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Atada al Destino — capítulo 11
Selene se apartó de la ventana sin saber que pensar. ¿Por qué lo había hecho? Lo de esa tarde no había sido real, era todo pura ficción, ese "hombre", por llamarlo de alguna forma no se comportaría nunca, en la vida real, como lo había hecho esa tarde. Necesitaba su diario, su vía de escape. Tenía que desahogarse ¿no?.
Lo odio, lo odio, ¡LO ODIO! ¿Qué se ha creido ese...ese...¡ese niñato de mierda!? Ughgfg, ¡me saca de mis casillas! No lo entiendo. ¿Tiene doble personalidad o qué? Aunque más idiota soy yo, creer algo de algo... después de ver como me estaba tratando... Es un maldito creido de mierda, un egocéntrico, un hipócrita... y la facilidad que tiene para mentir...increíble... se ha portado como un verdadero novio...pero que estoy pensando y diciendo... gilipoyas es lo que soy...he de andarme con ojo con el tiparraco ese... tiene más peligro del que aparenta...desde el principio ha sido un borde conmigo, me trata como a una cría...capullo..¡¿qué se habrá creido?! ¡¡¡ññññññññ!!! Y lo que me está pasando...no sé como voy a poder con todo lo que se me está viniendo encima. No sé si podré aguantar hasta el final. Parece una película de ciencia ficción... irreal...pero jamás nunca nada ha sido tan real...¿Qué más podía escribir? Las palabras no le salían, no sabía como soltarlo todo, como liberarse. Se iba a volver loca de un momento a otro. Se puso el pijama, se metió en su cama y encendió el portatil. Aunque era tarde decidió conectarse un rato al msn para ver quien había. Nada más abrirlo le apareció una ventana de conversación de Savitri. Esa era la conversación que no quería tener, aunque tampoco podía pasar de ella.
**-1 poko + y no llegas a ksa,**dandoos mimitos?
**-jaja la k se iba a dormir;**kt ha a parecido Jeff?
-nose, x muxo ke digas, sabes de sobra k no me trago la historia...
-dskuida, m e dado cuenta..xo vamos k no se xk...
-Sel t konozk dsd hace ksi 15 años, no m la das asi km asi...
-si tu lo dics...
-se k m okultas algo...si no kiers kontarmlo ok, xo no m mientas..
-ok Sav, tiens razón, sorry, hablams mjor mñn?
-largo y tndido.k duer+ bn. dew
-=mente. xau!
Se desconectó y se echó a dormir, cosa que le costó trabajo. No podía dejar de pensar en esa tarde. Recordó de nuevo el momento en el que Héctor le regaló las flores y la besó. Ese roce...
-Duermete ya imbécil. Lo ha hecho para quedar bien... y dime si no lo ha hecho...
-Selene cariño levántate, tienes visita.
-hmmm..
-Vamos no te hagas la remolona.
-Ya voy...¿qué hora es?
-Las doce menos cuarto. Tu tio tiene prisa así que no tardes.
-¿Mi tio?
-Sí, ha venido para hablar contigo de no se que.
-Ahora salgo. Cinco minutos.
Tardó menos de lo que había dicho en estar vestida y despierta. ¿Qué hacía Braulio allí? ¿Habría pasado algo?
-Hola Braul..digo tio, ¿qué haces aquí tan temprano?
-¿No puedo pasar a verte?
-Si que puedes, pero has de confesar que es extraño.
-Me has pillado.
-Mejor yo os dejo solos para que hableis. No me la devuelvas muy tarde.
-Tranquila Delia, vendrá temprano.
-¿Venir? ¿De dónde he de venir?
-Había pensado que quizá te gustaría entrenar un poco.
-¿Entrenar?
-Si, empezar a ponerte "en forma". Hoy tengo toda la mañana y la mediodia libre y me gustaría pasarlas contigo, si tú quieres claro.
-Pues...claro que quiero...pero he de estar aquí temprano, he quedado con Savitri para..
-No salió bien lo de anoche ¿verdad?
-No del todo. Me conoce demasiado bien.
-Ya veo. Bueno por la hora no te preocupes, te dará tiempo de sobra.
-¿A dónde iremos?
-Es una sorpresa. Creo que te gustará el sitio. A tu madre le encantaba escaparse allí.
Selene sonrió. Aunque no recordaba a su madre, sentía una conexión especial con ella. Había soñado tantas veces con Helena que era como parte de su día a día. Ella era el ángel que la ayudaba a resolver sus problemas, quien le daba fuerzas para seguir adelante.
-Bueno, ¿nos vamos?
-Me cambió y arreglo un poco el cuarto y nos vamos.
-Está bien. ¡Date prisa!
Selene le hizo un gesto con la mano al entrar en su cuarto. Braulio se dirigió a la cocina. Tenía cosas que hablar con Delia. Para ella todo aquello iba a ser muy duro.
-Delia, ¿podemos hablar?
-Yo no tengo nada que hablar contigo.
-Delia por favor, es necesario...
-Es necesario qué exactamente Braulio. Me vas a quitar a mi hija así por la buenas y pretendes que hable contigo como si no pasara nada.
-Sabías que este día llegaría. Te lo advertí, fue lo primero que os dije a ti y a Luís. Estábais enterados de todo. No puedes reprocharme nada.
-Pero ¡es tan solo una niña! ¿Y si le pasa algo? ¿Y si las cosas no van bien? ¿Y si..?
-¿Y si, y si y si? No puedes ponerte a pensar eso. Sabes que no permitiré que le pase nada. Ni yo ni ninguno de los que la rodeamos. Moriríamos por ella. Te recuerdo que sacrifiqué mucho al aceptar el puesto que tengo ahora. No lo olvides.
-Lo sé pero...no puedo dejar de sentirme impotente. No voy a poder hacer nada por ella.
-¿Nada? ¿Te parece nada ser su madre? Tú tendrás uno de los papeles más difíciles en todo esto. Serás su madre. Tendrás que apoyarla y darle ánios cuando ya no pueda más, cuando vea el cielo negro será a ti a quien acuda. Ella no va ha olvidarte así como así. Y no pienso arrebatartela. Aunque eso creo que ya lo sabes.
Delia asintió con la cabeza. Le dolía tanto todo aquello. Era su pequeña. Su hija. Su Selene. No se creía capaz de soportarlo, pero como le había dicho Braulio, ella era la tabla de apoyo de su hija. Ella estaría ahí cuando el resto del mundo desapareciese. Eso lo sabía ella y lo sabía su hija. Se secó las lágrimas que habían caído inconscientes de sus ojos. No iba a llorar ahora. Su hija no podía verla así.
-Lo siento Braulio, yo..no sé..
-Te comprendo pero has de ser fuerte. Ya hablaremos con más tranquilidad en otro momento.
-Está bien. Ahora vete, antes de que esta niña me vea así.
El hombre sonrió. Aquella mujer era extraordinaria. Salió de la cocina justo en el momento en el que Selene salía ya preparada. Se la veía feliz, ansiosa por saber, por conocer, por empezar una nueva vida.
-¿Lista?
-Lo más que puedo. Mamá hasta luego- dijo entrando en la cocina a despedirse de su madre. La notó un poco rara- Mamá ¿te pasa algo?
-No cariño, es que estas cebollas cualquier dia me dejan sin ojos. Vete y no hagas esperar más a tu tio.
-Está bien, aunque ni pieses que te creo-le dio un beso a su madre y salió. Aunque un poco preocupada por ella se fue con Braulio. Estaba ansiosa por saber dónde iban- ¿Dónde vamos?
-Por el momento a la base. Allí nos esperan tus primos con los caballos.
-Oh..
-¿Te da miedo montar a Shadow?
-No es exactamente miedo, pero me hubiese gustado conocerlo mejor antes de irme de aventura con él. Se ve que es un animal muy fogoso y si no está acostumbrado a una persona.
-Vaya, vaya, parece ser que sabes de caballos.
-Di clases durante cuatro años, aunque supongo que eso ya lo sabes.
-Me has pillado.
Cuando llegaron al coche Selene se quedó pasmada.
-Joder, ¿todos tenéis super coches o qué? ¿Cuál me tocará a mí?
-Por el momento ninguno. Primero tienes que aprender a conducir.
-Para tu información, se conducir, el único inconveniente es que no tengo carnet.
-Eso se puede solucionar. No te preocupes por eso ahora.
-¿Quieres decir que me daréis un carnet dentro de poco?
-No te haga stantas ilusiones.
Ambos montaron en el coche y en apenas diez minutos estaban en la base. Sus primos estaban al lado de la fuente con los caballos listos.
-¿Asustada?
-Aún no lo sé...
-No creo que debas.
-La cosa es si he de fiarme de vosotros.
-¡Oye! ¡La duda ofende!
-Vamos Jeff no sé de que te quejas. Ayer la dejaste tirada y tuvo que aguantar al plasta de Héctor toda la tarde. Por cierto, ¿qué tal te fue?
-No del todo mal. Parecía incluso otra persona.
-¿A qué te refieres?
-No quieras saberlo.
-Mejor que no. De Héctor puedes imagianrte cualquier cosa. ¿Listos todos? Se nos hace un poco tarde.
-Sí señor. Cuando usted mande.
-Febo si no dejas de hacer el payaso papá te va a dejar en casa. Hoy es un día para pasarlo en familia. Disfrútalo.
-Es la costumbre.
-Dejádlo ya. Parecéis niños de tres años.
-La muchachita ya da órdenes y todo.
-Febo, Jeff, basta. Vámonos o no volveremos a tiempo.
Al poco rato se pusieron en marcha.Hacía mucha calor y los nervios no ayudaban mucho que digamos. Los cuatro iban hablando tranquilamente. Fueron rumbo este durante al menos una hora. Para Selene el trayecto fue interminable.
-¿Falta mucho?
-No demasiado. Un poco más adelante hay una ribera, allí podremos dejar los caballos para que descansen y empezar nuestra andanza.
-Madre mia ¿dónde me he metido? Cada vez me dais más miedo.
-Vamos primita, no seas así. Tan solo vamos a pasar el día en familia y a enseñarte algunas cosas. Nada por lo que tengas que asustarte.
-Gracias, ya me siento mucho mejor.
-De nada.
-Cómo no lleguemos pronto creo yo que estos dos acaban mal.
-Vamos Febo ten un poco de confianza en tu hermano. No todo lo arregla a golpes.
-Creo que eso se supone un alivio para mi ¿no? Dado que soy yo con la que está discutiendo...
-Si, siéntete aliviada...mira, ya llegamos. Hacía bastante tiempo que no venía por aquí pero todo sigue prácticamente igual.
-Eh, yo he estado aquí antes, con el coleguio en una excursión.
-Lo sabemos y has vuelto a venir después con tus amigas ¿cierto?
-¿Es qué no se puede mantener nada en secreto? Os odio.
-No nos odias, tan solo te da rabia que sepamos tanto de ti.
-Lo reitero, os odio.
Dejaron los caballos cerca del agua para que pudieran refrescarse. Bajaron todo lo que traían y les quitaron las monturas. Luego buscaron un lugar para pasar el día. Habían llevado algunas cosas que les iban a hacer falta. Braulio los llevó hasta un pequeño descampado donde lo dejaron todo. El lugar estaba rodeado de árboles, oculto a la vista de cualquier curioso que, por casualidad, pasase por allí. Selene se fijó en cada detalle. Había restos de antiguas fogatas, piedras puestas como si fuesen sillas y algún que otro intento de refugio. También vio algunas dianas y puntas de flecha rotas.
-Aquí es donde solemos venir a entrenar. Hace tiempo que no lo hacemos pero hoy me pareció un buen día para retomar la tradición.
-Osea que...¿voy a empezar con el entrenamiento? ¿tan pronto?-los tres hombres se rieron de su nerviosismo y Selene no tuvo más remedio que reír con ellos.
-Verás, algunas ramas de tu entrenaminto, unas más que otras, son duras y difíciles...y como habrás supuesto en otras no te lo pondrán nada fácil.
-Lo pillo.
-Bien, entonces hemos decidido que lo mejor es prepararte un poco, sobre todo con la espada. De eso se encargará Febo, Jeff del arco y en entrenamiento físico y yo de lo demás, aunque no creo que hoy tengamos mucho tiempo para eso, no puedes llegar tardea tu cita con tu amiga.
-No, tengo que hablar con ella. A ver como va todo.
-¿Qué amiga dices? ¿La del pelo negro? ¿Esa que parece una modelo de bañadores? Está para echarle un buen polvo...jajaja
-¡Oye tú! ¡No te permito que hables así de Savitri! ¡Ahora se porqué no querias quedarte ayer!
-Bueno ya vale. Jeff tus opiniones sobre las amigas de Selene mejor guárdatelas para ti. Ahora tenemos trabajo. Empezaremos con el arco hasta la hora de comer. Después pasaremos a la espada. Jeff, cuando quieras.
El chico se separó de su padre y su hermano y cogió un arco y un carcaj lleno de flechas del montón de cosas que había traído. Luego colocó bien una de las dianas que había por allí. Para sorpresa de Selene sacó un papel con un orificio en su centro de dos centimetros de diametro y un muñeco que colocó a cierta distancia de la chica, más o menos a la altura de sus ojos.
-¿Para qué es eso?
-Es para saber si eres zurda o diestra. Sujeta el papel delante de tu cara con los brazos extendidos, una mano a cada lado. Así.
-Jeff, sé que soy diestra.
-De mano si pero puede que de ojo no. Es fundamental saberlo. Bien, ahora que lo tienes bien sujeto, con los brazos extendidos en dirección al objeto, mira a través del orificio del papel con los dos ojos abiertos hasta localizar el muñeco.
-Localizado. ¿Qué más?
-Sin cerrar ningún ojo, acércate el papel a la cara, sin perder de vista el monigote.
-Ya que lo voy a estar mirando durante un rato podrías haber elegido uno más bonito.
-No hay elección posible. Es el que había. Espera, deja el papel quieto.
-¿Ya?
-Si, has desviado el papel haciea la derecha, por lo que eres diestra de ojo.
-Te lo había dicho. Hace años que me hicieron la prueba.
-Eso no lo has dicho.
-No has preguntado.
-Bueno da lo mismo. Ahora lo que necesitas es un arco. Te he traido este. Es un Longbow, es un poco más difícil de manejar porque es un arco alto y para abrirlo necesitas tener una buena forma física pero con la práctica te resultará más sencillo y, por suerte, es para diestros.
-Es precioso, parece sacado de una película de la edad media.
-No exactamente, pero sí, son muy parecidos. Aquí tienes también la brazalera, la dactilera para los dedos y la dragonera para atarte el arco a la muñeca. Eso evitará que se te caiga.
-Jeff, ¿me dejas decirte algo?
-Adelante.
-Hace tres años estuve de campamento.
-Si lo sé. Me tocó a mi ir a vigilarte.
-Ya pues...no lo hiciste muy bien. Allí recibí un curso de tiro con arco por lo que lo básico lo sé.
-Si ya...lo.. lo sabía...tan..tan solo..-Jeff no podía dejar de tartamudear y mirar a su padre. Este lo miró con cara de pocos amigo y Selen comprendió que había metido a su primo en un buen lío.
-Jeff ¿dónde se suponía que estabas cuando tendrías que haber sido TÚ el que impartió el curso?
-Yo...yo solo...estaba...estaba en...
-Bueno, ya da igual, hablaremos en otro momento.
Jeff suspiró resignado y se acercó hasta Selene, la cual lo miró con cara de culpabilidad. En un susurro apenas audible le dijo se disculpó con él.
-Lo siento. Si llego a saber algo me hubiese callado.
-No es culpa tuya. De todas formas tarde o temprano se enteraría. Bueno, ya que recibiste el curso, lo que viene a continiación debes saberlo.
-Sí, aunque desde entonces no practico.
-No importa, tú solo inténtalo. Empezaremos con unos cuantos tiros cercanos a la diana.
-De acuerdo. Allá voy.
Selene se dispuso a tirar a la diana. Jeff se retiró de su lado y se colocó junto a su hermano y su padre, a una distancia prudencial. La chica se puso en posición. El arco era un poco pesado para ella, aunque por fortuna, dado el gran uso que se le había dado al arco, no era muy difícil de abrir. Colocó la flecha en su lugar y levantó el arco. Recordó las clases, la sujección de la flecha, la posición del arco y el brazo y todo lo demás. Tomó aire y soltó el proyectil. No estuvo mal. Según la diana, 7 puntos. (N/A: las dianas se marcan con 10 anillos concéntricos que se han de puntuar del 1 al 10, siendo el centro el 10. Además, en el centro hay un pequeño círculo, llamado a veces X).
-Vaya, no has estado del todo mal. Inténtalo de nuevo.
Selene tiró otras seís veces y casi siempre obtenía el mismo resultado, entre siete y ocho puntos, a excepción de un tiro que consiguió 9. Luego pasó a intentarlo desde una distancia mayor. Ahora los resultados eran más irregulares. Falló varias veces y las flechas se perdieron por detrás de la diana, aunque también acertó dos veces en la X. Estuvo practicando durante dos horas y media. Cada vez hacía más calor y le pesaban los brazos. Vió el cielo abierto cuando escuchó la voz de su tío.
-Creo que por hoy ya está bien. He de reconocer que me has sorprendido. Tan solo he conocido a una persona que dispararaba mejor que tú nada más aprender.
-Sí, y heme aquí, convertido en el mejor.
-Creído- dijeron los tres al unísono. Luego de meterse un rato con Jeff prepararon la comida, que consistía en bocadillos para todos y poco más.
-Lo sentimos, no hemos tenido tiempo de preparar algo mejor de comer.
-No importa. Ahora mismo me comería un elefante.
-No te lo aconsejo. Después de comer nos daremos un baño en la ribera. Esta calor no hay quien la aguante.
-Si pero un baño corto, que al menos nos de tiempo a empezar con la espada.
-Dios, creo que hoy voy a morir. Esto se llama expotación.
-Tranquila, hoy solo aprenderemos lo básico, para que tengas una idea. El resto es cosa de Héctor.
-Humm, no se que me da más miedo.
Todos rieron ante el comentario. Luego de comer volvieron a la ribera y, tras echarle un vistazo a los caballo y compreobar que uan seguian allí, se metieron en el agua. Aquello era una bendición. Nadaron durante un rato. Jugaron como su tuviesen cinco años, salpicándose unos a otros e intentando ahogarse. Cuando volvieron al descampado y prosiguieron con las clases. Febo le entregó a Selene una espada de madera y el cogió otra semejante.
-Vaya, que peligro vamos a tener con esto.
-Son solo para practicar. Son menos pesadas que las otras y creo que en tu estado actual es preferible entrenar con estas.
-Sinceramente, te doy la razón. Empieza cuando quieras.
-Bien, lo principal es que conozcas algunas posiciones y movimientos. Todos son semejante a los de esgrima. A medida que vayas mejorando comezaras a inprovisar. Empezaremos por lo básico. Lo primero, la guardia: es la posición principal y desde la que se inician todos los ataques. Desde posición de firmes, separa un poco las piernas y gira la cabeza hacia la derecha, después girá también el pie derecho hacia la derecha, que forme un ángulo de 90º con el izquierdo. ¿Me sigues?
-Si, por ahora es fácil.
-Las posiciones siempre lo son. Sigamos. Levanta el antebrazo derecho de tal manera que forme un angulo recto con el brazo y separa el brazo del tronco un palmo más o menos. Luego mantén la espada paralela al suelo y apuntando al frente. Bien; ahora levanta el brazo izquierdo como si estuvieras "sacando músculo", mantén el brazo y antebrazo en ángulo recto y deja la muñeca muerta. Y muy importante, mantén en todo momento la espada recta.
Con tanta posición Selene estaba empezando a perderse. Había visto combates de esgrima varias veces en televisión y siempre le había parecido fácil pero ahora se daba cuenta de que no lo era. Además ella no iba a aprender con una espada más pesada que la que utilizaban los profesionales. Con razón iba a necesitar entrenamiento físico.
-Me estoy liando un poco con las explicaciones, ¿puedes ir un poco más despacio?
-Lo estás haciendo bien, tranquila. Cuando sea necesario te correguiré.
-¿Esto es necesario cada vez que entrenemos? Quiero decir, las posiciones y demás.
-Sí, totalmente necesario. Venga sigamos, te enseño unos cuantos desplazamientos y volvemos, que aun nos queda un paseo.
-¡Es verdad! He quedado con Sav. ¿Es muy largo lo qué me tienes que enseñar?
-No mucho pero lo mejor sería que también lo practicasemos y poco pero si tenemos prisa mejor que te lo enseñe todo junto otro día así lo tendrás más..
-¡Shh! ¿Qué ha sido eso?
Jeff se acercó a su hermano y su prima con su espada lista, la cual había aparecido de la nada. Lo mismo hicieron Febo y Braulio. Se colocaron alrededor de Selene, espectantes. Los cuatro se quedaron en silencio escuchando.
-¿Qué has escuchado exactamente Jeff?
-Pisadas y una rama partiéndose.
-¿Algún animal?
-No, humano. Iré a echar un vistazo.
Cuando el muchacho iba a dar el primer paso en direción a los árboles una flecha salió de la nada y se clavó a escasos centímetros de su pie. Le siguieron tres más pero ninguna dio en su objetivo. De pronto escucharon el mismo ruido que Jeff había escuchado: había alguien entre los árboles.
-¿Cómo salimos de aquí papá?
-Hemos de intentar llegar a los caballos. No sabemos cuantos son ni si podremos con ellos.
-No creo que sean más de tres. ¿Lo intentamos?
A Braulio no le dio tiempo a contestar. Una quinta flecha caó justo a los pies de Selene con un pergamino atado. Asombrada, la chica se agachó para cogerlo pero su tio fue más rápido. -Hay muchas formas de envenenar el papel. Mejor prevenirnos. Después de eso el silencio los rodeo por completo. Tan solo se oían algunos pájaros y sus respiraciones agitadas. -Jeff, ve a echar un vistazo. Y ten cuaidado. El muchacho se adentró en los árboles. Durante unos minutos lo perdieron absolutamente de vista, aunque lo escuchaban rastrear aquí y allá. Lo vieron aparecer de nuevo con cara de precupación. Hizo un gesto a su padre y no dijeron nada más. Febo empujó a Selene hacía el lugar donde estaban los caballos. La chica estaba sorprendida. No comprendia absolutamente nada de lo que acababa de suceder. Ni siquiera se dio cuenta de que estaba montada en el caballo e iban dirección a la base.
Al llegar y oír la voz de su tío pronunciando su nombre salió de su ensimismamiento. -Selene ¿estás bien? Lo siento, nada de esto tendría que haber sucedido.
-No..no importa; estoy bien. Tan solo que...un poco sorprendida. ¿Quién nos ha atacado?
-Eso es lo que vamos a averiguar. Ahora Jeff te llevará a tu casa y no se separará de ti. Estarás a su cargo hasta nueva orden. Será una molestia pero...
-Ya...si...es necesario...
-¿Seguro que estás bien?
-Si...he quedado con Sav...he...he de irme...
-Está bien, te veré mañana.
-Sé...hasta mañana. Cuando Selene se montó en el coche notó una extraña sensación. Se dio cuenta de que podría haber muerto, pero esa no había sido la intención de sus atacantes, tan solo querían entregarle un mensaje...un mensaje que se había quedado Braulio. ¿Qué diría? Lo descubriría al día siguiente. Ese mensaje iba dirigido a ella y quería descubrir que tenían que decirle.
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hola!!bueno aqui os dejo el nuvo cap recien terminado. Espero que os haya gustado ^^
1º-si hay algun/a experto/a en tiro con arco o esgrima por favor, acepto sugerencia y correcciones, toda la informacion la he sacado de internet y pues...puede que haya cosas mal
2º-lo mismo para las faltas de ortografia, se me jodio el word y tengo que escribir en el pad xD y es un poco rollo
3º-gracias a todos lo que comentais y leeis, me hacen mucha ilusion viestros rr y ademas me dan animos y ganas de seguir escribiendo!!un besote para todos!!!
4º-Reviews por favor!!tanto para bien como para mal, os lo agradecere mucho!!
#Selene#