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Atada al Destino — capítulo 12
Los tres encapuchados se fueron del claro justo despu
é s de cumplir con su cometido, que era "enviar" el mensaje a la muchacha . El jefe les hab í a dado unas ó rdenes muy claras: asustar, dejar el mensaje y huir. Él sabía que estarían prácticamente desprotegídos, había sido una oportunidad única para desacerse de esa niñata, pero el jefe había querido que ella viviese, que los cuatro viviesen más bien. En su opinión, una locura. Quitarse de en medio a esos tres les ahorraría muchos quebraderos de cabeza en el futuro. Hbría sido un golpe maestre.****-
¿ Hab éis borrado todas la huellas?-Síseñor. Es imposible que nos sigan el rastro.
-Bien, volved con los nuestros, yo tengo que informar al jefe de todo. Tened cuidado y que no os vea nadie.
-Entendido.
É
l se fue rumbo a buscar al jefe. No ten****í a ni la m á s m í nima idea de donde podr í a estar, pero era importante encontrarlo. Seguramente estar í a en el campo de tiro, entrenando. Anduvo unos 100 metros hasta llegar a su escondrijo. Sacó de all í su moto de campo y emprendió el camino. Tardó unos quince minutos en llegar al campo de tiro. Dejó la moto y todo lo demás bien escondido, por si aparecía algú n curioso inesperado. Divis ó al jefe practicando con los cuchillos. Estaba pr á cticamente solo, a excepción de do o tres soldados m á s. Se acerc ó a él intentado sorprenderlo, lo cual fue en vano.-He escuchado tu moto hace cinco minutos y no eres nada siguiloso para tu informació****n.
¿ C ómo ha ido todo?-El gorrioncito ya tiene su comida, es solo cuesti
ón de tiempo que eche a volar y abandone el nido.-Bien, eso espero. Esa niña no es fácil de asustar. ¿Os ha visto alguien?
-No, nadie. Hemos borrado todos los rastros comprometedores y hemos dejado algunos falsos. No podr
án encontrarnos.-Buen trabajo. Ahora vete. Ya sabes lo que tienes que hacer.
-Sí , vigilar a la mocosa. Seguramente tendr áa alguien haci
é ndolo ya ¿me lo cargo?-No, el que est
á de guardia es Jeff y lo quiero vivo. T úsolo vigila y luego me informas.-Entendido.
-Suerte.
-Lo mismo digo amigo.
Braulio entró como un torbellino en su despacho. Estaba fuera de si. Febo entr
ó tras é l sin decir palabra. En momentos como aquel era mejor no decirle algo que lo pusiese de peor humor. -Tr á eme enseguida a Dominic, Soray y Héctor, tengo que hablar con ellos ya. He de saber que co ño ha pasado hoy.-En seguida señor. Se sent
ó en el sillón y comenz ó a cavilar. Era imposible que los otros se hubiese enterado de su salida. Nadie lo sabía. Habían preparado todo aquello con muy poco tiempo y la seguridad había sido máxima. No entendía donde estaba el error. -Señ or ¿nos llamaba?-Sí****, quiero hablar con vosotros tres, por separado. Primero t
ú Dominic. El muchacho se quedó en el despacho y cerr ó la puerta tras de si. Se sent í a intimidado, pero aguant ó el tipo. -Usted dir á se ñor.-Siéntate por favor. Me imagino que ya te habrás enterado de lo que ha pasado hoy ¿no?
-Algo he o
í do se ñor pero me resulta difídil de creer, yo mismo me encargué de que todo estuviese en orden.Analicé los posibles puntos de ataque, las zonas más peligrosas..incluso puse detectores de movimiento en varios lugares. Además actualicé varias de las antiguas defensas que colocaron los hombres de Adolph. Sinceramente, no sé que ha podido pasar.-Pues espero que lo averig
ü es y pronto. Quiero saber que cojones ha pasado allí. Hoy han podido matarnos a los cuatro sin ninguna dificultad. Si estamos vivos es porque ellos as í lo quieren. Ve al claro, revísalo todo, busca huellas, rastros, cualquier cosa que te lleve a un lugar concreto. Regístralo todo milímetro a mil****í metro, no te dejes nada atr á s. Quiero un informe detallado de la operación y nada de lagunas ni cosas raras. No quiero errores en esto. ¿Me has entendido?-Si se
ñor.-Y por tu bien, espero que encuentres el fallo que nos ha puesto en esta situaci
ón, ya sea humano o no. Quiero al culpable.-¿Insinúa que puede haber un infiltrado entre nosotros?
-Por el bien de todos espero que no. Haz lo que te he dicho y luego ya sacaremos las conclusiones que hagan falta. Ahora vete.
-Sí..señor.
-¡Soray! Cuando la mujer entró se sentó sin ser invitada. Miró a Braulio por encima de sus gafas y torció el gesto.
-Estas mayor para estas cosas Braulio. ¿Está la chica bien?
-Sí, ella está bien. Asustada, como es lógico pero bien, que es lo importante. He puesto a Dominic a investigar que salió mal.
-Yo que tú no fiaría de ese. Es un cabeza loca. No se como puedes encomendarle la seguridad.
-Soray, sabes tan bien como yo que es el mejor en lo suyo. Lo que pasó entre tu hija y él no es excusa para dudar de su eficacia.
-Si ya, lo de siempre. Dime para que me querías que tengo algo de prisa.
-Vaya, aquí el respeto brilla por su ausencia. Está bien, necesito que empieces a organizar todas las clases de Selene, tanto las nuestras como las de la universidad. Selene se vendrá aquí antes de lo previsto y más después del incidente de hoy.
-Me lo suponía pero, ¿Crees que ha sido buena idea concederle ese..llamémosle capricho?
-Sí. Es bueno que aprenda un oficio a parte del que nosotros le ofrecemos.
-Si tú lo dices. Me pondré con ello de inmediato. Y si necesitas algo más, como hablar o sacar conclusiones precipitadas, llámame, a mi o a Christian, sabes que puedes contar con nosotros.
-Gracias Soray. Ahora haz pasar a Héctor.
-Te deseo suerte con ese cabezota; últimamente está insoportable.
-Lo sé, por eso he querido hablar con él en último lugar. Me llevará un rato.
Cuando la mujer salió cerró la puerta tras de si. Braulio tuvo apenas unos segundo para poner en orden todas las cosas que quería hablar con Héctor. Lo primero era hablar sobre la tarde anterior. Cuando el muchacho entró se sentó frente a Braulio y lo miró divertido.
-Un día ajetreado ¿no?
-Ahórrate las bromas Héctor, lo que ha pasado no tiene ninguna gracia.
-¿Ves que me haya reído? Tan solo preguntaba.
-Déjalo ya. Quiero hablar contigo de otras cosas. ¿Qué tal te fue ayer por la tarde?
-¿Te refieres a la actuación que tuve? ¿Qué quieres saber?
Braulio suspiró y se armó de paciencia. Cuando contrató a Héctor ya sabía de su sarcasmo y demás pero ese día él no estaba para aguantarle sus tonterías, aunque tendría que soportarlo. No podía perder al muchacho. Era un buen aliado y un magnífico guerrero.
-Exactamente quiero saberlo todo. Selene no ha podido contarme nada hasta el momento pero ha dicho algo que me ha dejado intrigado, algo así como "parecía otra persona".
-Se suponía que era su novio y así me comporté, no le veo el misterio.
-La historia entera Héctor, no solo las suposiciones.
-Como desees. Llegué, nos peleamos, ella se fué y yo la seguí. Representé mi papel de novio amoroso a la perfección pero la amiguita de tu querida sobrina no se tragó nada. Pude leerle el pensamiento; desconfía de mí y sabe que Selene le oculta algo. Creo que piensa hacerle una encerrona para que le cuente la verdad. Es lista y además está preocupada. ¿Algo más que desees saber?
-Muchas cosas pero sí quiero saber algo más, ¿por qué os peleasteis?
-¿Por qué? Tiene gracia la pregunta. No nos soportamos, no podemos vernos, ni estar en el mismo sitio. Somos incompatibles y tú pretendes que yo la entrene y la aguante tanto tiempo como sea necesario. No puedo negarme porque me lo has ordenado pero no me hago responsable de lo que pueda suceder.
-Si no te importa, déjate de chorradas. Selene te cae mal simplemente por que tú quieres. No la conoces, no la has tratado y no sabes como es en realidad.
-Siento contradecirte pero no eres tú el que ha estado vigilándola todo este tiempo.
-Entonces crees conocerla simplemente porque la has vigilado y observado durante un año ¿no? Tiene gracia. Si tanto sabes de ella dime algo que muy pocos sepan.
-¿Cómo qué?
-De quien está enamorada, cuales son sus miedos, color favorito, hobbies..todo eso.
-Vamos Braulio, creí que querías confirmar mis conocimientos, no cachondearte de mí; ¿de verdad tengo que responderte a esas preguntas?
-Sí, por favor.
-Está bien. Tu sobrinita no está enamorada en estos momentos. Está concentrada en sus estudios y sus amigas pero ha tenido y tendrá siempre un amor platónico, un tipo llamado Ángel tres años mayor que ella. Su mayor miedo es no dar la talla y peder a sus seres queridos, así como tener miedo; su color favorito era el verde pero después cambió sus preferencias por el amarillo y el rojo y respecto a sus hobbies... Se pasa la mayor parte de su tiempo libre leyendo o haciendo el loco en el campo con su amiga. También le gusta montar en bicicleta y hacer puzzles ¿Se me olvida algo?
-No, lo has hecho mejor de lo que yo esperaba.
-Esas preguntas no eran ningún reto para mí.
-Ya. Bueno, esto facilita mucho las cosas a decir verdad.
-No me ha gustado como ha sonado eso ¿qué quieres que haga ahora?
-Que seas su guardaespaldas.
Héctor se quedó callado sin saber que responderle. Sus comentarios ingeniosos habían desaparecido de improviso. ¿Guardaespaldas de la mocosa? Tenía que ser una broma.
-¿Qué? Pretendes que yo me pase todo el día pegado a esa...
-Cuidao con lo que vas a decir.
-Esto tiene que ser una broma Braulio. No puedes obligarme a convivir con ella. Acabaremos por matarnos el uno al otro.
-Héctor, sabes que no te pediría esto si tuviese otra opción. Te lo pido a tí porque eres el mejor. Selene se vendrá definitivamente dentro de tres semanas. Tan solo que pido que aguantes ese tiempo. Se pasará rápido.
-No Braulio, me niego.
-Sabes que no puedes negarte si te lo ordeno.
El muchacho lo miró con cara de pocos amigos. Odiaba que hiciera eso. Nunca le daba órdenes, siempre le pedía las cosas bien y por favor pero si él se negaba...No podía desobedecerle. Resignado decidió pedirle detalles de su misión.
-No tengo más remedio que hacer lo que me dices así que explicame en que consiste exactamente mi trabajo de guardaespaldas.
-En eso mismo. Quiero que la sigas a todas partes, que vigiles cada movimiento, a todas las personas que haya a su alrededor, cada palabra, cada susurro, que seas sus sombra ¿he de ser más explicito?
-No, creo que lo he entendido perfectamente.
-Eso espero. Además, si desea hacer algo fuera de lo normal, es necesario que la persuadas de hacerlo. Nada de salidas por la noche, fiestas, etc. No puede exponerse a que la ataquen de nuevo. Esta vez podría no tener tanta suerte.
-Entendido, hacer entrar en razón a una cabezona nata. Me las arreglaré como pueda. ¿Algo más que deba hacer?
-Ya que lo mencionas, sí, hay otra cosa. En este tiempo que pasaréis juntos me gustaría que tratáseis de llevaros bien. Cuando ella venga a vivir aquí pasaréis mucho tiempo juntos y lo mejor será que en el ambiente haya cierta paz.
-Estás pidiendo imposibles Braulio, aunque lo intentaré...siempre y cuando ella haga lo mismo.
-No te preocupes por eso, mañana tengo que hablar con ella de todo esto y le pediré lo mismo que a ti. Empezarás mañana por la mañana. También tengo que hablar con Delia para que te prepare una cama en su casa.
-Y yo me iré a hacer las maletas. ¿Puedo irme ya?
-No, aun me quedan dos cosas que decirte.
-Dispara.
-La primera: si encuentras un rato libre entrena con ella. Podéis buscar algún lugar apartado y tranquilo para hacerlo.
-Esa no será difícil. Dime cual es la segunda.
-La segunda también es sobre el entrenamiento. Hasta el momento tú has sido nuestro estratega, planeando las batallas y las expediciones de reconociemiento. Sería conveniente que le enseñaras algo de eso también. Debe estar lo mejor preparada posible.
-Lo que significa pasar más horas con ella. Me has convencido, quieres que acabemos matándonos. Está bien, no te voy a discutir esto ahora pero si las cosas no van bien lo dejaremos solo en e combate y pondrás a otro en la estrategia ¿de acuerdo?
-Acepto la condición. Ahora vete, tengo que hacer unas cuantas cosas.
Héctor salió del despacho sintiéndose frustrado. Pasar tres semanas con la niñata, intentar llevarse bien con ella y para colmo clases extra. ¿Lo soportaría? Al menos lo intentaría. Se fue a su habitación para preparar algunas cosas que le harían falta durante ese tiempo. Después se fue a entrenar un rato o más bien a desahogarse destrozando a alguien en el campo de entrenamiento. Ojalá estuviese por allí Febo. Así podría descargarse al máximo ya que era el únic capaz de soportar más de media hora de lucha con él. Se preguntó si su prima sería capaz de aguantar más tiempo que él. Eso si sería digno de ver.
Hola a todos!!!
Bueno, primero que nada creo que es la vez que más rápido estoy actualizando...un récord para mi...^^
Segundo...faltas de ortografia, incoherencias y demas...diganmelo para arreglarlo..
Tercer punto...Gracias a los que me dejan comentarios ^^ gracias a ellos este fic sigue adelante...y gracias tambien a aquellos que me tienen en favoritos..aunque algunos no dejeis comentarios al menos se que leeis ^^
Y por último pero no por ello menos importante....comentarios por favor!!de todo tipo...hasta acepto sugerencias ^^ me gusta saber su opinion..me ayuda a mejorar y a seguir...
un beso a todas!!
#Selene#