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Historia 25618 — capítulo 2

Eva caminó hacia el coche donde la esperaba su querida madre, pero en el fondo aún estaba con Josua, hipnotizada por sus preciosos ojos azules.

Cuándo entró en el coche éste se puso en marcha casi de seguida.

Eva apoyó su cabeza en la ventanilla y se dedicó a pensar en Josua.

Victoria tenía ahora treinta y tres años. No había cmabiado mucho desde que volvió de idhún. Su cara no había envejecido pero si se había vuelto más alta. Ahora no llevaba su pelo tirado si no que se lo había atado en una trenza que le caía por la espalda. Ahora trabajaba de maestra de taekwondo en un gimnásio que ganó en un concurso.

Cuándo ya llevaban un rato en el coche Victoria decidió empezar una conversación con su hija.

-¿Cómo te a ido, Eva? - Le preguntó su madre. - Veo que tienes muy buena cara.

-¿Eh...?, a sí. Todo me ha ido muy bien mamá. - No le quería comentar sobre Josua porqué estaba segura de que su madre no lo entendería.

No era esa una de sus habituales respuestas y Victoria lo sabía así que desidió presionar a su hija un poco más.

-¿Estás segura de que no ha pasado algo en el colegio? - Cómo Eva no contestaba, Victoria decidió presionar aún más. - No habrás conocido a ningún chico, ¿verdad?

Había dado en el clavo. Eva se levantó de un salto y se apresuró a decirle que no.

-Sólo estaba bromeando.

-Pues no hace grácia mamá.

-Ya lo sé, pero no puedo resistirme a hacer éste tipo de bromas.

-Lo sé, pero a mí no me gustan.

-Pues no haré más.

Hubo un silencio sepurcural sólo roto por las sonrisas mal disimuladas de su madre.

Estuvieron así durante un quarto de hora hasta que al fin pudieron ver su piso.

-Prepárate para salir Eva que ya hemos llegado.

Su bloque de pisos era de unos siete pisos de altura. Ellos vivían en el tercer piso. No era ninguna mansión cómo la casa de Ascoli, pero era su hogar. Habían decidido vender la mansión para poder vivir con sus hijos en un piso. Habían ganado mucho dinero gracias a la venta y ahora disfrutaban de muchas cosas que antes no tenían: internet, televisión por satélite y un yacuzi.

Cuándo entraron en su piso lo primero que oyeron fue el maullar de un gato. Era su gato Oliver. Oliver era de color blanco y con los ojos verdes.

-Dale de comer a Oliver, Eva.

-De acuerdo.

Eva se fue a la cocina y le preparó un buen plato de comida para gatos. Cuándo Oliver hubo acabado su comida jugó con él. Eva no tenía demasiados amigos y Oliver era uno de los pocos que tenía.

Estuvo jugando con él un buén rato cuándo se dio cuenta de que faltaba algo en la casa y al fin cayó en la cuentan.

-Mamá, ¿donde están Erik y Jack?

Eva no llamaba a Jack papá porque sabía que él no era su verdadero padre.

Jack no había cambiado tanto. Había crecido y su pelo er más largo. Se había dejado crecer un poco de barba y había engordado un poco. Ahora jack trabajaba con Victoria en el gimnásio pero embez de enseñar taeckwondo, él enseñaba esgrima de la órden de nurgon.

Erik asistía siempre a las clases de su padre porque le encantaba la esgrima. Eric tenía diecinueve años y estaba estudiando en una Universidad de las proximidades.

Erik era alto, er rubio cómo su padre pero sus ojos eran castaños cómo su madre.

-¿No lo sabes? - Al ver que Eva contestaba que no ella decidió explicárselo. - Se han ido en una de esas excursiones de "esgrima avanzada" y por eso hoy cenaremos juntas.

Cada X meses, Jack y Erik se van en una excursión de "esgrima avanzada" estas excursiones son que Erik y Jack se van a las montañas a entrenar una esgrima avanzadísima y volvían realmente tarde. Estos días, Eva y Victoria cenan juntas y hablan de cosas de chicas.

-Ah, vale.

Eva entró en la cocina para ver loque estaba cocinando su madre.

-¿Que comeremos hoy? - Preguntó con curiosidad.

-Pues hoy comeremos spaghetis.

-¡Que bién!

-Sabía que te gustarían. Mientras yo cocino, ¿podrías preparar la mesa par las dos?

Eva asintió e immediatamente se puso a preparar la mesa.

Cuándo ya habían acabado de poner la mesa y ya había la comida encima, empezaron a comer.

Mientras Victoria hablaba Eva no la escuchaba porque estaba ausente, pensando en los maravillosos ojos azules de Josua, en su cabello rubio cómo el oro y su sonrisa de infinita dulzura.

Victoria la miró y lo entendió todo. Estaba enamorada.

-¿Quien es el chico?

-¿De que hablas mamá?

-Estoy hablando del chico que te gusta. - Cada palabra que pronunciaba inquietaba aún más a Eva. - Yo también he estado enamorada. Anda, ¿quién es?

Eva estaba muy inquieta y se inquietaba cada vez más hasta que no pudo evitar decírselo.

-Se llama Josua.

-Josua, bonito nombre. - Cada vez estaba más curiosa. - Y..., ¿cómo es?

-¡¿Se puede saber porqué te ha entrado tanta curiosidad sobre mi vida privada?!

-Porqué nunca antes has tenido vida sentimental. Anda, explica, explica.

-Bueno, - Empezó a hablar casi sin pensarlo. - Es alto, rubio, con los ojos azules cómo el cielo y la sonrisa más dulce del mundo. Se puede decir que es la fusión de Jack y papá en un solo cuerpo.

-Si me lo describes así me voy a enamorar de él. - Bromeó. - ¿Y que me dices de su vida?

-Es inglés pero habla muy bien el español. Cómo soy la chica más lista del intsituto se va a sentar al lado mio durante el resto del curso.

-Eso es bueno para tí.

Siguieron hablando de Josua durante una hora seguida, se preguntaban si sería bueno en deportes, si sería inteligente etc... hasta que entraron Jack y Erik por la puerta.

Estaban sorprendidos de encontrarlas despiertas a esas horas.

-¿No deberíais estar durmiendo a estas horas?

-Si, pero estabamos hablando.

-Bueno, ahora todos a dormir.

Todos estuvieron de acuerdo y se fueron directamente a la cama.

Eva estuvo despierta durante un buén rato con la imágen de la cara de Josua en su mente.

Realmente estaba enamorada y no podía esperar hasta el siguiente día para volver a estar a su lado.

Esa noche soñó que se volvía a encontrar con él.