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Atada al Destino — capítulo 20
-Sel, para. No puedo más.
-Eres una floja Sav, ayer aguantaste todo el camino.
-Si, pero ayer íbamos a un rítmo normal, no como hoy, que parece que te han metido un petardo por el culo.
-Está bien, descansemos un poco.
Las chicas se sentaron en un tronco caído a recuperar el aliento. Había pasado casi un mes desde la muerte del padre y la hermana de Selene, quien después del entierro, se había trasladado a vivir a la Base. Entrenaba todos los días casi doce horas, tanto física como mentalmente. Sus clases ya habían empezado, por lo que andaba un poco saturada de historia, la historia de su familia. A la pregunta de quienes eran los otros nadie le había contestado aún. Siempre le decía que ya llegaría el momento, pero ese momento no llegaba lo suficientemente rápido para ella. Quería saber. Era una agonía vivir en la ignorancia.
Ese día Savitri y ella habían salido a dar su ya típico paseo matutino: una hora de footing, lo mismo que hacía con Héctor. Después, cuando llegaban de nuevo a la Base, se daban una ducha rápida para, acto seguido, ir a sus clases "de universidad". El entrenamiento físico lo tenían por la tarde, pero aun no lo habían empezado, puesto que los chicos estaban en una misión. Ellas practicaban por su cuenta en ese tiempo que tenía libre. Selene le enseñó a su amiga los principios básicos del manejo de la espada y del arco, lo poco que Héctor había tenido tiempo de enseñarle.
Estaba envuelta en sus pensamientos cuando algo la distrajo. Un movimiento a su derecha, entre los árboles. Había sonado como pisadas. Miró a su amiga, que le devolvía una mirada llena de preocupación: ella también lo había oído.
Se pusieron de pie en silencio, intentado no hacer ruido alguno. Selene sacó un pequeño puñal que llevaba atado en el antebrazo y se puso en guardia. Miró en derredor pendiente de todo. Escuchó de nuevo el mismo sonido, solo que esta vez procedía de una dirección distinta. Había más de una persona. Sabía por instinto que las estaban rodeando y que si querían escapar tenían que actuar rápido. Se acercó a su amiga y le explicó su plan es un susurro.
-Si queremos escapar solo hay una oportunidad. Las pisadas se han oído en dirección norte y sur, por lo que deduzco que hay más de una persona. Hacía el este, a un kilómetro más o menos hay un camino que llega directamente a la Base. Cuando cuente tres saldrás corriendo en esa dirección.
-¿Y tú?
-Yo correré en dirección contraria.
-¿No sería mejor permanecer juntas?
-Separadas tenemos más posibilidades de despistarlos. Si ves que no puedes llegar a la Base escóndete y permanece alerta, yo haré lo mismo. Si alguna de las dos llega, pediremos ayuda y saldremos en busca de la otra, ¿entendido?
-Sí, pero no me gusta el plan, es demasiado frágil.
-Lo sé, pero no podemos quedarnos aquí quietas. Si nos atacan perderemos seguro. Corriendo tenemos una mínima posibilidad de escapar. Cuando cuente tres ¿de acuerdo?
Savitri asintió en silencio. Estuvo atenta al más mínimo moviviento entre los árboles, al igual que Selene.
-¿Lista?
-Cuando quieras.rn-Uno...Dos...¡¡TRES!!
Las dos chicas echaron a correr con todas sus fuerzas en direcciones opuestas.
Savitri conocía bien el camino que le había tocado. Había un buen trecho hasta la Base y no estaba segura de si conseguiría llegar. Corrió como una loca durante media hora y luego redujo el ritmo. Su corazón latía a mil por hora y su cuerpo le pedía a gritos que parase. Entones lo oyó. Alguien la estaba siguiendo. Hizo un nuevo esfuerzo y aumentó el ritmo un poco, el tiempo suficiente para llegar a un escondite. A la derecha del camino había una pequeña bajada y un refugio escondido entre unas grandes rocas. Se metió allí y esperó. Rogaba haberlo despistado. Se tapó la boca para que su acelerada respiración no la delatase. A su alrededor solo se escuchaba el silencio. Durante diez minutos no movió ni un músculo; diez minutos en los que no pasó absolutamente nada, cosa que la hizo confiarse. Asomó la cabeza por encima de una de las rocas: no había nadie por los alrededores. Poco a poco fue saliendo de su escondite, atenta a todo, pero sus reflejos aun no estaban bien entrenados, por lo que no vio a la persona que la atacó. En un momento se encontró con los ojos vendados e intentando liberarse de su atacante. Cuando conprendió que no tenía la fuerza suficiente para librarse de él comenzó su ataque verbal. Le dijo de todo, pero quien quiera que fuese no parecía darse por aludido.
-¡Maldito! ¡Suéltame de una vez! ¡Eres un cobarde! ¡Atrévete a enfrentarte a mi! ¡Da la cara!
-Ja,ja,ja. Vamos, vamos, no hace falta que te pongas así.
Savitri se quedó de piedra al escuchar esa voz. No podía ser. Era imposible, pero allí estaba. Sintió como la invadía una rabia que nunca antes había sentido. Y explotó.
-¡¡Serás imbécil!! ¡Te voy a matar grandísimo payaso!¡Suéltame si te atreves!
-Venga cariño no te pongas así, era solo..
-¡Ni se te ocurra decir que solo era una broma porque entonces no respondo de mí Jeffrey! ¡Y suéltame de una vez!
-Está bien, ya te suelto.
Nada más tener las manos libres Savitri se volvió y comenzó a pegarle a Jeff al mismo tiempo que le decía todos los insultos que conocía.
-Yo también me alegro de verte cariño.
-¿Sabes el susto que nos has dado? ¡Como no tenemos bastante! ¡Espera a que te coja tu prima!
-Va, ya. ¿Es qué acaso no te alegras de que haya vuelto?
-Claro que me alegro, pero no deberías haberlo hecho.
-Di mejor deberíamos, Héctor estaba conmigo. Y no ha sido idea nuestra, era una especie de entrenamiento.
-Pues menudo entrenamiento. He de suponer entonces que Héctor va tras Selene ¿no?
-En efecto.
-Pues me apiado de él, porque cuando se de cuenta de que todo es un montaje...
-¿A qué te refieres?
-Que tu prima lo está pasando muy mal y tiene un humor de perros. No habla con nadie y casi no habla conmigo, así que te puedes hacer una idea.
-Joder...mi padre no nos ha dicho nada de eso...
-Bueno, quizás sirva de algo.
-Eso espero. Volvamos a la Base y esperémoslos allí. Y de camino me cuentas que tal os ha ido en vuestra misión supersecreta.
Los dos se pusieron de nuevo en marcha, esta vez juntos y sin prisas. Iban hablando tranquilamente sin pensar en lo que le estaba pasando a Selene.
Corrió sin un rumbo fijo durante un buen tramo sin mirar atrás. Sabía de sobra que la estaban siguiendo, su perseguidor no era un experto en eso de pasar desapercibido. Y si a eso le añadías la rapidez con que corrían y todos los quiebros que le estaba obligando a hacer, habría sido un milagro que no lo escuchase. Selene sabía exactamente donde estaba quien la seguía. Mientras corría intentó trazar un plan para desacerse de él. Como no conocía el camino, su única opción era enfrentarse a quien fuese, aún sabiendo que no tenía muchas posibilidades de ganar. Un poco más adelante de su posición vio un lugar en el que los árboles estaban más separados. Era un buen lugar para llevar a cabo su plan. Cuando llegó se paró en seco y se volió rápidamente esperando coger desprevenido a su perseguidor, pero no había absolutamente nadie.
-Sé que estás ahí, así que sal de tu escondite.
La única respuesta que le llegó fue el silencio. Estaba desconcertada. Podía jurar que hasta hace un segundo había alguien detrás de ella. Dió varias vueltas sobre si misma, sin moverse del sitio, atenta a todo. Sacó de nuevo la daga que se había guardado antes de echar a correr. Intentó hacerlo sin que se notase; quería pillar por sorpresa a su perseguidor.
Cuando ya pensaba que estaba sola y empezaba a confiarse captó un movimiento fugaz por el rabillo del ojo. La estaban atacando, pero estaba preparada.
Cuando tuvo a su atacante lo bastante cerca se giró blandiendo su cuchillo dispuesta a todo, pero tan solo alcanzó a herirlo en el abdomen, ya que su atacante alcanzó a sujetarle la mano antes de que Selene pudiera infligirle un daño mayor.
Aunque su golpe iba destinado a hacer verdadero daño, gracias a los reflejos de su oponente no era más que un corte. Selene estaba poseida por el deseo de venganza. Tenía la oportunidad de saciar la se de sangre, cosa que la cegaba y no le dejaba pensar con claridad. Lo único que llenaba su cabeza en ese momento era la imagen de la otra persona muerta a sus pies.
Después de su ataque fallido no perdió el tiempo y atacó nuevamente. Esta vez intentó clavar la daga en el muslo de su oponente, pero este de nuevo fue más rápido y desvió el golpe, haciendo a su vez que la chica perdiese su arma. Al verse desarmada frente a un rival muy superior a ella, Selene perdió la poca cordura que le quedaba y decidió atacar con sus propias manos. Al muchacho no le fue nada difícil parar sus golpes y mucho menos acorralarla contra un árbol.
-¡MÍRAME!- le gritó para hacerla entrar en razón, pero Selene solo veía ante sí a un posible asesino de su padre y su hermana- Selene ¡para! MÍRAME
El escuchar su nombre hizo efecto sobre ella. Se lo quedó mirando fijamente hasta que reconoció sus rasgos. Su pelo, sus ojos, sus labios... Cómo había podido no reconocerlo antes. Héctor. Dejó de forcejear.
-¿Por qué me has atacado?
-Os estábamos poniendo a prueba, no había necesidad de que comportases como lo has hecho- Ella lo miró con infinita rabia.
-¿Una prueba? ¿Nos estábais poniendo a prueba?
-Eso he dicho ¿o es que además de tonta te estás volviendo sorda?
La mente de Selene trabajaba a toda máquina intentando buscar una explicación lógica a lo que le estaba diciendo. ¿Una prueba?
-¿Quién lo ha ordenado?
-El único que tiene poder para hacerlo y al cual yo obedezco.
-Mi tío.
-Exactamente. Me alegra comprobar que aún te queda un poco de lucidez.
-¿Por qué lo ha ordenado?
-En primer lugar forma parte del entrenamiento, aunque claro, siempre se espera a que la formación del soldado esté más avanzada.
-¿Y en segundo lugar?
Héctor dudó antes de contestarle; buscaba una forma más suava para decírselo, ya que se iba a enfadar bastante, pero no la encontró.
-Braulio dijo algo sobre hacerte reaccionar, que estabas como en otro mundo y pasabas de todo y de todos.
-¿Eso dijo?
-Sí.
-Y ¿pensó que esto daría resultado?
-Efectivamente, aunque por lo que estoy viendo se equivocaba. Ni tan siquiera me has insultado, ni me has mandado al carajo como tienes por costumbre.
-No trates de hacerte el gracioso Héctor porque no lo eres.
-¡Vaya! Algo de humanidad. Creo que vamos por buen camino.
-No vamos por ningún camino. Tú puedes irte por donde has venido.
-Y tú ¿qué harás?
-Eso no es asunto tuyo.
-Siento en el alma tener que contradecirte, pero sí, lo es. Tu seguridad es mi responsabilidad, por lo que no puedo perderte de vista, (cosa que me gustaría), hasta que llege a la Base, así que, si quieres que te deje en paz, acompáñame allí y nos ahorramos todo esto- al decir esto último la agarró del brazo y tiró de ella con la intención de llevársela a la Base, pero Selene se soltó de un brusco tirón.
-Creo que tu minúsculo cerebro no ha captado el mensaje. No voy a ir contigo a ningún sitio, no pienso volver a la Base.
-No puedes abandonar ahora y lo sabes.
-Mírame y compruébalo, verás como si que puedo.
-Y ¿dónde piensas ir? No puedes volver a tu casa y si te vas con alguna de tus amigas las pondrás en peligro y estoy seguro de que no es eso lo que quieres ¿verdad?
-Y ¿quién, si puede saberse, te ha dicho a ti que voy a volver a casa?
-¿Dónde si no? No tienes otro sitio al que ir.
-Y de nuevo el gran sabelotodo se equivoca. Creí que me conocías.
-Y te conozco Selene. No te vas a quedar con los brazos cruzados. No vuelves a casa, pero dices que tampoco volverás a la Base. Solo te quedan dos opciones y sé que no eres una cobarde que lleve a cabo una de ellas, por lo que solo me queda un camino.
-Que según tú es...
-La venganza.
-Te aplaudo, no pensé que acertaras.
-Ese no es el camino Selene, no estás preparada.
-¿Qué importa eso? Lo único que quiero es sangre y la tendré, así que esfúmate y déjame en paz. Es una orden.
Héctor soltó una estruendosa carcajada que hizo que Selene se enfadara aun más.
-Tú a mi no puedes darme órdenes pequeña, al menos, no por el momento. El único que puede hacerlo y al que se las acepto es Braulio y él ha ordenado algo muy diferente a lo que tú me has "ordenado".
-Pues desobedécelas. Me llevaré por delante a quien se interponga en mi camino. no pienso ceder.
-¿Crees que me das miedo? Puedo contigo con solo mover un dedo, así que déjate de brabuconadas, que conmigo no sirven.
-No sabes de lo que soy capaz Héctor. No quiero hacerte daño.
-No es que no quieras, no puedes.
-Ya salió la voz de la sabiduría. No sabes nada de mi ni de lo que siento.
-¿Estás segura? Para tu información perdí a mis padres cuando era un crio, los mataron, como al tuyo. La diferencia está en que yo no tenía a nadie y tí tienes a tu madre, tu tio, tus primos y a todos los demás.
Selene se quedó callada sin saber que decirle. Su enfado se había esfumado, dando paso a una sensación extraña que no supo identificar en ese momento. Se sentó en el suelo, con las piernas cruzadas y Héctor la imitó.
-Yo..lo siento, no lo sabía.
-Ya claro, estabas tan ocupada pensando en ti misma que no te dabas cuenta de que los que están a tu alrededor también lo han pasdo mal en sus vidas.
-Lo siento.
-Sentirlo no va a devolverme a mis padres. ¿No es eso lo que tú contestarías?
-Supongo que si.
Los dos se quedaron en silencio. Héctor sabía que aquella confesión había hecho reaccionar a Selene, por lo que esperó a que ella rompiese el hielo. No se miraban, pero él podía imaginarla mirando al suelo y aguantando las lágrimas, como tantas otras veces la había visto.
-¿Cómo fue? ¿Cómo murieron?
-Ya te lo he dicho, los mataron.
-¿Quién?
-No lo sé, Braulio nunca me lo dijo.
-¿Qué tiene que ver mi tio en todo esto?
-Él fue quien me recogió cuando todo pasó. Me adoptó, por así decirlo y me crió como a uno de sus hijos.
-¿Por eso solo le obecedes a él?
-Sí, le debo mucho.
-Me he comportado como una idiota ¿verdad?
-Completamente, pero he de decir que te comprendo.
-¿Cómo lo superaste? ¿Cómo soportaste el dolor y la angustia?
-No fue fácil. Era un crio y no comprendía porque había pasado todo aquello. También quiería vengarme y busqué por cielo y tierra a los culpables, pero no dio resultado.
-¿Qué pasó? ¿Te rendiste?
-No, jamás me he rendido, pero ahora soy más prudente que antes. Sobre todo después de que casi muero.
-¿Cuándo?
-Cuando solo buscaba venganza y me dejaba guiar por el odio y el dolor, como estás haciendo tú ahora.
-Yo no...
-No lo nieges, no servirá de nada. Todos nos hemos dado cuenta de lo que intentas. Te has entrenado día tras día hasta quedar exahusta, te has entregado al máximo en cada clase y todo con un único propósito: estar preparada para luchar y vengar a tu padre, pero créeme, nunca estarás lo suficientemente preparada.
-Lo sé, pero no he pododi evitarlo. No veía otro camino.
-Eso es lo que ellos querían que sintieses, pero ten en cuenta de que siempre hay otro camino.
-Pues no lo parece.
-Ya bueno, no esperaba menos de ti. Solo ves lo que tienes delante de tus narices, pero nada más.
Ese comentario consiguió arrancarle una leve sonrisa a Selene, con lo que Héctor se dio por satisfecho. "Misión cumplida" se dijo. Se levantó y le tendió la mano a la chica, quien lo miró con algo de sorpresa.
-Deberiamos volver a la Base, ¿vienes?
-Será lo mejor- dijo aceptando su ayuda- creo que tengo que dar algunas explicaciones.
-No creo que haga falta con explicaciones, solo con cambiar tu actitud con los demás sobra.
Empezaron a caminar en silencio el uno al lado del otro. Las dos horas que tardaron en llegar sirvieron para que los dos se conociesen un poco más y su relación se suavizase. Consiguieron mantener una xonversación sin insultos, pero con alguna que otra pulla por parte de Héctor. Al llegar vieron que los demás los esperaban en la puerta. Era ahora o nunca. Selene agarró del brazo a Héctor, quien se volvió hacia ella algo sorprendido.
-Héctor, gracias por todo.
El muchacho le sonrió y ella le devolvió la sonrisa. Se reunieron con los demás y entraron a la Base. Había cosas que arreglar y que no podían esperar.
Hola a todos!!!
Primero de todo perdonen el retrasoooooooooooo!!!!ya saben lo que me pasó con el ordenador y demás. Por suerte pude recuperar lo que tenía escrito del cap (la mayor parte), pero tarde asi como una semana y pico en conseguirlo y luego lo he tenído que acabar, pero claro, han intervenido muchos factores en mi tardanza...
Lo que importa, que aquí está =)
Si hay errores decidmelo. No me llevo bien con el portatil que tengo ahora, que cambia todo lo que escribo y lo pone como le da la gana.
¡¡Necesito sus comentarios!! Decidme que os ha parecido el cap. Espero tener el proximo antes de fin de año xD o alguno más si es posible =)
ya no les hago perder más tiempo!!
espero que os haya gustado!!
Un beso enorme a todos!!
#Selene#