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Atada al Destino — capítulo 14

Una vez más atravesó el túnel y una vez más llegó al verde prado. Todo estaba igual que en su último sueño, pero con una excepción: no había nadie esperándola. Anduvo hasta llegar a la roca y se sentó en el lugar donde solía hacerlo su tio (porque ahora sabía que era su tío). Se puso a pensar en todo lo que le estaba pasando. Muchas cosas, cada una de ellas más increible y difícil de entender. Llevaba allí un rato sentada y empezaba a aburrirse. Levantó la cabeza y miró en derredor. Fue entonces cuando se percató de que no estaba sola. Alguien la observaba desde lo árboles. Se levantó despacio y dio unos pasos hacia los árboles que rodeaban el prado. Con cada paso parecía que los árboles se alejaban de ella. Se sentía indefensa y deseó tener un arma con la que defenderse. En el mismo instante en que lo pensó, una daga apareció en su mano. Al entrar en contacto con el arma un calor revitalizante le recorrió el brazo llenándola de determinación. En dos zancadas alcanzó el lindero del bosque. Antes de adentrarse en él se paró y osbervó todo lo que rodeaba. Y lo vio. A unos pocos pasos a su derecha había un cachorro de labrador, sentado, como esperándola. Ella se acrcó al animal, pero este echó a correr en dirección al interior del bosque. Ella lo siguió. El can se mantenía a una cierta distancia de la chica, pero sin salir de su campo de visión.

Selene no supo exactamente cuanto tiempo estuvo andando tras el perro. El tiempo allí parecía no existir. Allí dentro cada vez estaba más oscuro. Selene se paró para reconocer el terreno. El bosque estaba compuesto por altos pinos, cuyas agujas lucían un tono verde tan oscuro que casi resultaba negro, y encumbraban sobre el suelo del bosque; robles gigantescos tapizados de hiedras líquenes y, de vez en cuando algún que otro árbol desconocido para ella, cuyos troncos se alzaban hasta desaparecer entre el follaje. Todo esto conformaba un dosel tan tupido que ningún rayo de sol llegaba la suelo. Deseó tener algo con que alumbrarse y ante si apareció un antorcha. La cogió y examinó el lugar más a fondo. A sus pies se abría una angosta senda que serpenteaba entre los árboles. La tomó, sabía que eso era lo que debía hacer. El perro había desaparecido. Era extraño porque mientras el animal estaba a su lado todas los malos pensamientos habían permanecido alejados de su mente, pero ahora... Ahora la invadieron una sensación de soledad y desesperación abrumadoras. El silencio le oprimía los oídos. Ni tan siquiera el viento soplaba entre los árboles. Sintió que el miedo comenzaba a entrar en su cuerpo, recorriéndola de arriba a abajo como si fuese veneno. El sendero se veía difuminado y cada vez más borroso. Estaba apunto de desaparecer. Echó a correr intentado distinguirlo. En su agitada carrera se golpeó con ramas de árboles y arbustos.Tenía la sensación de que algo la perseguía. Volteó la cabeza intentando ver algo en la oscuridad que la envolvía, pues la antorcha la había dejado abandonada antes de echar a correr. Como no veía lo que había ante ella, Selene no pudo frenar a tiempo su carrera y cayó por un barranco. Rodó colina abajo. Se golpeó la cabeza con una piedra y perdió el sentido duante unos minutos.

Cuando abrió de nuevo los ojos se encontró tirada en un claro dentro del bosque. Los árboles allí estaban más separados y formaban un círculo, dejando así pasar la luz del día. Al otro lado del claro había una cabaña con el tejado medio derrumbado, los postigos colgando de las bisagras y la puerta entre abierta. Se acercó a ella con precaución. Empujó la puerta suavemente dejando ver el interior del lugar. La mitad derecha de la cabaña estaba toalmente en ruinas, en cambio la parte izquierda estaba casi intacta. Había una chimenea, una pequeña mesa y varias mecedoras. en el suelo, delante de una de la sillas había un trozo de tela azul eléctrico. La cogió. Era ligera y suave, pero demasiado larga para ser simplemente un trozo de tela. Lo obervó detenidamente: era una capa. Desprendía un olor familiar, un aroma conocido que la embriagaba. Conocía ese olor, pero no lograba identificarlo. La capa se desvaneció de sus manos. La buscó de nuevo. Quería sentir de nuevo ese olor, tenerlo cerca. Le proporcionaba seguridad y paz. La hacía olvidarse del resto del mundo. Pero no la encontró. En su lugar vio un cuaderno, viejo y mohoso, con las páginas amarillentas y muchas de ellas desprendidas. A algunas se les había borrado el texto tiempo atrás. Se sentó en una de las mecedoras y se puso a leer. Era un diario. Le costaba mucho descifrar lo que leía. Era una caligrafía pulcra y estilizaza, con las letras redondeadas y cierta tendencia a inclinar el texto a la derecha. Aunque la página parecía estar en blanco, a medida que leía iban apareciendo más y más palabras. Hablaban sobre una pareja, de su felicidad, de su vida, de su bebé...de ella. Era el diario de su madre. Bebió de aquellas páginas como si vida dependiera de ello. Sintió el sabor salado de sus lágrimas. No recordaba haber empezado a llorar. Tenía en sus manos un tesoro. Tan concentrada estaba en su lectura que no notó el paso del tiempo. Solamente cuando oyó el aullido de un lobo en la lejanía levantó la cabeza del diario. Era noche cerrada y todo parecía más tenebroso que antes. Perdida su concentración empezó a escuchar los sonidos de aquel bosque que despertaba con la luna. Animalillos correteando de aquí a allá, el viento meciendo las copas de los árboles, los crujidos de la cabaña de madera. Fueron esos crujidos los que la alertaron. Salió de allí un segundo antes de que la cabaña se convirtiese en polvo. Había salvado con ella el diario de su madre, el problema ahora era que estaba sola en medio del bosque; tan solo contaba con el diario y la daga. Estaba pensando que hacer cuando una flecha pasó rozándole la cabeza. Soltó un grito y, sin pensarlo dos veces, echó a correr de nuevo. Podía oír a otra persona corriendo tras ella, disparándole más flechas. Tropezó con una piedra y cayó de bruces al suelo. Se arrastró unos metros y apoyó la espalda en lo primero que encontró. No sabía si la seguían ya o no. Lo único que sabía era que estaba cansada y necesitaba dormir. Y así lo hizo.

Cuando abrió los ojos de nuevo se sorprendió acurrucada a los pies de la roca del claro, solo que había un diferencia: había añgo grabado en la roca, algo que nates no estaba. Se incorporó u poco y leyo la frase :"y si la vida te pisa, desenvaina una sonrisa y vuélvete a levantar". Notó como un escalofrío le recorría la espalda. Se volvió rápidamente y allí la vio. Vestida de blanco, con el pelo ondeando al viento y una sonrisa mezcla de tristeza y felicidad fijada en su cara.

-Mi preciosa pequeña, cuánto te echo de menos.

-¿Mamá?

-Si mi niña, soy yo... o lo que queda de mi.

-Pero..¿Qué lugar es este?¿Por qué estás tú aquí?

-Este es el mundo de tus sueños mi pequeña. Yo estoy aquí porque has encontrado mi diario y has deseado que yo estuviese contigo.

-Hay cosas extrañas aquí.

-Es un sueño mi vida ¿qué esperabas?

-No lo sé...-Selene fijó su vista en la roca y leyó de nuevo la inscripción- ¿Qué significa?

-¿Qué crees tú que significa?

-Que no deje de luchar... Pero no lo entiendo, es lo que he hecho hasta ahora...

-Pasarán cosas mi niña...y desearás que el mundo acabe para dejar de sufrir.

-¿Qué cosas?

-Eso no puedo decirtelo pequeña.

-Pero si puedes decirme otras ¿verdad?

-Cuídate de aquello que has visto aquí, de aquello que te ha hecho sentir.

-¿De lo qué he visto?

-No puedo decirte más pequeña, tan solo no te fies de las apariencias. Esto te protegerá y te ayudará. Cuando las demás luces se apaguen mira al cielo y allí encontrarás la luz que necesitas- Y desapareció. Selene miró lo que su madre le habñia dado. Era una medalla en forma de media luna unida a un sol. La chica se quedó allí parada durante varios segundos con la medalla en la mano hasta que escuchó el choque de dos espadas detrás de ella. Una de las figuaras que peleaban llevaba una armadura plateada con ribetes amarillos. Un yelmo le cubría el rostro ocultando su identidad. Unas botas de cuero le protegían las piernas y una capa de color amarillo ondeaba tras él. El otro vestía una armadura negra con ribetes azules. Unas botas altas de lustrosa piel le pretegían las musculosas piernas. El peto, de un bruñido negro azulado, reflejaba destellos oscuros. Su semblante quedaba completamente oculto tras la máscara del yelmo. Unas piezas, del mismo acero negro y pesado del peto, le cubrían los hombros y acentuaban su soberbia constitución. La capa de este era la misma que Selene había tenido entre sus manos hacía ¿cuáto? ¿Una, dos tres horas? Estaban enfrascados en una lucha a muerte. Parecían bailar y la velocidad de sus movimientos era abrumadora. De súbito el guerrero de amarillo cayó al suelo y el yelmó se abrió, dejando al descubiertó la faz del guerrero. Era Febo. El guerrero de azul se aproximó a Febo, quien no tuvo tiempo de reaccionar antes de que la espada de su oponente le atravesara el corazón. El muchacho gritó. Selene intentó correr a su lado pero sus piernas no le respondieron. Su primo exaló su último aliento delante de sus narices y ella no pudo hacer nada. Una risa fría se escuchó por todo el claro. Ella gritó, de rabia, de impotencia, de dolor... su primo..no, no, no

-No, no..

-Sel..

-No, no...

-Selene despierta..

-¡NO!

Selene abrió los ojos y se incorporó sobresaltada. Estaba sudando y respiraba agitada. Era un sueño, un maldito sueño. Su primo y Savitri la miraban preocupados.

-Sel ¿estás bien? Gritabas como una loca.

-Es..estoy...bien..

-Dios estás temblando. Jeff trae una manta. Están en el cajón del armario. Sel nena ¿qué has soñado?

-No..no me acuerdo...yo..

-Toma,échasela por encima. Vamos pequeña tranquila, ya pasó todo. Era solo un sueño.

-Si..un sueño...Solo un sueño-Selene apretó en su mano la medalla que su madre le había dado. Solo había sido un sueño sí, pero de aquellos que se hacen realidad...


¿Qué les ha parecido? Bueno bueno..ustedes dirán ^^ Y ahora lo de siempre!

1º Comentarios plis!!!no cuestan nada!!!y anda que no me alegra!!cada vez que abro el correo y veo un mail de potterfics me pogo a dar saltitos xD

2º El próximo capítulo va a tardar un poco porque en 15 dias empiezo con los exámenes de recuperacióny tengo que estudiar, por lo que no tengo tanto tiempo para escribir, pero vamos, lo intentaré de todas formas, paciencia y seguid leyendo!!

3º Gracias a todos los que han leido, comentado y agregado a favoritos;el capítulo anterior batió récords (10 rr). A los que me agregaron a favoritos, pero no dejaron comentarios, los animo a que lo hagan y dejen sus opiniones, que siempre son importantes ^^ Y los que comentan siempre, sigan haciéndolo, gracias a ustedes el fic avanza!

4ºAhora ya los dejo.

un beso para todos!!

#Selene#