiste? ¿Qué si?

—Si, ya me desesperé, hay muchas niñas bobas aquí; además tengo hambre

Ron sonrió de felicidad, se volteó a ver a los otros tres que lo miraban atónitos, no podían creer la suerte que tenía Ron. Después de que Karen pagó sus zapatos las demás no tuvieron más remedio que regresar. Harry, Alex y Mando suspiraron aliviados, pero llegando al colegio tuvieron que pagar a Ron. Era el trato.


Gracias, espero y les haya gustado. Yo se que no es la mejor historia del mundo, pero me esfuerzo mucho y es la primera que escribo.