← Atada al Destino · de
Atada al Destino — capítulo 10
-Selene cariño ¿estás bien?
-Sí mamá pero, ¿no has visto los papeles de la universidad? Los necesito.
-Creo que te los dejaste en el coche.
-Genial. Tendré que esperar a que papá llegue del trabajo.
-¿De verdad los necesitas? Quiero decir, no vas a ir a la universidad, has aceptado ayudar a tu tío y al resto.
-Lo sé, lo sé pero él me dijo que podría estudiar mi carrera, que ellos me darían clase.
-Bueno sí, eso dijeron pero, ¿no será eso demasiado? Piensa que debes aprender a luchar y a leer las mentes y eso te llevará mucho tiempo y si le añadimos una carrera…
-Sé que puedo hacerlo mamá, confía en mí.
-Confiar confío pero me da miedo que te suceda algo malo.
-Tranquila, estaré bien, te lo prometo.
A pesar de saber todo el peligro que iba a correr, Selene estaba segura de que nada malo le sucedería. Iba a estar rodeada de familiares y amigos que velarían siempre por ella, aunque no fuese consciente de este hecho.
Habían pasado dos semanas desde que visitó la base. Ella continuaba con su vida de la forma más natural que podía. Sus amigas no habían notado su cambio. La trataban como siempre, aunque ella ya no era la misma. Estaba más distante y callada. La única que notaba todo sus cambios era Savitri. Sabía que no conseguiría engañarla por mucho tiempo pero tenía que intentarlo. Ese era el problema de que te conociesen a fondo, que era muy difícil que se creyeran la mentira.
-Bueno, ¿me vas a decir qué demonios te pasa?
-¿Otra vez con lo mismo? Me da pena irme a la universidad, las cosas ya no serán como antes, estaremos divididas y…
-Mira Selene a mi no me engañas. Sé que te pasa algo que no me quieres contar.
-Pero ¿qué dices? Siempre te lo cuento todo. Hasta te conté que había pensado anular la matricula porque no quería irme. Si tan bien me conoces dime que es, según tú, lo que te oculto.
-Si lo supiera no te estaría preguntando. Puede que las demás no se hayan dado cuenta porque viven en su mundo pero yo no. Estás más callada si cabe, siempre pareces estar en las nubes y desapareces así como así, sin dar explicaciones. A veces ni tu madre sabe decirme dónde estás- en ese aspecto su amiga tenía razón. Había días en los que se iba porque había quedado con sus primos y las dejaba tiradas. Para eso no le servía la escusa de su inminente partida. Tarde o temprano descubriría la verdad así qué…
-Está bien, algo me pasa ¿contenta?
-No, quiero saber qué es ese algo.
-Estoy saliendo con alguien-…pero más vale tarde que nunca.
-¿Saliendo con alguien? ¿Con quién si puede saberse?
-No lo conoces. Se llama Jeff, lo conocí cuando estuve en Malta y desde entonces nos hemos estado "conociendo". Está de vacaciones aquí por eso me voy y desaparezco.
-¿He de creérmelo? Lo que a ti te pasa no tiene nada que ver con un chico.
-¿Quieres que te lo presente? Por mi no hay problema.
-Por mi tampoco. Dile que salga esta tarde con nosotras. Así nos lo presentas a todas a la vez.
-De acuerdo, esta tarde a la hora de siempre, a ver si así dejas de preguntarme que me pasa.
-Hasta esta tarde entonces.
¿En qué lio se acababa de meter? Tenía que presentarse con alguien a la cita para que Savitri creyera lo que decía pero, ¿con quién? Había utilizado el primer nombre que se le pasó por la cabeza: Jeff, su primo… ¡Claro! ¡Su primo! Se lo pediría a Jeff, le pediría que la acompañase. No se podía negar ya que era para proteger su secreto. Nada más llegar a su casa cogió su móvil y buscó el número en la agenda. Su primo le respondió al segundo toque.
-Alabada la Diosa ¿qué desea?-contestó el muchacho con su ya habitual saludo.
-Jeff, por favor, déjate de tonterías. Necesito que me eches un cable.
-Pareces nerviosa, ¿qué ocurre?
-Necesito que te hagas pasar por mi novio esta tarde delante de mis amigas.
-…-Silencio.
-¿Jeff? Jeff ¿Estás ahí?
-¿Lo estás diciendo en serio?
-Muy en serio. Savitri sospecha algo y para tranquilizarla le he tenido que decir que tengo novio y como no acababa de creérselo pues le he dicho que se lo presentaría y…
-¿Por qué no se lo pides a Febo? Él es mejor actor que yo.
-Ya lo sé pero tú te llamas Jeff, como mi supuesto novio y es más difícil que se note el detalle del nombre contigo que con tu hermano. Además a Febo lo conoce de las persecuciones y demás.
-Ahí me has liado. Mira, me encantaría ayudarte créeme pero es que me da no se qué…
-Vamos por favor. Si no llevo a alguien se dará cuenta de que le he mentido y no parará hasta que le diga la verdad.
-¿Y qué hay de malo en la verdad? Al fin y al cabo es tu mejor amiga ¿no?
-No estoy preparada para hacerlo.
-Está bien, acepto. ¿A qué hora quieres que me pase por tu casa?
-A las 18:30. Te debo una enorme.
-Ten por seguro que te la cobraré. A las seis y media entonces. Adiós.
-Chao
¡Menudo alivio! Iba a agradecérselo eternamente. Sabía que Savitri no se lo pondría fácil. Aunque le presentase pruebas de su mentira, ella sabría que había gato encerrado, era como un sexto sentido que tenía. Al menos tenía toda la tarde para prepararse. Comieron cuando llegó su padre del trabajo. Los cuatro parecían una familia de lo más normal, hablando sobre temas banales y comentando como les iba en el trabajo.
-Mi jefe me ha dicho que el mes que viene me mandará a Alemania para un congreso. Me he sorprendido bastante porque eso supone un aumento de sueldo y un inminente ascenso.
-¡Enhorabuena papá! Ya era hora de que tu jefe reconociese tu talento.
-Si ¿verdad? Puede que me permita llevarte Delia.
-Sería estupendo. Hace tiempo que quiero ir de viaje pero entre unas cosas y otras no ha podido ser.
-Pues esta vez será, te lo prometo. Por cierto Selene, en el coche he encontrado unos papeles que creo que sin tuyos.
-¡Ciertamente! Me he llevado toda la mañana buscándolos. Gracias papá.
-De nada. Creo que me voy a echar un rato, esta noche tengo una cena de empresa y no quiero parecer un zombi.
-Que descanses cariño. ¿A qué hora quieres que te llame?
-A las seis está bien. Tres horitas de sueño dejan nuevo a cualquiera-dicho esto se acostó dejando en el salón a las tres mujeres.
-Selene ¿para qué quieres los papeles?
-Tengo que mirar las asignaturas de la carrera para decírselas a Braulio. Me dijo que cuanto antes las supiese mejor.
-Pero, ¿es que vas a hacer la carrera? Creía que tenías que quedarte aquí.
-¿Qué crees? ¿Qué te vas a librar tan fácilmente de mi monstruito? ¡Ni en tus mejores sueños!
-Eso ya lo sé, no hace falta que me lo recuerdes a cada momento.
-Vamos tata no hace falta que te pongas así, si yo en el fondo muy fondo te quiero.
-Niñas dejadlo ya. Ayudadme a recoger la mesa.
-Sí mamá- respondieron ambas al unísono. Las tres se pasaron un rato riéndose de las payasadas de las dos hermanas. Después de ayudar a su madre, Selene se encerró en su curto. Llevaba varios días pensando en lo que tendría que llevarse y en todo lo que iba a necesitar. Además, a escondidas de todos, se estaba preparando físicamente. Tras luchar con Héctor había nacido en ella una sed de venganza que no reconocía. El muchacho la había derrotado pero ella no iba a darse por vencida tan pronto. Le demostraría que era "algo de otro mundo". Hizo sus ya habituales flexiones y abdominales, algo de estiramiento y poco más; esa tarde estaba más preocupada por otras cosas. Para relajarse un poco cogió el primer libro que vio y se sentó en el suelo a leer. Lo había leído montones de veces pero le encantaba: "Siete días para una eternidad", la típica lucha entre el bien y el mal. Le encantaba leer como el "malo" de Lucas acudía a cada llamada del ángel "Zofía", como sin saber quién es el otro se enamoran locamente. A eso de las cinco y media dejó de leer y se metió en la ducha. No es que ella tardase mucho en arreglarse pero le gustaba hacer las cosas con tiempo. Era mejor que hacer esperar, lo sabía por experiencia propia. Una vez hubo terminado se sentó a ver la televisión con su madre. Lucía, su hermana, había ido a la piscina con sus amigas.
-¿A qué hora has quedado con tu primo?
-A las seis y media ¿por?
-Por si querías venirte con papá y conmigo a tomar algo pero no creo que llegues con hora.
-Lo siento, otro día será.
-Eso espero, porque llevas una temporada que no hay quien te vea el pelo. Entre las vacaciones en la playa y ahora esto...
-Vamos mamá no es para tanto. No voy a desaparecer de tu vida así como así.
-Sí, sí, eso lo dices ahora. Anda date prisa que te reclaman abajo.
Abajo se escuchó el pitido de un coche. Selene se asomó a la ventana y vio el Audi TT azul eléctrico de Jeff. Su primo asomó la cabeza por la ventanilla y le hizo señas para que bajase. La chica se despidió de su madre y corrió escaleras abajo. Se estaba empezando a poner nerviosa ¿de verdad colaría aquel montaje? Al llegar al coche se llevó una pequeña sorpresa: su primo no venía solo. En el asiento del conductor venía nada más y nada menos que la persona a la que menos le apetecía ver en aquellas circunstancias: Héctor. ¿Por qué tenía que ser tan inoportuno?
-¿Qué hace él aquí?
-Verás primita, mi padre me ha mandado tarea así que Héctor te acompañará a tu cita y se hará pasar por mí.
-¿Qué? Será una broma ¿no?
-A mí me hace menos gracia que a ti tener que perder el tiempo en una gilipoyez como esta pero Braulio me lo ha ordenado así que no he tenido más remedio.
-Bueno haya paz entre los dos. Mira Selene lo siento de verás pero tendrás que soportarlo. La cuestión es que tu amiga deje de sospechar.
-Si ya, todo sea por eso. Aunque de todas formas no va a colar, le dije te había conocido en Malta y a él sabe cuando y donde lo conocí.
-Pues ya se verá que pasa. Tú intenta que todo cuele.
-Lo intentaré pero no prometo nada. Aunque sé que va a ser un fracaso. Savitri no es tonta.
-Buena suerte chicos. ¡Procurad no mataros el uno al otro!
-No prometo nada- a Selene todo aquello le hacía cada vez menos gracia. No sabía por qué, pero que Héctor se hiciese pasar por su novio no iba a colar. No se sentía a gusto con él.
Jeff se fue y dejó allí plantada a la "pareja". Era la primera vez que se veían desde la prueba de Selene por lo que la chica estaba muerta de nervios. Él por su parte actuaba como si nada, es más, parecía ignorarla.
-He quedado en el quiosco con Savitri a las siete así que vamos no vaya a ser que lleguemos tarde.
-Como tú mandes.
-¿Podrías dejar de tratarme como si no existiera?Se supone que eres mi novio.
-¿Qué quieres que haga? ¿Qué te agarre de la mano y te bese?
-Mira a mi esto me hace menos gracia que a ti pero por lo menos intento poner algo de mi parte. No hace falta que me beses ni que me des muestras de cariño pero por lo menos no seas tan frio y parezcas estar...
-¿Estar como? ¿En un estercolero? Perdona pero es así como me siento.
-Vete a la mierda niñato. Puedes irte por donde has venido que ya me inventaré alguna excusa.
-Si estuviese aquí por voluntad propia te aseguro que con mucho gusto me iría ahora mismo pero tengo órdenes, y bastante mal están ya las cosas.
-¿Qué quieres decir?
-Nada que te importe. ¿No habías quedado a las siete? Vamos a llegar tarde.
-Arg- Selene echó a andar a paso vivo. Notaba como el la seguía a una distancia prudencial. No se dirigían la palabra ni se miraban el uno al otro. Eran como invisibles. El punto de encuentro no estaba lejos de su casa así que unos cinco minutos más tarde vio a su amiga sentada en un banco con cara de impaciencia.
-Ya creí que no llegabas.
-Lo siento, se me hizo un poco tarde.
-¿Tarde a ti? Eres la persona más puntual que conozco. ¿Qué te ha pasado? Por la cara que traes parece que te hayas peleado con tu querida amiga Garfield (N/A:Garfield es por así decirlo la peor amiga desde siempre de Selene, pero no tiene relevancia en el resto de la historia).
-Precisamentre con ella no. Me he peleado con Héc.. con Jeff- casi mete la pata. Selene vio la cara de su amiga. Se había dado cuenta de algo, pero ella actuó como si nada.
-Bueno y ¿dónde está tu amorcito?
-Basta Sav, sabes que no me gusta que digas eso.
-Vale, vale, pero ¿dónde está?
-Tiene que llegar ya, venía detrás de mi- la chica buscó con la mirada a Héctor. ¿Dónde demonios se había metido?- Espera que lo llamó al móvil.
-Si ya claro, ahora se t epirde el novio.
Selene no sabía que hacer. Como ella predijo, todo estaba saliendo mal. Cogió su móvil y se quedó mirándolo. No tenía su número. ¿Qué haría entonces? Su desesperación estaba llegando a un punto máximo cuando escuchó a su espalda la voz de su amiga.
-Eh Sely, ¿no es ese el chico de la discoteca de la playa?- Ella se volvió y lo vio. Suspiró aliviada.
-Sí. Verás Sav, cuando te dije en la disco que ese chico me sonaba de algo era por que ya lo conocía. Fue en Malta. Tuvimos un rollo pero después cuando volví no supimos nada el uno del otro y cuando nos volvimos a ver nos costo un poco reconocernos.
-Ah claro, ya entiendo. Por lo que se ve es un chico muy tierno ¿no?
-¿Por qué lo dices?
-Te trae flores.
-¿Qué?-Selene se volvió y lo miró. Héctor traía un ramo de flores en la mano. ¿De dónde lo había sacado? Se quedó un poco sorprendida. Cuando estuvo más cerca le sonrió. No era esa sonrisa cínica que le dedicaba a menudo, sino la típica sonrisa de un enamorado. No se lo podía creer. Al llegar hasta ella le cogió la mano y miró a Savitri. Le tuvo que dar un apretón a Selene para que reaccionase.
-Sav, este es Jeff. Jeff, esta es Savitri, mi mejor amiga.
-Encantado de conocerte. Selene me ha hablado mucho de ti. Siento el retraso.
-Yo también me alegro aunque no pueda decir lo mismo. Mi "mejor amiga" no me ha hablado de ti en absoluto.
-Si lo sé. Es que yo se lo pedí. Hemos empezado hace poco y no quería que nadie lo supiese por si las cosas iban mal.
-Ah, ya. Bonitas flores.
-Son para ti- dijo ofreciéndoselas a Selene- Siento lo de antes. Soy un cabezota- aquella era la situación más irreal que había vivido nunca. Estaba por echarse a reír como una loca pero se contuvo y le siguió el juego. Debía ser ella misma para no levantar sospechas.
-Si ya, eso no hace falta que lo jures-Héctor la miró extrañado y tuvo que repasar mentalmente todo lo que sabía de ella. No era fácil salir con ella por su carácter. Le estaba siguiendo el juego.
-¿Me perdonas?-La miró con ojos de cordero degollado. ¿Cómo podía finguir tan bien todo aquello?
-Vale está bien. Por esta vez te perdono-le dedicó su mejor sonrisa y lo miró a los ojos. Entonces él hizo algo que la dejó totalmente desarmada. La besó. Fue un beso corto, apenas un roce. Luego la agarró por al cintura.
-¿Por qué no vamos a tomar algo?
-Por mi estupendo. Así tengo la oportunidad de conocerte mejor ya que tú tienes ventaja sobre mi; al menos no estás en la ignorancia.
-Sav perdóname. Sabes que siempre te lo cuento todo. Esto ha sido una excepción que no se repetirá.
-Si ya. Mejor vamos.
Selene sabía que no había convencido a su amiga. La conocía demasiado bien. Había presenciado toda a escena del beso atendiendo a cada detalle, y eso significaba que había advertido todas sus reacciones, incluida la de sorpresa. La cosa se complicaba.
-¿A qué te decicas Jeff?
-Pues, estoy buscando trabajo por aquí cerca. Aun no se de que pero a ver lo que sale.
-Ah, ya. ¿Dónde te estás quedando? Quiero decir, Delia será muy buena y todo lo que tú quieras pero no creo que te deje dormir en su casa.
-No, la verdad es que me estoy quedando en una pensión en el pueblo de al lado.
-Y ¿no te sale más caro? Quiero decir, si te vas a quedar por aquí a trabjar...
-Oh, cuando he dicho lo de buscar trabajo no me refería aquí en el pueblo, sino donde estudie Selene. Nos alquilaremos el piso juntos.
-Ok, ok. Sel ¿te pasa algo? Estás muy callada.
-No, nada. Simplemente me divierto viendo como lo interrogas. Ya llegará el día en que me toque a mi hacerlo con tu novio.
-Espera sentada.
-Al paso que vamos...
-Ja, ja, muy graciosa.
Pasaron toda la tarde charlando y haciendo bromas. Selene no llegó a relajarse del todo, pero al menos era capaz de responder con complicidad a los gestos de Héctor, a las miradas y a las muestras de cariño. Savitri poco a poco conmenzó a tragarse toda la farsa, pero había algo que seguía sin encajarle. Cenaron juntos en un bar del pueblo. También todo fue con normalidad. Como un grupo de amigos que se reune todos los días desde hace años.
-Bueno parejita, disfruto de vuestra compañía pero me voy. Mañana empiezo a currar y no quiero llegar tarde.
-Eso sería muy raro en ti Sav. Nos vemos mañana ¿no?
-Si claro, a la hora de siempre. Tú también vendrás ¿no Jeff?-Selene y el chico se miraron. No había acordado nada para el día siguiente. Imperceptiblemente La chica negó con la cabeza y él comprendió: no más "citas".
-No lo siento. Mañana pieso ir de empresa en empresa echándo currículos y buscando piso. Cuanto antes mejor.
-Vaya que faena. Pues nada, que tengas suerte. Sel ¿te acerco a casa?
-No t...
-Tranquila Savitri, ya la acompaño yo. Además tengo el coche en su puerta.
-Está bien, hasta mañana entonces.
-Chao.
-Nos vemos.
Cuando los dos se quedaron solos, el ambiente cambió de manera radical. Ya no tenían que estar finguiendo, por lo que la hostilidad volvió a predominar.
-Bueno, vámonos. Tengo ganas de llegar a "casa" de una vez.
-No tienes por que acompañarme, me conozco el camino.
-Oh, no lo hago por cortesía, tengo allí el coche.
-Oh, vaya mala suerte. Aguantarte todo el camino...
-Compato tu sentimiento.
Recorrieron el camino de regreso a casa de la misma forma que lo hicieron al salir: distanciados y sin diriguirse la palabra. Héctor vigilaba cada uno de sus movimientos. Andaba segura y sin prestarle atención a lo que la rodeaba. Pasaban por un lugar oscuro, entre los árboles. "El lugar perfectoapra una emboscada" pensó Héctor.
-Selene espérame.
-¿Para qué quieres que te espere? ¿No conoces el camino?
-Perfectamente, pero si te pasa algo mientras vas conmigo tu tio me mata.
-Deja de preocuparte por lo que te dirá o hará mi tio. Se cuidarme sola.
-¿Ah sí?
-Sí, perfectamente. Así que deja de darme la lata.
-Si sabes cuidarte tan bien como dices, ¿por qué te has parado a esperarme?-Selene se quedó asombrada. Se había parado sin pensarlo,reaccionando a su orden como un acto reflejo.
-Ha sido un acto reflejo-dijo a la vez que echó a andar de nuevo.
-Ya claro, siempre dicen eso.
Salieron de la arboleda sin que nada pasase. "Juraría que ahí había alguien escondido" pensó el muchacho. Cuando llegaron a casa de Selene la chica se fue directa a la puerta del piso. No pensaba despedirse del muchacho. Se volvió para ver donde estaba y lo vio fumándose un cigarrillo al lado de un Mazda RX-8 negro.
-Ese coche no estaba ahí cuando nos fuimos, lo recordaría- Héctor se volvió a verla. Curiosa. Lo sacaba de sus casillas. Volvió a darle la espalda.
-Los chicos han debido traer durante la tarde. Es mi medio para salir de aquí.
-¿Es tuyo?
-Si.
-Mola.
-Lo sé.
-Siempre tan modesto.
-Lo mismo digo.
-Héctor.
-Qué
-Gracias por lo de esta tarde-se giró a verla de nuevo pero ya se había ido. Tenía que reconocer que no se lo había pasado tan mal esa tarde. Es más, había resultado por momentos divertido. No pudo evitar sonreir. Lástima que la tal Savitri conociese tan bien a su amiga y no se hubiese tragado nada. Pero eso ya no era problema suyo. Tendrían que arreglarlo entre ellas. Tiró la colilla al suelo y se levantó. Sacó las llaves del coche, lo abrió, entró y arrancó el motor. Dio marcha atrás para sacar el coche del aparcamiento. Cuando salió a toda velocidad del barrio le pareció ver como una silueta se apartaba de la ventana del cuarto de Selene.