← Atada al Destino · de
Atada al Destino — capítulo 21
Desde ese día las cosas cambiaron para todos. La misión de los muchachos no había ido tal como esperaban, pero habían descubierto algunas cosas interesantes que solo dijeron a Braulio. El entrenamiento físico de las chicas había empezado varios días después del regreso de Héctor y Jeff. Para Savitri no estaba siendo algo muy intenso, ya que Jeff no le ponía las cosas muy difíciles. En cambio Selene no daba más de si. Héctor era muy duro con ella y, a pesar de que su relación no era tan mala como antes, seguía metiéndose con ella cada vez que tenía la oportunidad. Había mejorado muchísmo, pero según él cualquiera podría vencerla sin proponérselo. Eso hacía que Selene se enfadase con él y estuviese varios días sin dirigirle la palabra y sin contestar a sus bromas.
Ese día acababa de terminar su clase con Héctor y, como venía siendo costumbre en los últimos días, salió desanimada, enfadada y confusa. Se fue directo al patio donde Febo la esperaba para su siguiente clase, defensa personal. Fueron juntos y en silencio al gimansio. El chico miraba a su prima intuyendo que le pasaba algo. En ese tiempo había aprendido a comprenderla y le había tomado mucho cariño, quizás, más del necesario.
Al llegar Selene se situó en el centro y adoptó la posición de defensa. Febo la imitó; era tan solo el calentamiento. Luego de diez minutos pasaron al entrenamiento serio.
-Luna, hoy vamos a repasar los niveles anteriores y mañana empezaremos con el siguiente. Te prevengo: es más duro que ningún otro y vas a practicarlo con otros soldados ¿de acuerdo?
-Sí, ¿por dónde empezamos hoy?
-Atácame e intenta reducirme. Utiliza todos los bloqueos, retenciones y palancas que conozcas y, si te ves capaz, improvisa e inventate alguno.
-De acuerdo.
Selene lo atacó, pero Febo la redujo sin esforzarse lo más mínimo. Lo intentó de nuevo con identico resultado. La chica comenzó a impacientarse.
-Vamos Luna concéntrate. Parece que estás en otro mundo.
-Lo estoy intentado ¿vale?
-Está bien, relájate e intentalo de nuevo.
Tras otros diez minutos de intentos fallidos, Selene estaba al borde del colapso. No le gustaba perder y fallar y mucho menos que todo fuese por culpa de Héctor.
-Joder, paso de esto. Me voy a dar una vuelta.
-Quieta ahí. Estamos en medio de un entrenamiento y, hasta que yo no te de permiso, no saldrás de aquí, ¿entendido?
-Sol, estamos perdiendo el tiempo.
-Me da exactamente igual.
-No tengo un buen día...
-Cuando estés entrenando los problemas los dejas fuera. Tienes que aprender a separar las cosas porque sino, si que estamos perdiendo el tiempo de verdad.
-Lo siento, pero es que hoy ya no puedo más. Necesito un descanso.
-Muy bien. Hoy nos tomamos el resto de la tarde libre. ¿Qué quieres hacer?
Selene miró a su primo sorprendida. Era raro que Febo se saltase el entrenamiento, por muy cansada y mal que estuviese.
-¿Hablas en serio?
-Totalmente. Te he visto estresada, pero como hoy, creo que nunca. ¿Quieres hablar?
-No quiero hacerte perder el tiempo. Seguro que tienes cosas más importantes que hacer que escuchar mis tonterías y desvaríos.
-Vamos Luna, eres mi prima favorita y no me gusta verte así. ¿Vamos a dar un paseo a caballo? Seguro que eso te sienta bien. Por el camino puedes contarme que te pasa.
-Está bien. Hace tiempo que no monto a Shadow y la verdad es que lo hecho de menos.
Fueron a los establos a preparar los caballos. Shadow recibió a Selene con un relincho alegre y comenzó a patear la puerta de la cuadra. La chica lo tranquilizó dándole unas palmadas en el cuellos y luego le puso las riendas y la montura. Cuando Febo tuvo su caballo preparado salieron de la Base y se diriguieron a una mina abandonada que había allí cerca.
Para relajarse echaron uns carrera. Selene sintió como sus problemas volaban y desaparecían, pero esa sensación no le duró mucho. Cuando pararon y bajaron de los caballos sintió que volvían con más fuerza que antes. Le dio la espalda a su primo para que no viese que había empezado a llorar, pero Febo no era tonto y lo notó.
-Luna, conmigo no tienes que finguir ¿qué te ocurre?- le puso la mano en el hombro y la chica se volvió. Abrazó a su primo con fuerza- ¿Tan grave es?
-No es tan grave, pero he llegado a mi límite y necesito sacarlo todo.
-Cuéntame que te ha pasado. Te has vuelto a pelear con Héctor ¿verdad?
-Sí, pero eso no es nada nuevo.
-Puede que no lo sea, pero si todos los días te estás peleando con la persona de la que estás enamorada, la cosa cambia.
-Yo no estoy enamorada de Héctor.
-¿Por qué lo niegas? Se te nota a leguas.
-Lo niego simplemente porque no es verdad.
-Vamosa ver Luna, deja de mentirte a ti misma. Todos nos hemos dado cuenta. Además, desde el día de la "emboscada" las cosas han cambido entre vosotros ¿vas a seguir negándolo?
-Simplemente le estoy agradecida. Me hizo darme cuenta de algunas cosas.
-Eso por un lado, pero aún no lo aceptas.
-No hay nada que aceptar.
-¿Tan difícil te resulta?
-¿Por qué he de admitir que amo a una persona cuando no es así? Además, él tampoco lo está.
-¡Ah! Ya veo el problema. Tienes miedo de que él no sienta lo mismo que tú ¿no es así?
-Yo no he dicho eso.
-Pero es lo que piensas.
-No.
-Lunita por favor...
-Está bien, estoy enamorada de él, desde que lo vi por primera vez ¿satisfecho?
-Más o menos. Ahora quiero saber el resto.
-No hay nada más que contar.
-¿Estás del todo segura? ¿Qué pasó con el beso?
-Eso no fue nada. No lo sintió.
-Pero tú sí.
Selene se quedó callada con la mirada perdida recordando ese momento. Habían sido tan solo unos segundos, un roce apenas, casi anda, pero a la vez...
-Fue algo increible, mágico, único; algo que jamás pensé que sentiría. El momento, el lugar, la sensación...Había soñado tantas veces con ese beso que creí que, de nuevo, estaba soñando. Pero todo era real.
-¿Soñabas qué él te besaba?
-No exactamente.
-¿Entonces? No acabo de entenderte.
Selene se acercó a Shadow y lo acarició. Buscó las palabras para explicarle a su primo lo que habñia sentido, pero era difícil hacerlo.
-¿Nuncas has soñado con que besas a la persona que amas? Aunque sea un ser sin rostro, aunque no sepas quién es, el simple hecho de ser besado por él, sentirlo tan cerca, tan tuyo...Solo sabes que lo amas con todo tu ser y que no podrías vivir sin él.
-Creo que ahora sé a lo que te refieres.
-Había soñado miles de veces con un beso así, pero la verdad es que fue mil veces más mágico y muchísimo mejor.
-Me das envidia. Tú has conseguido algo que yo anhelo y que sé que no voy a tener.
-¿Estás enamorado? -preguntó sorprendida. Su primo jamás le había dicho nada de aquello a pesar de la confianza que se tenían mutuamente.
-Sí Luna. Amo a esa mujer desde el mismo momento en que oí su nombre por primera vez.
-Y ¿por qué no se lo dices? A lo mejor te corresponde.
-Yo no lo creo. Sé que está enamorada y no tiene ojos para nadie más.
-¿Estás del todo seguro? ¿No existe una mínima esperanza?
-Ninguna.
-Lo siento Sol, si puedo hacer algo por ti tan solo dímelo.
-Gracias pequeña.
Febo abrazó a su prima y esta le devolvío el abrazo con fuerza. Quería consolarlo, pues sabía lo que se sufría al no ser correspondida. El muchacho tuvo que aguantarse las ganas de gritar al viento lo que sentía. Nunca debió contarle aquello y se arrepintió nada más hacerlo. Su descuido podía costarle caro. Se separó de ella y le revolvió el pelo, algo que sabía que la chica odiaba.
-Bueno Luna, volvamos a la Base antes de que sea más tarde.
-está bien, a tu hermano le gusta que sea puntual en sus clases y creo que hoy ya voy con retraso.
Montaron de nuevo en los caballos y reemprendieron la marcha de vuelta a la Base. A Selene le había sentado muy bien el pequeño descanso, pero no así a Febo, que estaba más callado y pensativo que antes. ¿De quién estaría enamorado su primo? Le preguntaría a Jeff, él tenía que saberlo seguro.
Cuando ella llegó, Jeff ya la estaba esperando con cara de pocos amigos.
-Llegas tarde y sabes que no me gusta.
-Lo sé, lo siento. Se me ha ido el santo al cielo y no me he dado cuenta de la hora. No volverá a pasar.
-Eso espero, porque sabes de sobra que me gusta la puntualidad.
-Vale, vale. Te he entendido a la primera ¿qué haremos hoy?
Tras diriguirle una mirada de reproche le explicó que ese día empezarían con los blancos en movimiento.
-Das en el blanco a cualquier distancia, pero solo si está quieto. Veamos si eres tan buena acertando a una diana que no se está quieta.
-Está bien ¿cuál es la diana? ¿Un plato o algo?
-Allí la tienes.
Selene miró a lo lejos y soltó una exclamación de asombro. Aquello no podía ser verdad. Jeff y sus locuras estaban bien, pero eso era demasiado.
-Será una broma ¿no? No pienso disparar.
-¿Por qué? ¿No te fias de ti misma?
-Sí, me fio, pero esto es demasiado. Es la primera vez que hago esto y no pieso disparar a mi mejor amiga.
-Ella se ha ofrecido voluntaria. Se mueve lento, así que no tendrás nungún problema.
-Y yo que me lo creo y todo. No pienso hacerlo Jeff ¿Por qué no te utilizamos a ti como diana? Así no me importaría nada fallar.
-¿Te estás negando a obedecer una orden?
-Si eso era una orden por supuesto que me niego a cumplirla.
-Tendré que informar a mi padre de ello.
-Hazlo. Mientras yo practico sola y con otro blanco.
El muchacho se fue del campo de tiro enfurecido bajo la vista de todos los que allí había. Selene lo miró perpleja. Nunca se imaginó que su primo pudiese reaccionar así. Savitri, que había estado pendiente de todo, se acercó corriendo a su amiga.
-Creí que no se iría nunca.
-¿Qué quieres decir?
-Que todo esto estaba planeado. Tenemos cosas más importantes que hacer.
-Sav, estás loca. Jeff irá directamente a hablar con Braulio y me meteré en un lio.
-No seas tonta Sel. Tu primo se ha ido a su cuarto para disimular. Además está algo cansado y no tenía ganas de entrenar.
-No quiero saber porque está tan cansando. ¿Qué es eso tan importante que tenemos que hacer?
-Ya lo verás. Ven conmigo.
Savitri agarró a su amiga y la condujo a su habitación. Cuando entró, Selene no supo que decir. Aquello era todo un caos, incluso más que de costumbre.
-Dios Sav, ¿de dónde has sacado todo esto?
-Eso no puedo decírtelo. Venga ¡tenemos que eleguir!
-¿Qué?
-Ay Sel, que no te enteras de nada. ¡Tenemos que buscarte un disfraz para la mascarada! ¿Acaso no te acuerdas de que todos lo años hacen una por carnaval?
-Sí, pero no pensaba ir. Con todo lo que está pasando es algo inconcebible.
-Precisamente por eso. Necesitamos desconectar, y tú más que nadie. Además, ya he hablado con las chicas y he pedido permiso a tu tio, que por cierto está de acuerdo conmigo. ¡No puedes negarte!
La chica miró a su amiga sin saber que decir. No tenía ganas de ir a ese baile, pero sabía que Savitri se moría de ganas de ir y que no lo haría sin ella.
-¿Cómo has convencido a mi tio para que nos permita ir?
-Con la condición de que Jeff, Febo y Héctor vengan con nosotros haciéndose pasar por unos colegas de la universidad.
Savitri dijo todo eso sin tomar aire y lo más rápido que pudo con la esperanza de que Selene no se enterase, pero no fue así.
-Lo siento amiga, pero definitivamente no voy.
-Oh Sel ¡por favor!
-No pienso estar con Héctor en ningún otro sitio que no sea el gimnasio.
-No seas cabezota, lo pasaremos bien. No nos molestarán ¡te lo prometo!
-Él vive para molestarme. No sabe hacer otra cosa.
-Por favor, por favor, por favor.
-No va a funcionar Sav. No pienso pasar una mala noche por su culpa.
-Por favor, por favor, por favor.
-¡No!
-Por favor, por favor, por favor.
-¡¡Está bien!! Iré, pero a la mínima me vuelvo a la Base. No pienso pasarle nada.
-¡¡Bien!! Sabía que aceptarías. tú estás deseando ir a ese baile, lo que pasa es que te gusta hacerte de rogar.
-Ya claro.
-Vamos a buscarte un vstido. Yo ya tengo en mio. El tema de este año es el Fantasma de la Ópera ¿cuál de todos estos te gustan?
Selene miró a su alrededor. Allí había trajes de todo tipo y color.
-Sigo preguntándome de donde has sacado todo esto.
-No preguntes más. Mira, he pensado que a ti te gustaría este. Es muy parecido al que te pusiste de pequeña ¿verdad?
Selene se fijó en el traje que su amiga le enseñaba. Era un traje típico veneciano, blanco y en tirantas, de manga al codo y el puño ancho, largo hasta los pies y con encajes en la falda. No era parecido al que tuvo de pequeña...
-Es el mismo disfraz Sav, ¿de dónde lo has sacado?
-¡Es un secreto! ¿Te gusta?
-Me encanta. Siempre ha sido mi disfraz favorito. Además, con ese fue con el que gané el concurso ¿te acuerdas?
-Sí, nunca te lo perdonaré. Mi disfraz era mucho más bonito que el tuyo.
-Ya claro, para tí.
-Bueno, dejémoslo. Pruébatelo a ver como te queda por si hay qye arreglarlo o algo, que será lo más seguro ¡estás quedándote en los huesos!
-¡Cómo para no! Y eso que como mil veces más que antes.
-Venga pruébatelo, pero metete en el baño no vaya a ser que venga tu primo.
-Está bien.
Selene hizo lo que su amiga le dijo. Entró en el baño y, mientras se cambiaba, recordó la otra vez que había llevado puesto ese traje.
Tenía ocho años y se habían presentado a reinas del carnaval infantil. Ella estaba muy nerviosa porque aún no tenía vestido para la elección. Savitri llegó a su casa feliz para enseñarle el que su madre le acababa de comprar.
-Sel, Sel ¡mira que preciosidad! Mi mamá me lo acaba de commprar ¿a qué es el mejor traje y el más bonito que has visto en tu vida?
La chica miró el traje y no pudo sentir cierta envidia. Era un traje de faraona egipcia precioso. Se notaba a leguas que le había costado bastante caro.
-¡Oh amiga! ¡Qué bonito es! ¡Eres una suertuda! ¡Yo también quiero un traje como ese!
-¿Verdad que es una maravilla! Mamá dijo que es una ocasión especial y que me lo merezco. Seguro que gano con él. ¿Dónde tienes el tuyo? Aún no me lo has enseñado.
Ella volvió la cara para evitar que su amiga la viese llorar. ¡Sentía tanta envidia! El concurso era dentro de dos días y ella aún sin traje. Seguro que todas las demás candidatas lo tenían desde hacía ya mucho tiempo.
-Mi mamá no me lo ha comprado todavía. No creo que pueda presentarme ¡quedan tan solo dos días!
-¡Oh Sel! ¡Cuánto lo siento! Puedo prestarte alguno de los míos, tengo muchos.
-¿De verdad lo harías? Pero ¡tú eres mucho más delagada que yo! No creo que me quede bien ninguno de los tuyos y ya no hay tiempo para arreglarlos.
-¡Oh amiga! ¡Qué pena! Ojalá encontremos un traje pronto sino, ¡no podrás salir!
-Ya lo sé. Me siento muy desgraciada. Me hacía mucha ilusión presentarme.
-Y con el trabajo que me costó convencerte. Ojalá se solucione. Ahora me voy, que mamá no sabe que he venido. Te deseo suerte.
Abrazó a su amiga y salió disparada a su casa antes de que su madre notase su ausencia. Así era Sav. Ella se sentó en su cama y se puso a leer un libro para olvidarse de su problema. A las diez y media de la noche su padre llegó a casa y fue a darle un beso de buenas noches.
-Que duermas bien cariño.
-¡Papi! Creí que no vendrías hoy.
-Me he retrasado mucho. ¿Qué le pasa a mi pequeña? Estás muy triste.
-No tengo disfraz para la elección papi. No voy a poder salir.
-¿Estás segura? Yo acabo de ver uno muy bonito en el salón ¿por qué no vas a verlo?
A Selene se le iluminó la cara al esscuchar aquello. Tiró el libro y salió corriendo hacia el salón. Y allí estaba, colocado delicadamente encima de una silla con un par de zapatosa juego a su lado. Allí estaba su vestido blanco.
-¡Gracias papi! Eres el mejor ¡Es incluso más hermoso que ell de Savitri!
-Me alegro de que ya estés más conteta cariño y ahora a dormir.
-Si papi. Te quiero mucho. Eres el mejor papá del mundo.
Después se fue a dormir. Soñó con su vestido blanco, con la coronación y con un hermoso baile de princesas. Seguro que ganaba. Lo había soñado y sus sueños siempre se cumplían.
La Selene del presente sonrió al recordar todo aquello. Fue tan feliz esa nocha y la del baile...
-Sav ayúdame con la cremallera, no puedo subirla del todo.
-¡Voy!-Entró a ayudar a su amiga y al verla se quedó asombrada.
-Joder Sel, ¡estás guapísima!
-No digas bobadas, no es para tanto. ¿Está ya abrochado?
-Sí. Sal fuera y mírate en el espejo. Jeff está en la habitación esperando para ver el resultado.
Cuando salió su primo se quedó asombrado. La chica se miró en el espejo y dio un par de vueltas sobre si misma. luego le preguntó a su boquiabierto primo.
-¿Qué te parece?
-Madre mia prima ¡pareces una princesa de verdad!
-Exagerado.
-Es verdad Sel, te queda genial. Tal vez algo ancho, pero eso puede arreglarse.
-No me imagino la cara de uno que yo me sé cuando te vea así vestida prima.
Las dos chicas lo miraron. Selene lo fulminó con la mirada mientras que Savitri reía por lo bajo.
-Retiro lo dicho, no quiero morir antes de ver esa cara.
-Pues estás a punto de hacerlo.
-Jo Sel, pasa de él. Sabes lo payaso que es tu primo. Bueno, esto está listo. En un par de días ya estará arreglado y lo tendrás en tu cuarto bien resguardado.
-Bueno, una vez resuelto el tema del traje, vámonos a entrenar, que todavía podemos aprovechar algo.
-Eres un agonía Jeff.
Pasaron el resto de la tarde los tres juntos, supuestamente entrenando y planeando una noche que sería inolvidable.
¡¡¡Hola a todos!!!
¡¡Feliz año nuevo!!Espero que hayais pasado unas buenas vacaciones ^^
Lo más importate es que me perdonen por tardar tanto. Sé que prometí que actualizaría antes de fin de año, pero como he cambiado mi método de escritura (ahora escribo a mano, escribo más rápido y más cantidad) tardo porque he de pasarlo al ordenador. Espero que me comprendan porque al final, acaban ganando, tardo menos en actualizar ^^ (o eso espero) Lo que importa, que aquí está =)
Si hay errores decidmelo. Aunque lo reviso varias veces, puede que se me haya ido alguna letra o algo.
¡¡Necesito sus comentarios!! Decidme que os ha parecido el capítulo, que esperais que pase en el siguiente, etc.
Si os gusta el misterio y el antiguo Egipto, os recomiendo el fic The Best Guarded Secret, de Adara_Black.
¡¡Espero que os haya gustado!!
¡¡Un beso enorme a todos!!
#Selene#