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Atada al Destino — capítulo 3
Selene iba subiendo las escaleras de su casa con una extraña sensación. Lo había pasado en grande, llevaba cerca de tres semanas sin apenas dormir y le habían pasado muchas cosas. Le atribuyó la extraña sensación al cansancio, pero lo descartó al instante ya que en ese momento no estaba para nada cansada. Intentó no darle importancia al asunto, pero la verdad no podía dejar de pensar en ello. Al llegar a la puerta se detuvo y escuchó con atención. En el interior oyó las voces de sus padres discutiendo. No pudo evitar sonreír. Aunque no entendía lo que estaban hablando se podía hacer un idea. Y lo que si sabía era lo que sucedería cuando traspasara la puerta, ellos le vendrían con la típica charla de que horas son estas, estábamos preocupados, llegas y te vas… ni siquiera se acordarían de que era 11 de septiembre, el día del cumpleaños de Selene. La chica oyó de nuevo las voces, pero esta vez eran voces que ella no conocía. Metió la llave en la cerradura, abrió la puerta y entró. De momento todas las voces se callaron. Un escalofrío recorrió la espalda de la chica. No era una buena señal. Selene atravesó la entradita de la casa y se quedó parada en la puerta del salón, mirando a sus padres sentados en el sillón y a los tres desconocidos que estaban allí con ellos. Algo se removió en el interior de la muchacha. Los presentes le devolvían la mirada con el gesto serio, todos menos uno, alguien que ocultaba su cara bajo una capucha. La mente de la muchacha no reaccionaba. Los había visto antes en algún lado, ¿o había sido en un sueño? No podía saberlo con seguridad. Intentó decir "buenos días" pero no le salieron las palabras. Uno de los extraños rompió el tenso silencio: -Buenos días Selene. Me alegro de conocerte al fin en persona-el hombre era moreno, con los ojos oscuros, de 1'90cm, delgado pero de fisonomía fuerte. Aparentaba unos cuarenta y tantos años y su rostro mostraba una sonrisa dedicada solo a ella, que expresaba una alegría contenida durante mucho tiempo. -Ho… Hola- Selene se encontraba turbada. No sabía que decir ni que hacer. Aquel recibimiento no se lo había imaginado. Todos la miraban esperando su reacción. Al final, como no se le ocurría otra cosa dijo-perdone, pero creo que usted tiene ventaja, pues sabe mi nombre y yo no se ni el suyo ni el de sus acompañantes. -¡OH! Tienes razón. Perdona mi descuido- al hombre se le ensanchó aun más la sonrisa-mi nombre es Braulio y el joven que me acompaña es mi hijo. -Soy Febo. Es un placer conocerte en persona. Llevaba mucho tiempo pensando en como serías. Selene creyó ver algo en se rostro que le resultaba familiar. El chico era alto, rubio, de ojos claros como los del otro hombre, también de complexión fuerte, de unos 25 años más o menos y también le dirigía una vivaz sonrisa. El otro hombre no parecía haberse percatado de la presencia de ella y continuó sentado sin decir nada. Selene optó por ignorarlo y centrar su atención en los otros dos sujetos. La chica se les quedó mirando durante un rato en silencio hasta que, al fin, se hizo la luz en su mente. Ya sabía donde había visto a ese joven antes. Una larga tira de imágenes cruzó por su cabeza: los recreos en el instituto, la piscina, la playa, la discoteca, esa misma noche en la feria… de momento su cuerpo comenzó a temblar. No le gustaba aquello. ¿qué hacia allí? Miles de preguntas se agolpaban en su cabeza, deseosas de adquirir una respuesta. Miraba a sus padres en busca de ayuda o apoyo, pero estos permanecían con la mirada baja y el semblante serio. Comenzó a sentir miedo. El extraño que se hacia llamar Braulio se dio cuenta de esto ya que se acercó a ella y le dijo: -No te asustes querida. Se que esto puede resultar extraño pero tenemos cosas muy importantes que hablar contigo. La chica lo miraba sin comprender. No sabía que era eso tan importante y mucho menos porqué tenía que ver con ella. Su mente trabajó lo más deprisa que pudo. De momento, la muchacha se puso a la defensiva. Solía reaccionar así cuando vivía una situación que no comprendía o no controlaba. -¿Qué está pasando aquí? No se quienes son ustedes ni que hacen aquí pero yo no tengo nada que ver con ustedes. Y tú- dijo refiriéndose al joven- ¿porqué llevas tanto tiempo espiándome junto con el otro muchacho? No soy tonta, y me he dado cuenta. Al principio pensé que eran coincidencias, pero con lo de esta noche y lo de ahora ya son demasiadas. ¿¡Qué queréis!? Sus padres reaccionaron en ese momento y se encararon con los dos extraños. Hablaban como si se conociesen de toda la vida, y Selene sospechaba que así era. -¿Qué es eso de que la habéis estado vigilando? ¡Ese no fue el trato que hicimos! Teníais que dejarla… -No podía estar sin vigilancia. Era demasiado importante… -¡Estaba bajo nuestra responsabilidad! Habéis podido asustarla… -¡Era necesario! Y ya es hora de que Selene sepa la verdad de una vez por todas. -Ya no es necesario. El tato era que crecería sin saber nada acerca de vosotros hasta que cumpliese los 18 años, pero como habéis incumplido vuestra palabra ella no sabrá nada acerca de vuestra causa y no tendrá nunca nada que ver con vosotros. -Eso debe decidirlo ella, pues es su futuro y no el nuestro el que está en juego. Todos callaron. La muchacha tenía la cara pálida, el corazón le latía mas rápido de lo que lo había echo nunca y por primera vez en su vida su cabeza no encontraba algo coherente en aquella situación. Pensó en salir corriendo por la puerta que tenía tras ella, pues no se había movido desde que había entrado. Nada tenía sentido y, a medida que pasaban los segundos iba teniendo cada vez menos. ¿De que conocían sus padres a aquellos dos? ¿Qué trato era ese del que hablaban? ¿Qué tenían que ver su futuro y ella en todo eso? "Vaya día de 18 cumpleaños" pensó con amargura. -Por favor, ¿tiene alguien la delicadeza de explicarme qué demonios está pasando aquí? Papá, mamá ¿quiénes son estos dos? ¿Qué trato es ese al que tanto os referís? Si esto tiene algo que ver conmigo como vosotros decís, exijo una respuesta, y quiero que me la deis de inmediato. Y si es una broma, para vuestra información no tiene ninguna gracia.
Sus padres la miraban pero no decían nada. Desviaron la vista y miraron al suelo. La chica se percató de que una lágrima recorría la mejilla de su madre. Se le vino el mundo encima. No era ninguna broma, aunque eso ya lo sabía. Hacía ya varios años que no veía a su madre llorar. La imagen del salón comenzó a darle vueltas. Se apoyó en la puerta y dijo: -Estoy esperando una explicación.-la chica estaba intentando ganar tiempo para reponerse. Por fin una voz llegó a sus oídos dispuesta a responder todas y cada una de sus preguntas. -Yo puedo explicártelo todo- Era Braulio el que hablaba. Su voz sonaba lejana. Las palabras le llegaban en forma de un fino eco que se repetía una y otra vez en su cabeza, pero que sonaban firmes y seguras.-Se que estás confusa, asustada y enfadada. Necesitas respuestas a todas las preguntas que se agolpan en tu cabeza y conocer tu verdadera historia. Al principio ni entenderás nada y mucho menos lo creerás. No voy a reprochártelo, pues no nos conoces de nada y toda esta situación es demasiado extraña, pero he de decirte que todas y cada una de las palabras que yo pronuncie aquí y ahora son completamente ciertas. Quiero que conozcas la verdad, tu verdad, pues de ti y de tus decisiones dependen muchas cosas. Antes de seguir, ¿estás dispuesta a escuchar la historia que tengo que contarte? Después puedes tomar la decisión que te parezca oportuna.
Nada tenía buena pinta. Todo aquello era tan extraño que se parecía a uno de sus sueños. Pero sabía que no era así, y tampoco lo deseaba, pues su ansia por encontrar respuestas y por conocer esa historia iba aumentando por momentos. -Si, estoy dispuesta.-Aunque lo dijo casi titubeando, intentó que su voz sonase lo más segura posible.-Pero después tendréis que demostrar la veracidad de vuestras palabras. No pudo decir nada más. La voz le fallaba y una extraña sensación que hacía tiempo no la visitaba se empezaba a apoderar de su cuerpo. Respiró hondo y se acercó unos pasos a la mesa. -Estás en todo tu derecho de pedirlo y, aunque no será fácil, lo intentaré. Siéntate y ponte cómoda, pues mi historia es un poco larga y tengo el presentimiento de que te va a agradar conocerla. Selene tragó saliva. Quería conocer esa verdad de una vez por todas, quería saber que estaba pasando allí, porque aquellos jóvenes la habían estado espiando durante tanto tiempo, porque sus padres estaban en ese estado, sin hablar y sin decirle nada. Necesitaba respuestas urgentes a aquellas nuevas dudas que habían nacido en su interior, pero las palabras de Braulio le habían echo dudar. En su interior algo le decía que aquella historia era la respuesta a la mayoría de sus dudas, pero no estaba segura de querer escucharla. Al fin, se sentó frente al extraño, lo miró y se preparó para escuchar aquella historia. Pronto lo sabría todo. Pronto sabría a que venía aquello, porque tanto misterio y entendería que sus dudas y el miedo que sentía en aquellos momentos estaban justificados y que, como siempre había soñado, sería alguien importante para mucha gente…
Bueno,espero que les haya guatdo y porfa dejen sus reviews!!! Besos y chao!!!