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Historia 25652 — capítulo 15

A penas se fueron los dirigentes de la orden; la enfermera sello la puerta con un sin fin de hechizos, entre los cuales incluyo varios imperturbables y al menos un par de aislantes y claro el infaltable silenciador. Luego se fue a su oficina hasta que se calmo.

Mientras tanto Harry y Ginny, se movieron otra vez hasta la cama de sus amigos. Aunque les tomo bastante esfuerzo y la poca energía que tenían. A penas estuvieron al alcance, se aferraron de la cama, como a salvavidas hasta que se pudieron sentarse.

-Chicos, no se exactamente que paso hace rato pero creo que deberíamos ver si nos podemos comunicar como lo hicimos hace un rato ¿Qué piensan?- la voz de Harry sonaba entrecortada, por la falta de aliento; parecía que había corrido una maratón en vez de andar 3 metros de su cama hasta la de sus amigos.

-creo que será lo mejor- dijo Hermione que parecía estar haciendo un esfuerzo sobrehumano estando sentada, como lo había estado para el interrogatorio

-OK- fue todo lo que el pelirrojo fue capaz de articular antes de desplomarse en la cama.

-Bien, creo que primero deberíamos probar si funciona si no estamos en cadena. Osea si Ginny y yo no estamos tomados de la mano- dijo mientras se acomodaba en la cama de Ron.

Hicieron el intento y funciono muy bien. Después a pesar de lo cansado que estaba, Ron fue a la cama de su novia y la telepatía funcionaba sin la intervención de su hermano ni de su cuñado.

Fue así como los encontró Madam Pomfrey. A los cuatro en la cama de la castaña. Todos agotados, tanto que parecían que cualquier momento se caerían desmallados nuevamente.

-¡Deberían estar en sus camas!- le dijo desde la puerta de su despacho antes de acercarse a donde estaban.

Pero Ginny fue la que hablo primero, con los ojos llorosos y con la voz media partida.

-¡Fue tan horrible!... Solo queremos estar juntos para asegurarnos de que en realidad estamos despiertos…-

Mentalmente antes de hablar le había dicho a Hermione y a los demás que parecieran tristes. Como Hermione no lo lograba del todo le mostró uno de los recuerdos de Harry en la alacena y en menos de lo que canta un gallo ella tenia los ojos llorosos y unos suspiros parecían escapársele desde el fondo del alma. Por su parte Harry le dijo a Ron que se imaginase que Krum le pedía matrimonia a Hermione y esta se iba con el dejándolo solo. La cara de Ron era un poema, con una profunda mirada de desdicha, con lagunas que se formaban bajo estos y sus manos se aferraban fuertemente a las sabanas. Harry solo recordó que no viviría para ver a sus nietos y eso trastornó su rostro en uno de tristeza, ira contenida y desesperanza.

Tal cara tendría que cuando la enfermera los miro de cerca, se le anegaron los ojos.

-Chicos pero, están muy débiles…- dijo en un tono muy maternal –deben permanecer acostados-

-Madam Pomfrey- dijo Harry –podríamos están en cama si estas estuviesen mas cerca, algo así como para que estiremos nuestras manos y podamos tocar la de nuestros compañeros-

-En serio pensamos que después de esta no la contábamos. Solo queremos asegurarnos que los demás están vivos, que están bien- dijo Hermione que parecía en realidad la mas afectada, con una mirada atormentada, tal vez por los demonios del ataque.

Hablaba bajito como si quisiera que su voz se perdiera en el viento.

-Esta bien- cedió la enfermera y con su varita acerco las camas y ayudo a Ron, a Harry y a Ginny de vuelta a sus camas.

Mas tarde ese día los hermanos de los pelirrojos vinieron a visitarlos. La enfermera los dejo entrar sin decirle nada pero a los señores Weasley ni los dejo saludarlos desde la puerta. Durante los 5 días mas que pasaron en la enfermedad solo Bill, Charlie, Fred y a George les fue permitido verlos. A ningún miembro de la orden tampoco le fue permitido siquiera saber su estado. Tan solo los padres angustiados que hacían guardia en la puerta a la espera infructuosa, de que alguno de sus hijos que les dijeran como evolucionaban los chicos.

Madam Pomfrey se había mostrado inflexible en cuanto a su destierro a los dirigentes de la orden y a cualquier miembro de la misma que no estuviera emparentado con los enfermos; para que no les dieran información.

Los chicos por su parte estaban muy aliviados ya que tuvieron más tiempo para aprender y corregir cada posible hueco de su historia. Telepáticamente claro esta.

Ellos encontraban esta nueva habilidad muy ventajosa (a pesar de los primeros recelos y la sobre racionalidad de Hermione); no solo por la habilidad de confabular sin que nadie lo notara sino también porque les permitía un poco de “acción” (mejor dicho. Largas sesiones de sexo mental) ya que estaban muy débiles para cualquier tipo de de actividad física.

Al tercer día finalmente la enfermera encontró una poción revitalizante lo suficientemente fuerte como para que empezaran a recuperar sus fuerzas. Claro que la poción era para administrar una vez a la semana y ella tenia que dárselas tres veces al día

Una semana y media después del fatídico ataque a la casa de los Dursley una lechuza llego con una notificación de Gringotts.

“Estimado señor Potter, al haber usted cumplido la mayoría de edad.

Se le informa que:

Debe venir a la brevedad posible a firmar los papeles de traspaso de los bienes de sus cámaras familiares.

Siendo usted el ultimo descendiente de la honorable casa de los Potter y el único heredero certificado del ultimo miembro de la Antigua y honorable casa de los Black.

Por lo tanto el tramite es personal y de no presentarse se tomara como que usted renuncia a todo el contenido de dichas cámaras.

atte.

Mregroran.

Presidente de la junta de asuntos herenciales”

Al ver la notificación Harry le pidió a la enfermera que por favor dejara entrar a Remus y a los otros para tener una pequeña charla con ellos. Claro que en vez de una amigable conversación, que él esperaba, tuvieron una muy airada discusión, casi a gritos. Los señores Weasley y el ultimo de los merodeadores, que se negaban a dejarlo ir, los chicos por su parte que decían que no era posible que estuviesen dispuestos a sacrificar el futuro económico de el moreno solo porque tenían miedo a que los pudieran atacar.

La pelea fue tal, que: no solo saco de sus casillas a Madam Pomfrey (fue el ultimo día de reclusión en la enfermería), sino que hasta los fantasmas del castillo la estuvieron comentándola por semanas.

Los de la orden habían revisado su correo y si no hubiese sido porque una lechuza entro directamente por la ventana de la enfermería y dejo su recado sobre la cama de Harry mientras este tomaba su tónico revitalizarte nunca se hubiese enterado. Ya que la orden había destruido la primera notificación que llego tres días después e su cumpleaños.

Finalmente para calmar a los miembros de la orden, Harry dijo que lo dejaran para otro día. Claro que eso simplemente no paso.

A penas los dieron de alta, los cuatro fueron asignados a sus antiguos dormitorios en la torre de Griffindor. Claro que ellos simplemente no acataron la norma. Solapados por Dobby, Winki y Kreacher (a quien a pedido de Hermione ya habían empezado a tratar bien y ahora se comportaba muy amablemente con ellos) los cubrían y les avisaban cada vez que alguno de los miembros de la orden venia a charlar con ellos, tratando de manera solapada extraerles algo mas de información hacerla de la noche del cumpleaños de Harry.

Al día siguiente de que les dieran de alta, la señora Weasley les había llevado sus baúles. Pero casi no tenían nada en ellos (todo estaba en el departamento en Londres). Lo poco que quedaba, no les servia de mucho, así que Hermione y Ron tuvieron que usar el mapa merodeador (el cual Harry siempre cargaba consigo) para salir de los terrenos he ir a la casa en Londres por algunas de sus cosas.

-Harry- comento Hermione, la segunda mañana después de que los dieron de alta, mientras desayunaban en la sala común (después de la escapada a Londres en la madrugada) –creo que debemos ir al banco lo más pronta posible-

-Tienes razón- dijo el después de dejar su taza de té –pero tenemos que asegurarnos de que no descubran que nos hemos ido-

-en eso tienes un buen punto- contesto la castaña

-seria bueno que pudiésemos dejar algo como una copia de nosotros, para que no sospechen- repuso Ron

-Hermanito, estar con Hermione te hace bien, su inteligencia se te esta pegando- dijo la pequeña pelirroja, dándole un pequeño golpe en el brazo.

-¡¡Oye!!- trato de intercalar el susodicho.

-seria bueno que tuviésemos algo como los maniquís que vimos en las tiendas en Londres- continuo ella como si nada.

Tres horas más tarde en el cuarto de los chicos, con la ayuda de los elfos domésticos, crearon a 4 maniquís, cada uno una replica casi exacta de cada uno de ellos y eran operados por los elfos.

Como la mayoría de la familia estaba en la orden, casi ya no venia a verlos. No tendrian problemas para escabullirse del castillo hasta la casa de los gritos y para desde allí ir hacia Londres.

A la mañana siguiente después del desayuno, sacaron el mapa y después de estudiarlo un rato vieron que Moddy estaba apostado en la junto al gran salón, pero que los demás miembros de la orden estaban reunidos en un aula en el cuarto piso. Por lo que decidieron tomar un pasaje secreto que daba a la salida del castillo del lado opuesto, justo en la orilla del lago.

Una vez en los terrenos, no se encontraron con nadie. Los muy confiados no pensaban que fueran capaces de salir del castillo sin que lo notaran. Sobretodo convaleciente como estaban (o al menos eso creían ellos). No tuvieron ningún problema con el sauce boxeador y se escabulleron por el pasaje secreto sin que ningún alma lo notase.

Ya en la casa de los gritos volvieron a adoptar sus disfraces. Transformándose otra vez en los dioses del olimpo y los reyes del averno. Cambiaron sus ropas, tomaron sus bolsas y salieron de allí, esperando volver antes de que lo notaran.

Caminaron hasta la orilla del pueblo antes de estirar su varita y llamar al autobús noctámbulo. Después de todo tenían que ser precavidos. El nuevo cobrador de autobús era un joven arisco que parecía tener la nariz mas metida en el periódico que en lo que hacia, les dijo eran 11sicles por cada uno de los 4. Hades (Harry) pago el pasaje de los cuatro, apenas mirando las monedas que le daba, antes de que se fueran a sentar en las sillas más lejanas de la puerta.

Mientras el autobús aceleraba por las granjas y los pequeños pueblos camino a Londres; los cuatro presentaban una imagen un tanto inusual:

Los chicos con apariencia un tanto feroz tenían abrazadas a un par de ninfas y estas a su vez sostenían la mano de la otra. Todos vestían ropas muggles que resaltaban sus cuerpos. Pero claro en un bus lleno de magos, recatados; eso llamaba la atención de los demás pasajeros.

Eran las 9:30 cuando llegaron al Caldero Chorreante. Pero en vez de irse directamente al banco se sentaron a tomar una cerveza de mantequilla antes de continuar con su paseo. De paso, claro, que veían si había alguien sospechoso por esos lares.

Satisfechos fueron al patio y abrieron la entrada al callejón Diagon.

Los cuatro caminaban con seguridad, atrayendo inmediatamente la atención de los transeúntes y sin embargo esa misma aura alejaba e intimidaba a cualquiera que siquiera pensase en acercarse.

A pesar de la tentación de pasearse por las tiendas y ver que había de nuevo. Los cuatro decidieron que lo mejor era ir directamente al banco y volver tan pronto como se pudiera al colegio para que no los descubrieran.

Dentro del banco, se cruzaron con Bill, que a pesar de quedárseles mirando, ni siquiera los reconoció, a pesar de que le quedo la sensación de que le eran familiares. Los cuatro se acercaron a una ventanilla sin gente, e inmediatamente Harry se acerco al duende que estaba pesando unos rubís del tamaño de huevos de codorniz.

-Disculpe, me llego esta notificación- le dijo mostrándole la carta. La pequeña criatura la tomo y después de pasar su dedo por las letras como comprobando si era de verdad.

-Bien, ¿Dónde esta el señor Harry Potter?- pregunto levantando la vista del papel.

-Chicos- dijo el susodicho.

Los otros tres se acomodaron de manera que lo cubrían de la mirada de la demás gente que se encontraba en el banco mientras él deshacía los hechizos que lo disfrazaban. Por unos instantes; los suficientes como para que el gnomo lo viera y lo reconociera.

Cuando los hechizos estuvieron nuevamente en su lugar, Grupnick (el que los atendía), llamo a otro de sus compañeros para que los llevara a la oficina de Mregroran.

Ese no era su día realmente. Cuando iban hacia su destino, los gemelos pasaron en dirección opuesta. Ellos al igual que su hermano mayor se les quedaron mirando.

Ya una vez en la oficina de asuntos Herenciales, fueron conducidos directamente a la oficina del director.

-Buenos días- dijo este una vez que el gnomo que los acompañaba los dejo –Señor Potter, presumo- dijo el gnomo mientras los invitaba a tomar asiento.

-A si es- respondio Harry. Otra vez revelando su apariencia verdadera –aunque preferiria que me llamara Hades, si no le molesta- mientras se volvia a transformar en el rey del averno -De momento soy muy buscado por los mortifagos y como comprendera debo permanecer disfrasado por motivos de seguridad-

-lo entiendo, lo entiendo. Bien a lo que nos atañe: a partir del cumplimiento de su mayoria de edad usted tiene derecho a acceder a las cámaras familiares. En su caso usted tiene dos, las cuales tiene usted que inspeccionar. De preferencia el día de hoy. También seria conveniente que revisara los estados financieros de las mismas y obviamente debe nombrar a un funcionario de nuestro banco para que sea su enlace y se encargue del manejo de las mismas. A parte claro esta que tiene que firmar las ordenes de traspaso a su persona-

-muy bien, dígame, ¿Qué tanto de lo que me ha mencionado puedo hacer aquí y ahora?. Sin moverme de su oficina me refiero-

-Bien, primero lo primero- saco de un cajón bajo su escritorio un par de pergaminos y los extendió antes de seguir hablando –que bueno que usted se aproximo el día de hoy si no nos hubiésemos visto en la necesidad de contactar a los demás miembros de la familia Black para repartir el contenido de la misma entre todas ellas-

Tomo una pluma y un tintero y se lo ofreció para que firmara. Harry tomo el pergamino lo miro y luego se lo dio a Afrodita (Hermione), ella lo leyó y se lo devolvió poniéndole la mano en el hombro. “todo esta en orden, Harry, puedes firmar”. Después lo tomo y lo firmo.

-Cautelo ¿eh?, lo respeto. Ahora que el contenido de las cámaras esta a su nombre y el de sus descendientes y/o herederos, pasamos al siguiente asunto- mientras firmaba el también antes de guardar los pergaminos.

-podría designar al funcionario encargado de sus finanzas, aunque este es un asunto completamente opcional, aunque si altamente recomendado-

-quisiera que William Weasley se encargara de mis asuntos, si esta bien por usted-

-Claro, aun que es uno de nuestros más jóvenes empleados, tiene mucho potencial. No tengo ningún problema con su elección. Pero debemos llamarlo y darle la noticia-

-¿Es absolutamente necesario?- pregunto Ron

-Ciertamente, ya que hay documentos que tienen que ser firmados-

-esta bien- dijo Ginny

El gnomo apretó un botón y mando a llamar a Bill mientras los cuatro se aplicaban el hechizo para modificar su voz.

-solo un favor, Mregroran- dijo Harry -Podría no mencionar mi nombre a menos que sea necesario-

-veré que se puede hacer señor Potter, pero el debe firmar los papeles y en estos figura su nombre.

-esta bien- mentalmente les dijo a los otros “no queda de otra tendremos que aplicarle el mismo hechizo que con la casa no podrá decir ni una palabra de lo que sabe, no nos queda de otra” “estamos de acuerdo” respondieron.

Cuando Bill entro, se asombro de ver a los cuatro extraños y estrafalarios jóvenes que se cruzaron con el en el vestíbulo.

-Señor Weasley, cierre la puerta y tome asiento por favor- esperaron hasta que lo hizo para sellar la puerta y ponerle todos los hechizos imperturbable silenciadores y de cerradura que conocían.

-Nuestro cliente, lo ha elegido a usted para que se encargue de la seguridad, manejo, supervisión e inversiones de sus bóvedas familiares. ¿Acepta usted la responsabilidad que esto acarrea?-

-Claro que si- respondió el pelirrojo.

-pues bien Señor Hades, revise el documento y fírmelo si es tan amable-se produjo el mismo procedimiento que con el documento anterior, antes de que Harry firmara y se lo diera de vuelta Mregroran.

El lo firmo y se lo dio a Bill que hizo lo mismo, aunque casi se le salen los ojos, al ver el contenido de las cámaras y a nombre de quien estaban.

-ahora que ya accedió señor Weasley, los clientes desean hablar con usted un minuto. Si me disculpan iré a disponer de transporte para inspeccionar sus cámaras- dijo antes de salir por una puerta detrás de su escritorio.

-Bien Bill- dijo Ginny, volviendo a su apariencia normal, al igual que los demás –confiamos en ti, hermano, pero no podemos arriesgarnos a que nos descubran-

-en serio lo lamentamos mucho, pero solo así podemos estar seguros que por nada del mundo, podrás delatarnos –dijo Hermione

-ya sabes demasiado y no podemos arriesgarnos. No nos malinterpretes, no es que no confiemos en ti y en tu palabra. Pero…- dijo Ron

-aquí hay mas cosas en juego, mas de las que te puedes imaginar. Lastimosamente debemos asegurarnos de que de ninguna manera hablaras de esto, de nada de esto- dijo haciendo un gesto con la mano, que abarcaba toda la oficina –pero como no podemos borrarte la memoria, haremos lo que le sigue y lo lamentamos, realmente lo hacemos-

-Chicos ¿de que están hablando?-

-Bill la escapada, nuestra apariencia, el banco. Podrás decir que tienes una nueva cuenta, pero nadie sabrá cual es y a nadie lo dirás-

-Lo prometo…-dijo el.

-Y te creemos pero no podemos dejar que ni la orden se entere- dijo Ron

-pero porque, nosotros, la orden me refiero; podemos ayudarlos en lo que sea que…- el trato de ofrecer su ayuda.

-simplemente no pueden. Lo sentimos mucho Bill- los cuatro formaron un circulo alrededor de el, uniendo sus manos, con sus varitas en la mano derecha, todas apuntando a el

-“MEMUAR INHIBITAS”-un rayo púrpura salio disparado de cada varita, hasta que se formo como una nube alrededor de su cabeza. Los cuatro pusieron su mano sobre el (en el pecho, los hombros y la espalda) y los cuatro recitaron: -desde que entraste por la puerta y todo lo que aquí viste, y cada vez que veas o digas algo al respecto de tu boca se cerrara y te impedirá pronunciar palabra. Sobre esto no pensaras y de tu mente lo quitaras, para que en ella nadie pueda indagar-

Con la última palabra, el humo desapareció. Ellos se apartaron y cada uno tomo asiento en lo que a Bill se le pasaba el efecto de atontamiento que seguía como efecto secundario del hechizo.

-chicos, ¿Qué? ¿Como fue que…? Cuando se enteren los van a matar- termino diciendo el pelirrojo.

-Hermanito, no se van a enterar. Al menos no de tu boca- dijo Ron

-Mas respeto, petiso- replico Bill –espera, no. No otra vez-

-sip- respondió Harry –sabes demasiado. Además te estoy confiando el manejo de mis cámaras familiares-

  • No es de algo que queremos que nadie sepa, por lo menos no por ahora. Claro que te damos las gracias por guárdanos el secreto, aunque sea a la fuerza- agrego Hermione

-Harry, pero discutir quienes son los clientes cuyas cuentas manejas esta prohibido-

-No es por eso que te echamos el hechizo de discreción, fue por esto- dijo Ginny hablando por primera vez; antes de cambiar su apariencia a sus disfraces.

-santa madre del cielo… ustedes… en el vestíbulo… ay por todos los santos- las palabras parecían escapar antes de que el pudiera siquiera pensarlas, a la vez que se paseaba incesantemente por la oficina.

-Bill, cálmate- dijo Giny acercándose a el –crees que seriamos tan tontos como salir por allí sin asegurarnos que no nos reconozcan. Hermano…- dijo abrazando a Harry, que se había parado y estaba a su lado -nosotros somos los reyes del averno y ellos…- dijo señalando a Ron y a Hermione –son los reyes del olimpo-

Bill los miro, algunos instantes, bastante sorprendido antes de hablar -ahora entiendo su nota-

-simplemente no pudimos evitarlo- dijo Ron –por cierto yo soy Ares-

-el pequeño Ronnie, Ares el gran dios de la guerra y tu dragoncita, no me digas que tu eres Artemisa y seguro que Hermione es Atenea y Harry obviamente es Hades-

-Difícilmente, para eso no querría estar casada y eso de ser virgen, uuuuuy no, en realidad yo soy Persefone, la reina del averno- respondió, Ginny, con una sonrisa socarrona.

-Claro yo soy Afrodita- dijo Hermione agitando su cabellera –la gente la subestima pero ella tenia una gran imaginación y un gran ingenio.

-Yo Hades, soy el esposo de Persefone- dijo Harry haciendo una pequeña reverencia evitando el puño del hermano mayor de su mujer.